{"id":5953,"date":"2018-01-12T00:29:35","date_gmt":"2018-01-12T00:29:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=5953"},"modified":"2018-03-13T02:42:30","modified_gmt":"2018-03-13T02:42:30","slug":"identidad-y-heterogeneidad-un-problema-academico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/01\/12\/identidad-y-heterogeneidad-un-problema-academico\/","title":{"rendered":"Identidad y heterogeneidad: \u00bfun problema acad\u00e9mico?"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Para quienes hemos estado a cargo de escribir estas reflexiones, ha resultado particularmente complejo esclarecer si el problema del que buscamos dar cuenta es una preocupaci\u00f3n orientada por modas acad\u00e9micas, o bien constituye una suerte de demanda social de la cual los estudios literarios pueden ser un aporte: \u00bfEn qu\u00e9 medida un libro o un conjunto de textos podr\u00eda ser un aporte a quienes demandan un reconocimiento de su identidad?, \u00bfpor qu\u00e9 nos interesa volver sobre un tema bullado que ha dado paso incluso a la fundaci\u00f3n de sub-disciplinas, a la vez que, como problem\u00e1tica social, parece tan dif\u00edcil de resolver? Basta con que echemos un vistazo por los medios de comunicaci\u00f3n y las redes sociales para darnos cuenta de que, en diversas latitudes del mundo, la exclusi\u00f3n social de las mujeres, los ind\u00edgenas, los inmigrantes, las minor\u00edas sexuales y, en general, toda aquella poblaci\u00f3n que no calza con el orden promovido por la tradici\u00f3n occidental dominante, se ve constantemente tensionada por diversos conflictos con varias d\u00e9cadas (e incluso siglos) de existencia. Por otra parte, el alto nivel de visibilidad con el que estas problem\u00e1ticas han emergido es contrastable con las fuertes resistencias con las que el Estado, los gobiernos y los sectores m\u00e1s reaccionarios de las distintas sociedades han hecho frente a los movimientos que han tomado estas banderas de lucha. A ello se debe agregar la enorme indiferencia con la que estos actores deben lidiar incluso entre quienes se ven directamente afectados por estas formas de exclusi\u00f3n y opresi\u00f3n social. Adem\u00e1s, la diversidad en el interior de los grupos que pujan por este reconocimiento se ha encontrado con una cantidad importante de visiones diferentes sobre c\u00f3mo concretar sus demandas en un proyecto abarcador e integrativo, lo que en muchos casos ha mermado considerablemente su capacidad de incidencia pol\u00edtica. En otros casos, se han visto muchas veces cooptados por agentes de gobierno o grupos de poder que s\u00f3lo resuelven parcialmente estas reivindicaciones, integrando a algunos de sus protagonistas para crear la impresi\u00f3n de que el problema est\u00e1 en vistas a solucionarse, mientras las causas estructurales que los generan se ven derechamente ignoradas. Pareciera, entonces, que la literatura y los estudios en torno a ella dif\u00edcilmente pueden hacerse cargo de los grandes desaf\u00edos que urgen a la coyuntura pol\u00edtica, por el contrario, muchas veces ocurre que los discursos contrahegem\u00f3nicos [1]\u00a0encuentran un lugar de inofensiva comodidad en las aulas universitarias. Para responder a este problema, se hace importante, parad\u00f3jicamente, examinar algunas definiciones que han emanado los estudios literarios para abordar esta relaci\u00f3n.