{"id":8794,"date":"2019-03-15T01:58:36","date_gmt":"2019-03-15T01:58:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=8794"},"modified":"2019-03-21T15:49:59","modified_gmt":"2019-03-21T15:49:59","slug":"pezoa-veliz-recobrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/03\/15\/pezoa-veliz-recobrado\/","title":{"rendered":"Pezoa V\u00e9liz recobrado"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">A pesar de que en las \u00faltimas d\u00e9cadas muchos hemos tenido la buena o mala suerte de vivir un terremoto de dimensiones m\u00e1s o menos catastr\u00f3ficas, cuesta dimensionar lo que fue el de 1906 en Valpara\u00edso. Las fotograf\u00edas \u2015que podemos encontrar f\u00e1cilmente en Internet\u2015 nos muestran un paisaje de guerra, con enormes edificios y catedrales en el piso. En un libro dedicado a recoger relatos de la cat\u00e1strofe, los autores lo describen as\u00ed: \u201cEn medio de este interminable per\u00edodo, se extinguieron las l\u00e1mparas de gas y el alumbrado p\u00fablico y cay\u00f3 sobre Valpara\u00edso la m\u00e1s espantosa tiniebla, y la ciudad continu\u00f3 muriendo en medio de las sombras\u201d. En medio de esas sombras, \u201cel cielo, cubierto de nubes, presentaba una coloraci\u00f3n rojiza, y a cada instante se abr\u00eda en explosiones de luz de rel\u00e1mpago que abarcaban todo el espacio y desaparec\u00edan instant\u00e1neamente para que viniese en seguida una obscuridad a\u00fan m\u00e1s espesa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y entre medio de esa enorme hecatombe, Pezoa V\u00e9liz. Un a\u00f1o antes, el escritor hab\u00eda anunciado a trav\u00e9s del diario <em>La Voz del Pueblo<\/em> la publicaci\u00f3n de sus prosas. El nombre, <em>Tierra Brav\u00eda. <\/em>La cr\u00edtica, seg\u00fan algunos fragmentos que nos da a conocer Crist\u00f3bal Gaete, detective detr\u00e1s de los fragmentos perdidos del poeta, esperaba su arribo con laudatorios comentarios. Lo comparaban con Baldomero Lillo y evidenciaban el influjo naturalista de un \u00c9mile Zola. Quienes quisieran un ejemplar de la publicaci\u00f3n, deb\u00edan comprar en verde, escribiendo a la casilla 18 de una Vi\u00f1a del Mar que imaginamos muy distinto a la Vi\u00f1a del Mar de hoy, con su embriaguez de farandulilla y alcaldesas s\u00f3rdidas. Una Vi\u00f1a del Mar donde Pezoa V\u00e9liz \u2015esto tambi\u00e9n nos lo cuenta Gaete\u2015 ofici\u00f3 de secretario del municipio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y brav\u00eda la tierra, se sacudi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pezoa, que en aquel entonces viv\u00eda en la pensi\u00f3n Traslavi\u00f1a, es rescatado de los escombros por Isabel Dagnino, hija del due\u00f1o del recinto. Pierde sus piezas dentales y sus piernas quedan hechas un desastre. \u201cSe despide de la bohemia\u201d, anota Gaete. Podr\u00eda decirse que con Valpara\u00edso se vino abajo tambi\u00e9n Pezoa V\u00e9liz: luego de pasar por algunos hospitales y ser diagnosticado de tuberculosis al peritoneo, muere dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1908. De aquellos d\u00edas en camas y salas que imaginamos radiantes de oscuridad hospitalaria, salieron esos versos tristes, los versos m\u00e1s tristes de esta noche, la noche chilena, que pesa m\u00e1s que la noche de los enamorados y por supuesto que es m\u00e1s oscura y no tiene astros titilando: \u201cY pues solo en amplia pieza, \/ yazgo en cama, yazgo enfermo, \/ para espantar la tristeza, \/ duermo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tarea de Crist\u00f3bal Gaete \u2015ya lo dijimos\u2015 fue recuperar esa <em>Tierra Brav\u00eda <\/em>que Pezoa V\u00e9liz proyectase antes de que el terremoto y la pobreza lo terminaran matando. Estos textos, digamos cr\u00f3nicas, muestran a un Pezoa agudo en sus observaciones, de humor filoso y sano desprecio por la autoridad. Ya sea describiendo los h\u00e1bitos de la calle Viana o la compleja vida social que se desarrolla en