{"id":5229,"date":"2017-09-11T03:43:02","date_gmt":"2017-09-11T03:43:02","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5229"},"modified":"2025-05-09T13:59:52","modified_gmt":"2025-05-09T13:59:52","slug":"lengua-y-resistencia-1973","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/09\/11\/lengua-y-resistencia-1973\/","title":{"rendered":"Lengua y resistencia: 1973\u2013"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Gaspar Pe\u00f1aloza<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"align-right\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>La cosa comenz\u00f3 as\u00ed: una tarde llegu\u00e9 por casualidad al lanzamiento del libro publicado por Ceibo Ediciones <em>Un paso al frente<\/em>, la historia personal sobre el FPMR que desarrolla Mauricio Hern\u00e1ndez Norambuena, m\u00e1s conocido como Ramiro. Acostumbrado a lanzamientos de libros de poes\u00eda donde asisten algunos desperdigados, o libros acad\u00e9micos donde asisten unos poquitos zalameros y uno que otro interesado, o libros de narradores top llen\u00edsimos de gente donde todas las palabras nacen de la boca para afuera (en los que se percibe cinismo e iron\u00eda), me sorprendi\u00f3 entonces la masividad solemne y comprometida afectivamente con el acto que se estaba llevando a cabo. En la mesa hab\u00eda cuatro ex frentistas, un esc\u00e9ptico Patricio Mans y otro sujeto que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Su discurso era: estuve en la resistencia chilena, fui a cooperar al frente Tupac Amaru en Per\u00fa por tres meses y termin\u00e9 treinta a\u00f1os preso en Puno, pero hoy estoy aqu\u00ed de vuelta y creo que el presidio es s\u00f3lo otro momento de la pr\u00e1ctica revolucionaria; la contingencia pol\u00edtica sigue, este es a\u00f1o de elecciones y hay que estar atento. Despu\u00e9s sabr\u00eda que se trataba de Jaime Castillo Petruzzi, exiliado en su juventud, retornado del MIR, participante de Neltume y finalmente preso en Per\u00fa, acusado de traici\u00f3n a una patria que no era la suya. En fin, todo esto para m\u00ed, un ni\u00f1ito de la postdictadura chilena, era mucha realidad. No ten\u00eda plata. Un amigo me prest\u00f3 diez mil (que a\u00fan no le devuelvo), compr\u00e9 el libro y me fui. Su lectura m\u00e1s tarde fue lo mismo de ese d\u00eda: pura vitalidad, que contrastaba con la lectura de poemas y ensayos. Pasa eso con la historia, con el documento: te conmueven su inabarcabilidad y los detalles que resisten a esa proliferaci\u00f3n tir\u00e1nica de nuevas formas de vida, de nuevos hechos pol\u00edticos en el desarrollo de la historia que tornan finalmente a la memoria un ejercicio impotente para reconstituir la densidad del pasado. De esta experiencia personal aparece la convicci\u00f3n sobre la necesidad que tenemos de hacernos cargo de la historia reciente desde la lectura, la afectividad, el pensamiento cr\u00edtico y la escritura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis cr\u00edtico que podr\u00edan hacer algunos m\u00e1s experimentados y maduros que yo respecto al testimonio de Ramiro, hay dos cosas que me llamaron profundamente la atenci\u00f3n. En primer lugar, la insistencia en usar el t\u00e9rmino \u201ccondiciones subjetivas\u201d. \u00c9l nunca aclara a qu\u00e9 se refiere con eso; pareciera ser una especie de fuerza misteriosa en la que se conf\u00eda que aparezca. Se entiende como aquello que no se puede planificar y que depende exclusivamente de la determinaci\u00f3n con que el sujeto militante se desempe\u00f1e, c\u00f3mo su acci\u00f3n puede generar un punto de inflexi\u00f3n en la operaci\u00f3n en que se est\u00e1 involucrado. Lo segundo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que al comienzo del libro se hace referencia a varios insumos est\u00e9ticos que fueron importantes en la decisi\u00f3n de formar el FPMR, en ese entonces Frente Cero. Entre ellos destaco <em>La monta\u00f1a es algo m\u00e1s que una inmensa estepa verde<\/em>, novela cuyo foco es claramente relatar la manera en que diferentes elementos van fortaleciendo la moral del guerrillero hasta que ese \u00e9nfasis subjetivo encuentra un correlato en las masas. Pero incluso antes de ese objetivo \u00faltimo e ideal, el fortalecimiento de la moral tiene un impacto en las condiciones subjetivas, en las capacidades individuales de los primeros combatientes. Si contrastamos el uso constante del factor condiciones subjetivas con la novela de Omar Cabezas, podemos observar que esas condiciones s\u00ed responden a algo misterioso, en el sentido de que son las posibilidades de acci\u00f3n que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del hombre, pero que acaso s\u00f3lo un hombre puede llevarlas a cabo de la manera extraordinaria en que lo hace. Ello se debe a que hay un entrenamiento basado en el sacrificio que predispone el cuerpo y los sentidos para que tales condiciones subjetivas aparezcan. Es lo que describe Piglia y lo que m\u00e1s tarde, en su ensayo \u201cErnesto Guevara, rastros de lectura\u201d, nombra como el <em>ascetismo del guerrillero<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u201cGuevara registra en su diario [\u2026] \u00abLa tropa est\u00e1 quebrantada moralmente, fam\u00e9lica, los pies ensangrentados y tan hinchados que ya no entran en lo que les resta de calzado. Est\u00e1n a punto de derrumbarse. S\u00f3lo en las profundidades de sus \u00f3rbitas aparece una d\u00e9bil y min\u00fascula luz que brilla en medio de la desolaci\u00f3n\u00bb. Parece un apunte de T\u00f3lstoi, y a la vez se encuentra en la escena algo que se repetir\u00e1 luego: el sacri\ufb01cio y el exceso, la ruptura del l\u00edmite como condici\u00f3n de la subjetividad pol\u00edtica [\u2026] Aparece ah\u00ed por primera vez la idea de la construcci\u00f3n de una \u00e9tica del sacri\ufb01cio con el modelo de la guerrilla, la construcci\u00f3n de una subjetividad nueva. Y es lo que parece haber quedado como condici\u00f3n de la victoria y de la formaci\u00f3n de un cuadro pol\u00edtico\u201d.