{"id":5684,"date":"2017-11-17T03:35:06","date_gmt":"2017-11-17T03:35:06","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5684"},"modified":"2025-05-15T18:03:58","modified_gmt":"2025-05-15T18:03:58","slug":"arte-en-la-produccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/11\/17\/arte-en-la-produccion\/","title":{"rendered":"\u00bfArte en la producci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">El t\u00edtulo de este texto nos pone de inmediato ante un problema: \u00bfexisti\u00f3 realmente un arte capaz de ingresar a la f\u00e1brica y transformarse en una t\u00e9cnica productiva al servicio del industrialismo y la producci\u00f3n en masa? \u00bfExisti\u00f3, en la pr\u00e1ctica, m\u00e1s all\u00e1 de los llamados, tratados y consignas, un arte verdaderamente \u201cproductivista\u201d? Y suponiendo que realmente existi\u00f3, que los artistas ingresaron a las industrias con sus b\u00e1rtulos t\u00e9cnicos (compases, escuadras, tiral\u00edneas, etc.) y que aportaron con su ingenio constructivo tanto al dise\u00f1o de nuevos productos como a la organizaci\u00f3n del trabajo en la producci\u00f3n, \u00bfpodr\u00edamos seguir hablando de \u201carte\u201d y no, en cambio, de una \u201ct\u00e9cnica de producci\u00f3n\u201d a secas? Comienzo con estas preguntas porque de alg\u00fan modo son preguntas que, pese a la informaci\u00f3n cada vez m\u00e1s vasta que tenemos, a\u00fan no podemos responder del todo, y es de suponer que por m\u00e1s documentos y fuentes de primera mano que tengamos tampoco podamos hacerlo con certeza. Hablamos de un problema que exige un esfuerzo interpretativo, y no la capacidad para establecer una marm\u00f3rea verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Primer problema: no tenemos certeza absoluta de cu\u00e1ndo surge la noci\u00f3n de \u201cproductivismo\u201d, ni tampoco si este se desprende de la noci\u00f3n m\u00e1s conocida de \u201cconstructivismo\u201d o si este \u00faltimo se desprende del primero en tanto rama ligada al dise\u00f1o de objetos y espacios. Los historiadores occidentales han supuesto com\u00fanmente que primero existi\u00f3 el constructivismo, que esta fue la escuela, o m\u00e1s bien la doctrina, que sirvi\u00f3 de puente entre el arte y la producci\u00f3n. Y que ese puente se levant\u00f3 a trav\u00e9s de la definici\u00f3n y pr\u00e1ctica del\u00a0<em>dise\u00f1o<\/em>. En ese sentido, el constructivismo es entendido como una pr\u00e1ctica experimental que, en tanto experimento, ser\u00eda el \u00faltimo estertor del arte aut\u00f3nomo y autosuficiente (lo cual, para los vanguardistas rusos, era sin\u00f3nimo de \u201cburgu\u00e9s\u201d, \u201creaccionario\u201d y \u201cdecadente\u201d), y cuya superaci\u00f3n procur\u00f3 ser el productivismo, una doctrina que llamaba a que los ya devenidos \u201cartistas\u2013constructores\u201d dispusieran de su inteligencia creativa e ingenieril para cumplir con las tareas productivas de la a\u00fan escu\u00e1lida industria sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si bien este esquema es m\u00e1s o menos justo, la reciente traducci\u00f3n de Carlos Henrickson de algunos art\u00edculos publicados en la revista <em>LEF<\/em> \u2013que aunaba a los futuristas, constructivistas y productivistas en el arte y la cultura\u2013, y en espec\u00edfico el art\u00edculo \u201cBajo el signo de la construcci\u00f3n de la vida (un intento de percepci\u00f3n sobre el arte de hoy)\u201d de N. F. Chudshak, invitan a pensar lo contrario. Cito: \u201cM\u00e1s afortunado para la idea de una fecundaci\u00f3n del proceso de trabajo por el arte (y la ciencia) fue que en el \u00e1rea misma de la construcci\u00f3n directa de objetos a trav\u00e9s del arte, tras el inf\u00e9rtil inmovilismo de lanzar t\u00e9rminos, la idea del productivismo cristalizase en el as\u00ed llamado constructivismo, que de alg\u00fan modo ya antes hab\u00eda empezado a echar brotes.