{"id":7314,"date":"2018-05-16T02:59:28","date_gmt":"2018-05-16T02:59:28","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=7314"},"modified":"2025-05-15T17:59:41","modified_gmt":"2025-05-15T17:59:41","slug":"pantera-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/05\/16\/pantera-negra\/","title":{"rendered":"Pantera Negra"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>Sobre el riesgo de ser comidos. <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dos de los m\u00e1s importantes intelectuales caribe\u00f1os del siglo XX dedicaron unas cuantas l\u00edneas a criticar los productos culturales metropolitanos que consum\u00edan los ni\u00f1os y ni\u00f1as antillanos. En <em>Piel negra m\u00e1scaras blancas <\/em>[note]Su excepcionalidad consiste en al menos tres puntos. En primer lugar (en orden ascendente), se trata de un texto que discute y desenmascara (y ese es otro de los juegos a partir de los que se puede leer el t\u00edtulo) a un grupo de intelectuales europeos que, parapetados detr\u00e1s de la supuesta imparcialidad acad\u00e9mica, elucubraban las m\u00e1s delirantes teor\u00edas racistas. En segundo lugar, por el espectro disciplinar (Adler, Hegel, Freud, Marx, Sartre, C\u00e9saire) que Fanon conjuga dentro de una propuesta intelectual en la que teor\u00eda y cr\u00edtica se traslapan en funci\u00f3n de un proyecto intelectual descolonizador radical. Por \u00faltimo, por su m\u00e9todo de trabajo que es todo un <em>tour de force<\/em> dentro de corrientes de pensamiento emergentes de las que el autor es un indiscutible pionero. Apoyado en el material que recopila despu\u00e9s de haber ejercido el cargo de jefe de servicio del hospital psiqui\u00e1trico de Argelia, Fanon encara la escritura de esta obra coloc\u00e1ndose en la primera l\u00ednea de fuego en la trayectoria de los proyectiles que \u00e9l mismo percuta. En ese sentido se trata de un ensayo que borra los lindes entre objeto y sujeto de estudio de una forma que subvierte la manera de concebir la praxis intelectual dentro de un sistema cultural mistificante, jer\u00e1rquico y complejo. Lewis R. Gordon resume con plasticidad esta idea a trav\u00e9s de la imagen de un Fanon que es al mismo tiempo Dante y Virgilio en su periplo al t\u00e1rtaro humano del racismo. O como cantar\u00edan los Ases Falsos en el estribillo de <em>Subyugado<\/em>: \u201ccontento bajo el yugo\/ enyuntado conmigo\/ tirado por el hombre que quisiera ser\u201d[\/note](1952), un libro que es con seguridad uno de los estudios m\u00e1s impresionantes (e imprescindibles) de la psiquis del colonizado, Frantz Fanon anota:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u201cLas historias de Tarz\u00e1n, de exploradores de doce a\u00f1os, de Mickey, y todos esos peri\u00f3dicos ilustrados, tienden a una verdadera descompresi\u00f3n de la agresividad colectiva. Son publicaciones escritas por blancos y destinadas a ni\u00f1os blancos. Aqu\u00ed en las Antillas, y nos creemos con toda raz\u00f3n para pensar que la situaci\u00f3n es an\u00e1loga en las otras colonias, estas revistas ilustradas son devoradas no por ni\u00f1os blancos, sino por los ni\u00f1os ind\u00edgenas. El Lobo, El Diablo, El Genio Maligno, el Mal, el Salvaje se representa siempre mediante un negro o un indio; y como siempre se produce una identificaci\u00f3n con el vencedor, resulta que el ni\u00f1o negro \u00abse har\u00e1\u00bb explorador, aventurero o misionero que \u00abse arriesga a ser comido por los negros malos\u00bb tan f\u00e1cilmente como el ni\u00f1o blanco\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s Edouard Glissant retoma la preocupaci\u00f3n por esta temprana exposici\u00f3n a estos est\u00edmulos alienantes que impone la cultura colonizadora en un pasaje de <em>El discurso antillano <\/em>(1981). Esta vez, a la perspectiva racial con que Fanon aborda la disyunci\u00f3n de identidad que inoculan