{"id":8400,"date":"2018-10-11T21:23:28","date_gmt":"2018-10-11T21:23:28","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8400"},"modified":"2025-05-08T22:24:42","modified_gmt":"2025-05-08T22:24:42","slug":"1968-lucha-de-clases-en-los-movimientos-estudiantiles-de-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/10\/11\/1968-lucha-de-clases-en-los-movimientos-estudiantiles-de-america-latina\/","title":{"rendered":"1968: Lucha de clases en los movimientos estudiantiles de Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">El 1 de septiembre de 1968 el presidente de M\u00e9xico, Gustavo D\u00edaz Ordaz, rindi\u00f3 su Cuarto Informe de Gobierno ante el Congreso de la Uni\u00f3n, en el cual hizo alusi\u00f3n a los disturbios y manifestaciones encabezadas por estudiantes universitarios en diferentes instituciones de la Rep\u00fablica. Su postura fue contundente al decir que:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Se ha llegado al libertinaje en el uso de todos los medios de expresi\u00f3n y difusi\u00f3n: se ha disfrutado de ampl\u00edsimas libertades y garant\u00edas para hacer manifestaciones, ordenadas en ciertos aspectos, pero contrarias al texto expreso del art\u00edculo 9\u00ba constitucional; hemos sido tolerantes hasta excesos criticados; pero todo tiene un l\u00edmite y no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jur\u00eddico, como a los ojos de todo mundo ha venido sucediendo; tenemos la ineludible obligaci\u00f3n de impedir la destrucci\u00f3n de las f\u00f3rmulas esenciales, a cuyo amparo convivimos y progresamos.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>En otro comunicado D\u00edaz Ordaz afirm\u00f3 que los estudiantes universitarios eran \u201cj\u00f3venes privilegiados\u201d,\u00a0 y que por su condici\u00f3n no ten\u00edan nada que cuestionar a las instituciones gubernamentales. Por el contrario, al pertenecer a un grupo social acomodado sus deudas con la naci\u00f3n eran mayores, as\u00ed que deb\u00edan ejercer su libertad con responsabilidad en beneficio de la Patria (<em>Mensaje del presidente D\u00edaz Ordaz a los j\u00f3venes de M\u00e9xico<\/em>, 17 de junio de 1968).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de estas referencias se vislumbran dos aspectos que me gustar\u00eda discutir y que estuvieron presentes en toda Am\u00e9rica Latina. El primer tema a destacar es que los estudiantes de los movimientos de 1968 efectivamente pertenecieron a la clase media, la cual emergi\u00f3 mayoritariamente en el auge econ\u00f3mico de la Posguerra. Su acci\u00f3n social, adem\u00e1s de descalificar los gobiernos de turno, puso a discusi\u00f3n la legitimidad del quehacer pol\u00edtico concentrado exclusivamente en las manos de la oligarqu\u00eda. El segundo aspecto tiene que ver con la postura de la clase pol\u00edtica la cual no toler\u00f3 la idea de que el <em>status quo <\/em>se viera afectado. Es as\u00ed como se observa en Latinoam\u00e9rica la imposici\u00f3n de reg\u00edmenes autoritarios que actuaron con toda libertad para obtener el orden p\u00fablico, principalmente a trav\u00e9s del uso de la violencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre lo que se ha escrito de los movimientos estudiantiles en Am\u00e9rica Latina, quiero decir lo siguiente. <em>Grosso modo<\/em>, en los a\u00f1os sesenta y setenta hubo una tendencia por estigmatizar a los j\u00f3venes como criminales, comunistas o imitadores de las modas en Estados Unidos y Europa, lo cual minimiz\u00f3 la importancia de su movilizaci\u00f3n. \u00c9sta fue la visi\u00f3n oficial de los reg\u00edmenes olig\u00e1rquicos cuyo principal respaldo fue la prensa nacional e internacional. Por otro lado, en los a\u00f1os ochenta, con un limitado acceso a las fuentes primarias que constataran las acciones autoritarias, la visi\u00f3n sobre los estudiantes cambi\u00f3. Seg\u00fan