{"id":699,"date":"2016-01-01T20:30:27","date_gmt":"2016-01-01T20:30:27","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=699"},"modified":"2017-07-28T19:58:32","modified_gmt":"2017-07-28T19:58:32","slug":"el-largo-ciclo-de-la-revolucion-caribena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/01\/01\/el-largo-ciclo-de-la-revolucion-caribena\/","title":{"rendered":"El largo ciclo de la revoluci\u00f3n caribe\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/author\/maria-yaksic\/\">Mar\u00eda Yaksic<\/a><\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u201cLa revoluci\u00f3n cubana es tan del siglo XX como la de Toussaint Louverture lo fue del XVIII. Pero a pesar de m\u00e1s de siglo y medio de distancia, ambas son antillanas. Los pueblos que las hicieron, los problemas e intentos de resolverlos [\u2026] son el producto de un origen y una historia peculiares. La primera vez que los antillanos tomaron conciencia de s\u00ed mismos como un pueblo fue con la revoluci\u00f3n Haitiana. Sea cual fuere su destino final, la revoluci\u00f3n cubana marca la \u00faltima etapa de una b\u00fasqueda caribe\u00f1a de identidad nacional\u201d<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u00a0C. L. R. James<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u201cNuestra lucha hab\u00eda comenzado en un barco de esclavos incluso antes de que naci\u00e9ramos. Me vino a la cabeza \u201cvenceremos\u201d, mi palabra favorita en espa\u00f1ol. Diez millones de personas se hab\u00edan enfrentado al monstruo. Diez millones de personas a menos de ciento cincuenta kil\u00f3metros [\u2026] No cab\u00eda duda, un d\u00eda nuestra gente ser\u00eda libre. El mundo no pertenec\u00eda a los cowboys y bandidos\u201d<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>Assata Shakur<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right; padding-left: 180px;\"><sup>\u00a0<\/sup><\/h6>\n<p class=\"align-right\">La \u201cotra era de la revoluci\u00f3n\u201d tiene como epicentro el Caribe. Los ciento cincuenta y cinco a\u00f1os transcurridos entre un primero de enero y otro conforman el largo ciclo trazado entre la Revoluci\u00f3n Haitiana y la Revoluci\u00f3n Cubana. Pero ciertamente dicho ciclo no est\u00e1 cerrado: ambas revoluciones son hitos dentro de ese extenso flujo y reflujo desplegado sobre estas islas y sus di\u00e1sporas; un oleaje que expone la continuidad de todas las formas existentes de colonialismo, las que s\u00f3lo han visto su ocaso cuando las estrategias de resistencia anticolonial han logrado articular un movimiento m\u00e1s all\u00e1 de la revuelta. En tanto, en los vaivenes de este ciclo, la \u201cunidad submarina\u201d \u2212para seguir la met\u00e1fora del poeta barbadense Kamau Brathwhaite\u2212 de una lucha bullente, expresada a veces como movimiento pol\u00edtico, otras como cimarronaje cultural, permanece activa en las costas de las Antillas. M\u00e1s aun ahora, en que el ajuste de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba parece mantener abierto el proceso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre 1791 y 1804 ocurre la Revoluci\u00f3n Haitiana, escenario donde las mayores contradicciones expuestas por todas las formas modernas de subalternizaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y racismo son catalizadas en la primera revoluci\u00f3n de independencia de Am\u00e9rica Latina, cuya irrupci\u00f3n emerge como rev\u00e9s absoluto de la Revoluci\u00f3n Francesa contra el Antiguo R\u00e9gimen. La isla de Saint\u2013Domingue \u2013anteriormente llamada por Col\u00f3n \u00abLa espa\u00f1ola\u00bb, tras su arribo a Las Indias\u2013 obtiene su libertad mediante la in\u00e9dita insurgencia de los esclavos negros organizados contra sus amos blancos. El etn\u00f3logo haitiano Jean Price\u2013Mars se\u00f1ala que hacia 1700 exist\u00edan un mill\u00f3n de negros cimarrones en Hait\u00ed. Estos, aunque dispersos por el territorio, manten\u00edan un sentido de unidad a trav\u00e9s de la religi\u00f3n en tanto v\u00eda de restauraci\u00f3n o incluso inversi\u00f3n