{"id":8294,"date":"2018-10-10T01:28:05","date_gmt":"2018-10-10T01:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8294"},"modified":"2018-10-10T14:30:16","modified_gmt":"2018-10-10T14:30:16","slug":"caramba-corina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/10\/10\/caramba-corina\/","title":{"rendered":"\u00a1Caramba, Corina!"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>Este texto es parte de una serie de <em>Mujeres Asesinas <\/em>(en construcci\u00f3n). Si te interesa leer la primera parte, <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/2018\/05\/30\/la-quintrala-bajo-el-peso-de-la-noche-larga\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">pincha aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Seguimos por esta senda macabra, ahora m\u00e1s espectacularizados por nuevos cr\u00edmenes monstruosos concebidos por las traicioneras entra\u00f1as femeninas. Que la resaca de cerveza, pisco y chicha no nos haga olvidar el alevoso crimen del profesor de computaci\u00f3n de Valpara\u00edso, y que las redes sociales sigan ardiendo con nuevas noticias del \u201cbomb\u00f3n asesino\u201d de Gualeguaych\u00fa, Argentina. M\u00e1s le\u00f1a para el fuego eterno del infierno, donde se queman las mujeres malas y se ampollan los incautos que bailaron felices <em>la cueca de la Corina Rojas<\/em> este fin de semana jolgorioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V\u00e1monos a enero de 1916, y al crimen que inaugur\u00f3 la cr\u00f3nica roja femenina y el morbo del joven periodismo policial citadino. Por supuesto, no tenemos m\u00e1s informaci\u00f3n de la vida de nuestra asesina de hoy, Corina Rojas, que la que la prensa de la \u00e9poca quiso exponer, y que la retrat\u00f3 como un personaje definitivamente escandaloso: \u201cHist\u00e9rica aguda, tuvo, seg\u00fan los diarios, amantes desde ni\u00f1a\u201d. Siendo adolescente se cas\u00f3 con David D\u00edaz Mu\u00f1oz, un agricultor de Coinco 35 a\u00f1os mayor, quien le ofreci\u00f3 una vida buc\u00f3lica y cuatro hijos que no le fueron suficientes. Del campo se trasladaron al centro de Santiago, donde \u201cuno tras otro desfilaron ante la ventana de la casa de Lord Cochrane 338 los amantes de Corina\u201d. Fue descrita desde su supuesta \u201cnaturaleza ardiente e impulsiva, \u00e1vida de sensaciones fuertes y de goces intensos [que] la hac\u00eda mirar con horror la vida sin atractivos de Coinco\u201d. Un \u00fatero en llamas, sin duda, y manipulador despiadado de quien ser\u00eda, finalmente, su v\u00edctima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enamorada de un m\u00fasico alem\u00e1n, Jorge Sangts, Corina \u201cenloqueci\u00f3\u201d. S\u00f3lo su elegancia y belleza la protegieron del desenga\u00f1o del boliviano que se hac\u00eda pasar por europeo (su verdadero nombre era Jos\u00e9 Justino Gandarillas, registrado en Cochabamba), y fueron precisamente esas armas \u2015su fina estampa\u2015 las que la llevaron a concebir la apasionada idea de huir con su profesor de piano. Dispuesta a todo, consult\u00f3 brujas populares para buscar el maleficio que diera muerte a su marido. Rosa Cisternas, m\u00e9dium, le dio un consejo m\u00e1s efectivo: el contacto de Alberto Duarte, el Saco e\u2019 Luche, quien acceder\u00eda al sicariato por un poco de dinero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El asesinato de David D\u00edaz aconteci\u00f3 el viernes 21 de enero, en el contexto de una fiesta que sirvi\u00f3 como coartada para los implicados. El Saco e\u2019 Luche se escondi\u00f3 en sus aposentos, a la espera de la v\u00edctima. Dicen las malas lenguas que Duarte, a \u00faltima hora, se arrepinti\u00f3 y que Corina lo convenci\u00f3 con un beso Iscariote. Aunque no podemos descartar que haya sido un invento de la prensa o de quienes hicieron publicaciones posteriores; las plumas y voces masculinas de ese entonces se regodearon contorneando con inquina los pormenores y los perfiles de quienes urdieron el crimen, con una alta cuota republicana de odio al pobre, a la mujer y al extranjero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para