{"id":8451,"date":"2018-10-15T00:10:54","date_gmt":"2018-10-15T00:10:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8451"},"modified":"2018-10-18T01:37:36","modified_gmt":"2018-10-18T01:37:36","slug":"revolucion-una-breve-leccion-de-cine-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/10\/15\/revolucion-una-breve-leccion-de-cine-latinoamericano\/","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n, una breve lecci\u00f3n de cine latinoamericano"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><em>Revoluci\u00f3n<\/em> es un cortometraje realizado por el cineasta boliviano Jorge Sanjin\u00e9s en 1963 con parte del equipo que posteriormente conformar\u00e1 el Grupo Ukamau (entre ellos, el guionista \u00d3scar Soria), sin duda una de las experiencias de cine colectivo m\u00e1s notables del continente. <em>Revoluci\u00f3n<\/em> es anterior a todo eso, tal vez el germen. Hasta ese momento Sanjin\u00e9s s\u00f3lo hab\u00eda realizado dos cortometrajes en Bolivia: <em>Sue\u00f1os y realidades <\/em>(1962) y <em>Una jornada dif\u00edcil<\/em> (1963). Adem\u00e1s, se sabe que en su \u00e9poca de estudiante en el Instituto F\u00edlmico de la Universidad Cat\u00f3lica de Chile (a\u00f1os 58-59), hab\u00eda realizado otros tres cortometrajes: <em>Cobre<\/em>, <em>El Maguito<\/em> y <em>La guitarrita<\/em>. Esa temporada en Chile es un misterio, pero en varias partes se habla de un encuentro con Violeta Parra en Concepci\u00f3n e incluso de una colaboraci\u00f3n musical de la artista nacional en el supuesto primer\u00edsimo primer corto del realizador boliviano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En fin, la cosa es que de vuelta en su pa\u00eds natal, Sanjin\u00e9s integra el Consejo Nacional de Cultura para el Cine junto a otros cineastas, al tiempo que comienza a dar sus primeros pasos como director con los cortos mencionados. <em>Revoluci\u00f3n<\/em>, el tercero de ellos, le entrega cierto reconocimiento como realizador tras recibir el Premio Joris Ivens el a\u00f1o 64 en Leipzig. Dura apenas 10 minutos y a\u00fan hoy, 55 a\u00f1os despu\u00e9s, esos 10 minutos te sumergen en un tiempo hist\u00f3rico imponente y conmovedor, electrificado por la descarga de los siglos en la vieja lucha de los oprimidos por dejar de serlo. Su vigencia reside en su capacidad de articular un discurso cr\u00edtico y radical sin adoptar un rol aleccionador ni una posici\u00f3n de superioridad ante el espectador. Ese valor art\u00edstico consigue trasponer un punto de vista revolucionario de modo tal que es capaz de sacudir al espectador, lo saca de su inmovilismo y lo emplaza a tomar una posici\u00f3n frente a lo que est\u00e1 viendo y, sobre todo (una vez terminada la pel\u00edcula) frente a la sociedad en la que vive.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Digan lo que digan, hay que tener bien puestos los \u00f3rganos reproductivos para titular <em>Revoluci\u00f3n <\/em>a una pel\u00edcula. El argumento se puede dividir en tres secuencias articuladas como las distintas etapas de un proceso revolucionario: la miserable condici\u00f3n del pueblo, la rebeli\u00f3n frustrada y, finalmente, la revoluci\u00f3n. Imagen y sonido plantean contrapuntos que operan tanto a nivel narrativo como reflexivo; a ratos el sonido acompa\u00f1a el sentido (obvio) de la imagen; y a ratos se distancia y lo expande.