{"id":5364,"date":"2017-09-29T04:03:18","date_gmt":"2017-09-29T04:03:18","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5364"},"modified":"2025-05-09T13:59:17","modified_gmt":"2025-05-09T13:59:17","slug":"bulnes11-la-mala-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/09\/29\/bulnes11-la-mala-memoria\/","title":{"rendered":"Bulnes 11: la mala memoria"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Cristi\u00e1n Pacheco<\/strong><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuarenta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, frente a La Moneda, el kiosquero Ricardo Castro (69) recuerda el d\u00eda en que su padre lo llev\u00f3 a repartir el diario, horas antes que se desatara la dictadura en Chile. Paseo Bulnes era entonces una transitada calle donde circulaban micros en ambos sentidos atravesando la Alameda, en esos a\u00f1os un gran tajo abierto sobre Santiago.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como hac\u00eda desde los doce, el martes 11 de septiembre de 1973 madrug\u00f3 junto a su padre en la poblaci\u00f3n Jos\u00e9 Mar\u00eda Caro, para estar a las 6 en punto abriendo ese kiosco que hasta el d\u00eda de hoy pertenece a las mujeres de la familia. Primero a su bisabuela \u00darsula, luego a su abuela Dalila y despu\u00e9s a su madre, quien dej\u00f3 el negocio familiar en manos de su esposa. \u201cSi te sirve, mi pap\u00e1 era curao, mi t\u00edo era curao, mi abuelo era curao. Todos los hueones\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fernando Castro, fallecido en 2002, visitaba regularmente las pic\u00e1s del barrio San Diego, donde se emborrachaba con uniformados y amigos del gremio suplementero. Una de sus preferidas era Las Tejas, que en ese tiempo quedaba en Nataniel Cox: \u201cmi pap\u00e1 chupaba con los pacos y los milicos. Los milicos eran repobres. Y los pacos tambi\u00e9n. Chupaban con los viejos porque les macheteaban, a ellos no les alcanzaba. Estaban mal pagados los hueones, ganaban pocas lucas, esa hue\u00e1 es cierta\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchos transe\u00fantes \u2013aparentes funcionarios p\u00fablicos\u2013 interrumpen con preguntas mientras converso con este hombre menudo, de bigote, pelo canoso y cara de buenos amigos, muy parecido a Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ricardo ten\u00eda 25 a\u00f1os. Estaba reci\u00e9n casado y su esposa embarazada. Esa ma\u00f1ana entreg\u00f3 diarios y revistas en el Ministerio de Defensa, como lo hab\u00eda hecho antes su abuela, sus t\u00edos y su pap\u00e1. El ambiente previo era tenso, recuerda. \u201cA los milicos les tiraban trigo, les tiraban monedas los de derecha. Que eran cobardes, que eran maricones, que eran gallinas, que no eran capaces de&#8230; hasta que agarraron papa los hueones e hicieron el golpe\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hasta las 8.30 todo funcionaba normal: militares, carabineros y civiles compraban el diario con regularidad, asegura Ricardo. En ese entonces su kiosco era de madera y estaba en la esquina de Zenteno, desde donde vio pasar a los primeros camiones con tropas. Su padre preguntaba a amigos carabineros. Nada, dec\u00edan saber. Al rato el per\u00edmetro estaba cerrado. Nadie pod\u00eda entrar al sector, s\u00f3lo salir. Ellos empezaron a guardar las cosas y cerraron. Les avisaron luego que bombardear\u00edan La Moneda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese d\u00eda soleado, dice Ricardo, salud\u00f3 a gente que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a ver.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Justo (62) estaba en pie desde las cuatro y media de la ma\u00f1ana. Durmi\u00f3 con ropa y el fusil al lado. Esa ma\u00f1ana pas\u00f3 r\u00e1pido bajo el agua fr\u00eda de las duchas, ajust\u00f3 sus botas, limpi\u00f3 el armamento y la artiller\u00eda. A las 6 en punto figuraba en la formaci\u00f3n de la Plana Mayor junto a las otras cuatro bater\u00edas (con ochenta conscriptos cada una) del desaparecido Regimiento Tacna, all\u00e1 por el Parque O&#8217;Higgins.