{"id":7965,"date":"2018-07-25T02:42:51","date_gmt":"2018-07-25T02:42:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=7965"},"modified":"2018-07-27T01:29:55","modified_gmt":"2018-07-27T01:29:55","slug":"tras-las-huellas-de-las-ninas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/07\/25\/tras-las-huellas-de-las-ninas\/","title":{"rendered":"Tras las huellas de las ni\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><em>Cualquier referencia sobre Alto Hospicio en otro lugar tiene como respuesta alg\u00fan comentario o pregunta sobre la seguidilla de desapariciones de mujeres que ocurrieron en este lugar del norte del pa\u00eds. A casi dos d\u00e9cada del episodio, marcado por la discriminaci\u00f3n, la incompetencia de las autoridades y las malas pr\u00e1cticas de los medios de<\/em> <em>comunicaci\u00f3n, un ejercicio de memoria que se abre nuevamente a prop\u00f3sito del estreno de la serie \u201cLa Cacer\u00eda. Las Ni\u00f1as de Alto Hospicio\u201d, de MEGA.<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Las primeras se\u00f1ales que enrarecieron la cotidianidad del lugar fueron la aparici\u00f3n de algunos papeles en las calles principales que solicitaban referencias sobre el paradero de j\u00f3venes perdidas, afiches y fotograf\u00edas que de a poco comenzaron a proliferar en postes de luz, esquinas y negocios. Recuerdo particularmente uno que estaba en las inmediaciones del supermercado, a pocas cuadras de mi casa, que me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n ya que los que hab\u00eda visto antes buscaban abuelos, nunca j\u00f3venes. Correspond\u00eda a una ni\u00f1a morena de cabellos medios despeinados y vestida de uniforme: era la foto de Macarena S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego, desde finales de 1999, fueron los medios de comunicaci\u00f3n locales. En sus p\u00e1ginas comenzaron a aparecer fotograf\u00edas pixeladas \u2013pero a color\u2013 de adolescentes vestidas de jumper azul y camisa blanca, que hab\u00edan salido de su casa al colegio y de las que no se sab\u00eda nada; pero de las s\u00ed se presupon\u00eda mucho. Hip\u00f3tesis de abandono voluntario del hogar, b\u00fasqueda de mejores oportunidades y prostituci\u00f3n en los pa\u00edses vecinos llenaban tanto los informes de las polic\u00edas y autoridades como las notas de los medios, ya en este punto, de difusi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En ese tiempo Hospicio era un asentamiento urbano peque\u00f1o, pero en crecimiento, que ya pose\u00eda una historia que lo compromet\u00eda como base de la Fuerza A\u00e9rea y como el lugar donde la empresa de explosivos de Carlos Cardoen hab\u00eda estallado dejando 29 muertos y varios heridos en enero de 1986. Era territorio dependiente administrativamente de la ciudad de Iquique, a pesar de tener suficiente poblaci\u00f3n y necesidades espec\u00edficas como para ser una comuna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Contaba dentro de su mapa con varios colegios, algunos servicios b\u00e1sicos, un consultorio, un supermercado y una feria de frutas, verduras, insumos para el hogar y ropa americana. Todo lo dem\u00e1s estaba en la gran ciudad, ubicada a unos quince minutos de recorrido en auto y media hora en micro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En medio de esa normalidad de pueblo chico, fueron apareciendo una tras otra las fotos de las ni\u00f1as y los carteles de \u201cSe busca\u201d; mensualmente, cada dos meses, incluso en vacaciones de verano, hasta que inevitablemente se comenz\u00f3 a configurar un mapa socio-territorial preciso: todas las desaparecidas viv\u00edan coincidentemente en los mismos sectores, y entre ellas, las que estudiaban, asist\u00edan al mismo Liceo: el Eleuterio Ram\u00edrez.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el a\u00f1o 2000 y no se acab\u00f3 el mundo, aunque de seguro las familias de estas adolescentes sintieron que as\u00ed fue, y no s\u00f3lo por la p\u00e9rdida, sino que por la discriminaci\u00f3n y la poca atenci\u00f3n de las autoridades, en especial Carabineros. Entre ellos el suboficial Arriagada (que tanto le simpatizaba a mi mam\u00e1 por la coincidencia de sus apellidos) result\u00f3 ser el m\u00e1s mierda de todos, el que m\u00e1s mierda le lanzaba a las ni\u00f1as y el que m\u00e1s teorizaba sobre la prostituci\u00f3n y el abandono del hogar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De un momento a otro y no s\u00e9 muy bien de qu\u00e9 forma, se comenz\u00f3 a hablar de un auto blanco que persegu\u00eda a mujeres en los sectores de La Pampa y La Negra, prefigurando la posibilidad de lo que primero aparece hoy al hablar de Alto Hospicio: un psic\u00f3pata, la estampa del asesino en serie.