{"id":8596,"date":"2018-11-07T05:14:08","date_gmt":"2018-11-07T05:14:08","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8596"},"modified":"2018-11-07T07:02:00","modified_gmt":"2018-11-07T07:02:00","slug":"ensayos-y-polemicas-sobre-literatura-chilena-angel-rama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2018\/11\/07\/ensayos-y-polemicas-sobre-literatura-chilena-angel-rama\/","title":{"rendered":"Ensayos (y pol\u00e9micas) sobre literatura chilena, de \u00c1ngel Rama: \u00abLa querella de realidad y realismo\u00bb."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>III. PABLO NERUDA, PABLO DE ROKHA y VIOLETA PARRA. INTERVENCIONES SOBRE POES\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La siguiente secci\u00f3n [note]Este texto corresponde a la introducci\u00f3n \u00edntegra de la secci\u00f3n de poes\u00eda del libro de \u00c1ngel Rama\u00a0<em>La querella de realidad y realismo. Ensayos sobre literatura chilena<\/em>. Edici\u00f3n, presentaci\u00f3n y notas de Hugo Herrera Pardo. Ediciones M\u00edmesis: Vi\u00f1a del Mar, 2018. 288 p\u00e1ginas.<strong>[\/note]<\/strong>, organizada en torno a textos de \u00c1ngel Rama sobre poes\u00eda chilena, se encuentra dominada por su pol\u00e9mica con Pablo Neruda. De los ocho que la integran, seis est\u00e1n atravesados por un tono controversial al recensionar algunas de las tantas publicaciones del autor de <em>Residencia en la tierra<\/em> publicadas entre mediados de los cincuenta y mediados de los setenta. De ninguna manera la pol\u00e9mica con Neruda debe verse como un hito aislado dentro de la trayectoria del cr\u00edtico uruguayo. De acuerdo a como el mismo Rama lo expresa en 1972 en <em>La generaci\u00f3n cr\u00edtica (1939-1969)<\/em>, la pol\u00e9mica fue una de las formas discursivas por excelencia de aquellas promociones intelectuales uruguayas nucleadas alrededor de un n\u00famero importante de revistas y medios escritos, que animaron el debate pol\u00edtico y cultural en aquel pa\u00eds desde fines de la d\u00e9cada del treinta hasta mediados de los setenta. A juicio del autor, Uruguay no hab\u00eda conocido hasta entonces \u201cning\u00fan per\u00edodo de tanta y tan variada creatividad intelectual: en cada uno de los rubros, poes\u00eda, teatro, novela, historia, cuento\u201d, adem\u00e1s de una abundancia de cr\u00edticos y de investigadores \u201ccomo no ha habido en ninguna otra \u00e9poca de la cultura nacional\u201d (<em>Uruguay hoy<\/em>). De hecho, a lo largo de la traves\u00eda intelectual de \u00c1ngel Rama lo encontramos inmerso en este tipo de contiendas desde los inicios de su carrera hasta las postrimer\u00edas de la misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al respecto se puede mencionar, por ejemplo, la temprana pol\u00e9mica que, acompa\u00f1ado de Manuel Flores Mora, sostuvo contra el jurado del Concurso de Remuneraciones a la Labor Literaria en 1948 (entre ellos Emir Rodr\u00edguez Monegal, uno de sus rivales m\u00e1s reiterados), por considerar que en tal fallo \u201cno hubo criterio selectivo de ninguna especie. Se mezcl\u00f3 en la peor forma que puede hacerse colocando a la misma altura libros de calidad y morralla literaria\u201d (<em>Marcha<\/em>). A partir de este episodio, que puede considerarse su irrupci\u00f3n medi\u00e1tica en el campo cultural montevideano, resulta evidente se\u00f1alar que <em>Marcha<\/em> fue la trinchera m\u00e1s recurrente utilizada por Rama para librar sus encendidas contiendas intelectuales. Desde este espacio tambi\u00e9n sostuvo una pol\u00e9mica con el periodista An\u00edbal Badano en 1963, disputa que gravit\u00f3 en torno a la situaci\u00f3n de los escritores en la URSS mediante un examen del \u201crealismo socialista\u201d durante el periodo stalinista. Asimismo, un a\u00f1o despu\u00e9s y nuevamente desde