{"id":7259,"date":"2018-05-08T21:13:20","date_gmt":"2018-05-08T21:13:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=7259"},"modified":"2018-05-16T03:22:47","modified_gmt":"2018-05-16T03:22:47","slug":"j-m-coetzee-antonio-di-benedetto-un-gran-escritor-que-deberiamos-conocer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/05\/08\/j-m-coetzee-antonio-di-benedetto-un-gran-escritor-que-deberiamos-conocer\/","title":{"rendered":"J. M. Coetzee, \u201cAntonio Di Benedetto, un gran escritor que deber\u00edamos conocer\u201d"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/author\/angel\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Angelo Narv\u00e1ez<\/a><\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">El a\u00f1o es 1790, el lugar: un puesto de avanzada en el r\u00edo Paraguay regido desde lejos por Buenos Aires. Don Diego de Zama ha estado aqu\u00ed por catorce meses sirviendo en la administraci\u00f3n espa\u00f1ola, alejado de su esposa e hijos. Nost\u00e1lgicamente, Zama recuerda los d\u00edas en que era <em>corregidor<\/em> de un distrito propio que pod\u00eda gobernar:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a1El doctor don Diego de Zama!\u2026 El en\u00e9rgico, el ejecutivo, el pacificador de indios, el que hizo justicia sin emplear la espada. Zama, el que domin\u00f3 la rebeli\u00f3n ind\u00edgena sin gasto de sangre espa\u00f1ola, gan\u00f3 honores del monarca y respeto de los vencidos.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Ahora, bajo un nuevo y centralizado sistema de gobierno pensado para afianzar el control de Espa\u00f1a sobre sus colonias, los corregidores deben ser espa\u00f1oles de nacimiento. Zama sirve como segundo al mando del gobernador espa\u00f1ol: como un criollo, un americano nacido en el Nuevo Mundo, no puede aspirar a nada m\u00e1s. Est\u00e1 en los mediados de sus treinta a\u00f1os y su carrera parece estancarse. Ha solicitado una transferencia; sue\u00f1a con una carta del Virrey que lo lleve a Buenos Aires, pero \u00e9sta no llega nunca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Paseando por las d\u00e1rsenas nota un cuerpo flotando en el agua, el cuerpo de un mono que se ha atrevido a dejar la selva y arrojarse al r\u00edo. Sin embargo, e incluso estando muerto, el mono se encuentra atrapado entre los pilares del muelle, imposibilitado de escapar r\u00edo abajo. \u00bfSer\u00e1 un presagio?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su sue\u00f1o de retornar a la civilizaci\u00f3n, Zama sue\u00f1a con una mujer que no es su esposa (aunque la ama), alguien joven y hermosa nacida en Europa que lo salve no s\u00f3lo de su estado actual de privaci\u00f3n sexual y aislamiento social, sino tambi\u00e9n de una condici\u00f3n existencial a\u00fan m\u00e1s compleja de comprender: envejecer sin saber para qu\u00e9. Intenta proyectar su sue\u00f1o en varias j\u00f3venes mujeres que observa por las calles, pero con un \u00e9xito despreciable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En sus fantas\u00edas er\u00f3ticas, su amante tiene un modo de hacerle el amor que nunca ha experimentado, delicado, un modo \u00fanicamente europeo. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en Europa, donde no existe este endemoniado calor, las mujeres est\u00e1n limpias y nunca sudan. Sin embargo, aqu\u00ed est\u00e1 solo, \u201cen un pa\u00eds que infinidad de francesas y de rusas, que infinidad de personas en el mundo jam\u00e1s oyeron mentar\u201d. Para estas personas, los europeos, las personas <em>reales<\/em>, Am\u00e9rica no es real. Incluso para \u00e9l Am\u00e9rica carece de realidad, un territorio sin car\u00e1cter en cuya bastedad est\u00e1 perdido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sus colegas lo invitan a un\u00edrseles para visitar un burdel. Los rechaza. S\u00f3lo tiene relaciones con mujeres blancas y espa\u00f1olas, explica en primera instancia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Del peque\u00f1o grupo de mujeres blancas y espa\u00f1olas posibles, Zama elige como potencial amante a la esposa de un prominente terrateniente. Luciana no es bella \u2013su rostro le recuerda un caballo\u2013, pero tiene una figura atractiva (la ha espiado mientras se ba\u00f1a desnuda). Zama la reclama \u201ccon nervios, gusto y una tremenda vacilaci\u00f3n\u201d, pero sin saber c\u00f3mo seducir a una mujer casada. Y, en efecto, Luciana demuestra que no es f\u00e1cil de convencer. En su campa\u00f1a por convencerla, ella est\u00e1 siempre un paso adelante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como alternativa a Luciana encuentra a Rita, la hija espa\u00f1ola del terrateniente. Pero antes de llegar a cualquier punto con ella, su actual amante, un vicioso mat\u00f3n, la humilla groseramente en p\u00fablico. Rita le suplica a Zama que la vengue, pero aunque el rol del vengador le atrae, Zama no encuentra razones para enfrentar a su formidable rival (el autor de Zama, Antonio De Benedetto, le ofrece un muy claro sue\u00f1o freudiano para explicar su miedo a los hombres poderosos).