{"id":5532,"date":"2017-10-16T02:17:38","date_gmt":"2017-10-16T02:17:38","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5532"},"modified":"2017-10-25T01:18:55","modified_gmt":"2017-10-25T01:18:55","slug":"16-poemas-del-caribe-anglofono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/10\/16\/16-poemas-del-caribe-anglofono\/","title":{"rendered":"16 poemas del Caribe angl\u00f3fono"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Gustavo Ram\u00edrez<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la rima, esa vieja conocida de la l\u00edrica, el refranero popular sentencia que \u201cladr\u00f3n que le roba a ladr\u00f3n, tiene cien a\u00f1os de perd\u00f3n\u201d. Nada se nos dice, sin embargo, de la condena sobre la cual se aplicar\u00eda el beneficio ni tampoco si acaso es posible trasladar la atenuante a la persona (que es, por estos d\u00edas, como ha resuelto denominarse quien suscribe) que seleccione un conjunto de poemas extra\u00eddos de una antolog\u00eda. Otro aforismo, esta vez sin rima, pero s\u00ed munido de ladina aliteraci\u00f3n, homologa la figura del traductor a la del traidor. A este respecto tambi\u00e9n se debieran rendir algunas cuentas, toda vez que el conjunto que presenta (o lo intenta) esta introducci\u00f3n se compone de un pu\u00f1ado de poemas del Caribe angl\u00f3fono. En nada ayuda, para quien se haya detenido a pensar con profundidad en el apotegma siciliano, que las razonables suspicacias acerca de la traducci\u00f3n pesan significativamente m\u00e1s sobre el g\u00e9nero l\u00edrico. Pensemos mejor, m\u00e1s cerca de Lezama que de Derrida, que el ente po\u00e9tico enhebrado a trav\u00e9s del ojo sideral del <em>imago<\/em> muda su milagro, en vez de anularlo a trav\u00e9s del fatalismo al que instiga la alusi\u00f3n a la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esto nos lleva, por cierto, a una caracter\u00edstica formal que podr\u00eda vertebrar la mayor\u00eda de los poemas. Se trata de la econom\u00eda expresiva con que son ejecutados algunos de los versos que conforman esta vitrina. Algunos de ellos, como \u201cLa cortes\u00eda\u201d<em>,<\/em> el poema que abre la selecci\u00f3n, adopta la f\u00f3rmula resuelta del epigrama. La contundencia de su compacta hechura es, si se hace una traducci\u00f3n po\u00e9tica de la imagen que transmite, el equivalente al retru\u00e9cano coloquial \u201ccorta\u201d, y plasma de paso, de manera insuperable, la diferencia capital entre \u201cdarle color\u00bb como insulto y \u201cponerle color\u00bb como atributo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En otras ocasiones, el ritmo se torna torrentoso y delirante. As\u00ed ocurre en \u201cDe moda\u201d<em>, <\/em>donde la voz l\u00edrica parodia el barullo esquizoide que conforma la perorata tur\u00edstica. En cambio, hay veces en que la idea pulimenta cada uno de los versos que percuta el poema. Trabajos redondos, esf\u00e9ricos, pero ribeteados de fuego. A ese arsenal pertenecen \u201cTangente b\u201d y \u00abTangente c\u00bb, que, en dos sutiles movimientos, nos dan y quitan la idea de dios (pasada por el prisma cat\u00f3dico del televisor) para hablarnos del espect\u00e1culo como prueba irrefutable del bald\u00edo. O \u201cYo soy el hombre\u201d, un texto que recuerda el \u201cSoliloquio del individuo\u201d de Nicanor Parra, pero investido de trazas anticoloniales y chorizas. E incluso \u201cQuerida historia\u201d<em>, <\/em>un precioso y desolador poema que aborda la ominosa cotidianidad de la violencia contra las mujeres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, dado que sin posibilidad de error el signo po\u00e9tico es forma y fondo (un fun\u00e1mbulo que transita entre el sonido y el sentido, dir\u00e1 Jakobson), y conforme a esa condici\u00f3n es por derecho propio el g\u00e9nero que mejor escenifica la esencia del signo ling\u00fc\u00edstico \u2013su puesta en abismo, podr\u00eda decirse\u2013, s\u00f3lo de manera met\u00f3dica podemos distinguirlos, y hablar as\u00ed de \u201cforma\u201d, aisl\u00e1ndola de las tem\u00e1ticas que presentan estos poemas. Hecha esta aclaraci\u00f3n, podemos decir que existen al menos tres l\u00edneas sobresalientes en los textos. La primera consiste en la metarreflexi\u00f3n po\u00e9tica, impulsada a partir de la inevitable racializaci\u00f3n de las voces y el compromiso pol\u00edtico que se desprende de la correspondiente expectativa l\u00edrica que provoca ese raig\u00f3n. \u201cAl editor