{"id":6809,"date":"2018-04-06T01:34:37","date_gmt":"2018-04-06T01:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=6809"},"modified":"2018-04-20T18:46:41","modified_gmt":"2018-04-20T18:46:41","slug":"rulfo-el-inmortal-escribano-de-los-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/04\/06\/rulfo-el-inmortal-escribano-de-los-muertos\/","title":{"rendered":"Rulfo: el inmortal escribano de los muertos"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Angelo Narv\u00e1ez<\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00bfC\u00f3mo explicar que el centenario del hombre que, probablemente, fuera el mayor escritor de M\u00e9xico haya transcurrido el a\u00f1o pasado con escasa noticia en los Estados Unidos? Juan Rulfo (1917-1986), venerado dentro y fuera de M\u00e9xico por derecho propio, es considerado uno de los escritores latinoamericanos m\u00e1s influyentes de todos los tiempos. En los Estados Unidos tambi\u00e9n ha sido aplaudido, en el <em>New York Times Book Review<\/em>, celebrado como uno de los \u201cinmortales\u201d; y aclamado por Susan Sontag como un \u201cmaestro cuentista\u201d, responsable de \u201cuna de las piezas maestras de la literatura universal del siglo XX\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una de las razones del hoy sorprendente olvido de Rulfo podr\u00eda estribar, quiz\u00e1s, en que su reputaci\u00f3n descansa en una escasa cosecha productiva: esencialmente dos libros que aparecieron en los a\u00f1os 50\u2019. Sin embargo, no es una exageraci\u00f3n decir que con los magn\u00edficos cuentos de <em>El llano en llamas <\/em>(1953) y, por sobre todo, con su novela de 1955, <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, situada en el pueblo ficticio de Comala, Rulfo modific\u00f3 el curso de la ficci\u00f3n latinoamericana. Aunque todo su trabajo publicado no suma mucho m\u00e1s que unas trecientas p\u00e1ginas, \u201cson casi tantas, y creo que igual de perdurables\u201d, dec\u00eda Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, \u201ccomo las p\u00e1ginas que nos han llegado de S\u00f3focles\u201d. Sin el trabajo revolucionario de Rulfo, que conjug\u00f3 el realismo regional y la cr\u00edtica social entonces en boga, con una experimentaci\u00f3n altamente modernista, es dif\u00edcil imaginar que M\u00e1rquez hubiese compuesto <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>. Tampoco tendr\u00edamos, probablemente, las maravillas creadas por Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Rosario Castellanos, Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguendas, Elena Poniatowska, Juan Carlos Onetti, Sergio Ram\u00edrez, Antonio di Benedetto, o de escritores m\u00e1s j\u00f3venes como Roberto Bola\u00f1o, Carmen Boullosa, Juan Villoro o Juan Gabriel V\u00e1squez, entre otros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que fascin\u00f3 a todos estos autores fue la incomparable habilidad de Rulfo para dar una majestuosidad l\u00edrica y un ritmo distintivo al terso lenguaje coloquial de los campesinos despose\u00eddos de M\u00e9xico. El \u00e9xito quiz\u00e1s tambi\u00e9n explique por qu\u00e9 Rulfo sea menos estimado hoy en Norteam\u00e9rica, ya que decant\u00f3 en un estilo literario que era, a\u00fan hoy, dif\u00edcil de traducir; las versiones inglesas de sus obras raramente preservan la magia del espa\u00f1ol original.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n para que hoy Rulfo sea desatendido quiz\u00e1s tenga que ver con su propia resistencia y timidez p\u00fablica, el rechazo a jugar el juego de la celebridad. Rulfo cultiv\u00f3 el silencio hasta el grado en que se volvi\u00f3 legendario. Mi amigo Antonio Sk\u00e1rmeta, el c\u00e9lebre autor de <em>Il Postino<\/em>, me dijo que un d\u00eda en Buenos Aires, antes de ser entrevistado para un programa de televisi\u00f3n, vio a Jorge Luis Borges y a Rulfo saliendo del estudio. \u201c\u00bfC\u00f3mo resulto, maestro?