las representaciones en los productos masivos dedicados a los ni\u00f1os\/as, el intelectual antillano suma la reproducci\u00f3n simb\u00f3lica del cariz improductivo de las econom\u00edas dependientes:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u201cUn ejemplo de ello es el consumo en Martinica de las revistas ilustradas para ni\u00f1os, en las que abundan los superh\u00e9roes de la era tecnol\u00f3gica: Spiderman, Daredevil, Hulk, Thor y sus compa\u00f1eros. Ciertamente, sus ya acostumbrados milagros tecnol\u00f3gicos suscitan una creencia infantil universal en lo maravilloso, una aceptaci\u00f3n generalizada de la magia. Pero este universo m\u00e1gico puede ser aprehendido de modo diferente por un ni\u00f1o que viva en un pa\u00eds tecnol\u00f3gicamente desarrollado (por ejemplo, ni\u00f1o que \u00absabe\u00bb que un joven de diecisiete a\u00f1os <em>ha podido construir un cohete experimental en ese contexto<\/em>) y por otro ni\u00f1o cuyo entorno cultural se ha desfavorecido en este aspecto y, por ende, no puede imaginar totalmente participando, s\u00f3lo puede creer aceptando. En el primer caso, el pensamiento m\u00e1gico es incitador y creador. En el segundo, act\u00faa en un vac\u00edo y desarma el ser, dej\u00e1ndolo pasivo, no ante el encantamiento sino a una forma de estupefacci\u00f3n que <em>inmoviliza<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Digamos para comenzar esta rese\u00f1a de <em>Pantera Negra<\/em> que esta es una pel\u00edcula que llega a mitigar aquella ausencia de referentes propios a la que apuntan estos autores. Dirigida (Ryan Cooleger) y actuada por un reparto casi \u00edntegramente negro, que incluye a Lupita Nyong\u2019o, Danai Gurira, Chadwick Boseman y Michael B. Jordan junto al veterano Forest Whitaker (el inolvidable y m\u00edtico <em>Ghost Dog<\/em> de Jarmuch) en sus cr\u00e9ditos, es una producci\u00f3n que tiene la habilidad de trastocar el retraso con que suele representarse el continente africano. Esto lo hace mediante Wakanda, un reino que permanece oculto del resto de la humanidad y que ha desarrollado una tecnolog\u00eda basada en una extra\u00f1a sustancia de origen alien\u00edgena llamada vibranium. De esta forma, al menos simb\u00f3licamente, las futuras generaciones de ni\u00f1os\/as negros\/as podr\u00e1n \u201cimaginar participando\u201d al decir de Glissant.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sub>Fotograf\u00eda por Gordon Park<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>De Zamunda a Wakanda<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Hollywood y la representaci\u00f3n de \u00c1frica no es nueva ni homog\u00e9nea, y basta una abreviada panor\u00e1mica de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas para comprobarlo. Dentro de sus producciones m\u00e1s emblem\u00e1ticas se puede mencionar la comedia nigga <em>Un pr\u00edncipe en Nueva York<\/em> (1988) con un Eddie Murphy en plena forma interpretando (entre otros personajes) al heredero de un peque\u00f1o e id\u00edlico reino africano (\u00a1Zamunda!) que viaja a Estados Unidos para escapar de un casamiento por conveniencia, pasando por la magn\u00edfica <em>El color p\u00farpura<\/em> (1983) basada en la novela de la escritora afroamericana y feminista Alice Walker y a cargo de un joven (m\u00e1s joven que hoy seguro) y meticuloso Spilberg, con Whoopi Golberg en estado de gracia y un elenco de actores que incluye a Danny Glover y a, qui\u00e9n sabe si la futura candidata presidencial de los dem\u00f3cratas, Oprah Winfrey, hasta <em>El Rey Le\u00f3n<\/em> y sus hienas con voces grabadas por actores negros y dobladas al castellano luego por int\u00e9rpretes con acento mexicano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con todo, Pantera Negra no consigue escapar de esa \u00faltima cosificaci\u00f3n sonora, que abusa de una prosodia que tiene sus antecedentes en