{"id":7398,"date":"2018-05-22T02:29:00","date_gmt":"2018-05-22T02:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=7398"},"modified":"2018-05-30T05:33:27","modified_gmt":"2018-05-30T05:33:27","slug":"la-ultima-chamarrita-de-alfredo-zitarrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/05\/22\/la-ultima-chamarrita-de-alfredo-zitarrosa\/","title":{"rendered":"La \u00faltima chamarrita de Alfredo Zitarrosa"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Alfredo Zitarrosa naci\u00f3 Iribarne, con un aire vasco iparralde, hijo de Jesusa Blanca Nieve. A los pocos a\u00f1os, por viajes de su madre, Alfredo pas\u00f3 al cuidado de los Dur\u00e1n-Carbajal, siempre en Montevideo. El \u201cPocho\u201d Dur\u00e1n, ahora algo gallego, era un ni\u00f1o curioso, incluso ajeno recuerda Zitarrosa: \u201cYo era un ni\u00f1o muy complicado. Me recuerdo a m\u00ed mismo a los 7 a\u00f1os, pensaba en lo extra\u00f1o que resultaba que de la uni\u00f3n de mi madre y mi padre hubiera nacido yo y no otro. Me parec\u00eda maravilloso\u201d. Alfredo de siempre, Zitarrosa casi por casualidad, el apellido lo obtuvo por decreto a los 14 a\u00f1os cuando Jesusa contrajera matrimonio con Nicol\u00e1s Zitarrosa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dice Washington Benavides que a los 14 a\u00f1os Zitarrosa ya era un chiquillo con voz de otro, y que ya uno que otro paisano le pon\u00eda atenci\u00f3n por curiosidad o necesidad. Ni argentino, ni paraguayo, ni austral: Oriental por convicci\u00f3n y por raz\u00f3n de su destino. De Iribarne y Dur\u00e1n es poco lo que se sabe, y son a\u00fan menos los acuerdos biogr\u00e1ficos; pero de Zitarrosa sabemos que como Lenin y Marx antes que \u00e9l, la corbata y el traje no se los quit\u00f3 m\u00e1s. Y claro, fue a prop\u00f3sito del Moro de Tr\u00e9veris que Zitarrosa pregunt\u00f3 una vez: \u201c\u00bftiene que ser marxista un l\u00edder revolucionario?\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No, Alfredo, \u201chay que pensar como seres humanos. Yo he conocido infinidad de j\u00f3venes a lo largo de mi vida y creo fundamentalmente en la juventud. En cambio no he encontrado gente m\u00e1s ignorante del folklore que los marxistas. Lo escuchan a uno como haci\u00e9ndole una concesi\u00f3n; falta toda la pulpa, en la mayor\u00eda de los casos\u201d. (Aunque no en todos, habr\u00eda que insistir). \u00bfY qu\u00e9 es eso, el folklore? Alfredo, \u201ccantar folklore es ahondar el paisaje. Hacer folklore. Hay un aire; un aire de Italia, un aire ruso, un aire argentino, venezolano, yanqui. Algunos dicen <em>oui<\/em>, otros <em>da<\/em>, otros <em>ja<\/em>: nosotros decimos \u00abAja\u00bb\u2026 Hay que profundizar nuestro \u00abAja\u00bb\u201d. \u00bfHabr\u00e1 intuido aquella vez Atahualpa Yupanqui qui\u00e9n ser\u00eda luego Alfredo Zitarrosa?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eran a\u00fan a\u00f1os de periodismo, de aprendizaje, tambi\u00e9n a\u00f1os de bohemia donde \u201cPugliese y Juan Sebasti\u00e1n Bach tienen las mismas prerrogativas\u201d. Ese tiempo, tiempo que es tiempo aqu\u00ed y all\u00e1 y en todas partes, en franc\u00e9s, en italiano y en espa\u00f1ol donde \u201ctal vez si uno llega sinti\u00e9ndose solo, al verse testigo, entre guitarras y botellas, entre canciones, abandones los duros razonamientos y se alegre de que lo hayan recibido, cerrando la puerta detr\u00e1s suyo\u201d. Son los a\u00f1os de las mesas de los bares: de mesas, no de barras, siempre acompa\u00f1ado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las milongas, los candombes, las chamarritas. El siglo, el continente en un pa\u00f1uelo, de despedidas forzadas, de regresos festivos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tras un exilio que lo llevara a Argentina, Espa\u00f1a y M\u00e9xico, y desde M\u00e9xico de vuelta a Montevideo a trav\u00e9s de Buenos