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el inicio, personas salen de cuevas como si nacieran de las entra\u00f1as de la tierra, pero despu\u00e9s nos damos cuenta de que se trata de poblaciones callampa, de basurales, de terrenos bald\u00edos, de r\u00edos secos, es decir, de las distintas formas que adopta el hogar de un latinoamericano pobre en los a\u00f1os 60. As\u00ed que al principio pareciera ser s\u00f3lo eso: denuncia pura. Pero justo cuando la forma de un panfleto comienza a surgir, los planos comienzan a ser un poco m\u00e1s largos y las situaciones algo m\u00e1s crudas. Un anciano pide dinero en la calle con un sombrero en la mano y ninguno de los hombres que pasa lo toma en cuenta. Un borracho baila pat\u00e9ticamente con un bast\u00f3n y luego pide dinero con su sombrero, pero tambi\u00e9n es ignorado por el resto. A continuaci\u00f3n otro m\u00e1s alcoholizado avanza por un camino de tierra a duras penas. Una mujer con la ropa ra\u00edda cruza muy lentamente una ancha avenida con la cabeza y el torso torcidos hacia la derecha. Dos ni\u00f1os duermen en la calle tapados con las hojas de un diario. Todas estas personas, nos damos cuenta entonces, son ind\u00edgenas y, s\u00ed, todos viven en la miseria. Corte. Un hombre fabrica ata\u00fades concentrado. Hay muchos y de distintos tama\u00f1os, unos muy peque\u00f1os. Ahora retratos de ni\u00f1os. Un ata\u00fad y luego un ni\u00f1o. El retrato de una madre preocupada. Dos hombres que trasladan un peque\u00f1o ata\u00fad por una calle cuesta arriba. Es la muerte siempre puntual es un lento fundido a negro.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Secuencia en la que un l\u00edder sindical da un discurso ante los trabajadores<\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Primero, un plano amplio de un dirigente hablando frente a una multitud; despu\u00e9s, muchos planos cerrados de trabajadores. Los hombres miran con atenci\u00f3n y, a medida que avanza el discurso, comienzan a reaccionar levantando los brazos y respondiendo con gritos. Una larga secuencia de acci\u00f3n hecha a partir de muy poco material. De fondo, el sonido de un tambor militar genera un aumento de tensi\u00f3n casi imperceptible; entonces, un grupo de polic\u00edas baja de un cami\u00f3n y comienza a reprimir la manifestaci\u00f3n de los trabajadores. En el plano siguiente conocemos las consecuencias: un hombre es herido y varios van a parar a la c\u00e1rcel. Otros simplemente son fusilados contra un muro. El rostro inmutable de las viudas en primer plano y de nuevo la muerte, los ata\u00fades, los cortejos f\u00fanebres y el dolor trazan un certero y r\u00e1pido retorno a la idea de destino tr\u00e1gico. Corte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como mencion\u00e9, en todas las operaciones se\u00f1aladas, el aspecto sonoro es fundamental. En la primera parte una guitarra de ritmo cansino y desolado acompa\u00f1a las im\u00e1genes (de ah\u00ed la inmediata asociaci\u00f3n con el panfleto pol\u00edtico), pero a partir de la segunda parte la construcci\u00f3n sonora se complejiza y los sonidos de instrumentos (tambor y guitarra fundamentalmente) son mezclados con efectos de v\u00edtores, aplausos, campanas y disparos. La muerte, en cambio, no tiene efecto sonoro, es el silencio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De pronto, suena la sirena de un tren como anuncio de algo. Los trabajadores detienen sus labores en la f\u00e1brica, apagan las m\u00e1quinas y salen a las calles. Unas manos toman palos, otra recoge una piedra y otra agita un lienzo. La \u00faltima toma una llave inglesa y realiza un movimiento brusco en el aire y, en otro plano, un polic\u00eda recibe el golpe en su casco y luego cae al piso inconsciente. Es la revancha del pueblo.<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><sup>Secuencia en la que los militares reprimen al pueblo.