la representaci\u00f3n del lenguaje telegr\u00e1fico con que se represent\u00f3 la procedencia tribal e incivilizada del salvaje. De cualquier forma, es posible que ese fuese un rasgo inscrito ya desde su aparici\u00f3n de la mano de Stan Lee y Jack Kirby en 1966, fecha que marca el debut del que se convertir\u00e1 en el primer s\u00faper h\u00e9roe de raza negra en la historia del c\u00f3mic y que curiosamente antecede por pocos meses a la fundaci\u00f3n hom\u00f3nima del m\u00edtico partido revolucionario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, veamos de nuevo qu\u00e9 dijeron los pensadores caribe\u00f1os sobre esta forma espec\u00edfica de imaginar, uniformar y reproducir el habla de, en este caso, los antillanos que viajaron a la metr\u00f3polis. Dice Fanon: \u201cHablar \u00abnegrito\u00bb a un negro es vejarlo, porque \u00e9l es quien habla \u00abnegrito\u00bb. Sin embargo, se nos dir\u00e1, no hay intenci\u00f3n en ello, no hay voluntad de insultar. De acuerdo, pero lo vejatorio es precisamente esta ausencia de voluntad, esta desenvoltura, esta facilidad con la que se le fija, se le aprisiona, se le primitiviza y se le anticiviliza\u201d y m\u00e1s adelante: \u201cHablar negrito supone esta idea: \u00abT\u00fa, qu\u00e9date donde est\u00e1s\u00bb\u201d [note]En <em>Piel Negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>, Frantz Fanon ocupa la expresi\u00f3n traducida como \u201chablar negrito\u201d para referirse a una forma de hablar sencilla y paternalista que usa el blanco para relacionarse con el negro, en contextos coloquiales o incluso de cierta formalidad, a trav\u00e9s del cual presupone al segundo en una condici\u00f3n de inferioridad cognitiva y cultural.[\/note].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Chamoiseau por otro lado indica \u201cLos ling\u00fcistas han apuntado que la sintaxis del cr\u00e9ole tradicional imita naturalmente el lenguaje del ni\u00f1o (por ejemplo, utiliza la repetici\u00f3n: bel bel iche, ni\u00f1o muy hermoso). Una pr\u00e1ctica de infantilismo llevada a tal extremo no es inocente\u201d (51)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>En lo que s\u00ed la pel\u00edcula acierta sin discusi\u00f3n es en la construcci\u00f3n de personajes femeninos. Est\u00e1 Okoye, la general\u00edsima de una de las ramas del ej\u00e9rcito que custodia Wakanda; o Nakia quien, pese a ser el inter\u00e9s amoroso del protagonista, interviene en la acci\u00f3n no como el \u201cobjeto de deseo del h\u00e9roe\u201d sino como miembro de las Dora Milaje, las fuerzas especiales de Wakanda, que desde Pantera Negra Vol. 3 en el 1999, rondan el universo de Marvel como un servicio secreto de \u00e9lite compuesto y dirigido exclusivamente por mujeres. En determinado punto, y esto quiz\u00e1s pueda servir para graficar el tenor de algunos de los di\u00e1logos, ambas discuten la diferencia entre \u201cservir\u201d y \u201csalvar\u201d a la naci\u00f3n. Por \u00faltimo, Shuri, la hermana menor de T\u2019Challa \u2013el nuevo monarca y actual Pantera Negra\u2013, le da un giro m\u00e1s al cruce de raza y g\u00e9nero que propone el film. A trav\u00e9s de ella es probable que irrumpa por primera vez en el imaginario de los s\u00faper h\u00e9roes un \u201caliado tecnol\u00f3gico\u201d interpretado por una mujer (al menos en el mundo de los \u201clive action\u201d que vienen produciendo los estudios hollywoodenses en alianza con Marvel y DC, pues en el de la animaci\u00f3n digital hace tiempo que Pixar hizo lo propio al crear a la tremenda Edna Moda de <em>Los incre\u00edbles<\/em>). La funci\u00f3n de este tipo de personaje (o personaje tipo, m\u00e1s bien) se remonta a Hefesto, el herrero de los dioses y h\u00e9roes griegos, y su funci\u00f3n es la de inventar y equipar con novedosos dispositivos (<em>gadgets<\/em>) al protagonista. Aunque mucho m\u00e1s extendido en el g\u00e9nero del