el trabajo de\u00a0Eugenia Allier Monta\u00f1o (<em>Memory and History of Mexico \u201868<\/em>), de criminales pasaron a h\u00e9roes, a seres incorruptibles por la ambici\u00f3n del poder y como agentes activos de un posible cambio ideol\u00f3gico y de r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe otra postura que toma como punto clave las actividades econ\u00f3micas de Am\u00e9rica Latina, las cuales tuvieron influencia directa en el <em>modus operandi <\/em>del Estado (se destaca en esta l\u00ednea el trabajo de Soledad Loaeza, <em>M\u00e9xico 1968: los or\u00edgenes de la transici\u00f3n<\/em>). El autoritarismo, juzgado por aquellos universitarios, no se puede entender si no se hace una revisi\u00f3n al proceso econ\u00f3mico de la Posguerra y al reconocimiento de los agentes que se beneficiaron. A partir de ello, me surge la siguiente conjetura: el movimiento estudiantil de 1968 fue una lucha de clases, donde los j\u00f3venes aprovecharon la coyuntura pol\u00edtica nacional e internacional para desestabilizar el poder de la oligarqu\u00eda y adquirir mayor intervenci\u00f3n en el quehacer pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante esto, es ineludible aplicar el concepto de <em>lucha de clases<\/em>, el cual tiene sus or\u00edgenes en la teor\u00eda marxista. Adaptar\u00e9 esta categor\u00eda en el contexto latinoamericano, por lo que es menester revisar el sistema econ\u00f3mico que se gest\u00f3 a partir de la Guerra Fr\u00eda (1949). \u00c9sta brot\u00f3 de la polarizaci\u00f3n internacional entre las potencias de los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en cuyo esquema Latinoam\u00e9rica fue clasificada como tercer mundo al no pertenecer a ninguna de estos bloques. A pesar de ello, adopt\u00f3 el modelo hegem\u00f3nico de EE.UU. debido a su posici\u00f3n geogr\u00e1fica y al capital que recibi\u00f3 durante su proceso de industrializaci\u00f3n a finales del siglo XIX. Asimismo, cuando culmin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, nuevamente recibi\u00f3 inversiones norteamericanas en los sectores de agricultura, ganader\u00eda, miner\u00eda, manufactura y en la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo (este tema lo desarrolla, entre otros, Celso Furtado en <em>La econom\u00eda latinoamericana)<\/em>. Esta ampliaci\u00f3n industrial gener\u00f3 m\u00e1s empleos sobre todo en las metr\u00f3polis, lo cual ocasion\u00f3 migraciones del campo a la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante la Guerra Fr\u00eda, Estados Unidos consolid\u00f3 su presencia en las actividades econ\u00f3micas latinoamericanas. Por mencionar algunos ejemplos, la empresa estadounidense <em>United Fruit Company<\/em> intervino en la producci\u00f3n agr\u00edcola de toda Centroam\u00e9rica. Otra empresa estadounidense, clave en el manejo de los recursos de pa\u00edses como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Uruguay y Venezuela fue la <em>Standard Oil<\/em>, cuya funci\u00f3n fue extraer, refinar, transportar y comercializar el petr\u00f3leo, por lo cual tambi\u00e9n se invirti\u00f3 en tecnolog\u00eda e infraestructura para su proceso y transportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un caso que debo matizar es el mexicano, pues aparentemente no tuvo una intervenci\u00f3n norteamericana tan evidente en las pol\u00edticas econ\u00f3micas como en el resto de Latinoam\u00e9rica. La clave est\u00e1 en la culminaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Mexicana (1910-1920) que, con una insignia proteccionista disfrazada de valores revolucionarios, permiti\u00f3 al Estado impulsar y velar por los sectores agrario e industrial. Asimismo, durante las d\u00e9cadas de los cuarenta a los setenta, se apost\u00f3 por la producci\u00f3n y el mercado interno lo cual gener\u00f3 crecimiento econ\u00f3mico, sin