{"id":5904,"date":"2018-01-10T02:40:10","date_gmt":"2018-01-10T02:40:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5904"},"modified":"2018-03-21T19:05:39","modified_gmt":"2018-03-21T19:05:39","slug":"triptico-del-superheroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/01\/10\/triptico-del-superheroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo-parte-iii\/","title":{"rendered":"Tr\u00edptico del superh\u00e9roe como superpotencia: mito, imperio y capitalismo (Parte III)"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>Parte III.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A diferencia de Batman, Superman es un personaje centr\u00edfugo, ideado para comprenderse a partir de su interacci\u00f3n con y desde un interior hacia un exterior. Si el primero est\u00e1 construido de manera local, dom\u00e9stica incluso, el segundo es por el contrario concebido a escala mundial. \u00c9ste es de hecho el principal dilema moral que configura su personalidad: \u00bfEs posible adaptarse a este planeta [note]\u00a0Hay que tener presente que \u00abPlaneta\u00bb es el nombre del diario en el que trabaja Clark Kent (esa algo pat\u00e9tica versi\u00f3n del humano promedio que improvisa Kal-el para mimetizarse con los terr\u00edcolas). Adaptarse al \u00abmundo\u00bb es, en ese sentido, ubicar dentro de las l\u00f3gicas del capitalismo el trabajo que mejor exprese la impronta heroica del protagonista. La idea del periodista como empoderador de la ciudadan\u00eda, blindado de la afiebrada ret\u00f3rica del cuarto poder, permea esta elecci\u00f3n (y algo de la ingenuidad de Clark Kent -podr\u00edamos pensar tambi\u00e9n en Peter Parker- traiciona de forma inconsciente aquel valor profesional) y nos revela de paso la mitificaci\u00f3n de las profesiones liberales. Esta desmedida confianza en la autonom\u00eda del periodismo pronto ser\u00e1 desmentida en la pr\u00e1ctica, tal como se\u00f1ala \u00c1ngel Rama en la Ciudad Letrada. Sin embargo, el aura bienhechora y justiciera que envuelve la profesi\u00f3n sobrevive hasta el d\u00eda de hoy, no sin serios cuestionamientos, para probarnos la enorme capacidad de arrastre de la ideolog\u00eda en el imaginario social. [\/note]\u00a0fr\u00e1gil, convulso, hostil? Es evidente que aqu\u00ed la interrogante funciona a partir de una metonimia t\u00edpicamente imperial, en la que esa pregunta por \u201cla humanidad\u201d queda circunscrita al espacio estadounidense. Resulta interesante que aquel proyecto de integraci\u00f3n nunca deje de experimentar fricciones en la trama (persiste aqu\u00ed la adocenada quimera del <em>Melting-pot<\/em>). Es esta desconfianza secular, pronunciada ya desde el Estado que obedece a la disputa del monopolio de la fuerza que representa el personaje, ya desde la masa siempre retratada de manera insensata y medrosa (as\u00ed es como el autoproclamado \u201cmundo libre\u201d representa a sus instituciones y ciudadanos), la que a fin de cuentas posibilita el acicate tr\u00e1gico que define al superh\u00e9roe.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De este modo, una de las constantes que es posible determinar en el universo narrativo del hombre de acero es que jam\u00e1s deja sentirse un tanto ap\u00e1trida. Esto no quiere decir que act\u00fae como tal. La disyuntiva que funda su car\u00e1cter se resuelve en un imperioso deseo por pertenecer a esta sociedad que lo admira y lo repele a la vez. Prueba de aquello no es s\u00f3lo el uniforme que mimetiza ostensiblemente los colores de la bandera gringa, sino tambi\u00e9n la lectura que podemos hacer de su \u00fanico punto d\u00e9bil: la kriptonita. De cierta forma este mineral alien\u00edgeno funciona como el vestigio del origen de Superman es decir, como el s\u00edmbolo de una integridad at\u00e1vica ya extinta. Como se sabe el efecto de esta roca espacial diezma de manera dr\u00e1stica los s\u00faperpoderes del personaje. La piedra de un verde fosforescente es el recordatorio ineludible de una l\u00f3gica cultural autoritaria, que podr\u00eda ser resumida en dos enunciados complementarios a la vez que espurios: a) no se puede modificar la presencia, invariablemente da\u00f1ina, del lugar del que se proviene, b) dada esa imposibilidad, ya no s\u00f3lo la capacidad de adaptaci\u00f3n, sino mucho m\u00e1s dram\u00e1tico a\u00fan, la sobrevivencia dentro de un territorio completamente ajeno, depende de nuestra capacidad para rehuir (en otras palabras negar) esa nociva sustancia. Ya hablaremos de otros matices que dilucidan los significados hist\u00f3ricos de esta estructura.