<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Ricardo Piglia, \u201cErnesto Guevara, rastros de lectura\u201d<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0<\/em><\/h6>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La historia de la lucha armada chilena comienza con algunos participantes en la guerrilla boliviana y termina a principios de los noventa con el desvanecimiento progresivo de los casi 1500 militantes que lleg\u00f3 a tener el FPMR en su mejor momento. Muchos testimonios dan cuenta de toda esa experiencia, de toda esa forma de vida particular. Al leer el libro <em>Vidas revolucionarias <\/em>de Cristi\u00e1n P\u00e9rez podemos reconstruir ese imaginario devenido en experiencia sensual que aumenta la moral y, por tanto, las condiciones subjetivas en la lucha armada. Pero no s\u00f3lo eso: podemos entender tambi\u00e9n que la literatura funciona como un insumo que ayuda a construir formas de vida y posibilita su posterior articulaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al ingresar voluntariamente a la resistencia la formaci\u00f3n de cuadros clandestinos era azarosa. Los relatos de los involucrados dan cuenta de subjetividades muy diversas comparadas con los miembros de unas fuerzas armadas regulares, diferencia que junto a la historia personal produce que, adem\u00e1s, entre otras cosas, la instrucci\u00f3n de los combatientes sea diferente en cada caso: unos fueron educados en Checoslovaquia, otros en Cuba, otros tras la victoria del frente nicarag\u00fcense. Algunos nunca salieron de Chile. Los tiempos fueron igualmente dis\u00edmiles. Mientras dirigentes como Ra\u00fal Pellegrin recibieron una formaci\u00f3n militar regular en el ej\u00e9rcito cubano, otros como los primeros miembros del ELN\u2013B, que estuvieron en la escuela de guerrilla boliviana del Che, tuvieron pocos d\u00edas de preparaci\u00f3n y en seguida enfrentamientos directos contra las fuerzas armadas, junto con una fuga espectacular desde el noreste de Bolivia hacia Arica. Muchas veces se identificaba a estos combatientes como \u201celementos\u201d que van asumiendo mayores \u201cresponsabilidades\u201d. Esta met\u00e1fora qu\u00edmica describe un poco c\u00f3mo en los voluntarios de la resistencia se va sedimentando la preparaci\u00f3n te\u00f3rico\u2013pr\u00e1ctica y la experiencia en la resoluci\u00f3n de desaf\u00edos, lo que trae nuevas responsabilidades. La informaci\u00f3n que comienzan a manejar los har\u00e1 luego volverse esenciales \u2013como el carbono a la tierra\u2013 desde un punto de vista moral y pr\u00e1ctico; algo muy distinto a la instrucci\u00f3n de ej\u00e9rcitos regulares, donde sus miembros no se hacen cargo de su propia formaci\u00f3n y el uso del criterio est\u00e1 s\u00f3lo relegado a los altos mandos, pues las tropas funcionan como peones, un activo m\u00e1s entre todo el armamento que acumulan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La inferioridad material de los cuadros pol\u00edticos armados alienta el culto al nombre, potenciado por el uso de chapas. Ello se demuestra en la admiraci\u00f3n de unos a otros, en la selecci\u00f3n para operaciones especiales seg\u00fan caracter\u00edsticas psicol\u00f3gicas, f\u00edsicas y sociales, siendo un ideal el mayor desarrollo posible de la preparaci\u00f3n te\u00f3rica y las capacidades pr\u00e1cticas por igual. La efectividad de las acciones emprendidas depender\u00e1 en gran medida del desempe\u00f1o individual, del que alguien act\u00fae m\u00e1s all\u00e1 de lo esperable \u2013las condiciones subjetivas\u2013, pues la \u201chistoria\u201d de quien actu\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de lo esperable influye en la moral de sus semejantes. La forma que adquiere esta influencia se realiza a trav\u00e9s del lenguaje. Muchas veces a trav\u00e9s de la literatura, como afirma Piglia, pero sobre todo a trav\u00e9s de la oralidad, la prensa y la an\u00e9cdota, donde el humor y el asombro de los mismos combatientes por algunas de las situaciones en que se encontraron es clave. Menciono dos ejemplos: en el documental <em>Montoneros <\/em>de Andr\u00e9s Di Tella, Ignacio V\u00e9lez, fundador del grupo guerrillero argentino, cuenta c\u00f3mo en el asalto a un cuartel de polic\u00eda, mientras escapaban, un oficial les gritaba desesperado que su anillo de casado estaba entre la ropa que se llevaban. Vaciaron los bolsos apurados porque las patrullas estaban a punto de llegar al lugar y le devolvieron el anillo. Otro: en los \u00faltimos d\u00edas del FPMR, durante el gobierno de Aylwin, cuando la persecuci\u00f3n ya estaba a cargo de \u00abLa Oficina\u00bb (\u00f3rgano de inteligencia dependiente del Ministerio del Interior, dirigido por Mauricio Schilling), los cabecillas estaban reunidos en un camping de Colliguay, bajo la vigilancia estricta de la PDI. En una de esas tardes, ocurri\u00f3 que algunos frentistas jugaron un ins\u00f3lito partido de futbolito contra la PDI: los dos equipos sab\u00edan qui\u00e9nes eran sus contrincantes, los frentistas ten\u00edan armas en sus bananos a un costado de la cancha, pero todo qued\u00f3 en un partido de f\u00fatbol normal. \u00bfEl resultado? Mauricio Hern\u00e1ndez no lo cuenta en su testimonio.