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<h3><strong><sup>El problema de la identidad y la heterogeneidad <\/sup><\/strong><\/h3>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A pesar de que, hoy por hoy, es relativamente claro que la literatura dif\u00edcilmente puede salir de su propio lenguaje y, por tanto, dif\u00edcilmente da cuenta con exactitud de los problemas sociales de los que se puede hacer cargo, parece ser tambi\u00e9n evidente que siempre recoge alg\u00fan elemento de identificaci\u00f3n con su entorno, aunque fuese por una intenci\u00f3n rupturista. Tomemos, entonces, la definici\u00f3n de identidad propuesta en el Diccionario de Estudios Culturales Latinoamericanos, una referencia obligada para quienes se dedican a estos temas. Dicen los editores de este glosario: \u201cLa palabra \u2018identidad\u2019 se deriva del vocablo latino <em>identitas<\/em>, cuya ra\u00edz es el t\u00e9rmino \u00eddem, el cual significa \u00ablo mismo\u00bb. En su acepci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica, la identidad incluye asociaciones, por una parte, con los rasgos que caracterizan a los miembros de una colectividad frente a los otros que no pertenecen a la misma y, por otra, a la conciencia que un individuo tiene de ser \u00e9l mismo y, entonces, distinto a los dem\u00e1s. Entre lo mismo y lo otro se abre, as\u00ed, el territorio material y simb\u00f3lico de la identidad. M\u00e1s un reclamo relacional que un hecho dado en s\u00ed, la identidad como categor\u00eda invita al an\u00e1lisis de la producci\u00f3n de subjetividades tanto colectivas como individuales que emergen, o pueden ser percibidas, en los \u00e1mbitos de las pr\u00e1cticas cotidianas de lo social y la experiencia material de los cuerpos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como vemos, el concepto se mueve en una curiosa contradicci\u00f3n en la que, por un lado, remarca la particularidad de un individuo y, por el otro, le da un sentido de pertenencia a un colectivo que le sirve como referencia. Si vemos c\u00f3mo esto se aterriza en la literatura, lo primero que debemos comprender es que entre un texto y su realidad de referencia siempre existe la mediaci\u00f3n de una ficci\u00f3n, representaci\u00f3n o constructo verbal que le otorga completa autonom\u00eda respecto a los fen\u00f3menos sobre los que se basa, pero, al mismo tiempo, la menci\u00f3n a ese contexto siempre se encuentra presente, incluso por efecto de su negaci\u00f3n. En ese sentido, la literatura establece una suerte de batalla con la realidad que permite situarla dentro de un marco de sentido, pero, en tanto constructo, el resultado es siempre inacabado y movible dependiendo del tiempo y del receptor de los distintos textos. Por otra parte, es necesario recalcar que las identidades tambi\u00e9n son parte de la realidad social y, como tal, es una imposici\u00f3n social proveniente de estructuras sociales y mecanismos de poder con un fuerte sentido ideol\u00f3gico. La pertenencia remite a una tradici\u00f3n, a un tipo de consumo en concreto, a formas de hablar y vestir, las cuales se configuran desde una visi\u00f3n muchas veces proveniente de los sectores dominantes de la sociedad y, a la vez, en tensi\u00f3n con la particularidad que los sujetos buscan exaltar. Siguiendo este razonamiento, nos encontramos con que el sentimiento de pertenencia a una comunidad est\u00e1 fuertemente ligado a un grupo dominante que lo requiere para legitimar su posici\u00f3n, como tambi\u00e9n permite que emerjan confluencias de sentido opuesto a \u00e9l. As\u00ed, la identidad siempre realiza un proceso de exclusi\u00f3n de aquello que no est\u00e1 acorde a sus fundamentos, imponiendo adem\u00e1s un lenguaje y una percepci\u00f3n interpretativa para aquello que est\u00e1 fuera de sus m\u00e1rgenes: un ejemplo muy claro es cuando a todas las personas del lejano oriente se les denomina <em>chinos<\/em> independientemente de su lugar de origen y, adem\u00e1s, se tiende a encontrarlos a todos iguales, cuando, evidentemente, no es as\u00ed. A esta forma de observar lo ajeno a la identidad dominante, especialmente si se aplica a los discursos nacionales, fue lo que el cr\u00edtico peruano Antonio Cornejo Polar denomin\u00f3 como discurso heterog\u00e9neo, con el fin de encontrar las razones por la cual la b\u00fasqueda de una identidad dio paso a la reivindicaci\u00f3n de la