<\/p>\n<p><\/p>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<h4><strong>De Villachica a Metr\u00f3polis<\/strong><\/h4>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En cuanto al espacio, a diferencia de Ciudad G\u00f3tica, la identidad de Metr\u00f3polis es inimaginable sin la referencia a New York (y solo por contraste se podr\u00eda decir que la primera corresponde a New Jersey, que es como decidieron resolver la representaci\u00f3n geogr\u00e1fica de ambas urbes en la pel\u00edcula que uni\u00f3 ambos universos el 2016). Esta cosm\u00f3polis, repleta de rascacielos y bullente de habitantes, tambi\u00e9n contin\u00faa las pautas de tensa aclimataci\u00f3n que caracterizan al personaje. No hay que olvidar que Clark Kent es adoptado por un matrimonio que vive en un peque\u00f1o poblado rural (Smallville, o Villachica, as\u00ed de transparente es la alusi\u00f3n al desplazamiento campo-cuidad en la f\u00e1bula). Esa pertenencia al Estados Unidos agrario, ese mismo que constituy\u00f3 el electorado cautivo de Donald Trump permite atenuar dr\u00e1sticamente la dimensi\u00f3n for\u00e1nea del s\u00faper h\u00e9roe. El personaje extraterrestre a ratos parecer ser concebido como un leg\u00edtimo \u201camericano\u201d. Criado por esforzados padres blancos, en un sano, limpio y cristiano entorno campesino, el hombre de acero puede ser comprendido como un intento por construir un sincretismo a partir de los principales valores del Estados Unidos cauc\u00e1sico y puritano. Es un contrapeso entonces que, a su condici\u00f3n de migrante extraterrestre, desde un planeta al que ya no le es posible retornar, se sume la migraci\u00f3n desde un ambiente agrario al bullicioso traj\u00edn de la gran ciudad tal como, desde luego, lo hicieron en masa los estadounidenses durante la primera mitad del siglo XX, sobre todo a partir de la gran crisis financiera de 1929. Ese es el motivo de que resulte un tanto dif\u00edcil determinar si el personaje se trata de un producto creado mediante una sensibilidad republicana o dem\u00f3crata [note]Existen algunos indicios que podr\u00edan inclinar la balanza hacia una concepci\u00f3n dem\u00f3crata del personaje. Como ya se dijo en la anterior nota al pie, la elecci\u00f3n del periodismo como profesi\u00f3n podr\u00eda darnos algunas pistas al respecto. El permanente antagonismo con Lex Luthor por otro lado, parece indicar la aguda suspicacia contra el desmedido poder que pueden llegar a desarrollar las grandes corporaciones. Es interesante aqu\u00ed que el enemigo de Superman act\u00fae como la versi\u00f3n maligna de un personaje como Bruno D\u00edaz. Por supuesto, todas estas no son m\u00e1s que falsas dicotom\u00edas al interior de las fuerzas en pugna al interior del capitalismo imperial que ha tramado Estados Unidos. A fin de cuentas, Clark Kent es el t\u00edmido y conservador hijo de campesinos que llega a la gran ciudad, y al mismo tiempo el desenvuelto y encantador justiciero que salva al mundo de cualquier abominaci\u00f3n que ponga en peligro la propiedad privada. Ambas personalidades, no solo irreductibles, sino que sobre todo dependientes la una de la otra, conjugan un mismo enunciado hegem\u00f3nico.[\/note], pero que sin duda no exista equ\u00edvoco de que su origen y desarrollo pertenece a un fen\u00f3meno cultural \u00edntegramente capitalista.