aportarle m\u00e1s injundia, la revista <em>Corre Vuela<\/em> compar\u00f3 la cena en la casa de los D\u00edaz Rojas como \u201cun remedo exacto del brindis de Lucrecia de Borgia\u201d (09\/02\/1916). Quienes recuerden el cap\u00edtulo anterior, comprender\u00e1n el nexo que hay entre La Quintrala y Corina Rojas: la perversi\u00f3n femenina absoluta, que encuentra parang\u00f3n en figuras concebidas hace siglos en el viejo continente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que hace An\u00edbal Pinto, autor de <em>El crimen de la calle Lord Cochrane<\/em>, condensa de manera ejemplar las narraciones de ese verano de 1916. La caracterizaci\u00f3n que hace del Saco e\u2019 Luche no puede ser m\u00e1s pintoresca, tanto por lo que dice como por lo que no: \u201ces el tipo del roto chileno esc\u00e9ptico, holgaz\u00e1n, aventurero, a quien nada le importa nada, que, dado a la embriaguez y la vida suelta del populacho de las grandes ciudades, va descendiendo poco a poco hasta que cualquier d\u00eda se ve envuelto en un hecho de sangre que lo lleva a la C\u00e1rcel\u201d. Por otra parte, Rosa Cisternas, \u201cla bruja\u201d no es otra cosa que uno de los \u201cproductos miserables de la sociedad actual que, frutos de la superstici\u00f3n, el vicio y la ignorancia viven precisamente de eso mismo\u201d. Vale decir que tanto Duarte como Cisternas, junto con Jorge Sangts y Corina Rojas, fueron procesados por este delito.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otro lado, se describe a D\u00edaz Mu\u00f1oz como un caballero de talante tranquilo, esposo cari\u00f1oso, alejado de esc\u00e1ndalos. Esto \u00faltimo resulta contradictorio, pues las horas posteriores al crimen se se\u00f1alaron por lo menos a dos personas que hab\u00edan proferido amenazas de muerte en su contra: su cu\u00f1ado de Coinco, Javier Lavi, y Valeriano Dinamarca, quien se encontraba preso en Temuco en ese momento. Pero, como dicen, no hay muerto malo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez descartada la participaci\u00f3n de los hombres que asistieron a la cena, quienes fueron los primeros en ser interrogados, le toc\u00f3 el turno a Corina. Prontamente fue conducida a la correccional de mujeres de la calle Lira para continuar con la investigaci\u00f3n, que comenz\u00f3 a tomar tintes oscuros a medida que llegaron antecedentes que la describ\u00edan como una mujer ligera. Pronto, circularon acusaciones de supuesto adulterio, y testigos que la hab\u00edan visto en calles y tranv\u00edas con un joven extranjero dirigi\u00e9ndose al barrio de Providencia y Los Leones. Todo se oscureci\u00f3 con la aparici\u00f3n de cartas de amor entre la mujer y su profesor de piano, lo que motiv\u00f3 a que la polic\u00eda interrogara a los implicados. En menos de una semana el cerco se cerr\u00f3 entorno a Corina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De un crimen com\u00fan a la espectacularizaci\u00f3n de un acontecimiento, s\u00f3lo un esca\u00f1o: la prensa. Los informes comenzaron el mismo d\u00eda 22 con peque\u00f1as notas que se repet\u00edan con el mismo titular d\u00eda tras d\u00eda. M\u00e1s tarde fueron ampli\u00e1ndose a cr\u00f3nicas que inclu\u00edan conversaciones de reporteros con cocheros, informantes de la polic\u00eda y visitas al entorno de Rosa Cisternas (esa \u201ctraficante de la ignorancia popular y mujer infame\u201d que suscit\u00f3 gran morbo en los periodistas). Para cuando se public\u00f3 la confesi\u00f3n de Corina ante la polic\u00eda, las p\u00e1ginas de El Mercurio de Santiago y el Diario Ilustrado ard\u00edan de un sensacionalismo triunfal, pues se situaban ellos mismos como agentes activos en la dilucidaci\u00f3n del misterio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes de terminar con el torbellino medi\u00e1tico (las apariciones cesaron en los peri\u00f3dicos el mi\u00e9rcoles 9 de febrero), la prensa paulatinamente fue empatizando con la figura de \u201cLa Corina\u201d (o \u201cLa Rojas\u201d) en detrimento de la bruja, el gigol\u00f3 y el sicario. A partir del 28 de enero, cuando se relata la