{"id":6640,"date":"2018-03-26T18:14:17","date_gmt":"2018-03-26T18:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=6640"},"modified":"2018-03-27T06:33:45","modified_gmt":"2018-03-27T06:33:45","slug":"almanaque-17-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/03\/26\/almanaque-17-parte-ii\/","title":{"rendered":"Almanaque 17.  Parte II"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>(N. del E.: este texto es la continuaci\u00f3n de Almanaque 17. Parte I. Haz click <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/2018\/03\/21\/almanaque-17-parte-i\/\">aqu\u00ed<\/a> para leerlo)<\/em><\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>TELE<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><em><b>Historia Secreta<\/b><\/em><strong> de Chile.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No hace tanto tiempo las teles estaban apoyadas en los m\u00e1s diversos mobiliarios. Encima de una c\u00f3moda, de un mueble de cocina, arriba del refri o en un mueble dise\u00f1ado especialmente para ese fin que era m\u00e1s un ruido que un nombre com\u00fan: el rack. Cabe a\u00fan la razonable duda de que, de haber salido un modelo que suprimiese la energ\u00eda el\u00e9ctrica y la reemplazase por, digamos, una a base de carb\u00f3n, la habr\u00edamos visto m\u00e1s seguido encima de los quemadores de la cocina o en la estufa a parafina. Algunas usaban antenas muy largas por las que en el verano se paseaban las moscas en equilibrada fila india. Y antes de que el prodigio del control remoto se convirtiera en una innovaci\u00f3n decisiva en la forma de interactuar y ver tele, algunas ten\u00edan perillas para regular el color y el volumen. La futura arqueolog\u00eda de lo cotidiano, si es que no es del todo iluso creer en lo venidero, deber\u00e1 apuntar que los primeros aparatos carec\u00edan de matices crom\u00e1ticos y s\u00f3lo pod\u00edan transmitir un pu\u00f1ado de canales en blanco y negro. Esa disciplina investigar\u00e1 qu\u00e9 sinti\u00f3 la gente cuando les lleg\u00f3 el color a las cosas que se proyectaban cat\u00f3dicamente en esa extra\u00f1a m\u00e1quina de escribir im\u00e1genes. Dir\u00e1 que lo que colore\u00f3 el color es impreciso. \u00bfDebemos a su efecto la pasi\u00f3n por la refulgencia de los zapatitos de charol? y \u00bfqu\u00e9 tan responsable es de \u00ablas luces que estallan\u00bb o del borde brillante de los planetas ocultos?. Que si los colores de la camiseta, que si los mono animados. Lo que s\u00ed podr\u00e1 afirmar con seguridad es que por esos a\u00f1os todav\u00eda no hab\u00eda sangre (en la tele). Es por eso que muy pocos telespectadores de la d\u00e9cada de los ochenta podr\u00e1n decir que vieron una escena sangrienta (en la pantalla de sus televisores). Con todo, deber\u00e1n consignar esos almanaques del futurismo antropol\u00f3gico, que gracias a esta avance est\u00e9tico tecnol\u00f3gico, por lo menos se pudo ver con detalle el refulgente rojo de la pelota de Chavita, el vestido rojo de Raquel bailando con Mario Moreno y otras variaciones del colorado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Ahora en cambio, mucho m\u00e1s delgadas, livianas, aerodin\u00e1micas y grandes, se pueden pegar a la pared por medio de un soporte met\u00e1lico. En contraste con su versi\u00f3n \u201ctonta\u201d esta que es, seg\u00fan los maestros de la robotecnia, su modelo inteligente, funciona tambi\u00e9n como un navegador web. Porque si es cierto aquello de que la revoluci\u00f3n no ser\u00e1 televisada no se puede descartar que la transmitan por streaming. Es en ese aparato, o ya directamente en la pantalla del computador (que es, en \u00faltima instancia, una tele con teclado) donde se pueden revisar los cap\u00edtulos de <em>Chile Secreto<\/em>, el programa que el escritor Jorge Baradit estren\u00f3 el a\u00f1o pasado en Chilevisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Doce cap\u00edtulos son los que conforman la primera temporada