esp\u00eda, en el que el James Bond de Flemming es el referente arquet\u00edpico, hace un tiempo que los s\u00faper h\u00e9roes lo vienen incorporando a sus tramas, previo requisito del capital suficiente, la alianza con un mecenas o, en este caso, el origen nobiliario. Shuri, que es adem\u00e1s la brillante ingeniera detr\u00e1s de usos innovadores del vibranium que benefician a toda la comunidad de Wakanda, consigue desafiar no s\u00f3lo la consuetudinaria representaci\u00f3n de una \u00c1frica premoderna, sino adem\u00e1s la de la mujer excluida de los procesos tecnol\u00f3gicos de envergadura.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Intertextos o los fantasmas que caminan<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos intertextuales <em>Pantera Negra<\/em> le debe mucho a <em>El Fantasma<\/em> (1936), uno de los primeros h\u00e9roes enmascarados que alcanz\u00f3 resonancia mundial a trav\u00e9s de las historietas que comenzaban a circular como suplementos al interior de los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca. Aunque el personaje permanece cautivo del influjo de las novelas de aventuras del XIX (Kipling, Salgari y Stevenson), que suelen desarrollarse en una tierra remota y desconocida \u2013revelando as\u00ed de paso su inequ\u00edvoca vocaci\u00f3n imperial\u2013 es sin duda uno de los pioneros en la formulaci\u00f3n del s\u00faper h\u00e9roe tal como lo conocemos hasta hoy. Al igual que Pantera, el Fantasma hereda en orden patrilineal su investidura heroica. El centro de operaciones de esta octogenaria figura del c\u00f3mic en un reino ficticio que en primera instancia perteneci\u00f3 a alg\u00fan punto de la costa indo asi\u00e1tica llamado Bangalla pero que termin\u00f3 por ubicarse en \u00c1frica (una permutaci\u00f3n poco problem\u00e1tica dentro de las cartograf\u00edas un\u00edvocas que no pocas veces plantea el mundo de la novela gr\u00e1fica, en donde el signo de la alteridad geogr\u00e1fica puede ser, como se ve, sustituido con facilidad). El primer Fantasma es un Sir al que unos piratas le asaltan el barco mercante en el que navega. Cae al mar forcejeando con el asesino del capit\u00e1n que era \u2013ag\u00e1rrense del m\u00e1stil\u2013 su padre. Despu\u00e9s de alcanzar la costa a nado jura combatir la pirater\u00eda, la maldad y la injusticia sobre el cr\u00e1neo de su enemigo (porque, l\u00f3gicamente, en la jungla no hab\u00eda biblias). Curiosamente, Diana Palmer, la coprotagonista femenina que acompa\u00f1a a la versi\u00f3n XXI de este justiciero, que es a partir del cual se narra las aventuras en los primeros n\u00fameros de la historieta, es ya en la d\u00e9cada del treinta un personaje que se aleja de la \u201cdamisela en apuros\u201d desempe\u00f1\u00e1ndose como una temeraria trabajadora de la ONU.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otro referente, esta vez hist\u00f3rico, que posee un raro y disonante v\u00ednculo con la pel\u00edcula es el asesinato de uno de los miembros m\u00e1s importantes del partido de los Panteras Negras. Fred Hampton, asesinado en diciembre de 1969 en un operativo policial, fue uno de los l\u00edderes m\u00e1s reconocidos del movimiento revolucionario negro. Bajo su direcci\u00f3n se propici\u00f3 la cercan\u00eda y articulaci\u00f3n con otros grupos de izquierda, como los Young Lords de origen puertorrique\u00f1o y de quienes la Raza ya ha dado cuenta en un art\u00edculo que pueden buscar en nuestro archivo. La emboscada, planificada por los servicios de inteligencia, fue coordinada desde adentro por un miembro que acept\u00f3 ser informante. Esa escena (del crimen) parece ser revisitada mediante una sutil, aunque latente semejanza con la l\u00ednea que desarrolla la pel\u00edcula para introducir al antagonista, N\u2019Jakada.