{"id":5210,"date":"2017-09-07T02:46:00","date_gmt":"2017-09-07T02:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5210"},"modified":"2018-03-15T01:05:16","modified_gmt":"2018-03-15T01:05:16","slug":"morir-cantando-el-ultimo-ano-musical-de-juan-gabriel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/09\/07\/morir-cantando-el-ultimo-ano-musical-de-juan-gabriel\/","title":{"rendered":"Morir cantando: el \u00faltimo a\u00f1o musical de Juan Gabriel"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup><i>a la Rosita<\/i><\/sup><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este 28 de agosto se cumpli\u00f3 un a\u00f1o desde la sorpresiva muerte de Juan Gabriel. De los \u00faltimos d\u00edas del divo de Ju\u00e1rez, de su coraz\u00f3n despachurrado contra el embaldosado suelo del ba\u00f1o y de la importancia musical de sus composiciones en la historia de la canci\u00f3n latinoamericana contempor\u00e1nea se habl\u00f3 y se hablar\u00e1 por mucho tiempo m\u00e1s. Sin embargo, visto en retrospectiva, su \u00faltimo a\u00f1o de vida art\u00edstica merece por lo menos algunas lecturas cr\u00edticas. No hace falta decir (y eso siempre se dice cuando es nada menos que imperativo aclararlo) que, de alg\u00fan modo, la desaparici\u00f3n de la ic\u00f3nica figura mexicana fue, junto al fallecimiento de Fidel Castro, el obituario doble que pareci\u00f3 marcar a fuego el primer a\u00f1o de vida de nuestra revista digital. La cultura y la pol\u00edtica latinoamericana pulsaban a trav\u00e9s de ellos sus inesperados y desafiantes bemoles.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<h4><strong><em>Gracias al sol <\/em><\/strong><strong>o el arco\u00edris oculto<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre los proyectos que Juan Gabriel logr\u00f3 concretar hacia el final de su carrera figura una versi\u00f3n personal\u00edsima de \u201cHave you ever seen the rain\u201d de los Creedence, titulada \u201cGracias al sol\u201d<em>. <\/em>El coro de la canci\u00f3n original apostrofa al auditor. Dice: \u201cquiero saber \/ si has visto alguna vez la lluvia \/ cayendo en un d\u00eda de sol\u201d. La letra habla de una persona sin suerte que sin embargo logra experimentar la plenitud; ya no cuando el cielo escampa (pues sabe bien que eso es una ilusi\u00f3n), sino cuando aun lloviendo sale el sol. De cierta forma, la letra del grupo californiano habla de la posibilidad de un arco\u00edris, es decir, de la visi\u00f3n profunda y po\u00e9tica que expresa su s\u00edmbolo, pero sin tener que mencionarlo ni una sola vez en la canci\u00f3n (soslayando el clich\u00e9 no con poco oficio). En la versi\u00f3n de Juan Gabriel desaparece la interpelaci\u00f3n. Menos fatalista y, no obstante, sin modificar la premisa del texto original acerca de la prominencia de la tristeza y el dolor que encarna la lluvia, enfatiza en cambio la inmensa felicidad que siente el int\u00e9rprete aquellos d\u00edas en que el temporal da una tregua. El estribillo dice: \u201cAhora no \/ no ha llovido el d\u00eda de hoy \/ no hace fr\u00edo ni calor \/ hace buen tiempo \/ gracias al sol\u201d. Mucho m\u00e1s reconciliado con la vida, \u201cGracias al sol\u201d es una canci\u00f3n deliberadamente crepuscular, pero que no admite una sola gota de melancol\u00eda en su interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es por esto que los cuatro focos que iluminan el set del video con que se promocion\u00f3 el single tienden a reventar en un tono amarillo menguante que emula al ocaso. La elecci\u00f3n de la tonalidad bermeja que irradia la \u00faltima hora del d\u00eda resulta l\u00f3gica dentro del pesimismo alegre que asume esta filosof\u00eda del aguacero, pues s\u00f3lo al final de la jornada diurna se est\u00e1 en condiciones de \u201cagradecer al sol\u201d por su constancia. El Divo sale rodeado de un grupo de chiquillos morenos que podr\u00edan tener la edad de \u00e9l cuando comenz\u00f3 su carrera. As\u00ed que, de cierto modo, la funci\u00f3n de los m\u00fasicos en el encuadre visual es la de espejear su juventud.