{"id":8173,"date":"2018-08-28T01:21:16","date_gmt":"2018-08-28T01:21:16","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8173"},"modified":"2018-09-03T17:33:00","modified_gmt":"2018-09-03T17:33:00","slug":"escribir-con-los-hijos-representacion-de-la-maternidad-en-los-ingravidos-de-valeria-luiselli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/08\/28\/escribir-con-los-hijos-representacion-de-la-maternidad-en-los-ingravidos-de-valeria-luiselli\/","title":{"rendered":"Escribir con los hijos. Representaci\u00f3n de la maternidad en Los ingr\u00e1vidos de Valeria Luiselli"},"content":{"rendered":"<p> \u201cLa escritura es mi padre, mi madre, mi nodriza amenazada\u201d H\u00e9l\u00e8ne Cixous, <em>La llegada a la escritura<\/em> <\/p>\n<p class=\"align-right\"><em>Los ingr\u00e1vidos<\/em> de Valeria Luiselli narra la historia de una mujer en distintos espacios y tiempos narrativos. Desde su presente de madre-esposa en Ciudad de M\u00e9xico, recuerda su pasado como joven traductora empleada en una editorial en Nueva York, cuando se propone traducir la obra del poeta mexicano Gilberto Owen, quien vivi\u00f3 en esta misma ciudad hacia 1928. En esta evocaci\u00f3n, la narradora se preguntar\u00e1 constantemente por su vida pasada como soltera, un tiempo marcado por la libertad, la soledad y la dedicaci\u00f3n a la lectura y la escritura:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Me gustaban los cementerios, los parques y las azoteas de los edificios, pero sobre todo los cementerios. De alg\u00fan modo, viv\u00eda en un estado perpetuo de comuni\u00f3n con los muertos [\u2026] Visitaba seguido un peque\u00f1o pante\u00f3n a unas cuadras de mi departamento, porque ah\u00ed pod\u00eda leer y pensar sin que nadie ni nada me perturbara (19-20).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Su pasado lo percibe como algo lejano e, incluso, como la historia de una mujer desconocida, por lo que su intento por narrar lo que verdaderamente aconteci\u00f3 durante ese tiempo resulta, a la larga, imposible. Esto lo advierte en el segundo fragmento de la primera p\u00e1gina de la novela:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 en otra ciudad y en otra vida, anterior a \u00e9sta de ahora pero posterior a aqu\u00e9lla. Por eso no puedo escribir esta historia como yo quisiera \u2013como si todav\u00eda estuviera ah\u00ed y fuera s\u00f3lo esa otra persona\u2014. Me cuesta hablar de calles y de caras como si a\u00fan las recorriera todos los d\u00edas. No encuentro los tiempos verbales precisos. Era joven, ten\u00eda las piernas fuertes y flacas (11).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Su presente lo observa como un tiempo radicalmente distinto, pues la maternidad se ha vuelto una experiencia compleja, marcada por la angustia y la necesidad de entregarse a la escritura. Frente a este contexto adverso, la narradora adopta un ritmo discontinuo de producci\u00f3n, marcado por las interrupciones de tres cuerpos que exigen su presencia: un marido y dos hijos:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>S\u00e9 que cuando entre hoy al cuarto de los ni\u00f1os, la beb\u00e9 percibir\u00e1 mi olor y se estremecer\u00e1 en su cuna, porque alg\u00fan lugar secreto de su cuerpo le ense\u00f1a desde ahora a reclamar su parte de aquello que nos pertenece a las dos, aquello que nos arrebatamos todos los d\u00edas, los hilos que nos sostienen y nos separan. Le dar\u00e9 de comer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego, cuando entre a mi cuarto, mi marido tambi\u00e9n reclamar\u00e1 su porci\u00f3n de m\u00ed y yo me entregar\u00e9 al goce indefinido, abrupto, sereno de su tacto (27).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En este ensayo nos proponemos analizar c\u00f3mo se configura la subjetividad de la narradora-madre y c\u00f3mo su experiencia, expresada sobre todo en la primera mitad de la novela, como dificultad o dilema, se vuelve motor de escritura. Una escritura particular, por cierto, que se concreta a intervalos y que altera la misma estructura de la trama. Al respecto, la narradora reflexiona:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Las novelas son de largo aliento. Eso quieren los novelistas. Nadie sabe exactamente lo que significa pero todos dicen: largo aliento. Yo tengo una beb\u00e9 y un ni\u00f1o mediano. No me dejan respirar. Todo lo que escribo es \u2013tiene que ser\u2014 de corto aliento. Poco aire (14).