{"id":8746,"date":"2019-01-14T02:56:39","date_gmt":"2019-01-14T02:56:39","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8746"},"modified":"2019-01-14T04:03:01","modified_gmt":"2019-01-14T04:03:01","slug":"la-casa-lobo-sumergirse-en-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/01\/14\/la-casa-lobo-sumergirse-en-la-violencia\/","title":{"rendered":"La Casa Lobo: sumergirse en la violencia"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Una convergencia persistente se produce entre cierta franja de la cultura popular alemana codificada en el siglo XIX y las violencias que acechan a una infancia en espacios alejados del resguardo burgu\u00e9s de la ciudad. Las narrativas de los hermanos Grimm representan una aproximaci\u00f3n al mundo de los ni\u00f1os que, aunque no exclusiva de la Alemania decimon\u00f3nica, ha sobrevivido en el tiempo merced a m\u00faltiples filtraciones que han despejado su talante aleccionador por medio de amenazas monstruosas. Varias d\u00e9cadas despu\u00e9s \u2014unificaci\u00f3n imperial, colapso de Weimar y torbellino nazi mediante\u2014, creadores de distintas veredas han retornado sobre el problema de esa violencia aterradora que puebla espacios dom\u00e9sticos y cotidianos. Obras como las de Thomas Bernhard, Elfriede Jelinek o Michael Haneke se alejan del mundo fant\u00e1stico de las bestias que encarnan el peligro de una desviaci\u00f3n muy abrupta de las normas comunitarias. Optan, en cambio, por las interrogaciones de aquello que no se enuncia de manera racional y que, sin embargo, se entreteje invisible en el d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 desde esta afinidad electiva pueda entenderse uno de los universos simb\u00f3licos que constituye <em>La Casa Lobo<\/em>, pel\u00edcula de animaci\u00f3n creada por Joaqu\u00edn Coci\u00f1a y Crist\u00f3bal Le\u00f3n. Relato \u00abrescatado\u00bb por los autores desde los archivos f\u00edlmicos de Colonia Dignidad, f\u00e1bula aleccionadora que tiene por protagonista a Mar\u00eda, una ni\u00f1a que escapa a su castigo y se ve envuelta en un viaje que s\u00f3lo parece sumirla m\u00e1s hondamente en aquel mundo del que busca fugarse. La relaci\u00f3n de afinidad parece redoblarse con la presencia de Amalia Kassai en la voz de Mar\u00eda, pues no es su primer encuentro con Colonia Dignidad. En 2009 particip\u00f3 de la adaptaci\u00f3n de <em>Comida alemana<\/em>, de Bernhard, realizada por Cristi\u00e1n Plana en el Teatro la Memoria, interpretando a una de las enfermeras que cuidan a un conjunto de ni\u00f1os bajo el m\u00e1s estricto encierro. Como encuadre musical, en medio de un espacio reducido, una rendici\u00f3n en coro de <em>Erlk\u00f6nig<\/em> de Schubert: el <em>Lied<\/em> sobre un padre viajando a caballo que intenta calmar las visiones de su hijo acechado por un esp\u00edritu que pasa de la ternura a lo mort\u00edfero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Acaso esta experiencia previa pueda verse como preludio casual a <em>La Casa Lobo<\/em>. Ah\u00ed se juega una fantas\u00eda \u2014y me atrevo a extender la met\u00e1fora musical: una sucesi\u00f3n de temas que reh\u00faye de la estructura m\u00e1s fija\u2014 de ni\u00f1os que deben sortear los peligros de una atm\u00f3sfera tan cargada de violencia que cuesta pensar en un momento anterior a la narraci\u00f3n que no estuviese te\u00f1ido ya por ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Perseguida por un lobo al que o\u00edmos sin nunca llegar a ver del todo, Mar\u00eda se refugia en una casa al parecer deshabitada, pero con todos los rudimentos de un hogar fuera del tiempo. Encuentra compa\u00f1\u00eda en dos cerditos con quienes habita este espacio que muta en la medida que los personajes se mueven por \u00e9l, a veces como mu\u00f1ecos animados y a veces pintados en los muros. Libre de la amenaza del lobo, Mar\u00eda emprende la tarea de convertir a los cerdos en dos ni\u00f1os: Ana y Pedro. Primero trigue\u00f1os y luego rubios, \u201crealmente bellos\u201d en palabras de Mar\u00eda, los cerdos humanizados encarnan la codificaci\u00f3n racial de los proyectos civilizatorios traficados por Colonia Dignidad como enclave de una Alemania rural idealizada, libre de m\u00e1culas y pr\u00f3spera bajo el orden jer\u00e1rquico de la autoridad comunitaria. El experimento de aislarse del mundo tiene como resultado que la protagonista, por quien sentimos inicialmente simpat\u00eda, reproduzca patrones de subordinaci\u00f3n al realizar sus deseos de una familia armoniosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de enso\u00f1aci\u00f3n que recubre a <em>La Casa Lobo<\/em> viene tanto de sus dimensiones narrativas como de la propia materia visual que se despliega en la pantalla. No quisiera repetir aqu\u00ed las observaciones de otras recensiones de la pel\u00edcula, como la de <a