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Volviendo al tema del entrenamiento, hemos dicho que la preparaci\u00f3n no era s\u00f3lo corporal, sino tambi\u00e9n te\u00f3rica. Se trataba de una convicci\u00f3n en el sacrificio del cuerpo a partir de desaf\u00edos y objetivos: caminar diez d\u00edas, subir un monte cargando cincuenta kilos de comida, repartir armas en un cerro de Valpara\u00edso el d\u00eda que se conmemoraba el Golpe. La biolog\u00eda se adapta a las exigencias de la misi\u00f3n por medio de la voluntad. Asimismo ocurre con la dimensi\u00f3n te\u00f3rica: se establece un ideal de condiciones sociopol\u00edticas y una estrategia a partir de ellas. Entre m\u00e1s comprenda el sujeto los factores y la naturaleza de estas condiciones y sus cambios, m\u00e1s puede poner en obra el trabajo de planificaci\u00f3n y sus funciones operativas. Podemos relacionar este procedimiento con lo que Pierre Bourdieu en otro plano denomina el <em>desciframiento<\/em>, en cuanto a aquellas obras de arte que demandan una revoluci\u00f3n de los sentidos para ser descifradas. Su dimensi\u00f3n pol\u00edtica radicar\u00eda ah\u00ed, no en el contenido de la obra, sino en el efecto que tienen sobre el cuerpo. De alguna forma, los miembros de la resistencia construyen una obra y una materialidad para ellos mismos, cuya (auto)recepci\u00f3n requiere antes una transformaci\u00f3n de s\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su libro, Ramiro destaca varias veces la concreci\u00f3n del ideal te\u00f3rico\u2013pr\u00e1ctico en la figura de Ra\u00fal Pellegrin, el m\u00edtico fundador y dirigente principal del FPMR. Dice que algunos frentistas eran mejores f\u00edsicamente, otros mejores pol\u00edticamente, pero Pellegrin incorporaba las dos dimensiones en su justa medida. Este equilibro es clave: aquel elemento novedoso y hasta m\u00edstico que en Chile se llamar\u00e1 <em>rodriguismo<\/em> (y que en otras latitudes, guardando matices y diferencias, se llam\u00f3 <em>guevarismo<\/em> o <em>sandinismo<\/em>) se basa en ello. Piglia describe a Ernesto Guevara en esta l\u00ednea, expresando como imagen de la vocaci\u00f3n te\u00f3rica la lectura y de la pr\u00e1ctica la marcha guerrillera. Ambas actividades generar\u00edan un contrapunto: por un lado, el compromiso pr\u00e1ctico radical a la hora imperiosa de romper un cerco de fuerzas armadas que los asediaba; por otro, la lectura como un espacio <em>otro<\/em> de trabajo y extensi\u00f3n de la subjetividad en el descanso de la marcha. La capacidad de sobrellevar este contrapunto destacar\u00eda especialmente en los l\u00edderes, ya que ellos son capaces de estar en situaci\u00f3n de sacrificio y de abstraerse a la vez, para pensar as\u00ed sus posibilidades operativas y las formas de motivar a sus combatientes a cargo. La imbricaci\u00f3n de estos dos planos es tal, que el ensayo de Piglia arranca con la modelaci\u00f3n de Guevara de su propia muerte a partir de un cuento que recuerda estando herido.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u201cMiguel Rodr\u00edguez Gallardo fue un prisionero que llegu\u00e9 a admirar por su valor. Fue respetado incluso por los mismos jefes nuestros, por su inteligencia, por su hombr\u00eda. Muri\u00f3 por sus convicciones. Pens\u00f3 que lo que hac\u00eda estaba bien. Nunca lo pudimos quebrar, en ninguna circunstancia, ni mental ni f\u00edsicamente. Estuvo en un armario, vendado; para que no se le fuera la mente buscaba dibujos en las tablas, se imaginaba situaciones, estuvo tanto tiempo vendado que lleg\u00f3 a desarrollar el sentido del o\u00eddo m\u00e1s que nosotros, el olfato. \u00c9l cay\u00f3 detenido poco antes de que florecieran los \u00e1rboles, y en el \u00abNido 20\u00bb [la casa de seguridad del paradero 20 de Gran Avenida] hab\u00eda \u00e1rboles y un d\u00eda dijo: \u00abYo s\u00e9 d\u00f3nde estoy: en el paradero 20 de Gran Avenida, la sirena que suena y que da la hora yo la conozco\u00bb. Parece que en su juventud hab\u00eda sido bombero en esa compa\u00f1\u00eda. Tambi\u00e9n reconoci\u00f3 un pito de una f\u00e1brica que hab\u00eda por all\u00ed. \u00c9l escuchaba y sacaba cuentas\u201d.