{"id":7425,"date":"2018-05-28T00:43:57","date_gmt":"2018-05-28T00:43:57","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=7425"},"modified":"2018-05-28T03:11:41","modified_gmt":"2018-05-28T03:11:41","slug":"una-larga-cola-de-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/05\/28\/una-larga-cola-de-olvido\/","title":{"rendered":"Una larga cola de olvido"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Por estos d\u00edas termino de escribir mi tesis sobre la cultura pol\u00edtica de quienes fueron parte de la resistencia armada chilena, en base a los testimonios que algunos se han dado el trabajo de escribir. Entre todas las obras que he consultado sin duda la m\u00e1s autoconsciente de s\u00ed y comprometida con el ejercicio escritural es <em>Una larga Cola de Acero<\/em> (Lom, 2001) de Ricardo Palma Salamanca, quien solicit\u00f3 su ingreso a la Sech (Sociedad de Escritores de Chile) y fue aceptado. Este gesto no fue azaroso; aunque hoy sea un organismo desacreditado, sabemos que la filiaci\u00f3n a la Sech sirvi\u00f3 durante la dictadura como protecci\u00f3n frente a los \u00f3rganos represivos. Es claro que la sociedad chilena juzga diferente a un escritor que a un guerrillero, y aunque al escritor no se le tome tampoco tan en cuenta, Palma busca ser le\u00eddo como un escritor que pas\u00f3 por la guerrilla. Este juego de s\u00edmbolos y categor\u00edas desdibuja el estereotipo de un miembro del FPMR, tomando distancia a trav\u00e9s de la escritura de una militancia ortodoxa, lo cual exige un nuevo lector que est\u00e9 dispuesto a ignorar el juicio espont\u00e1neo y quiera observar la singularidad en los detalles de la historia, las anotaciones de una memoria subjetiva que desequilibra cualquier interpretaci\u00f3n estandarizada, un lector de testimonio. La realidad no podr\u00eda ser m\u00e1s opuesta: su novela ha pasado desapercibida o vista como \u201cpanfleto\u201d, mera propaganda, fen\u00f3meno que ha dejado a la sombra todos los testimonios de lucha armada en Chile.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Incluso con todo el boom de la autoficci\u00f3n que el canon ha establecido desde los noventa hasta aqu\u00ed, si esa autoficci\u00f3n habla de una experiencia pol\u00edtica, al parecer deja de ser literatura. Lo que a mi juicio da cuenta de nuestra incapacidad como sociedad de darle un lugar a quienes se resistieron a ser asesinados por el Estado, tanto as\u00ed, que no somos capaces de leer como literatura esta novela que a mi juicio tiene mucha m\u00e1s escritura que textos como <em>La ciudad Anterior, Santiago Cero <\/em>o los primeros libros de Fuguet, presentes en la mayor\u00eda de los cursos sobre literatura chilena contempor\u00e1nea que se dictan en las universidades del pa\u00eds. Ni siquiera estoy hablando de estar o no de acuerdo con las acciones de los frentistas, sino s\u00f3lo de que tengan una representaci\u00f3n en el escenario actual en el que incluso violadores de los derechos humanos hablan con su propia voz todos los d\u00edas en los noticieros. No podemos negar que sin el conocimiento de la identidad de la izquierda armada, el Chile de hoy est\u00e1 truncado, no se puede explicar. \u00bfQu\u00e9 hace a un testimonio literatura? \u00bfCu\u00e1les son las caracter\u00edsticas del testimonio de resistencia? No nos hemos problematizado estas cuestiones para el caso chileno. Cuando le demos un lugar en la sociedad a esos discursos podremos intentar comprenderlos desde la narrativa. O quiz\u00e1, hay que abrir un espacio apuntalado con im\u00e1genes. Ambos procesos dialogan en este trabajo colectivo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En <em>Una Larga Cola de Acero <\/em>se narra en 400 p\u00e1ginas la experiencia vivida por \u201cel Vasco\u201d, alter ego de Palma Salamanca siendo parte del FPMR entre 1984 y 1988. El narrador se sit\u00faa recordando en un bar y luego como nochero en el cementerio general, donde se detiene frente a la tumba de diferentes personajes de la historia reciente como Ra\u00fal Pellegrin o Jaime Guzm\u00e1n Err\u00e1zuriz:<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>Me detengo delante de uno de los nichos que fue marcando nuestro camino. Con grandes letras se lee: Jaime Guzm\u00e1n Err\u00e1zuriz. Ustedes me preguntar\u00e1n: \u00bfY siempre les import\u00f3 un cuesco el valor de la vida? Yo con mis precarios e infames argumentos responder\u00eda algo como esto: La de algunos s\u00ed y tambi\u00e9n dir\u00eda que el valor de la vida hoy por hoy es una construcci\u00f3n social. Pongan por ejemplo mi caso, yo valgo un cuesco para muchos o tal vez menos que un cuesco, al fin un cuesco tiene el valor de ser, aquello nadie se lo cuestiona. Yo permanezco a\u00fan en las sombras, pero que quede claro que por ello no desestimo el valor de todos sino solo de algunos, adem\u00e1s no necesito de la instauraci\u00f3n de la ley para ejercer aquel impopular principio, al fin la ley tambi\u00e9n es como los sem\u00e1foros, se sustenta en la fuerza de un Estado<\/em> (100).