que me pidi\u00f3 que le enviara alguno de mis poemas negros\u201d y \u201cVerdad y consecuencia\u201d son trabajos que se pueden leer bajo esa tesitura, sin que ello signifique que otros t\u00edtulos no se desplacen con soltura alrededor de la misma \u00f3rbita: un tono predominantemente ir\u00f3nico que no se reserva ni la amargura ni la sordidez del recurso. Una variante de esta matriz elude el peso de la exigencia racial directa, construyendo escenas que regresan de manera tangencial a la cantera de la memoria familiar o la actualizan mediante la cruda experiencia de la migraci\u00f3n. \u201cSobre su infidelidad\u201d y el perfectamente fat\u00eddico \u201cLa medida exacta\u201d son poemas que pertenecen a este registro, de igual modo que \u201cLa laguna\u201d<em>, \u201c<\/em>Debajo de estas piedras\u201d y el deslumbrante y tr\u00e1gico \u201cMadre e hijo\u201d<em>. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La segunda l\u00ednea embiste de frente la problem\u00e1tica racial, como se lee en \u201cEscuela colonial para ni\u00f1as\u201d, \u201cVenta, un rap del milenio\u201d y los ya mencionados \u201cLa cortes\u00eda\u201d y \u201cYo soy el hombre\u201d<em>. <\/em>Por \u00faltimo, la l\u00ednea m\u00e1s llamativa de esta selecci\u00f3n po\u00e9tica en t\u00e9rminos pol\u00edticos es la que componen aquellos textos que incorporan el discurso de g\u00e9nero a sus versos. Destacan en esa inflexi\u00f3n \u201cLa llama sagrada\u201d y el antes presentado \u201cQuerida historia\u201d<em>, <\/em>ubicados estrat\u00e9gicamente hacia el final de este compacto cardumen l\u00edrico (para as\u00ed asegurar la revisi\u00f3n \u00edntegra de los textos o condenar al lector ansioso a la displicente deriva del <em>scroll<\/em>).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el conjunto de poemas del Caribe angl\u00f3fono parece coincidir con esa \u201cmoral\u201d con que Frederic Jameson define el fen\u00f3meno po\u00e9tico, entendida como \u201cel enfoque cualitativo de la conducta humana y la experiencia\u201d. Visto, eso s\u00ed, desde la espec\u00edfica y siempre riqu\u00edsima perspectiva antillana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para Keith Ellis, el investigador jamaiquino detr\u00e1s de los dos tomos de la antolog\u00eda desde donde parasita esta entrada (publicada, c\u00f3mo no, por Casa de las Am\u00e9ricas en Cuba), las claves de lectura de los poemas del Caribe angl\u00f3fono contempor\u00e1neo estriban en dos grandes modulaciones. La primera es \u201cla propensi\u00f3n a la violencia social reflejada en una parte notable de la poes\u00eda\u00bb. La segunda, \u00abestrechamente relacionada con la primera, es la casi total ausencia de ternura en las relaciones personales, incluso en lo que deben ser relaciones amorosas\u201d, que para \u00e9l son el resultado de la identificaci\u00f3n del legado colonial como \u201cfomentador de relaciones sociales divisionistas y hostiles y de la necesidad de exponer su funcionamientos y efectos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Caribe angl\u00f3fono est\u00e1 compuesto por Jamaica, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Santa Luc\u00eda, St. Vincent y Trinidad y Tobago. La mayor\u00eda de estos pa\u00edses se ubica en las Antillas menores, un arco de islas que parecen preludiar de forma gradual la extensi\u00f3n que el territorio insular ir\u00e1 proyectando desde Puerto Rico hasta Cuba. Vista en el mapa su casi perfecta progresi\u00f3n, podr\u00eda pasar por un conjunto de f\u00f3siles que forman la cola de un enorme lagarto antediluviano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si bien las y los poetas de la presente selecci\u00f3n son de una generaci\u00f3n sucesora a la de los grandes autores de la regi\u00f3n, como el nobel de literatura Derek Walcott (fallecido este a\u00f1o), Kamau Brathwaite, Maryse Cond\u00e9 o George Lamming, son de todas formas, en promedio, mayores que Rihanna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para concluir, habr\u00eda que decir que dos son los vientos (que no son pocos vientos, perm\u00edtaseme apostillar) que atraviesan la efigie insular de estas islas y resulta fundamental para la lectura de estos poemas que sus nombres sean escrupulosamente memorizados: barlovento y sotavento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dada esa \u00faltima coordenada, no queda m\u00e1s que solicitar la anuencia de los cien a\u00f1os de perd\u00f3n o, en su lugar, el siempre pirulo arresto domiciliario (si es durante los d\u00edas de lluvia, mucho mejor).