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como sea, es de suponer que los primeros en hablar de productivismo hayan sido Rodchenko y el te\u00f3rico, ling\u00fcista y agente de la Cheka, Osip Brik, quien a prop\u00f3sito del trabajo como dise\u00f1ador de Rodchenko escribi\u00f3 el famoso art\u00edculo \u00ab\u00a1A la producci\u00f3n!\u00bb, publicado en 1921 en la compilaci\u00f3n <em>El arte en la producci\u00f3n<\/em>, antologada por el mismo Brik. En este art\u00edculo, Brik establece las diferencias entre las <em>artes aplicadas<\/em> (que \u201cembellecen el objeto\u201d) y el <em>dise\u00f1o <\/em>(que concibe la composici\u00f3n del objeto seg\u00fan su funci\u00f3n y sus caracter\u00edsticas materiales), a la vez que establece coordenadas propias de la econom\u00eda pol\u00edtica para pensar la pr\u00e1ctica constructiva del nuevo tipo de artista\u2013dise\u00f1ador: \u201cHay un\u00a0consumidor\u00a0al que no le hacen falta ni cuadritos ni ornamentos, que no teme ni al hierro ni al acero. Este consumidor es el proletariado. Con su victoria vencer\u00e1 tambi\u00e9n el constructivismo\u201d. Ya en este fragmento, si nos detenemos con atenci\u00f3n, es posible hallar una peque\u00f1a mutaci\u00f3n terminol\u00f3gica que ser\u00eda fundamental y completamente idiosincr\u00e1tica de la transici\u00f3n de un \u201carte creativo\u201d a un \u201carte productivo\u201d. Me refiero en espec\u00edfico a la noci\u00f3n de <em>consumidor,<\/em> que aqu\u00ed se emplea donde deber\u00eda aparecer una palabra m\u00e1s propia del arte: el <em>espectador<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 entonces cuando Rodchenko no hab\u00eda realizado, al menos todav\u00eda, alg\u00fan trabajo de dise\u00f1o que haya sido efectivamente comercializado, Brik es capaz de hablar de consumidores en relaci\u00f3n con un objeto de dise\u00f1o experimental? La respuesta es quiz\u00e1s parad\u00f3jica, pues sabemos por la informaci\u00f3n de la que disponemos que el salto a la producci\u00f3n se dio primero en la teor\u00eda, y s\u00f3lo luego en la pr\u00e1ctica. A\u00fan m\u00e1s: quiz\u00e1s nunca se realiz\u00f3 en la pr\u00e1ctica, salvo honrosas excepciones (Step\u00e1nova y Popova en una f\u00e1brica textil, Tatlin en el dise\u00f1o de objetos dom\u00e9sticos y Karl Ioganson, acaso el productivista m\u00e1s puro, como inventor en una f\u00e1brica metal\u00fargica). Esta mutaci\u00f3n terminol\u00f3gica es s\u00edntoma de un cambio paradigm\u00e1tico en el modo de concebir la funci\u00f3n social de la pr\u00e1ctica art\u00edstica: de ser una pr\u00e1ctica ligada a lo in\u00fatil y el ocio (idea que Kant sistematiz\u00f3<em> ideol\u00f3gicamente<\/em> en su est\u00e9tica), a una ligada a lo \u00fatil y el trabajo.\u00a0<em>Consumidor<\/em>\u00a0en lugar de\u00a0espectador,\u00a0<em>producci\u00f3n <\/em>en lugar de\u00a0creaci\u00f3n,<em>\u00a0construcci\u00f3n<\/em>\u00a0en lugar de\u00a0composici\u00f3n, <em>objeto\u00a0<\/em>en lugar de\u00a0obra,\u00a0<em>t\u00e9cnica <\/em>en lugar de inspiraci\u00f3n, <em>productor<\/em>\u00a0en lugar de\u00a0artista: el productivismo exist\u00eda como lenguaje y teor\u00eda antes que como pr\u00e1ctica propiamente productiva. De ah\u00ed que el \u00absalto\u00bb a la producci\u00f3n de estos artistas, que tanto se esmeraron en quemar las naves del arte del pasado y armarse de un aparato t\u00e9cnico y conceptual nuevo, pueda asemejarse a un salto al vac\u00edo. Esto por una raz\u00f3n bien sencilla: en el fondo, la alica\u00edda industria sovi\u00e9tica de los a\u00f1os veinte no necesitaba artistas\u2013ingenieros, sino ingenieros a secas, especializados en