{"id":9040,"date":"2019-04-12T07:09:54","date_gmt":"2019-04-12T07:09:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=9040"},"modified":"2019-04-12T07:24:19","modified_gmt":"2019-04-12T07:24:19","slug":"bajo-el-peso-de-la-noche-ii-chile-dos-escenas-fluviales-sobre-ciudad-civilizacion-y-memoria-primera-escena-el-bio-bio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/04\/12\/bajo-el-peso-de-la-noche-ii-chile-dos-escenas-fluviales-sobre-ciudad-civilizacion-y-memoria-primera-escena-el-bio-bio\/","title":{"rendered":"Bajo el peso de la noche II. Chile, dos escenas fluviales sobre ciudad, civilizaci\u00f3n y memoria. Primera escena: El B\u00edo B\u00edo."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Pre\u00e1mbulo. Ciudad, civilizaci\u00f3n y memoria de la fractura biopol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Somos exilio<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">en la patria del r\u00edo<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Daniela Catrileo, <em>R\u00edo herido<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La <em>fractura biopol\u00edtica<\/em> de la que habla el fil\u00f3sofo italiano Giorgio Agamben se deja ver como un concepto ampliado o, si se quiere, como una explicitaci\u00f3n del alcance heter\u00f3clito de lo que Karl Marx llama \u00ablucha de clases\u00bb. Ya no s\u00f3lo lucha de clases, sino fractura pol\u00edtica de la vida, divisi\u00f3n y antagonismo microf\u00edsico entre el movimiento de la vida ascendente y el de la vida sacrificable en m\u00faltiples dimensiones. La fractura biopol\u00edtica se operacionaliza mediante otros marcadores que rebasan el concepto marxiano o al menos explicitan su virtualidad en distintos niveles: civilizaci\u00f3n, nacionalidad, raza, clase, g\u00e9nero, etc. O, dicho de otro modo, se tratar\u00eda de considerar la lucha de clases sin substancializar su privilegio te\u00f3rico: lo que cabr\u00eda es considerarla complejiz\u00e1ndola anal\u00edticamente en la contextura de fen\u00f3menos tales como \u00abchoques civilizacionales\u00bb (comunidad civilizacional internacional, bloque imperial-colonial), nacionalismo y xenofobia (comunidad identitaria nacional), clasismo (comunidad de clase social), racismo (comunidad cultural y biol\u00f3gico-fenot\u00edpica), dominaci\u00f3n de g\u00e9nero (rep\u00fablica masculina), y la correspondiente discriminaci\u00f3n inmunitaria de \u00ablocos\u00bb, enfermos, homosexuales, \u00abmalentretenidos\u00bb, putas, desadaptados, \u00abenemigos pol\u00edticos\u00bb y \u00abanti\u2212sistemas\u00bb, \u00abinmigrantes\u00bb, indios, pobres, delincuentes, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad moderna se define usualmente como una aglomeraci\u00f3n de alta densidad de habitantes y concentraci\u00f3n de edificaciones, centrada en actividades econ\u00f3micas de los sectores secundario y terciario (industria; comercio y servicios). En t\u00e9rminos pol\u00edticos, la ciudad tiende conceptualmente a implicar entidad de capital \u2015localizaci\u00f3n de poderes centrales del Estado\u2015 o al menos entidad administrativa con grados de autonom\u00eda \u2015a nivel de municipio. Las dem\u00e1s aglomeraciones humanas, de menor extensi\u00f3n territorial y densidad demogr\u00e1fica, m\u00e1s ligadas a la actividad econ\u00f3mica del sector primario (agricultura) y alejadas de los centros de poder, son usualmente denominadas \u00abpueblos\u00bb. Las \u00abciudades\u00bb y los \u00abpueblos\u00bb, la metr\u00f3polis (\u201cciudad que da la medida\u201d) y lo rural: no se trata de dos entidades de distinta naturaleza, sino que la ciudad gobierna el campo y proyecta en \u00e9l una l\u00f3gica de