\u201d, le pregunt\u00f3 Sk\u00e1rmeta a Borges. \u201cDe hecho, bastante bien\u201d, replic\u00f3 Borges. \u201cHabl\u00e9 y habl\u00e9, y de vez en cuando Rulfo intervino con un momento de silencio\u201d. El mismo Rulfo asinti\u00f3 en referencia a su conducta, confirmando la incomodidad que sinti\u00f3 por ponerse a s\u00ed mismo en juego.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En las pocas entrevistas que dio, Rulfo atribuy\u00f3 esa resistencia a las costumbres y reservas de los habitantes de Jalisco, donde creci\u00f3 \u2013aunque otros factores, como los traumas insolubles de su infancia, no pueden descontarse\u2013. Jalisco, una vasta regi\u00f3n occidental de M\u00e9xico, ha sido el escenario de una serie de enfrentamientos y levantamientos casi infinitos. Rulfo llevar\u00eda consigo toda su vida las im\u00e1genes de la carnicer\u00eda que sigui\u00f3 al estallido de la revoluci\u00f3n mexicana en 1910. Entre 1926 y 1929, el joven Juan fue testigo de la permanente violencia fratricida en su pa\u00eds, especialmente de <em>La Crist\u00edada<\/em>, la guerra de los Cristeros. Esa revuelta popular, una insurrecci\u00f3n de las masas rurales con ayuda de la Iglesia Cat\u00f3lica, comenz\u00f3 despu\u00e9s que el gobierno revolucionario decidiera secularizar el pa\u00eds y perseguir a los curas. (Los lectores podr\u00edan asociar estos eventos al escenario de <em>El poder y la gloria<\/em>, de Graham Greene). Jalisco era el centro neur\u00e1lgico del conflicto, y los frecuentes enfrentamientos militares, el vaiv\u00e9n de las balas y los gritos, mantuvieron al joven Rulfo en silencio por varios d\u00edas seguidos en la casa de su familia. Afuera, hombres descalzos eran arrastrados ante el pelot\u00f3n de fusilamiento; los prisioneros, ahorcados y colgados, los vecinos secuestrados, y el olor de los ranchos en llamas se sent\u00eda en el aire.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El terror se materializa cuando el propio padre de Rulfo, como el padre de Pedro en <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, es asesinado por una disputa territorial. Un abuelo, varios t\u00edos, y familiares lejanos, tambi\u00e9n fueron asesinados. Luego muri\u00f3 la madre de Rulfo, supuestamente a causa de un coraz\u00f3n roto. En medio del desastre, el futuro escritor encontr\u00f3 consuelo en los libros. Cuando el cura del pueblo se fue para unirse a los rebeldes de los Cristeros, dej\u00f3 su biblioteca \u2013llena de libros prohibidos por el Index Cat\u00f3lico\u2013 al cuidado de la familia de Rulfo, parad\u00f3jicamente, otorgando una vocaci\u00f3n a un ni\u00f1o que crecer\u00eda para escribir sobre personajes abandonados por Dios, personajes cuya fe ser\u00eda traicionada. Rulfo debi\u00f3 entender de alguna manera, durante los a\u00f1os de terror, que leer \u2013y quiz\u00e1s alguna vez escribir\u2013 podr\u00eda ser una forma de salvaci\u00f3n. Inspirado por el modo en que Knut Hamsun, Selma Lagerl\u00f6f, Charles-Fernidand Ramuz y William Faulkner hab\u00edan dado expresi\u00f3n a los habitantes de las periferias de sus pueblos, encontr\u00f3 los medios para describir el terror que persistir\u00eda en las historias recolectadas en <em>El llano en llamas<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En estas gemas de la ficci\u00f3n que los lectores de habla inglesa pueden disfrutan en una reciente y v\u00edvida traducci\u00f3n de Ilan Stavans y Harold Augenbraun, Rulfo inmortaliz\u00f3 a los <em>campesinos<\/em> derrelictos que la revoluci\u00f3n mexicana hab\u00eda prometido liberar, pero cuyas vidas continuaron de la misma manera. Los hombres y mujeres que describe han rondado mi memoria por d\u00e9cadas. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda olvidar ese grupo de campesinos atravesando el desierto hacia una parcela inutilizable que el gobierno les hab\u00eda entregado? \u00bfO ese funcionario fanfarr\u00f3n, alcoh\u00f3lico y fornicador cuyas visitas llevan a la quiebra a un <em>pueblo<\/em> ya empobrecido? \u00bfO el idiota Macario, que mata ranas para com\u00e9rselas? \u00bfO el padre que lleva a su hijo moribundo sobre su espalda, mientras le reprocha los cr\u00edmenes por los cuales deshonr\u00f3 su linaje?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El crimen asecha a casi todos estos personajes. Un <em>bandolero<\/em> es perseguido horas y horas en un cauce seco por desconocidos. Un prisionero suplica por su vida, sin saber que el coronel que comanda el pelot\u00f3n de fusilamiento es el hijo de un hombre a quien el prisionero mat\u00f3 cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s. Un viejo <em>curandero<\/em> es acorralado por un grupo de mujeres vestidas de negro, determinadas a forzarlo a confesar las m\u00faltiples agresiones sexuales que perpetr\u00f3. Pero, como siempre en Rulfo, el mayor crimen de todos es la destrucci\u00f3n de la esperanza, la orfandad de comunidades como el olvidado pueblo de Luvina:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Dicen los de Luvina que de aquellas barrancas suben los sue\u00f1os; pero yo lo \u00fanico que vi subir fue el viento, en tremolina, como si all\u00e1 abajo lo hubieran enca\u00f1onado en tubos de carrizo. Un viento que no deja crecer ni a las dulcamaras: esas plantitas tristes que apenas si pueden vivir un poco untadas en la tierra, agarradas con todas sus manos al despe\u00f1adero de los montes. S\u00f3lo a veces, all\u00ed donde hay un poco de sombra, escondido entre las piedras, florece el chicalote con sus amapolas blancas. Pero el chicalote pronto se marchita. Entonces uno lo oye rasgu\u00f1ando el aire con sus ramas espinosas, haciendo un ruido como el de un cuchillo sobre una piedra de afilar.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n no solo nos da un gusto lejano del estilo de Rulfo, sino tambi\u00e9n una met\u00e1fora sobre c\u00f3mo visualiza sus criaturas inventadas: embarrados en la tierra, ocultos entre las rocas, rasgu\u00f1ando el aire con la esperanza de ser o\u00eddos \u2013aunque sea s\u00f3lo un escritor lejano y t\u00edmido quien escucha y ofrezca una breve dignidad de expresi\u00f3n antes de desvanecerse para siempre\u2013. El triste mundo representado en las historias de Rulfo se encontraba al borde de su desaparici\u00f3n a mediados de los 50\u2019, con la migraci\u00f3n de los campesinos a la ciudad y, desde ah\u00ed, al Norte \u2013v\u00edctimas y protagonistas de una tendencia global que John Berger, entre otros, explora notablemente en sus novelas y ensayos. Leer Rulfo en nuestros tiempos, cuando tantos refugiados pobres de Centroam\u00e9rica migran escapando de la violencia, y miles de vidas se pierden en M\u00e9xico por las guerras de c\u00e1rteles, implica comprender dolorosamente las condiciones de las cuales las personas escapan. Migrantes que dejan atr\u00e1s su propia Comala natal llevando a\u00fan dentro sus recuerdos y sue\u00f1os, sus susurros y rencores, mientras cruzan fronteras y se acostumbran a nuevas calles. La ficci\u00f3n de Rulfo nos recuerda por qu\u00e9 el D\u00eda de los Muertos es m\u00e1s importante hoy de lo que alguna vez fue, como un v\u00ednculo con los ancestros que demandan un momento de expresi\u00f3n entre los vivos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi propia inmersi\u00f3n en el alucinante mundo de <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> y su