este hist\u00f3rico semanario, se volvi\u00f3 a enfrentar a Emir Rodr\u00edguez Monegal (quien le contest\u00f3 desde su columna en el peri\u00f3dico <em>El Pa\u00eds<\/em>) entre los meses de mayo y junio de 1964, debate que gir\u00f3 en torno a <em>El siglo de las luces<\/em> de Alejo Carpentier (a pesar de que la novela hab\u00eda sido publicada en 1962, y en dos ediciones, una cubana y otra mexicana. Sobre esta diatriba puede revisarse el art\u00edculo de Pablo Rocca \u201cDial\u00e9ctica de la revoluci\u00f3n\u201d). Tampoco estuvo ausente de una de las pol\u00e9micas m\u00e1s trascendentes y bulladas del siglo XX latinoamericano, el \u201ccaso Heberto Padilla\u201d de 1971, situaci\u00f3n que ley\u00f3 en conjunto con el \u201ccaso Norberto Fuentes\u201d, diatribas que terminaron gatillando su renuncia al Comit\u00e9 de Colaboraci\u00f3n de la <em>Revista Casa de las Am\u00e9ricas<\/em>, publicaci\u00f3n de la que estuvo distanciado por m\u00e1s de una d\u00e9cada, hasta que en 1982 volvi\u00f3 a colaborar con el art\u00edculo \u201c<em>Agua quemada<\/em>, de Fuentes: el retorno a casa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfOtras pol\u00e9micas? Con Mario Vargas Llosa se enfrent\u00f3 a lo largo del a\u00f1o 1972. Primero a ra\u00edz de la publicaci\u00f3n del ensayo de este \u00faltimo \u201cGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez: historia de un deicidio\u201d, lo que luego deriv\u00f3 en una pol\u00e9mica sobre el Boom de la narrativa latinoamericana. Durante su residencia en Venezuela, se vio envuelto en una contienda con el soci\u00f3logo Oswaldo Barreto Miliani en 1977, a partir de la publicaci\u00f3n de la nota de Rama \u201cUn sol negro: L\u00e9opold Sedar Senghor\u201d que acab\u00f3 significando su alejamiento del peri\u00f3dico caraque\u00f1o <em>El Nacional<\/em>. Previamente al env\u00edo de esta contribuci\u00f3n al peri\u00f3dico, hab\u00eda registrado en su <em>Diario<\/em>, en la entrada del 29 de octubre de 1977, una predicci\u00f3n de lo que acabar\u00eda ocurriendo: \u201cTermin\u00e9 anoche el ensayito sobre L\u00e9opold Senghor (que vendr\u00e1 a Caracas la pr\u00f3xima semana) para el <em>Papel Literario<\/em> de <em>El Nacional<\/em>. Me hab\u00eda prometido no escribir m\u00e1s para ellos \u2014tan llenos de problemas y de molestias para m\u00ed\u2014 pero he cedido hace semanas con mi nota sobre Aleixandre y el calor de unas pocas voces amigas (bien pocas) me ha llevado a reincidir. No me sorprender\u00e1 que no bien aparezca me ataquen, pero sin duda me doler\u00e1\u201d. Otras controversias significativas son las que lo enfrentaron, hacia el final de su vida con escritores cubanos exiliados, como la que sostuvo con Octavio Armand en 1980 sobre la problem\u00e1tica del exilio, y, en concreto, sobre el lugar de los escritores cubanos dentro de los exilios latinoamericanos, o con Reinaldo Arenas en 1982 en el contexto de la negaci\u00f3n de visado que interpusiera el gobierno estadounidense en contra de \u00c1ngel Rama y que termin\u00f3 significando su expulsi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica con Pablo Neruda tiene un antecedente que servir\u00e1 de contrapunto al debate posterior; la publicaci\u00f3n en 1954 de una rese\u00f1a de Rama sobre <em>Las Uvas y el Viento<\/em>, aparecida en <em>El Nacional<\/em> de Montevideo. Este escrito constituye el texto m\u00e1s antiguo que integra el presente volumen. Durante el a\u00f1o de existencia de tal medio, el cr\u00edtico uruguayo dedic\u00f3 bastantes entregas de su columna al comentario de poes\u00eda. Es as\u00ed que en este espacio tambi\u00e9n reflexion\u00f3 sobre la \u201cNueva poes\u00eda brasile\u00f1a\u201d (17 de marzo de 1954), la poes\u00eda de C\u00e9sar Vallejo (24 de marzo de 1954) o la de Mar\u00eda Eugenia Vaz