{"id":4968,"date":"2017-08-04T04:23:22","date_gmt":"2017-08-04T04:23:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=4968"},"modified":"2017-08-04T22:52:04","modified_gmt":"2017-08-04T22:52:04","slug":"mi-viaje-preescolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/08\/04\/mi-viaje-preescolar\/","title":{"rendered":"Mi viaje preescolar"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Marco Chand\u00eda Araya<\/strong><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La libertad me lleg\u00f3 temprano. Me lleg\u00f3, digo, en el sentido de experiencia vital practicada, pero sobre todo desautorizada. Un acto de desacato y atrevimiento prematuros. La rebeli\u00f3n inaugural: quiz\u00e1 la \u00fanica forma verdadera y aut\u00e9ntica de vivirla, de sentirla.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Fue as\u00ed. O mejor: fue cuando apenas ten\u00eda cinco o seis a\u00f1os. No recuerdo con exactitud cu\u00e1ndo, pero s\u00ed recuerdo, y esto sirve como referente v\u00e1lido en esta historia que de paso realza la haza\u00f1a, que a\u00fan no entraba a la escuela. Cuando a la escuela se entraba porque s\u00ed y el primero era el primero, sin <em>pre <\/em>de ning\u00fan tipo. Eso es un hecho presente siempre en mi memoria (y confirmado hace poco por mi mam\u00e1, a quien telefone\u00e9 para asegurarme).<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Vamos a suponer entonces que hab\u00eda cumplido reci\u00e9n los seis a\u00f1os y que fue antes de entrar a la escuela cuando supe que la libertad es un modo de decir valent\u00eda, subversi\u00f3n, locura. Porque a la escuela se ingresaba con seis. Y en marzo. De modo que fue en verano, o sea en enero o febrero. A m\u00ed me gusta creer que fue en febrero. Me gusta porque tambi\u00e9n exalta el hecho. Si los veranos barriales de mi ni\u00f1ez eran calurosos y extensos, adem\u00e1s de pobres, febrero marcaba el hito del tedio. El mes infernal. Con sus 28 d\u00edas sin sentido, l\u00e1nguidos, inm\u00f3viles. Y esto es clave porque sin ese aburrimiento paralizante y enloquecedor \u2014si es que a los seis a\u00f1os es posible ya conocer esa par\u00e1lisis y locura\u2014 sin dudas no habr\u00eda hecho lo que hice. Dio, ese aburrimiento lacerante, el impulso a mi primer arranque de libertad. Mi primera experiencia transgresora hacia el mundo de<em> afuera<\/em>. Mi primera salida. La ruptura, el cruce del umbral infantil.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00bfY qu\u00e9 hice? Me fui solo a la casa de mi abuela. Eso significa que fui de un barrio a otro. De una poblaci\u00f3n, la m\u00eda, a la de mi abuela. En realidad son cerros (Vi\u00f1a del Mar, como Valpara\u00edso, est\u00e1 compuesta de cerros). Fui de un cerro a otro, pero no como quien sube y baja a pie cerros semejantes a campi\u00f1as rurales. No. Lo que hice fue el trayecto urbano, es decir: descender el cerro en bus, atravesar parte de la ciudad, cruzar una avenida grande y coger otro bus que me llevar\u00eda cerro arriba a la anhelada casa de mi abuela. En una palabra, mi contacto primero con la libertad fue un viaje. Un viaje entre dos cerros o poblaciones, dos buses, muchas calles, dos casas, dos familias; una tarde, en fin, donde de una vez y para siempre aprend\u00ed la vida como desaf\u00edo y aventura, como proceso de viaje: aquel que hice aquella imperturbable y osada tarde de mi primer\u00edsima mocedad.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pero no s\u00f3lo fui solo a la casa de mis abuelos. Fui sin permiso. Me fugu\u00e9. A los seis a\u00f1os, y antes de ser escolar, me fugu\u00e9. Me escap\u00e9 sin previo aviso de la casa de mis pap\u00e1s. Los detalles los recuerdo m\u00e1s o menos as\u00ed:<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Nadie en la calle. Tres de la tarde, la gente hac\u00eda siesta. El d\u00eda ya hab\u00eda sido ganado por nuestras madres. Un d\u00eda m\u00e1s el almuerzo hab\u00eda salido y la casa estaba aseada, en orden. Entonces no quedaba sino dormir. Y eso justamente hac\u00eda mi mam\u00e1 echada sobre una de nuestras camas. Distendida, triunfante, en ese instante breve de reposo merecido de mujer trabajadora. De madre, esposa, due\u00f1a de casa incansable. As\u00ed la recuerdo. A las tres de la tarde, con puertas y ventanas abiertas, las cortinas flameando por esa amable brisa repentina que hac\u00eda de nuestro cuarto tomado el lugar ideal de la siesta. Mis hermanos, no s\u00e9. Jugando, seguro. En las quebradas. Al f\u00fatbol no, todav\u00eda no. A esa hora imposible. M\u00e1s tarde, sin duda. Televisi\u00f3n no hab\u00eda. Pero hab\u00eda quebradas, \u00e1rboles, agua, frutas por robar. Uva abundante para comer y luego tirar.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pero yo no estaba en esa. Ese d\u00eda no estaba en esa. Ese d\u00eda estaba en querer estar en la casa de mi abuela. Por qu\u00e9, no lo s\u00e9. Si al final mi barrio y mis amigos eran m\u00e1s entretenidos. Ella viv\u00eda sola con mi abuelo. Pudo haber sido porque ella siempre ten\u00eda cosas ricas para comer. Otras frutas, alg\u00fan dulce. O la tele. Ellos s\u00ed ten\u00edan tele. Pero ahora que lo pienso bien, o que intento darle un sentido, digamos, metaf\u00edsico, lo que me condujo al viaje, aparte de ese olor de casa vieja, de mundo antiguo, de objetos del pasado, era nada m\u00e1s que el hecho de salir al mundo. De dar el salto y vencer el tedio y, con \u00e9l, romper el c\u00edrculo de ni\u00f1o protegido, manejable, dependiente. A la vista como incomprendido. De cierto modo, poner a prueba mi osad\u00eda y la autoridad de mi mam\u00e1. Prefiero pensarlo as\u00ed. Es dif\u00edcil, pero me gusta creer que a los seis a\u00f1os pod\u00eda, as\u00ed de vaga y todo, concebir una idea parecida.