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Juan Gabriel tiene unos lentes de sol rojos con monturas ovaladas. A veces aparece con una guitarra colgada al hombro por una gruesa correa rosa. Lleva una camisa negra y un Spencer sobrepuesto con franjas como de aguayo que, en el ribete interior, tiene los colores de la bandera mexicana y, en el exterior, l\u00edneas blancas que separan dos hileras paralelas de brocados con flores de tallo verde y botones rojos. La pl\u00e1cida escena crepuscular est\u00e1 ornamentada con explosivas buganvilias y geranios, tal como el arreglo hecho por el cantante a la letra original. No deja de llamar la atenci\u00f3n que, a pesar de la evidente evocaci\u00f3n de un lugar paradisiaco, el video no caiga en la tentaci\u00f3n de hacernos creer que ese espacio es una locaci\u00f3n real. De hecho, se niega con vehemencia a ser le\u00eddo de ese modo: la plataforma cubierta de arena sobre la que est\u00e1n los m\u00fasicos, los reflectores flanqueando los \u00e1ngulos, la frondosa vegetaci\u00f3n que circunda el cuadro, todo es categ\u00f3ricamente antimim\u00e9tico. Una puesta en escena donde lo artificial satura por efecto de realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otro lado, ser\u00eda un error pensar que la versi\u00f3n del Divo se niega a dialogar con la l\u00edrica de \u201cHave you ever seen the rain\u201d. Hay de hecho un detalle formal que permanece inalterado en ambas canciones: \u201cGracias al sol\u201d tambi\u00e9n escamotea la palabra arco\u00edris. El video musical, por el contrario, resiente su ausencia y refiere su imagen, subray\u00e1ndola incluso a trav\u00e9s de una toma a los apitillados pantalones del \u00eddolo mexicano. Aparecen ah\u00ed en primer plano, interrumpiendo la narrativa visual del clip, rutilantes e inconfundibles, los colores del arco\u00edris. No necesito decir a qu\u00e9 colectivo representa esa espec\u00edfica combinaci\u00f3n crom\u00e1tica. Una vez m\u00e1s: lo que se ve no se pregunta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El video completo, visto hoy, a un a\u00f1o de su intempestiva muerte a los 66 a\u00f1os, tiene algo de irrevocable despedida. Tambi\u00e9n el a\u00f1o pasado, antes de comenzar la gira durante la cual fallecer\u00eda, el \u00eddolo mexicano liber\u00f3 una entrevista entre Juan Gabriel y Alberto Aguilera (su hasta hace poco desconocido nombre de pila) en la que, a ratos, no es sencillo discernir qui\u00e9n era el alter ego de qui\u00e9n. Tal como en el video clip, la m\u00e1scara, el artificio, el juego y la <em>simulaci\u00f3n<\/em>, al decir de Sarduy, encarada sin cinismo, parecen ser una marca de estilo identificable. El primero, en el estudio de grabaci\u00f3n, vestido de recalcitrante negro, respondi\u00f3 las preguntas que le formul\u00f3 el segundo, que llevaba puesta una chaqueta clara, anteojos de sol, un abanico con varillas de madera y un pa\u00f1uelo de seda arrebozado al cuello. \u201cYo sin ti no puedo vivir\u201d, le confes\u00f3 Juan Gabriel a Alberto Aguilera. \u201cYo sin ti me muero\u201d, le contest\u00f3 Alberto Aguilera a Juan Gabriel en esa oportunidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h4><strong>El \u00faltimo viaje del Divo de Ju\u00e1rez <\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un texto aparte merecer\u00eda <em>Hasta que te conoc\u00ed, <\/em>la serie sobre su vida que produjo el propio cantante y que fue emitida el a\u00f1o pasado por distintas se\u00f1ales en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Protagonizada por el colombiano Juli\u00e1n Rom\u00e1n, el programa de 13 cap\u00edtulos relat\u00f3 la vida y trayectoria del Divo. El show de televisi\u00f3n dibuj\u00f3 un melodrama sincopado, a trav\u00e9s del que se revel\u00f3 una picaresca sudaka tanto m\u00e1s atractiva cuanto que estaba basada en hechos ver\u00eddicos. As\u00ed, representaci\u00f3n y realidad volvieron a traslaparse bajo el signo del cantante y compositor, sobre todo dentro de las circunstancias que debi\u00f3 sortear el artista en un pa\u00eds donde la virilidad se hab\u00eda codificado de forma concluyente desde los h\u00e9roes revolucionarios hasta los muralistas, y desde estos hasta los galanes del cine mexicano. Por eso es tan in\u00fatil como caprichoso intentar establecer un l\u00edmite claro entre esferas que no s\u00f3lo se comunican, sino que jam\u00e1s se manifiestan aisladas la una de la otra.