<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>La cortes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Una Marson<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nos dicen<\/p>\n<p>Que tenemos la piel negra<\/p>\n<p>Pero el coraz\u00f3n blanco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Les decimos<\/p>\n<p>Que tienen la piel blanca<\/p>\n<p>Pero el coraz\u00f3n negro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Al editor que me pidi\u00f3 que le enviara algunos de mis poemas negros<\/strong><\/p>\n<p>Edward Baugh<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Amigo, al principio pens\u00e9<\/p>\n<p>que me hab\u00eda descubierto totalmente,<\/p>\n<p>que me hab\u00eda encontrado una falla:<\/p>\n<p>\u00a1No ten\u00eda verso codificado seg\u00fan el color!<\/p>\n<p>Pero luego de repente me vino una idea retrospectiva;<\/p>\n<p>en verdad, mis poemas son tan negros<\/p>\n<p>que son invisibles aun para m\u00ed,<\/p>\n<p>usted no podr\u00eda verlos<\/p>\n<p>si yo debiera envi\u00e1rselos;<\/p>\n<p>adem\u00e1s, lo que es peor,<\/p>\n<p>su gravedad es tan intensa<\/p>\n<p>que cualquier luz que se arriesgue a acercarse<\/p>\n<p>a ellos sencillamente desaparece; usted tambi\u00e9n<\/p>\n<p>estar\u00eda para siempre perdido para la vista;<\/p>\n<p>y as\u00ed, por consiguiente,<\/p>\n<p>por no desear ponerlo a usted<\/p>\n<p>y su seguridad en peligro,<\/p>\n<p>le ruego, respetuosamente, me permita rehusar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Mireille Milfort Ariza<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De moda<\/strong><\/p>\n<p>Christian Campbell<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nunca nac\u00ed,<\/p>\n<p>del agua sal\u00ed un d\u00eda,<\/p>\n<p>reluciente y negro.<\/p>\n<p>Del agua sal\u00ed un d\u00eda,<\/p>\n<p>entre Atlantis y el Shack.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo, yo soy de canciones de concha<\/p>\n<p>y fuego y debajo barras de limbo,<\/p>\n<p>monos de madera en barriles<\/p>\n<p>donde grandotes penes saltan,<\/p>\n<p>casas de tablilla, gomb\u00e9,<\/p>\n<p>un bop de galop\u00edn, el Ministerio<\/p>\n<p>de Turismo. Es lo m\u00edo, es lo m\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Soy de m\u00fasculo<\/p>\n<p>y ron y paja.<\/p>\n<p>Quitasoles min\u00fasculos y cuentas.<\/p>\n<p>Y la Biblia y Shakespeare<\/p>\n<p>y \u00c1frica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ten\u00eda tetas,<\/p>\n<p>maduras y tocables. Fui<\/p>\n<p>vendedora de mercado. Fui<\/p>\n<p>bananero. Sol\u00eda<\/p>\n<p>hacer la danza de fuego.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sol\u00eda pilotear los botes<\/p>\n<p>de suelo de vidrio. Sol\u00eda alquilar <em>jet skis<\/em><\/p>\n<p>en el reino de esta playa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pod\u00eda copular<\/p>\n<p>como un tambor de piel de cabra.<\/p>\n<p>Pero las trenceras me robaron la letra de mi canci\u00f3n:<\/p>\n<p>Muchachabonita Muchachabonita Muchachabonita,<\/p>\n<p>pod\u00eda copular como un tambor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo el d\u00eda levanto cantidades<\/p>\n<p>de piernas. Rondo las calles. Me paseo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Alguien viola a una muchacha blanca,<\/p>\n<p>dej\u00e1ndola para morir en el arbusto.<\/p>\n<p>Levanto cantidades de piernas. Rondo las calles. Me paseo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los negros creen que somos<\/p>\n<p>familia, pero no conozco<\/p>\n<p>en absoluto a esos negritos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estos hoteles son como monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Tienes que ir descalzo.<\/p>\n<p>Tienes que bailar.<\/p>\n<p>Tienes que tener pecho.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando mis rizos de miedo empiecen a brotar,<\/p>\n<p>ganar\u00e9 el doble.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Oh, tengo demasiado<\/p>\n<p>para desear m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Am\u00e9rica, Am\u00e9rica. S\u00ed, Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Yo controlo las islas. Ven.<\/p>\n<p>B\u00fascame.