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Entro al cuarto y mi mam\u00e1 boca abajo. \u2014Mam\u00e1 quiero ir donde mi abuela. \u2014No, otro d\u00eda vamos. Hoy no. D\u00e9jame dormir. \u00a1D\u00e9jame tranquila! \u00a1Anda a jugar! \u00a1D\u00e9jate de tonter\u00edas! \u00a1Vete! \u2014Ir\u00e9 igual. \u2014Haz lo que quieras, pero d\u00e9jeme dormir; estoy cansada. Dijo lo que necesitaba: que hiciera\u2013lo\u2013que\u2013quisiera. Obvio que lo dijo por decir, casi dormida. Y en tono muy informal, hasta con palabras groseras, como se estil\u00f3 siempre. Y lo que yo quer\u00eda era ir a la casa de mi abuela. Y eso hice. Cog\u00ed un chaleco, me moj\u00e9 el pelo para peinarme, quiz\u00e1 tambi\u00e9n me cambi\u00e9 de ropa. Me habr\u00e9 puesto zapatos, pantal\u00f3n largo. En estas tierras y en estos tiempos m\u00edos exist\u00eda ese protocolo de salida: chaleco en mano y un arreglo fugaz. Mal que mal se iba al espacio p\u00fablico, al centro o plan, le llamaban. Y yo, con seis y todo, ya hab\u00eda hecho m\u00edo el h\u00e1bito.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Despu\u00e9s ya son s\u00f3lo escenas aisladas. En el paradero esperando el bus. La vecina que me ve y se sorprende. Subo, y otro recuerdo indeleble: iba sentado atr\u00e1s de la micro un amigo de mi pap\u00e1, el Chuma. Un viejo querido. Algo extra\u00f1ado me trat\u00f3 como nos trataban los hombres de entonces. Con afecto, humor y punto. Seguro me pregunt\u00f3 d\u00f3nde iba y por qu\u00e9 solo, pero eso a ellos no les interesaba como les pod\u00eda interesar a las mam\u00e1s. Tanto que me ayud\u00f3 a cruzar la calle\u2013avenida para coger el otro bus. Ayudar es un decir, porque solo caminamos uno al lado del otro, nos detuvimos, esperamos la luz verde, cruzamos, y con su mano despein\u00e1ndome me dijo \u201cChao, saludos\u201d. \u00a1El Chuma! Desde entonces, desde hace cuarenta a\u00f1os que lo quiero. Tal vez por su discreci\u00f3n de hombre adulto. Y porque me acompa\u00f1\u00f3 en la traves\u00eda m\u00e1s peligrosa del viaje: el cruce mismo.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Lo dem\u00e1s son tres im\u00e1genes. Una, la sorpresa de mis abuelos al verme llegar solo. Pero como el Chuma, mi abuelo, quien mandaba en casa, \u00fanicamente se limit\u00f3 a recibir la visita. Sin mucha pregunta. Sin esc\u00e1ndalo. Sin reparos. Yo creo que le gustaba ver en un ni\u00f1o a un adulto. Parece que para esos viejos no hab\u00eda ni\u00f1os. Y para quienes lo \u00e9ramos, era tan ef\u00edmero y breve serlo que mejor hab\u00eda que comenzar con el trato de grande: de hombre a hombre. As\u00ed crec\u00edamos. As\u00ed crecieron ellos. Casi sin ni\u00f1ez. La ni\u00f1ez entonces, y en esa pobreza, casi no ten\u00eda derecho de ser. Esto val\u00eda para ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La otra imagen: yo tendido en su cama viendo tele. Y la \u00faltima y simult\u00e1nea a este relajo m\u00edo: mi mam\u00e1 entrando rauda, atropelladamente al cuarto. Dos cosas retengo: la advertencia de mi abuelo, que no me hiciera ni dijera nada; y la cara con que me vio tendido con las manos entrelazadas detr\u00e1s de la cabeza, viendo tele como quien llega del trabajo y descansa la jornada.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p class=\"align-right\">No recuerdo m\u00e1s. Pero s\u00ed s\u00e9 que m\u00e1s que obedecer a mi abuelo, no ten\u00eda sentido pegarme o retarme, sino s\u00f3lo aconsejarme o, mejor, hacerme sentir responsable de su dolor. Pobre mam\u00e1: desde entonces llev\u00e9 siempre al punto extremo sus nervios de esp\u00edritu estimulante y liberador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u2014\u2014\u2014<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup>[Portada] Fotograf\u00eda de Sergio Larra\u00edn. Valpara\u00edso, 1963<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos a suponer entonces que hab\u00eda cumplido reci\u00e9n los seis a\u00f1os y que fue antes de entrar a la escuela cuando supe que la libertad es un modo de decir valent\u00eda, subversi\u00f3n, locura. <\/p>\n","protected":false},"author":50,"featured_media":4969,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[271,476,320,479,478,477],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-4968","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-persiana-americana","tag-cronica","tag-infancia","tag-marco-chandia","tag-memoria","tag-valparaiso","tag-viaje-preescolar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4968","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4968"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4968\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4969"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4968"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=4968"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=4968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}