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, esa mixtura no hubiese conseguido cuajar sin el consentimiento que provoc\u00f3 el factor imperial. Es esta temprana conciencia del poder\u00edo militar, pol\u00edtico y econ\u00f3mico al que accede el pa\u00eds y, sobre todo, el grado de influencia y liderazgo que adquiere frente al dividido panorama mundial que traza el bloque comunista (acrecentado m\u00e1s tarde de manera sustantiva a trav\u00e9s del plan Marshall) lo que posibilita que Superman se convierta en un \u00edcono representativo del modelo norteamericano. No por nada el an\u00e1lisis de su figura alcanza el nivel de mito para algunos intelectuales contempor\u00e1neos. Tal es el caso de Umberto Eco en <em>Apocal\u00edpticos e integrados,<\/em> el estudio que le dedica a la cultura de masas. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la categor\u00eda alcanzada dentro de la nomenclatura te\u00f3rica, hay que decir que el poder pr\u00e1cticamente ilimitado del personaje, su capacidad de sobrevolar alrededor del mundo en cosa de segundos, y esa costumbre de visitar la estrat\u00f3sfera para dominar una visi\u00f3n completa del globo, expresan ese t\u00e1cito consenso en torno a la arrolladora superioridad de Estados Unidos durante el siglo XX.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Umberto Eco caracteriza a Superman como un personaje que sostiene una disociaci\u00f3n entre una conciencia c\u00edvica y una pol\u00edtica. Esta disecci\u00f3n anula el dinamismo entre ambos t\u00e9rminos, clausurando a su vez toda perspectiva de cambio hist\u00f3rico en el mundo narrado. La concepci\u00f3n moral pasiva que emana de esta conciencia c\u00edvica pura y sin historia genera una divisi\u00f3n manique\u00edsta entre una autoridad buena e incorruptible y el siempre ominoso plan de antagonistas que buscan alterar el statu quo. Esa es, sin ir m\u00e1s lejos, la persuasiva respuesta que elabora el autor a la intrigante decisi\u00f3n que toma Superman de no intervenir en la sociedad terrestre aun teniendo la posibilidad de llevar a cabo la \u201cm\u00e1s asombrosa alteraci\u00f3n en el orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico del mundo. Desde la soluci\u00f3n del problema del hambre, hasta la roturaci\u00f3n de todas las zonas actualmente inhabitables [\u2026] Superman podr\u00eda ejercer el bien c\u00f3smico, gal\u00e1ctico, y proporcionarnos una definici\u00f3n de s\u00ed mismo que, a trav\u00e9s de la amplificaci\u00f3n fant\u00e1stica, aclarase al propio tiempo su exacta l\u00ednea \u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eco da a entender de este modo que la hegemon\u00eda es representada como una fuerza est\u00e1tica, correcta y necesaria. Dentro de este esquema \u201cla \u00fanica forma visible que asume el mal es el atentado a la propiedad privada\u201d y, por tanto, en contraste \u201cel bien se configura \u00fanicamente como caridad\u201d. El autor calific\u00f3 este dise\u00f1o como \u201citerativo\u201d, entendi\u00e9ndolo como una estructura formal y discursiva mec\u00e1nica, que consiste en repetir el mismo patr\u00f3n argumental en cada edici\u00f3n del ic\u00f3nico c\u00f3mic. Ese es el motivo para que el pensador italiano considere las aventuras del hombre de acero como el producto cultural ideal para el \u201chombre heterodirigido\u201d, a quien describe de la siguiente forma: \u201c[\u2026] es quien vive en una comunidad de alto nivel tecnol\u00f3gico y dentro de una especial estructura social y econ\u00f3mica (en este caso, basada en una econom\u00eda de consumo), al cual se sugiere constantemente (a trav\u00e9s de la publicidad, las transmisiones de televisi\u00f3n, y las campa\u00f1as de persuasi\u00f3n que act\u00faan en todos los aspectos de la vida cotidiana) aquello que debe desear y c\u00f3mo obtenerlo, seg\u00fan determinados procedimientos prefabricados que le eximen de tener que proyectar <em>arriesgada y responsablemente<\/em>.\u201d En otras palabras, arriesgando y proyectando en la hip\u00f3tesis que propone esta lectura, un personaje como Superman resuelve la contradicci\u00f3n entre el imperio y sus ciudadanos al interior de los par\u00e1metros que la democracia liberal dispone extirpando la conciencia pol\u00edtica de estos \u00faltimos; otorg\u00e1ndoles en \u00faltima instancia el \u00fanico estatus que es capaz de otorgar un sistema de esas caracter\u00edsticas: el de s\u00fabditos.