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me recibe en el peque\u00f1o cuarto de un edificio de Paseo Bulnes, que me pide no especificar. Mientras da vueltas una llave de paso me cuenta que no habla mucho del tema, que no le gusta recordar. Bajo el volumen al televisor. Prende un cigarro corriente y\u00a0empieza su relato.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entr\u00f3 al Servicio Militar en enero de 1973. Ten\u00eda 18 a\u00f1os cuando puso en su hoja de vida: \u00abSimpatizante de las Juventudes Comunistas\u00bb. Medio en broma, dice. No ten\u00eda idea de pol\u00edtica, s\u00f3lo lo hizo para molestar a su pap\u00e1 socialista, con quien viv\u00eda en la poblaci\u00f3n Juan Antonio R\u00edos. El 29 de junio del mismo a\u00f1o fue parte del contingente que enfrent\u00f3 a los militares sublevados del Blindado N\u00b0 2 en el famoso \u201ctanquetazo\u201d, el primer despliegue militar por las calles del centro de Santiago que termin\u00f3 con la Intendencia en llamas y que ser\u00eda catalogado como el ensayo general del golpe. \u201cEse fue como un show que armaron para mostrar que Pinochet estaba con Allende\u201d, dice convencido. Desde ese d\u00eda, todas las semanas los conscriptos deb\u00edan cambiar su brazalete por uno de distinto color. Estaban en poder del coronel y se repart\u00edan para evitar infiltrados. Ese a\u00f1o no hubo nuevo llamado a reclutamiento. La generaci\u00f3n del 73 hizo durante dos a\u00f1os el servicio militar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Justo asegura que reci\u00e9n a las 7 de la ma\u00f1ana les informaron que su misi\u00f3n no era de entrenamiento. A eso de las\u00a08 subieron a los camiones y se bajaron en Parque Almagro para instalar la primera pieza de artiller\u00eda. Luego, al mando del general Palacios, se movilizaron hasta San Diego con la Alameda. En esa esquina esperaron. \u201cNo sab\u00edamos nada, ten\u00eda que seguir las \u00f3rdenes\u201d, repite en varias ocasiones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Alicia (57) vest\u00eda jumper cuando su hermano mayor entr\u00f3 a la casa diciendo que esa ma\u00f1ana no podr\u00eda ir caminando a la Escuela Cadete Arturo Prat, donde cursaba octavo b\u00e1sico, en calle San Ignacio. Era habitual que \u00e9l llegara con impresiones de la calle, lo recuerda siempre observando, saliendo de noche, comentando lo que pasaba.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Conversamos sentados en una banca justo frente al edificio donde vivi\u00f3 desde los seis hasta los trece a\u00f1os, exactamente hasta el 12 de septiembre de 1973. Juan, su padre, era el administrador del edificio de la Corporaci\u00f3n de Reforma Agraria (CORA), y viv\u00eda junto a su esposa, dos hijos y dos hijas, en el \u00faltimo piso de Bulnes 194. Alicia era la menor. Los primeros recuerdos de su vida son en ese departamento: jugar a las mu\u00f1ecas y escuchar vinilos con su mam\u00e1; pasear junto a su padre en el casino de funcionarios, participar en los concursos de dibujo que organizaba el sindicato, recorrer pisos y escaleras de los que era due\u00f1a\u00a0despu\u00e9s del horario de trabajo. \u201cYo era sobreprotegida\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los edificios que cubren Bulnes est\u00e1n en su mayor\u00eda compuestos de oficinas particulares y algunos locales comerciales en la primera planta. Todos los departamentos\u00a0son amplios, de techos altos, en algunos incluso viv\u00edan familias de clase alta. El resto eran, al igual que hoy, reparticiones del Estado. Alicia recuerda un emporio, el Lavaseco Sandrico, una compraventa de autos, el Teatro Bulnes y la Panader\u00eda San Antonio, el \u00fanico de estos locales que sigue en pie. En 1973,\u00a0la zona se transform\u00f3 en locaci\u00f3n habitual de enormes concentraciones apoyando a Allende. \u201cAqu\u00ed se viv\u00eda una etapa muy convulsionada. Mucha gente de los edificios protestaba en contra, con