diversidad y la complejidad cultural de Am\u00e9rica Latina. En esa l\u00ednea, la primera problem\u00e1tica est\u00e1 marcada por el hecho de que las identidades siempre est\u00e1n asociadas a \u201cla construcci\u00f3n de im\u00e1genes de espacios s\u00f3lidos y coherentes, capaces de enhebrar vastas redes sociales de pertenencia y legitimidad\u201d. Debido a esta supuesta solidez, resulta inevitable que esta perspectiva sobre la identidad choque abruptamente con la puesta en pr\u00e1ctica de su examen y b\u00fasqueda, puesto que mientras m\u00e1s avanzamos, m\u00e1s advertimos las \u201cdisparidades e inclusive las contradicciones de las im\u00e1genes y de las realidades-aluvionales y desgalgadas que identificamos como Am\u00e9rica Latina\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de Cornejo Polar de separar las diversas vertientes de la identidad latinoamericana es para evitar caer en categor\u00edas globalizadoras, que propenden siempre a la generalizaci\u00f3n y a la omisi\u00f3n de las diferencias y particularidades, lo que no invalida \u201cel estudio de la red de relaciones que se teje entre esa diversidad a ratos agobiante\u201d, sino que, espec\u00edficamente, el concepto de heterogeneidad busca dar cuenta de \u201clos procesos de producci\u00f3n de literaturas en las que se cruzan dos o m\u00e1s universos socio-culturales\u201d. Antes que resaltar las diferencias entre las literaturas internacionales y las producidas en Am\u00e9rica Latina, las discontinuidades que se manifiestan en las producciones literarias en el interior del continente o de los diferentes pa\u00edses que lo conforman, se busca indagar en las zonas de entrecruzamiento e hibridez cultural. La intersecci\u00f3n de estos universos culturales, por otra parte, no es simple e ingenua, sino profundamente compleja, conflictiva y tensa. La heterogeneidad, para Cornejo Polar, es una categor\u00eda que se infiltra en las diferentes instancias que configuran la producci\u00f3n literaria (emisor, texto-discurso e instancias de recepci\u00f3n de las obras), volvi\u00e9ndolas \u201cdispersas, quebradizas, inestables, contradictorias y heter\u00f3clitas dentro de sus propios l\u00edmites\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una aplicaci\u00f3n de esta idea en la literatura peruana son los casos en los que esa misma identidad proviene del resultado de una doble pertenencia como el mestizaje o la migraci\u00f3n. En un art\u00edculo a prop\u00f3sito de la novela <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo<\/em> de Jos\u00e9 Miguel Arguedas, Cornejo Polar reflexiona sobre las similitudes y las diferencias entre estas dos condiciones, y destaca una dimensi\u00f3n universal al describir las fronteras internas propias de cada individuo. En primera instancia, es interesante el puente que Cornejo Polar traza entre el lenguaje y el desplazamiento del cuerpo: como el mismo estudioso admite, est\u00e1 en b\u00fasqueda de las huellas que en el texto de Arguedas le permitir\u00edan hablar de la migraci\u00f3n como un \u201clocus (lugar) de enunciaci\u00f3n\u201d tal como se ha observado en el caso del mestizaje (<em>Condici\u00f3n migrante e intertextualidad multicultural<\/em>). De esta forma, Cornejo Polar reescribe la relaci\u00f3n en que se da el mestizaje y migraci\u00f3n como s\u00edntesis y yuxtaposici\u00f3n: \u201cNo digo que la lengua del mestizo desproblematice la basculaci\u00f3n que est\u00e1 en su origen, pero s\u00ed que su pol\u00edtica del idioma reitera el gesto sint\u00e9tico que funda a su enunciante y opta por generar esa fusi\u00f3n en el nivel de la lengua \u201cculta\u201d. [Por otro lado] El discurso del migrante normalmente yuxtapone lenguas o sociolectos diversos sin operar ninguna s\u00edntesis que no sea la formalizada externamente por aparecer en un solo acto de enunciaci\u00f3n. Subrayo en este orden de cosas la