<\/p>\n<p><\/p>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<h4><strong>La edad de fuego de los superh\u00e9roes <\/strong><\/h4>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin duda Eco se refer\u00eda al periodo liminal en el que se terminaron de delinear los contornos del personaje. Y, sin embargo, ese primer momento formativo es el que define la estructura b\u00e1sica a la que cualquier reformulaci\u00f3n ha debido ce\u00f1irse a lo largo de casi ochenta a\u00f1os. Para referirse a la \u00faltima etapa resulta imprescindible comprender el 11 de septiembre del 2001 como piedra angular de la explosi\u00f3n sostenida que experiment\u00f3 este espec\u00edfico fil\u00f3n de la industria cultural a nivel global. Podr\u00edamos decir, hipot\u00e9ticamente, que el desarrollo de las franquicias cinematogr\u00e1ficas habr\u00eda sido muy distinto si se hubiese llevado a cabo de espaldas a \u201cla guerra contra el terrorismo\u201d que impuls\u00f3 por ese entonces la nefasta administraci\u00f3n de George W. Bush. Para entonces tan s\u00f3lo la primera <em>X-Men<\/em> de Bryan Singer hab\u00eda sido estrenada. Pero es ya desde el afiche promocional del <em>Spiderman<\/em> de Sam Raimi (2002) que obliga a los publicistas a quitar la imagen de las torres gemelas unidas por una tela de ara\u00f1a, que la historia erosiona la forma. Antes de eso, es muy probable que las incipientes apuestas f\u00edlmicas en torno al imaginario de los superh\u00e9roes hubieran tenido que conformarse con trasladar la esencia de la historieta a una siempre vaciada alusi\u00f3n a los tiempos actuales. Ese marco tradicionalista residual se vino abajo junto a la ca\u00edda de las torres gemelas. El conflicto lleg\u00f3 a dinamizar de manera exponencial la producci\u00f3n simb\u00f3lica. Pronto, la escala mundial impuesta por Bush bajo t\u00e9rminos totalizantes activ\u00f3 en la cultura hegem\u00f3nica la, nunca olvidada del todo, conciencia imperial. La estructura de antagonismo maniqueo que anima la iteraci\u00f3n del universo del c\u00f3mic no pudo ser m\u00e1s propicia para expresar la profunda confusi\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica ante el ataque. La secuencia de destrucci\u00f3n de ciudades sigue en varias pel\u00edculas un curso est\u00e9tico deliberado que proviene de las primeras im\u00e1genes televisadas del derrumbe de las torres; son el avance expansivo de un alud de polvo, la estampida desesperada de gente cubierta de cenizas y cal, el estallido espectacular de un rascacielos captado en plano contrapicado. Un ejemplo palmario de ese influjo se puede ver al comienzo de Batman versus Superman (por si alguien quiere mirar el particular humor est\u00e9tico con que est\u00e1 filmado).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Esto no sucedi\u00f3 de inmediato, ni ha sido un proceso homog\u00e9neo. Paulatinamente, la generaci\u00f3n a la que los estudios hab\u00eda decidido encargar esta nueva apuesta de volver a llevar al cine a los personajes emblem\u00e1ticos del comic, fue desplazada por directores con perfiles m\u00e1s serios, que llegaron a darle la estatura imperial a los proyectos. Se pas\u00f3 entonces de realizadores que debutaron con buenas pel\u00edculas de cine B, como Sam Raimi o, con una peque\u00f1a obra maestra en el caso de Brian Singer, a Ang Lee, Christopher Nolan y Zack Snyder. El plan original parec\u00eda ser m\u00e1s o menos previsible; un pu\u00f1ado de cineastas fan\u00e1ticos de los superh\u00e9roes rindi\u00e9ndole homenaje en la pantalla grande. Pero la historia estall\u00f3 un martes 11 de septiembre por la ma\u00f1ana (tal como estall\u00f3 aqu\u00ed el mismo d\u00eda y el mismo mes) y la industria cultural acus\u00f3 el golpe. En este giro la reserva de candidez de algunos personajes fue sacrificada en nombre del tenso panorama social que sucedi\u00f3 al 2001. A lo largo de 16 a\u00f1os, las formulas han descrito una par\u00e1bola diversa que