del proyecto con que el s\u00faper ventas nacional traslad\u00f3 su saga editorial al formato televisivo. El resultado impresiona por su meticulosa edici\u00f3n y la inserci\u00f3n de ilustraciones que funcionan como vi\u00f1etas de c\u00f3mics que acompa\u00f1an la narraci\u00f3n segura y a ratos apasionada (y por extensi\u00f3n apasionante) del propio Baradit. Cada episodio explora de la mano de historiadores (siempre m\u00e1s de uno, para intentar construir una visi\u00f3n coral en torno a los acontecimientos que se relatan) aspectos de la historia de Chile poco explorados o derechamente obliterados del relato oficial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya sea en la historia de la rebeli\u00f3n Rapa Nui comandada por Mar\u00eda Angata en 1914, ya en el futuro que no fue a trav\u00e9s del proyecto Cybercyn desarrollado durante la Unidad Popular, el autor se preocupa por construir un diagn\u00f3stico de lo nacional complejo y c\u00e1ustico. De este modo, a la transversal y permanente denuncia de un Estado oligarca, coludido con el capital extranjero y dedicado al servicio exclusivo de la \u00ednfima clase social que integra y perpet\u00faa, se suman las masacres militares dirigidas contra la clase obrera y las sangrientas campa\u00f1as ejecutadas contra los pueblos originarios. Ese mensaje macizo que a ratos se robustece con la rabia de la indignaci\u00f3n, recibe ac\u00e1pites que se comunican directamente con la estructura de sentimiento de la izquierda actual. Por eso es que se enfatiza en el liderazgo de una mujer en una sociedad de tradici\u00f3n patriarcal como la Rapa Nui. Otro tanto se hace al discutir y aplastar la cantinela acerca del pasado clausurado e irremediable del socialismo elevado a categor\u00eda de vestigio, a trav\u00e9s del rescate del sistema de comunicaci\u00f3n digital que dise\u00f1\u00f3 el gobierno de Allende para calcular en tiempo real la producci\u00f3n total del pa\u00eds y que es considerado como un genuino precursor del internet.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Episodios como el dedicado al abogado y ps\u00edquico Jaime Galt\u00e9, o el de la cofrad\u00eda de brujos que gobern\u00f3 en paralelo a la administraci\u00f3n del Estado la isla de Chilo\u00e9 bajo el inspirado nombre de \u201cLa recta provincia\u201d, ponen al telespectador frente a relatos hist\u00f3ricos fidedignos que se presentan mezclados con la levadura social que propicia la maravilla y la leyenda. Esta \u00faltima dimensi\u00f3n, descuidada, o desde\u00f1ada m\u00e1s bien por cierta academia (diminuta en el de por s\u00ed min\u00fasculo campo que ocupa la instituci\u00f3n acad\u00e9mica en la cultura masiva) que cada tanto asoma la nariz fuera del campus universitario para lanzar bolitas de papel ensalivadas contra Baradit, tiene la ventaja de generar un inter\u00e9s genuino en el p\u00fablico, que reconoce y disfruta la estructura de lo legendario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Consultado sobre estos proyectiles el autor se apura en advertir sobre el car\u00e1cter deliberadamente divulgativo de su trabajo. Sin embargo, lo m\u00e1s revelador en esa sentencia es lo que Baradit entiende por divulgaci\u00f3n. Ser\u00eda un error\u00a0 confundir el t\u00e9rmino con el adem\u00e1n as\u00e9ptico que rodea a las publicaciones cient\u00edficas. Al contrario, el escritor concibe la difusi\u00f3n de un determinado saber a un p\u00fablico masivo como un acto que no es posible (ni deseable) disociar de la exposici\u00f3n de un punto de vista, una posici\u00f3n y un proyecto. En otras palabras, desecha la posibilidad de una objetividad en la articulaci\u00f3n discursiva del relato. Lejos de cualquier pretensi\u00f3n de neutralidad, y libre de seudo teor\u00edas de an\u00e1lisis de sospechosa pompa intelectual como la que se ha empozado en torno a la \u201cpost verdad\u201d en la tele abierta, Baradit llega a una conclusi\u00f3n sencilla y ostensiblemente