cacerolazos. Me acuerdo perfectamente\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo que me estaba duchando y ve\u00eda por la ventana del ba\u00f1o c\u00f3mo andaban algunos aviones. Era un d\u00eda muy brillante, un d\u00eda de mucho sol\u201d. Lucio Arias (69) viv\u00eda en Brasil 375, en el departamento 304. Escuchaba Radio Corporaci\u00f3n cuando se enter\u00f3 del movimiento de marinos en Valpara\u00edso. Arquitecto reci\u00e9n egresado, trabajaba desde 1971 en la Direcci\u00f3n de Obras de la CORA. Espec\u00edficamente en el quinto piso donde estaban los departamentos t\u00e9cnicos a cargo de los programas de vivienda rural, en Bulnes 177, el edificio donde hoy funciona parte de la SEREMI de Salud de la Regi\u00f3n Metropolitana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMe vine a trabajar. Llegu\u00e9 aqu\u00ed, debe haber sido las 8, 8.30, y ya hab\u00eda un clima muy raro. Pero a\u00fan no hab\u00eda exactamente enfrentamiento\u201d. Lucio recuerda que la gente se agolpaba en las esquinas a preguntar qu\u00e9 pasaba. Todos los funcionarios de la CORA abandonaron el edificio. Luego, vio caminando a las tropas del Tacna con sus cuellos color salm\u00f3n. \u201cNadie sab\u00eda exactamente de qu\u00e9 lado estaban\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adriana Ram\u00edrez (95) vive desde los 32 a\u00f1os en el \u00faltimo piso del primer edificio de Paseo Bulnes, justo frente a La Moneda. Podr\u00eda decir que ha visto pasar la historia de Chile desde su terraza. Le cuesta pararse, camina a paso lento y firme. Su cuidadora, la se\u00f1ora Marta, nos recibe y le grita fuerte: \u201cLo que ellos necesitan es que usted les cuente c\u00f3mo vivi\u00f3 el 11\u201d. \u201cMi marido siempre fue socialista\u201d, es lo primero que responde. Conversamos un par de horas, nos tomamos un enguindao y me\u00a0muestra las huellas del paso de balas en ventanas que nunca repar\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese martes se levant\u00f3 para trabajar como cualquier d\u00eda. Sali\u00f3 a m\u00e1s tardar a las 7.30 de su departamento en Bulnes 79, asegura con la precisi\u00f3n del todo o nada propia de su edad. Era profesora de ingl\u00e9s en una escuela de San Bernardo, misma comuna donde fue formada por monjas alemanas en el colegio Inmaculada Concepci\u00f3n. Ella e Inelia fueron las \u00fanicas que llegaron ese d\u00eda. Pero Inelia, la profesora de franc\u00e9s, viv\u00eda ah\u00ed mismo en San Bernardo con su esposo milico, apunta Adriana. Sali\u00f3 a la calle principal, pese a que su jefe no quer\u00eda que volviera al centro, y se subi\u00f3 a un auto que tambi\u00e9n iba en direcci\u00f3n a Santiago. Ve\u00eda a todo el mundo con cara de asustados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMe sent\u00e9 atr\u00e1s y ah\u00ed escuch\u00e9 en la radio que dec\u00edan: \u00abse le ha conminado al se\u00f1or Allende que abandone La Moneda\u00bb. Algo as\u00ed\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cJam\u00e1s nunca se nos imagin\u00f3 un bombardeo a La Moneda\u201d. Alicia recuerda que hasta ese momento no sab\u00edan si era otro \u201ctanquetazo\u201d o algo m\u00e1s. Esta vez le prohibieron asomarse a la terraza. La familia completa reunida en el comedor escuch\u00f3 por Radio Magallanes el llamado a evacuar a todo civil que no viviera en el sector. Poco a poco la gente fue abandonando calle Bulnes. El bombardeo era inminente, as\u00ed que bajaron al subterr\u00e1neo. Alicia recuerda que su pap\u00e1 no hablaba. Ella dudaba de la precisi\u00f3n de los aviones y no descartaba la posibilidad de que dispararan contra otros edificios p\u00fablicos, como el suyo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMi pap\u00e1 quer\u00eda que nos fu\u00e9ramos\u201d. Hasta ese momento no sab\u00edan nada de la familia amiga que viv\u00eda en el noveno piso del edificio, justo en frente. Tampoco del \u00fanico compa\u00f1ero de curso que viv\u00eda cerca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ricardo