Ferreira (21 de abril de 1954). En su elogiosa nota sobre <em>Las Uvas y el Viento<\/em>, el autor de <em>Rub\u00e9n Dar\u00edo y el modernismo<\/em> lleg\u00f3 a aseverar que, ya para aquel entonces, Neruda era el \u201cmayor poeta de la lengua espa\u00f1ola\u201d. La pol\u00e9mica como tal se iniciar\u00e1 en marzo de 1960, en espec\u00edfico, en la edici\u00f3n del semanario <em>Marcha<\/em> del 18 de marzo de aquel a\u00f1o. Uno de los componentes m\u00e1s distintivos de todo <em>p\u00f3lemos<\/em> es el \u201carte de injuriar\u201d, Rama pasar\u00e1 del elogio a este registro en su devastadora recensi\u00f3n sobre <em>Navegaciones y Regresos<\/em>, en la que entre otras cosas expresar\u00e1 que el vate chileno se encontraba \u201cborracho de su propia capacidad para versificar sin mesura y nada puede detenerlo, ni siquiera la certidumbre de lo vano de su palabreo\u201d, que se trata de un \u201clibro penoso, motivo de verg\u00fcenza e irritaci\u00f3n\u201d, o que sus formas correspond\u00edan a las del \u201cdiscurso huero\u201d. Todo ello adjudicado, a juicio del cr\u00edtico, a la \u201cdesenfrenada egolatr\u00eda\u201d y a la \u201cdemagogia barata\u201d que fue dominando a la producci\u00f3n po\u00e9tica de Neruda con el paso de las d\u00e9cadas, aspectos que hoy, casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, son actualizados en su articulaci\u00f3n m\u00e1s reciente a trav\u00e9s de los movimientos feministas contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El azar, aquel \u201csacro desorden de nuestras vidas\u201d a decir del narrador de <em>La loter\u00eda de Babilonia<\/em>, jugar\u00e1 un papel \u201cburl\u00f3n\u201d en esta pol\u00e9mica, esto \u00faltimo seg\u00fan calificaci\u00f3n del mismo Rama. El mismo d\u00eda que apareci\u00f3 la rese\u00f1a del uruguayo sobre <em>Navegaciones y Regresos<\/em>, Neruda arrib\u00f3 a Montevideo para llevar a cabo una serie de actividades. Tras enterarse que coincidentemente acababa de publicarse en <em>Marcha<\/em> un demoledor comentario a su poemario por un cr\u00edtico que firm\u00f3 la nota con las iniciales A.R., el poeta chileno organiza una lectura privada en un teatro de la capital uruguaya a la que invita solo a algunas personalidades del ambiente cultural de Montevideo, seleccionadas por \u00e9l. Por supuesto que Rama no figur\u00f3 en aquella lista. Aunque s\u00ed algunos de sus amigos, los que le informaron de lo sucedido. A ra\u00edz de este hecho, el d\u00eda 1 de abril de 1960 aparece en <em>Marcha<\/em> una carta p\u00fablica de \u00c1ngel Rama en contra de Neruda, en la que profundiza el \u201carte de injuriar\u201d ya iniciado en la recensi\u00f3n y, entre otras cosas, le dedica frases como \u201custed no entiende lo que es la egolatr\u00eda porque la ha asumido como personalidad\u201d. A juicio de Rama, el actuar de Neruda en aquella oportunidad acab\u00f3 confirmando la conclusi\u00f3n que ya hab\u00eda esbozado en su cr\u00edtica a <em>Navegaciones y Regresos<\/em>, esto es, que \u201cel compromiso actual suyo no era con la poes\u00eda y la verdad, sino con la exaltaci\u00f3n biogr\u00e1fica. Y eso se paga duramente en los textos que alg\u00fan d\u00eda, ausente su voz, ser\u00e1n los \u00fanicos que puedan revivirla\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed en m\u00e1s, el tono controversial al referirse al autor del <em>Canto general<\/em> se mantendr\u00e1, aunque sin que ello empa\u00f1e reconocer ciertos logros del poeta. En 1963, Rama dedica una rese\u00f1a a la segunda edici\u00f3n de las <em>Obras completas<\/em> (\u201cen los hechos siempre incompletas\u201d), en la que concluye que otros \u201cescritores aspiraban a competir con el registro civil; Neruda aspira a competir con la naturaleza, y lo consigue\u201d. En 1974 aparecer\u00e1 en