<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Andr\u00e9s Valenzuela Morales, desertor del Servicio de Inteligencia de la Fuerza A\u00e9rea<\/sup><\/h6>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Si hay un m\u00e9todo por excelencia para oprimir las condiciones subjetivas de un combatiente es la tortura. Para obtener un testimonio \u00a0\u2013la supuesta \u201cinformaci\u00f3n\u201d\u2013 se vulnera el cuerpo o, para monopolizarlo, se lo asesina. Entre mejor haya sido la preparaci\u00f3n f\u00edsica, la tortura deb\u00eda ser enfrentada de mejor manera. Sin embargo, es f\u00e1cil sacar cuentas: el n\u00famero de torturados es mucho mayor a los pocos que recibieron un entrenamiento tan extremo como el que se narra en <em>La monta\u00f1a es algo m\u00e1s que una inmensa estepa verde<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La misma relaci\u00f3n vista de otro modo: la primera acci\u00f3n importante en Valpara\u00edso del Frente Cero fue el corte de Avenida Espa\u00f1a, el desalojo de una micro y el cerco por parte de militantes armados mientas se escrib\u00eda un mensaje en una micro que se quemaba. Aqu\u00ed podemos ver nuevamente un cuerpo fortificado \u2013esta vez un cuerpo colectivo\u2013 defendiendo un mensaje, una idea, abri\u00e9ndole espacio en un entorno silenciador. Si confiamos en el an\u00e1lisis que hace Ramiro de los comienzos del Frente, al catalogarlo m\u00e1s que como una revoluci\u00f3n armada, como un ejercicio de propaganda armada (recordemos la toma de Radio Miner\u00eda), vemos que al final esa escisi\u00f3n en la realidad individual que significa el acto de leer en Guevara busca resolverse en otra escisi\u00f3n de la realidad: la lectura colectiva, para la que se necesitan cuerpos preparados y articulados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En un peque\u00f1o ensayo titulado \u201cSocialismo y cultura\u201d, publicado en 1916, un joven Gramsci comenta la interpretaci\u00f3n de Vico sobre la m\u00e1xima de Sol\u00f3n \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d. \u201c[Vico] sostiene que Sol\u00f3n quiso con ello exhortar a los plebeyos \u2013que se cre\u00edan de origen animal y pensaban que los nobles eran de origen divino\u2013\u00a0 a que reflexionaran sobre s\u00ed mismos para reconocerse de igual naturaleza humana que los nobles y, por tanto, para que pretendieran ser igualados con ellos en civil derecho\u201d<em>. <\/em>Y a\u00f1ade Gramsci m\u00e1s adelante: \u201cLa cultura es cosa muy distinta. Es organizaci\u00f3n, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior consciencia por la cual se llega a comprender el valor hist\u00f3rico que uno tiene, su funci\u00f3n en la vida, sus derechos y sus deberes\u201d. Este es el proceso que se da en la vida del revolucionario, y su efecto es lo que cabe entender como la construcci\u00f3n de condiciones subjetivas en la lucha armada. Una especie de quiebre moral en el individuo que se completa al espejearse en un quiebre moral dentro de la sociedad. En esto \u00faltimo se bas\u00f3, por ejemplo, la pol\u00edtica de sublevaci\u00f3n nacional que el PC lanz\u00f3, mediante el Frente, en 1985. Dos operaciones realizadas por unos pocos adelantados \u2013la internaci\u00f3n de armas por Carrizal Bajo y el atentado a Pinochet en el Caj\u00f3n del Maipo\u2013 deb\u00edan generar un efecto tal en la poblaci\u00f3n que se desatara el caos y, en consecuencia, una nueva forma de organizaci\u00f3n. Pero sabemos en qu\u00e9 resultaron ambas operaciones.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>La noci\u00f3n gramsciana apunta a que al cuestionar la naturaleza aparentemente divina de la clase, pero tambi\u00e9n la categorizaci\u00f3n del mundo basada en esa dicotom\u00eda, lo que surge es un proceso de apropiaci\u00f3n del lugar que cada uno ocupa en la historia. Esto, claro, no es una cuesti\u00f3n inmediata. Tal proceso requiere un trabajo constante, una pr\u00e1ctica que se vuelve a\u00fan m\u00e1s intensa y compleja bajo un r\u00e9gimen de ensa\u00f1amiento y persecuci\u00f3n policial. Para llevar a cabo ese posicionamiento y luego emprender la acci\u00f3n en un contexto semejante, s\u00ed se necesitan condiciones subjetivas. Hemos visto c\u00f3mo ellas se preparan, pero hay tambi\u00e9n otros elementos de car\u00e1cter atmosf\u00e9rico y afectivo que aportan al fortalecimiento de la moral.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es conocida, por ejemplo, en la novela de Cabezas, la imagen de los viejos campesinos nicarag\u00fcenses desenterrando armas por el rumor de que habr\u00eda vuelto Sandino, el mismo l\u00edder que hab\u00eda sacado a las tropas estadounidenses del pa\u00eds a\u00f1os atr\u00e1s. Aunque no se trataba de Sandino, sino del FSLN. Sin embargo, los viejos tomaban los rifles antiguos y humedecidos que hab\u00edan usado a\u00f1os atr\u00e1s, y los participantes de la guerrilla nicarag\u00fcense narran este suceso como un punto de inflexi\u00f3n moral antes de la victoria final de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el documental de Di Tella, Ana, una ex montonera, desliza que durante esos a\u00f1os \u201clos afectos, el amor, la pol\u00edtica, estaba todo mezclado\u201d, lo que de cierta manera habla sobre c\u00f3mo un proceso individual era a su vez colectivo. A su vez, Carmen Castillo, militante hist\u00f3rica del MIR y pareja de Miguel Henr\u00edquez al momento del enfrentamiento final y de su asesinato, en el documental dirigido por ella misma, <em>Calle Santa Fe<\/em>, involucra en la narraci\u00f3n estas palabras: \u201cnuestro sufrimiento es la intensidad de vida perdida, no los golpes ni las balas, es la p\u00e9rdida de esa felicidad, nuestro dolor, esos a\u00f1os que se extienden todav\u00eda como el recuerdo intenso del estado de enamoramiento que todos sent\u00edamos, el sortilegio, no una fiesta, el encantamiento es serio, grave como el amor\u201d. Cuando hablamos de formas de vida, estamos hablando justamente de esto: una rearticulaci\u00f3n del imaginario cultural val\u00f3rico, una experiencia est\u00e9tica intensa y radical.