ha incorporado incluso la teor\u00eda del auto-atentado (<em>Ironman<\/em> 3) en la que la figura del terrorista de Medio Oriente es en realidad un invento de una facci\u00f3n coterr\u00e1nea que se configura como un enemigo interno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero es la trilog\u00eda de Nolan la que logra construir toda una nueva concepci\u00f3n hegem\u00f3nica en torno a lo que significa representar al superh\u00e9roe en pleno siglo XXI. Si tomamos al Guas\u00f3n y sus disquisiciones acerca del anarquismo (o a Bane respecto al terrorismo) veremos c\u00f3mo se configuran en antagonistas que empujan a un personaje como Batman a asumir un pragmatismo que pasa por encima de los derechos civiles de los ciudadanos. En <em>El caballero de la noche<\/em>, Bruno D\u00edaz interviene el flujo telef\u00f3nico de Ciudad G\u00f3tica con tal de localizar a su enemigo. El Superman versionado por Snyder en tanto, contin\u00faa esa misma simiente y asesina por primera vez en el cine a su contraparte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de la inocencia en ese sentido vuelve a aquella escisi\u00f3n entre conciencia c\u00edvica y conciencia pol\u00edtica, con la diferencia de que la acci\u00f3n deliberativa de esta \u00faltima ya no es elidida de la ecuaci\u00f3n, sino que es reservada exclusivamente al superh\u00e9roe. Esto significa que la met\u00e1fora imperial ya no oblitera la dimensi\u00f3n pol\u00edtica del conflicto, sino que, asumiendo la fuerza activa que posee el t\u00e9rmino, la contrapone a la c\u00edvica reconociendo, a rega\u00f1adientes tal vez, su imposible equilibrio. De inmediato, el mito se apura en reparar la contradicci\u00f3n al celebrar la supremac\u00eda del h\u00e9roe sobre sus enemigos. Este invariable triunfo expresa la idea de que los derechos son siempre un valor relativo frente al valor absoluto que adquiere el imperativo hegem\u00f3nico. El resto de la l\u00f3gica es implacable: la conservaci\u00f3n y la reproducci\u00f3n del poder constituyen las condiciones de posibilidad de existencia de los derechos de las personas. De ah\u00ed que la concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico en la democracia capitalista asegure la creaci\u00f3n de permanentes y estructurales \u201cestados de excepci\u00f3n\u201d, ll\u00e1mense estos \u201ccrisis financieras o de valores\u201d, \u201cguerras contra el terrorismo\u201d, o, como las oligarqu\u00edas de los pa\u00edses subdesarrollados aprendieron de inmediato: \u201cdesaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d. Por eso, cuando se analiza en detalle la libertad que simboliza Superman se descubre pronto que no es otra que la de someterse a la voluntad de una minor\u00eda poderosa. Ese peque\u00f1o grupo es el que concentra los s\u00faperpoderes de la econom\u00eda actual; el financiero, el comunicacional y el pol\u00edtico (sectores representados por cierto en las personalidades secretas de Batman y Superman, pues es poco probable que alguna vez exista un alter ego en el mundo de los superh\u00e9roes que se dedique a la pol\u00edtica). En resumen, la iteraci\u00f3n ideol\u00f3gica m\u00e1s interesante que se deduce del esquema que propone Eco trasladado a este nuevo estado, consiste en la supresi\u00f3n de la conciencia pol\u00edtica fuera de los marcos que las clases dominantes imponen. Parece entonces que las \u00ednfulas totalitaristas de los peores enemigos del hombre de acero son, en \u00faltima instancia, el reflejo sintom\u00e1tico de su propia condici\u00f3n d\u00e9spota e imperial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un \u00faltimo detalle para tener en cuenta en esta nueva y lucrativa conjunci\u00f3n entre el cine comercial y el superh\u00e9roe es la falsa dicotom\u00eda que plantean algunos films entre Estado y mercado al interior del neoliberalismo. No hace falta ser vidente para saber que la lucha entre Batman y Superman no puede ser a muerte. Se puede tener curiosidad del por qu\u00e9 ocurre, o a favor de qui\u00e9n terminar\u00e1, pero no del desenlace. Lo mismo pasa con