las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n modernas, sobre todo en los modelos tayloristas y fordistas que los bolcheviques admiraban abiertamente. En ese sentido, creo que no ser\u00eda err\u00f3neo pensar que m\u00e1s que presidir la producci\u00f3n de \u201cobjetos socialistas\u201d, los productivistas, en boca de sus grandes te\u00f3ricos como Tarabukin y Arvatov, habr\u00edan configurado una cierta ideolog\u00eda de la producci\u00f3n y del trabajo creativo, interesant\u00edsima por cierto, pero a fin de cuentas m\u00e1s eficaz en t\u00e9rminos propagand\u00edsticos que en los hechos de la industria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por eso, volviendo a las preguntas de un comienzo, me parece que es m\u00e1s interesante pensar que la relaci\u00f3n entre arte y producci\u00f3n fue m\u00e1s bien una tensi\u00f3n irresoluta, un horizonte que choc\u00f3 constantemente con la realidad de la producci\u00f3n moderna, en este caso la industrial, que exige que el artista sea, en el mejor de los casos, un dise\u00f1ador de productos. Es decir, alguien que est\u00e1 al servicio de la producci\u00f3n, que alimenta su suministro, no alguien que la transforma o que cumple una funci\u00f3n progresista; no, en definitiva, un \u201corganizador de la producci\u00f3n\u201d, como los mismos productivistas quer\u00edan. Sin embargo, y de esto quisiera hablar en lo que viene, es justamente esta tensi\u00f3n la que hace que la experiencia productivista brille con mayor intensidad a la hora de pensar las posibles tareas transformadoras del arte de hoy en su relaci\u00f3n inc\u00f3moda con la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para pensar el legado que nos deja la experiencia productivista creo que lo primero que habr\u00eda que hacer es dejar de pensarla como un fen\u00f3meno ligado a la historia del arte. No para negar sus caracter\u00edsticas est\u00e9ticas \u2013que las tuvo\u2013, sino al contrario, para pensar los l\u00edmites mismos de la pr\u00e1ctica art\u00edstica y la posibilidad de superarlos. Quiz\u00e1s este es un problema que al arte contempor\u00e1neo no le interesa, puesto que desde hace d\u00e9cadas \u201carte\u201d es casi todo aquello que se puede autodenominar como tal, de modo que se ha transformado en un magma expansivo cuya din\u00e1mica consiste en transgredir sus propios l\u00edmites haciendo ingresar lo que no es arte dentro de lo que s\u00ed lo es, y viceversa, al punto de que todo, cualquier cosa, puede llegar a ser arte. O lo que es lo mismo: arte es cualquier cosa. Esa es su libertad, pero tambi\u00e9n, del alg\u00fan modo, su condena: vivir <em>conscientemente<\/em> dentro del juego de la identidad y la no\u2013identidad. En ese contexto, \u00bfde qu\u00e9 servir\u00eda \u201csuperar\u201d la noci\u00f3n de arte si este es, en esencia, insuperable? De hecho, la idea misma de superaci\u00f3n, esa vieja palabra de cu\u00f1o hegeliano, \u00bfno fue ya superada por la historia? \u00bfVive el arte un tiempo hist\u00f3rico en el que pueda ser superado? La verdad es que este es un problema tan inmenso que ni siquiera intentar\u00e9 esbozar una respuesta personal, y quiz\u00e1s ni pueda. Hay, de todos modos, quienes piensan que s\u00ed, que Internet ha sido un cambio tan revolucionario como la imprenta y que est\u00e1 transformando los modos de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y recepci\u00f3n a tal punto que estamos <em>ad portas<\/em> de algo as\u00ed como un \u201carte post\u2013contempor\u00e1neo\u201d (p\u00f3nganle el nombre que quieran), donde la pregunta <em>qu\u00e9 es<\/em> <em>el arte<\/em> ser\u00eda sustituida por <em>qu\u00e9 puede el arte<\/em>. De alg\u00fan modo, es la misma pregunta que desde 1990 se vienen haciendo los activistas en pos de poner el arte al servicio de alg\u00fan fin