confesi\u00f3n de la mujer en el careo frente a Sangts, tal como en un follet\u00edn, la mujer lujuriosa comienza a caer v\u00edctima de su pasi\u00f3n desbordada: \u201cLa Rojas dio a su amante una mirada de fuego y casi sollozando, como un signo de reproche para el hombre que no hab\u00eda sabido mantener el secreto contenido\u201d. Luego, dirigi\u00e9ndose al comisario: \u201cyo le suplico un favor: \u00a1no condene a Sangts, que es inocente! \u00c9l no tiene culpa alguna\u201d, consign\u00f3 el Mercurio de Santiago. Ya para el s\u00e1bado 29, los reporteros consiguieron hablar con Corina, que se encuentra en la correccional de mujeres ubicada en la calle Lira. All\u00ed se define \u201cuna mujer digna, de esp\u00edritu profundamente cristiano\u201d y tanto m\u00e1s, declarando no saber qu\u00e9 le sucedi\u00f3 al dejarse llevar por \u201cesa bruja sat\u00e1nica\u201d de la Cisternas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para el martes 1 de febrero, Sangts se incrimina y Rojas apoya esa versi\u00f3n. Seg\u00fan \u00e9sta desde hac\u00eda un tiempo que conversaban sobre desaparecer a D\u00edaz, pues Sangts la hab\u00eda empujado a escoger entre \u00e9l o su marido. El viernes de esa semana, el fiscal Clodomiro Soto ped\u00eda pena de muerte para Corina Rojas, presidio perpetuo para Duarte y 20 a\u00f1os de c\u00e1rcel para Jorge Sangts y Rosa Cisternas.<\/p>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ffffff;\">Revista <em>Corre Vuela<\/em>, febrero 1916.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<h5><strong>La mujer v\u00edctima de su irracionalidad: Corina se salva del fusilamiento<\/strong><\/h5>\n<p><\/p>\n<p>Revisando las declaraciones a la prensa de Corina Rojas, estas se iluminan con un nuevo foco con las palabras escritas por Josefina Ludmer, 71 a\u00f1os despu\u00e9s. En su ensayo <em>Las tretas del d\u00e9bil<\/em>, Ludmer hizo una lectura cr\u00edtica de la relaci\u00f3n epistolar entre sor Juana In\u00e9s de la Cruz y Sor Filotea \u2015siendo la verdadera identidad de su remitente, el obispo de Puebla\u2015 que le permiti\u00f3 develar estrategias a las que recurre una mujer consciente de su lugar de subalternidad frente a las instituciones y la voz del otro. Ludmer distingui\u00f3 tres elementos a los que echa mano sor Juana; saber, decir y no. En este juego, la pretendida ignorancia (\u201cmodestia afectada\u201d) hace un doble juego de reconocimiento de la superioridad del otro, por una parte, y el uso del silencio como un espacio de resistencia al poder por otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la nota del s\u00e1bado 29 de enero de 1916 citada m\u00e1s arriba, Corina repite todo el tiempo: \u201cno s\u00e9 lo que me pasa\u201d, \u201cno s\u00e9 c\u00f3mo pude permitirlo\u201d, \u201c\u00bfqu\u00e9 fue lo que me movi\u00f3? No podr\u00eda dec\u00edrselos\u201d. No sabe, no dice, no. Podr\u00eda parecer apenas un recurso ret\u00f3rico, pero al parecer funcion\u00f3. A pesar del oscuro panorama para Corina Rojas, esta no pas\u00f3 a la historia como la primera mujer ejecutada en Chile: fue indultada por el presidente Juan Luis Sanfuentes en 1918. La misma prensa, que aleon\u00f3 a la opini\u00f3n p\u00fablica contra la mujer, luego busc\u00f3 aplacar el veneno victimizando a Corina Rojas presa de sus propias pasiones (y culpando, de paso, a su mam\u00e1):<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00bfHay raz\u00f3n para tanta crueldad? Es verdad que Corina fue un poco liviana de cascos; que se cas\u00f3 sin amor y que el amor se le despert\u00f3 despu\u00e9s, mediante las sugestiones de un Don Juan verboso como una cotorra y enamorado como un gato; pero \u00bfcu\u00e1ntas veces no ocurre lo mismo por culpa de este af\u00e1n de las mam\u00e1s de casar a sus hijas con un viejo rico, olvidando que el coraz\u00f3n es un tirano que no respeta edad ni condici\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Corina es mujer y mujer enamorada, doble motivo para no ejecutar en ella la pena capital. Hay que ser ben\u00e9volos con los cr\u00edmenes del amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026)Las