embargo, las empresas nacionales no apuntaban hacia el exterior debido a la monopolizaci\u00f3n del mercado en manos de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todas estas actividades mencionadas trajeron una serie de contradicciones. S\u00f3lo por mencionar algunas, los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina no pudieron desarrollar un mecanismo aut\u00f3nomo de acumulaci\u00f3n ya que su producci\u00f3n estaba monopolizada. Otra paradoja del sistema capitalista en Am\u00e9rica Latina fue la desigualdad econ\u00f3mica entre el campo y la ciudad. Los campesinos siempre estuvieron en desventaja ya que se vieron obligados a abandonar sus peque\u00f1as parcelas y trabajar en las grandes plantaciones por sueldos paup\u00e9rrimos. Ahora bien, el sector de servicios como el comercio, comunicaciones, transporte y banca, entre otros, se encargaron de administrar lo que se produc\u00eda en la campi\u00f1a, por lo tanto, el beneficio econ\u00f3mico se concentr\u00f3 en la ciudad, trayendo consigo la consolidaci\u00f3n de la clase media, a la cual pertenecieron los j\u00f3venes universitarios del 68.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dichas vicisitudes propias de la tensi\u00f3n hegem\u00f3nica no tardaron en provocar conflictos sociales que influyeron de manera directa en las movilizaciones estudiantiles, como lo fue la Revoluci\u00f3n Cubana (1953-1959), cuya explosi\u00f3n signific\u00f3 un aliciente para que las naciones hermanas se unieran al socialismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Asimismo, se tienen dos eventos que fueron emblem\u00e1ticos a nivel global en los movimientos estudiantiles. Tal es el caso de la Guerra de Corea (1950-1953), la cual consisti\u00f3 en una disputa entre capitalistas y socialistas. Por un lado, Corea del Sur recibi\u00f3 apoyo de las fuerzas armadas norteamericanas, y por otro, Corea del Norte tuvo el amparo de China y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Tambi\u00e9n la Guerra de Vietnam (1955-1975) fue impulsada por el gobierno norteamericano con el fin de impedir la inserci\u00f3n de un r\u00e9gimen socialista. Este enfrentamiento se convirti\u00f3 por antonomasia en el s\u00edmbolo de la lucha por la libertad y el anticolonialismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ante estos conflictos b\u00e9licos, producto de las contradicciones producto de la pugna de ambos bloques, se desat\u00f3 una cr\u00edtica en la comunidad internacional. Los universitarios norteamericanos, por ejemplo, controvirtieron los valores de los dirigentes del <em>status quo<\/em> y la legitimidad del Estado. Varios j\u00f3venes se rehusaron a combatir en Vietnam e hicieron del movimiento <em>Hippie<\/em> un mecanismo de repudio a la guerra. Asimismo se cuestion\u00f3 la din\u00e1mica ideol\u00f3gica generada entre la URSS y los Estados Unidos, llegando a la perspectiva de que ambos ejes ca\u00edan en un totalitarismo o un imperialismo, es decir, los dos bandos eran reg\u00edmenes autoritarios (este tema puede profundizarse en varios trabajos; entre ellos, Ricardo Pozas, <em>El quiebre del siglo: los a\u00f1os sesenta<\/em>, y Herbet Marcuse, <em>Soviet Marxism. A Critical Analysis<\/em>).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ante este contexto de cr\u00edtica global al paradigma bipolar y el padecimiento en las naciones latinoamericanas, fue como los estudiantes emprendieron su movilizaci\u00f3n social. En un comienzo sus demandas parecer\u00edan tener una dimensi\u00f3n pol\u00edtica limitada. Por ejemplo, en La Paz, Bolivia, alumnos, profesores y trabajadores realizaron marchas para reclamar la autonom\u00eda universitaria y denunciar la intervenci\u00f3n militar. En Guayaquil, Ecuador, varios grupos estudiantiles apedrearon y quemaron autobuses debido a las altas tarifas del transporte p\u00fablico. En