href=\"http:\/\/elagentecine.cl\/2018\/11\/05\/la-casa-lobo-1-dibujos-suicidas\/\">H\u00e9ctor Oyarz\u00fan<\/a> e <a href=\"http:\/\/elagentecine.cl\/2018\/11\/13\/la-casa-lobo-2-despues-de-la-alegoria\/\">Iv\u00e1n Pinto<\/a>, quienes desmenuzan con minuciosidad las estrategias f\u00edlmicas y el universo de referencias que se apilan aqu\u00ed. Una eventual catalogaci\u00f3n de todas ellas ser\u00eda una tarea infinita precisamente por las elecciones est\u00e9ticas de Coci\u00f1a y Le\u00f3n. Presentan la historia en un plano secuencia que nos exhibe la continuidad de las im\u00e1genes dentro de un mundo narrativo que da una impresi\u00f3n de quiebres y segmentaciones. Al exhibir su condici\u00f3n inacabada, procesual, las im\u00e1genes que componen la vida de Mar\u00eda, Ana y Pedro configuran una atm\u00f3sfera on\u00edrica, como si la conciencia se hubiera suspendido en la casa del bosque.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lejos, al parecer, del control total ejercido por los jerarcas de la colonia, lo que se manifiesta es una figuraci\u00f3n f\u00edlmica del inconsciente en la acepci\u00f3n m\u00e1s estricta que ha revisitado el fil\u00f3sofo brasile\u00f1o Vladimir Safatle. Contra una comprensi\u00f3n cinematogr\u00e1fica del inconsciente a la manera de Hitchcock \u2014el trabajo detectivesco de las pistas cuyo sentido no advertimos a primera vista y que devienen giro de trama\u2014, Safatle argumenta por un inconsciente capaz de hablar en su propia lengua. No ser\u00eda lo que antecede a la conciencia, ni siquiera su reverso especular: antes que el negativo de la conciencia se tratar\u00eda de la negatividad en la conciencia. La oscuridad y el encierro en la que nos sumerge la animaci\u00f3n opacan un trabajo de decodificaciones como si estuvi\u00e9semos lidiando con un rompecabezas. El efecto de inmersi\u00f3n nos abre la puerta a lo siniestro que nos rodea, pero cuya presencia ignoramos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con su tonalidad sombr\u00eda, la atm\u00f3sfera de la pel\u00edcula permite un despliegue envolvente de gestos que actualizan el sentido de los procedimientos barrocos que de forma recurrente han sido utilizados para pensar la cultura latinoamericana. Al situarlos en el universo paralelo de la fantas\u00eda alemana, sin embargo, la lectura esencialista sobre el barroco en nuestro continente se tambalea o debe ceder su certeza a otras miradas. Antes que la adjetivaci\u00f3n de una prosa florida o la carnavalizaci\u00f3n de la imagen, <em>La Casa Lobo<\/em> elabora una comprensi\u00f3n de ciertos elementos formales de lo barroco como est\u00e9tica\/estilo\/po\u00e9tica. Se trata aqu\u00ed de im\u00e1genes reflexivas, que no s\u00f3lo exhiben su condici\u00f3n de imagen \u2014la construcci\u00f3n de los mu\u00f1ecos animados en las etapas sucesivas del plano secuencia [note]Y aqu\u00ed, inadvertido, un di\u00e1logo con Jos\u00e9 Lezama Lima: \u201cLa imagen resuelve lo sucesivo como simult\u00e1neo\u201d.[\/note]\u2014, sino que comentan el car\u00e1cter ic\u00f3nico de otros objetos. Son los momentos en que los personajes ven televisi\u00f3n o reaccionan a las acciones de artefactos dentro de la casa que, siendo percibidos como im\u00e1genes, cobran vida y afectan a Mar\u00eda y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La propia casa se convierte as\u00ed en el teatro sobre el cual se proyectan y despliegan las emociones y deseos de los personajes. As\u00ed las im\u00e1genes operan en la l\u00f3gica de las formas abiertas y pict\u00f3ricas con las que W\u00f6lfflin esquematiz\u00f3 el an\u00e1lisis de la tradici\u00f3n pl\u00e1stica europea a partir de las polaridades de lo cl\u00e1sico y lo barroco. Con su continuidad creada a partir de restos, las im\u00e1genes acumulan una densidad que impide recortarlas de la superficie en la que se mueven. La envoltura de la casa expresa esta dificultad de separar figura y fondo, traduce en lo formal el entremezclamiento heterog\u00e9neo de la violencia en lo cotidiano: escindir a los sujetos de sus relaciones marcadas por el abuso o la subordinaci\u00f3n resulta imposible cuando la totalidad es ya un abigarramiento donde nada se mantiene por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los puntos preferidos de los an\u00e1lisis sobre lo barroco \u2014de Benjamin para ac\u00e1\u2014 se juega en la alegor\u00eda como modalidad narrativa. Iv\u00e1n Pinto aporta en su an\u00e1lisis claves certeras para una comprensi\u00f3n de la alegor\u00eda en la pel\u00edcula, y aqu\u00ed quisiera nada m\u00e1s aportar un nivel adicional que colabora en este t\u00f3pico: la meta\u2212narratividad expresada en el cuento dentro de un cuento. Si ya la animaci\u00f3n es un relato orientado hacia el fin moralizante de internalizar las normas de conducta y obediencia de la colonia, Mar\u00eda replica el gesto al escenificar su propia versi\u00f3n