se\u00f1oras de todo el pa\u00eds sienten en cambio compasi\u00f3n por la pobre mujer que sufre ya la horrible pena de haber visto en un instante desvanecidos sus sue\u00f1os de amor y de ventura, de riqueza y de viajes y se encuentra de repente asesina alevosa, encarnecida por todos, encerrada en un calabozo y para toda la vida; y si no, fusilada en el patio de la Penitenciar\u00eda (Revista <em>Corre Vuela<\/em>, 9 de febrero de 1916) [note]Esta cita fue obtenida del art\u00edculo \u201cMujeres malas. La representaci\u00f3n del delito femenino en la prensa de principios de siglo XX\u201d, por Carla Rivera Aravena, para la Revista de Historia Social y de las Mentalidades de la USACH.[\/note]<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Desde la correccional de Lira, la misma Corina no sab\u00eda responder por su propio arbitrio: \u201cNo me doy cuenta del estado de mi esp\u00edritu. Tal vez fui muy ambiciosa y am\u00e9 demasiado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal vez fue por esos d\u00edas en que la cueca de la Corina Rojas comenz\u00f3 a correr en los c\u00edrculos chinganeros; eran \u00e9pocas en que los iletrados mov\u00edan las noticias a trav\u00e9s de d\u00e9cimas y coplas. De principio a fin, el texto de la cueca se define contrario a la sentencia de la mujer, sin especificar ninguna raz\u00f3n adem\u00e1s de que es \u201cuna dama\u201d (o sea, su sexo): \u201ccaramba no puede ser \/ que fusilen en Chile \/ \u00a1caramba a una mujer!\u201d. Vale anotar que ese extracto aparece en cl\u00edmax del zapateo, cual afirmaci\u00f3n de \u00e9tica sexista respecto a la justicia.<\/p>\n<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ffffff;\">Tema de Los Chileneros titulado \u00abLa Corina\u00bb que aparece en el disco La cueca centrina (1967).<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p>La prensa sensacionalista, expectante de la traici\u00f3n de Jorge Sangts en el careo con la polic\u00eda, termina empatizando con la desdichada enamorada. Seg\u00fan el Diario Ilustrado, Sangts ten\u00eda una peligrosa doble personalidad que engatusaba a las mujeres:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>A pesar de todo, en el proceso como un seductor de oficio que anda buscando viudas y mujeres casadas para quitarles el dinero y vivir a costa de ellas; aparece como individuo ruin, falso, cobarde, que, una vez tomado preso, arrastrase como un reptil, falta a sus compromisos, trama, miente, traiciona a sus c\u00f3mplices y pierde a la mujer que se hizo criminal y pas\u00f3 por todo para agradarlo.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Volviendo a Ludmer: al finalizar su ensayo, resuelve el rescate que hace Sor Juana del espacio cotidiano y privado femenino para hacer filosof\u00eda y ciencia, desde una zona despreciada por la cultura dominante. Si bien en este punto nos tenemos que alejar de la discusi\u00f3n erudita entre Filotea y Juana, la s\u00edntesis de las observaciones que hace Ludmer arrojan luz a la treta de la d\u00e9bil Corina: una vez que se ve descubierta, procesada y amenazada de muerte por la justicia, la prensa y la opini\u00f3n p\u00fablica de la \u00e9poca (fuertemente masculina), nuestra asesina trasluce la raz\u00f3n de su crimen por el descriterio de la pasi\u00f3n desbocada. Y los medios acusan el golpe: evidencian la existencia de una zona oscura, impenetrable, que son los pensamientos y l\u00f3gicas que se albergan en el oculto mundo femenino.<\/p>\n<p><\/p>\n<h5><strong>La mujer y el crimen a principios del siglo XX<\/strong><\/h5>\n<p><\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s del crimen de la calle Lord Cochrane, la revista <em>Corre Vuela<\/em> public\u00f3 una editorial titulada \u201cEl sexo d\u00e9bil?