M\u00e9xico una larga recensi\u00f3n sobre <em>Confieso que he vivido<\/em>. En aquel texto Rama parangona a Neruda con el Conde de Montecristo, \u201cquien retorna para juzgar no solo a los vivos, sino tambi\u00e9n a los muertos y ah\u00ed se le ve distribuyendo recompensas a los puros y generosos amantes, y hundiendo en el infierno (l\u00e9ase: en la ignominia p\u00fablica, en el deshonor social) a los ingratos, los p\u00e9rfidos, los envidiosos, quienes no reconocieron la bondad de este coraz\u00f3n que, tal como ahora se nos ofrece desnudamente, pertenece a un ni\u00f1o\u201d. Una met\u00e1fora que ya hab\u00eda utilizado al cierre de su texto sobre Alfonso Alcalde, contenido en la primera secci\u00f3n de este libro. Para el cr\u00edtico uruguayo, la voz que gobierna las memorias del vate es un ni\u00f1o \u201cque ha atravesado un erial de setenta a\u00f1os para llegar al Premio Nobel y a la muerte y que no puede olvidar la larga serie de agravios padecidos\u201d. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en su <em>Diario<\/em>, en concreto en la entrada del 9 de octubre de 1977, extender\u00e1 esta met\u00e1fora a todos los escritores, incluido \u00e9l: \u201cDetr\u00e1s de los comportamientos de escritores, por racionales y abstractos que parezcan, siempre est\u00e1 acechando el mundo de <em>El Conde de Montecristo<\/em> y todos son \u2014somos\u2014 Dant\u00e9s en alguno de sus movimientos: perseguido, traicionado, operativo, triunfante, revanchista\u201d. El tono pol\u00e9mico de igual modo estar\u00e1 presente en el texto que significa el episodio final del affaire Neruda para Rama, el escrito de 1976 \u201cNeruda s\u00ed, Neruda no\u201d, aparecido en <em>El Nacional<\/em> de Caracas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los dos textos restantes que integran esta secci\u00f3n trasuntan una admiraci\u00f3n y emotividad genuinas. Son, por una parte, la columna que le dedica en 1965 a la \u201cpoes\u00eda torrencial, populista, fren\u00e9tica, rica de materia, de ritmo siempre fuerte\u201d de Pablo de Rokha con motivo de su obtenci\u00f3n del premio Nacional de Literatura. Hacia el final de su homenaje, Rama le pronostica a la poes\u00eda del autor de <em>Los gemidos<\/em> una recepci\u00f3n futura por \u201cuna juventud austera que creer\u00e1 en Pablo de Rokha como un gran hermano mayor, iluminado, tosco, vivo\u201d. A la luz de lo ocurrido en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en las que han aparecido desde festivales que llevan su nombre, un disco tributo al poeta de Licant\u00e9n por la banda de punk porte\u00f1a 8 Bolas (<em>Genio y Figura<\/em>, 2002), hasta la reedici\u00f3n de algunos de sus textos (entre ellos la republicaci\u00f3n de su \u201carte de injuriar\u201d contra Neruda, <em>Tercetos dantescos a Casiano Basualto<\/em>, Ediciones T\u00e1citas, 2007), podemos advertir que el vaticinio ramiano no estuvo tan errado despu\u00e9s de todo. El segundo texto es tambi\u00e9n un sentido homenaje, esta vez referido a la obra de Violeta Parra, a partir de la publicaci\u00f3n en Buenos Aires, en 1975 y por Ediciones La Flor, del volumen <em>Toda Violeta Parra<\/em>, el cual llev\u00f3 un prefacio de Alfonso Alcalde. Aparecido dos a\u00f1os despu\u00e9s del sangriento golpe de Estado civil-militar, \u00c1ngel Rama opina, en aquel momento, que no hay \u201cnada m\u00e1s que venga de esa entra\u00f1able y calcinada tierra que no remueva las m\u00e1s profundas napas de la emotividad que este libro que se titula Toda Violeta Parra\u201d. La prosa de Rama se percibe transida de sensibilidad ante el tratamiento editorial que se hace de la vida de la cantautora. Sus \u201cprofundas pasiones, su energ\u00eda y su alucinaci\u00f3n, su devoci\u00f3n popular y su fe pol\u00edtica socialista, su inmensa soledad y su desesperaci\u00f3n constante, su terrible manera de caminar al borde de los precipicios\u201d, intentaron quedar plasmadas en un volumen que incluy\u00f3 una detallada cronolog\u00eda, un espl\u00e9ndido pr\u00f3logo estructurado en episodios a cargo de ese \u201cfollet\u00edn llamado\u201d Alfonso Alcalde (cuyo t\u00edtulo es \u201cVioleta entera\u201d), la disposici\u00f3n de fotograf\u00edas de archivo acompa\u00f1adas de comentarios explicativos y la organizaci\u00f3n de sus textos en ocho apartados.