{"id":5584,"date":"2017-10-27T02:02:38","date_gmt":"2017-10-27T02:02:38","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5584"},"modified":"2017-11-06T02:02:59","modified_gmt":"2017-11-06T02:02:59","slug":"cronologia-de-katia-munoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/10\/27\/cronologia-de-katia-munoz\/","title":{"rendered":"Cronolog\u00eda de Katia Mu\u00f1oz"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><b>\/\u00a0<\/b><b>por<\/b><b>\u00a0Mart\u00edn\u00a0<\/b><b>Cinzano<\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/h6>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">1984.\u00a0<\/span>Nacimiento de\u00a0Katia Mu\u00f1oz Gonz\u00e1lez\u00a0el 5 de octubre, en la Colonia Obrera, Ciudad de M\u00e9xico,\u00a0hija de un\u00a0imprentero\u00a0y una costurera.<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1985. Primeros avances a gatas por la casa. La figura de un Sancho Panza labrado en plata golpea accidentalmente su cabeza producto del terremoto de septiembre; el golpe, seg\u00fan la madre, traer\u00eda consecuencias.<\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>1986. Aprende a caminar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1988. Se pierde en el Z\u00f3calo capitalino durante una manifestaci\u00f3n contra el fraude electoral. Los padres, desesperados, la buscan durante horas. Recorren Madero, recorren 20 de Noviembre, 16 de Septiembre, 5 de Febrero, 5 de Mayo, sin resultados. No dan aviso a la polic\u00eda porque desconf\u00edan de los uniformados. Al regresar a la casa, abatidos, encuentran a Katia en la puerta, sac\u00e1ndose los mocos. La madre debe contener al padre para impedir una paliza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1991. Ingreso a la escuela primaria Juan Ruiz de Alarc\u00f3n. Algunos problemas de lectoescritura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1992. Se agudizan los problemas de aprendizaje. Katia confunde el signo + con la letra T, el 0 con la O, el 6 con la G, el \u00e1lgebra con la gram\u00e1tica. En di\u00e1logo con la maestra, su madre achaca estos problemas al golpe en la cabeza de 1985.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1993. Los problemas de aprendizaje al parecer han quedado atr\u00e1s. La ni\u00f1a exhibe habilidades lectoescriturales\u00a0normales, aunque manifiesta cierta tendencia a aislarse del grupo.\u00a0<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>1995. Divorcio de sus padres. Katia se queda con su\u00a0madre en la casa de la Colonia Obrera y ve a su padre los fines de semana en la imprenta ubicada en la misma Colonia. Desprecio por la escuela.<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1996. Ingreso a la Secundaria\u00a0L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Primeras pintas.\u00a0<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1998. Primera menstruaci\u00f3n. Inter\u00e9s por los cuentos de Horacio Quiroga y Edgar Allan Poe. Escritura de \u201cLa mano roja\u201d, relato de corte fant\u00e1stico inspirado en el asesinato de Luis Donaldo Colosio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1999. Es un a\u00f1o sin duda dif\u00edcil para Katia. Tal vez el a\u00f1o determinante en la formaci\u00f3n de su car\u00e1cter. En enero, reaparecen los problemas de aprendizaje escolar, esta vez bajo la forma de una especie de dislexia. Un profesor de espa\u00f1ol con afici\u00f3n a la psicopedagog\u00eda se interesa por las dificultades de Katia y la somete a diversas pruebas de fonoaudiolog\u00eda, sin resultados claros. Katia, en silencio, se siente atra\u00edda por el profesor, a quien encuentra muy parecido al actor Kevin Costner. En marzo, Katia reescribe \u201cLa mano roja\u201d incorpor\u00e1ndole detalles\u00a0escabrosos al estilo\u00a0<i>gore<\/i>, adem\u00e1s de un tono marcadamente