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Habiendo fracasado con las mujeres espa\u00f1olas, Zama debe volcarse sobre las mujeres del pueblo. Generalmente se aleja de las mulatas \u201cpara no so\u00f1ar con ellas, y predisponerme y venir en derrota\u201d. La derrota a la que se refiere es por cierto la masturbaci\u00f3n; pero, m\u00e1s significativamente, implica descender en la escala social, confirmando el clich\u00e9 metropolitano de acuerdo al cual los criollos y las razas mezcladas se pertenecen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una mulata le da una mirada provocadora y \u00e9l la sigue hacia el lado m\u00e1s oscuro del pueblo, donde es atacado por una jaur\u00eda de perros. Dispersa a los perros con su estoque, entonces \u201cfanfarr\u00f3n y dominante\u201d (su lenguaje), posee a la mujer. Se ofende: \u201cAquel episodio exced\u00eda el derecho de enamorarme. En el amor del enamoramiento hay un requisito de encanto ideal\u201d. Luego, reflexionando sobre el hecho que los perros son las \u00fanicas criaturas cuya sangre ha derramado su espada, se dice a s\u00ed mismo \u201cmataperros\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Zama es un personaje quisquilloso. Tiene un grado en Letras y le incomoda cuando los locales no son suficientemente respetuosos. Sospecha que la gente se burla de \u00e9l tras sus espaldas, que se preparan conspiraciones para humillarlo. Sus relaciones con las mujeres \u2013que ocupan gran parte de la novela\u2013 se caracterizan de una parte por su tosquedad, y de otra, por su timidez. Es superficial, desma\u00f1ado, narcisista y m\u00f3rbidamente suspicaz: es propenso a los arranques de lujuria, a los ataques de violencia, y adem\u00e1s est\u00e1 dotado de una infinita capacidad para enga\u00f1arse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero es tambi\u00e9n autor de s\u00ed mismo, en un doble sentido. Primero, porque todo lo que escucha sobre s\u00ed proviene de su propia boca, incluyendo ep\u00edtetos tan derogatorios como \u201cfanfarr\u00f3n\u201d y \u201cmataperros\u201d, lo que sugiere una cierta auto-conciencia ir\u00f3nica. Segundo, porque sus acciones cotidianas est\u00e1n dirigidas por impresiones de su inconsciente, o al menos de su yo interno, sobre el que no hace ning\u00fan esfuerzo por establecer un control consciente. El placer narcisista de s\u00ed mismo incluye el placer de nunca saber qu\u00e9 har\u00e1 despu\u00e9s y ser libre para inventarse mientras avanza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otra parte \u2013como \u00e9l mismo reconoce a momentos\u2013 la indiferencia por sus motivos m\u00e1s profundos quiz\u00e1s produzca sus fracasos: \u201cEra algo mayor la causa de mi anegante desaz\u00f3n, ignoro qu\u00e9, algo as\u00ed como una poderosa negaci\u00f3n, imperceptible, aunque superior a cualquier rebeld\u00eda, a cualquier aplicaci\u00f3n de mis fuerzas\u201d quiz\u00e1s est\u00e9 dictando su destino. Es la falta de inhibici\u00f3n auto-cultivada lo que lo lleva a arrojarse, sin mediar provocaciones, con su cuchillo sobre el \u00fanico colega que tiene una buena impresi\u00f3n de \u00e9l y, luego, a sentarse mientras el joven asume la responsabilidad y pierde su trabajo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La actitud incuriosa y en efecto inmoral de Zama hacia sus propios impulsos violentos llev\u00f3 a los primeros lectores a compararlo con Meursault de <em>El extranjero<\/em> de Albert Camus (el existencialismo estaba en boga en Argentina en los a\u00f1os 50\u2019, cuando <em>Zama <\/em>se public\u00f3). Sin embargo, la comparaci\u00f3n no es de gran ayuda. Aunque lleva un estoque, el arma que prefiere Zama es el cuchillo. El cuchillo lo traiciona como americano, al igual que su falta de cortes\u00eda como seductor y (como luego har\u00e1 ver Di Benedetto) tambi\u00e9n su inmadurez moral. Zama es un hijo de su tiempo, los turbulentos a\u00f1os de 1790, que justifica su promiscuidad invocando los derechos de los hombres \u2013especialmente el derecho al sexo (o, como \u00e9l mismo prefiere decirlo, a \u201cenamorarse\u201d). La configuraci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural es Am\u00e9rica Latina, no Francia (o Argelia).<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sup>Antonio Di Benedetto junto a Jorge Luis Borges<\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<p>M\u00e1s importante que Camus como influencia es Jorge Luis Borges, el contempor\u00e1neo mayor de Di Benedetto y la figura dominante del escenario intelectual argentino en sus d\u00edas. En 1951, Borges dio un discurso bastante influyente, <em>El escritor argentino y la tradici\u00f3n<\/em>, en el que atendiendo a la pregunta sobre si Argentina deb\u00eda desarrollar una tradici\u00f3n literaria propia, respondi\u00f3 con despreci\u00f3 sobre el nacionalismo literario: \u201c\u00bfCu\u00e1l es la tradici\u00f3n argentina?&#8230; nuestra tradici\u00f3n es toda la cultura occidental\u2026 nuestro patrimonio es el universo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las fricciones entre Buenos Aires y las Provincias del interior han sido una constante en la historia argentina que se remonta a los tiempos coloniales: Buenos Aires como puerta abierta al mundo defendiendo el cosmopolitismo, mientras las Provincias adher\u00edan a los valores antiguos y nativistas. Borges fue esencialmente un hombre de Buenos Aires, mientras que las simpat\u00edas de Di Benedetto yacen con las Provincias: elige vivir y trabajar en Mendoza, la ciudad donde nace el lejano oeste argentino.