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><sub>Emory Douglas, ilustrador de la publicaci\u00f3n de los Black Panter<\/sub><\/h6>\n<p><\/p>\n<p><strong>El Factor N\u2019Jakada o el regreso del ap\u00f3stol de la violencia <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Criado en Harlem bajo el nombre taquilla de Erik, el villano de Pantera Negra pronuncia afilados di\u00e1logos que lo perfilan como un anticolonialista a ultranza. Al comienzo de la pel\u00edcula lo vemos en la sala africana del museo metropolitano explic\u00e1ndole a la curadora de la colecci\u00f3n con amable desd\u00e9n el despojo colonial detr\u00e1s de la exhibici\u00f3n, justo antes de robar una pieza de vibranium de la muestra. El vestuario que se dise\u00f1a para la escena no deja de insinuarnos una composici\u00f3n est\u00e9tica cargada de significantes pol\u00edticos. Erick viste una chaqueta de mezclilla con chiporro, gruesos <em>dreads<\/em> y lentes \u00f3pticos de aviador (porque, no s\u00e9 si est\u00e1s al tanto querida(o) lector, pero los noventas est\u00e1n de vuelta). Ese detalle presenta al personaje a trav\u00e9s de una s\u00edntesis visual que no tiene desperdicio. El antagonista viste a la moda de los j\u00f3venes universitarios negros de hace por lo menos veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s (con la que seguramente creci\u00f3 el director Ryan Kyle Coogler de 32 a\u00f1os). Se trata de la generaci\u00f3n universitaria afrodescendiente que hered\u00f3 los postulados de la conciencia negra que les leg\u00f3 el black power del partido revolucionario y los movimientos civiles de la d\u00e9cada de los sesenta [note]Vale mencionar que la expresi\u00f3n \u201cconciencia negra\u201d no es azaroso; dicha expresi\u00f3n fue sobre todo apropiada por el sudafricano Black Consciousness Movement, con el universitario Steve Biko a la cabeza. Tal como Fanon, dicho movimiento pregonaba una urgente transformaci\u00f3n sicol\u00f3gica de la comunidad negra, simb\u00f3licamente vapuleada por el Apartheid, para poder as\u00ed luchar por su emancipaci\u00f3n concreta. Y tal como las producciones citadas aqu\u00ed, la historia de Biko tambi\u00e9n fue representada en Hollywood con un joven Denzel Washington\u2026co-protagonizando (el papel principal lo interpret\u00f3 Kevin Kline, el periodista blanco que public\u00f3 la historia de Biko).[\/note].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPero cu\u00e1l es el siniestro plan de N\u2019Jakada? Simple: arrebatarle el reino de Wakanda a T\u2019Challa para apoderarse del inmenso poder del vibranium y liberar a todos los descendientes africanos desperdigados por el mundo y sometidos al poder de los blancos. Erik es, en ese sentido, tal como vocifer\u00f3 Mario Vargas Llosa en sus m\u00e1s desenfrenadas apostas\u00edas contra la izquierda respecto a Fanon, apoy\u00e1ndose en Arendt para hacerlo, un \u201cap\u00f3stol de la violencia\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Zizek dijo en alguna oportunidad que la muerte de Jack sumergido bajo la tabla sobre la que Rose sobrevivir\u00eda en <em>Titanic<\/em>, pod\u00eda leerse como la met\u00e1fora perfecta de la burgues\u00eda fagocitando la identidad de la clase popular. Esta expoliaci\u00f3n final que se apropia de una suerte de plusval\u00eda simb\u00f3lica, pero que es realmente la sustracci\u00f3n de la materialidad cultural del sujeto explotado, para el fil\u00f3sofo esloveno, le reporta a la clase dominante la capacidad de erigirse como sujeto individual. En efecto, Rose, constre\u00f1ida por las expectativas sociales que exige su entorno, logra emanciparse de sus condicionamientos de clase al conocer una forma \u00abotra\u00bb de ser y convivir que es la que el encuentro con el mundo de Jack le prodiga. Por supuesto, Zizek no repara en la solidaridad que James Cameron parece proponer entre el sometimiento de clase y g\u00e9nero a trav\u00e9s de la historia de amor de sus protagonistas, tal como hace m\u00e1s de un siglo