de todo aquello que la esclavitud hab\u00eda despojado y deshumanizado. De all\u00ed que el 14 de agosto de 1971 la c\u00e9lebre ceremonia vud\u00fa <em>Bois Ca\u00efman<\/em> constituya la base del relato fundacional que acompa\u00f1a el proceso. Boukman, sacerdote que la dirige, habr\u00eda dicho:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">\u201c[&#8230;] el Dios de los blancos ordena el crimen, el nuestro bondades. Pero ese Dios que es tan bondadoso (el nuestro) nos ordena la venganza. \u00c9l va a conducir nuestros brazos y a asistirnos. \u00a1Romped la imagen del Dios de los blancos que est\u00e1 sediento de nuestras l\u00e1grimas; escuchad en nosotros mismos el llamado de la libertad!\u201d<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fuerza de esta m\u00edtica ceremonia inicial inspirar\u00eda los largos a\u00f1os de combate liderados primero por Toussaint Louverture y m\u00e1s tarde por Jean Jacques Dessalines, quien el\u00a0 1\u00b0 de enero de 1804 declara el inicio de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed. Si bien la resonancia de esta revoluci\u00f3n fue de vasto alcance, el derrotero de la autonom\u00eda no fue sencillo: en medio de las persistentes formas de coerci\u00f3n externas \u2013tanto desde Francia como desde los otros imperios que se disputaban el territorio\u2013, la consolidaci\u00f3n de una naci\u00f3n haitiana se convierte en un proyecto inconcluso \u2013por cierto, al igual que en otras latitudes del continente\u2013. Tras los largos a\u00f1os de intervenci\u00f3n, que desde 1915 no han cesado, la recuperaci\u00f3n del proyecto que la revoluci\u00f3n negra tra\u00eda a la regi\u00f3n contin\u00faa siendo una utop\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<h4><strong>La frontera imperial caribe\u00f1a<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hait\u00ed probablemente sea la representaci\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida de las fuerzas contrapuestas \u2013internas y externas\u2212 que han coexistido en el territorio caribe\u00f1o y que conducen su intrincado desarrollo hist\u00f3rico. El Caribe es una de aquellas parcelas del mapa mundial en que las fronteras son constantemente transgredidas en el l\u00edmite donde la larga historia del colonialismo choca con las diversas formas de resistencia emergidas desde su centro o bien desde su di\u00e1spora. Este \u00faltima, una de las huellas demogr\u00e1ficas m\u00e1s decisivas de la ocupaci\u00f3n, coerci\u00f3n y violencia desplegadas sobre estos territorios y sus pueblos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante el siglo XX, tras el largo \u201cdebate armado\u201d (al decir de Gerard Pierre Charles) entre los imperios coloniales ingl\u00e9s, espa\u00f1ol, franc\u00e9s y holand\u00e9s, Estados Unidos toma la vanguardia de la vocaci\u00f3n imperial mediante ocupaciones e intervenciones en la zona. Vale recordar que este 2015 se cumplieron cien a\u00f1os de la primera intervenci\u00f3n norteamericana en Hait\u00ed (1915\u20131934) que, por su duraci\u00f3n y car\u00e1cter, definir\u00e1 el curso del siglo XX haitiano, especialmente su giro nacional, piso necesario para la aparici\u00f3n de dirigencias pol\u00edticas y burgues\u00edas nacionales instaladas sobre principios que antes pod\u00edan considerarse progresistas e incluso anticoloniales. Me refiero al r\u00e9gimen de Fran\u00e7ois Duvalier, conocido como <em>Papa Doc<\/em>, autoproclamado presidente vitalicio y continuado despu\u00e9s por su hijo Jean\u2013Claude Duvalier. Ambos, apoyados militar y econ\u00f3micamente por Estados Unidos, consolidan una suerte de dinast\u00eda entre 1957 y 1986. Probablemente esta sea una de las dictaduras m\u00e1s emblem\u00e1ticas del radio caribe\u00f1o. La paradoja se hace evidente: la isla donde los esclavos negros movilizaron la utop\u00eda de la liberaci\u00f3n descolonizadora <em>en<\/em> y <em>para<\/em> el continente es la misma que, bajo la figura de ese nacionalismo, instala una dictadura fundada en la identidad del negro