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque sus simpat\u00edas regionales eran profundas, el joven Di Benedetto se impacientaba por la mirada estrecha de quienes estaban a cargo de las instituciones culturales en las Provincias, la llamada Generaci\u00f3n de 1925. El mismo se sumergi\u00f3 en los maestros modernos \u2013Freud, Joyce, Faulkner, los existencialistas franceses\u2013 y se involucr\u00f3 profesionalmente con el cine como cr\u00edtico y redactor de guiones (la Mendoza de post-guerra era un centro considerable de cultura cinematogr\u00e1fica). Sus dos primeros libros, <em>Mundo animal <\/em>(1953) y <em>El pent\u00e1gono <\/em>(1955), son resueltamente modernistas, sin ning\u00fan colorante regional. Su deuda con Kafka es particularmente evidente en <em>Mundo animal<\/em>, donde desenfoca la distinci\u00f3n entre hombre y animal acorde a las l\u00edneas del <em>Informe para una Academia <\/em>y de las <em>Investigaciones de un perro<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Zama <\/em>toma directamente el problema de la tradici\u00f3n y el car\u00e1cter argentino: qu\u00e9 son y qu\u00e9 deber\u00edan ser. Toma como t\u00f3pico la escisi\u00f3n entre la costa y el interior, entre los valores europeos y los americanos. Ingenua y, en alg\u00fan grado pat\u00e9ticamente, su h\u00e9roe ans\u00eda una Europa inalcanzable. Sin embargo, Di Benedetto no usa la c\u00f3mica hispanofilia de su h\u00e9roe para sostener un caso a favor de los valores regionales y de los medios literarios asociados al regionalismo, al modo de la antigua novela realista. El puerto donde acontece <em>Zama<\/em> es apenas descrito; casi no tenemos idea sobre c\u00f3mo la gente se viste o en qu\u00e9 se ocupan; el lenguaje del libro a momentos evoca, hasta el punto de la parodia, la novela sentimental siglo XIX: pero, a\u00fan m\u00e1s, evoca el teatro del absurdo del siglo XX (Di Benedetto admiraba a Eug\u00e8ne Ionesco, y a Luigi Pirandello antes que \u00e9l). Incluso cuando <em>Zama <\/em>satiriza las aspiraciones cosmopolitas, lo hace de un modo cosmopolita y modernista.<\/p>\n<p>Ahora, la relaci\u00f3n de Di Benedetto con Borges fue m\u00e1s profunda y compleja que una mera cr\u00edtica del universalismo y una sospecha de la pol\u00edtica patricia (Borges dec\u00eda de s\u00ed mismo ser un spenceriano anarquista, lo que significaba que desde\u00f1aba al Estado en todas sus expresiones; mientras Di Benedetto se entend\u00eda a s\u00ed mismo como socialista). Por cierto, Borges reconoci\u00f3 perfectamente el talento de Di Benedetto y, de hecho, tras la publicaci\u00f3n de <em>Zama<\/em>, lo invit\u00f3 a la capital para ofrecer una lectura en la Biblioteca Nacional, de la cual era director.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1940, junto a dos colegas asociados a la revista <em>Sur <\/em>(Silvia Ocampo y Adolfo Bioy Casares), Borges edit\u00f3 la <em>Antolog\u00eda de literatura fant\u00e1stica<\/em>, un trabajo que tuvo una notable influencia en la literatura latinoamericana. En su prefacio, los editores argumentaron que lejos de ser un subg\u00e9nero irrelevante, la fantas\u00eda encarnaba un modo antiguo, pre-literario, de ver el mundo. La fantas\u00eda no era s\u00f3lo intelectualmente respetable, sino que tambi\u00e9n ten\u00eda una tradici\u00f3n precursora entre los escritores latinoamericanos, y que era ella misma parte de una tradici\u00f3n mundial mayor. La propia ficci\u00f3n de Borges aparecer\u00eda bajo el signo de lo fant\u00e1stico; lo fant\u00e1stico, desplegado en los temas caracter\u00edsticos de la literatura regional, junto a las innovaciones narrativas que William Faulkner a\u00f1adi\u00f3, dar\u00eda vida al realismo m\u00e1gico de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La revalorizaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico abogada por Borges y por los escritores en torno a <em>Sur<\/em>, fue indispensable para el desarrollo de Di Benedetto. Seg\u00fan asegur\u00f3 en una entrevista poco antes de morir, la fantas\u00eda, junto a las herramientas entregadas por el psicoan\u00e1lisis, le abrieron nuevas realidades para explorar como escritor. En la segunda parte de <em>Zama<\/em>, lo fant\u00e1stico pasa a primer plano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La historia se retoma en 1974. La colonia tiene un nuevo gobernador. Zama logra tener una mujer (una viuda espa\u00f1ola sin recursos) para satisfacer sus necesidades f\u00edsicas, aunque no vive con ella. Ella le ha dado un hijo, un ni\u00f1o enfermizo que pasa sus d\u00edas jugando en la tierra. Sus relaciones con Zama carecen completamente de ternura. Ella \u201cse dejaba tener\u201d s\u00f3lo cuando trae dinero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un funcionario de la administraci\u00f3n llamado Manuel Fern\u00e1ndez es descubierto mientras escribe un libro en sus horas de trabajo. El gobernador se disgusta con Fern\u00e1ndez y le exige a Zama encontrar un pretexto para despedirlo. Zama reacciona con