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Yo soy el hombre<\/strong><\/p>\n<p>Mervyn Morris<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que construye su casa sobre mierda<\/p>\n<p>Y soy el hombre que te vio allanarla<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene direcci\u00f3n fija<\/p>\n<p>S\u00edgueme ahora<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene empleo<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene voto<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene opci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00d3yeme ahora<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene nombre<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene hogar<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que no tiene esperanza<\/p>\n<p>No tengo nada<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que afila la navaja<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que fabrica la bomba<\/p>\n<p>Yo soy el hombre que agarra la pistola<\/p>\n<p>Est\u00fadiame ahora<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Ana Ramos<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>La medida exacta<\/strong><\/p>\n<p>Anthony McNeill<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n al principio fue solo una habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algo donde dormir o trabajar.<\/p>\n<p>Un refugio cuando ca\u00eda la lluvia<\/p>\n<p>o cuando el cielo estallaba al mediod\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tama\u00f1o real de la habitaci\u00f3n<\/p>\n<p>era, en verdad, impresionantemente normal.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l nunca pudo verlo del todo bien,<\/p>\n<p>siempre era demasiado grande o muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un d\u00eda, sin embargo, oyendo las paredes<\/p>\n<p>como templos alrededor de sus o\u00eddos,<\/p>\n<p>\u00e9l agarr\u00f3 un arma o una vara de medir,<\/p>\n<p>la utiliz\u00f3, y obtuvo la medida exacta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Trinidad Mendoza y Francisco Garz\u00f3n C\u00e9spedes<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sobre su infidelidad<\/strong><\/p>\n<p>David Dabydeen<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No estaban acostumbrados al espacio<\/p>\n<p>Excepto a una porci\u00f3n de portilla que mostraba el cielo<\/p>\n<p>Imaginados, o amontonados dentro de los <em>logies<\/em><sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p>Las puertas entreabiertas a los ca\u00f1averales atorados de trabajo.<\/p>\n<p>Su madre soltaba un nuevo hijo cada a\u00f1o<\/p>\n<p>Y no alcanzaba el afecto entre tantos.<\/p>\n<p>Su madre era un saco de cangrejos en la matriz, ara\u00f1ando,<\/p>\n<p>Triturando,<\/p>\n<p>Rasgando<\/p>\n<p>En busca de aire.<\/p>\n<p>Ahora seguro podr\u00e1s ver<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 \u00e9l busca<\/p>\n<p>El amplio espacio y porci\u00f3n exclusiva de tu coraz\u00f3n<\/p>\n<p>En donde estar singularmente libre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y todo mi hablar furioso sobre la fidelidad<\/p>\n<p>Se debi\u00f3 a eso ves.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Miguel Serrano.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tangente b<\/strong><\/p>\n<p>Kei Miller<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando el predicador de TV lleg\u00f3 a Jamaica,<\/p>\n<p>Heroes Circle se volvi\u00f3 una carpa enorme, vibrando<\/p>\n<p>al sonar las panderetas, inflamada de n\u00e1useas<\/p>\n<p>como si se hubieran vaciado los hospicios de los que a\u00fan no han muerto.<\/p>\n<p>En ese mont\u00f3n horrible de ojos amarillos,<\/p>\n<p>de rostros demacrados, de vendajes sucios y de tos<\/p>\n<p>grave, la gente manten\u00eda su fe<\/p>\n<p>mayor que los granos de mostaza. Y una ciega,<\/p>\n<p>acostada en la camilla que empujaban, grit\u00f3<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Yo creo! \u00a1Yo creo!\u00bb, para hacer cesar la oscuridad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando el predicador de televisi\u00f3n se march\u00f3<\/p>\n<p>y todos los sanos regresaron a sus casas cantando \u00abTodo es bueno\u00bb<\/p>\n<p>apilaron a los enfermos como andrajos, y un hombre,<\/p>\n<p>ciego a todos los desmanes de la juventud,<\/p>\n<p>le dijo a la ciega que \u00e9l hab\u00eda empujado por all\u00ed<\/p>\n<p>\u00abFe, hermana. Tu fe no fue suficiente\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Lourdes Arencibia Rodr\u00edguez y Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tangente c<\/strong><\/p>\n<p>Kei Miller<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sol\u00eda rezar