haitiano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Caribe nunca ha permanecido ajeno a las grandes disputas mundiales por la hegemon\u00eda. Pero esa continuidad no constituye una expresi\u00f3n homog\u00e9nea que suprima las variantes culturales, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas diferenciales del territorio. Las lenguas disputantes \u2212el creole, el franc\u00e9s, el espa\u00f1ol y el ingl\u00e9s, principalmente\u2212, las tradiciones populares y nacionales, la conflictividad de las formaciones sociales y de clase, entre otras cuestiones, son parte de una tendencia balcanizadora que a\u00fan no ve su fin. Con todo, esa balcanizaci\u00f3n generada por el colonialismo contiene elementos que unifican el territorio a pesar de su heterogeneidad estructural. El r\u00e9gimen de la plantaci\u00f3n azucarera como sistema productivo principal en las Antillas, instalado desde fines del siglo XVII y asentado en el siglo XVIII, traza el desarrollo econ\u00f3mico y social de la regi\u00f3n. La plantaci\u00f3n es motor de la trata esclavos y de la triangulaci\u00f3n de capitales que circulan de forma transatl\u00e1ntica, pero tambi\u00e9n se halla en el origen del racismo, que luego es naturalizado en tanto matriz biol\u00f3gica de jerarquizaci\u00f3n de las poblaciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De ello se ha ocupado la historiograf\u00eda caribe\u00f1a desde los a\u00f1os sesenta y setenta: reconocer los elementos de unidad estructural cuyo eje estriba en la econom\u00eda de la plantaci\u00f3n, adem\u00e1s de trazar un recorrido por los ciclos coloniales y anticoloniales desde Col\u00f3n a la Revoluci\u00f3n Cubana. Los trabajos del Grupo Nuevo Mudo en el Caribe Angl\u00f3fono \u2013muy en sinton\u00eda con las teor\u00edas dependentistas que surgen en la Am\u00e9rica Latina continental durante esas d\u00e9cadas\u2212 y las historias generales del Caribe aportan a dicha reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica. El escritor y pol\u00edtico dominicano Juan Bosch (presidente en 1963), con su libro <em>De Crist\u00f3bal a Fidel Castro. El Caribe frontera imperial<\/em>, y el historiador y primer ministro de Trinidad y Tobago Eric Williams, con <em>From Columbus to Castro. The History of the Caribbean 1492\u20131969<\/em>, reafirman la lectura de una unidad hist\u00f3rica en la regi\u00f3n en el ciclo que comprenden ambas revoluciones. A estos esfuerzos provenientes del Caribe Hispano y Angl\u00f3fono se suma, posteriormente, el del soci\u00f3logo e historiador haitiano Gerard Pierre\u2013Charles en <em>El Caribe contempor\u00e1neo<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y es que las alternativas descolonizadoras de la segunda mitad siglo XX vieron en la Revoluci\u00f3n Cubana el momento de su consolidaci\u00f3n. La tesis que circula en torno a este ciclo entre revoluciones (por ejemplo, v\u00eda Ren\u00e9 Depestre) postula que con la Cuba del 59 no s\u00f3lo se asegura una autonom\u00eda pol\u00edtica efectiva \u2013una segunda independencia\u2212 sino que tambi\u00e9n vehicula una transformaci\u00f3n integral de la sociedad antillana: sus ra\u00edces culturales y las matrices econ\u00f3mico\u2013sociales eran removidas mediante una toma de conciencia que acu\u00f1aba en su centro la experiencia hist\u00f3rica acumulada desde la Revoluci\u00f3n Haitiana a la Revoluci\u00f3n Cubana, desde el siglo XVIII al siglo XX, bajo la figura de un aut\u00e9ntico cimarronaje.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h4><strong>El cimarronaje cultural<\/strong><\/h4>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los esfuerzos por unificar geopol\u00edtica y estrat\u00e9gicamente el Caribe en una Federaci\u00f3n o Confederaci\u00f3n antillana aparecieron, no perduraron. Entonces, \u00bfqu\u00e9 nos queda de este flujo y reflujo de la insurgencia anticolonial caribe\u00f1a?