la adaptaci\u00f3n libre de Civil War. Ya sea el empresario contra el periodista en DC o el militar contra el empresario en el universo de Marvel (intercambiados h\u00e1bilmente en sus roles, pues mientras Ironman defiende las decisiones del gobierno, el Capitan Am\u00e9rica se vuelve un renegado que aboga por la iniciativa privada) sabemos bien que las partes se conciliar\u00e1n ante una amenaza mayor. Estas tensiones resueltas en vigorosas alianzas forman parte de un simulacro concertado al interior del capitalismo tard\u00edo. El multimillonario rescate que hizo el gobierno de Estados Unidos bajo la progresista administraci\u00f3n Obama a las instituciones financieras durante la crisis del 2007 (o la pr\u00e1ctica com\u00fan del lobbismo y la exenci\u00f3n de impuestos a las grandes empresas si se quisiera extrapolar el caso), no hacen m\u00e1s que ratificar la profunda y tranquila devoci\u00f3n que se profesan capital y Estado dentro de la estructura hegem\u00f3nica del poder actual.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4><strong>Criptograf\u00eda de kript\u00f3n; mito, religi\u00f3n y hegemon\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Existe una interrogante, del todo atendible, que surge en algunos lectores cr\u00edticos del comic. Esta duda se origina a partir del extra\u00f1o hiato que hay entre el origen extraterrestre del personaje y el evidente nacionalismo que profesa. Eco se\u00f1ala: \u201csi bien emprende con la mayor naturalidad viajes a otras galaxias, ignora, no digamos ya la dimensi\u00f3n \u00abmundo\u00bb, sino la dimensi\u00f3n \u00abEstados Unidos\u00bb\u00bb, Terenci Moix en cambio reflexiona acerca de la pol\u00e9mica decisi\u00f3n de crear un superh\u00e9roe proveniente del espacio exterior, en lugar de hacerlo directamente desde el suelo yanki. Para el espa\u00f1ol: \u201cLa intenci\u00f3n nacionalista del mito parece ver frustradas sus posibilidades de atracci\u00f3n sobre el consumidor al acariciar \u00e9ste un sue\u00f1o ineludible: de haber nacido en Kript\u00f3n, y no en Am\u00e9rica (sic), uno ser\u00eda inmortal en la tierra\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero el origen extraterrestre de Superman consigue dotarlo de esa c\u00ednica neutralidad que poseen las leyes de mercado en el paradigma de la econom\u00eda liberal. El imperio moderno, tal como el capitalismo, se narra a s\u00ed mismo mediante la universalizaci\u00f3n de sus intereses particulares. Vista as\u00ed, la coartada que propicia Kal-El, aspira a \u201cdesterritorializar\u201d la enorme carga ideol\u00f3gica que posee el personaje (es cierto, hoy parece que la estrategia carece de sutileza, pero no olvidemos que es una f\u00f3rmula que, como se dijo, est\u00e1 pronta a cumplir ochenta a\u00f1os de existencia durante el 2018).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hay otra explicaci\u00f3n que puede ensayarse en torno a este tema y que se relaciona de forma directa con los sucesos recientes en materia de pol\u00edtica exterior estadounidense. A pesar de que un mito es la cristalizaci\u00f3n de un conjunto sumamente complejo de signos que, de todos modos, siempre debiesen remitirnos a los procesos materiales de producci\u00f3n cultural en que surgen, a veces algunos detalles resultan elementales para dilucidar su n\u00facleo sem\u00e1ntico. Jerry Siegel y Joe Shuster, los creadores del personaje de Superman eran de origen jud\u00edo. El primero de hecho proven\u00eda de una familia que escap\u00f3 a comienzos del siglo XX del antisemitismo lituano. Por lo que es l\u00f3gico pensar que la condici\u00f3n migrante del superh\u00e9roe, su origen extraterrestre primero y rural despu\u00e9s, se encuentre motivado por este hecho. Superman se podr\u00eda leer entonces como un personaje que tiene como paradoja existencial la pregunta acerca de su integraci\u00f3n con la sociedad que adopta (y que lo adopta). La ambigua circunstancia de pertenecer y no pertenecer a una cultura tiene en la kriptonita uno de sus s\u00edmbolos m\u00e1s inspirados. Todo lo m\u00e1s interesante