pol\u00edtica: no existe lo inmotivado o lo imparcial cuando se habla de conceptos como naci\u00f3n, (in)justicia, espacio p\u00fablico o democracia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nadie podr\u00eda decir que esta conclusi\u00f3n a la que llega Baradit respecto a la tarea que cumple la divulgaci\u00f3n hist\u00f3rica en un medio de comunicaci\u00f3n masivo es producto de una sobre ideologizaci\u00f3n. Los resultados est\u00e1n a la vista si se examinan los cap\u00edtulos y se descubre el \u00e9nfasis que hace el autor a la hora de articular una lectura del pa\u00eds en donde la explotaci\u00f3n, la injusticia y los abusos de una clase dominante sobre la mayor\u00eda del pueblo se ha vuelto una pr\u00e1ctica end\u00e9mica y hasta cierto punto c\u00edclica. Este duro diagn\u00f3stico no impide que se lance entusiasmado a desmontar la mistificaci\u00f3n de la figura heroica en la naci\u00f3n. Cuando lo hace no abandona una perspectiva cr\u00edtica. A Arturo Prat, por ejemplo, se lo chorea de un lanzazo limpio a los conservadores, retratando a un marino intelectual, practicante de ocultismo, con ideas liberales y profesor de obreros en una escuela. Un cuadro que est\u00e1 lejos del \u201csemi dios plano, y sin matices que te venden en el panfleto hist\u00f3rico desde que eres un ni\u00f1o\u201d tal como pronuncia en trance televisivo el propio Baradit en uno de los cap\u00edtulos del programa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y, si bien es cierto, la incursi\u00f3n en nuevos formatos de fen\u00f3menos editoriales no es nueva, como pas\u00f3 con el popular <em>Adi\u00f3s al s\u00e9ptimo de l\u00ednea <\/em>de Jorge Inostroza y sus m\u00faltiples adaptaciones, es primera vez que un autor se involucra de manera tan exhaustiva en su realizaci\u00f3n. Los textos que Baradit incluye en el programa que conduce y narra revelan a un actor p\u00fablico plenamente consciente de la magn\u00edfica tribuna que asegura la TV. En el cap\u00edtulo dedicado a la matanza de la escuela de Santa Mar\u00eda de Iquique, termina por enumerar todas las masacres que el Estado a perpetrado contra su pueblo, o contra otros pueblos con los que convive en su territorio, a modo de catastro. Este sangriento inventario culmina con la visi\u00f3n de la cisura social m\u00e1s reciente: \u201cla m\u00e1s grande de todas, la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, donde se utilizaron todos los medios para liquidar al trabajador y luchador social del siglo XXI\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para terminar por el comienzo, en el primer cap\u00edtulo Baradit se\u00f1ala: \u201cLa historia es un punto de vista. El Estado elige que contarte y que esconderte de acuerdo con sus propios objetivos. Para conocernos mejor es imprescindible incorporar esos otros puntos de vista, los desconocidos, los no contados, lo ocultos. Incluso los peque\u00f1os detalles que pueden arrojar nuevas luces sobre nuestra historia para ayudar a entenderla mejor\u201d. En ese sentido <em>Chile oculto <\/em>se puede entender a partir de lo que la intelectual estadounidense Nancy Fraser [note] http:\/\/estudios.sernam.cl\/img\/upoloads\/fraser_esfera_publica.pdf [\/note] denomina, a trav\u00e9s de una reformulaci\u00f3n del concepto de esfera p\u00fablica y publicidad que desarrolla Habermas, un \u201ccontra p\u00fablico\u201d, cuyo principal cometido es antagonizar con la idea de relato oficial. En los pr\u00f3ximos a\u00f1os nos vendr\u00e1 bien contar con Jorge Baradit en televisi\u00f3n abierta considerando el desfile de profetas del mercado y la higiene que nos espera.