<\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n<p>Sanjin\u00e9s dice que en esa \u00e9poca a\u00fan no conoc\u00eda la obra de Eisenstein, pero al parecer nadie le cree mucho \u2014por eso se lo vuelven a preguntar\u2014 y yo especulo que en realidad es m\u00e1s la influencia de Vertov a trav\u00e9s de \u00c1lvarez, pero puede que me equivoque. La cosa es que, tal como en <em>El acorazado Potemkin<\/em>, se arma de pronto un mot\u00edn del porte de la revoluci\u00f3n. Varios hombres toman las armas que dejaron abandonadas los polic\u00edas y avanzan por las calles, por los bosques, por un puente, agazapados o de pie, subiendo por una escalera, saltando hacia una calle, subiendo por un cerro y, finalmente, corriendo en grupo por una colina, cual western andino. Entonces aguardan. S\u00f3lo falta una se\u00f1al. Vemos a los subversivos esperar el momento preciso, con el ojo en la mira y el coraz\u00f3n en el gatillo. Paralelamente, un grupo de militares marcha hacia la zona. El enfrentamiento es inminente. Y de nuevo vuelve el rostro de los ni\u00f1os y el sonido de la guitarra. Ni\u00f1os que miran la c\u00e1mara extra\u00f1ados, curiosos ante este aparato con el que los apuntan como con un arma. Y bueno, ah\u00ed pasa algo, pero eso ya ser\u00eda arruinarles (m\u00e1s) el corto que, obviamente, est\u00e1 en youtube.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin ninguna autocompasi\u00f3n, Jorge Sanjin\u00e9s se\u00f1ala en <em>Teor\u00eda y pr\u00e1ctica de un cine junto al pueblo<\/em> que en esa \u00e9poca, junto al Grupo Ukamau, a\u00fan se encontraban lejos de lograr el objetivo pol\u00edtico que buscaban con su cine, y que al mostrar sus pel\u00edculas en los barrios se dieron cuenta \u201cde que la miseria era mejor conocida por el pueblo que por los cineastas que intentaban mostrarla, puesto que esos obreros, esos mineros, esos campesinos, eran y son en Bolivia los protagonistas de la miseria, que por lo tanto aparte de sentimentalizar a unos cuantos burgueses individualistas, ese cine no serv\u00eda para nada\u201d. Para Sanjin\u00e9s, la construcci\u00f3n de un lenguaje visual y una mirada propia \u2014y qu\u00e9 decir sobre los reconocimientos internacionales\u2014 no son un m\u00e9rito pues, en realidad, no es \u00e9se el objetivo. Por el contrario, el cine que buscaban crear con Ukamau deb\u00eda surgir a contrapelo de esos valores, m\u00e1s propios de la ideolog\u00eda burguesa individualista que de la cosmovisi\u00f3n hol\u00edstica y comunitaria de los pueblos andinos de Bolivia. En definitiva, buscaban un cine revolucionario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para eso, para hacer un cine \u00abjunto\u00bb al pueblo y ya no s\u00f3lo \u00absobre\u00bb el pueblo, concluye Sanjin\u00e9s, hab\u00eda que responder a la pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 es lo que le interesa conocer al pueblo?\u201d. Las mejores respuestas, habr\u00eda que decir, est\u00e1n en algunas de sus pel\u00edculas posteriores como <em>Ukamau<\/em> (1966) \u2014primer largometraje que, adem\u00e1s, da nombre al grupo\u2014, <em>La naci\u00f3n clandestina<\/em> (1989) o <em>Para recibir el canto de los p\u00e1jaros<\/em> (1995), todas obras fundamentales del cine latinoamericano. [note]Hace un par de semanas, se realiz\u00f3 una retrospectiva de la obra del Grupo Ukamau en la 12\u00b0Muestra Cine+Video Ind\u00edgena de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/explore\/tags\/chile\/\">Chile<\/a>\u00a0en el Museo Precolombino.[\/note]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan se sabe, el se\u00f1or Jorge Sanjin\u00e9s Aramayo tiene actualmente 82 a\u00f1os y contin\u00faa realizando pel\u00edculas que transitan por otras narrativas, creando nuevos tratamientos y mec\u00e1nicas expresivas sin perder de vista que el objetivo contin\u00faa siendo el mismo que hace 55 a\u00f1os: hacer un cine aut\u00e9nticamente boliviano y, por extensi\u00f3n, latinoamericano (del que, sin duda, <em>Revoluci\u00f3n<\/em> ser\u00e1 por mucho tiempo una de las piezas clave).<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dura apenas 10 minutos y a\u00fan hoy, 55 a\u00f1os despu\u00e9s, esos 10 minutos te sumergen en un tiempo hist\u00f3rico imponente y conmovedor, electrificado por la descarga de los siglos en la vieja lucha de los oprimidos por dejar de serlo. 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