Argentina se exigi\u00f3 respetar las Reformas de C\u00f3rdoba (1918) en las que se legitimaba la autonom\u00eda universitaria. Del mismo modo, en M\u00e9xico se denunci\u00f3 la violaci\u00f3n a la autonom\u00eda y se pidi\u00f3 la destituci\u00f3n de aquellos funcionarios responsables de las represiones. En Caracas, Venezuela, los estudiantes de la Universidad Central marcharon en contra de los recortes presupuestales. En Brasil, estudiantes de la Universidad de R\u00edo de Janeiro junto con el rector se manifestaron contra las reformas universitarias (Jeffrey L. Gould,\u00a0<em>Solidarity under Siege: The Latin American Left, 1968<\/em>).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras el Estado usaba la fuerza para desarticular los disturbios, las exigencias estudiantiles se complejizaron hasta convertirse en una piedra inc\u00f3moda para el Estado. Por ejemplo, en Argentina y Brasil se revelaron en contra de las dictaduras militares y su fuerza represora. Del mismo modo, la izquierda comunista empez\u00f3 a tener mayor presencia y aceptaci\u00f3n en Chile, Uruguay y, en menor medida, en Per\u00fa, Colombia y Venezuela. La tendencia en Am\u00e9rica Latina fue denunciar el autoritarismo de la oligarqu\u00eda, se exigi\u00f3 la libertad de los presos pol\u00edticos, se critic\u00f3 la ineficiencia de las reformas educativas, la falta de oportunidades laborales, la desigualdad social entre el campo y la ciudad, el uso de la fuerza policiaca y militar en defensa de su permanencia en el poder.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de brigadas, paros, uso de pancartas, repartimiento de volantes y folletos, reuniones en las plazas p\u00fablicas y numerosas marchas, la clase media estudiantil se organiz\u00f3 paulatinamente al grado de generar la aceptaci\u00f3n entre la clase obrera, ferrocarrileros, m\u00e9dicos, amas de casa, entre otros. La coalici\u00f3n de estos sectores sociales desafi\u00f3 la autonom\u00eda de la oligarqu\u00eda en el quehacer pol\u00edtico y en el control social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otro lado, existen casos extremos en los que se busc\u00f3 el cambio de la estructura de las relaciones sociales, como por ejemplo las guerrillas rurales emprendidas en Centroam\u00e9rica y las guerrillas urbanas en Uruguay y Brasil; pa\u00edses donde las pol\u00edticas econ\u00f3micas intervencionistas de los Estados Unidos estaban enfatizadas. Con todos estos actos se vislumbra un conflicto generalizado en Am\u00e9rica Latina: la lucha entre la clase media y la oligarqu\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como mencion\u00e9 en l\u00edneas anteriores, una de las caracter\u00edsticas esenciales de la clase dominante es que posee el control de las estructuras econ\u00f3mica, ideol\u00f3gica y pol\u00edtica. La intervenci\u00f3n de los trabajadores en estos menesteres es limitada o nula. Si trasladamos este elemento te\u00f3rico en el caso latinoamericano, se aprecia que desde el inicio de su industrializaci\u00f3n hasta los a\u00f1os sesenta del siglo XX, todas las decisiones pol\u00edticas siempre se tomaron desde las altas esferas del poder y en ning\u00fan momento intervino el pueblo. Sin embargo, cuando los j\u00f3venes de la clase media se organizaron para cuestionar a su gobierno y exigir instituciones m\u00e1s democr\u00e1ticas, t\u00e1citamente pidieron m\u00e1s espacio en los quehaceres pol\u00edticos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, la inclusi\u00f3n de la clase media pondr\u00eda en entredicho la autoridad y la legitimidad de la oligarqu\u00eda. \u201cAl C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar\u201d parece ser el <em>adagio <\/em>que resume todos estos actos de violencia sobre los universitarios. El Estado no iba a limitar su autoridad y a poner en juego los intereses econ\u00f3micos extranjeros