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo mismo sucede con Elmo Catal\u00e1n, quien toma el relevo de los primeros combatientes del ELN\u2013B y se traslada a Cochabamba, donde realiza trabajo pol\u00edtico y se prepara para subir al monte. Haciendo una buena labor, logra coordinar la sublevaci\u00f3n urbana en las universidades y genera redes de apoyo a la guerrilla. Sin embargo, una de las mujeres, miembro del partido, que viv\u00eda con su pareja en la misma casa de seguridad, se enamora de \u00e9l, y Catal\u00e1n, que tambi\u00e9n viv\u00eda con su pareja, habla con el otro hombre para explicarle esta situaci\u00f3n, dejando en claro que no estaba interesado en ella. Pero este \u00faltimo no lo comprende, vuelve de noche y lo asesina. Aqu\u00ed, por ejemplo, la rearticulaci\u00f3n del sentido de la realidad, donde la pasi\u00f3n es un insumo para fortificar la moral resistente, termina siendo traicionada. Hay tambi\u00e9n otros ejemplos donde se traiciona el amor entre personas, como las m\u00faltiples delaciones voluntarias entre compa\u00f1eros y compa\u00f1eras frentistas o miristas. Pero tambi\u00e9n hay casos donde el amor se mantiene hasta el final: Cecilia Magni y Ra\u00fal Pellegrin bajando un cerro corriendo, asesinados juntos m\u00e1s tarde, sus cuerpos flotando en el mismo r\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otro elemento importante en la configuraci\u00f3n de la moral militante es el fuego. En todos los testimonios y tambi\u00e9n en la novela de Omar Cabezas se destaca como s\u00edmbolo. Adem\u00e1s de ser un elemento cl\u00e1sico en protestas populares, me parece que aparte de calentar los cuerpos y ser un espect\u00e1culo, el fuego tiene un efecto de abstracci\u00f3n: volcarse sobre uno mismo, cierta introspecci\u00f3n, como en la lectura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u201cTomar la decisi\u00f3n, para cualquiera en aquel tiempo, de entrar al frente, viendo ahora retrospectivamente, pienso que tiene un m\u00e9rito extraordinario, yo creo eso. En la decisi\u00f3n de haber entrado al Frente en aquel tiempo \u2013esto de \u00abaquel tiempo\u00bb me suena al evangelio\u2013 yo creo que influy\u00f3 un poco la compartimentaci\u00f3n. Como ninguno de los compa\u00f1eros manejaba la informaci\u00f3n de toda la organizaci\u00f3n, y el Frente sonaba&#8230; y hab\u00eda r\u00f3tulos en las calles, en las paredes; y hab\u00eda asaltos y todos los radios anunciaban los asaltos y pon\u00edan a todo el pa\u00eds pendiente del piripipi de los famosos flashes, el despliegue de informaci\u00f3n, nos hac\u00eda pensar a nosotros mismos, por el espejismo de la publicidad, la dimensi\u00f3n de la realidad. Eso era lindo. Yo me iba a misa a la Catedral de Le\u00f3n s\u00f3lo para o\u00edr los comentarios que hac\u00eda la gente en el atrio de la iglesia despu\u00e9s que terminaba la misa, los mismos comentarios que o\u00edas en el estadio antes de empezar el partido, o en las gradas del edificio de Ciencias y Letras de la universidad, o en los talleres de mec\u00e1nica, o cuando estabas en las barber\u00edas, vos o\u00edas que en la silla que ten\u00edas al lado, el barbero estaba comentando con el otro cliente la cuesti\u00f3n. Y uno por dentro y en el fondo piensa: \u00absi supieran que yo soy del Frente\u00bb. Aqu\u00ed hay un aspecto interesante. Y es que las acciones armadas de toda vanguardia revolucionaria no solamente fortalecen moral y pol\u00edticamente a las masas, es decir, no solamente repercuten hacia afuera, sino tambi\u00e9n fortalecen moral y pol\u00edticamente hacia adentro, elevan la predisposici\u00f3n combativa de la militancia&#8230; Es un fen\u00f3meno que es sumamente rico y que hay que vivirlo para comprenderlo a cabalidad. Te sent\u00eds en secreto, calladito: vanguardia.\u00a0El rebote de la propaganda, despu\u00e9s que golpeaba en las masas, cog\u00eda para donde nosotros y en determinado momento nosotros mismos \u2013tambi\u00e9n por efectos, te repito, de la compartimentaci\u00f3n\u2013 pens\u00e1bamos que el Frente era una organizaci\u00f3n poderosa. A m\u00ed me pasaba algo que yo no s\u00e9 si a otros compa\u00f1eros les habr\u00e1 pasado. A veces, por suspicacia, especulaci\u00f3n, conciencia o pragmatismo realista, sab\u00eda racionalmente que \u00e9ramos unos cuantos, un grup\u00fasculo, como dec\u00eda la Guardia en aquel tiempo. Y la compartimentaci\u00f3n se convert\u00eda en una especie de v\u00e1lvula de escape para dar rienda suelta a los sue\u00f1os, a los deseos&#8230; y es que la compartimentaci\u00f3n te permit\u00eda guardar un resquicio de esperanza de forma que la aventura, o el reto, se hiciera m\u00e1s liviano, menos peligroso, \u00bfentend\u00e9s? La compartimentaci\u00f3n te permit\u00eda so\u00f1ar despierto, teniendo una justificaci\u00f3n permisible. Y me atrever\u00eda a decir que este era un sentimiento generalizado en la mayor\u00eda que d\u00eda a d\u00eda fue creciendo\u00bb.