<\/p>\n<p> Con una segunda temporada en camino cada episodio dura aproximadamente 50 minutos. Se puede ver desde el archivo de la p\u00e1gina del canal o tambi\u00e9n por youtube. <\/p>\n<p><strong>UN DISCO:<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><em><strong>La s\u00edntesis O\u00b4konor. <\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>El mat\u00f3 un paco en moto. <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El sexto disco de esta banda argentina lanzado el a\u00f1o pasado, tal como el t\u00edtulo de su primer corte promocional, es un \u201ctesoro\u201d. Provenientes de La Plata, y de alguna forma sobrevivientes de una escena de rock alternativo en decadencia \u2014que tuvo las declaraciones de Gustavo Cordera de <em>Bersuit<\/em> como preludio a la acusaci\u00f3n y el posterior arresto de Cristi\u00e1n Aldana vocalista del <em>Otro yo<\/em> por abuso sexual \u201cgravemente ultrajante\u201d y abuso de menores\u2014\u00a0<em>El mat\u00f3 un polic\u00eda motorizado<\/em> es un grupo dif\u00edcil de clasificar, sobre todo si se comienza por este \u00faltimo disco. Entonces renunciar de antemano a esa tarea y dejarles a los especialistas de la taxonom\u00eda musical el asunto del membrete y dediqu\u00e9monos a la sencilla intuici\u00f3n est\u00e9tica de este \u00e1lbum.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1s este ejercicio precise dar al menos un par de vueltas alrededor de la conceptualizaci\u00f3n que perfila su proyecto musical. Desde su debut hom\u00f3nimo el 2004, el grupo no tarda en llamar la atenci\u00f3n por la ejecuci\u00f3n de un punk mel\u00f3dico que maneja la distorsi\u00f3n y la cadencia de manera tan pareja como prolija, adem\u00e1s de una propuesta art\u00edstica original. Esta \u00faltima caracter\u00edstica, notoria ya desde el nombre de la banda, sacado de un afectado di\u00e1logo de cine yanqui de los ochentas (<em>\u00bfQuer\u00edas un milagro, John?<\/em> <em>Te presento al FBI<\/em> de <em>Duro de matar <\/em>fue otra opci\u00f3n que se consider\u00f3) extiende el juego de las referencias bastardas a los integrantes del grupo. As\u00ed, los miembros del quinteto se presentan como personajes de una pel\u00edcula de bajo presupuesto, filmada esta vez, en un barrio sudaka de La Plata: Santiago Motorizado (voz y bajo); Ni\u00f1o Elefante (guitarra); Pantro Puto (guitarra); Doctora Muerte (bater\u00eda) y Chatr\u00e1n Chatr\u00e1n (teclados).<\/p>\n<p> La pel\u00edcula que inspir\u00f3 el nombre de la banda. <\/p>\n<p>Se trata de una afici\u00f3n por la m\u00e1scara y la teatralidad que tiene coherencia no tan solo con su m\u00fasica, sino que adem\u00e1s con la autogesti\u00f3n asumida como \u00e9tica de trabajo. Est\u00e1 en primer lugar la alusi\u00f3n al esp\u00edritu punky en tanto movimiento que funde filosof\u00eda y estilo en un mismo modo de habitar el espacio (musical y cotidiano). Sus primeros seguidores se paran el pelo en escarpadas mohicas, cruzan alfileres en sus solapas, calzan bototos negros y pegan hileras de tachas en sus chaquetas y, en resumidas cuentas, construyen a partir del disfraz su real y definitiva faz. Porque en el punky la vestimenta no solo expresa la adhesi\u00f3n a una determinada subcultura musical, sino que significa una perspectiva discursiva. El c\u00e1lculo en la ropa del punketa devuelve al sistema, no sin un aire de cinismo enrabiado, la impostura de su careta, la falsa normalidad que define su estampa de ciudadano de una ciudad que lo devora. Esto lo hace exacerbando el uniforme, parodi\u00e1ndolo hasta anular el contenido de su forma, vaciando el poder de los emblemas que representa. En ese antagonismo social la primera ant\u00edtesis es el atuendo militar, la hip\u00e9rbole de su protocolo y correcci\u00f3n, pero tambi\u00e9n el oficinista, el yupi. La construcci\u00f3n de esta m\u00e1scara que desenmascara, de esta faz que es al mismo tiempo antifaz, est\u00e1 hecha de remiendos sociales que provienen de mundos pr\u00f3ximos y lejanos. Se trata de una intersecci\u00f3n de elementos en que se compila la parafernalia castrense, la mezclilla proletaria y las reminiscencias del mundo ind\u00edgena a trav\u00e9s del mohicano. Este estilo armado con retazos es lo que el an\u00e1lisis antropo(l\u00f3gico) estructural design\u00f3 bajo