que se cimentaron en reg\u00edmenes como los de Am\u00e9rica Latina, por lo tanto, los j\u00f3venes no ten\u00edan oportunidad para intervenir en las decisiones del Estado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los voceros de Estados Unidos advirtieron a la \u00e9lite latinoamericana sobre el peligro que corr\u00eda la seguridad nacional ante todas las movilizaciones sociales; deb\u00eda de haber una respuesta firme. Si se atend\u00edan las peticiones de los j\u00f3venes, era una muestra de debilidad por parte del r\u00e9gimen y daba pauta a que la sociedad impusiera sus condiciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entre las medidas m\u00e1s comunes para mantener el <em>status quo<\/em> durante las d\u00e9cadas de los sesenta y setenta fueron los golpes de estado y dictaduras como en Argentina (1966-1973), Brasil (1964-1985), Chile (1973-1990), Uruguay (1973-1985), y un acto bastante pol\u00e9mico fue la masacre en Tlatelolco en la Ciudad de M\u00e9xico, acaecida el 2 de octubre de 1968.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El caso mexicano es excepcional en el sentido de que la \u00e9lite pol\u00edtica, consolidada a partir de la Revoluci\u00f3n Mexicana tuvo como respaldo la Constituci\u00f3n de 1917 para intervenir holgadamente en la vida social. La ret\u00f3rica de dicha \u00e9lite consisti\u00f3 en que todos sus actos eran en pro de los intereses populares, como el progreso econ\u00f3mico y la democratizaci\u00f3n. Lo cierto es que la oligarqu\u00eda mexicana acapar\u00f3 todo el poder pol\u00edtico, limit\u00f3 la participaci\u00f3n social e hizo a un lado las peticiones de aquella clase media que emergi\u00f3 gracias a las pol\u00edticas econ\u00f3micas impulsadas por el mismo Estado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la matanza en Tlatelolco, durante los a\u00f1os setenta surgi\u00f3 la Guerra Sucia, donde los militares y la polic\u00eda actuaron para disolver cualquier movimiento de oposici\u00f3n pol\u00edtica contra la oligarqu\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n y violencia del sistema pol\u00edtico latinoamericano fue una muestra de fragilidad y tambi\u00e9n de rigidez. Desde su perspectiva, todo cambio pol\u00edtico deb\u00eda surgir a partir del Estado, no del pueblo. A la oligarqu\u00eda latinoamericana no se le pod\u00eda exigir ni cuestionar pues solamente su iniciativa era v\u00e1lida. Es as\u00ed como, las peticiones de la clase media, desde la l\u00f3gica del presidente mexicano D\u00edaz Ordaz, fueron excesivas e intolerables.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso mexicano es excepcional en el sentido de que la \u00e9lite pol\u00edtica, consolidada a partir de la Revoluci\u00f3n Mexicana tuvo como respaldo la Constituci\u00f3n de 1917 para intervenir holgadamente en la vida social.<\/p>\n","protected":false},"author":148,"featured_media":8401,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1233,23],"tags":[1158,1160,950,1159,426,1161,37],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[3814],"class_list":["post-8400","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-68-modelo-para-armar","category-civilizacion-y-barbarie","tag-1158","tag-america-latina","tag-civilizacion-y-barbarie","tag-lucha-de-clases","tag-mexico","tag-miriam-garcia-apolonio","tag-raza-comica","archivo-especiales-68-modelo-para-armar"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/148"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8400"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17500,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8400\/revisions\/17500"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8400"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=8400"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=8400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}