para que vinieran huracanes. Nunca hab\u00eda visto uno<\/p>\n<p>pero pod\u00eda imaginar c\u00f3mo, en el portento<\/p>\n<p>de su ritmo sin metro, en su verso tan libre,<\/p>\n<p>las casas pod\u00edan ser levantadas y convertidas<\/p>\n<p>en nada. Una vez, en junio, una mujer de pie en el barro<\/p>\n<p>confes\u00f3 ante las c\u00e1maras del noticiero que durante la tormenta<\/p>\n<p>encendi\u00f3 velas en cada esquina de la casa<\/p>\n<p>y rez\u00f3; por eso fue perdonada<\/p>\n<p>pero mientras proclamaba su fe<\/p>\n<p>un montoncito de zinc y tablas naveg\u00f3<\/p>\n<p>barranco abajo. Se vir\u00f3 y ech\u00f3 a correr,<\/p>\n<p>para perseguir su casa, para perseguir su dios.<\/p>\n<p>Es igual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Lourdes Arencibia Rodr\u00edguez y Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Verdad y consecuencia<\/strong><\/p>\n<p>Edward Baugh<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando la muchedumbre se vir\u00f3<\/p>\n<p>hacia \u00e9l<\/p>\n<p>el hombre grit\u00f3<\/p>\n<p>\u00abYo no soy la persona que buscan.<\/p>\n<p>Soy Cinna el poeta.<\/p>\n<p>\u00a1Jam\u00e1s me he metido en pol\u00edtica!\u00bb<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La turba fue m\u00e1s sabia. \u00abEntonces h\u00e1ganlo trizas\u00bb,<\/p>\n<p>grit\u00f3 la respuesta, \u00ab\u00a1h\u00e1ganlo trizas<\/p>\n<p>por sus malos versos!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue entonces que aprendi\u00f3<\/p>\n<p>demasiado tarde<\/p>\n<p>que no hay tal cosa como \u00ab<em>s\u00f3lo <\/em>literatura\u00bb.<\/p>\n<p>Cada verso te compromete.<\/p>\n<p>Los que pensaste que hab\u00edan muerto se alzar\u00e1n,<\/p>\n<p>acusando. Y si alegas<\/p>\n<p>que los escribiste sin querer,<\/p>\n<p>entonces siente la responsabilidad<\/p>\n<p>explotar sobre ti en s\u00fabito sudor<\/p>\n<p>cuando la bestia avanza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Lourdes Arencibia Rodr\u00edguez y Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Escuela colonial para ni\u00f1as<\/strong><\/p>\n<p>Olive Senior<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>para Marlene Smith MacLeish<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Im\u00e1genes prestadas<\/p>\n<p>nos hicieron desear p\u00e1lidas pieles<\/p>\n<p>ahogaron nuestra risa<\/p>\n<p>atenuaron nuestras voces<\/p>\n<p>alargaron nuestras faldas<\/p>\n<p>plancharon nuestro pelo<\/p>\n<p>negaron nuestro sexo con t\u00fanicas y bombachos<\/p>\n<p>enjaezaron nuestras voces a madrigales<\/p>\n<p>y aires refinados<\/p>\n<p>uncieron nuestras mentes a las declinaciones latinas<\/p>\n<p>y al lenguaje de Shakespeare<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 No nos dec\u00edan nada sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Nada en lo absoluto sobre nosotras<\/p>\n<p>C\u00f3mo aquellos p\u00e1lidos ojos n\u00f3rdicos<\/p>\n<p>y aristocr\u00e1ticos susurros antes nos borraban<\/p>\n<p>c\u00f3mo nuestras altas voces, nuestra risa<\/p>\n<p>nos degradaban.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 No quedaba nada de nosotras<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Nada en lo absoluto sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estudiando: Historia Antigua y Moderna<\/p>\n<p>Los reyes y reinas de Inglaterra<\/p>\n<p>Las estepas de Rusia<\/p>\n<p>Los trigales de Canad\u00e1<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 No hab\u00eda all\u00ed nada de nuestros paisajes<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Nada en lo absoluto sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Marcus Garvey se revolvi\u00f3 en su tumba.<\/p>\n<p>El a\u00f1o treinta y ocho fue un faro. Una llama.<\/p>\n<p>Hablaban contra la segregaci\u00f3n<\/p>\n<p>en Little Rock, Arkansas, de Lumumba<\/p>\n<p>y el Congo. Para nosotras jerigonza.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos le\u00eddo a Vachel Lindsay<\/p>\n<p>y su visi\u00f3n de la jungla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Sin sentir nada sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Nada en lo absoluto sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Meses, a\u00f1os, toda una infancia memorizando<\/p>\n<p>las declinaciones latinas<\/p>\n<p>(Por usar nuestra lengua<\/p>\n<p>\u2013\u00abel mal hablar\u00bb\u2013<\/p>\n<p>penitencias)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Sin encontrar nada all\u00ed sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Nada en lo absoluto sobre nosotras<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed que, amiga de mi infancia<\/p>\n<p>Alg\u00fan d\u00eda hablaremos sobre<\/p>\n<p>C\u00f3mo se rompi\u00f3 el espejo<\/p>\n<p>Qui\u00e9n nos despert\u00f3 con un beso<\/p>\n<p>Qui\u00e9n solt\u00f3 a Anansi<sup>[2]<\/sup><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Pues, \u00bfno resulta extra\u00f1o c\u00f3mo<\/p>\n<p>los ojos n\u00f3rdicos<\/p>\n<p>hoy, en este momento m\u00e1s radiante<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>palidecen?