{"id":5347,"date":"2017-09-27T02:13:29","date_gmt":"2017-09-27T02:13:29","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5347"},"modified":"2017-10-06T01:19:03","modified_gmt":"2017-10-06T01:19:03","slug":"no-hay-libertad-politica-si-no-hay-libertad-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/09\/27\/no-hay-libertad-politica-si-no-hay-libertad-sexual\/","title":{"rendered":"No hay libertad pol\u00edtica si no hay libertad sexual"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Jorge D\u00edaz<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"align-right\">De repente brota una emoci\u00f3n, una l\u00e1grima que anticipa el adi\u00f3s mientras el taxi serpentea entre calles estrechas repletas de licorer\u00edas y pollo frito: atr\u00e1s va quedando la hoyada, esa maravillosa ciudad altipl\u00e1nica con transporte colectivo a\u00e9reo y una presencia ind\u00edgena atravesada por una modernidad colonial. Una hoyada barroca\u2013mestiza, llena de morenadas y ferias populares. John, un atractivo activista marica de El Alto, una comuna que queda por sobre La Paz, tiene un hermoso tartamudeo que se acrecienta cuando me pregunta por lo <em>queer<\/em>. Tiene tambi\u00e9n una admirable capacidad para la inconformidad: siempre algo est\u00e1 mal, nada es suficiente. Su presencia me da confianza; me intranquiliza la gente conformista. Me dejo seducir por la radicalidad de unos estudiantes de secundaria que en un debate televisivo dicen sentirse orgullosos de ser indios. Que \u201clos cholos blancos mestizos con mentalidad europea\u201d y los extranjeros no tienen nada. Que la tierra es de ellos. Que la cultura les pertenece, la Pachamama ha sido asediada y asesinada por gente rubia. Hablan de los cruentos asesinatos a T\u00fapac Katari y a otros l\u00edderes de la rebeld\u00eda. Pero las feministas me dicen que el indigenismo a ultranza es anti\u2013aborto. Nos hemos quedado en su casa llena de deseos. Estamos en la Virgen de los Deseos, la casa del colectivo Mujeres Creando: el espacio es una hospeder\u00eda, una cociner\u00eda, una fotocopiadora y, por su puesto, la Radio Deseo, cuyas ondas sonoras se irradian como vasos comunicantes de un sistema circulatorio que llega a todos los rincones de la ciudad, cargadas de cr\u00edtica, debates y pol\u00edtica feminista. Todo esto autogestionado, en una econom\u00eda de la sobrevivencia y acci\u00f3n pol\u00edtica. Semanas antes de nuestra llegada, Mujeres Creando intervinieron la fachada del Museo Nacional de Arte, invitadas por una importante Bienal. El Museo est\u00e1 a dos cuadras del palacio de gobierno, donde hay un gran reloj que da la hora al rev\u00e9s. Las manecillas giran hacia la izquierda. Estoy en otro tiempo, en otro mundo, pienso. Ellas hicieron un altar blasfemo en cita a los mismos altares que dentro del museo forman parte de la colecci\u00f3n. Altares enchapados en oro, el barroco mestizo en su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Con las im\u00e1genes de su intervenci\u00f3n ejerc\u00edan una dura cr\u00edtica a la Iglesia, a su silencio en temas de abusos sexuales, homofobia y corrupci\u00f3n. \u201cTu Iglesia crucifica mujeres cada d\u00eda, nuestro feminismo las resucita\u201d, dec\u00eda uno de sus caracter\u00edsticos grafitis. El mural no dur\u00f3 ni un d\u00eda, fue rayado por la misma comunidad y por cl\u00e9rigos con litros de pintura blanca, que entre gritos llamaban a todo esto un apocalipsis l\u00e9sbico, una obra del demonio hecha por mujeres locas y malas. Tiraron piedras. Fueron agredidas e insultadas. La gente de la Bienal no hizo nada. Algo similar a lo ocurrido con el altar en Quito, duramente censurado por su expl\u00edcita violencia y que finalmente no pudo exhibirse para la gente de una