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A pesar de lo raro que parec\u00eda todo y de que se definieron estas desapariciones como accionar de un psic\u00f3pata, nunca me sent\u00ed vulnerable a que algo me ocurriera a m\u00ed ni a mis amigas y compa\u00f1eras, aunque cada cierto tiempo otra mujer era parte de una portada de La Estrella de Iquique y era mencionada como desaparecida en los breves de la prensa de circulaci\u00f3n nacional. Y esto no era s\u00f3lo porque no ten\u00edamos la edad de esas muchachas y nuestro escaso desarrollo f\u00edsico de los once a\u00f1os nos hiciera lucir como zancudos de patas largas y silueta irrelevante, sino que no viv\u00edamos en el sector donde pasaban esas cosas ni \u00edbamos en ese liceo. Nosotras est\u00e1bamos al centro de esa periferia. Ellas, en la periferia misma.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo que en el colegio, formados una ma\u00f1ana de lunes luego del himno nacional, nos habl\u00f3 la jefa de UTP o quiz\u00e1s la directora a todos los estudiantes y profesores, quien antes de dar su mensaje semanal hac\u00eda un ejercicio de \u201cautocontrol\u201d en el que contaba de uno a diez, para que cada uno mantuviera silencio y calma sin tener que ser reprimido. No s\u00e9 de d\u00f3nde sali\u00f3 eso, pero resultaba. En una explanada silenciosa y atenta, ante cientos de ni\u00f1os y ni\u00f1as se refiri\u00f3 a la desaparici\u00f3n de las adolescentes y nos pidi\u00f3 tener cuidado, aunque, seg\u00fan ella, en este sector de Hospicio no pasaba nada, que nos ten\u00edamos que quedar tranquilas, aludiendo en su discurso a una especie de protecci\u00f3n simb\u00f3lica, sectorial, no lo s\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una tarde, cuando ya la situaci\u00f3n era evidentemente preocupante, llegu\u00e9 a la casa y el televisor estaba encendido sintonizando el canal local. En un peque\u00f1o set estaba una mujer portando uno de esos carteles que ya estaban hace casi un a\u00f1o en las calles. Ella era mayor y luc\u00eda un pelo cano con matices amarillos de una tintura pasada y su rostro expresaba una desesperaci\u00f3n que en ese momento no pude entender, pero que hoy, cuando vuelvo a ese recuerdo, puedo dimensionar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La entrevistadora (o entrevistador) le preguntaba datos y referencias, las que solo fueron selladas con un llamado a la c\u00e1mara por si alguien sab\u00eda algo de ella, Patricia Palma, su nieta. Meses m\u00e1s tarde esta mujer aparecer\u00eda en casi todas las pantallas chilenas llorando en un vertedero clandestino al encontrar parte de las pertenencias de Patricia, a pesar de que las polic\u00edas le hab\u00edan dicho que su ni\u00f1a estaba prostituy\u00e9ndose en Tacna, o en Papudo, o en Santiago\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya en esos meses de 2000 el caso de Alto Hospicio era conocido a nivel nacional y los medios masivos enviaban corresponsales a buscar informaci\u00f3n. De ah\u00ed que el imaginario que se tiene del lugar sea un peladero en medio del desierto interrumpido por casas vulnerables, hechas de material ligero, donde mallas pl\u00e1sticas de colores y cholgu\u00e1n eran parte del paisaje, acompa\u00f1adas por micro basurales que le quitaban un poco la monoton\u00eda a la pampa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Efectivamente, el lugar luc\u00eda as\u00ed y seguramente en algunas partes a\u00fan sea de esa forma, pero era lo m\u00e1s llamativo: mostrar lo decadente, lo vinculable a factores de riesgo que hicieran presumir que las ni\u00f1as no estaban en una fosa o cadav\u00e9ricamente tiradas en basureros, sino que en otras ciudades y pa\u00edses, dejando atr\u00e1s y sin previo aviso a sus queridas familias. Por lo mismo y en la misma l\u00ednea de esta teor\u00eda, fueron a buscarlas a Tacna Orlando Garay, padre de Viviana, y Juan S\u00e1nchez, padre de Macarena, acompa\u00f1ados de los periodistas del programa \u201cContacto\u201d, volviendo, evidentemente, sin resultado alguno.