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de agobio de las madres-escritoras en la sociedad contempor\u00e1nea es un tema que explora Lina Meruane en su ensayo <em>Contra los hijos<\/em>. En \u00e9ste plantea que existe un dilema constante entre el rol materno y el oficio de escritor, que la ensayista denomina \u201cdilema materno-escritural\u201d. En dicho texto, se pregunta por la experiencia de la maternidad y por sobre c\u00f3mo esta afecta la obra de las mujeres, llev\u00e1ndolas, incluso, a renunciar a sus labores creativas en pos del cuidado de los hijos:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Dir\u00eda yo, volviendo a la sombr\u00eda observaci\u00f3n de Virginia Woolf, que si la dificultad es enorme para las madres-profesionales, es a\u00fan peor en el caso de las madres-artistas. Me parece a m\u00ed que ellas son las menos libres de todas, las que m\u00e1s trabajos tienen si no cuentan con una herencia como la que tuvo la escritora inglesa (86-87).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>A lo que agrega: \u201cLas que tuvieron hijos y no contaron con los medios suspendieron el oficio por un prolongado y doloroso per\u00edodo y escribieron mucho despu\u00e9s, o poco, o simplemente renunciaron\u201d (114).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ambos textos, el de Luiselli y el de Meruane, coinciden en la sensaci\u00f3n de agobio y las dificultades que afectan a las madres-escritoras, debido en gran parte a la ausencia de redes de apoyo que puedan alivianar las arduas tareas de la maternidad. Sin embargo, tambi\u00e9n se diferencian. Para Meruane las madres-letradas se encuentran en la encrucijada entre la carrera literaria o la maternidad, mientras que en la novela la narradora-madre se presenta como un sujeto que persiste en su oficio con honestidad, creando un r\u00e9gimen de trabajo que le permita continuar con la escritura bajo los rigores de la crianza. En este gesto de persistencia, las emociones son centrales. \u00c9stas son exploradas y nombradas con tal de iluminar las zonas m\u00e1s oscuras de la maternidad:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Vuelvo a la novela cada [vez] que los ni\u00f1os me lo permiten. S\u00e9 que debo generar una estructura llena de huecos para que siempre sea posible llegar a la p\u00e1gina, habitarla. Nunca meter m\u00e1s de la cuenta, nunca estofar, nunca amueblar ni adornar. Abrir puertas, ventanas. Levantar muros y tirarlos (20).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Sentimientos contradictorios, asociados al caos y la locura, sacan a la narradora de un eventual estado de abulia y frustraci\u00f3n. As\u00ed asume un proyecto literario acorde a su experiencia, dando forma a una novela h\u00edbrida, fragmentada y en movimiento, a la que se pueda entrar y salir tomando distintas trayectorias, tanto de escritura como de lectura [note]Por ejemplo, como lectores, podemos comenzar por la narraci\u00f3n de la madre, o romper con la lectura lineal, de comienzo a fin, y partir por el relato del segundo narrador de la novela, cuando el cruce entre niveles narrativos es m\u00e1s notorio y se introduce el segundo narrador: Owen. Esta modalidad de lectura \u201cen movimiento\u201d, es similar a la propuesta de Cort\u00e1zar en <em>Rayuela<\/em>.[\/note].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Retomando el tratamiento recibido por la maternidad en <em>Los ingr\u00e1vidos<\/em>, \u00e9ste reconoce el potencial creativo de dicha experiencia, incluso en condiciones adversas, de tensi\u00f3n familiar y cansancio. La narradora-madre dir\u00e1: \u201cAhora escribo de noche, cuando los dos ni\u00f1os est\u00e1n dormidos y ya es l\u00edcito fumar, beber y dejar que entren las corrientes de aire. Antes escrib\u00eda todo el tiempo, a cualquier hora, porque mi cuerpo me pertenec\u00eda\u201d (13).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ritmo de producci\u00f3n de la narradora en su presente de madre es otro, diferente al de su pasado y al de su marido, quien se desempe\u00f1a como guionista de cine y escritor para <em>spots <\/em>publicitarios:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Mi marido escribe r\u00e1pido; hace mucho ruido al teclear. Escribe para el cine y sus personajes tienen voz y cuerpo. Los m\u00edos no existen. \u00c9l repite sus parlamentos cuando termina cada p\u00e1gina. Dramatiza. Yo procuro emular a mis fantasmas; escribir como ellos hablan, no hacer ruido, contar nuestra fantasmagor\u00eda (20-21).