subordinaci\u00f3n civilizacional: es en relaci\u00f3n a esta l\u00f3gica que Jean\u2212Luc Nancy sostiene que \u201cDe hecho, la \u2018civilizaci\u00f3n\u2019 est\u00e1 vinculada a la \u2018ciudad\u2019, as\u00ed como la \u2018civilidad\u2019 y la \u2018ciudadan\u00eda\u2019. El hecho de que se pueda hablar de \u2018civilizaci\u00f3n urbana\u2019 por contraste con una \u2018civilizaci\u00f3n rural\u2019, es testimonio \u00fanicamente de una extensi\u00f3n de la idea de \u2018civilizaci\u00f3n\u2019 en direcci\u00f3n a una configuraci\u00f3n de conjunto de estructuras y costumbres propia de un espacio\u2212tiempo definido. Pero la posibilidad misma de pensar tal configuraci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la ciudad\u201d. El campo es un espacio \u00abatrasado\u00bb porque mira hacia y va tras la ciudad, al tiempo que la abastece \u2015le es productivamente funcional. La idea de civilizaci\u00f3n toma su medida y agencia su gobierno desde la entidad soberana de la \u00abciudad\u00bb. Para entender c\u00f3mo se juega en ella la fractura biopol\u00edtica es preciso historizarla, rememorarla cr\u00edticamente. La ciudad occidental tiene una historia, que es la historia de las transformaciones del habitar humano y de los antagonismos que han definido en cada caso su figuraci\u00f3n soberana de lo familiar y la operativizaci\u00f3n de un patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n cuyo reverso es la sacrificialidad de lo \u00abotro\u00bb infamiliar. Se trata de la historia que va de la antigua ciudad amurallada contra el otro, a la moderna ciudad abierta al flujo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad moderna (<em>urbs<\/em>, ciudad abierta) es distinta de la ciudad antigua (<em>arx<\/em>, ciudadela\u2212fortaleza) y del campo (<em>rus<\/em>). La ciudad moderna es m\u00e1s un proyecto l\u00f3gico de desarrollo (\u00absociedad\u00bb, civilizaci\u00f3n) que un lugar fundado y organizado ritualmente por un mito (\u00abcomunidad\u00bb, cultura). Sobre la base de estas indicaciones esenciales de Jean\u2212Luc Nancy podemos considerar aquellas que aporta Saskia Sassen desde las ciencias sociales centradas en la cuesti\u00f3n de la ciudad, en lo que se refiere a la distinci\u00f3n anal\u00edtica entre la <em>frontera geogr\u00e1fica<\/em> de la vieja ciudad cerrada \u2015en el contexto de una cultura local plegada sobre s\u00ed misma y definida por el esp\u00edritu de un mito\u2015 y el <em>borde sist\u00e9mico<\/em> en la ciudad abierta \u2015en el contexto contempor\u00e1neo de una civilizaci\u00f3n mundializada y definida por la racionalidad del c\u00e1lculo tecno\u2212capitalista. Se trata de pensar, pues, la frontera geogr\u00e1fica (<em>exclusi\u00f3n de lo otro<\/em>) y el borde sist\u00e9mico (<em>inclusi\u00f3n\/exclusi\u00f3n de lo otro<\/em>) como dos formas hist\u00f3ricas del apartheid \u2015modulaciones arcaica y moderna de la fractura biopol\u00edtica en relaci\u00f3n con la espacialidad, modulaciones que hoy se cruzan en la gram\u00e1tica de la ciudad neoliberal, la segunda subsumiendo a la primera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De acuerdo a Zygmunt Bauman, en la antig\u00fcedad las ciudades se constitu\u00edan para proteger a determinados grupos de personas de los peligros que representaba una otredad configurada como el \u00abotro\u00bb amenazante: lo mismo versus lo otro, lo familiar versus lo infamiliar, lo propio versus lo extra\u00f1o, lo seguro versus lo peligroso. Entonces, en los l\u00edmites de la ciudad se constru\u00edan murallas y fosos para impedir el paso del otro. La frontera se transformaba, por tanto, en el l\u00edmite \u201centre el orden y la tierra