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>RESPUESTA EN LLANA PROSA (POL\u00c9MICA CON PABLO NERUDA) [note]<\/strong>Este texto es uno de los ocho que componen la secci\u00f3n de poes\u00eda del libro <em>La querella de realidad y realismo. Ensayos sobre literatura chilena<\/em>.[\/note]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Neruda:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El azar quiso que el viernes 18 en que apareciera <em>Marcha<\/em> con mi cr\u00edtica a su \u00faltimo libro, <em>Navegaciones y Regresos<\/em>, usted llegara al pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Supe en esos d\u00edas que varios lectores suyos, tan admiradores de su poes\u00eda como yo, consideraban atinados varios de los reproches que yo le formulaba; supe que Sarandy Cabrera se hab\u00eda interesado en nuestro semanario para que se le reporteara pero, como para eso hab\u00eda que viajar a Punta del Este donde usted resid\u00eda, deb\u00ed desechar la sugerencia; supe adem\u00e1s que dar\u00eda un recital, anunciado en estas p\u00e1ginas, y, con posterioridad, supe cu\u00e1nto secreto y cautela se puso entre el reducido n\u00famero de enterados para que no trascendiera el motivo central del acto: responder a la cr\u00edtica de un tal A. R. Perm\u00edtame que revele una identidad que usted pareci\u00f3 desconocer: ese tal soy yo, \u00c1ngel Rama, lo que Cotelo ha llamado \u201cla sombra\u201d, el cr\u00edtico que sigue paso a paso al creador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No pude el viernes 25 concurrir a su recital. Lo lamento, ahora que s\u00e9, por los amigos presentes, por las cr\u00f3nicas coincidentes de Rub\u00e9n Cotelo, Gonzalo de Freitas y Omar Prego, en qu\u00e9 consisti\u00f3 ese acto que entiendo indigno de mi talento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En mi tierra, para una payada se meten dos payadores; en todas las tierras para un di\u00e1logo se meten dos hombres, y por demag\u00f3gico que me pareciera el debate, por desproporcionado en la situaci\u00f3n de las fuerzas, ocurre que por estos pagos hay valor y no hubiera rehusado una invitaci\u00f3n a sostener oralmente lo que afirm\u00e9 por escrito y que usted mutil\u00f3 a su antojo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eso hubiera permitido asentar sobre verdad la discrepancia, sin arrebatos narcisistas. Mi cr\u00edtica vers\u00f3 sobre su \u00faltimo libro. Usted apel\u00f3 a sus <em>Obras completas<\/em>. Pero ocurre que, pensando en ellas, en los vol\u00famenes que llegan al <em>Canto general<\/em>, al primer libro de <em>Odas<\/em> y a algunos poemas de los restantes libros, yo afirmaba que era usted \u201cel mayor poeta actual, vivo, de la lengua espa\u00f1ola\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Neruda: \u00bfconoce usted m\u00e1s alto elogio? \u00bfO acaso era lo que un cr\u00edtico nuestro ha definido como su \u201cpsicolog\u00eda de enfant gat\u00e9\u201d exige ya el planeta todo y hasta el cosmos como t\u00e9rmino comparativo? Agregue que en esta p\u00e1gina se ha informado seguidamente de sus actividades; aqu\u00ed se han publicado sus poemas \u00faltimos, quiz\u00e1s algunos de los que usted ley\u00f3 en su recital. El azar quiere, ese azar que tan burlonamente ha jugado en este asunto, que en estos d\u00edas se edite un coloquio entre Carlos Real de Az\u00faa, Emir Rodr\u00edguez Monegal y yo (<em>Evasi\u00f3n y arraigo de Borges y Neruda<\/em>) donde soy yo, A. R. s\u00ed, quien hace la defensa de su l\u00edrica. Claro que eso fue en 1957; hoy har\u00eda m\u00edas varias de las objeciones de Real.