ciudad acostumbrada a ver en las grandes pinturas de sus catedrales a pecadores, sodomitas y mujeres infieles quem\u00e1ndose al fuego vivo. Sin embargo hicieron otra versi\u00f3n para Chile, actualmente expuesta en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, donde se lee: \u201cOpus Dei y Dictadura cantaron juntos Aleluya\u201d. En otra parte del altar, Pinochet desnudo se masturba en un c\u00f3modo sill\u00f3n, acompa\u00f1ado por alguna alta autoridad de la Iglesia pederasta, por una virgen de los ovarios que cuida los abortos y un Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era que orina sobre un espejo a Bernardo O\u2019Higgins: el padre de la patria y el padre de la avaricia neoliberal, juntos y reflejados. Mujeres Creando dice que el regalo m\u00e1s subversivo que podr\u00edan hacernos es un espejo. Necesitamos mirarnos al espejo y darnos cuenta de que, como ellas mismas dicen, \u201cChile no est\u00e1 en Europa\u201d. Mar\u00eda Galindo me comenta que todo esto ha sido muy po\u00e9tico: \u201cNosotras nunca hemos sido personas que nos aferramos al objeto. Al objeto mural, al objeto grafiti, al objeto\u2026 no hay objeto, nuestro <em>objeto<\/em> es\u00a0 la construcci\u00f3n de utop\u00edas, la construcci\u00f3n de atrevimiento, la construcci\u00f3n de derribar l\u00edmites impuestos. Ah\u00ed nosotras derribamos\u00a0 un l\u00edmite\u201d.<sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><sub><em>Milagroso Altar Blasfemo<\/em>, Museo de la Solidaridad Salvador Allende<\/sub><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y es justamente en ese l\u00edmite que me gustar\u00eda abordar este libro de Mar\u00eda Galindo,* una investigaci\u00f3n surgida desde el activismo feminista que quiere explicitar la homofobia del parlamento, del conservadurismo de quienes nos gobiernan. Soy cient\u00edfico, por lo tanto he aprendido a moverme en el mundo a trav\u00e9s de metodolog\u00edas que rastrean datos, interpretan procesos y configuran mundos. Hago investigaciones en biolog\u00eda celular y molecular donde todo sigue un estricto y ficcional modelo cient\u00edfico de observaci\u00f3n, formulaci\u00f3n de hip\u00f3tesis y sometimiento a prueba y experimento del problema propuesto. Pese a que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y su patriarcal rigurosidad ha sido el mundo que he habitado desde mi adolescencia, quiero decir que son las investigaciones feministas donde m\u00e1s he aprendido, porque han llamado mi atenci\u00f3n de maneras menos domesticadas y m\u00e1s comprometidas. De alguna manera, todo lo que he aprendido en la ciencia formal lo he desaprendido en el mundo de la investigaci\u00f3n y la escritura feminista, que proponen un ojo mucho m\u00e1s desobediente y, sobre todo, local. Algo casi inexistente en esas investigaciones enclaustradas en revistas indexadas con las que los cient\u00edficos se comunican en ingl\u00e9s, sin el deseo de abrir el conocimiento a todo el espectro social y pol\u00edtico en el que vivimos. Sin sabor contextual, sin cuerpos viviendo en diversas geograf\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por el contrario, en <em>No hay libertad pol\u00edtica si no hay libertad sexual<\/em> Mar\u00eda Galindo nos ense\u00f1a un modo radical de mirar nuestra actual idea de democracia representativa al develar, mediante una exhaustiva investigaci\u00f3n, que los representantes del parlamento boliviano finalmente no representan a nadie, sino s\u00f3lo a s\u00ed mismos, mezquinos y ambiciosos. Es as\u00ed que mientras desmonta anquilosadas ideas sobre el sexo en la pol\u00edtica (transcribiendo expresiones de parlamentarios ind\u00edgenas que transmiten prejuicios como que el sexo es meramente reproductivo, que en las