una irritaci\u00f3n que no dirige hacia el gobernador sino hacia el desamparado joven idealista, el \u201chombrecillo escritor de libros\u201d, perdido en las lejan\u00edas del Imperio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez le confidencia inocentemente a Zama que escribe porque la escritura le da un sentido de libertad, y ya que el censor dif\u00edcilmente permitir\u00eda su publicaci\u00f3n, enterrar\u00e1 el manuscrito en una caja para que lo rescaten los nietos de sus nietos, \u201centonces ser\u00e1 distinto\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Zama ha adquirido deudas que no logra solventar. Por pura amabilidad, Fern\u00e1ndez se ofrece para ayudar a la irregular familia de Zama: de hecho, se ofrece a casarse con la desamada viuda y a darle su apellido al ni\u00f1o. Zama responde con una suspicacia caracter\u00edstica: \u00bfy si todo es un complot para hacerlo sentirse endeudado?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin dinero, Zama se vuelve un inquilino en la casa de un hombre de apellido Soledo. En la casa de Ignacio Soledo hay una mujer que s\u00f3lo se deja ver fugazmente y de quien en alg\u00fan punto se dice (por los sirvientes) que es la hija de Soledo y, en otro momento, que es su esposa. Hay tambi\u00e9n otra mujer misteriosa, una vecina que se sienta en su ventana a observar cuidadosamente a Zama cada vez que pasa. Casi toda la Parte II se concentra en los intentos de Zama por resolver el enigma de estas mujeres: \u00bfHay dos mujeres o s\u00f3lo una, que se cambia r\u00e1pidamente de ropa? \u00bfQui\u00e9n es la mujer de la ventana? \u00bfEst\u00e1 toda la farsa orquestada por Soledo para burlarse de \u00e9l? \u00bfC\u00f3mo puede acceder sexualmente a las mujeres?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al comienzo Zama toma la farsa como un desaf\u00edo a su ingenuidad. Hay p\u00e1ginas donde, con un empujoncito del traductor al ingl\u00e9s, Zama suena como uno de los h\u00e9roes de intelecto puro de Samuel Beckett, hilando una hip\u00f3tesis compleja tras otra para explicar por qu\u00e9 el mundo es como es. Sin embargo, la b\u00fasqueda de Zama crece gradualmente hasta volverse m\u00e1s urgente y, en efecto, afiebrada. La mujer de la ventana se revela a s\u00ed misma: es f\u00edsicamente poco atractiva y carece de juventud. Casi ebrio, Zama se siente libre para arrojarla al suelo y \u201c[tomarla] con vehemencia\u201d, es decir, violarla. Luego, cuando ha terminado, demanda dinero. Est\u00e1 de vuelta en un terreno f\u00edsico familiar: de una parte, tiene una mujer de quien puede prescindir pero que est\u00e1 sexualmente disponible y, de otra, una mujer (o quiz\u00e1s dos) que en su\/sus \u201cencanto(s) temible(s)\u201d puede\/en continuar siendo el inaccesible (o quiz\u00e1s inexistente) objeto de su deseo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Zama<\/em> tard\u00f3 un largo tiempo en gestarse, pero se escribi\u00f3 con apuro. La prisa de su composici\u00f3n se muestra claramente en la Parte II, donde la topograf\u00eda casi on\u00edrica de la residencia de Ignacio Soledo es tan confusa para el lector como lo es para Zama, pasando de habitaci\u00f3n en habitaci\u00f3n cada vez m\u00e1s oscuras buscando comprender qu\u00e9 hay detr\u00e1s. Confuso, pero fascinante: Di Benedetto se desprende de la l\u00f3gica narrativa y deja que el esp\u00edritu lleve a su h\u00e9roe donde desee.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hay un golpe en la puerta. Es un ni\u00f1o descalzo y harapiento, un mensajero misterioso que ya hab\u00eda aparecido en la vida de Zama, y que volver\u00e1 a aparecer. Detr\u00e1s del ni\u00f1o, como si fuera un cuadro, \u201ctres caballos a la estampida\u201d parecen pisotear hasta la muerte a una peque\u00f1a ni\u00f1a.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Volv\u00eda a mi habitaci\u00f3n como recogiendo tinieblas y ya con la facultad \u2013pod\u00eda creerse- de verme desde afuera. Pude verme convertido gradualmente en figura de duelo, por adhesi\u00f3n de las sombras, pelusa de murci\u00e9lago, en el curso de mi camino. Al pisar la rec\u00e1mara supe que todo eso pod\u00eda desaparecer. Pod\u00eda desaparecer conmigo. Iba a darme con algo, con alguien, y yo comprend\u00ed que estaba en trance de elegirlo o elegir su muerte.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Una presencia femenina pasa como un soplo. Zama levanta una vela hacia el rostro del ser: \u00a1es <em>ella<\/em>! Pero, \u00bfqui\u00e9n es ella? Sus sentidos tambalean, una niebla parece invadir la habitaci\u00f3n. Vuelve torpemente a la cama y luego despierta para encontrar a la mujer de la ventana observ\u00e1ndolo con \u201cun afecto compasivo, una piedad amorosa y sacrificada, en los ojos. Todo muy definido, sin reservas, sin misterio\u201d. Ella observa con amargura c\u00f3mo Zama est\u00e1 esclavizado por los encantos de \u201caquella otra figura entrevista\u201d, y le ofrece una homil\u00eda sobre los peligros de la fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Levant\u00e1ndose finalmente de la cama, Zama decide que todo el episodio de \u201ccosechar la oscuridad\u201d deb\u00eda explicarse \u2013convincentemente\u2013 como el