{"id":5290,"date":"2017-09-20T02:37:39","date_gmt":"2017-09-20T02:37:39","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5290"},"modified":"2017-09-29T03:02:56","modified_gmt":"2017-09-29T03:02:56","slug":"la-religion-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/09\/20\/la-religion-capitalista\/","title":{"rendered":"La religi\u00f3n capitalista"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Rodrigo Karmy Bolton<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la promesa ilustrada de la modernidad, las religiones se presentan en la actualidad copando gran parte de la esfera p\u00fablica. Hasta hace no pocas semanas, la discusi\u00f3n en Chile en torno al aborto integraba argumentos \u201creligiosos\u201d seg\u00fan los cuales el feto supuestamente deb\u00eda ser considerado \u201cpersona\u201d, argumento donde la derecha encontraba una v\u00eda m\u00e1s en su defensa de la propiedad privada. Contra la apuesta moderna por la secularizaci\u00f3n (que implica una identidad y diferencia entre el mundo religioso y el mundo moderno), hoy las religiones no dejan de proliferar. Si durante el siglo XIX hubo un cierto optimismo respecto a que dicha proliferaci\u00f3n retroceder\u00eda a favor de una sociedad secularizada que diera lugar al \u201chombre\u201d (Kant, Feuerbach, pero tambi\u00e9n la aparici\u00f3n de las \u201cCiencias del Hombre\u201d en general), pareciera ser que tal optimismo encuentra hoy su refutaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Las religiones no dejan de ingresar a la esfera p\u00fablica, y el secularismo parece encontrar, cada vez, un retroceso hist\u00f3rico y pol\u00edtico importante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que las condiciones introducidas por la Guerra Fr\u00eda promovieron expl\u00edcitamente a los grupos religiosos: la CIA lo hizo con la secta Moon en Corea del Sur y con los Talibanes en Afganist\u00e1n, as\u00ed como la administraci\u00f3n norteamericana inici\u00f3 dicho proceso ya desde principios de los a\u00f1os 50 para contrarrestar el \u201cate\u00edsmo\u201d sovi\u00e9tico de la \u00e9poca. Con ello, las religiones no s\u00f3lo ganaron espacio en la esfera p\u00fablica, sino, adem\u00e1s, lo hicieron alojando una alianza clave con el capital financiero y su progresiva consolidaci\u00f3n en la ulterior ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. Esta relaci\u00f3n entre proliferaci\u00f3n religiosa y capital financiero es un nudo que debemos inteligir en orden a articular una cr\u00edtica de nuestro tiempo. Sin embargo, me parece, tal cr\u00edtica es necesario hacerla no desde el lugar com\u00fan, en el que se reivindica la esfera p\u00fablica o el laicismo, sino m\u00e1s bien cuestionando nuestros \u201cprejuicios democr\u00e1ticos\u201d que presentan la historia en base al clivaje modernidad\/tradici\u00f3n o progreso\/retroceso, donde la noci\u00f3n de secularizaci\u00f3n resulta fundamental. \u00bfC\u00f3mo pensar el presente religioso m\u00e1s all\u00e1 del paradigma de la secularizaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1921 Walter Benjamin escribe un texto titulado <em>El capitalismo como religi\u00f3n<\/em>, que jam\u00e1s publicar\u00e1. En \u00e9l traza los contornos de lo que, en su perspectiva, constitu\u00eda la caracter\u00edstica crucial del capitalismo, esto es: que el capitalismo no era m\u00e1s que una religi\u00f3n<em>. <\/em>En contra de la tesis weberiana, seg\u00fan la cual el \u201cesp\u00edritu\u201d del capitalismo encontrar\u00eda en la secularizaci\u00f3n de la \u00e9tica protestante su origen y sentido, Benjamin plantea que el capitalismo no es la secularizaci\u00f3n del cristianismo, sino una nueva religi\u00f3n. Como tal, esta nueva religi\u00f3n se caracterizar\u00eda por tres rasgos claves: en primer lugar, se presenta como una religi\u00f3n exclusivamente de culto (se trata de hacer del trabajo el culto por excelencia), sin referencia a ning\u00fan dogma; en segundo lugar, tal culto resulta ser\u00a0<em>sans treve et sans merci<\/em> (\u201csin tregua ni respiro\u201d), y por tanto permanente y sostenido; en tercer lugar, el capitalismo es una religi\u00f3n sin redenci\u00f3n de la culpa, porque es la producci\u00f3n misma de la culpa. Y habr\u00e1 que reparar aqu\u00ed en el t\u00e9rmino \u201cculpa\u201d al que, igual que en Nietzsche, Benjamin saca puntas de su doblez sem\u00e1ntica: en alem\u00e1n <em>Schuld<\/em> significa culpa y deuda a la vez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este sentido, el fragmentario texto de Benjamin pone en tela de juicio la noci\u00f3n misma de secularizaci\u00f3n que, si bien goza de cierta buena reputaci\u00f3n en las ciencias sociales y las humanidades en general, me parece que funciona como un t\u00e9rmino m\u00e1gico, un concepto muy poco secularizado, en el que el an\u00e1lisis de una mutaci\u00f3n se ahorra la descripci\u00f3n precisa del desplazamiento y\/o sustituci\u00f3n de las formas. Secularizaci\u00f3n, como t\u00e9rmino fuerte en el que se asume una cierta filosof\u00eda de la historia, funciona como un <em>concepto<\/em>\u2013<em>sedante<\/em> donde las letras descansan, las consciencias se tranquilizan y el pensamiento puede reposar. Como el t\u00e9rmino hegeliano de <em>aufhebung<\/em> (\u00bfqu\u00e9 ha sido la secularizaci\u00f3n sino la forma hist\u00f3rica y filos\u00f3fica del t\u00e9rmino <em>aufhebung<\/em>?), los problemas parecen quedar resueltos con s\u00f3lo pronunciar el t\u00e9rmino secularizaci\u00f3n. Todo simula entenderse, asumir un modo de pensar la historia como el paso de un lugar a otro, de un mundo oscuro a un mundo iluminado (versi\u00f3n ilustrada) o, a la inversa (como ocurre en la versi\u00f3n rom\u00e1ntica), desde el mundo de la luz al de la oscuridad moderna. En cualquier caso, se trata de un proceso de \u201cderivaci\u00f3n\u201d o de \u201csobrevivencia\u201d de la religi\u00f3n precedente al interior de la nueva religi\u00f3n capitalista que funciona como un proceso de des\u2013sacralizaci\u00f3n o de des\u2013teologizaci\u00f3n. La totalidad de la filosof\u00eda de la historia \u2013en sus diferentes versiones\u2013\u00a0se anuda aqu\u00ed. Sin embargo, la hip\u00f3tesis benjaminiana sugiere pensar al capitalismo mismo como una religi\u00f3n y, por tanto, situar el problema de su actualidad no como una \u201cderivacion\u201d ni como una \u201csobrevivencia\u201d, sino como una verdadera mutacion de las religiones precedentes en la nueva religi\u00f3n capitalista (es cuando Stefano Franchini sugiere que la <em>oikonom\u00eda <\/em>cristiana se torna econom\u00eda pol\u00edtica).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por cierto, en relaci\u00f3n al decisivo texto de Benjamin son varios los comentarios que se han desarrollado en los \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo motivados por la crisis <em>subprime<\/em> europea del 2008 y la enorme cat\u00e1strofe financiera de los diferentes pa\u00edses implicados. Desde los trabajos de Carlo Salzani hasta los de Elettra Stimilli, desde Giorgio Agamben y Peter Sloterdijk hasta Boris Groys, la pregunta de estos pensadores ha estado dirigida siempre a pensar en qu\u00e9 sentido el funcionamiento del capitalismo operar\u00eda como una \u201creligi\u00f3n\u201d. Sin embargo, tal reflexi\u00f3n ha dejado en la sombra el problema de las religiones \u201ccl\u00e1sicas\u201d o precedentes (juda\u00edsmo, cristianismo, islam, entre otras) una vez operada la mutaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En efecto, \u00bfno es el pregnante diagn\u00f3stico benjaminiano una v\u00eda posible para pensar no s\u00f3lo el estatuto culpabilizante\/endeudante del capitalismo, sino tambi\u00e9n su reverso, esto es, la mutaci\u00f3n que experimentan las religiones cl\u00e1sicas, aquellas que, como el juda\u00edsmo, el cristianismo o el islam s\u00ed se articularon en virtud de una experiencia salv\u00edfica? \u00bfY qu\u00e9 ocurre cuando estas religiones son colonizadas por la nueva religi\u00f3n capitalista? Hasta ahora, las ciencias sociales y las humanidades han usado en demas\u00eda la noci\u00f3n de secularizaci\u00f3n para subrayar el paso desde el mundo religioso al moderno, en todas sus modulaciones, diferencias o articulaciones, sin atender a que en dicho gesto se mantiene una cesura fundamental entre inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, entre la supuesta civilizaci\u00f3n (mundo no religioso) y la barbarie (mundo religioso) o, lo que es igual, entre sociedades secularizadas y sociedades religiosas. Todo ello, por cierto, habr\u00e1 tenido una incidencia directa en la articulaci\u00f3n de las empresas coloniales desde 1492 hasta la fecha, que basaron su actuar en la diferencia entre civilizados y b\u00e1rbaros, entre aquellos que estaban secularizados (evangelizados, civilizados o democratizados, dependiendo el momento hist\u00f3rico) y aquellos que no lo estaban y a\u00fan viv\u00edan o viven en la oscuridad religiosa (en la actualidad es el islam quien ha sido construido por el orientalismo contempor\u00e1neo como signo de la oscuridad religiosa).