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Algunas de esas im\u00e1genes resultan imborrables. La recreaci\u00f3n de una escena en la que un hombre en un auto blanco miraba desde el volante a unas adolescentes cruzando la calle, registro que, aunque estaba en distorsi\u00f3n visual, no ocultaba que era una toma de una avenida ubicada a unas cuadras de mi casa. Otras: los rostros de las madres y familiares de las ni\u00f1as que constantemente pod\u00edamos ver en la feria o en la calle, haciendo lo suyo, mientras viv\u00edan su calvario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A pesar de lo enrarecido que estaba todo, del panorama gris que se me viene a la cabeza cuando pienso en esos a\u00f1os, no logro entender c\u00f3mo pudo estar todo funcionando normalmente, sabiendo que alguien circulaba por las ma\u00f1anas buscando chicas con la excusa de acercarlas al colegio que quedaba a trasmano, atravesando la carretera A-16, en jornadas donde las micros pasaban escasamente. No entiendo tampoco c\u00f3mo nadie hizo nada y c\u00f3mo nadie puso una peque\u00f1a ficha en la posibilidad de que estas p\u00e9rdidas no fueran voluntarias sino que violenta y mortalmente acontecidas. Sin embargo ocurri\u00f3 y su resultado qued\u00f3 sin duda saldado con la indiferencia y las excusas que muchos pacos les dieron a esas madres: \u201cno, tu ni\u00f1a debe haberse ido de la casa para estar mejor\u201d. Indiferencia total y complicidad de todos quienes podr\u00edan haber hecho algo, entre ellos, nuestros adultos: nuestros padres, nuestras madres, t\u00edos y hermanos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La cosa sigui\u00f3 igual hasta cuando ya fue ineludible y la presencia del auto blanco se torn\u00f3 real para todos. Recuerdo la visita de Ricardo Lagos del 2001 en la que anunci\u00f3 la creaci\u00f3n de un equipo interdisciplinario de polic\u00edas para la b\u00fasqueda. Su iniciativa llegaba dentro de un escenario en el que todas las hip\u00f3tesis de la fuga dadas como verdad se desvanec\u00edan ante la progresi\u00f3n de los hechos; en un contexto donde los familiares ya hab\u00edan tocado todas las puertas y en su mayor\u00eda las encontraron cerradas de antemano. Y el momento lleg\u00f3: aparecieron unos cad\u00e1veres en un pique minero abandonado. El tema reapareci\u00f3 nuevamente en pantallas y p\u00e1ginas gracias a que una de las v\u00edctimas del psic\u00f3pata sobrevivi\u00f3 a su ataque y fue encontrada en la carretera. Sin esa mujer que escap\u00f3 de uno de los asesinos m\u00e1s brutales de la historia chilena reciente no sabemos cu\u00e1nto tiempo se hubiese demorado la polic\u00eda (ni tampoco si lo hubiera hecho) en dar con la casa de quien viol\u00f3 y asesin\u00f3 a las muchachas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otra foto que aparece: la imagen de la madre de Macarena S\u00e1nchez en el Servicio M\u00e9dico Legal de Iquique al ser notificada del hallazgo del cuerpo de su hija. Iba saliendo del lugar tras el reconocimiento del cad\u00e1ver: era ella, eran sus ropas. En la toma realizada con zoom, es posible ver a la mujer de cabellos casta\u00f1os y cortos aferrarse a alguien, soltar un grito de dolor poderoso y desvanecerse entre los brazos de esa persona. Otra: una mujer, familiar de una de las ni\u00f1as, grit\u00e1ndole a los pacos que para qu\u00e9 se ven\u00edan a preocupar ahora de las ni\u00f1as, cuando ya estaban muertas, habiendo antes s\u00f3lo golpeado peri\u00f3dicamente las puertas de sus casas para saber si hab\u00edan tenido noticias de ellas y para llenar informes con palabras referidas a violencia familiar, drogadicci\u00f3n y problemas que las habr\u00edan ahuyentado de sus hogares.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego se realizaron los funerales de las ni\u00f1as. Esa ma\u00f1ana, al parecer de fin de semana, fuimos con mi familia caminando por el cerro La Tortuga hasta la carretera A-16 donde informaron que pasar\u00eda la caravana con los ata\u00fades con destino al Cementerio N\u00b0 3 de Iquique. Recuerdo que muchas personas se congregaron en el lugar con pa\u00f1uelos blancos que movieron cuando pasaron las carrozas, resguardadas ahora por la polic\u00eda. Recuerdo tambi\u00e9n que antes de las caravanas o despu\u00e9s de estas ven\u00edan unos cuantos perros molestando a los pacos en moto y recuerdo tambi\u00e9n que me aflor\u00f3 una pena tremenda acompa\u00f1ada por un par de l\u00e1grimas en medio de la conmoci\u00f3n general.