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En esta diferencia existe una cr\u00edtica impl\u00edcita a la evasi\u00f3n de las responsabilidades familiares. En tanto <em>Pater Familias<\/em>, el marido no asume las labores del hogar en igualdad de condiciones con su esposa. Al encontrarse mayor tiempo fuera de casa y dedicado a sus trabajos, la responsabilidad recae exclusivamente en la protagonista:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n voy a escribir un libro, me dice el ni\u00f1o mediano mientras preparamos la cena y esperamos a que vuelva su pap\u00e1 de la oficina. Su pap\u00e1 no tiene oficina, pero tiene muchas citas de trabajo y a veces dice: Ya me voy a la oficina. El mediano dice que su pap\u00e1 trabaja en el trabajorio. [\u2026] \u00bfC\u00f3mo se va a llamar tu libro?, le pregunto al mediano. Se va a decir: <em>Pap\u00e1 siempre regresa enojado del trabajorio<\/em>\u00a0(14-15).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>No obstante, de la lectura se infiere que la gran diferencia entre ambos es la renuncia a la vocaci\u00f3n literaria, pues la narradora-madre no claudica ante su proyecto de escritura, m\u00e1s personal. Por el contrario, su marido cree haber perdido \u201c\u2026la vitalidad que se necesita para escribir buenos poemas\u2026\u201d (15). De cierta forma, el impulso por desarrollar una escritura literaria que se resista a lo comercial se halla en la experiencia de la maternidad que conecta a la narradora a sus emociones y cuerpo. En este sentido, la madre-escritora reconoce sus cambios corporales, las sensaciones que le provocan, y tomar\u00e1 nota de ellos, para integrarlos al relato:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Cuando me embarac\u00e9 de la beb\u00e9, el doctor me dijo que este embarazo era de alto riesgo. Dej\u00e9 de fumar, de beber, de caminar. Ten\u00eda miedo de que la beb\u00e9 no se terminara de formar, o que se formara mal [\u2026] No soy religiosa, pero un d\u00eda en la calle me asalt\u00f3 un ataque de p\u00e1nico [\u2026] y tuve que detenerme en una iglesia. Entr\u00e9 a rezar. Es decir, entr\u00e9 a pedir algo. Rec\u00e9 por la beb\u00e9 sin forma, por el amor de su padre y su hermano, por mi miedo. Cierto silencio me devolvi\u00f3 la certeza de que en mi vientre ten\u00eda un coraz\u00f3n, un coraz\u00f3n con aorta, lleno de sangre; una esponja, un \u00f3rgano que lat\u00eda (37).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En los pasajes que describe sus embarazos y partos es donde entrega mayores detalles sobre las sensaciones corporales, en contraste con aquellos relatos de su pasado como mujer soltera. Respecto a los partos, dir\u00e1 que el primero fue una ces\u00e1rea inducida, por lo que no cuenta con una experiencia v\u00edvida del nacimiento de su hijo, mientras que el parto de su hija lo vive sin anestesia. La descripci\u00f3n de las sensaciones corporales durante el segundo se despliega en im\u00e1genes tomadas, al parecer, de las ciencias naturales, abandonando con esto la descripci\u00f3n anatomo-fisiol\u00f3gica que se privilegia en la elaboraci\u00f3n de la noci\u00f3n moderna de cuerpo (Le Breton):<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Esta vez, la sensaci\u00f3n comenzaba a la altura de la espalda baja. Un calor helado. Despu\u00e9s, empezando por los flancos, la piel se erizaba y tensaba. Un fen\u00f3meno m\u00e1s geol\u00f3gico que biol\u00f3gico: un temblor, un arqueo leve, y la panza entera comenzaba a elevarse, como un cuerpo de tierra emergiendo, rompiendo la superficie marina. Y el dolor, un dolor m\u00e1s parecido a un destello de luz, un destello que deja una estela, que deja una huella y que se esfuma tan incomprensiblemente como vuelve a llegar (50).<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Estos cambios corporales no solo son consignados en la novela, sino que dan forma a una est\u00e9tica marcada por la maternidad y la relaci\u00f3n con los cuerpos de los hijos, dir\u00e1 la narradora: \u201cUna novela compacta, porosa. Como el coraz\u00f3n de un beb\u00e9\u201d (37).