lo hizo la escritora cubana Gertrudiz Gom\u00e9z de Avellaneda en su se\u00f1era novela <em>Sab<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Algo similar ocurre con el personaje de N\u2019Jakada en Pantera Negra. Su derrota permite que se produzca el despojo del proyecto que en primera instancia lo perfil\u00f3 como antagonista. As\u00ed, la apertura de Wakanda al mundo es reapropiada por T\u2019Challa y reinscrita en los t\u00e9rminos liberales que la hegemon\u00eda occidental (en evidente crisis) exige como costo de membres\u00eda. Al recoger y metabolizar la energ\u00eda de su enemigo \u2013es decir, el esp\u00edritu que impuls\u00f3 su propia aniquilaci\u00f3n en cuanto protagonista\u2013 el h\u00e9roe recibe un doble r\u00e9dito. De un lado alcanza la plena consecuci\u00f3n del proceso de individuaci\u00f3n que inici\u00f3 en la \u00abaventura\u00bb (aunque cabe la razonable duda de que esa experiencia sea parte del bot\u00edn que le arrebata a Erick, no por nada es el personaje que se vemos desde la primera secuencia que nos presenta la historia), lo que lo convierte en el soberano leg\u00edtimo e indiscutido de Wakanda. De otro consigue no s\u00f3lo la restituci\u00f3n cabal de la estructura de poder que hered\u00f3 de su padre sino que logra adem\u00e1s reformularla de modo tal que, sin alterar su esencia, consolida su posici\u00f3n de dominio y asegura as\u00ed su permanencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero no hay individuo sin el reconocimiento social de los pares. Por eso al final de la pel\u00edcula vemos a T\u2019Challa pronunciado un inflamado discurso ante las Naciones Unidas (ese sedante que vigila el sue\u00f1o de los progresistas). En \u00e9l, sentencia, ante la aprobaci\u00f3n un\u00e1nime de las dem\u00e1s naciones \u00ablibres\u00bb del mundo: \u201clos sabios construyen puentes; los necios barreras\u201d en una alusi\u00f3n directa contra las pol\u00edticas migratorias de Trump. No obstante, la medida m\u00e1s concreta que toma el protagonista consiste en fundar una ONG en Oakland, la ciudad desde donde surgi\u00f3 su espectacular antagonista. Esta organizaci\u00f3n suponemos, busca asistir a todos los ni\u00f1os\/as que, como Erik, sufren abusos e injusticias de parte de un sistema que segrega y reprime a una poblaci\u00f3n que es considerada muy por debajo de la categor\u00eda de ciudadano.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Los l\u00edmites pol\u00edticos del multiverso <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Este punto, el de la resoluci\u00f3n de conflictos que plantea la pel\u00edcula es, por lejos, el m\u00e1s pol\u00e9mico. Al adoptar la f\u00f3rmula que concibe el primer mundo, es decir aquella que emana desde la perspectiva del colonizador, el h\u00e9roe renuncia a la posibilidad de articular una estrategia aut\u00f3noma dirigida a terminar con la problem\u00e1tica racial. Este s\u00f3lo ep\u00edlogo es suficiente para afirmar que una de las cintas m\u00e1s pol\u00edticas del g\u00e9nero de los s\u00faper h\u00e9roes que se haya realizado convive con una actitud conservadora, sino es que, de plano, reaccionaria. La confianza en estas instituciones desarrolladas al margen del Estado (pero financiadas a trav\u00e9s de sus subvenciones), cuyo rol geopol\u00edtico consiste en aplicar paliativos a un cuerpo social la mayor de las veces gangrenado por los capitales metropolitanos, debiese leerse como una de las manifestaciones m\u00e1s t\u00edpicas del paradigma neoliberal en su matiz progresista en lo que va de siglo XXI. Una poco afortunada decisi\u00f3n, si se toman en cuenta los informes que incriminaron a la brit\u00e1nica Oxfam en esc\u00e1ndalos de explotaci\u00f3n sexual (financiados con los recursos de la propia organizaci\u00f3n) durante la misi\u00f3n humanitaria en Hait\u00ed luego del terremoto del 2010. Pr\u00e1cticas que involucran al