producto de una fiebre. Vuelve sobre las oscuras regiones hacia las que lo han guiado las alucinaciones, vacila en su titubeante auto-exploraci\u00f3n y reintroduce la dicotom\u00eda entre fantas\u00eda (fiebre) y realidad en la que estuvo en el proceso de desmoronarse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para comprender qu\u00e9 est\u00e1 en juego en este momento necesitamos volcar nuestra atenci\u00f3n sobre Kafka, el escritor que m\u00e1s contribuy\u00f3 a dar forma al arte de Di Benedetto, tanto directa como indirectamente a trav\u00e9s de Borges. Como parte de su proyecto de re-habilitaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico como un g\u00e9nero literario, Borges hizo publicar a mediados de 1930 una serie de art\u00edculos sobre Kafka en los que distingu\u00eda entre sue\u00f1os \u2013que caracter\u00edsticamente yacen abiertos a la interpretaci\u00f3n\u2013, y las pesadillas de Kafka (la extensa pesadilla de Josef K. en <em>El proceso<\/em> es el mejor ejemplo) \u2013que nos llega en un lenguaje indescifrable. El \u00fanico horror de la pesadilla kafkiana, dice Borges, es que sabemos (al menos en un sentido de la palabra \u201csaber\u201d) que lo que estamos sobrellevando no es real; sin embargo, en el nudo del proceso alucinatorio (el juicio), estamos incapacitados para escapar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al final de la Parte II, Zama es un personaje que en relaci\u00f3n con una fantas\u00eda hist\u00f3rica rechaza, por parecerle insignificante, la irreal fantas\u00eda alucinatoria que ha experimentado. Sus prejuicios en favor de lo real contin\u00faan reteniendo su auto-conocimiento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una brecha de cinco a\u00f1os, la historia regresa. Los esfuerzos de Zama por asegurar una transferencia han fracasado; sus aventuras amorosas parecen ser cosas del pasado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un contingente de soldados es enviado para buscar por las tierras salvajes a Vicu\u00f1a Porto, un bandido de estatus m\u00edstico \u2013nadie est\u00e1 realmente seguro de su aspecto\u2013, a quien se le culpa por todos los males de la colonia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Zama recuerda a Vicu\u00f1a Porto, del tiempo que pas\u00f3 como corregidor, como alguien que fomentaba la rebeli\u00f3n entre los indios. A pesar de que las tropas deben ser guiadas por el imb\u00e9cil e incompetente Capit\u00e1n Parrilla, Zama se les une esperando que un triunfo espectacular produzca avances en su causa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una noche oscura un soldado no descrito saca a Zama del camino. Es Vicu\u00f1a Porto enmascarado como uno de los hombres de Parrilla caz\u00e1ndose as\u00ed a s\u00ed mismo. Le confiesa a Zama que desea dejar el bandidaje y reincorporarse a la sociedad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfDebe Zama traicionar la confianza de Porto? El c\u00f3digo de honor dice que no; pero la libertad de no obedecer c\u00f3digo alguno, de seguir los impulsos y pervertirse, dice que s\u00ed. Entonces Zama decide denunciar a Porto ante Parrilla y de inmediato se siente \u201crec\u00f3nditamente limpio\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parrilla arresta sin miramientos a Zama y a Porto. Con las manos atadas y el rostro hinchado por las picaduras, Zama ve c\u00f3mo es guiado de regreso al pueblo: \u201cPara las gentes, tan derrotado, repugnante y ruin Vicu\u00f1a Porto, el bandido, como Zama, su encubridor\u201d. Sin embargo, los bandidos invierten el juego. Asesinan fr\u00edamente a Parrilla e invitan a Zama a unirse al grupo. Zama se reh\u00fasa y entonces Porto le corta los dedos y lo abandona mutilado en medio de la nada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este momento de desesperaci\u00f3n, la salvaci\u00f3n, aparece bajo la forma de un ni\u00f1o cojo que ha asechado a Zama por una d\u00e9cada: \u201cComprend\u00ed que era yo, el de antes, que no hab\u00eda nacido de nuevo, cuando pude hablar con mi propia voz, recuperada, y le dije a trav\u00e9s de una sonrisa de padre: -No has crecido\u2026 A su vez, con irreductible tristeza, \u00e9l me dijo: -T\u00fa tampoco\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed culmina la tercera parte de <em>Zama<\/em>, con una lecci\u00f3n algo facilista que su h\u00e9roe-narrador nos invita a formular: buscarse a s\u00ed mismo, como Vicu\u00f1a Porto pretende hacer, se parece bastante a la b\u00fasqueda de la libertad, \u201cque no est\u00e1 all\u00e1, sino en cada cual\u201d. Lo que realmente debemos buscar ya est\u00e1 ah\u00ed: somos nosotros mismos antes de perder la inocencia natural.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Habiendo visto en las partes I y II a un Zama perdido, mal conducido por sue\u00f1os banales y confundido por la lujuria, en la parte III encontramos que a\u00fan se puede recuperar al buen Zama. El \u00faltimo acto de Zama antes de perder sus dedos es escribir una carta a su infinitamente paciente esposa, la sella en una botella y la arroja al r\u00edo. \u201cMarta, no he naufragado\u2026 Pens\u00e9 que aquel mensaje no estaba destinado a Marta ni a persona alguna exterior. Lo hab\u00eda escrito para m\u00ed\u201d, confiesa Zama.