y Fernando iban caminando por Matta cuando sintieron el primer ataque de los aviones a La Moneda. Todo el mundo empez\u00f3 a correr, ellos tambi\u00e9n lo hicieron sin parar hasta llegar a la Caro. \u201cPensamos que iban a bombardear todo Santiago\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lucio condujo hasta la casa de su madre en el paradero 4 de Pajaritos y luego se fue a buscar a su padre, Aliro Arias, en ese tiempo director del Inacap ubicado en la poblaci\u00f3n Quinta Bella de Recoleta. Pas\u00f3 por Matucana con San Pablo, recuerda, donde vio otra pieza de artiller\u00eda cortando el paso hacia el centro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Junto a su padre escucharon el primer bombardeo y subieron al techo del Instituto, acompa\u00f1ados por varios estudiantes, para mirar el sobrevuelo de los aviones. Reci\u00e9n a las\u00a05 de la tarde, cuando se levant\u00f3 el toque de queda por un breve lapso, pudieron dar la vuelta por Renca y llegar hasta su casa en Maip\u00fa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda un administrador del edificio. Los milicos le sacaron cresta y media, no entend\u00edan que \u00e9l viv\u00eda ah\u00ed. Eso fue lo que nosotros supimos. Aqu\u00ed no se qued\u00f3 nadie, se fue todo el mundo\u201d, relata mientras camina por Paseo Bulnes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La noche del 11 vio algunos focos de resistencia precarios. Los cuatro d\u00edas siguientes estuvo en casa de sus abuelos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Comandados por el general Javier Palacios, cruzaron desde San Diego hacia Bandera y doblaron por el pasaje Antonio Varas hasta llegar a la puerta de Morand\u00e9 80. En el trayecto, Justo disparaba de a cinco tiros y cargaba nuevamente su fusil Mauser. En el lugar ya estaban las tropas de la Escuela de Suboficiales y de la Escuela de Infanter\u00eda de San Bernardo. Luego, recuerda ver a Palacios herido en su mano, entrar a La Moneda y ver a Salvador Allende muerto, ensangrentado, tendido sobre un sill\u00f3n. Tambi\u00e9n vio a algunos de sus compa\u00f1eros robarse objetos del lugar. Despu\u00e9s volvieron al Regimiento Tacna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cHubo muchos abusos\u201d, dice moviendo la cabeza, sin querer entrar en detalles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adriana pas\u00f3 los bombardeos y el toque de queda en casa de una amiga, cerca de avenida Matta. Estaba obsesionada con volver, y su esposo Ra\u00fal no contestaba el tel\u00e9fono. S\u00f3lo pudo salir a eso de las 5 de la tarde cuando por radio anunciaron una pausa en el toque de queda. \u201cMi amiga no se atrevi\u00f3 a encaminarme ni un pedacito de cuadra\u201d. Camin\u00f3 todo Nataniel hasta su casa, rezando detr\u00e1s de una se\u00f1ora. Estaba asustada y con mucho dolor de cabeza, recuerda. Despu\u00e9s de varios controles logr\u00f3 llegar a su departamento en Bulnes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSe nubl\u00f3, como para llover\u201d. Cuando lleg\u00f3, sus vecinos y vecinas estaban en el subterr\u00e1neo del edificio. Su esposo Ra\u00fal muy preocupado. Y un tal Navarrete, al que recuerda con odio, paseaba intimidante por los pasillos con una capa militar. Adriana recuerda que el tipo era dentista del Ej\u00e9rcito, que su mujer s\u00f3lo sal\u00eda para ir a la iglesia y que no se le despegaba a Ra\u00fal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLas mujeres que se creen m\u00e1s elegantes cantaron el himno nacional en el subterr\u00e1neo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su esposo le ten\u00eda prohibido que se metiera en sus papeles, pero ese d\u00eda Adriana escondi\u00f3 lo que pudo, incluida una foto del Che Guevara enmarcada con vidrio. Mientras ordenaba apareci\u00f3 Navarrete \u2013\u201cun hombre doble\u201d, repite\u2013 y le inform\u00f3 que Ra\u00fal estaba siendo interrogado en el Ministerio de Defensa. Esa misma noche se lo llevaron al Estadio Nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo balas todo el d\u00eda, al atardecer comenz\u00f3 m\u00e1s crudo. Yo sent\u00ed balazos siempre. En ning\u00fan momento dej\u00f3 de haber balas\u201d. Alicia recuerda tener mucho miedo durante todo ese d\u00eda. Esa noche la pas\u00f3 con su familia bajo una mesa que apoyaron junto al ventanal que daba hacia calle Olivares. Estaban tendidos en el suelo, se arrastraban para ir al ba\u00f1o. Estaba convencida de que en cualquier momento bajar\u00edan militares desde la terraza. La ma\u00f1ana siguiente entraron por la puerta principal, revisaron ropa y antecedentes. No allanaron hasta la noche.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 12, mam\u00e1 e hijos se fueron con lo puesto caminando desde Bulnes hacia la Panamericana para tomar transporte a San Bernardo. \u201cMi mam\u00e1 jam\u00e1s quiso volver, qued\u00f3 con trauma\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed escuchamos disparos nom\u00e1\u201d, dice Ricardo refiri\u00e9ndose al Paseo Bulnes. \u201cPero no vimos caer a ninguno. En cambio, all\u00e1 en la Caro, detr\u00e1s del cementerio&#8230; en la noche pasaron los de la Fuerza A\u00e9rea en camiones con ametralladora punto 30 disparando, diciendo por altavoces que hab\u00edan algunos escondidos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una de esas noches, Ricardo asegura haber visto cuerpos acribillados a un costado del Cementerio Metropolitano, a tres cuadras de su casa. Con el tiempo se supo que V\u00edctor Jara era uno de ellos. \u201cYo los vi, con overoles, mamelucos, con camisita, ning\u00fan hue\u00f3n elegante, era toda gente de los cordones industriales, como les dicen. Estaban tan masacrados, tan desfigurados, que es dif\u00edcil que alguien los hubiera reconocido, eran pa m\u00ed todos iguales\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adriana pudo sacar a Ra\u00fal del Estadio Nacional despu\u00e9s de 20 d\u00edas. Tuvo que pedirle a una amiga, hija del gobernador de San Bernardo, que hablara con Luc\u00eda Hiriart y le avisara que su esposo estaba detenido. Las tres se conoc\u00edan del Inmaculada Concepci\u00f3n. \u201cMi marido es socialista, y no va a dejar de serlo, porque de joven&#8230; \u00a1pero no tuvo ning\u00fan puesto!\u201d, le pidi\u00f3 que argumentara.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sobre Luc\u00eda Hiriart, recuerda: \u201cEsa era una floja. \u00a1No sab\u00eda hacer nada!\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para la conmemoraci\u00f3n de los 40 a\u00f1os del golpe, Alicia subi\u00f3 con sus hijas al departamento que le arrebataron. Le pregunto a su hija si su mam\u00e1 le cuenta estas historias. \u201cS\u00ed cuenta, no regularmente. Mi pap\u00e1 es del otro lado del bando, mi pap\u00e1 era pro Pinochet. No es un tema que podamos reflexionar a nivel de familia\u00bb. \u00abCuesta que la gente se imagine lo que uno est\u00e1 contando\u201d, agrega Alicia. \u201cYo creo que para m\u00ed fue un trauma esto\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un mes y medio despu\u00e9s del golpe pudo volver a la escuela a terminar de cursar el octavo b\u00e1sico. Esos meses finales de 1973 tuvo que viajar todos los d\u00edas desde San Bernardo, bajarse en calle Zenteno y luego caminar dos cuadras al poniente. Siempre pasaba mirando hacia arriba. \u201cEs muy fuerte que violen tu hogar de esa manera y que por inseguridad te tengas que ir, dejando todo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lucio se tuvo que presentar a trabajar el 18 de septiembre. Ese a\u00f1o no hubo fiestas patrias. \u201cEstaba igual, la gente llegando. En la oficina de abajo funcionaba Relaciones P\u00fablicas de la CORA, y pusieron a Maximiliano Err\u00e1zuriz, que andaba vestido de milico\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed parte del tema lo hicieron los civiles. Aqu\u00ed no es que s\u00f3lo los milicos anduvieran persiguiendo gente. Hab\u00eda mucha gente, muchos civiles que denunciaban al vecino. Hubo