comunidades ind\u00edgenas no existen m\u00faltiples expresiones de g\u00e9nero o que en ellas no se habla de sexo ni se le da importancia pol\u00edtica), revisa cartas y enc\u00edclicas coloniales para lanzarse como arque\u00f3loga feminista a una investigaci\u00f3n que revisa desde entrevistas hasta cer\u00e1micas precolombinas donde las org\u00edas, las masturbaciones y los fetiches sexuales son parte de la tradici\u00f3n. Mar\u00eda quiere agudizar el ojo y para ello interroga desde la indisciplina feminista a diversas fuentes visuales y escritas, poniendo el acento en las huellas coloniales tan imbricadas en el universo andino que muchas veces quieren pasar por pr\u00e1cticas ancestrales de sus cosmovisiones ya h\u00edbridas. Al principio del libro nos advierte la inutilidad de realizar una investigaci\u00f3n cuya conclusi\u00f3n ya sabemos de antemano: la mayor\u00eda de los representantes de la pol\u00edtica elitista en la que vivimos son homof\u00f3bicos, inclusive los mismos maricas que puedan llegar al congreso. Pero las p\u00e1ginas de su investigaci\u00f3n transcurren en un tono de herej\u00eda creativa, de alegr\u00eda cr\u00edtica, de b\u00fasqueda afanosa para enfocarnos en materiales que hablan desde su propia historia o memoria. Es muy valiente dejar en evidencia que los comentarios homof\u00f3bicos de los parlamentarios ind\u00edgenas en el parlamento no responden a una suerte de inmunidad cultural, bajo la idea de que en sus culturas ancestrales la homosexualidad, la transexualidad y el lesbianismo son vistos como vicios de la modernidad occidental burguesa. Por lo contrario, este libro expone las evidencias que dejan en claro que todo este conservadurismo, violencia e intolerancia frente \u201ca la mariconada\u201d es mucho m\u00e1s el fruto de una implantaci\u00f3n perversa y colonial de violencia que una respuesta indigenista. En otro libro ya nos ha dicho: \u201cLa dominaci\u00f3n patriarcal no lleg\u00f3 con los espa\u00f1oles en los barcos aunque eso quisi\u00e9ramos simplificadoramente creer\u201d. Mar\u00eda Galindo comprende que una manera de poner en jaque nuestras actuales ideas de democracia parte siempre como una pol\u00edtica negativa: una pol\u00edtica que nos explica c\u00f3mo desarticular y evidenciar el mal, antes que decirnos c\u00f3mo hacer el bien.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Los posicionamientos cr\u00edticos desde donde uno act\u00faa deben cuestionar el estatuto global de la sexualidad y su engranaje cultural, y no s\u00f3lo aquietarse con su parcela de derechos conseguidos o incumplidos. Porque como expone Mar\u00eda en este libro, podr\u00edamos caer en un discurso que vuelve a naturalizar las identidades como en un cat\u00e1logo de identidades, en una \u201coenegizaci\u00f3n de la pol\u00edtica sexual\u201d que a punta de fondos precarios ha despolitizado a la comunidad LBGTI bajo la promesa de un estilo de vida que omite la preocupaci\u00f3n por la representaci\u00f3n. O donde la representaci\u00f3n es siempre la misma: la de un hombre homosexual, integrado al mundo hedonista de las musculaturas, gustos y estilos del primer mundo multicolor y blanquecino. Es importante adentrarse como lo hace esta investigaci\u00f3n en una \u201cbatalla por la representaci\u00f3n\u201d, puesto que nos permite comprender que los discursos que construyen lo \u201cnatural\u201d no son sino ordenamientos sociales que, de la mano del poder gubernamental y la violencia patriarcal, forjan un tejido muy finamente organizado. Tan ordenado que pareciera muy dif\u00edcil <em>desdiferenciar<\/em><sup>[2]<\/sup> para adentrarse en algunas de sus capas. Una historia tan bien contada que a muy pocos urge exaltar o comprometer.