el concepto de \u201cbricoler\u201d. Est\u00e1 dem\u00e1s decir que esta estrategia coincide con la originalidad de lo mejor del arte sudaka y su capacidad de construir el tejido de su expresividad a partir de los materiales sobrantes o degradados dentro de una modernidad maltrecha y subordinada. Esta condici\u00f3n de la creaci\u00f3n es, despu\u00e9s de todo, la disposici\u00f3n de una dial\u00e9ctica entre materia disponible y genio dispuesto, que la cr\u00edtica marxista no debe dejar de tener en cuenta en sus estudios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, esto poco se entiende si se mira una presentaci\u00f3n en vivo de El mat\u00f3 un polic\u00eda motorizado. De short y polera, melena m\u00e1s de metalero que otra cosa, barba recalcitrante, Santiago Motorizado canta alguno de sus temas. El resto de la banda, en segundo plano, toca con concentrada circunspecci\u00f3n sus instrumentos. Visten por cierto lo que cualquiera se pondr\u00eda para tomar una pilsen en el patio de su casa. Por supuesto, el bricoler no est\u00e1 en la indumentaria, como estuvo en los comienzos del punky, sino que se encuentra trasvasado y puesto otra vez en escena a trav\u00e9s del concepto que propone el grupo. Hecho con los residuos de la cultura global gringa de fin de siglo, la idea detr\u00e1s de la teatralidad que instalan en la escena alternativa, exhibe y trastorna la grandilocuencia de la identidad del rock argentino, la atrabiliaria estridencia de su m\u00e1scara. Pero dado que la prerrogativa del esp\u00edritu punky (o del imperativo del bricoler) es la selecci\u00f3n y la rearticulaci\u00f3n de los materiales que recolecta en una nueva estructura significante, El mat\u00f3 a un polic\u00eda\u2026 hace otro tanto con las influencias musicales que conjuga: Sonic Youth, Velvet underground, Pixies, Weezer, Pavement. La gracia no est\u00e1, como podr\u00eda pensarse, en la crudeza del contrate, sino en el hiato a partir del que se trabaja y que se colma con el material que producen en colectivo los m\u00fasicos. De este modo, reformulan en sus propios t\u00e9rminos esta nueva serie de referentes (de indudable m\u00e1s prestigio que la anterior). Pero ser\u00eda un error disociar una de la otra basado en alg\u00fan criterio de valoraci\u00f3n jer\u00e1rquica. Eso equivaldr\u00eda al yerro de desechar la lecci\u00f3n de la careta, y tomarla otra vez con la solemnidad de una cara, puesto que la conciencia art\u00edstica que los pone en relaci\u00f3n requiere de ambas para generar la coherencia del proyecto. Esta confluencia (de la que aberrar\u00eda la gravedad del rostro) entre ant\u00edpodas aparentes, es la que la honestidad del artificio permite. En ella a\u00fan se puede reconocer el arte y la lecci\u00f3n de la m\u00e1scara, la suprema libertad de las facciones que la componen, ah\u00ed donde el uniforme militar y la mohica hirsuta despliegan un nuevo sistema de signos.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>La s\u00edntesis O\u2019konor<\/em>, se llama el \u00e1lbum de estudio que lanz\u00f3 la banda argentina el a\u00f1o pasado. El t\u00edtulo subraya, quiz\u00e1s m\u00e1s que cualquier otro trabajo anterior, la cultura de masas que inspir\u00f3 el nombre del grupo. El arte, dise\u00f1ado por el propio Santiago Motorizado, tiene a dos guerreras recortadas contra un fondo rosa magn\u00e9tico en la portada del disco. Las figuras parecen evocar a personajes del cine de fantas\u00eda o ciencia ficci\u00f3n de los ochenta, adem\u00e1s de hacer una alusi\u00f3n a los tiempos que corren a trav\u00e9s de visos que exploran la modulaci\u00f3n de una est\u00e9tica anti patriarcal. Por lo pronto se puede distinguir la referencia a Red Sonja (Brigitte Nielsen) en <em>Conan el b\u00e1rbaro<\/em> y, quiz\u00e1s, m\u00e1s que nada por las cuencas de los ojos que traslucen el fulgor rosa de la portada, y la pose de la modelo que observa desde abajo, algo a Gozer (el gozeriano), la deidad sumeria