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El sue\u00f1o de recuperar el Ed\u00e9n, de comenzar de nuevo, anim\u00f3 la conquista europea del Nuevo Mundo desde los tiempos de Col\u00f3n. En el caso de la naci\u00f3n independiente de Argentina, que nace en 1816, esto decant\u00f3 en olas tras olas de inmigrantes en b\u00fasqueda de una utop\u00eda que resultaba no existir. No es fortuito que la esperanza frustrada sea uno de los grandes temas subterr\u00e1neos de la literatura argentina. Como Zama en el puerto perdido, el inmigrante se encuentra arrojado en un lugar en absoluto id\u00edlico desde el cual ya no hay escapatoria obvia. <em>Zama<\/em> es un libro dedicado \u201ca las v\u00edctimas de la espera\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sup>Antonio Di Benedetto<\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Las aventuras de Zama en el territorio ind\u00edgena salvaje est\u00e1n relatadas en un estilo r\u00e1pido y asociativo que Di Benedetto aprendi\u00f3 escribiendo guiones. Algunos de sus cr\u00edticos le han otorgado un gran peso a la parte III. A la luz de \u00e9sta, <em>Zama<\/em> se lee como la historia de un <em>americano<\/em> que se desprende de los mitos del Viejo Mundo y se compromete a s\u00ed mismo ya no a un Ed\u00e9n imaginario, sino al Nuevo Mundo en toda su incre\u00edble realidad. Esta lectura se sostiene en el rico soporte textual que ofrece Di Benedetto: flora y fauna ex\u00f3ticas, dep\u00f3sitos mineros fabulosos, comidas desconocidas, las tribus salvajes y sus cosas. Es como la primera vez que Zama abre sus ojos ante la plenitud del continente. Que todo este conocimiento no le haya llegado a Di Benedetto por experiencias personales \u2013nunca puso un pie en Paraguay\u2013, sino a trav\u00e9s de libros, y entre ellos una biograf\u00eda de Miguel Gregorio de Zamalloa, nacido en 1753, corregidor durante la rebeli\u00f3n de T\u00fapac Amaru \u2013el \u00faltimo monarca inca\u2013 es una iron\u00eda que no debe complicarnos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antonio Di Benedetto naci\u00f3 en 1922 en una familia de clase media. En 1945 abandon\u00f3 sus estudios en Derecho para incorporarse a <em>Los Andes<\/em>, el peri\u00f3dico m\u00e1s prestigioso de Mendoza. Eventualmente se convertir\u00eda en editor para todos los prop\u00f3sitos, aunque no nominalmente. Los due\u00f1os del peri\u00f3dico dictaban una l\u00ednea conservadora, que Di Benedetto sent\u00eda como una restricci\u00f3n. Hasta su arresto en 1976 \u2013por violar esa restricci\u00f3n\u2013 se pens\u00f3 a s\u00ed mismo como un periodista profesional que escrib\u00eda ficciones en su tiempo libre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Zama <\/em>(1956) fue su primera novela extensa y tuvo una recepci\u00f3n cr\u00edtica aceptable. Nada extra\u00f1o en un pa\u00eds que se ve\u00eda a s\u00ed mismo como un espacio aislado de la cultura europea que intent\u00f3 suplir la lejan\u00eda con los parentescos europeos. Se identific\u00f3 al autor como el primer existencialista latinoamericano, luego como un <em>nouveau romancier latinoamericano<\/em>. Durante los a\u00f1os 60\u2019 la novela se tradujo a varios idiomas europeos, aunque no al ingl\u00e9s. En Argentina, <em>Zama<\/em> ha permanecido como un cl\u00e1sico de culto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n del propio Di Benedetto a este debate radic\u00f3 en mostrar que si su ficci\u00f3n, especialmente en sus cuentos, podr\u00eda parecer negra a veces, carecer de comentarios, como si estuviera grabada por un lente cinematogr\u00e1fico, quiz\u00e1s no se deb\u00eda a una imitaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de Alain Robbe-Grillet, sino a que ambos estaban activamente involucrados con el cine.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A <em>Zama<\/em> le siguieron dos novelas m\u00e1s y varias colecciones de ficciones breves. El m\u00e1s interesante de estos trabajos es <em>El silenciero<\/em>, la historia de un hombre (nunca nombrado) que intenta escribir un libro pero que no logra escucharse a s\u00ed mismo pensar por el ruido de la ciudad. Su obsesi\u00f3n con el ruido lo consume, eventualmente volvi\u00e9ndolo loco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Publicado en 1964, la novela fue revisada profusamente en 1975 para dar a las reflexiones sobre el ruido una profundidad m\u00e1s filos\u00f3fica (Schopenhauer aparece aqu\u00ed prominentemente), y para prevenir cualquier lectura simplista o sociol\u00f3gica. En su edici\u00f3n revisada, el ruido adquiere una dimensi\u00f3n metaf\u00edsica: el protagonista se ve atrapado en la b\u00fasqueda irrealizable del silencio primordial que precede al <em>l\u00f3gos <\/em>divino que trajo el mundo al ser.