mucha, no s\u00e9 si crueldad, pero mucha venganza personal tambi\u00e9n. Yo hablo de los primeros d\u00edas, de la primera semana, y eso fue repercutiendo\u201d. A los pocos d\u00edas, Lucio vio c\u00f3mo arrastraron a su hermano hasta un cami\u00f3n y despu\u00e9s llegar a las cinco de la ma\u00f1ana ensangrentado. En su casa se arrancaron hojas y quemaron libros por miedo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEs verdad que la gente celebraba y tomaba champ\u00e1n para el Golpe\u201d. Reflexiona: \u201cun milico loco que tenga cierta capacidad de convicci\u00f3n tiene abonado el terreno para un golpe de Estado. Cu\u00e1ntos hay por ah\u00ed en las poblaciones que dicen: \u00abno, si lo que falta aqu\u00ed es que vuelvan los milicos para que pongan orden\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como conscripto del Regimiento Tacna, Justo trabaj\u00f3 en las cocinas de campa\u00f1a del Estadio Nacional. En los t\u00faneles, detr\u00e1s de la reja que separaba detenidos de militares, reconoci\u00f3 a su mejor amigo, con quien casi se hab\u00eda criado en Independencia. Los meses siguientes le toc\u00f3 patrullar de noche. Le pregunto si siente culpa. Me responde que no hizo nada, que s\u00f3lo una noche&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Terminado el servicio militar, Justo trabaj\u00f3 durante siete a\u00f1os en las F\u00e1bricas y Maestranzas del Ej\u00e9rcito de Chile (FAMAE). En ese per\u00edodo estuvo en casa del comandante Ram\u00edrez Pineda y de algunos oficiales realizando reparaciones el\u00e9ctricas. Despu\u00e9s se acogi\u00f3 a retiro. \u00abSi segu\u00eda me volv\u00eda loco\u00bb, me cuenta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El kiosco de Ricardo estuvo cerrado cerca de un mes.\u00a0 Su familia se preocupaba, pero ten\u00eda que volver a trabajar con su padre. Cree que las crisis de p\u00e1nico de su hija son por el estr\u00e9s de su esposa embarazada en esos meses. \u201cAqu\u00ed estaba normal, estaba todo piqueteado nom\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le pregunto qu\u00e9 piensa de los 138 impactos de balas que a\u00fan son visibles en los edificios, y me responde: \u201cA estas alturas ya deber\u00edan borrarlas para que se acabe el cuento. Los protagonistas ya no est\u00e1n, no queda ninguno\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sobre los militares amigos de su padre, recuerda que volvieron de civil porque los pod\u00edan matar en el camino. Y que se pusieron arrogantes. \u201cYa no reconoc\u00edan que los viejos les salvaban hasta la micro a los culiaos. Puta, los viejos estaban todos con cuello\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup>La investigaci\u00f3n para esta cr\u00f3nica fue realizada en colaboraci\u00f3n con Francisca Palma y Gonzalo Arias, ambos del colectivo Bulnes Intervenido.<\/sup><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup>[Portada] Fotograf\u00eda de Andr\u00e9s Cruzat<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo balas todo el d\u00eda, al atardecer comenz\u00f3 m\u00e1s crudo. Yo sent\u00ed balazos siempre. En ning\u00fan momento dej\u00f3 de haber balas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5365,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[605,10],"tags":[593,596,249,271,3200,595,479,594],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[3816],"class_list":["post-5364","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cerrado-por-luto","category-persiana-americana","tag-11-de-septiembre","tag-bulnes-intervenido","tag-cristian-pacheco","tag-cronica","tag-cuatro-cronicas-en-chalas","tag-golpe-militar","tag-memoria","tag-paseo-bulnes","archivo-especiales-cerrado-por-luto"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17516,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5364\/revisions\/17516"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5364"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5364"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}