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La laguna<\/strong><\/p>\n<p>Meryn Morris<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la aldea hab\u00eda una laguna<\/p>\n<p>adonde los ni\u00f1os, seg\u00fan hab\u00eda escuchado hasta el cansancio,<\/p>\n<p>no deb\u00edan acercarse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es una charca insondable, dec\u00edan,<\/p>\n<p>que traga indefectiblemente hombres y animales;<\/p>\n<p>y en el fondo, advert\u00edan los viejos,<\/p>\n<p>nadan lagartijas y horrores innombrables;<\/p>\n<p>los chicos m\u00e1s astutos nunca se acercaban.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque sent\u00eda la fuerte atracci\u00f3n por las prohibiciones,<\/p>\n<p>el peque\u00f1o, atrapado por el medio, no se atrevi\u00f3;<\/p>\n<p>hasta que un h\u00famedo verano en que la hierba crec\u00eda pr\u00f3diga,<\/p>\n<p>los senderos inundados, resbalosos,<\/p>\n<p>apareci\u00f3 all\u00ed, en la orilla fabulosa.<\/p>\n<p>La triste laguna estaba oscura.<\/p>\n<p>De repente, escapado de las nubes, brill\u00f3<\/p>\n<p>el sol; y, tr\u00e9mulo por la culpa,<\/p>\n<p>vio su propio rostro mirando con curiosidad desde la laguna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Julio Ll\u00f3piz Pacheco y Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Madre e hijo<\/strong><\/p>\n<p>Shara McCallum<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Perdona al artista esta escena.<\/p>\n<p>Le ense\u00f1aron a pintar lo que puede ver.<\/p>\n<p>Perdona el sol que brill\u00f3 aquel d\u00eda,<\/p>\n<p>la luz reluciendo desde la piel nuez moscada de la madre,<\/p>\n<p>encontrando belleza en los lugares m\u00e1s improbables.<\/p>\n<p>Perdona al ni\u00f1o muerto en sus brazos<\/p>\n<p>por haber corrido donde pasaba la bala<\/p>\n<p>como si corriera tras la cola de un volant\u00edn.<sup>[3]<\/sup><\/p>\n<p>Perdona los pinceles. Perdona la pintura.<\/p>\n<p>Perdona la ancha \u00abo\u00bb en la boca de la madre<\/p>\n<p>el gemido que quedar\u00e1 para siempre<\/p>\n<p>empotrado en su garganta.<\/p>\n<p>Perdona el silencio del lienzo<\/p>\n<p>como el silencio de Dios<\/p>\n<p>que espera para llenarse de sonido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Debajo de estas piedras<\/strong><\/p>\n<p>Delores Gauntlett<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este es el sitio donde se ergu\u00eda la pared:<\/p>\n<p>la casa del padre de mi padre<\/p>\n<p>destruida por el fuego<\/p>\n<p>donde el olor de los rojos granos de caf\u00e9 colmaba el aire<\/p>\n<p>y el humo se elevaba en silencio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa que visit\u00e9 el a\u00f1o<\/p>\n<p>en que mi padre no pudo traer de vuelta al suyo,<\/p>\n<p>es ahora un recuerdo o este hoyo lleno de siempre viva,<\/p>\n<p>el trillo de la entrada invadido por plantas<\/p>\n<p>cuyos tallos pel\u00e1bamos para hacer mu\u00f1ecos de palo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, bajo las piedras quemadas de los cimientos,<\/p>\n<p>yace la inerte arcilla empapada de la vida de mi abuelo:<\/p>\n<p>una vida que nunca conoc\u00ed.<\/p>\n<p>No hay fotos de donde sacar su cara,<\/p>\n<p>no obstante su presencia palpita<\/p>\n<p>en la riqueza de una tarde septembrina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo recuerdo ha de despuntar en alg\u00fan lado:<\/p>\n<p>El aire palpable con la gracia de una gallina bebiendo,<\/p>\n<p>Pavon\u00e9andose al dirigirse al nido con una promesa que cumplir.<\/p>\n<p>Su cloqueo bajo la sombra de las hojas del pl\u00e1tano<\/p>\n<p>que brillaban con el roc\u00edo matinal,<\/p>\n<p>sin saber lo que era el tiempo ni ad\u00f3nde iba,<\/p>\n<p>los d\u00edas repletos de \u00e1rboles que escalar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Miguel Serrano<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Querida historia<\/strong><\/p>\n<p>Shara McCallum<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cr\u00e9eme cuando te digo<\/p>\n<p>que no sab\u00eda su nombre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>pero recuerdo el color de su vestido:<\/p>\n<p>rojo, como mi propio uniforme de escuela.