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero es ah\u00ed donde Benjamin desaf\u00eda el paradigma weberiano haciendo del capitalismo una religi\u00f3n en s\u00ed misma. Una religi\u00f3n de culto, por cierto, mostrando que la diferencia entre lo moderno y lo religioso resulta insostenible, porque impone una nueva religi\u00f3n a escala planetaria. Al rev\u00e9s de la interrogaci\u00f3n contempor\u00e1nea que usa el texto benjaminiano para problematizar el funcionamiento del capitalismo, me parece que resultar\u00eda igualmente clave interrogar su supuesto \u201cpasado\u201d. La hip\u00f3tesis que quisiera sostener es que cuando las religiones \u201csalv\u00edficas\u201d fueron devoradas por la religi\u00f3n capitalista experimentaron mutaciones irreversibles (que la teor\u00eda social y las humanidades han denominado secularizaci\u00f3n) que las convirtieron en un dispositivo culpabilizante caracter\u00edstico del capital y, por tanto, cerraron la puerta a las posibilidades de redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El capitalismo como religi\u00f3n no provino de ninguna religi\u00f3n o cultura en particular. Ni del juda\u00edsmo ni del cristianismo ni del islam, aunque estas \u00faltimas contengan algunos elementos que fueron utilizados por la nueva religi\u00f3n. En rigor, el capitalismo es el reverso especular de las religiones cl\u00e1sicas: si estas \u00faltimas orientaban sus esfuerzos a la redenci\u00f3n, aquel los dirige hacia la culpabilizaci\u00f3n. En efecto, en sus diferentes figuras (mercantil, industrial o financiero), el capitalismo puede ser entendido como un modo de producci\u00f3n del mundo que carece de un origen territorial y epocal preciso, porque, seg\u00fan plantea Hamid Dabashi en su cr\u00edtica a <em>Imperio <\/em>de Michael Hardt y Toni Negri, siempre fue espacialmente ubicuo y temporalmente simult\u00e1neo, en tanto no pod\u00eda desarrollarse si no era de un modo estrictamente mundial: <em>\u201c<\/em>el capitalismo fue global desde el principio [\u2026] desde el mismo comienzo el capitalismo era un evento global y en ello no import\u00f3 si ocurri\u00f3 como una consecuencia de la \u00e9tica protestante o de la revoluci\u00f3n industrial en Europa; o en \u00c1frica o en Asia, o en Latinoam\u00e9rica; haya sido con una visi\u00f3n de mundo budista, hind\u00fa o isl\u00e1mica\u201d. Sin patria ni fronteras, su propia consistencia global \u2013dice Dabashi\u2013\u00a0hizo que el capitalismo afirmara su rumbo m\u00e1s all\u00e1 de una cultura o religi\u00f3n en particular. El punto crucial es que siempre fue un evento global o, seg\u00fan podemos pensar con Benjamin, una <em>religi\u00f3n global<\/em> que tuvo como consecuencia la transformaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas de las religiones cl\u00e1sicas en pr\u00e1cticas caracter\u00edsticas de la nueva religi\u00f3n capitalista, hundiendo progresivamente a las primeras en un \u201cparasitismo\u201d: sin poder ordenar ni salvar el mundo, se volvieron siervas de la culpabilizaci\u00f3n prove\u00edda por el capital. Un momento clave de ese proceso fue 1492, cuando el naciente espacio atl\u00e1ntico comenz\u00f3 a sustituir al mediterr\u00e1neo y la Europa del Norte se volvi\u00f3 hegem\u00f3nica en relaci\u00f3n al Sur, en cuya vanguardia se abr\u00eda paso el eje hispano\u2013portugu\u00e9s con la Conquista de Am\u00e9rica y \u00c1frica. Tal proceso implic\u00f3 una mutaci\u00f3n del cristianismo que lo hizo, entre otras cosas, constituir una relaci\u00f3n de patronazgo entre la Iglesia y el Estado espa\u00f1ol de ese entonces, constituy\u00e9ndose como el nuevo discurso del horizonte imperial. As\u00ed, las diversas religiones existentes a lo largo y ancho del planeta iniciaron su largo naufragio subsumi\u00e9ndose como parte de las l\u00f3gicas del capital. Mientras los fieles pensaban que su religi\u00f3n era la de siempre, ahora la religi\u00f3n capitalista llegaba al mundo para adorar a un Dios completamente distinto, pero mucho m\u00e1s poderoso: el capital.