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Respecto a su libro <em>Navegaciones y Regresos<\/em>, le reconoc\u00ed \u201cbuenos poemas\u201d, \u201cversos de plena maravilla\u201d, pero lo censur\u00e9 \u00e1speramente por lo inaut\u00e9ntico de su actitud creadora que se traduce en tres rubros: ret\u00f3rica o palabreo insustancial; demagogia populista y egolatr\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sigo creyendo que son ciertos. Le dir\u00e9 m\u00e1s: su respuesta, las condiciones en que se realiz\u00f3, los textos a los que recurri\u00f3 son inquirida confirmaci\u00f3n de mi cr\u00edtica. Claro est\u00e1 que no voy a convencerlo: si le reprocho ret\u00f3rica y usted lee para contestarme la \u201cOda a Lenin\u201d, no hace sino confirmar con una larga prueba mi cr\u00edtica, y es desconsolador que usted no se d\u00e9 cuenta; si le reprocho demagogia populista porque usted no hizo su poes\u00eda \u201ccomiendo con los miserables en el mes\u00f3n glacial de la pobreza\u201d como s\u00ed la hizo C\u00e9sar Vallejo muri\u00e9ndose literalmente de hambre y usted lee su hermoso poema a Vallejo, no me responde, me escabulle, pero con esa actitud me da la raz\u00f3n; si le reprocho la egolatr\u00eda y me contesta con su poema \u201cTres ni\u00f1as bolivianas\u201d es que usted no entiende lo que es la egolatr\u00eda porque la ha asumido como personalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Neruda: usted es un gran poeta, su lugar en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la primera mitad del siglo XX es de los m\u00e1s seguros; su competici\u00f3n ya no es s\u00f3lo con los contempor\u00e1neos, sino con las sombras de los grandes poetas de la lengua, y ese compromiso no se salva con inautenticidad. Que usted haya reaccionado en la forma que lo hizo es para preocupar a todos los que estimamos su obra, porque pareciera que quiso certificar las palabras con que cerraba mi nota, apuntando como triste comprobaci\u00f3n que el compromiso actual suyo no era con la poes\u00eda y la verdad, sino con la exaltaci\u00f3n biogr\u00e1fica. Y eso se paga duramente en los textos que alg\u00fan d\u00eda, ausente su voz, ser\u00e1n los \u00fanicos que puedan revivirla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfMe permite agregar, ahora, que a\u00fan conf\u00edo en ese alto don po\u00e9tico con que usted ha sido marcado?<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si le reprocho ret\u00f3rica y usted lee para contestarme la \u201cOda a Lenin\u201d, no hace sino confirmar con una larga prueba mi cr\u00edtica, y es desconsolador que usted no se d\u00e9 cuenta.<\/p>\n","protected":false},"author":156,"featured_media":8597,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[1203,1205,855,57,355,1204,37],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-8596","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-angel-rama","tag-hugo-herrera-pardo","tag-la-ciudad-letrada","tag-literatura","tag-poesia","tag-querella-de-realidad-y-realismo","tag-raza-comica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8596","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/156"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8596"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8596\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8596"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=8596"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=8596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}