\u201d, firmada por Helmes (con fecha 07\/03\/1917). Recordaba el caso de Corina Rojas (a la que muda su nombre por el de \u201ccierta desgraciada\u201d) y le sumaba el de A\u00edda en Valpara\u00edso, de condiciones similares. Helmes se evidencia shockeado, pues constata que \u201chay manos de mujeres que no s\u00f3lo se hicieron para acariciar al hombre y hacerle olvidar sus amarguras, sino para pagar asesinos, para blandir el pu\u00f1al y para ahogar entre sus dedos hist\u00e9ricos al antiguo objeto de sus amores\u201d. El asombro ante los hechos le genera a Helmes una cierta lucidez, que podr\u00edamos catalogar de progresista para 1917:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Hasta qu\u00e9 punto es admisible la general opini\u00f3n de que la mujer pertenece al sexo d\u00e9bil? D\u00f3nde se encuentra esa pretendida debilidad?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mujer juega con el hombre, lo enga\u00f1a cuando quiere, lo domina a su capricho, y cuando en ella se despiertan instintos sanguinarios, sobrepuja en crueldad y en valor a muchos hombres. Es por tanto discutible esa debilidad del sexo y en casos como el que aqu\u00ed acabo de relatar [A\u00edda en Valpara\u00edso], perfectamente exacto y aut\u00e9ntico, no puede ponerse en duda que hay tambi\u00e9n en la mujer abismos de rudeza y energ\u00eda, que cuesta a veces suponer a\u00fan en criminales empedernidos y desalmados.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Si bien Helmes termina su texto reivindicando su esperanza en la ternura y amor constituyentes del sexo femenino, sintetiza para los lectores de la revista popular de ZigZag una lecci\u00f3n que apenas comienza a decantar en la joven sociedad industrial chilena: \u201ctanto por hechos como el aqu\u00ed relatado, como por ese hero\u00edsmo de la mujer para sufrir el dolor y aceptar en muchos casos el sacrificio, debiera elimin\u00e1rsele a su sexo el calificativo de d\u00e9bil, que no es el que m\u00e1s le cuadra\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, Helmes se alarmaba por casos que eran muy marginales. Carla Rivera, en su art\u00edculo \u201cMujeres Malas\u201d para la revista de historia de la USACH, sintetiza las estad\u00edsticas de criminalidad diferenciadas por g\u00e9nero de principios del siglo pasado: en las primeras tres d\u00e9cadas, los arrestos de mujeres representaron el 3% del total de la poblaci\u00f3n encarcelada. Los delitos reiterados y comunes de la poblaci\u00f3n femenina ten\u00edan relaci\u00f3n con el hurto, estafas, injurias, lesiones y adulterios. Los delitos con sangre (homicidio e infanticidio) adem\u00e1s de aborto y corrupci\u00f3n de menores, se hallaban en una proporci\u00f3n menor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed como hoy es la ley 20.000 la encargada de criminalizar las estrategias de supervivencia de mujeres pobres, seg\u00fan el estudio de Rivera a principios del siglo pasado el hurto era el delito femenino por excelencia, y se fue especializando en la medida que el consumo fue apropi\u00e1ndose del espacio urbano: lo que era primero una pr\u00e1ctica puertas adentro (figurando las empleadas de servicio dom\u00e9stico), luego fue al interior de tiendas comerciales. Los delitos que siguen en n\u00famero, ten\u00edan como escenario los espacios restringidos de los conventillos o los lugares de juerga, donde las peleas de mujeres iban desde los golpes (lesiones) hasta las habladur\u00edas y calumnias. En este sentido, la delincuencia femenina se ubicaba en una esfera trivial, pr\u00e1cticamente risible e irrelevante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, cuando se daba lugar a un crimen \u201cmayor\u201d, la prensa lo espectacularizaba en sus p\u00e1ginas, a pesar de que fueran n\u00famericamente muy inferiores: Rivera cuantifica 20 mujeres apresadas en 1920 por el delito de aborto y 138 por abandono de hogar (parad\u00f3jicamente, por esta \u00faltima infracci\u00f3n, s\u00f3lo 20 hombres fueron juzgados). En 15 a\u00f1os (entre 1915 y 1930), de 200 cr\u00edmenes perpetrados por mujeres, m\u00e1s del 90% corresponden a delitos contra terceras personas movilizados sobre todo por bigamia y adulterio. Todos ubicados en la esfera de la visceralidad femenina incapaz de controlar las pasiones que dominan su cuerpo, y que terminan por materializarse como una afrenta a la subordinaci\u00f3n patriarcal, y a la construcci\u00f3n de la