din\u00e1mica centr\u00edfuga del discurso migrante\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En ambos casos, hay consecuencias innegables: para obtener una buena s\u00edntesis, el sujeto mestizo tendr\u00e1 que modificar el lenguaje asociado a cada origen, alej\u00e1ndolo en parte del contexto cultural al que pertenece; por el contrario, el sujeto migrante tendr\u00e1 que fragmentarse para mantener el lenguaje (y la cultura) original y de llegada. Y si en el sujeto mestizo los espacios y los tiempos se unen en busca de la fusi\u00f3n perfecta, en el migrante se solapan, se manifiestan en una contemporaneidad: \u201c[\u2026] migrar es algo as\u00ed como nostalgiar desde un presente que es o deber\u00eda ser pleno de las muchas instancias y estancias que se dejaron all\u00e1 y entonces, un all\u00e1 y un entonces que de pronto se descubre que son el ac\u00e1 de la memoria insomne pero fragmentada y el ahora que tanto corre como se ahonda, verticalmente, en un tiempo espeso que acumula sin sintetizar las experiencias del ayer y de los espacios que se dejaron atr\u00e1s y que siguen perturbando con rabia o con ternura\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, es una contemporaneidad que no deja espacio a la fusi\u00f3n, incluso en la dimensi\u00f3n del lenguaje, pues expone una \u201ccoexistencia de competencias ling\u00fc\u00edsticas desigualmente efectivas y como enraizadas en una memoria que est\u00e1 trozada en geograf\u00edas, historias y experiencias dis\u00edmiles que se intercomunican, por cierto, pero preservan con rigor su v\u00ednculo con el idioma en que se les vivi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<h3><strong>Pol\u00edtica e identidad <\/strong><\/h3>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Retomando lo que enunciamos al principio, este tipo de abordajes en torno al problema de la identidad tiene un fuerte componente \u00e9tico y pol\u00edtico, vinculado al problema de la convivencia social: las identidades y las pertenencias entran en conflicto entre s\u00ed, especialmente con los grupos dominantes que generan las exclusiones. En ese sentido, la pertenencia a un determinado espacio-tiempo afecta no solo las dimensiones geogr\u00e1fica o ling\u00fc\u00edstica, sino tambi\u00e9n las culturales y \u00e9ticas. En sus <em>Diez principios para el humanismo del siglo XXI<\/em>, Julia Kristeva presenta una propuesta para un humanismo secularizado que es \u201cheredero a menudo inconsciente de este humanismo cristiano, entendido como un ir m\u00e1s all\u00e1 de lo humano gracias al acoplamiento del deseo y la raz\u00f3n en el lenguaje, si se trata de un lenguaje de amor\u201d. De los diez puntos delineados, el s\u00e9ptimo nos muestra una visi\u00f3n que se hace cargo de los problemas derivados de la heterogeneidad: \u201cLa historia no es pasado: la Biblia, los Evangelios, el <em>Cor\u00e1n<\/em>, el <em>Rigveda<\/em> y el <em>Tao<\/em> nos habitan en el presente. Es ut\u00f3pico crear nuevos mitos colectivos y no basta tampoco con interpretar los antiguos. Tenemos que reescribirlos, repensarlos y revivirlos en los lenguajes de la modernidad\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese sentido, lo que plantea Kristeva es repensar c\u00f3mo estos mitos permitieron generar una idea de dignidad humana b\u00e1sica que tenga presente los principios de justicia, libertad y sana convivencia entre las personas, los que permitan alejarnos de los reg\u00edmenes de violencia que, de una u otra manera, han regido a nuestra sociedad hasta ahora. Sin embargo, la integraci\u00f3n o co-presencia de la religi\u00f3n y la secularizaci\u00f3n no ocurre de manera paulatina o blanda, dado que \u201cel humanismo no se desarrolla sino por rupturas que son innovaciones\u201d, es decir, contempla que las distintas formas de ver el mundo son reflejos del mismo deseo de poder aprehender