<sup>[1]<\/sup> Si se puede decir algo de la expresi\u00f3n americana es eso: que no pierde el tiempo distinguiendo planos de un fen\u00f3meno que vibra siempre en conjunto. Visto as\u00ed, se mantiene vigente en la creaci\u00f3n de Alberto Aguilera\/Juan Gabriel lo dicho por Alejo Carpentier en el pr\u00f3logo de <em>El Reino de este mundo<\/em> acerca de aquel \u201cestado l\u00edmite\u00bb que nos favorece con una percepci\u00f3n ampliada de \u201clas escalas y categor\u00edas de la realidad\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La facultad de alterar voluntariamente sus formas es, en este sentido, una facultad que Juanga y Mackandal tienen en com\u00fan. Su \u00faltimo trabajo musical da fe de ello. Si miramos <em>Los d\u00fao, <\/em>editado tambi\u00e9n el 2016, podemos ver a un artista que no s\u00f3lo domina las reglas del mercado de la m\u00fasica actual, sino que encara sus exigencias de tal forma que logra torcerlas a favor de una propuesta art\u00edstica personal. Juan Gabriel ve en el afiebrado auge de las colaboraciones (<em>featuring<\/em> en fruncido anglosaj\u00f3n) una oportunidad para elaborar d\u00faos que, apreciados en su conjunto, exploran a trav\u00e9s de din\u00e1micos arreglos musicales (muchos de ellos a cargo de instrumentistas cl\u00e1sicos) nuevas modulaciones a las m\u00e1s importantes composiciones del autor. El trabajo en ese sentido no s\u00f3lo comprueba exitosamente la vigencia del genio art\u00edstico del cantautor latinoamericano, sino que adem\u00e1s propone la actualizaci\u00f3n de sus sonidos mediante una cartograf\u00eda de la m\u00fasica hispanoamericana contempor\u00e1nea que hoy adquiere un valor testamental.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No todos fueron aciertos. Con Wisin, por ejemplo, el \u201cNo tengo dinero\u201d, que pudiese haber quedado mucho mejor con J. Balvin<sup> [2]<\/sup> o incluso, si la intenci\u00f3n hubiese sido cargar las tintas con un urbano sudaka, con Bomba Est\u00e9reo. Por otro lado, el d\u00fao con Marc Anthony da en el clavo con la balada bailable de tonos asalsados. Consiguen llevar ah\u00ed la interpretaci\u00f3n vocal de \u201cYo te recuerdo\u201d, a un nivel tan alto como los registros de ambos. El tema con Andr\u00e9s Calamaro supone el necesario reconocimiento de una veta sentimental del rock argentino al cancionero del Divo, y el resultado est\u00e1 a la altura del prop\u00f3sito. \u201cYa no vivo por vivir\u201d, el d\u00fao con Natalia Lafurcade, es, por \u00faltimo, de tal calidad que no ser\u00eda exagerado decir que sobrepasa a la original (y eso es un m\u00e9rito que muy pocos trabajos de este tipo pueden ostentar): por s\u00ed solo ser\u00eda suficiente para demostrar la riqueza de legado art\u00edstico que deja la obra de Juan Gabriel a los artistas j\u00f3venes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El aura que rodea al disco, el concepto detr\u00e1s de su creaci\u00f3n, deja abierto el juego potencialmente infinito de imaginar posibilidades alternativas de resolver d\u00faos: \u201cQuerida\u201d con Vicentico, el \u201cNoa Noa\u201d con Miranda o esa inminente colaboraci\u00f3n que grabar\u00eda con Mon Laferte cuya realizaci\u00f3n trunc\u00f3 de forma definitiva el coincidente y tr\u00e1gico (o tr\u00e1gico por coincidente) deceso de Alberto Aguilera y Juan Gabriel a los 66 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El arte que acompa\u00f1a este \u00faltimo disco tambi\u00e9n merece alguna atenci\u00f3n. Todas las im\u00e1genes que conforman la propuesta gr\u00e1fica consisten en fotograf\u00edas donde el cantante aparece acompa\u00f1ado de una maniqu\u00ed (literalmente, una mu\u00f1eca de tama\u00f1o humano): abrazando al Divo de espaldas al mar, en el asiento de copiloto de un Cadillac celeste, vestida con un traje folcl\u00f3rico, perdida en un segundo plano respecto a \u00e9l, difuminada dram\u00e1ticamente como si fuese esta la portada de un famoso follet\u00edn reimpreso o, incluso, reducida a nada m\u00e1s que una espigada extremidad que besa