<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Omar Cabezas, <em>La monta\u00f1a es algo m\u00e1s\u00a0 que una inmensa estepa verde<\/em><\/sup><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las organizaciones pol\u00edticas o militares que llevan a cabo sus operaciones en la clandestinidad suelen utilizar la compartimentaci\u00f3n como un mecanismo de seguridad operativa. Una organizaci\u00f3n compartimentada quiere decir que cada uno de los militantes conoce una peque\u00f1a parte de la tarea global que est\u00e1 realizando. Est\u00e1 privado de conocer toda la estructura de la organizaci\u00f3n, s\u00f3lo conoce a su c\u00e9lula, y dentro de ella hay alguien que ocupa la posici\u00f3n de <em>enlace<\/em>, quien s\u00f3lo tiene contacto con una persona de otra c\u00e9lula con mayor responsabilidad. La compartimentaci\u00f3n est\u00e1 potenciada adem\u00e1s por el uso de chapas. Una persona puede tener m\u00faltiples nombres y ser llamada de diferentes maneras por los miembros de su misma organizaci\u00f3n o \u2013en el caso de los internacionalistas\u2013 puede tener un nombre diferente por cada pa\u00eds. Esta forma de estructuraci\u00f3n es normal dentro de organizaciones militares. Sin embargo, en los grupos revolucionarios no tiene s\u00f3lo un fin de seguridad, sino que tambi\u00e9n permite amplificar los recursos individuales y colectivos; amplificaci\u00f3n hacia adentro y hacia afuera que potencia la moral y fortalece las condiciones subjetivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El uso de chapas, aunque quiz\u00e1s sea algo anecd\u00f3tico en relaci\u00f3n a la efectividad de las acciones, tiene gran relevancia a la hora de contar las historias sobre qui\u00e9n hizo qu\u00e9. Muchas veces la historia del MIR o del FPMR parece ser una historia m\u00e1s de nombres que de un grupo. Lo cual tiene sentido, pues gracias a la compartimentaci\u00f3n la revoluci\u00f3n deviene en una creaci\u00f3n colectiva donde ninguna de las partes conoce el todo, pero cada una es elemental en la tarea global. Asimismo, las chapas, sobre todo cuando los militantes tienen m\u00e1s de una, permiten refrescar constantemente los referentes en el o\u00eddo de los otros. Y se produce el efecto de percibir a muchas m\u00e1s partes trabajando por el todo, lo que repercute en la organizaci\u00f3n, en la poblaci\u00f3n general y en los servicios de inteligencia. Judith Friedman, la madre de Ra\u00fal Pellegrin, al comienzo de su libro <em>Mi hijo Ra\u00fal Pellegrin: comandante Jos\u00e9 Miguel, <\/em>comenta que una de las dificultades al escribir fueron \u201clos diversos nombres que tuvo mi hijo\u201d<em>. <\/em>Su texto es un montaje a partir de m\u00faltiples testimonios de personas que lo conocieron en diferentes momentos y con diferentes nombres en varios pa\u00edses. Ello muestra el desdoblamiento radical y constante para sobrevivir en la clandestinidad, pero tambi\u00e9n la idea de que la vida misma es una forma de resistencia. Friedman sigue respetando desde el presente la compartimentaci\u00f3n a partir de la cual Ra\u00fal estructur\u00f3 su vida. Hay historias en las que ni su madre se mete, porque tienen que ver con la partici\u00f3n deliberada de s\u00ed mismo que hizo por razones pol\u00edticas. De nuevo nos enfrentamos aqu\u00ed a un procedimiento transaccional donde el sujeto abre un espacio en la realidad a trav\u00e9s del lenguaje, amplificando sus posibilidades de existencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el texto de Piglia podemos observar la compartimentaci\u00f3n desde otro \u00e1ngulo. Para \u00e9l, Guevara se va de Argentina huyendo de todo lo que le molesta, del funcionamiento sist\u00e9mico y la hegemon\u00eda pol\u00edtico\u2013cultural. Pero en su huida tambi\u00e9n reniega de la interpelaci\u00f3n que ese aparato hegem\u00f3nico realiza al sujeto, ofreci\u00e9ndole marcar con una X las casillas de \u201cm\u00e9dico\u201d, \u201cestudiante\u201d, \u201ctrabajador\u201d o lo que sea, categor\u00edas inflexibles que sirven al mantenimiento del propio sistema productivo y pol\u00edtico. Como plantea Piglia, al rechazar esa interpelaci\u00f3n Guevara decide irse y encuentra un nuevo rol: el de viajero. Movilizando su vida p\u00fablica hacia el tr\u00e1nsito perif\u00e9rico, sin un sistema productivo punzando sobre \u00e9l, Guevara explora sus aficiones: es m\u00e9dico, estudiante, viajero, escritor, artista, pensador y cr\u00edtico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los primeros d\u00edas de la revoluci\u00f3n cubana permiten a Guevara (re)articularse y acceder a sus diferentes segmentos cultivados. Es decir, luego de querer ser nada en Buenos Aires, termina amplificando su subjetividad, cumpliendo diversos roles en el proceso isle\u00f1o. Una vida revolucionaria \u2013sea cual sea el concepto de revoluci\u00f3n y los m\u00e9todos elegidos para llevarla a cabo\u2013, como ve\u00edamos en Gramsci y ahora en Guevara a trav\u00e9s de los ojos de Piglia, empieza con la resistencia a la categorizaci\u00f3n hegem\u00f3nica del sujeto: un proceso que al principio es eminentemente interior, una suerte de viaje exploratorio hacia la propia subjetividad. Operaci\u00f3n que es realizada en gran medida a trav\u00e9s del lenguaje.