el mundo, creerlo y conocerlo, raz\u00f3n por la cual se dificulta todo proceso de integraci\u00f3n. En ese sentido, el humanismo propuesto por Kristeva es un pensamiento, un movimiento y una intenci\u00f3n que abarca el lugar del ser humano en el mundo, la sexualidad y los g\u00e9neros, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la espiritualidad, el lenguaje, las artes, en resumidas cuentas, \u201cel infinito de las capacidades de representaci\u00f3n\u201d de los seres humanos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En las observaciones tanto de Cornejo Polar como de Kristeva, la constituci\u00f3n de la identidad parece ir de la mano con la heterogeneidad, ya que hay un intento constante del sujeto de yuxtaponer, fusionar y reelaborar las fuentes variadas de las que surge su identidad. La heterogeneidad parece alimentarse de todos los or\u00edgenes socioculturales, geogr\u00e1ficos e hist\u00f3ricos alcanzables por el sujeto y se mantiene en el espacio-tiempo como estructura fragmentada u homog\u00e9nea, pero siempre constitutiva de la identidad. De este modo, cabr\u00eda preguntarse si tiene sentido hablar de una identidad \u00fanica, sobre todo en los casos en los que no se manifiesta alg\u00fan proceso de fusi\u00f3n. O si, m\u00e1s bien, deber\u00edamos abandonar la categor\u00eda para dejar entrar una fluidez que nos permita mirar las fronteras internas como l\u00edneas constituidas, situadas, nunca absolutas y en continuo devenir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para entender mejor esta inestabilidad, es importante comprender que las expectativas bajo las cuales se construye la identidad \u2014lo que Freud denomin\u00f3 el \u201cideal del yo\u201d\u2014 est\u00e1n constituidas por demandas o necesidades contradictorias que est\u00e1n en constante transformaci\u00f3n: lo que uno aspira a ser determina lo que uno es, por lo que el cambio en esas aspiraciones cambia tambi\u00e9n la forma en que un sujeto se relaciona con su pertenencia. Pero, adem\u00e1s, como se\u00f1ala el intelectual jamaiquino Stuart Hall: \u201clas \u2018unidades\u2019 proclamadas por las identidades se construyen, en realidad, dentro del juego del poder y la exclusi\u00f3n y son el resultado, no de una totalidad natural e inevitable o primordial, sino del proceso naturalizado y sobredeterminado de \u2018cierre\u2019\u201d. Esto significa que aquello que la identidad excluye tambi\u00e9n es parte de su propia constituci\u00f3n y, por lo mismo, est\u00e1 constantemente bajo la amenaza de lo excluido. Desde esta perspectiva, entonces, se puede comprender la identidad como la forma en que las pr\u00e1cticas discursivas se suturan de forma rudimentaria con la subjetividad, pero que, sin esta uni\u00f3n inestable y superflua, no se hace posible la existencia de ninguno de ambos elementos. Por lo mismo, y quiz\u00e1s esta es la tragedia de la identidad, es que las ideas que la constituyen operan <em>ideol\u00f3gicamente<\/em> desde los niveles m\u00e1s rudimentarios de nuestra psiquis, nuestras apreciaciones m\u00e1s b\u00e1sicas e inconscientes, nuestra manera de percibir y pensar los hechos cotidianos de la vida social. Esta forma de existir de la identidad es la que nos ha permitido experimentar, como si fueran parte de una norma r\u00edgida y natural, aspectos vinculados a las diferencias de g\u00e9nero o la implantaci\u00f3n de fantas\u00edas que permiten la reproducci\u00f3n de diversos imaginarios, la mayor\u00eda transmitidos por artefactos culturales como la televisi\u00f3n, la publicidad o los distintos sesgos que se nos inculcan a lo largo de la formaci\u00f3n escolar y universitaria.