sarc\u00e1stico al referirse al PRI, al PAN y al PRD. El cuento lleva ahora una dedicatoria al profesor de espa\u00f1ol. En abril, influenciada por algunas lecturas, Katia a\u00f1ade un ep\u00edgrafe de Ricardo Flores Mag\u00f3n. Relee el cuento y queda conforme: es la versi\u00f3n definitiva. Piensa que nunca m\u00e1s sentir\u00e1 el impulso de escribir, y no le importa. En mayo, luego de pens\u00e1rselo mucho, busca al profesor y le obsequia el cuento. Al d\u00eda siguiente el profesor le devuelve el cuento y, con tono de preocupaci\u00f3n, observa en \u00e9l una gran cantidad de errores ortogr\u00e1ficos y gramaticales. Es buena la idea, dice el profesor, pero esto, Katia, con todo respeto, est\u00e1 muy mal escrito. Ella, con el cuento en la mano, regresa a su casa, abatida, decidida a prenderle fuego al relato. Pero antes de hacerlo, con el encendedor en la mano, relee una vez m\u00e1s \u201cLa mano roja\u201d y decide reescribirlo. En esta \u00faltima versi\u00f3n Katia se divierte. El asesino de Colosio es el profesor, que a\u00a0su vez es un robot manejado mediante\u00a0control remoto por Carlos Salinas de Gortari, que a su vez es un androide dirigido telep\u00e1ticamente desde Washington, donde todos los funcionarios tienen el rostro de Kevin\u00a0Costner. En octubre, la madre de Katia, contra\u00a0su voluntad,\u00a0le\u00a0celebra los quince a\u00f1os con una fiesta en la casa de la Colonia Obrera. Durante la fiesta (que es modesta: nada de bandas, nada de chambelanes, un par de botellas de tequila, un par de cartones de cerveza y diversas botanas baratas), una de sus amigas intenta seducir a su padre. No s\u00f3lo lo intenta: efectivamente lo seduce. La amiga tiene un a\u00f1o m\u00e1s que Katia pero, para ser francos, representa diez m\u00e1s. Un par de tetas prominentes, un trasero bien formado, un cierto descaro en la mirada. El padre no puede m\u00e1s, se la lleva al cuarto de Katia y ah\u00ed pasan un buen par de horas. Katia le recrimina a su madre el haber organizado aquella celebraci\u00f3n infame y sale de la casa, camina por las calles de la Colonia, llega al Eje Central, entra a un billar y pide una cerveza. El locatario en un primer momento duda. Acabo de cumplir dieciocho, dice Katia. El locatario no le cree pero de todos modos destapa una cerveza para ella. Al cabo de un rato, Katia se encierra en el ba\u00f1o del billar y se pone a llorar. Luego se calma, sale del ba\u00f1o y pide otra cerveza. El locatario esta vez le pide el dinero. Reci\u00e9n en ese momento Katia se da cuenta de que no tiene m\u00e1s que veinte centavos entre las pelusas de su bolsillo. Pinche escuincla pendeja, dice el locatario. Katia intenta salir corriendo del local pero antes de llegar a la acera dos sujetos le cierran el paso. Uno de ellos le descerraja el taco de billar en la cabeza: Katia cae mareada, extra\u00f1ada, su cuerpo se arquea y se lanza a vomitar sobre el piso. El locatario la ayuda a incorporarse mientras le grita que se largue. Al llegar, su casa est\u00e1 a oscuras y Katia se acuesta no sin antes examinarse el ano, la vagina, como si la sola voz del locatario hubiese hecho estragos en su cuerpo. Despu\u00e9s, cae dormida. En diciembre, finalmente,\u00a0Katia quema el manuscrito de \u201cLa mano roja\u201d. Se siente desdichada. Deja\u00a0de visitar a su padre,\u00a0que al principio\u00a0exige las visitas, eres mi hija, te quiero, etc\u00e9tera, pero poco a poco va dejando de buscarla.\u00a0<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2000. Sin concluir la Secundaria, abandona la escuela. Se dedica a vagar por la Colonia, a conocer amigos,\u00a0leer alguna novela,\u00a0vivir de los espor\u00e1dicos trabajos de costura de la madre, con quien la relaci\u00f3n es cada d\u00eda m\u00e1s tensa.