Aires unos pocos meses antes del Pacto del Club Naval que diera el ritmo a la transici\u00f3n uruguaya y que llevara a Julio Mar\u00eda Sanguinetti a la presidencia, Zitarrosa peregrin\u00f3 entre los espacios y vac\u00edos comunes internacionales del exilio latinoamericano. En M\u00e9xico, antes de volar a Buenos Aires tras el ascenso de Alfons\u00edn, Zitarrosa escribir\u00eda sus versos del exilio:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>He sido, de los m\u00e1s, un ingenuo<\/p>\n<p>cantor salido al mundo con unas pocas fotos,<\/p>\n<p>un libro, unas memorias escritas en cuadernos<\/p>\n<p>que hablan de m\u00ed.<\/p>\n<p>La historia la est\u00e1n haciendo otros\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda estado viviendo, metaf\u00edsico y lento,<\/p>\n<p>sin entender gran cosa de lo que suced\u00eda;<\/p>\n<p>pensaba que rimando dolor con sufrimiento<\/p>\n<p>conjuraba la secta soldado-polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s he visto que de protagonismo<\/p>\n<p>se acaba mucha gente; que es pura burgues\u00eda<\/p>\n<p>pensar que los caminos que van al socialismo<\/p>\n<p>comienzan en un libro, un grupo, una teor\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el miedo y la ira, en la muerte y el hambre<\/p>\n<p>la vida est\u00e1 sembrando nuestro triunfo cercano.<\/p>\n<p>Volveremos los idos y los reci\u00e9n llegados,<\/p>\n<p>uruguayos nacidos en otras primaveras,<\/p>\n<p>que traen en los ojos sus p\u00e1jaros pintados,<\/p>\n<p>la certeza de la luz, puntual, que nos espera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En julio del 83\u2019 agot\u00f3 tres noches continuas en el Obras Sanitarias, en pleno N\u00fa\u00f1ez, antes de poder volver a Montevideo. \u201cLa ausencia ha sido larga. El exilio es duro. Mi canci\u00f3n tiene una sola raz\u00f3n de ser y son ustedes. Muchas gracias. Ojal\u00e1 a partir de esta noche ustedes me autoricen a seguir cantando a nombre de mi tierra\u201d (\u201c\u00a1Uruguay, Uruguay, Uruguay!\u201d Entre aplausos). Los tres primeros d\u00edas de julio del 83\u2019 todos en el Obras fueron uruguayos, por decisi\u00f3n, por convicci\u00f3n o por necesidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo el recibimiento a Zitarrosa y a\u00fan hoy me emociono\u2026\u201d cuenta Gabriel Tuya. \u201cAlfredo fue uno de los primeros en retornar al pa\u00eds. Fue en marzo de 1984, con la dictadura ya herida de muerte. Autos, bicicletas, motos, camiones, carros tirados por caballos, gente a pie\u2026 el pueblo sal\u00eda a recibir a su cantor\u201d. La multitud esper\u00f3 a Zitarrosa en el Ces\u00e1reo L. Berisso, el aeropuerto de Carrasco, y de a pie o sobre ruedas, abanderando la bienvenida, se agolparon en el n\u00b0 575 de la avenida Cumacu\u00e1, de frente a la desembocadura del R\u00edo de La Plata ya confundido con el Atl\u00e1ntico, entre la Plaza Espa\u00f1a y la Plaza Rep\u00fablica Argentina. \u00bfQu\u00e9 otro nombre podr\u00edan tener las plazas?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>All\u00ed, en los m\u00e1rgenes de la Ciudad Vieja, a\u00fan se erige el edificio de la Asociaci\u00f3n de Empleados Bancarios del Uruguay desde donde ese mismo d\u00eda Zitarrosa realizara una conferencia de prensa transmitida por CX 30 La Radio. El 12 de mayo el Centenario, y esta vez no por el f\u00fatbol, ni por Pe\u00f1arol, ni por Nacional, ni por Obdulio Varela o la Celeste, se desbordar\u00eda a puro pa\u00f1uelo y aplauso. Luego vendr\u00eda Chile.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La entrada no fue f\u00e1cil, \u201cel objetivo ser\u00eda reunir, en torno al canto de un grande, a una multitud entre las cuales figurar\u00edan los m\u00e1s importantes dirigentes opositores [a Pinochet]\u00bb. El plan de traer a Zitarrosa a Chile el 84\u2019 se fragu\u00f3 entre las dirigencias de los Partidos Comunistas de Chile y Uruguay. \u201c\u00bfUruguayo?