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No sab\u00eda que la muerte pod\u00eda llegar a una muchacha<\/p>\n<p>camino a su casa, palo en la mano,<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>trazando c\u00edrculos en la tierra,<\/p>\n<p>cantando mientras caminaba.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No sab\u00eda que la muerte<\/p>\n<p>encontrar\u00eda a alguien<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>por llevar un vestido de color inoportuno<\/p>\n<p>en la parte inapropiada de la ciudad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mis padres hablaron en voz baja,<\/p>\n<p>Pero o\u00ed la historia de su cuerpo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>arrastrado de la calle hasta el barranco,<\/p>\n<p>dejado sucio en semen y sangre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>O\u00ed la canci\u00f3n que cant\u00f3,<\/p>\n<p>la que ojal\u00e1 pudiera cantar ahora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En verdad, yo fui esa muchacha.<\/p>\n<p>En verdad, nunca estuve all\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>La llama sagrada<\/strong><\/p>\n<p>Grace Nichols<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nuestras mujeres<\/p>\n<p>aquellas que yo dej\u00e9 atr\u00e1s<\/p>\n<p>conocen siempre el sabor<\/p>\n<p>de su propia entereza<\/p>\n<p>\u2013aun amarga como a veces es\u2013.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero yo<\/p>\n<p>provista solamente<\/p>\n<p>Con la sonrisa de mi madre<\/p>\n<p>debo estar siempre ordenando mi vida<\/p>\n<p>como dispersas cuentas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cu\u00e1l era tu secreto, madre,<\/p>\n<p>\u2013el que hizo de ti una mujer<\/p>\n<p>y no solo la esposa de Akosua\u2013.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con tus muslos diste<\/p>\n<p>una generaci\u00f3n de hijos hermosos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con tu mente impulsaste cultivos<\/p>\n<p>y lograste una buena cosecha.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con tus manos y coraz\u00f3n<\/p>\n<p>caldo de pl\u00e1tano y amor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero la llama sagrada de tu alma de mujer<\/p>\n<p>no la entregaste a ning\u00fan hombre, madre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entonces ese quiz\u00e1s fue el secreto<\/p>\n<p>el que hizo de ti una mujer<\/p>\n<p>y no solo la esposa de Akosua.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Carolina Cintra<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Venta: un rap del milenio<\/strong><\/p>\n<p>Kendel Hippolyte<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Para George Lamming<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo ten\u00eda que venderse, hab\u00eda cosas nuevas que ofrecer<\/p>\n<p>El viejo surtido en liquidaci\u00f3n, el siglo terminaba<\/p>\n<p>Un \u00faltimo frenes\u00ed de adquirir y gastar<\/p>\n<p>Mercanc\u00edas abundantes desde el cielo hasta el infierno<\/p>\n<p>Ganancias a escala gigantesca<\/p>\n<p>Era la venta del siglo<\/p>\n<p>En el siglo de la venta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00eda platos para cereales hechos de calaveras de Cambodia<\/p>\n<p>Finas esculturas de esqueletos de Etiop\u00eda<\/p>\n<p>La gente va fren\u00e9tica hacia los zapatos, de todos los tipos y todos los n\u00fameros<\/p>\n<p>surtidos limitados de las f\u00e1bricas de Auschwitz<\/p>\n<p>Y se licitaba por el Santo Grial<\/p>\n<p>En la venta del siglo<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Grandes surtidos de \u00f3rganos, internos, externos<\/p>\n<p>Placentas e h\u00edgados nuevos, globos del ojo sin usar, corazones nuevos<\/p>\n<p>Megagalones de sangre, silos llenos de tu\u00e9tano<\/p>\n<p>Un tr\u00e1fico en\u00e9rgico de direcci\u00f3n \u00fanica en partes usadas del cuerpo<\/p>\n<p>Del Sur al Norte, del Este al Oeste, al por mayor y al por menor<\/p>\n<p>Los pobres se vendieron a s\u00ed mismos<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Demanda y oferta reinaron en las grandes aulas<\/p>\n<p>Los datos eran caros; la sabidur\u00eda, gratuita<\/p>\n<p>Una producci\u00f3n del conocimiento que las corporaciones patrocinan<\/p>\n<p>Comida