tierna y amorosa mujer \u201cnormal\u201d que le pertenece (en cuerpo, alma, pensamiento y deseo) a un solo hombre. La mujer que desaf\u00eda esta estructura, contiene en s\u00ed el germen de la potencial criminal. Este mal ejemplo, aunque represente en t\u00e9rminos num\u00e9ricos un hecho marginal, simb\u00f3licamente es mucho m\u00e1s peligroso que la extendida delincuencia masculina, cuya violencia no pone en peligro la estructura val\u00f3rica en la que se sostiene la sociedad capitalista industrial. La cr\u00f3nica roja femenina, en este sentido, tiene un rol important\u00edsimo en el adoctrinamiento de una sociedad funcional, donde las mujeres son buenas, no enga\u00f1an a sus maridos, no abortan a la mano de obra, y no salen de sus casas. La que se sale de la norma, se gana el titular en la cr\u00f3nica roja y un espacio en la memoria popular por d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><\/p>\n<h5><strong>El primer largometraje chileno: censurado y perdido para siempre<\/strong><\/h5>\n<p><\/p>\n<p>Ni fue la primera mujer en ser fusilada, ni su historia se consagr\u00f3 en la filmograf\u00eda chilena. La memoria de Corina Rojas resisti\u00f3 s\u00f3lo en la cueca urbana, de las bravas que resistieron el imperialismo cultural en ciertos bastiones de la calle San Pablo, Yungay y Barrancas. Huelga rescatar un dato no menor: el crimen de la calle Lord Cochrane se film\u00f3 y exhibi\u00f3 como el primer largometraje chileno. Sin embargo, <em>La baraja de la muerte<\/em> (1916) fue censurada y hecha desaparecer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Rastreando las figuras de las <em>femme fatales<\/em> en el cine, al parecer los pioneros fueron los daneses en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, cuando concibieron la figura de la <em>vamp<\/em>, mujer fr\u00eda y seductora, cuya existencia provocaba desenlaces fat\u00eddicos. Poco despu\u00e9s la versi\u00f3n ardiente y apasionada de las vampiresas latinas tendr\u00edan la firma del cine italiano. Seg\u00fan esta genealog\u00eda, no resultar\u00eda casual entonces que el primer filme argumental del cine chileno haya surgido de la cabeza de Salvador Giambastiani, italiano entusiasmado con el crimen de Corina Rojas. Con esta producci\u00f3n, Giambastiani se habr\u00eda adelantado varias d\u00e9cadas a lo que hizo el cine negro hollywoodense de la postguerra, en que parte importante de su cat\u00e1logo lo dedic\u00f3 a mujeres perversas, dispuestas a todo (incluso al asesinato) para obtener sus objetos de ambici\u00f3n. Estas <em>femmes<\/em> poseen lo peor de la feminidad, utilizando sus atributos para traicionar y aniquilar, como lo hizo Eva con el primog\u00e9nito del Creador. Pero adem\u00e1s, detentan cualidades asociadas a lo masculino; la ambici\u00f3n, el c\u00e1lculo fr\u00edo, la libertad, el riesgo, el materialismo, el ego\u00edsmo\u2026 lo cual las hace peligrosas.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>La portada es un collage elaborado a partir de una ilustraci\u00f3n aparecida en revista <em>S\u00e1bado<\/em> en agosto de 2016.<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cr\u00f3nica roja femenina tiene un rol important\u00edsimo en el adoctrinamiento de una sociedad funcional, donde las mujeres son buenas, no enga\u00f1an a sus maridos, no abortan a la mano de obra, y no salen de sus casas. La que se sale de la norma, se gana el titular en la cr\u00f3nica roja y un espacio en la memoria popular por d\u00e9cadas.<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":8297,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[1149,1148,246,51,50],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-8294","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-asesinatos","tag-corina-rojas","tag-daniela-machtig","tag-feminismo","tag-mujeres"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8294\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8294"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=8294"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=8294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}