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>El silenciero<\/em> va m\u00e1s all\u00e1 que <em>Zama<\/em> en el uso de la l\u00f3gica asociativa de sue\u00f1os y fantas\u00edas como conducci\u00f3n narrativa. Tanto como una novela de ideas que incluye ideas sobre c\u00f3mo se puede escribir una novela, como tambi\u00e9n en su recorrido m\u00edstico, <em>El silenciero<\/em> muy probablemente estableci\u00f3 la direcci\u00f3n que Di Benedetto habr\u00eda seguido como escritor: escribir historias no intervenidas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 24 de marzo de 1976, los militares tomaron el poder en Argentina en colusi\u00f3n con el gobierno civil y para el gusto de un segmento de la poblaci\u00f3n cansada de la violencia pol\u00edtica y del caos social. Los generales pusieron de inmediato en efecto su plan maestro o \u201cProceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional\u201d. El General Ib\u00e9rico Saint-Jean, ahora gobernador de Buenos Aires, dijo algo que se podr\u00eda haber sostenido en <em>El proceso <\/em>de Kafka: \u201cPrimero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores\u2026 a sus simpatizantes, en seguida\u2026 a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los t\u00edmidos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre los muchos llamados subversivos detenidos el primer d\u00eda del golpe estaba Di Benedetto. Luego sostendr\u00eda (como Josef K) no saber por qu\u00e9 hab\u00eda sido detenido, pero es claro que fue en represalia por sus actividades como editor de <em>Los Andes<\/em>, donde autoriz\u00f3 la publicaci\u00f3n de reportes sobre las actividades de las brigadas de derecha. (Despu\u00e9s de su arresto, los propietarios del peri\u00f3dico no tardaron en lavarse las manos).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La detenci\u00f3n comenzaba rutinariamente con un ataque de \u201cinterrogaci\u00f3n t\u00e1ctica\u201d, un eufemismo para la tortura, pensada para extraer informaci\u00f3n pero tambi\u00e9n para aclarar al detenido que \u00e9l o ella han entrado a un mundo nuevo con reglas nuevas. En muchos casos, escribe Eduardo Duhalde, el trauma de la primera tortura, reforzada al tener que ver o escuchar la tortura de otro prisionero, marca al prisionero para toda su vida. El instrumento de tortura preferido era el de la picana el\u00e9ctrica, que provocaba agudas convulsiones. Efectos posteriores del golpe el\u00e9ctrico iban de un intenso dolor muscular y par\u00e1lisis, al da\u00f1o neurol\u00f3gico expresado en arritmia, jaquecas cr\u00f3nicas y p\u00e9rdida de memoria [note]Eduardo Luis Duhalde, <em>El estado terrorista argentino <\/em>(Barcelona\/Argos Vergara, 1983), PP. 155-159. No confundirlo con Eduardo Duhalde, presidente de Argentina entre 2002 y 2003. [\/note].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Di Benedetto pas\u00f3 dieciocho meses en prisi\u00f3n, especialmente en la famosa Unidad Penal n\u00b0 9 de La Plata. Su liberaci\u00f3n se produjo despu\u00e9s de peticiones levantadas al r\u00e9gimen por Heinrich B\u00f6ll, Ernesto S\u00e1bato y Jorge Luis Borges, respaldados por PEN Internacional. Al poco tiempo sali\u00f3 al exilio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un amigo que se lo encontr\u00f3 despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n se preocup\u00f3 por c\u00f3mo hab\u00eda envejecido: su cabello hab\u00eda encanecido, sus manos temblaban, su voz vacilaba y caminaba arrastrando los pies. Aunque Di Benedetto nunca escribi\u00f3 directamente sobre su experiencia carcelaria \u2013prefiri\u00f3 practicar lo que llam\u00f3 una terapia del olvido\u2013, entrevistas de prensa aluden a soplos viciosos en la cabeza (\u201cDesde ese d\u00eda mi capacidad para pensar se ha visto afectada\u201d); una sesi\u00f3n con la picana el\u00e9ctrica (un golpe tan intenso que sinti\u00f3 como si sus \u00f3rganos internos fueran a colapsar); una ejecuci\u00f3n ficticia ante un pelot\u00f3n de fusilamiento mientras ten\u00eda en mente \u201c\u00bfy si me disparan en el rostro?\u201d. Otros prisioneros, casi todos m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l, recuerdan que Di Benedetto parec\u00eda desconcertado por el brutal r\u00e9gimen carcelario, intentando darle sentido a los ataques aleatorios que recib\u00eda de los guardias, cuando la esencia de estos ataques era que deb\u00edan ser impredecibles \u2013como una pesadilla kafkiana\u2013 y carecer de sentido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El exilio llev\u00f3 a Di Benedetto a Francia, Alemania y, eventualmente, a Espa\u00f1a, donde se reuni\u00f3 con miles de otros refugiados de Am\u00e9rica Latina. Aunque ten\u00eda un contrato para una columna semanal en un peri\u00f3dico de Buenos Aires, y de gozar de una residencia en la Colonia MacDowell de New Hampshire, Di Benedetto recuerda su exilio como el tiempo en que vivi\u00f3 como un mendigo, afligido por la verg\u00fcenza cada vez que se miraba al espejo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1984, despu\u00e9s del establecimiento de un gobierno civil, Di Benedetto regres\u00f3 a Argentina listo para ver en \u00e9l una encarnaci\u00f3n de los deseos de la naci\u00f3n por expurgarse a s\u00ed misma de su pasado reciente y para comenzar nuevamente. Pero ese era un rol para el que estaba muy vejo, muy golpeado y amargado. La energ\u00eda creativa que la prisi\u00f3n y el exilio le arrebataron era irrecuperable: \u201ccomenz\u00f3 a morir\u2026 el d\u00eda de su arresto\u201d, dijo un amigo espa\u00f1ol. \u201cSigui\u00f3 muriendo aqu\u00ed en Espa\u00f1a, y