que no sea s\u00f3lo art\u00edstico o puramente reflexivo, aunque sin dejar por ello de hacer \u201carte\u201d. De lo que hablo es de un tr\u00e1nsito del <em>ser<\/em> al <em>hacer<\/em>, uno que bien podr\u00eda verse acelerado por los cambios tecnol\u00f3gicos de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me interesa particularmente esta idea, porque creo que los vanguardistas rusos se enfrentaron a un problema similar ah\u00ed donde pensaron que estaban \u201csuperando\u201d el capitalismo y todos sus remanentes ideol\u00f3gicos. No es esta la misma situaci\u00f3n ni mucho menos, todo lo contrario; pero s\u00ed hay al menos una correspondencia: estamos ante un nuevo desarrollo tecnol\u00f3gico que, tal como el industrialismo lo fue para los rusos, est\u00e1 transformando progresivamente nuestras relaciones sociales, la fuerza de trabajo e inclusive la matriz productiva de nuestras sociedades. Nunca sabemos qu\u00e9 viene primero, si el cambio tecnol\u00f3gico o el cambio social. Lo cierto es que vivimos bajo un r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n inauditamente flexible, donde la velocidad de la coordinaci\u00f3n y la informaci\u00f3n son cada vez m\u00e1s vitales. Y que Internet, los medios de comunicaci\u00f3n y las redes globales de\u00a0<em>hardware<\/em>\u00a0son, en buena medida, su soporte infraestructural.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ante la necesidad de responder a una mutaci\u00f3n de similar envergadura, los productivistas pensaron que para estar a la altura deb\u00edan incentivar una transformaci\u00f3n t\u00e9cnica en el arte, en el sentido amplio del t\u00e9rmino: produciendo nuevos \u201cprocedimientos\u201d y diversificando los modos de hacer, a la vez que manipulando los nuevos aparatos tecnol\u00f3gicos para descubrir en ellos posibilidades hasta entonces invisibles, perfectamente utilizables con fines socialistas. Esto era un arma de doble filo, claro. El historiador Benjamin Buchloh, por ejemplo, muestra en su ensayo \u00abDe la faktura a la factograf\u00eda\u00bb de qu\u00e9 modo la construcci\u00f3n de grandes pabellones de propaganda al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico elaborados por artistas de vanguardia como El Lissitsky, donde el uso de fotograf\u00edas ampliadas de car\u00e1cter documental se combinaba con paneles m\u00f3viles y proyecciones de cine en un espacio din\u00e1mico y absorbente, dio paso al posterior desarrollo de la est\u00e9tica monumental del fascismo italiano y el nazismo alem\u00e1n. Como sea, la premisa de producir un nuevo arte socialista, tuviese el favoritismo del r\u00e9gimen o no (y, de hecho, acab\u00f3 no teni\u00e9ndolo, dejando a los vanguardistas a la izquierda), exigi\u00f3 el replanteamiento de la comprensi\u00f3n de la pr\u00e1ctica art\u00edstica. Es Arvatov, tal vez, quien mejor conceptualiza este problema: seg\u00fan \u00e9l, el nuevo arte deb\u00eda tener una funci\u00f3n \u201csocial y t\u00e9cnica\u201d (recuperando la noci\u00f3n griega de\u00a0<em>tekhn\u00e9<\/em>), en lugar de \u201csocial e ideol\u00f3gica\u201d. El artista, entonces, ya no es concebido como un \u201corganizador de ideas\u201d que se sirve de los medios del arte, sino como un \u201corganizador de materiales\u201d que se sirve de la tecnolog\u00eda social. De artista a secas a \u201cartista\u2013constructor\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me parece que un arte transformador, hoy, puede replantear esta noci\u00f3n materialista del trabajo art\u00edstico en relaci\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas que ejercen \u2013quer\u00e1moslo o no\u2013 un dominio sobre nuestras vidas. Un <em>organizador, <\/em>no como quien alimenta el aparato o el suministro t\u00e9cnico, sino como quien ejerce una <em>actividad<\/em> sobre \u00e9l; una actividad que, a su vez, supone una <em>manipulaci\u00f3n<\/em> que descubre posibilidades escondidas o ensombrecidas. El organizador se aferra y apropia del aparato, manipula sus posibilidades, visibiliza sus procedimientos y lo inviste de nuevos fines. De alg\u00fan modo, enloquece a la m\u00e1quina, la hace ser extra\u00f1a a s\u00ed misma. De lo contrario, quien suministra informaci\u00f3n a trav\u00e9s de ella, aun cuando sea de contenido revolucionario, siempre alimenta su funcionamiento y sus fines. Cualquier arte que se quiera pol\u00edtico, debiera tener esto presente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El desaf\u00edo es pensar el problema productivista en relaci\u00f3n con los nuevos aparatos tecnol\u00f3gicos que, a\u00fan m\u00e1s que antes, son productores ellos mismos de nuestra vida, de nuestros modos de vincularnos y hasta de trabajar. En ese sentido, pienso que el gran modelo pr\u00e1ctico que tenemos son los <em>hackers<\/em>, y que as\u00ed como los artistas rusos tuvieron que aprender de ingenier\u00eda y t\u00e9cnicas fabriles, hoy habr\u00eda que hacer lo mismo con la inform\u00e1tica y la programaci\u00f3n. La inteligencia capitalista, como siempre, ya se nos ha adelantado demasiado, y pareciera que los que mejor han entendido este asunto no somos nosotros, los trabajadores de la cultura, sino los nuevos tecn\u00f3cratas del capitalismo, quienes disfrazados de la bonachona ideolog\u00eda de la <em>innovaci\u00f3n social<\/em> (cuyo lema de \u201ccambiar el mundo\u201d sorprender\u00eda a cualquier bolchevique) han sido los que m\u00e1s lejos han llevado a la pr\u00e1ctica estas nuevas posibilidades productivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo luchar por la apropiaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda social para fines socialistas en el contexto actual? \u00bfPuede el arte contribuir a esta lucha? He aqu\u00ed preguntas para las que, lo lamento, tampoco tengo respuestas. Pero al menos puedo terminar con lo siguiente: aun cuando toda innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica ejerce un dominio sobre quienes la usan, siempre hay una grieta, incluso en sombra, que permite manipularla y apropiarla para nuevos fines. Un productivista es quien hace visible y socializa esa grieta.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>\u2013\u2013\u2013<\/sub><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sub>Este texto fue le\u00eddo en el ciclo \u201c1917\u20132017: Volver a la revoluci\u00f3n. Arte, T\u00e9cnica y Vanguardia\u201d, organizado por el Centro Social y Librer\u00eda Proyecci\u00f3n, durante el mes de noviembre de 2017.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me parece que un arte transformador, hoy, puede replantear esta noci\u00f3n materialista del trabajo art\u00edstico. <\/p>\n","protected":false},"author":90,"featured_media":5691,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16,772],"tags":[725,736,735,737,731],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[3819],"class_list":["post-5684","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","category-octubre-rojo","tag-arte-contemporaneo","tag-constructivismo","tag-fernando-garcia","tag-productivismo","tag-revolucion-rusa","archivo-especiales-octubre-rojo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/90"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5684"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5684\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17614,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5684\/revisions\/17614"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5684"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5684"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}