salvaje, entre la paz y la guerra: eran enemigos quienes estaban al otro lado de la valla sin que les estuviera permitida la entrada\u201d. Si en principio la ciudad antigua se configur\u00f3 para impedir el ingreso del \u00abotro\u00bb, la ciudad de la modernidad, vinculada al capitalismo urbanizador, es al mismo tiempo incluyente y excluyente. La inclusividad se expresa en que permite el ingreso, establecimiento y reproducci\u00f3n de clases sociales identificadas \u2015por las clases dominantes\u2015 como potencialmente \u00abpeligrosas\u00bb. El aspecto excluyente se relaciona con el hecho de que se segmentan y a\u00edslan las clases sociales \u00abpeligrosas\u00bb al interior de la misma ciudad. Se las incluye econ\u00f3micamente como categor\u00edas objetivadas de sujetos hiperexplotables, y al mismo tiempo se legitima tal condici\u00f3n en virtud de su inferiorizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de la comunidad local por las l\u00f3gicas m\u00e1s arcaicas del racismo. A este respecto, Bauman sostiene que \u201clos residentes sin medios y, por lo tanto, considerados por el resto como amenazas potenciales para su seguridad, suelen verse obligados a abandonar las zonas acogedoras y agradables de la ciudad, y acaban api\u00f1ados en barrios separados, parecidos a guetos\u201d. En contraposici\u00f3n, \u201cquienes pueden permit\u00edrselo compran su casa en escogidos barrios apartados, tambi\u00e9n parecidos a guetos, e impiden que se establezcan los otros; y por si esto fuese poco, hacen todo lo posible para desconectar su mundo cotidiano del resto de los habitantes de la ciudad\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La antigua ciudad amurallada se plegaba sobre s\u00ed misma, como cultura urbano\u2212cristiana centrada en su catedral y su arquidi\u00f3cesis, saliendo de s\u00ed pastoralmente pero excluyendo a lo otro que habitaba m\u00e1s all\u00e1 en el vasto campo del paganismo; y m\u00e1s tarde saliendo de s\u00ed, pero definiendo las fronteras entre el espacio estatal\u2212nacional metropolitano de la vida civilizada y el espacio colonial de la vida salvaje. La forma arcaica de la fractura biopol\u00edtica espacializada adopta as\u00ed la figura de un apartheid definido por una \u00abfrontera geogr\u00e1fica\u00bb que separa, o bien a la ciudad de Dios de la vastedad pagana dispuesta para su conversi\u00f3n, o bien a la metr\u00f3poli estatal\u2212nacional civilizada de los territorios salvajes dispuestos para su colonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En contraste, la forma contempor\u00e1nea de la fractura biopol\u00edtica espacializada adopta la figura de un apartheid sin fronteras o, dicho de otro modo, la de una proliferaci\u00f3n de \u00abbordes sist\u00e9micos\u00bb que ya no se identifican con las fronteras geogr\u00e1ficas tradicionales: <em>lo otro<\/em> ya no est\u00e1 en tierras lejanas y ex\u00f3ticas, sino entre nosotros, en medio de las metr\u00f3polis globales, pero en determinados lugares de ellas. La vida misma deviene frontera y va as\u00ed marcada. De modo que la contempor\u00e1nea co\u2212implicaci\u00f3n entre pol\u00edtica y espacialidad, que modula el juego entre la biopol\u00edtica (promoci\u00f3n y protecci\u00f3n de una forma de vida ascendente) y su reverso mort\u00edfero o necropol\u00edtico (desprecio, segregaci\u00f3n, explotaci\u00f3n, castigo, abandono y muerte de una vida sacrificable), se juega hoy en una l\u00f3gica de inclusi\u00f3n\/exclusi\u00f3n<em>,<\/em> l\u00f3gica que da cuenta del \u00abborde sist\u00e9mico\u00bb que viene a inmanentizar a la vieja forma\u2212l\u00edmite de la frontera geogr\u00e1fica. O, evocando la expresi\u00f3n chilena de