cuando decide regresar a su propio pa\u00eds fue para buscar un final m\u00e1s o menos decente\u201d. Sus \u00faltimos a\u00f1os se vieron estropeados por las recriminaciones. Habiendo sido bien recibido, seg\u00fan dijo, luego fue abandonado a una pobreza mayor que en Espa\u00f1a. Muri\u00f3 en 1986 a los sesenta y tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante su exilio en Espa\u00f1a, Di Benedetto public\u00f3 dos colecciones de ficciones breves, <em>Absurdos <\/em>(1978), y <em>Cuentos del exilio <\/em>(1983). Algunas de las piezas de <em>Absurdos<\/em> fueron escritas en prisi\u00f3n y rescatadas por contrabando. Los temas recurrentes de estas \u00faltimas historias son la culpa y el castigo: usualmente el auto-castigo, y a menudo por transgresiones que uno no logra recordar. La m\u00e1s conocida, una pieza maestra por derecho propio, es \u201cAballay\u201d \u2013llevada al cine en 2011: la historia de un gaucho que decide pagar por sus pecados a la manera del santo cristiano Sime\u00f3n el Estilita. No habiendo columnas de m\u00e1rmol en la pampa, Aballay se ve forzado a realizar su penitencia a caballo, sin desmontar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estas historias tristes tard\u00edas, a menudo desgarradoras, que no tienen m\u00e1s de diez p\u00e1ginas de extensi\u00f3n \u2013im\u00e1genes, recuerdos rotos\u2013, muestran que la experiencia del exilio de Di Benedetto no signific\u00f3 solo una ausencia forzada de su patria sino una sentencia profundamente internalizada que de alg\u00fan modo se ha pronunciado sobre \u00e9l, una expulsi\u00f3n del mundo real hacia una vida espectral.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Sombras, nada m\u00e1s<\/em>\u2026 (1985), su \u00faltimo trabajo, puede verse caritativamente como el rastro de una experiencia inconclusa. Encontrar el camino a trav\u00e9s de <em>Sombras<\/em> no es una tarea f\u00e1cil. Los narradores y los personajes se confunden unos con otros, como los sue\u00f1os y la representaci\u00f3n de la realidad; el trabajo es un intento tenaz, pero falla al localizar su propia <em>raison d\u2019\u00eatre<\/em>. Un s\u00edmbolo de su fracaso estriba en que Di Benedetto se sinti\u00f3 comprometido a entregar una llave que explicara c\u00f3mo pens\u00f3 el libro y a ofrecer una gu\u00eda de lectura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Zam<\/em>a termina con su h\u00e9roe mutilado, incapaz de escribir, esperando la llegada del hombre que un siglo y medio despu\u00e9s contar\u00e1 su historia. Como Miguel Fern\u00e1ndez enterrando su manuscrito, Di Benedetto \u2013en un breve testamento escrito poco antes de su muerte\u2013 afirm\u00f3 que sus libros fueron escritos para generaciones futuras. Cu\u00e1n prof\u00e9tico sea este modesto alarde s\u00f3lo el tiempo lo dir\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Zama<\/em> sigue siendo el libro m\u00e1s atractivo de Di Benedetto, quiz\u00e1s s\u00f3lo por la loca energ\u00eda del mismo Zama, transmitida v\u00edvidamente en la traducci\u00f3n inglesa de Esther Allen. Archipelago Books anunci\u00f3 para 2017 una selecci\u00f3n de las ficciones breves de Di Benedetto (sus <em>Cuentos completos<\/em> tienen m\u00e1s de setecientas p\u00e1ginas), traducida por Adrian West y Martina Broner. Es de esperar que pronto alguna editorial se haga cargo de <em>El silenciero<\/em>.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p><sub>[Portada] Fotograma de la pel\u00edcula Zama de Lucrecia Martel.<\/sub><\/p>\n<p><sub>Este texto se public\u00f3 originalmente bajo el t\u00edtulo de \u201cA Great Writer We Should Know\u201d, en la edici\u00f3n del 19 de enero del a\u00f1o 2017 del <em>The New York Review of Books<\/em>. J. M. Coetzee escribi\u00f3 este texto a fines del 2016 con ocasi\u00f3n de la publicaci\u00f3n de la traducci\u00f3n inglesa de Zama preparada por Esther Allen y publicada por la NYRB Classics. Ofrecemos esta traducci\u00f3n con ocasi\u00f3n de la proyecci\u00f3n de Zama de Lucrecia Martel en Chile en mayo del a\u00f1o 2018.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zama sigue siendo el libro m\u00e1s atractivo de Di Benedetto, quiz\u00e1s s\u00f3lo por la loca energ\u00eda del mismo Zama, transmitida v\u00edvidamente en la traducci\u00f3n inglesa de Esther Allen. Archipelago Books anunci\u00f3 para 2017 una selecci\u00f3n de las ficciones breves de Di Benedetto (sus Cuentos completos tienen m\u00e1s de setecientas p\u00e1ginas)<\/p>\n","protected":false},"author":122,"featured_media":7262,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[339,962,963,964,37,965,961],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-7259","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tupi-or-not-tupi","tag-angelo-narvaez","tag-antonio-di-benedetto","tag-coetzee","tag-lucrecia-martel","tag-raza-comica","tag-tupi-or-not-tupi","tag-zama"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/122"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7259\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7259"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=7259"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=7259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}