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Mientras le\u00eda este libro, la presidenta Michelle Bachelet envi\u00f3 al Congreso un proyecto que garantizar\u00e1 el matrimonio igualitario homosexual. Como activista de la disidencia sexual pienso que ese proyecto ingresar\u00e1 a un parlamento igual o m\u00e1s homof\u00f3bico que el boliviano, dominado por una derecha antiaborto. Imagino que su proceso de discusi\u00f3n s\u00f3lo servir\u00e1 para que los parlamentarios se r\u00edan de nosotras. Vamos a tener que escuchar nuevamente sus humillaciones e injurias, vamos a ser otra vez castigadas p\u00fablicamente por nuestro actuar, por nuestro amaneramiento y nuestro deseo. Vamos a ser cuestionadas por esos mismos candidatos <em>gays<\/em> que van en listas de derecha. Para eso servir\u00e1 una ley as\u00ed en una sociedad conservadora: para que p\u00fablicamente nos vuelvan a tratar mal, de pervertidos. Porque leyendo este libro uno comprende que mientras no se trabaje por un cambio cultural las leyes estar\u00e1n siempre hechas para, en el fondo, amedrentarnos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 casarnos si el aborto libre como demanda feminista a\u00fan no se cumple? \u00bfPara qu\u00e9 casarnos si ni siquiera tenemos casa?<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>\u2013\u2013\u2013<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[1] Entrevista de Jorge D\u00edaz y Cristeva Cabello a Mar\u00eda Galindo publicada en <a href=\"http:\/\/www.eldesconcierto.cl\/2017\/09\/04\/maria-galindo-la-feminista-boliviana-que-pinto-un-mural-con-el-papa-masturbandose-en-el-museo-de-bellas-artes-de-bolivia\/\">El Desconcierto<\/a>.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[2] Durante los procesos de desarrollo de tejidos en el cuerpo, las c\u00e9lulas poseen la capacidad de formar cualquier \u00f3rgano de este, pues tienen mucha \u201cpotencialidad\u201d. A medida que pasa el tiempo, las c\u00e9lulas adquieren \u201ccompromiso\u201d para diferenciarse en c\u00e9lulas espec\u00edficas, por ejemplo las c\u00e9lulas del pulm\u00f3n o del coraz\u00f3n que forman los tejidos. Actualmente se sabe que una c\u00e9lula puede \u201cdesdiferenciarse\u201d, es decir, pasar de ser una c\u00e9lula diferenciada a otra de similar linaje, un gl\u00f3bulo rojo a un gl\u00f3bulo blanco por ejemplo. Este es un proceso muy complejo que debe coordinarse finamente, donde se requiere mucho trabajo gen\u00e9tico espec\u00edfico. Ocupo la palabra \u201cdesdiferenciaci\u00f3n\u201d como una met\u00e1fora biol\u00f3gica.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>* Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro\u00a0<em>No hay libertad pol\u00edtica si no hay libertad sexual <\/em>(Mujeres Creando, 2017) de Mar\u00eda Galindo, durante el mes de septiembre de 2017 en el teatro de la Universidad ARCIS.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[Portada] Fotograf\u00eda de Diego Argote<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujeres Creando dice que el regalo m\u00e1s subversivo que podr\u00edan hacernos es un espejo.<\/p>\n","protected":false},"author":61,"featured_media":5361,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[263,51,177,591,592],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-5347","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-disidencia-sexual","tag-feminismo","tag-jorge-diaz","tag-maria-galindo","tag-mujeres-creando"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/61"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5347\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5361"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5347"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5347"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}