de una f\u00e1bula infantil dirigida a Ana y Pedro en su tr\u00e1nsito de animales a humanos. Aqu\u00ed la funci\u00f3n del dispositivo es ofrecer un comentario sobre la narraci\u00f3n que subraya la opacidad del sentido de las acciones para sus propios protagonistas. Mar\u00eda no parece advertir que los s\u00edmbolos de su cuento se asemejan en parte a su experiencia de fuga\u2212encierro, o que en ellos se trafica un tipo de violencia an\u00e1loga a la que se ha ejercido sobre ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No todo en <em>La Casa Lobo<\/em> se resuelve en el plano de la narraci\u00f3n o los procedimientos discursivos. El mundo construido con paciencia demorada por Le\u00f3n y Coci\u00f1a funciona a primera vista como animaci\u00f3n en el sentido m\u00e1s convencional: tomar objetos inertes y producir el movimiento en secuencia. Pero tambi\u00e9n se trata de una restituci\u00f3n de las condiciones materiales a las im\u00e1genes y, aun, al movimiento mismo. Los objetos toman la iniciativa para afectar a los residentes de la casa, el espacio se vivifica y act\u00faa, exhibi\u00e9ndonos el poder que ostenta aquel mundo que cotidianamente relegamos a mera escenograf\u00eda de nuestra historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al ensamblarse ante nosotros, los materiales\u2212en\u2212movimiento invitan a que percibamos su precariedad. Hasta parece que se solazan en sus imperfecciones, llevan nuestra mirada hacia los detalles de la impureza en la confecci\u00f3n de personajes cuya imagen es provisoria, l\u00e1bil: cartones, cables, hilos o huinchas adhesivas apenas sosteniendo el <em>stop\u2212motion<\/em> de un relato ya marcado por la tensi\u00f3n amenazadora de quien se sabe buscada por el poder. El conjunto adquiere as\u00ed un car\u00e1cter improvisativo: para ponerse en movimiento, la pel\u00edcula toma materiales ya existentes y explora el m\u00e1ximo de variaciones posibles en una especie de guerrilla de objetos encontrados. En vez de ocultar el artificio que lleva a la imagen a la pantalla, Coci\u00f1a y Le\u00f3n optan por dejar todo a la vista, a sabiendas de que en ese <em>horror vacui<\/em> algo se nos escapar\u00e1. El asedio de la materia en m\u00faltiples planos parece resaltar la necesidad de \u00abcrear con nada\u00bb, ese t\u00f3pico irrecusable de la creaci\u00f3n en sociedades perif\u00e9ricas y dependientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00cdndole similar tiene el dise\u00f1o sonoro. Tal como las materias, act\u00faa por adherencia: nos indica aquellas superficies por las que transitamos en el curso de la pel\u00edcula. Voces entremezcladas, ruidos de objetos cambiados de lugar o de aquella presencia hostil del lobo en di\u00e1logo con Mar\u00eda. Acaso por motivo de la pregnancia del sonido y la musicalizaci\u00f3n de <em>La Casa Lobo<\/em> sea crucial verla en una sala que permita la experiencia envolvente que otros elementos f\u00edlmicos tambi\u00e9n construyen. El grado y forma de la superposici\u00f3n sonora durante la pel\u00edcula me lleva a pensar que ella logra llevar el espacio f\u00edlmico m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 del tel\u00f3n o pantalla: nos posiciona, si se quiere, en medio de la acci\u00f3n. Los soliloquios susurrados de Mar\u00eda acompa\u00f1an cantos populares infantiles en alem\u00e1n y las admoniciones del lobo, a la vez vigilante de la ni\u00f1a escapada y perversamente comprensivo con sus transgresiones y deseos frustrados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Merced a todos los estratos que se acumulan en ella, <em>La Casa Lobo<\/em> configura un artefacto de singular densidad. Antes que apartarse de los modos en que se han narrado la violencia en nuestra peque\u00f1a provincia \u2014colonia f\u00e9rtil, se\u00f1alada y no por ello digna\u2014, opta por experimentar en la superficie que nos recubre a lo largo de la pel\u00edcula. Es una casa cuyos peligros no podemos identificar con claridad porque nosotras mismas hemos sido parte de su edificaci\u00f3n. Ni adentro ni afuera, sino plenamente en las entra\u00f1as de un mundo de miniaturas y f\u00e1bulas siniestras.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El car\u00e1cter de enso\u00f1aci\u00f3n que recubre a La Casa Lobo viene tanto de sus dimensiones narrativas como de la propia materia visual que se despliega en la pantalla.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":8748,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-8746","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-entranas-del-monstruo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8746\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8746"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=8746"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=8746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}