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me atrevo a insistir en que es en la cultura donde los esfuerzos que en otras esferas de la sociedad han resultado truncos, se consolidan. El debate de ideas, las est\u00e9ticas, los di\u00e1logos, los intercambios intelectuales y las formas, si se quiere, transculturadas de negociar lo propio y lo ajeno, lo antillano y lo occidental, nutren el terreno de lo pol\u00edtico e incluso anuncian transformaciones que ser\u00e1n decisivas en las d\u00e9cada posteriores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por ello, necesariamente el primer momento de un cimarronaje cultural en tanto movimiento que edifica un circuito cosmopolita de la conciencia negra es la Negritud; movimiento impulsado por intelectuales provenientes de tres latitudes distintas de la francofon\u00eda que, al reunirse en Par\u00eds, utilizan el formato program\u00e1tico de la revista cultural como artefacto de difusi\u00f3n. Aim\u00e9 C\u00e9saire (Martinica), Le\u00f3n Damas (Guyana) y L\u00e9opold Senghor (Senegal) son los creadores de <em>L\u2019\u00c9tudiant noir,<\/em> una revista que, mientras difunde las artes de los negros de la di\u00e1spora, se opone a las tendencias asimilacionistas con que se hab\u00eda atendido el \u201carte africano\u201d. A su vez, la revista se apropia de ciertas estrategias de las vanguardias de los a\u00f1os veinte para defender la existencia de un sujeto y un discurso arraigado en lo afrodescendiente y en la memoria de la esclavitud.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque su desarrollo siga otra v\u00eda, Casa de las Am\u00e9ricas, instituci\u00f3n cultural org\u00e1nica de la Cuba de Fidel, tambi\u00e9n constituye un programa de cimarronaje cultural. Inaugurada el primer a\u00f1o de la revoluci\u00f3n, es la instituci\u00f3n que no solo fortalece, sino tambi\u00e9n promueve las redes y circuitos intelectuales entre las diversas regiones del continente, adem\u00e1s de estrechar las distancias ling\u00fc\u00edsticas de \u201clos caribes\u201d mediante su labor de traducci\u00f3n: un programa cultural estrat\u00e9gico de car\u00e1cter continental llevado a cabo desde la labor editorial, los reconocimientos otorgados a trav\u00e9s de premiaciones anuales y la revista que a\u00fan est\u00e1 plenamente vigente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pareciera ser una suerte de ley hist\u00f3rica que repensar la tradici\u00f3n implica revisitar las posibilidades inventivas de un futuro que, ciertamente, no est\u00e1 del todo trazado. Incluso, como dice Depestre, nos permite mirar de frente esa \u201cserie de maneras propiamente antillanas y latinoamericanas de cimarronear la opresi\u00f3n social econ\u00f3mica, el colonialismo cultural y el racismo de Pr\u00f3spero [\u2026] homolog\u00eda hist\u00f3rica de nuestros modos calibanescos de so\u00f1ar, de sentir, de divertirse, de pensar, de obrar, de trabajar, al sur del r\u00edo Bravo\u201d. Afortunadamente, tales maneras son m\u00faltiples y el largo ciclo, ese flujo y reflujo, contin\u00faa desplegando su curso. En este nuevo primero de enero, m\u00e1s que revisitar las efem\u00e9rides de la tradici\u00f3n, nos abrimos a mirar los oleajes nuevos y viejos que corren de sur a sur.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u201cunidad submarina\u201d \u2212para seguir la met\u00e1fora del poeta barbadense Kamau Brathwhaite\u2212 de una lucha bullente, expresada a veces como movimiento pol\u00edtico, otras como cimarronaje cultural, permanece activa en las costas de Las Antillas. <\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":2715,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[303,305,306,298,73,304],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-699","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","tag-caribe","tag-cimarronaje","tag-colonialismo","tag-haiti","tag-maria-yaksic","tag-revolucion-caribena"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=699"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/699\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2715"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=699"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=699"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}