evocaci\u00f3n del mundo de los muertos podr\u00eda ilustrar la fuerza con que la ficci\u00f3n de Rulfo influy\u00f3 en Latinoam\u00e9rica y, particularmente, en sus intelectuales. La primera vez que le\u00ed <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> fue en 1961, cuando con diecinueve a\u00f1os estudiaba literatura comparada en la Universidad de Chile; me impresion\u00e9 tanto que, habi\u00e9ndolo terminado, lo le\u00ed nuevamente. A\u00f1os despu\u00e9s, durante un almuerzo en su casa en Barcelona, Garc\u00eda M\u00e1rquez me coment\u00f3 que su encuentro con Rulfo hab\u00eda sido similar al m\u00edo. Devor\u00f3 <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, ley\u00e9ndolo dos veces, raptado, una misma noche en Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde sus l\u00edneas iniciales, la novela lleva al lector en un viaje m\u00edstico: su narrador, Juan Preciado, le promete a su madre moribunda que viajar\u00e1 a su lugar de nacimiento, Comala, y que encontrar\u00e1 a su padre, \u201cun hombre llamado Pedro P\u00e1ramo\u201d, que hab\u00eda abandonado a su madre y a su hijo reci\u00e9n nacido y que, ahora, deb\u00eda pagar por su traici\u00f3n. Ese viaje, relatado en fragmentos concisos y po\u00e9ticos, resulta m\u00e1s perturbador de lo esperado. Abundio, el arriero que gu\u00eda a Juan hacia el valle de Comala, act\u00faa de manera extra\u00f1a, sugiriendo que por mucho tiempo nadie ha visitado este lugar y que \u00e9l tambi\u00e9n es hijo de Pedro Paramo.\u00a0 El pueblo mismo, lejos de ser un para\u00edso brillante y verdoso \u201cque huele a miel derramada\u2026.\u201d, evocado por la madre de Juan, es en realidad miserable y casi des\u00e9rtico. La \u00fanica residente es una anciana que ofrece alojamiento al viajero. Aunque nadie m\u00e1s aparece entre esas calles ardientes, Juan escucha voces que fluyen por el coraz\u00f3n opresivo de una noche tormentosa, murmullos espectrales tan espesos que lo matan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras Juan desciende hacia un mundo eterno poblado por los espectros que lo sofocan, el lector agrupa las piezas de la historia paralela de su padre: c\u00f3mo Pedro P\u00e1ramo se erigi\u00f3 del polvo de una infancia desventajada y marginal para volverse un caudillo cuyo t\u00f3xico poder destruye su propia prole y a la mujer que ama, transformando finalmente al pueblo que domina en un cementerio repleto de espectros vengativos. El mismo Juan, nos damos cuenta paulatinamente, ha estado muerto desde el comienzo de la narraci\u00f3n de estos eventos. Est\u00e1 contando la historia desde un f\u00e9retro que comparte con la mujer que sol\u00eda ser su ni\u00f1era y que deseaba ser su madre; nos golpea el conocimiento aterrador de que yacer\u00e1n ah\u00ed para siempre en ese m\u00f3rbido encuentro, junto a los cuerpos de otros cuyas vidas han sido arrebatadas por este demoniaco caudillo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pedro P\u00e1ramo se da cuenta siendo un ni\u00f1o, despu\u00e9s de que su padre ha sido asesinado, que o eres \u201calguien\u201d en el valle, o es como si nunca hubieras existido. De haber prosperado en tiempos turbulentos podr\u00eda haber negado el aire y la alegr\u00eda a todos los dem\u00e1s. Conocemos a sus v\u00edctimas: las muchas mujeres que tuvo y abandon\u00f3, los hijos que dispers\u00f3 como piedras en el desierto, al cura que corrompi\u00f3, a los rivales que mat\u00f3 y a quienes arrebat\u00f3 sus tierras, a los revolucionarios y bandidos que compr\u00f3 y manipul\u00f3. Tiene un significado especial una pareja, hermano y hermana que viven en un incestuoso pecado: su incapacidad de concebir un hijo simboliza la esterilidad a la cual Pedro P\u00e1ramo ha condenado a Comala. A diferencia de