que tiene que ofrecer psicol\u00f3gicamente el personaje pareciera estar atrapado en la malaquita gal\u00e1ctica de esa piedra imaginaria. En ella se intuye la representaci\u00f3n del duelo eterno del origen (al que ya jam\u00e1s ser\u00e1 posible retornar) y, en el caso espec\u00edfico de la comunidad jud\u00eda y su historia de sangrientos pogromos, es un elemento que expresa con exactitud el sentimiento de ser da\u00f1ado (o debilitado) por el signo indeleble de la procedencia. No obstante, el dogma religioso resta\u00f1a el dolor de esa conciencia catastr\u00f3fica recordando que las habilidades excepcionales del personaje se las debe a su ascendencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como de forma consciente o inconsciente, los artistas crearon una historia que asegurara una buena recepci\u00f3n del p\u00fablico y para eso, adem\u00e1s de esa Villachica t\u00edpicamente blanca, traslaparon el mito judeocristiano en el relato. Si se observa con detenci\u00f3n ah\u00ed est\u00e1 todo: el padre que env\u00eda a su \u00fanico hijo a habitar entre los hombres, el matrimonio mod\u00e9lico que le inculca los valores de su cultura y, por cierto, el tr\u00e1gico sino del redentor incomprendido, expuesto a la permanente expectativa del sacrificio (que, como se sabe, ser\u00e1 frustrado siempre por la condici\u00f3n invencible del superh\u00e9roe, sin escatimar el milagro de la resurrecci\u00f3n, al menos en la pel\u00edcula que se estren\u00f3 este a\u00f1o). A\u00fan vista desde hoy, la estratagema posee un c\u00e1lculo admirable; se tematiza una preocupaci\u00f3n espec\u00edfica de una comunidad como la jud\u00eda sin levantar la m\u00e1s m\u00ednima sospecha de proselitismo o apolog\u00eda.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Es Terenci Moix quien menciona la reacci\u00f3n del siniestro Herr Goebbels ante la sostenida propaganda que sostuvieron los personajes del c\u00f3mic estadounidense durante la segunda guerra mundial: \u201cSuperman es jud\u00edo\u201d escribi\u00f3 en esa oportunidad el primer ministro del tercer Reich atacando al m\u00e1s popular de ellos. Pero m\u00e1s all\u00e1 de esa an\u00e9cdota hist\u00f3rica, est\u00e1 la promesa impl\u00edcita que parece pactar el s\u00edmbolo del superhombre con la hegemon\u00eda imperial. No hay duda de que el requisito que demanda el imperio, o lo que el personaje est\u00e1 dispuesto a ofrecer, para incorporarse a Metr\u00f3polis estriba en la defensa y cooperaci\u00f3n incondicional con el sistema-mundo capitalista. En ochenta a\u00f1os esa relaci\u00f3n no ha hecho sino estrecharse. Hoy, la avanzada de las franquicias f\u00edlmicas no s\u00f3lo deja intacta esa reciprocidad, sino que no tiene problema en exponerla. El Flash de \u201cLa Liga de la Justicia\u201d se define como un \u201cjoven jud\u00edo\u201d, en una profesi\u00f3n de fe harto ins\u00f3lita, y para comprobarlo emula al m\u00e1s neur\u00f3tico Woody Allen. La Mujer Maravilla por otro lado, explora la tem\u00e1tica de g\u00e9nero en su gui\u00f3n adem\u00e1s de ser la primera pel\u00edcula de este nuevo ciclo protagonizada por un personaje femenino y, m\u00e1s significativo a\u00fan, a cargo de una directora. Para el rol principal se escogi\u00f3 a Gal Gadot, una joven actriz ex miembro del Mosad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El anuncio de Donald Trump de reconocer a Jerusal\u00e9n como la capital de Israel, debiese leerse como el m\u00e1s reciente intento de fortalecer un bloque geopol\u00edtico en el que imperialismo y sionismo vuelven a combinar sus s\u00faperpoderes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Trump.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5938 aligncenter\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Trump.jpg\" alt=\"Trump\" width=\"688\" height=\"918\" \/><\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Humberto Eco caracteriza a Superman como un personaje que sostiene una disociaci\u00f3n entre una conciencia c\u00edvica y una pol\u00edtica. 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