los alrededores del Marga\u2212Marga, su prosa parece alimentarse tanto de su oficio de versificador como de ciertas inquietudes antropol\u00f3gicas propias de la mejor cr\u00f3nica chilena del siglo XX. Uno podr\u00eda ver en Pezoa V\u00e9liz a un Joaqu\u00edn Edwards Bello proletario, que transita en tugurios con poetas populares y otros personajes end\u00e9micos del ecosistema porte\u00f1o. Uno podr\u00eda tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, intentar trazar una genealog\u00eda de poetas cronistas, que tiene a quien comentamos como cultor, pero tambi\u00e9n a Daniel de la Vega, Te\u00f3filo Cid y, m\u00e1s cerca, a Germ\u00e1n Carrasco y Leonardo Sanhueza, por nombrar dos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dentro de los textos que vienen en esta <em>Tierra Brav\u00eda <\/em>recobrada, \u00abEl candor de los pobres\u00bb debe ser el mejor y m\u00e1s agudo de todos. Mirar al chileno promedio con rayos X es una tarea que Internet y la televisi\u00f3n han facilitado: ambos funcionan, en cierta medida, como sendos museos de la estupidez y torpeza que practicamos con un af\u00e1n casi deportivo. Pero pesquisar ciertos caracteres que incluso hoy, a m\u00e1s de cien a\u00f1os de escrito el texto, siguen igual de frescos e ilustrativos, tiene un m\u00e9rito que hace que el texto tenga vida propia m\u00e1s all\u00e1 del propio Pezoa V\u00e9liz. La imagen, por cierto, est\u00e1 llena de una delicada violencia. El autor, podr\u00edamos decir, se r\u00ede desde un rinc\u00f3n, protegido por un murall\u00f3n de escepticismo. Y anota:<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">El presidente Balmaceda hab\u00eda violado la Constituci\u00f3n. Las huestes libertadoras del general Canto defend\u00edan los derechos constitucionales\u2026 (\u00a1Oh, La Constituci\u00f3n!)<\/h6>\n<h6 style=\"padding-left: 30px;\">Hubo campesinos de las provincias australes que se la imaginaron un templo donde se guardaban los estandartes tomados de la guerra contra el Per\u00fa y Bolivia o las cenizas de Arturo Prat. Y los ni\u00f1os que all\u00e1 en su inocencia hacen m\u00e1s bellas las cosas, figur\u00e1bansela una inmensa mujer de cabellos rubios\u2026 \u00a1Hermos\u00edsima!.<\/h6>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Y en la misma, esto sobre Carrera: \u201c\u00bfCarrera? Un joven que viv\u00eda en Espa\u00f1a entre el cuartel de granaderos y las casas de vida alegre. En la cubierta del buque que lo trajera a Chile, declaraba sencillamente su ambici\u00f3n de hacerse un Napole\u00f3n sudamericano. Fue enemigo de O\u2019Higgins desde el primer momento, y juntos sacrificaron la vida de dos mil chilenos en el desastre de Rancagua. \u00bfSab\u00e9is la raz\u00f3n? Carrera envidiaba las nacientes glorias de O\u2019Higgins\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Parece, siendo supersticiosos, paranoicos \u2015aunque a veces, conc\u00e9danme el punto, la superstici\u00f3n parece una versi\u00f3n deforme y amistosa de paranoia\u2015, que el destino se ensa\u00f1\u00f3 con Pezoa V\u00e9liz de la misma forma en que \u00e9ste se ensa\u00f1\u00f3 con la sociedad de su \u00e9poca. Como bien dice Bola\u00f1o, Pezoa V\u00e9liz s\u00f3lo quer\u00eda medrar, \u201caunque para llegar a ese punto tuviera que pasar por etapas tan contradictorias como el anarquismo, que lo sedujo, y por la burocracia, en donde encontr\u00f3 la paz de esp\u00edritu, un sueldo, las necesidades cubiertas, algo de tiempo para escribir\u201d.<\/p>\n<p>Una paz, oh, tan pasajera.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Tierra Brav\u00eda (2018)<\/p>\n<p>Carlos Pezoa V\u00e9liz<\/p>\n<p>Investigaci\u00f3n, edici\u00f3n y notas de Crist\u00f3bal Gaete<\/p>\n<p>Garceta ediciones<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estos textos, digamos cr\u00f3nicas, muestran a un Pezoa agudo en sus observaciones, de humor filoso y sano desprecio por la autoridad. 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