Tel\u00e9maco en <em>La Odisea<\/em>, Juan nunca de re\u00fane con su padre, s\u00f3lo descubre el infierno que su padre ha creado y arruinado como un demiurgo diab\u00f3lico, un mundo hecho con tanta crueldad e impiedad que permite s\u00f3lo a una persona prosperar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tras el dominio de Pedro hay m\u00e1s que s\u00f3lo avaricia y voluntad de poder. Pedro ha acumulado tanto dinero, tierras y hacendados que, como un Gatsby sat\u00e1nico, un d\u00eda posee a Susana San Juan, la chica con la que so\u00f1aba desde ni\u00f1o cuando no ten\u00eda ning\u00fan prospecto. Pero Susana, ahora una mujer, se ha vuelto loca y sus alucinaciones er\u00f3ticas la han llevado m\u00e1s all\u00e1 de los alcances de Pedro. El lector, junto a los espectros del pueblo, tiene acceso a su voz, pero no as\u00ed el marido que ha vendido su alma para volverla su novia. Tampoco puede Pedro controlar el destino del \u00fanico otro ser humano al que ha amado: el medio hermano de Juan, Miguel P\u00e1ramo, el vivo retrato de su progenitor, severo con los hombres y abusivo con las mujeres, quien es arrojado de su caballo mientras salta por sobre los muros que su padre erigi\u00f3 para proteger sus tierras de los cazadores furtivos. En vez de heredar los dominios de Pedro, Miguel se re\u00fane con las almas que yerran la tierra en b\u00fasqueda de una absoluci\u00f3n que nunca llega. El mismo Pedro es asesinado por su hijo ileg\u00edtimo, Abundio. La novela culmina con la muerte del d\u00e9spota, \u201cdesmoron\u00e1ndose como si fuera un mont\u00f3n de piedras\u201d<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> es una historia cautivante, una que debiese resonar en nuestra propia era de brutales hombres de poder y billonarios rapaces. De acuerdo a las nobles fantas\u00edas de la imaginaci\u00f3n de Rulfo, ni todo el poder y riqueza que los predadores de sus d\u00edas han acumulado, pueden salvarlos de las plagas de la soledad y el dolor. Muchos autores latinoamericanos emularon la visi\u00f3n de Rulfo de la figura del macho dominante que aterroriza y corrompe a las naciones. Enfrentado a la aparente imposibilidad de cambiar el destino de sus desafortunados pa\u00edses, los escritores al menos podr\u00edan castigar vicariamente a los atormentadores de sus pueblos en lo que conocemos como \u201cnovelas de dictador\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que hizo excepcional a Rulfo, una fuente creativa para tanta literatura que le seguir\u00eda, fue el darse cuenta que para contar esta historia de caos, devastaci\u00f3n y soledad, las formas narrativas tradicionales eran insuficientes, que era necesario remecer los fundamentos mismos del relato. Aunque la modernidad se le ha negado a sus personajes, aislados del progreso por la tiran\u00eda de su relato, Rulfo expres\u00f3 su compromiso a trav\u00e9s de una est\u00e9tica formada por el arte de vanguardia de la primera mitad del siglo XX. Estos vuelcos de las categor\u00edas y las estructuras fueron indispensables para poder expresar c\u00f3mo una Comala que so\u00f1aba con belleza y justicia, un lugar pre\u00f1ado de esperanza, pod\u00eda transformarse en un amargo y confuso cementerio. \u00bfQu\u00e9 otra manera hab\u00eda para retratar el desorden de la muerte? El tiempo lineal, cronol\u00f3gico, no existe para la muerte, tampoco para las mentes desgarradas de quienes viven como si ya estuvieran muertos. Desde la perspectiva de la vida despu\u00e9s de la muerte, todo es simult\u00e1neo, todo ya ha sucedido, todo suceder\u00e1 perpetuamente en las mentes incansables de los espectros. La t\u00e9cnica de Rulfo que remece el tiempo y el espacio, esta y aquella voz, los escenarios internos y externos de sus personajes, descansa sobre el sentimiento del lector de una ansiedad inevitable similar a la anomia que los mismos espectros sufren.