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de la maternidad como torrente de creatividad permite complejizar el discurso que ha puesto al centro la figura de la madre profesional, heterosexual y mesocr\u00e1tica. En esta misma l\u00ednea, las reflexiones de otras feministas, como la artista y activista postporno Mar\u00eda Llopis, buscan articular un di\u00e1logo entre obra y maternidad que escape a la imagen de madre impuesta por el sistema patriarcal, y que asimismo desaf\u00ede las limitaciones de la sociedad heteronormada. Esta capacidad subversiva de la maternidad la hallar\u00e1 encarnada en cuerpos \u201cmaternantes\u201d <em>queer<\/em>, trans, inter y -en menor medida- heterosexuales, que reconocen la importancia de los cuidados como base de la supervivencia de la sociedad, cuesti\u00f3n que, seg\u00fan Llopis, el \u201c\u2026patriarcado capitalista ignora\u201d (19).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este punto vale la referencia a la obra de Gabriela Mistral, quien curiosamente es citada en el canon que Meruane configura en torno a escritoras-sin-hijos, desconociendo la importancia gravitante de la infancia, de la maternidad pobre e ind\u00edgena, y sobre todo la propia experiencia de la poeta como madre adoptiva de su sobrino Yin Yin, en compa\u00f1\u00eda de Palma Guill\u00e9n. Seg\u00fan Magda Sep\u00falveda, la escritura de Mistral, sobre todo en el cap\u00edtulo \u201cCanciones de cuna\u201d de <em>Desolaci\u00f3n<\/em>, y en <em>Ternura<\/em>, se centra en la preocupaci\u00f3n por las \u201cmadres que cr\u00edan, sin el apoyo del padre, a sus hijos\u201d (63), dando voz a las madres abandonadas, pidiendo respeto por ellas, y reconociendo que \u201c\u2026as\u00ed como benditos son los quehaceres y lugares de la madre pobre, bendita es tambi\u00e9n la lengua que desea entrar en ellos y cantarlos\u201d (81). Si bien Luiselli no incorpora la variable de clase para la configuraci\u00f3n de la narradora-madre, al igual que la poes\u00eda mistraliana, otorgar\u00e1 voz propia a la narradora-madre sin idealizarla, exponiendo la sombra: \u201cDejar una vida. Dinamitar todo. No, no todo: dinamitar el metro cuadro que uno ocupaba entre la gente [\u2026] Lo que pocos entienden es que uno deja una vida para empezar otra\u201d (61).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En <em>Los ingr\u00e1vidos<\/em> no se desconoce la presencia de los hijos, son figuras que participan del proceso escritural que lleva a cabo la narradora. Se integran a la trama para realizar acciones relevantes. Ejemplo de esto es que el hijo mayor, denominado el \u201cmediano\u201d, es quien abre y cierra el relato con dos acciones que invitan al movimiento. En el primer p\u00e1rrafo despertar\u00e1 a su madre, mientras que al final encontrar\u00e1 al narrador fantasma, Owen, conectando de esta forma ambos niveles narrativos, durante el derrumbe del espacio familiar: \u201cEn la oscuridad lechosa, escucho a mi lado la risa suave, r\u00e1faga alegre, de un beb\u00e9. Siento elevarse el saco que me cubre los ojos, el calor del cuarto entrar y sacudirme el cuerpo, la voz excitada de un ni\u00f1o golpearme la cara: \u00a1Encontrado!\u201d (146).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para Luiselli la escritura no es, como dir\u00eda la escritora afroestadounidense y madre lesbiana Audre Lorde refiri\u00e9ndose a la poes\u00eda de mujeres marginadas, \u201cun lujo\u201d, que se da en condiciones ideales. Es, m\u00e1s bien, un ejercicio vital que se practica a pesar de las demandas inacabables, entre \u201cla leche, el pa\u00f1al, los v\u00f3mitos y regurgitaciones, los mocos y la baba abundante\u201d, en \u201clos ciclos [..] cortos y urgentes\u201d (56) de cuidados; y en donde la maternidad se convierte en motor de creaci\u00f3n \u201c\u2026 mediante el que nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto de pensamiento\u201d (Lorde 4). Es as\u00ed, que la escritura en <em>Los ingr\u00e1vidos<\/em> no se produce <em>contra<\/em> los hijos, sino <em>con<\/em> ellos.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>Portada: collage de Gustavo Ram\u00edrez<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ambos textos, el de Luiselli y el de Meruane, coinciden en la sensaci\u00f3n de agobio y las dificultades que afectan a las madres-escritoras, debido en gran parte a la ausencia de redes de apoyo que puedan alivianar las arduas tareas de la maternidad. 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