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Volviendo al testimonio de Ramiro, all\u00ed se cuenta c\u00f3mo en un principio la mejor manera de mantener la compartimentaci\u00f3n era a trav\u00e9s del juego de espejos. El Frente Cero comenz\u00f3 articul\u00e1ndose en brigadas barriales. En sus peque\u00f1as pero importantes primeras acciones el funcionamiento de la organizaci\u00f3n se daba en base a la imitaci\u00f3n. Por ejemplo, si cierto cerro realizaba un cadenazo, sin ponerse de acuerdo, al d\u00eda siguiente, el cerro contiguo realizaba otro. Lo mismo ocurr\u00eda con rayados y barricadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La compartimentaci\u00f3n puede comprenderse como una forma de montaje. De construir organizaci\u00f3n y, con ella, a los sujetos que la componen, protegi\u00e9ndolos de la tortura. Ahora bien, una vez que la acci\u00f3n se realiza y el per\u00edodo de clandestinidad acaba \u2013como en un cad\u00e1ver exquisito\u2013, los secretos se levantan y puede apreciarse la obra completa. En ese momento, el testimonio obtiene un valor reivindicativo e informativo. Y sube a la vez la moral de la resistencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa vanguardia, por su naturaleza misma, incorpora el escarnio, y lo vuelve un dato m\u00e1s de su trabajo\u201d<em>. <\/em>Podr\u00edamos reescribir esta frase de C\u00e9sar Aira, incluida en su ensayo \u201cLa nueva escritura\u201d, y plantear que la vanguardia pol\u00edtica en la clandestinidad, por su naturaleza misma, incorpora la muerte y la vuelve un dato m\u00e1s de su trabajo. De hecho, Mauricio Arenas, frentista, luego de sobrevivir a un enfrentamiento contra siete efectivos de la CNI donde recibi\u00f3 varios disparos, entre ellos uno en la frente y una r\u00e1faga en los pies y la espalda, una vez consciente escribe su relato y titula uno de los segmentos como \u201cAccidente de trabajo\u201d<em>. <\/em>Para Ramiro la muerte de los compa\u00f1eros era algo muy dif\u00edcil de asimilar y el c\u00f3mo\u00a0hacerlo depend\u00eda de cada uno. En <em>La Monta\u00f1a es algo m\u00e1s que una inmensa estepa verde, <\/em>Omar Cabezas narra el impresionante enfrentamiento donde muere Julio Buitrago, el padre del frente nicarag\u00fcense, un combate que los sandinistas y gran parte de la poblaci\u00f3n pudo seguir en vivo por televisi\u00f3n abierta, lo que tuvo una influencia fuerte en la moral del FSLN y en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta consciencia de la muerte y la condici\u00f3n se\u00f1era de sujetos pol\u00edticamente activos \u2013en el sentido de la soledad con la que se vive y el ejemplo de intransigencia y convicci\u00f3n que significa para el resto\u2013 hace que, en caso de encontrarse ante una situaci\u00f3n de mucha desventaja donde haya un alto riesgo de muerte, se intente morir de la forma m\u00e1s \u00e9pica posible. As\u00ed, la propia muerte se modela en pos de un relato futuro \u2013sea literario u oral\u2013, pues las muertes emblem\u00e1ticas comunican un ejemplo de radicalidad a los aliados y a los enemigos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta idea es precisamente la que moviliza el ensayo de Piglia, recurriendo a una anotaci\u00f3n que el Che dej\u00f3 en su diario al momento de pensar que morir\u00eda y donde recordaba una cierta muerte digna le\u00edda en un cuento de Jack London. Para Piglia esto demuestra c\u00f3mo en un momento de gran intensidad la lectura otorga sentido a la vida. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la espectacularidad que logre el combatiente a la hora de morir, la muerte del guerrillero tiene siempre un componente est\u00e9tico adicional, pues con ella se suprimen definitivamente sus condiciones subjetivas, su testimonio, su forma espec\u00edfica de asimilar la teor\u00eda\u00a0 y su expresi\u00f3n pr\u00e1ctica \u00fanica, arraigada en la voluntad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tal consciencia no s\u00f3lo conlleva una responsabilidad para el combatiente. En una entrevista grabada en Chile durante el a\u00f1o 1975 y publicada en 2009 con el t\u00edtulo <em>Sobre la ausencia<\/em>, Carlos Droguett se\u00f1ala: \u201cTodo artista por el hecho de tener lengua, por el hecho de tener o\u00eddos, por el hecho de tener ojos, no censurados y no en receso, es un peligro para los gobiernos. En consecuencia, todo artista si es hombre de verdad, y si no es un hombre de verdad no es artista, tiene la obligaci\u00f3n de reflejar su mundo\u201d. Tomando como primer referente a <em>La Araucana<\/em> y a Lautaro como primer guerrillero, Droguett plantea que todas las masacres y asesinatos de Chile demandan al artista hacerse cargo de la historia, contando la vida y la muerte de esos personajes. Conservar a trav\u00e9s del lenguaje las vidas y muertes de Lautaro, del Che Guevara o de Miguel Enr\u00edquez no es seg\u00fan Droguett una forma de aportar al arte, sino a la resistencia. El artista como historiador. Como mediador de los hechos y de la cultura. La vanguardia pol\u00edtica y la vanguardia art\u00edstica, a momentos irreconciliables, se entroncan en este di\u00e1logo y trabajo que lleva a fortalecer las condiciones subjetivas en la resistencia armada y civil.