\u00a0<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2001. Katia est\u00e1 decidida a perder la virginidad. Se ha desarrollado, las caderas se le han ensanchado, ahora sus pezones parecen dos bocas esperando permanentemente un beso. Pero, por alguna raz\u00f3n, no resulta atractiva. Quiz\u00e1s, piensa, es porque desde el episodio del billar no puede evitar encorvarse levemente. O tal vez, conjetura, es porque en su rostro hay algo desajustado, la marca involuntaria de una desgracia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2002. El profesor de espa\u00f1ol visita a Katia un par de veces; intenta convencerla para que retome sus estudios, pero Katia no accede. El profesor, de todos modos, le deja algunos libros de lectura obligatoria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2003. Febrero. Katia es vista por \u00faltima vez en la intersecci\u00f3n de las calles Efr\u00e9n Rebolledo e Isabel la Cat\u00f3lica, en la Colonia Obrera. Seg\u00fan su madre, durante los \u00faltimos meses frecuentaba algunas amistades presumiblemente dedicadas al tr\u00e1fico de drogas en dicha esquina. Seg\u00fan su padre, Katia es una retrasada mental.<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2003. Mayo. El profesor recibe un correo electr\u00f3nico de Katia. Le escribe que quiere verlo, abrazarlo, vivir con \u00e9l. El profesor le responde de inmediato pidi\u00e9ndole se\u00f1as, d\u00f3nde est\u00e1s, Katia, \u00bfest\u00e1s bien? Pasado un par de horas, Katia responde: estoy bien. Kiero. El profesor le pregunta d\u00f3nde, a qu\u00e9 hora, dime t\u00fa, pero ya no hay respuesta. Duda si llamar a su madre o acudir a la polic\u00eda. Finalmente, opta por esperar. Al d\u00eda siguiente Katia aparece en el\u00a0<i>Messenger<\/i>\u00a0del profesor. \u00bfHas comido algo?, le pregunta \u00e9l\u00a0con cautela. S\u00ed, s\u00ed, un chingo, responde Katia. \u00bfD\u00f3nde te has metido? Hay carteles con tu foto, tu madre te busca. Me bale verga, escribe Katia, \u00bfpuedo ir a su casa? No s\u00e9, escribe el profesor.\u00a0\u00c1ndele, escribe Katia. El profesor responde no, mejor vamos a buscar a tu madre. La respuesta de Katia esta vez es uno de esos emoticones que expresan hast\u00edo, aburrimiento, tal vez decepci\u00f3n ante las palabras del profesor: s\u00fabitamente abandona la conversaci\u00f3n.<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2003. Septiembre. Toda b\u00fasqueda de las se\u00f1as de Katia Mu\u00f1oz se ha tornado infructuosa. El profesor, la madre, el padre y amigos de Katia se empantanan en acusaciones mutuas durante lo que resta de 2003 y gran parte del a\u00f1o 2004.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2004. El 5 de octubre, al cumplirse el vig\u00e9simo aniversario de Katia, la madre decide convocarlos a todos para recordar a su hija. El profesor de espa\u00f1ol es el \u00fanico que acude al llamado. Lleva bolillos, pan dulce, una botella de vino. La apariencia desastrosa de la madre de Katia, enflaquecida, sucia, con el pelo revuelto, le causa gran impacto. Ella ha preparado sopes, la comida predilecta de Katia. Comen en silencio. El profesor siente ganas de largarse y no volver m\u00e1s a esa casa, olvidarse para siempre de la historia de Katia Mu\u00f1oz, pero algo lo retiene. La madre de Katia mastica lentamente la comida.\u00a0Igual el profesor. Cree percibir un olor extra\u00f1o en los sopes, pero no lo dice. De pronto la madre rompe en llanto. Estos sopes est\u00e1n de la chingada, grita, con los mocos colgando. El profesor dice no, est\u00e1n buenos, s\u00f3lo tienen un olor extra\u00f1o. La madre pregunta \u00bfextra\u00f1o,\u00a0extra\u00f1o c\u00f3mo? El profesor dice no s\u00e9, como si el ma\u00edz no fuera ma\u00edz sino otra cosa. La madre de Katia entonces se comienza a carcajear. El profesor opta por seguirle el juego y tambi\u00e9n r\u00ede, aunque pasado un rato r\u00ede en serio, con