caballeroso el artista en la contratapa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u201cEl arte es femenino\u201d, declar\u00f3 enf\u00e1tico el artista durante una entrevista grabada el 2002. Mirar algunas de estas l\u00e1minas es corroborar est\u00e9ticamente esa hip\u00f3tesis. La polisemia de esta serie fotogr\u00e1fica desaf\u00eda una interpretaci\u00f3n un\u00edvoca. Remite en primer lugar el eterno femenino que acompa\u00f1a toda la creaci\u00f3n del mexicano. Pero la mu\u00f1eca multiplicada en cada encuadre parece ser tambi\u00e9n un trasunto ir\u00f3nico de la figura p\u00fablica del propio cantante. El resultado entonces podr\u00eda ser le\u00eddo como un gui\u00f1o a una vida art\u00edstica rodeada de especulaciones acerca de su sexualidad; una referencia al constante acoso medi\u00e1tico frente al cual el mexicano siempre sostuvo una indiferencia estoica. Pero por sobre esa lectura circunstancial, asoma una vez m\u00e1s el arte po\u00e9tica de Juanga. Uno en que lo artificial llega a erosionar el \u00e1mbito de lo \u201creal\u201d, relevando el car\u00e1cter eminentemente ficticio detr\u00e1s de las convenciones que elevan al segundo t\u00e9rmino por sobre el primero. Lo en apariencia vac\u00edo y superficial que evocar\u00eda com\u00fanmente la imagen del maniqu\u00ed, adquiere bajo esta perspectiva una excepcional densidad sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la car\u00e1tula de <em>Los d\u00fao<\/em>, su \u00faltimo disco de estudio, se le puede ver al volante de un auto cl\u00e1sico que lleva inscrito en la matr\u00edcula el nombre del \u00e1lbum. El lujoso modelo llamado \u201cel dorado\u201d \u2013nombre convenientemente sudaka\u2013 est\u00e1 estacionado en medio de un paisaje tropical. Los filtros del lente recrudecen el verdor de la escena. La rutilante carrocer\u00eda celeste de mediados de los cincuenta contrasta con la lozan\u00eda musical que ofrece Juanga en esta producci\u00f3n. El mensaje es claro: el tiempo no puede sino realzar el estilo de la m\u00e1quina musical del artista. A un a\u00f1o de su muerte, es dif\u00edcil no ver este trabajo como la generosa herencia en vida que dej\u00f3 para el desarrollo de la canci\u00f3n popular latinoamericana. En la foto el Divo de Ju\u00e1rez se ve altivo, con esa satisfacci\u00f3n de haber finalizado el\u00a0trayecto extenso de su flamante vida art\u00edstica. Pero tambi\u00e9n con la confiada expresi\u00f3n de comenzar otro: el de su leyenda musical.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>[1] Por esto es importante no separar a Juan Gabriel de Fidel Castro en una posible lectura pol\u00edtica de la cultura latinoamericana contempor\u00e1nea. El pensamiento de las izquierdas latinoamericanas emergentes tiene el deber de volverse espiritista y acostumbrarse a sostener conversaciones regulares con los muertos de su cultura y su \u00e9poca.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[2] De cualquier modo, se puede escuchar esta colaboraci\u00f3n en uno de los cortes m\u00e1s experimentales del disco. En \u201cLa Frontera\u201d no s\u00f3lo participa el artista colombiano, sino tambi\u00e9n el int\u00e9rprete de m\u00fasica regional Juli\u00f3n \u00c1lvarez. El tema podr\u00eda incorporarse sin inconvenientes al amplio cat\u00e1logo de canciones dedicadas a abordar la di\u00e1spora sudaka a los EE. UU.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un a\u00f1o de su muerte, es dif\u00edcil no ver este trabajo como la generosa herencia en vida que dej\u00f3 para el desarrollo de la canci\u00f3n popular latinoamericana. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5217,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[81,546,544,545],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-5210","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-chico-jarpo","tag-expresion-americana","tag-juan-gabriel","tag-los-duo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5210","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5210\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5210"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5210"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}