\u201d\u2026 vaya pregunta. \u201cSe\u00f1or, haga el favor de pasar a esa oficina\u201d: claro, hab\u00eda que interrogarlo en Pudahuel. \u201cEl milico ese me recorri\u00f3 por toda mi infancia, el Santa Luc\u00eda y mi t\u00edo de Flores, la escuela, la radio, los viajes y las giras. De repente, en aquel f\u00e1rrago interminable de cuestiones me inquiri\u00f3 sobre mi equipo de f\u00fatbol y mi filiaci\u00f3n pol\u00edtica. Sencillo y seco, les respond\u00ed: de Pe\u00f1arol y el Frente Amplio. Sorprendido, dio un respingo, m\u00ednimo pero notorio. Quiz\u00e1s pens\u00f3 que negar\u00eda mi condici\u00f3n de hombre de izquierda, no s\u00e9\u2026 y como al pasar, me advirti\u00f3 que no se pod\u00eda hablar mal del general. Hicimos silencio. Nos miramos, tom\u00e9 aliento y ante mis palabras, se sobresalt\u00f3. Yo solo dije: a lo sumo, se\u00f1or gendarme, solamente hablar\u00e9 bien de vuestro presidente Salvador Allende\u2026 pero ojo, como no soy bobo, se lo dije despacito\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 12 de diciembre, poco m\u00e1s de un mes despu\u00e9s de la declaraci\u00f3n del estado de sitio que restablecer\u00eda el toque de queda y los alcances de la censura de los primeros a\u00f1os de la dictadura tras la huelga general del 30 de octubre, Zitarrosa se las arregl\u00f3 para explicar al p\u00fablico que \u201cesta canci\u00f3n (<em>Do\u00f1a Soledad<\/em>) est\u00e1 dedicada a un personaje de la vida real, y en ella se toca el tema de la libertad. Pero vaya dicho en particular para los j\u00f3venes presentes: hablamos nosotros en esta canci\u00f3n de la libertad concreta. Aquella que estamos dispuestos a conquistar y que para nosotros consiste en que todo ser humano, por el simple hecho de haber nacido, tiene derecho a su alimento, a su vivienda, a su trabajo, a su educaci\u00f3n, a su higiene\u201d. Ese mismo d\u00eda Zitarrosa se las arregl\u00f3 tambi\u00e9n para modificar algunos versos de la <em>Milonga de pelo largo<\/em>:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Milonga de pelo largo, de ojos oscuros,<\/p>\n<p>como la noche, como la noche;<\/p>\n<p>historia de penas viejas, de gente joven,<\/p>\n<p>de penas grandes, de veinte a\u00f1os<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Consuelo de los que viven siempre arrastrados<\/p>\n<p>por la rutina, qu\u00e9 cosa seria.<\/p>\n<p>Recuerdo de los ausentes de nuestra tierras<\/p>\n<p>[\u00abRecuerdo a los que huyen de nuestra tierra\u00bb, en la original]<\/p>\n<p>de la violencia de la miseria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Te ofrezco mis margaritas que est\u00e1n vac\u00edas<\/p>\n<p>que est\u00e1n marchitas, que ya est\u00e1n secas,<\/p>\n<p>te doy todas las renuncias de cosas simples<\/p>\n<p>que llevo hechas, que llevo hechas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Milonga, mi compa\u00f1era que me comprende<\/p>\n<p>que me protege, que me abriga<\/p>\n<p>frazada del pobre hombre que siente fr\u00edo<\/p>\n<p>y no se queja, ya no se queja.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Santiago, Montevideo y Buenos Aires. Los conciertos del Obras Sanitarias el 83\u2019 y del Centenario el 84\u2019 dar\u00edan paso a un breve pero intenso periodo de escritura y composici\u00f3n que muy r\u00e1pidamente comenzar\u00eda a declinar producto de la enfermedad que se lo llevara al Pocho. Del concierto en el Obras guardamos uno de los m\u00e1s ic\u00f3nicos registros de la milonga que Zitarrosa dedicara a Carlos Julio Eizmendi, al Becho.