verdaderas ganas. Luego abre la botella de vino y sirve dos vasos, pero \u00e9l es el \u00fanico que bebe. Se le ocurre brindar a la salud de Katia, pero no lo hace. El nombre de Katia no se pronuncia durante toda la velada. En alg\u00fan momento el profesor se levanta y se asoma al que piensa\u00a0es el cuarto\u00a0de la desaparecida. Entra\u00a0con cautela, a pasos lentos, como si temiera despertar\u00a0a alguien. La cama est\u00e1 desecha; huele a sudor, a culo, a baba. El profesor, pese a todo, primero se sienta en ella y luego se acuesta bocarriba. \u00bfD\u00f3nde se habr\u00e1 metido esta\u00a0pinche\u00a0escuincla?, se pregunta, y como toda respuesta a su mente acuden im\u00e1genes de Katia en el sal\u00f3n de clases, sola, lejos del grupo, intentando a duras penas leer de corrido. Primero lo intenta con un p\u00e1rrafo de\u00a0<i>El Periquillo\u00a0<\/i><i>Sarniento<\/i>, luego se aclara la garganta para luchar con un soneto de L\u00f3pez Velarde, y finalmente se empantana en \u201cMacario\u201d, el cuento de Juan Rulfo. A Katia, recuerda el profesor mirando el techo del cuarto de su exalumna, le intriga y le divierte la palabra \u201capalcuachara\u201d. Macario tiene hambre, est\u00e1 sentado junto a la alcantarilla armado con una tabla \u201cpara que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera la\u00a0apalcuachara\u00a0a tablazos\u201d. Katia no est\u00e1 segura del significado de la palabra. \u00bfQu\u00e9 quiere decir eso de\u00a0apalcuachara, profe?, pregunta sonriendo. El profesor tambi\u00e9n sonr\u00ede, un tanto nervioso, porque \u00e9l tampoco lo sabe con exactitud, porque \u00e9l tampoco tiene la respuesta justa, aunque se la imagina, y como buen profesor prefiere desafiar a Katia, estimularla, a ver, dime t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 dir\u00edas t\u00fa que significa\u00a0apalcuachar\u00a0ranas? Pero Katia no lo sabe. Katia no responde. Katia no est\u00e1.<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">2005.\u00a0<\/span>Al llegar una tarde a su casa,\u00a0el profesor\u00a0se percata de un\u00a0<i>stencil<\/i>\u00a0con el rostro de\u00a0Katia Mu\u00f1oz estampado en un muro\u00a0de la calle. De ah\u00ed en m\u00e1s, todas las tardes, al llegar a su casa, observa el\u00a0<i>stencil<\/i>\u00a0mientras fuma un cigarro lentamente. A veces piensa en darle una manita de gato para que no se borre. Otras veces piensa en agregar, bajo el rostro de Katia, la palabra \u201capalcuachara\u201d o la palabra \u201cMacario\u201d o las palabras \u201cLa mano roja\u201d, con spray y en grandes caracteres. Pero no lo hace; s\u00f3lo mira el\u00a0<i>stencil<\/i>\u00a0todos los d\u00edas, como si algo\u00a0en \u00e9l contuviera alguna pista\u00a0y al\u00a0mismo tiempo expandiera\u00a0la vida de su alumna, como si la historia o el\u00a0tiempo o el paso de Katia por el\u00a0mundo abarcara una longitud mayor, desconocida, pero tambi\u00e9n contenida por esa imagen que poco a poco se ir\u00e1 borrando.\u00a0<span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559739&quot;:200,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda b\u00fasqueda de las se\u00f1as de Katia Mu\u00f1oz se ha tornado infructuosa.<\/p>\n","protected":false},"author":83,"featured_media":5585,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[686,684,685,683,426,687],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-5584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-colonia-obrera","tag-cronologia-de-katia-munoz","tag-cuento","tag-martin-cinzano","tag-mexico","tag-mexico-df"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/83"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5584\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5584"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5584"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}