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las carrozas llegaron al Cementerio, pero eso lo vi por televisi\u00f3n. Un mar humano se encontraba bajo el estrecho portal del lugar subiendo hacia una de las calles del camposanto donde hab\u00edan dispuesto un peque\u00f1o mausoleo para ellas, las \u201cReinas de la Pampa\u201d \u2013como indica actualmente un cartel sobre los nichos\u2013, lugar que luce hoy completamente adornado de flores, peluches, recuerdos y cuadernos de mensajes, aunque algunas de las tumbas s\u00f3lo tienen como referencia un papel plastificado con el nombre de cada difunta.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Luego, antes o al mismo tiempo, vino todo un proceso judicial. El s\u00faper equipo de polic\u00edas captur\u00f3 a un hombre que, seg\u00fan los medios, era el autor confeso de todos los cr\u00edmenes. Su nombre era Julio P\u00e9rez Silva, procedente de Puchuncav\u00ed y fan\u00e1tico de la U, el hombre del auto blanco que viv\u00eda sumamente cerca de la mayor\u00eda de sus v\u00edctimas en el sector de La Pampa, junto a su pareja y los hijos de esta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El caso avanz\u00f3, no recuerdo si r\u00e1pido o lento, pero pas\u00f3. Se dict\u00f3 la condena para P\u00e9rez Silva, que estuvo preso en la c\u00e1rcel de Acha, en Arica, pero que luego pidi\u00f3 su trasladado a Colina 1 en Santiago, cambio que logr\u00f3 en enero de 2011. Este hombre no ha hecho m\u00e1s que dejar dudas sobre el caso tras una serie de cartas en las que se declara inocente y en entrevistas a programas de televisi\u00f3n en donde reitera que asumi\u00f3 responsabilidades s\u00f3lo bajo presiones inhumanas en interrogatorios tras su detenci\u00f3n en octubre de 2001. \u00bfHabr\u00e1 sido s\u00f3lo \u00e9l?, \u00bfhabr\u00e1 sido el culpable de todos los asesinatos que se le inculpan, entre ellos de mujeres mayores?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy la cosa est\u00e1 ah\u00ed, pendiente y presente, aunque ya nuevas generaciones s\u00f3lo sepan del asunto como parte de un anecdotario local, o porque aparezca en alguna conversaci\u00f3n de quienes estuvieron en ese momento. Est\u00e1 ah\u00ed, como una herida abierta para quienes no logramos comprender c\u00f3mo pudo pasar todo esto, y m\u00e1s a\u00fan, c\u00f3mo sigue sucediendo casi de forma c\u00edclica en una especie de realismo m\u00e1gico protagonizado por este desierto que traga, que desaparece, que se lleva a la gente, que te empampa, que te chupa, tal como supuestamente lo hizo con Jos\u00e9 Vergara el 13 de septiembre del 2015, detenido por carabineros desde su domicilio, instante preciso desde el cual se desconoce hasta el d\u00eda de hoy su paradero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego de esto, en 2004, Alto Hospicio fue declarada comuna. Luce mejor, porta una institucionalidad, posee m\u00e1s servicios e incluso cuenta con una comisar\u00eda m\u00e1s grande y remozada frente a un costado del colegio de las ni\u00f1as, hoy llamado \u201cLiceo Bicentenario Minero S.S. Juan Pablo II\u201d, como queriendo borrar que se llam\u00f3 Eleuterio Ram\u00edrez alguna vez. De milico a santo padre, en una trayectoria irreflexiva, en un ejercicio inducido de amnesia, en un ejercicio de poder.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as de Hospicio se van y vuelven en peque\u00f1as cosas como encontrar al azar por las calles de Iquique a la mujer del psic\u00f3pata tratando de hacer una vida normal, en un poemario dedicado a ellas vendido en las calles o en la celebraci\u00f3n del Carnaval de Hospicio, cita en la que cada a\u00f1o es elegida una joven como la reina de la comuna, situaci\u00f3n que hace un tiempo no pudo hacer otra cosa que recordarme que las que desfilaban en traje de ba\u00f1o por el escenario podr\u00edan haber sido una de ellas. M\u00e1s a\u00fan cuando Orlando Garay, padre de una de las ni\u00f1as y concejal de Hospicio en ese momento, las felicitaba por su participaci\u00f3n y estaba presente en la ceremonia de coronaci\u00f3n de la reina, de la nueva reina de la pampa.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A casi dos d\u00e9cada del episodio, marcado por la discriminaci\u00f3n, la incompetencia de las autoridades y las malas pr\u00e1cticas de los medios de comunicaci\u00f3n, un ejercicio de memoria que se abre nuevamente a prop\u00f3sito del estreno de la serie \u201cLa Cacer\u00eda. 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