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Desde este lugar comienza a recordar sus primeros pasos en la pol\u00edtica universitaria mientras era estudiante de literatura, lector de Kerouac y Debord, atra\u00eddo por un fuerte vitalismo y nihilismo que sobrevive a toda su vida en el Frente y que a\u00fan podemos ver en sus declaraciones:<em> 22 a\u00f1os saboreando el dulce caramelo de la inexistencia y el silencio hasta que las mec\u00e1nicas ruedas del destino me empujaron hacia una historia enterrada<\/em>. Luego viene el periodo de instrucci\u00f3n, algunas acciones en Santiago, el servicio militar en Cuba, su participaci\u00f3n en la guerrilla nicarag\u00fcense y salvadore\u00f1a junto al Chele. Su vuelta a Chile (donde cuenta en primera persona la matanza de Corpus Christi o tambi\u00e9n llamada Operaci\u00f3n Albania), su trabajo como agitador en Villa Francia y el intento de basificaci\u00f3n en el sur para crear las condiciones para la Guerra Patri\u00f3tica Nacional que el FPMR quer\u00eda desatar a comienzos de los noventa. El inventario de estas experiencias no ser\u00edan nada, adem\u00e1s de impresionantes, si no fuera por el estilo y la singularidad de las reflexiones que constantemente deconstruyen la visi\u00f3n hegem\u00f3nica que tenemos del guerrillero chileno como un marxista-leninista, construyendo un sujeto sin ambici\u00f3n por el poder que frente a los horrores insalvables de la historia se arroja al abismo de la lucha armada y sobrevive para contar lo que vio en ese torbellino de experiencias. En t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos es mucho m\u00e1s un anarquista, y es en gran medida el ejemplo de Manuel Rodr\u00edguez, quien buscaba que luego de la guerra de independencia el poder recayera sobre la gente y no sobre la \u00e9lite gobernante. As\u00ed, el FPMR quer\u00eda crear un \u00abclima\u00bb de caos para que se rearticularan las jerarqu\u00edas de la sociedad chilena en base a la voluntad de la mayor\u00eda y de esa manera se fundara un pa\u00eds democr\u00e1tico. Observemos, por ejemplo, una de las arengas de Ra\u00fal Pellegrin que Palma Salamanca reproduce en la novela:<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>S\u00f3lo si conjugamos el instinto con el deseo, veremos cosas que jam\u00e1s nadie ha imaginado y al ver aquello haremos cosas inauditas; porque nuestra acci\u00f3n es s\u00f3lo el reflejo n\u00edtido de lo que fuimos capaces de ver, la mejor poes\u00eda no es la que se escribe sino la que se vive desarmando los d\u00edas en forma de versos<\/em>. (121)<\/p>\n<p><\/p>\n<p>La teor\u00eda del testimonio se ha ocupado de dos grandes discursos. El de los sobrevivientes al horror, donde a partir de sus relatos sobre los campos de concentraci\u00f3n se han creado reflexiones y categor\u00edas que han servido luego para pensar las dictaduras latinoamericanas. Y los testimonios de quienes el pensamiento acad\u00e9mico ha denominado como \u201csubalternos\u201d, que en este caso escriben para resistir a la homogeneizaci\u00f3n que impone la globalizaci\u00f3n del capitalismo. Sin embargo, los te\u00f3ricos de ambos sujetos que dan testimonio \u2013en este caso pienso en Agamben y Beverly respectivamente\u2013 concluyen por diferentes razones que el testimonio est\u00e1 muy lejos de querer disputar la verdad hist\u00f3rica. Parece ser un \u00abnuevo\u00bb g\u00e9nero literario, o sub g\u00e9nero; un procedimiento narrativo, lo cual conlleva una experiencia de escritura singular y por consecuencia nuevas exigencias para el lector.