que asalta el centro de Nueva York en los <em>Cazafantasmas<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fuerza que transmite la imagen de la portada convive con un material musical melanc\u00f3lico que, provisto quiz\u00e1s de las claves que aporta el arte del disco, posee un vigor inusual. En \u201cEl tesoro\u201d, el trabajo del teclado de Chatr\u00e1n Chatr\u00e1n crea una atm\u00f3sfera de una ternura fulminante, con una melod\u00eda que trasmite cierto regusto de infancia noventera, mientras la letra de Santiago Motorizado punza con un extra\u00f1o y dulz\u00f3n preg\u00f3n que indaga en la experiencia de la ausencia y la a\u00f1oranza: \u201cpaso todo el d\u00eda pensando en vos \/ \u00bfqu\u00e9 hay de malo en todo esto?\u201d. Reverbera hacia el final de la canci\u00f3n un comp\u00e1s que incluye el sonido de una de esas ranas de feria artesanal a las que se le pasa un palito de madera por el lomo para que croen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa noche eterna\u201d contin\u00faa la excursi\u00f3n musical al pa\u00eds de las cosas quebradas. Esta vez, desde la voluntad abrasadora que despierta el a\u00f1ico: \u201cHoy \/ voy a salir a robar todo lo que quiero \/ voy a derrumbar mi casa y empezar de nuevo\/ todos se escondieron ya\/ bajo la noche eterna \/ s\u00e9 que el cosmos cuida \/ a todos por igual. \/ Dame algo esta noche \/ esta noche es especial \/ voy a recorrer tu casa en la oscuridad\u201d. \u201cLas luces\u201d, cambia s\u00fabitamente la escena para proponer una secuencia de acci\u00f3n algo on\u00edrica que se sostiene mediante el trabajo de una percusi\u00f3n que se precipita voraz y avanza hacia sosegados estuarios que arrastran im\u00e1genes po\u00e9ticas pulidas: \u201crezamos sobre el r\u00edo sin agua \/ buscando recompensar \/ y todo el tiempo que reunimos as\u00ed \/ con ira\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En \u201cDestrucci\u00f3n\u201d destaca la armon\u00eda que alcanza la distorsi\u00f3n de las guitarras con las exigentes y fabulosas aventuras que proponen los sintetizadores. Tal como en todo el disco la coda de cada canci\u00f3n est\u00e1 pensada desde la l\u00f3gica \u00e9pica del cl\u00edmax. El final con las palmas en este caso inyecta una energ\u00eda jovial de esas que solo se pueden lograr cuando ya no se es joven. Por otro lado \u201cExcalibur\u201d, la espada empotrada en la piedra que simboliza la fuerza interior es uno de los temas que mejor representa la l\u00edrica intimista que Santiago Motorizado imprime al \u00e1lbum. En un bucle desolador la voz no para de inquirir con parco desconsuelo \u201cPor qu\u00e9 tuviste que decirme eso\u201d (f\u00f3rmula que el grupo ya hab\u00eda propuesto en la composici\u00f3n del tema \u201cnuevos discos\u201d de <em>La dinast\u00eda scorpio)<\/em>. \u201cEl mundo extra\u00f1o\u201d en cambio, rescata el pesimismo alegre de la derrota con un sonido que recuerda a lo mejor de los Weezer. La letra, tematiza el desolado y rid\u00edculo extrav\u00edo de envejecer: \u201cno s\u00e9 qu\u00e9 pasa en este lugar \/ todo el mundo es m\u00e1s joven que yo \/ empuj\u00e9 buenos recuerdos pensando en nada \/ parado en la puerta con vos\u201d. Y m\u00e1s adelante, con la fuerza de un himno dedicado a un rival invencible: \u201cquiero estar con vos que me quieras as\u00ed, liquidado estoy esperando hasta el fin \/ s\u00e9 que es lo peor \/ pero esa es la mejor versi\u00f3n de m\u00ed\u201d. El disco cierra con \u201cfuego\u201d, una canci\u00f3n arrobadora que consigue amalgamar de manera convincente esa extra\u00f1a mezcla de combusti\u00f3n y tristeza que propone la S\u00edntesis O\u00b4konor en exactos, suficientes y adictivos 38 minutos de duraci\u00f3n.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque si es cierto aquello de que la revoluci\u00f3n no ser\u00e1 televisada, no se puede descartar que se transmita por streaming. 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