<\/p>\n<p><\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h3><strong>Literatura e identidad<\/strong><\/h3>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cabe preguntarse entonces por el lugar que ocupa la literatura en el debate actual sobre la identidad. A nuestro juicio, pocas preguntas resultan tan simples en apariencia, pero tan complejas al momento de ser abordadas. Parece simple, porque la relaci\u00f3n entre literatura e identidad a veces tiende a considerarse sin mayores cuestionamientos como una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>. La literatura, en este sentido, es una experiencia est\u00e9tica que mediante mecanismos de recepci\u00f3n colectiva genera v\u00ednculos sociales significativos. Prueba de ello es la forma en que ciertas obras y autores son proclamados a viva voz como el registro de un patrimonio ineludible y necesario de salvaguardar. Es una relaci\u00f3n compleja cuando entendemos que la pregunta pasa necesariamente por un cuestionamiento en torno a la relaci\u00f3n entre literatura y realidad. Si la adecuaci\u00f3n a los hechos, a nuestra historia o a nuestras experiencias cotidianas no es necesariamente un imperativo de los textos literarios, \u00bfen qu\u00e9 sentido pueden estos contribuir significativamente a nuestra reflexi\u00f3n sobre lo identitario?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente a la enmara\u00f1ada controversia de este tema, cuyos postulados han deambulado desde las visiones especulares a los modelos decididamente esteticistas, y que cada cierto tiempo adquieren relevancia en los debates acad\u00e9micos, Gr\u00ednor Rojo nos recuerda que, aun cuando la literatura crea un mundo que le es propio y que no necesariamente ha de corresponderse con el universo de nuestras experiencias vitales, el lenguaje literario tambi\u00e9n \u201cnos remite, indirecta, metaf\u00f3ricamente, al mundo real\u201d. La mejor literatura, se\u00f1ala el cr\u00edtico, es aquella que ofrece un mundo que le es propio, \u201crico y poderoso en s\u00ed mismo, pero que al mismo tiempo es capaz de proporcionarnos una interpretaci\u00f3n de nuestra realidad emp\u00edrica y constituirse, a la vez, como una forma de conocimiento, m\u00e1s compleja y tambi\u00e9n diferenciable de otros discursos como el cient\u00edfico o el filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta postura, por lo dem\u00e1s, hace eco de un modelo representacional alternativo, que comprende los discursos en funci\u00f3n de sus procesos de producci\u00f3n, sin restringir la noci\u00f3n de literatura comprometida a una estrecha relaci\u00f3n entre la situaci\u00f3n de enunciaci\u00f3n en la que surge la obra y una obvia \u2014y en ocasiones forzada\u2014 tematizaci\u00f3n de dicha circunstancia. La literatura, en este sentido, no es necesariamente representativa por lo que dice, sino por lo que insin\u00faa o deja de decir, lo que muchas veces se plasma m\u00e1s en el estilo (o la forma) que en el contenido. Desde esta perspectiva, por ejemplo, bien pudo Huidobro pretender en su creacionismo una negaci\u00f3n voluntaria de lo real, pero dicha est\u00e9tica termina por boicotearse a s\u00ed misma en la pr\u00e1ctica, pues en la ruptura radical con el pasado y en el \u00edmpetu por fundar un nuevo mundo a partir de un lenguaje decididamente antimim\u00e9tico [2], hay tambi\u00e9n un sentir de \u00e9poca, una respuesta no del todo consciente a la crisis europea y mundial que signific\u00f3 la Gran Guerra. O bien, para tomar una tem\u00e1tica m\u00e1s actual, nuestros lectores m\u00e1s j\u00f3venes pueden considerar, por ejemplo, c\u00f3mo la crisis de ansiedad y el miedo colectivo generado por la amenaza constante de conflictos armados o atentados terroristas en el mundo desarrollado coinciden con el resurgimiento de las grandes \u00e9picas plasmadas en las sagas de superh\u00e9roes, las \u00f3peras gal\u00e1cticas o las fantas\u00edas medievales, pudiendo ser un gesto menos evasivo de lo que en una primera instancia aparentan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, siguiendo la tesis sociol\u00f3gica de \u00c1ngel