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>John Beverly, quien es muy cr\u00edtico de la militancia, afirma la importancia del testimonio pero no deja de dudar en ning\u00fan momento sobre su relaci\u00f3n con la verdad. Para \u00e9l, el testimonio siempre responde a una disputa ideol\u00f3gica por el espacio discursivo; as\u00ed pueden haber diferentes visiones de una misma experiencia. Esta idea suena obvia, pero tiene su giro cuando plantea que la \u00fanica forma para aceptar que disfrutamos algo que se nos presenta como verdad, aunque no lo sea, es una revoluci\u00f3n cultural. Es decir, para ser capaces de gozar con la subjetividad de un otro debemos quebrar las jerarqu\u00edas imperantes. Esta idea del juicio es importante. Para Agamben, si vamos a usar el testimonio s\u00f3lo para emitir un juicio nos estamos perdiendo la reflexi\u00f3n sobre lo humano; el juicio cierra, es un fin en s\u00ed mismo. En el caso del horror, a trav\u00e9s de la escritura el testigo se hace cargo de una \u201cpasividad inasumible\u201d; es decir, elabora la experiencia en donde la historia lo transform\u00f3 en un espectador de su propia deshumanizaci\u00f3n. Escribir la propia historia ser\u00eda algo as\u00ed como volver a ser activo nuevamente en la propia vida; el objetivo para Agamben ser\u00eda no constatar los hechos, sino m\u00e1s bien intentar comprenderlos. El testimonio del horror es la divisa entre lo humano y lo inhumano. Es aquella parte de lo humano que sobrevive al fin de lo humano: <em>Mi florecer se da en la hora marchita\/ y reservo una resina para un p\u00e1jaro tard\u00edo:\/ lleva el copo de nieve en su pluma rojo-vida\/ el grano de nieve en el pico, atraviesa el verano. <\/em>(P. Celan)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede con aquellos que se resistieron a ver si algo de su humanidad sobreviv\u00eda al fin de lo humano, aquellos que no quisieron vivir el holocausto \u00aba la chilena\u00bb? Se ha hablado respecto a la dictadura como un \u201ccampo de concentraci\u00f3n desterritorializado\u201d. Es decir, la vida cotidiana controlada biopol\u00edticamente. Aunque los sujetos que estuvieron en una din\u00e1mica de resistencia logren subvertir esa vida castrada, la disputa es la misma. C\u00f3mo conservar mi humanidad tratando de combatir la inhumanidad institucionalizada, burocratizada que impon\u00eda la dictadura de Pinochet. Sin duda, aqu\u00ed la manera de desubjetivaci\u00f3n-subjetivaci\u00f3n es diferente a los que fueron s\u00f3lo v\u00edctimas. La sensaci\u00f3n es otra; por un lado se precariza la relaci\u00f3n con la normalidad, pero por otro lado las posibilidades de sobrevivir aumentan al beber de la voluntad colectiva, una experiencia que Palma Salamanca describe a momentos como una especie de pante\u00edsmo revolucionario. Desarrolla esta idea luego de dejar de escuchar los tiros provenientes de la casa de la que acaba de escapar, y concluye que sus amigos est\u00e1n muertos:<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>La patria, el pueblo, la lucha, la dignidad, toda esa ruma de palabras amparadas en las sombras del abecedario ya no sonaban m\u00e1s en mi cabeza, \u00e9ramos los verdaderos valientes hombres absolutos, y de pronto record\u00e9 las teor\u00edas del Huevo y en alguna forma \u00e9ramos una especie de reencarnaci\u00f3n colectiva de un solo esp\u00edritu que no sab\u00eda d\u00f3nde posarse y que jam\u00e1s calar\u00eda en alguna edad contempor\u00e1nea. Sub\u00ed a un microb\u00fas hacia el centro <\/em>(358)<em>.<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Con este texto simplemente he querido abrir la discusi\u00f3n y dejar el juicio de lado. No es casualidad que aquellos que resistieron a trav\u00e9s de la v\u00eda armada insistan en dar testimonio y aquellos que efectuaron cr\u00edmenes desde el Estado insistan en un pacto de silencio financiado por nuestros impuestos hasta el d\u00eda de hoy. Si hay algo que uno puede decir sobre <em>Una Larga Cola de Acero, <\/em>es que no es una novela dogm\u00e1tica o adoctrinante. Logra crear un clima de caos en la cabeza del lector, llena de contradicciones, dudas. El testimonio atrapa porque nos gusta creer que una experiencia extrema es verdad, una especie de morbo en el que delegamos nuestras propias frustraciones existenciales.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Una Larga Cola de Acero se narra en 400 p\u00e1ginas la experiencia vivida por \u201cel Vasco\u201d, alter ego de Palma Salamanca siendo parte del FPMR entre 1984 y 1988. 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