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 17 de enero de 1989 Zitarrosa colgar\u00eda su guitarra por unos d\u00edas. D\u00edas ajetreados. Galeano cuenta que los primeros d\u00edas de 1989 el Juceca Julio C\u00e9sar Castro acompa\u00f1\u00f3 a Alfredo Zitarrosa al Para\u00edso, eso, por respeto y para acompa\u00f1arlo en los tr\u00e1mites y quiz\u00e1s sacarle una sonrisa en medio de la espera y la burocracia. Lo acompa\u00f1\u00f3 desde el Teatro El Galp\u00f3n, en pleno centro de Montevideo, hasta el Cementerio Central en el Barrio Sur y de ah\u00ed camino al cielo dando ambos las espaldas a la citt\u00e0 dolente, al etterno dolore de Dante. Era 17 de enero, era martes. Cuenta tambi\u00e9n Galeano que cuando volvi\u00f3 a Montevideo el Juceca dijo que San Pedro no conoc\u00eda a Zitarrosa y que no sab\u00eda qu\u00e9 era una milonga, que Zitarrosa cant\u00f3 una, dos, cien milongas, cuenta que incluso Dios par\u00f3 la oreja, quiz\u00e1s las dos. Te digo que es una verdad cient\u00edfica, le dijo Galeano a Juan Sasturain. Algunos dicen que Galeano exagera\u2026 yo no s\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y c\u00f3mo no, si las ciudades y los muros escuchan pero tambi\u00e9n hablan. Eso lo sabe Santiago, Buenos Aires, Madrid y Par\u00eds. Eso lo sabe todo el mundo. A mediados de enero del 89\u2019 Montevideo andaba diciendo que \u201cel viol\u00edn de Becho est\u00e1 llorando\u2026y nosotros tambi\u00e9n\u201d. Lo lloraron todos. Viglietti, Benedetti, Benavides, Tuya, Sasturain, Galeano y el Juceca. Lo llor\u00f3 Serena y su hermana Carla Moriana, y tambi\u00e9n lo llor\u00f3 Nancy Marino, intermitente compa\u00f1era. Cincuenta y dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las \u00faltimas milongas las cant\u00f3 Zitarrosa en Chile. Fue en Santiago, en \u00d1u\u00f1oa, en el Teatro California, ah\u00ed por la vereda norte de la avenida Irarr\u00e1zabal entre adoquines que el pavimento ya hizo desaparecer. Dos d\u00edas continuos entonces y hoy una placa conmemorativa que recuerda que ahora tendremos que esperar la muerte para escuchar las milongas de Zitarrosa otra vez. Con \u00a0caf\u00e9, t\u00e9, mate o terer\u00e9, dependiendo el \u00e1nimo y el clima, por supuesto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era 1 y 2 de noviembre y lo acompa\u00f1aron Eduardo Toto M\u00e9ndez (como siempre, infaltable, infatigable), Silvio Ortega, Carlos Morales y Julio Corrales. Notables todos. A los pocos d\u00edas el registro se pudo escuchar en algunas radios de Santiago y Valpara\u00edso, y a los pocos d\u00edas el registro tambi\u00e9n encontr\u00f3 un olvido pasajero. Fue Alfonso Carbone, que llegar\u00eda a ser director del sello Warner en Chile, quien dio con el registro y gestion\u00f3 que los familiares de Zitarrosa aprobaran su edici\u00f3n p\u00f3stuma. Era el a\u00f1o 2000 y se pod\u00eda escuchar la voz de Zitarrosa una vez m\u00e1s. Un \u00faltimo aplauso p\u00f3stumo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfY lo de la <em>Chamarrita de los milicos<\/em>? No, eso fue antes, el 30 de junio de 1973.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Alfredo Zitarrosa form\u00f3 parte del I Festival Internacional de la Canci\u00f3n Popular. En Santiago el festival se realiz\u00f3 en el Estadio Chile, a espaldas de la Alameda entre Bascu\u00f1\u00e1n Guerrero y Uni\u00f3n Latinoamericana. En Valpara\u00edso dicen algunos que frente al Rodoviario, en el Fort\u00edn Prat. Zitarrosa no llegar\u00eda a Valpara\u00edso, pero la historia se encargar\u00eda de enfrentarlo a una variaci\u00f3n de Prat. El 29 de junio de 1973 el Teniente Coronel Roberto Souper, descendiente de Robert Souper Howard \u2013militar brit\u00e1nico contratado por Chile para cumplir funciones en la Guerra del Pac\u00edfico\u2013 coordin\u00f3 desde el Regimiento Blindado N\u00b02 el recorrido que a trav\u00e9s de avenida Santa Rosa llevara a los diecis\u00e9is veh\u00edculos militares a tomar posici\u00f3n de batalla frente a La Moneda, cruzando la Alameda hacia el sur en la Plaza Bulnes. La misma Plaza donde el 46\u2019 Carabineros disparara contra los sindicalistas. Esa vez, s\u00ed, se apunt\u00f3 al sur, en