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy vivimos en un mundo en que la versi\u00f3n de un encuentro con la muerte que nos confronta sucede de una forma bastante diferente a la descrita por Rulfo en su obra. La pel\u00edcula de Pixar de 2017, <em>Coco<\/em>, celebr\u00f3 la herencia cultural de la tradici\u00f3n mexicana del D\u00eda de los Muertos con humor y un mensaje enternecedor. En <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>, el joven que se aventura en la Tierra de los Muertos en busca de sus or\u00edgenes no regresa, como s\u00ed lo hace Miguel Rivera en la pel\u00edcula de Disney, con una canci\u00f3n de optimismo y redenci\u00f3n. Los proveedores del entretenimiento de masas son perfectamente conscientes que la mayor\u00eda de la audiencia preferir\u00eda no ser alimentada con historias de angustia y desventura. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda culpar a estos realizadores por preferir finales felices, en vez de espectros aterradores murmurando desde sus tumbas que no hay esperanza alguna?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, la vida no es un largometraje, y la vida siempre termina con la muerte. Rulfo estableci\u00f3 preguntas vitales sobre la muerte y c\u00f3mo podemos asir su recorrido sin sucumbir ante el despecho. Cuando Latinoam\u00e9rica ley\u00f3 la novela por primera vez, se vio cautivada por ella. Mientras cada fragmento de escena se presenta al momento implacablemente como una cuesti\u00f3n de hecho realista, como una serie de im\u00e1genes capturadas por una c\u00e1mara, el efecto acumulativo radica en entregar una alegor\u00eda con forma de transe tortuoso y trascendente de un pa\u00eds, de un continente, de la condici\u00f3n humana. Tan extraordinario producto de la imaginaci\u00f3n ser\u00eda imposible si no fuera por la extraordinaria prosa de Rulfo, encantadora y sin embargo restringida. Contra los principios de lo barroco, un estilo sobre utilizado que parece haber definido a la literatura latinoamericana, cada palabra emerge como si fuera extra\u00edda de la tierra, dejando a los lectores la comprensi\u00f3n de lo que las aferra, adivinar el inmenso mundo no-dicho de la extinci\u00f3n, del silencio final que espera por nosotros. Juan Rulfo habla tan elocuentemente no s\u00f3lo por los muertos, sino tambi\u00e9n por aquellos entre nosotros que nunca han tenido realmente la posibilidad de vivir.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p> \u00a0 __________<\/p>\n<p><sub>Este texto se public\u00f3 originalmente en ingl\u00e9s en el \u00a0<em>The New York Review of Books<\/em>, el 23 de febrero del 2018, con el t\u00edtulo de \u201cRulfo: Immortal Scriba of the Dead\u201d.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que fascin\u00f3 a todos estos autores fue la incomparable habilidad de Rulfo para dar una majestuosidad l\u00edrica y un ritmo distintivo al terso lenguaje coloquial de los campesinos despose\u00eddos de M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"author":111,"featured_media":6810,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[339,888,52,890,885,886,887,889],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-6809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-entranas-del-monstruo","tag-angelo-narvaez","tag-coco","tag-critica","tag-dia-de-los-muertos","tag-dorfman","tag-juan-rulfo","tag-pedro-paramo","tag-pixar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6809\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6809"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=6809"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=6809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}