r\u00e1pida intelectual, cortes\u00eda de McD<\/p>\n<p>Y Oxford y Cambridge y Harvard y Yale<\/p>\n<p>Fueron compradas por el Coronel<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Vino Mefist\u00f3feles, brindando diamantes y oro<\/p>\n<p>Pero no atrajo cliente alguno, todas las almas estaban vendidas<\/p>\n<p>Atadas en inversiones, puestas en bonos y en acciones<\/p>\n<p>Selladas en una cartera, cerradas en una caja fuerte<\/p>\n<p>Satan\u00e1s ofreci\u00f3 el mundo entero \u2013y fue en vano\u2013<\/p>\n<p>Las almas no val\u00edan para nada<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En siglos pasados, la muerte era la que igualaba a todos<\/p>\n<p>Y el nacimiento era el principio de todas las posibilidades<\/p>\n<p>Ahora en la muerte no hab\u00eda ning\u00fan uso, un cheque sin fondos<\/p>\n<p>Y el nacimiento era negociable, depend\u00eda de los honorarios<\/p>\n<p>Asesinatos por contrato, beb\u00e9s por correo electr\u00f3nico<\/p>\n<p>Todo fue lo mismo<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El dinero compr\u00f3 literalmente el tiempo y el tiempo se transform\u00f3 en dinero<\/p>\n<p>Encontraron modos de convertir milenios en millones<\/p>\n<p>As\u00ed que con ni\u00f1os pobres\/muertos de los barrios bajos y patricios ricos\/viejos<\/p>\n<p>Llegamos al final del siglo veinte<\/p>\n<p>La historia con etiquetas puestas con sus precios, futuros en venta<\/p>\n<p>Toda la alegr\u00eda y la raz\u00f3n por vivir vuelta seca y dura<\/p>\n<p>pero hab\u00eda que venderlo todo o quebrar\u00eda el mercado<\/p>\n<p>Y ahora la historia gritaba un \u00faltimo gemido amargo<\/p>\n<p>Por valles de pavor con sus minas explotadas, lluvia \u00e1cida<\/p>\n<p>De majestad astuta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las derivas grises del desorden, desechos blancos de los muertos<\/p>\n<p>Para el teletipo de cotizaciones balbuciendo sus oscuras<\/p>\n<p>L\u00edneas de ganancias<\/p>\n<p>Para la ausencia de esperanza, de amor y la muerte que no muere<\/p>\n<p>La historia gritaba por todo lo perdido<\/p>\n<p>Por el incontable, impagable, insostenible precio<\/p>\n<p>De una avaricia tan enorme que era de escala c\u00f3smica<\/p>\n<p>Y hab\u00eda regido todas nuestras vidas<\/p>\n<p>En el siglo de la venta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Keith Ellis<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>\u2013\u2013\u2013<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[1] <em>Logies<\/em>: antiguos barracones de esclavos donde se alojaban los trabajadores indios reci\u00e9n llegados bajo contrato de cumplimiento forzoso. Nota del libro.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[2] Anansi, una ara\u00f1a, es un personaje picaresco en el folclor de \u00c1frica Occidental y el Caribe. Nota del libro.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[3] \u00abCometa\u00bb en el original.<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>[Portada] Kingston, Jamaica.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si bien las y los poetas de la presente selecci\u00f3n son de una generaci\u00f3n sucesora a la de los grandes autores de la regi\u00f3n, son de todas formas, en promedio, mayores que Rihanna. <\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":5534,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[646,647,639,661,644,650,658,642,649,660,255,656,651,641,662,663,654,645,655,659,643,653,355,657,648,640],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-5532","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tupi-or-not-tupi","tag-ana-ramos","tag-anthony-mcneill","tag-caribe-anglofono","tag-carolina-cintra","tag-christian-campbell","tag-david-dabydeen","tag-delores-gauntlett","tag-edward-baugh","tag-francisco-garzon-cespedes","tag-grace-nichols","tag-gustavo-ramirez","tag-julio-llopiz-pacheco","tag-kei-miller","tag-keith-ellis","tag-kendel-hippolyte","tag-lourdes-arencibia","tag-marlene-smith-macleish","tag-mervyn-morris","tag-meryn-morris","tag-miguel-serrano","tag-mireille-milfort-ariza","tag-olive-senior","tag-poesia","tag-shara-mccallum","tag-trinidad-mendoza","tag-una-marson"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5532"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5532\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5534"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5532"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5532"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}