direcci\u00f3n al paseo, al Parque Almagro, donde alguna vez se pens\u00f3 el Congreso, y no hacia La Moneda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Poco antes de las 09:00 Roberto Souper orden\u00f3 los primeros disparos y a las 09:30 el General Carlos Prats anunci\u00f3 la defensa p\u00fablica del gobierno constitucional. \u201cLa guardia de palacio hace frente\u201d, dijo Allende por transmisi\u00f3n radial, \u201cPrats tom\u00f3 las disposiciones necesarias\u2026, si llega la hora, armas tendr\u00e1 el pueblo. Pero yo conf\u00edo en las Fuerzas Armadas leales al gobierno\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre la confusi\u00f3n, el cabo faccioso \u2013palabra de Allende\u2013 H\u00e9ctor Hern\u00e1n Bustamante G\u00f3mez dispar\u00f3 en direcci\u00f3n a La Moneda, y all\u00ed mismo, en la intersecci\u00f3n de Agustinas y Morand\u00e9, y a unos pasos del actual edificio de la Comisi\u00f3n Chilena del Cobre, Leonardo Henrichsen film\u00f3 su muerte y uno de los \u00faltimos cuadros de la democracia en Chile.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dos d\u00edas antes, tambi\u00e9n temprano por la ma\u00f1ana, Juan Mar\u00eda Bordaberry anunciaba p\u00fablicamente en Uruguay la disoluci\u00f3n de la C\u00e1mara de Senadores y de Representantes, la creaci\u00f3n de un nuevo Consejo de Estado y la formalizaci\u00f3n de un estado de excepci\u00f3n que se extender\u00eda hasta 1985. En Chile, un d\u00eda despu\u00e9s de las \u00f3rdenes de Souper y de los disparos de Bustamante G\u00f3mez, el p\u00fablico esperaba que Zitarrosa cantara su siempre pol\u00e9mica chamarrita:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los boliches del Cerrito,<\/p>\n<p>est\u00e1n llenos de milicos,<\/p>\n<p>y el milico cantor<\/p>\n<p>les entona esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p>Cuando pasa el Presidente,<\/p>\n<p>los milicos ya no son gente<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Chamarrita cuartelera,<\/p>\n<p>no te olvides que hay gente afuera,<\/p>\n<p>cuando cantes pa\u2019 los milicos,<\/p>\n<p>no te olvides que no son ricos,<\/p>\n<p>y el orgullo que no te sobre,<\/p>\n<p>no te olvides que hay otros pobres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Versos que en 1977 modificar\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hay milicos y milicos<\/p>\n<p>de los grandes y de los chicos\u2026<\/p>\n<p>Hay milicos con conciencia,<\/p>\n<p>milicos que no piensan<\/p>\n<p>y algunos que yo s\u00e9<\/p>\n<p>piensan que el pueblo no los ve.<\/p>\n<p>Hay milicos como hormigas,<\/p>\n<p>Pero todos no son Artigas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese d\u00eda en el Estadio Chile, y para el aplauso espont\u00e1neo del p\u00fablico, Zitarrosa insisti\u00f3, quiz\u00e1s transido por las sombras y temblores de Bordaberry, en que,<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los boliches del Cerrito,<\/p>\n<p>est\u00e1n llenos de milicos,<\/p>\n<p>y el milico cantor<\/p>\n<p>les entona esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>Hay milicos de los buenos, <\/em><\/p>\n<p><em>como los milicos chilenos<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Acaso su \u00fanico verso imprudente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfredo Zitarrosa naci\u00f3 Iribarne, con un aire vasco iparralde, hijo de Jesusa Blanca Nieve. A los pocos a\u00f1os, por viajes de su madre, Alfredo pas\u00f3 al cuidado de los Dur\u00e1n-Carbajal, siempre en Montevideo. El \u201cPocho\u201d Dur\u00e1n, ahora algo gallego, era un ni\u00f1o curioso, incluso ajeno recuerda Zitarrosa: \u201cYo era un ni\u00f1o muy complicado. Me recuerdo a m\u00ed mismo a los 7 a\u00f1os, pensaba en lo extra\u00f1o que resultaba que de la uni\u00f3n de mi madre y mi padre hubiera nacido yo y no otro. 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