menos a dos ONG similares y que devel\u00f3 una soterrada, aunque extendida red de prostituci\u00f3n y pedofilia. Todo esto agravado por los indolentes esfuerzos de los directivos ingleses por encubrir el mayor tiempo posible los abusos con tal de no perder las subvenciones estatales y, una vez que se hicieron p\u00fablicos, por la desvinculaci\u00f3n silenciosa y por etapas de los responsables. La soluci\u00f3n que propone la pel\u00edcula entonces, aboga por un sistema de sujeci\u00f3n neocolonial que en el \u00faltimo tiempo incurri\u00f3 en lo que s\u00f3lo desde el punto de vista primermundista podr\u00eda considerarse de forma indulgente como \u00abmalas pr\u00e1cticas\u00bb. El caso de Oxfam y otras ONG parece ser tan s\u00f3lo la primera brasa de una erupci\u00f3n gigantesca. La infamia que arrastrar\u00e1 su alud debiese ser archivada como una nueva p\u00e1gina en la historia del colonialismo (pos)moderno y, m\u00e1s preciso a\u00fan, como un crimen que a trav\u00e9s del tr\u00e1fico sexual de mujeres y ni\u00f1as en Hait\u00ed configur\u00f3 un sistema en que raza, g\u00e9nero, clase e imperialismo se trenzan en un sola, tremenda y tr\u00e1gica ignominia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil decir si los realizadores de Pantera Negra le otorgaron adrede una fuerza excepcional al discurso del antagonista (antes de ser derrotado Erik afirma que prefiere morir antes de perder la libertad del mismo modo que lo hicieron sus ancestros arroj\u00e1ndose al mar desde los barcos negreros). Lo que s\u00ed es seguro es que contrastados con h\u00e9roes sin imaginaci\u00f3n y sujetos a los par\u00e1metros que los valores de las grandes potencias les dictan, el dinamismo de los villanos adquiere una atracci\u00f3n significativa. El Guas\u00f3n de Nolan es, en ese sentido, un caso emblem\u00e1tico. Tal como el archienemigo de Batman, el discurso de N&#8217;jadaka es tan incendiario (pero a diferencia de aquel, tan \u00e9pico al mismo tiempo) que su presencia se transforma en el l\u00edmite pol\u00edtico que el personaje protagonista se ve imposibilitado a cruzar. Su irrupci\u00f3n pone en su justo lugar al universo de superh\u00e9roes y a los alardes progresistas que asegura encarnar \u00e9ste y todos los multiversos posibles del cine comercial de lo que va de siglo XXI.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no todo est\u00e9 perdido. Porque, existe la certeza, de que si Chico Jarpo fuese chico otra vez, y jugase con sus amigos (as) a los panteras negras en el pasaje, la mayor\u00eda querr\u00eda ser el malo.<\/p>\n<p>  <\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al adoptar la f\u00f3rmula que concibe el primer mundo, es decir aquella que emana desde la perspectiva del colonizador, el h\u00e9roe renuncia a la posibilidad de articular una estrategia aut\u00f3noma dirigida a terminar con la problem\u00e1tica racial.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":7339,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1119,15],"tags":[81,971,970,969,37],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[3817],"class_list":["post-7314","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fanon-city","category-piel-negra-mascaras-blancas","tag-chico-jarpo","tag-fanon","tag-pantera-negra","tag-piel-negra-mascaras-blancas","tag-raza-comica","archivo-especiales-fanon-city"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7314","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7314"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7314\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17601,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7314\/revisions\/17601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7314"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=7314"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=7314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}