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>\u201cYo dir\u00eda que el escritor se transforma en bomba, porque para m\u00ed la palabra es explosi\u00f3n [\u2026] un libro es en realidad un arma peligrosa. Tan peligrosa como un pu\u00f1al o una metralleta\u201d.<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Carlos Droguett, <em>Sobre la ausencia<\/em><\/sup><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s una conclusi\u00f3n posible para este texto sea pensar la resistencia armada chilena como una forma de arte. De hecho, el FPMR siempre busc\u00f3 medios audiovisuales para comunicarse, y la est\u00e9tica cumpli\u00f3 en ello un rol clave. Benjam\u00edn Galemiri cuenta c\u00f3mo en su infancia, junto a Ra\u00fal Pellegrin, creaban y montaban obras de teatro. Por otra parte, en el documental de Carmen Castillo podemos apreciar en el testimonio de la editora de <em>El<\/em> <em>rebelde<\/em> c\u00f3mo hab\u00eda que redactar de noche, porque escribir era un acto sospechoso. All\u00ed vemos a Miguel Enr\u00edquez leyendo poemas y novelas, noticias y teor\u00eda. El arma en cuanto instrumento puede acaso compararse a un pincel, un l\u00e1piz, una c\u00e1mara de video.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En una conferencia realizada en 1987, titulada \u201c\u00bfQue es el acto de creaci\u00f3n?\u201d<em>, <\/em>Gilles Deleuze se pregunta qu\u00e9 es un acto de resistencia. Entre muchas respuestas posibles, afirma que es algo que sobrevive a la muerte: \u201ctodo acto de resistencia no es una obra de arte, aunque lo sea de alg\u00fan modo\u201d. Creo que si bien es dif\u00edcil y complejo comparar las acciones de la resistencia armada chilena con el arte, la poes\u00eda o el cine, ello no significa que no se compartan procedimientos. La resistencia tambi\u00e9n es una resistencia a la censura y a la reducci\u00f3n de lecturas en un contexto cultural. Se resiste por decisi\u00f3n y por necesidad, buscando crear otras decisiones, otra necesidad. Se resiste para inscribir un mensaje p\u00fablico en un contexto que clausur\u00f3 las posibilidades de enunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para m\u00ed la resistencia es un acto de creaci\u00f3n que no consiste s\u00f3lo en la protesta, sino en la implantaci\u00f3n de una semilla dentro de un imaginario cerrado y cooptado, semilla que expande ese imaginario desde adentro y que genera espacios en blanco donde los sujetos pueden (re)constituirse. Vislumbrar esa posibilidad creativa es lo que aumenta las condiciones subjetivas, m\u00e1s que cualquier negaci\u00f3n, m\u00e1s que cualquier protesta. El objetivo de una revoluci\u00f3n, tal como lo plantea Gramsci, es poder entender la historia como desarrollo libre: \u201cel socialismo es un desarrollo, una evoluci\u00f3n, de momentos sociales cada vez m\u00e1s ricos en valores colectivos. El proletariado realiza su orden constituyendo instituciones pol\u00edticas que garanticen la libertad\u00a0 de ese desarrollo\u201d. No creo, como Gramsci afirmar\u00e1 en el p\u00e1rrafo siguiente a esta cita, que la forma de asegurar ese desarrollo libre sea una dictadura proletaria, pero s\u00ed pienso que la verdadera utop\u00eda es algo sencillo: creer que es posible determinar libremente el futuro. La resistencia armada y civil chilena resguard\u00f3 esa creencia. Contamos con sus historias, sus testimonios y sus relatos sobrevivientes, que a\u00fan hoy no dejan de arrojarnos preguntas y nos mueven a explorarnos como sujetos, haci\u00e9ndonos cargo de nuestro propio lugar en la historia.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>\u2013\u2013\u2013<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sup><sub>Este texto forma parte de un ensayo mayor titulado <em>Lengua y resistencia: 1973\u2013<\/em>, en preparaci\u00f3n.<\/sub><\/sup><\/p>\n<p><sup><sub>\u00a0<\/sub><\/sup><\/p>\n<p><sup><sub>[Portada] Fotograma perteneciente a <em>La batalla de Chile <\/em>de Patricio Guzm\u00e1n<\/sub><\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s una conclusi\u00f3n posible para este texto sea pensar la resistencia armada chilena como una forma de arte.<\/p>\n","protected":false},"author":69,"featured_media":5231,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[605,16],"tags":[219,550,548,554,549,551,553,552,555],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[3816],"class_list":["post-5229","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cerrado-por-luto","category-la-ciudad-letrada","tag-dictadura","tag-fpmr","tag-gaspar-penaloza","tag-lucha-armada","tag-mir","tag-omar-cabezas","tag-resistencia","tag-ricardo-piglia","tag-vanguardia","archivo-especiales-cerrado-por-luto"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/69"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5229"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17521,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5229\/revisions\/17521"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5229"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5229"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}