Rama, Gr\u00ednor Rojo enfatiza que \u201chacemos lo que hacemos y como lo hacemos porque no podemos evitarlo, y ese no poder evitarlo supone nuestra dependencia necesaria con respecto a un cierto repertorio de posibilidades de actuar\u201d. Refiri\u00e9ndose a Rub\u00e9n Dar\u00edo y otros modernistas, el cr\u00edtico establece que estos, a fin de cuentas, \u201cfueron aut\u00e9nticos, fueron identitarios, fueron comprometidos pese a todas las campa\u00f1as que emprendieron para ahuyentar a la historia inmediata de sus textos, lo que en el plano del contenido lograron no en escasa medida, y a lo peor a causa de tales campa\u00f1as\u201d. Con todo, a nuestro parecer, aflora en esta reflexi\u00f3n el riesgo de un determinismo que lapidariamente termine por condicionar al extremo nuestras posibilidades de hacer o crear literatura. En este sentido, puede que la salida a esta inquietud pase por entender, como lo hicieron Cornejo Polar y otros cr\u00edticos latinoamericanos, que la identidad no es una categor\u00eda monol\u00edtica, fuerte e inmodificable, sino una construcci\u00f3n social y discursiva susceptible de ser transformada. La literatura, en tanto construcci\u00f3n discursiva que opera sobre lo real, termina por evidenciar que el mundo es \u201cuna encrucijada entre lo que es y el modo seg\u00fan el cual el sujeto lo construye\u201d. Stuart Hall, por su parte, nos recuerda el car\u00e1cter siempre inestable y en constante transformaci\u00f3n de la identidad y que su pretendido car\u00e1cter unitario se construye m\u00e1s bien dentro del juego del poder y la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De lo anterior se desprende el car\u00e1cter pol\u00edtico ineludible de la pr\u00e1ctica literaria. Si bien es cierto que no es deber de la literatura dar soluci\u00f3n a una problem\u00e1tica, no es menos cierto que aquella tiene (y quiz\u00e1s con una probabilidad de \u00e9xito mayor que en otras pr\u00e1cticas discursivas) la posibilidad de desarticular progresivamente las concepciones identitarias de g\u00e9nero, \u00e9tnicas o religiosas que la ideolog\u00eda naturaliza y hace pasar como sentido com\u00fan. El posicionamiento cada vez m\u00e1s decisivo de la literatura feminista, su puesta en primer plano de la tragedia \u00edntima de las hero\u00ednas, la reivindicaci\u00f3n de mujeres en la historia y la forma en que estos mecanismos han contribuido a problematizar y desafiar su condici\u00f3n de sujeto subordinado son, a nuestro juicio, ejemplos decidores de lo que planteamos. Claro est\u00e1, y que no quepa duda, que la literatura ha estado y estar\u00e1 en el futuro al servicio de una ideolog\u00eda determinada, los libros, a su vez, no pueden escapar de su condici\u00f3n mercanc\u00eda, pero si bien es capaz de fomentar patrones identitarios e ideol\u00f3gicos, tambi\u00e9n est\u00e1 en su naturaleza la posibilidad de desarticularlos, presentar otro orden de cosas y evidenciar su condici\u00f3n inestable y siempre en tensi\u00f3n con lo que niegan o rechazan.<\/p>\n<p> \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 ___<\/p>\n<p><sub>[*] El presente texto fue escrito por Silvia Carradori, Carla Carrasco, Rosana Ric\u00e1rdez, Juan Jos\u00e9 Rivas, Manuel Vallejos y Alejandro V\u00e9liz. Corresponde al pr\u00f3logo del libro \u201cSomos: Identidad y Heterogeneidad en la literatura\u201d, que compila poes\u00eda y cuento de los estudiantes de postgrado en literatura de la Universidad de Chile. El escrito fue financiado en el marco del proyecto del proyecto \u201cAproximaciones cr\u00edticas y literarias al problema de la identidad y la heterogeneidad. Desde la academia a las nuevas generaciones\u201d, financiado por el Departamento de Postgrado y Post\u00edtulo de la Universidad de Chile. Respecto del libro, el texto que ac\u00e1 presentamos sufre ligeras modificaciones para que no tenga las referencias al resto del libro, buscando darle una mayor autonom\u00eda como texto.