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Justamente, la advertencia benjaminiana en torno a que el capitalismo es una religi\u00f3n sin dogmas implica que puede vestirse de cualquiera. Y las religiones cl\u00e1sicas, ahora \u201cparasitarias\u201d de la nueva religi\u00f3n capitalista \u2013que a su vez lleva consigo diferentes movimientos y cesuras internas\u2013, prestan sus formas a una religi\u00f3n que carece de una forma precisa y que, por eso, pudo articularse inmediatamente como religi\u00f3n mundial<em>. <\/em>El capitalismo puede vestirse de fascismo, de islamismo, de sionismo, de socialdemocracia, de ecologismo, de <em>opus dei<\/em>, de monarquismo o democracia liberal. Todas las vestimentas caben. Como ocurre en el d\u00eda de hoy, en plena hegemon\u00eda del capitalismo financiero por sobre los otros capitalismos (mercantil o industrial), tenemos una proliferaci\u00f3n de diversos capitalismos \u201cculturales\u201d en diversas etapas de desarrollo, donde cada uno practica la liturgia al mismo Dios. Que ISIS proclame la voz de Allah mientras deg\u00fcella a miles, que Netanyahu haga de la noci\u00f3n jud\u00eda de <em>pueblo elegido<\/em> una noci\u00f3n racista o que un agente de Wall Street se obsesione con la subida o bajada de la bolsa, da igual. Es siempre la enorme liturgia que, en su <em>praxis, <\/em>no deja de adorar a un mismo Dios en la diversidad de sus modos (mercantil, industrial y financiero, tres fases yuxtapuestas de una historia propiamente religiosa).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nunca antes una religi\u00f3n hab\u00eda sido tan numerosa y, a su vez, tan eficaz en transformar a las otras religiones en verdaderas \u201csectas\u201d de su propia deriva. Al igual que el Dios monote\u00edsta, el capital tampoco se ve, pero habla. Vive bajo la forma del consumismo incondicionado o del cumplimiento cotidiano del trabajo. La liturgia no cesa. Tanto el espacio como el tiempo son enteramente devorados por la liturgia total de la nueva religi\u00f3n capitalista. El capital no se ve, pero muchos creen estar llamados o condenados por \u00e9l. Las cifras caen o suben, las ganancias perviven o se van, pero el movimiento no cesa. El capitalismo hace del capital un Dios trabaj\u00f3lico que, como mostr\u00f3 Marx, no es sino la <em>forma<\/em> que muestra la expropiaci\u00f3n del trabajo com\u00fan, caracter\u00edstico de los nuevos reg\u00edmenes de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A veces revela sus mensajes y aparecen gur\u00fas para \u201ccapacitar\u201d a otros (o sea para volverles m\u00e1s escrupulosos en los rituales) o ciertos te\u00f3logos que orientan su saber a calcular las tendencias econ\u00f3micas del momento. El capital es una fuerza divina que, a su vez, \u201cdiviniza\u201d a las religiones cl\u00e1sicas bajo un nuevo horizonte de inteligibilidad. Estamos muy lejos de aquella promesa ilustrada de poner fin a la religi\u00f3n. La religi\u00f3n capitalista vive de otras religiones que integra a su propia y an\u00e1rquica l\u00f3gica. Seguir\u00e1n las religiones proliferando como cristalizaciones particulares de un \u00fanico Dios al que realmente rinden tributo. El capitalismo es precisamente su motor. Y, m\u00e1s a\u00fan, el pivote hacia su transformaci\u00f3n asesina, el mecanismo que las convierte en nada m\u00e1s que armas de explotaci\u00f3n. No quiere decir todo esto que las religiones cl\u00e1sicas hayan sido el para\u00edso de la paz y el amor. Por cierto que no. Pero al menos articulaban una cierta idea de salvaci\u00f3n que desafiaba a las formas puramente culp\u00f3genas de subjetivaci\u00f3n. El texto de Benjamin nos da una clave \u2013es tan s\u00f3lo una de sus entradas\u2013\u00a0para pensar el fin de toda salvaci\u00f3n en las religiones cl\u00e1sicas en virtud del hundimiento en la l\u00f3gica culpabilizante impuesta por la nueva religi\u00f3n capitalista. Al final del d\u00eda, sean musulmanes o jud\u00edos, cat\u00f3licos o protestantes, todos saludan su fe con Wall Street en la frente, con el peso de la cat\u00e1strofe de una religi\u00f3n que estetiz\u00f3 a las religiones precedentes convirti\u00e9ndose as\u00ed en la \u00fanica y verdadera religi\u00f3n planetaria.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos muy lejos de aquella promesa ilustrada de poner fin a la religi\u00f3n. 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