<\/sub><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>[1]\u00a0Una posible definici\u00f3n de hegemon\u00eda es la que da uno de sus principales desarrolladores, el intelectual marxista italiano Antonio Gramsci, citado en el Diccionario de Estudios Culturales Latinoamericanos: \u201cGramsci arriba a una comprensi\u00f3n de la hegemon\u00eda como una forma de dominaci\u00f3n en la cual la coerci\u00f3n y la violencia no desaparecen, pero s\u00ed coexisten con formas de aceptaci\u00f3n del poder y la dominaci\u00f3n m\u00e1s o menos voluntarias o consensuales por parte de los sujetos subalternos. \u2018Para poder ejercer el liderazgo pol\u00edtico o hegemon\u00eda \u2014escribi\u00f3 Gramsci\u2014 uno no debe contar solamente con el poder y la fuerza material del gobierno\u2019 [\u2026] sino tambi\u00e9n con la aceptaci\u00f3n m\u00e1s o menos voluntaria de los sujetos dominados, aceptaci\u00f3n que aparece crucialmente mediada por las formas culturales de interacci\u00f3n entre dominados y dominadores. (\u2026) Gramsci sugiere que la hegemon\u00eda implica que los valores y visi\u00f3n del mundo de las clases dominantes se convierten en una especie de \u201csentido com\u00fan\u201d compartido por los grupos dominados, en virtud del cual terminan aceptando \u2014aunque no necesariamente justificando\u2014 el ejercicio del poder por parte de los grupos dominantes. Dicho sentido com\u00fan es diseminado y adquirido a trav\u00e9s de un proceso complejo en el que la educaci\u00f3n, la religi\u00f3n y la cultura juegan un papel crucial\u00bb. De esta forma, la contrahegemon\u00eda vendr\u00edan a ser los mecanismos con que los sujetos dominados (subalternos) reivindican su cultura e intelectualidad para convertirla en una nueva cultura que ponga en entredicho la hegemon\u00eda, facilitando la iniciativa pol\u00edtica organizada de estos grupos para que subviertan el orden de la clase que detenta el poder. De todas maneras, se debe tener claro que la discusi\u00f3n en torno a este concepto es m\u00e1s grande de lo que este espacio permite, por lo que su uso debe considerarse como ad-hoc a las reflexiones tambi\u00e9n someras de este escrito.<\/sub><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>[2]\u00a0Entendemos el concepto antimim\u00e9tico en el sentido de una literatura que no persigue necesariamente ser una adecuaci\u00f3n a lo real. La idea de m\u00edmesis, en este sentido, recupera el sentido aristot\u00e9lico de imitaci\u00f3n. Tal como lo recuerda Auerbach, la m\u00edmesis hace alusi\u00f3n a la \u201cinterpretaci\u00f3n de lo real por la representaci\u00f3n literaria\u201d.<\/sub><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>[Portada] Fotograf\u00eda de Victoria Rick, de la serie \u00abIdentity and Place\u00bb.\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pregunta pasa necesariamente por un cuestionamiento en torno a la relaci\u00f3n entre literatura y realidad.<\/p>\n","protected":false},"author":100,"featured_media":5963,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[816,812,309,817,810,814,818,815,813,811],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-5953","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-alejandro-veliz","tag-carla-carrasco","tag-critica-literaria","tag-grinor-rojo","tag-identidad","tag-juan-jose-rivas","tag-julia-kristeva","tag-manuel-vallejos","tag-rosana-ricardez","tag-silvia-carradori"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/100"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5953"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5953\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5953"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=5953"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=5953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}