uso coloquial que pondr\u00eda de manifiesto la l\u00f3gica de inclusi\u00f3n\/exclusi\u00f3n que articula la fractura biopol\u00edtica en los contextos metropolitanos contempor\u00e1neos: \u201cjuntos, pero no revueltos\u201d. La expresi\u00f3n dice \u201cjuntos\u201d (inclusi\u00f3n): los inmigrantes haitianos llegados en los \u00faltimos a\u00f1os a Chile, por ejemplo, se inscriben en la gram\u00e1tica econ\u00f3mica de la ciudad, integr\u00e1ndose a una sociedad disciplinada econ\u00f3micamente (se les asigna un lugar en la divisi\u00f3n jer\u00e1rquica del trabajo) y securitariamente (se les vigila en funci\u00f3n de la peligrosidad que reviste su alteridad). Pero la expresi\u00f3n tambi\u00e9n dice \u201cno revueltos\u201d (exclusi\u00f3n): los inmigrantes son segregados espacialmente en funci\u00f3n del mito de la comunidad pura (racismo: alteridad cultural, moral y biol\u00f3gica).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fractura biopol\u00edtica \u00abespacializada\u00bb se llama, en un sentido esencial, frontera. En este ensayo pensaremos, a trav\u00e9s de un montaje de escenas, el cruce de las dos l\u00f3gicas de frontera antes se\u00f1aladas, fronteras que marcan la cesura entre una forma de vida que se autoafirma como vida ascendente y lo que queda fuera de su norma como vida residual, como resto ingobernable, como vida despreciable y sacrificable. Por una parte, la l\u00f3gica de la frontera territorial, ya sea como frontera urbana de la comunidad pol\u00edtica que da la medida de la \u00abcivilidad\u00bb, o ya sea como frontera geopol\u00edtica en alg\u00fan momento del avance imperial\u2212colonial de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb \u2015el territorio protegido del ingreso de la vida \u00abotra\u00bb, infamiliar y peligrosa. Por otra parte, la l\u00f3gica de la frontera simb\u00f3lica como borde sist\u00e9mico metropolitano que inscribe la frontera en los cuerpos de la vida sacrificialmente dispuesta \u2015la vida incluida como excluida en la gram\u00e1tica de la ciudad moderna en general, y de la contempor\u00e1nea ciudad global en particular.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, este modo d\u00faplice de frontera, en su sentido m\u00e1s marcadamente territorial, se cifra en las figuras de dos r\u00edos: el B\u00edo B\u00edo y el Mapocho. No un foso, ni un muro, ni una valla, sino un r\u00edo como frontera. Lenguaje bab\u00e9lico de las aguas, cuyo flujo trenzado de corrientes camino a fundirse en la mar es fijado, en virtud de una vieja racionalidad pol\u00edtica, como frontera de antagonismo, como cesura en el <em>continuum<\/em> de lo viviente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>1. Primera escena: El r\u00edo B\u00edo B\u00edo como frontera de la <em>civilizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">El r\u00edo es voz<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">que no<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">calla.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00bfQu\u00e9 se abre<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 en el lenguaje de<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 las aguas?<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Daniela Catrileo, <em>R\u00edo herido<\/em><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n es la forma moderna, \u00absecularizada\u00bb o \u00abilustrada\u00bb, de la evangelizaci\u00f3n. La espada y la cruz; la espada y la instrucci\u00f3n. Evangelizaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n son procesos coloniales de asimilaci\u00f3n forzada \u2015detr\u00e1s estuvo siempre el poder de las armas\u2015 y aculturaci\u00f3n que, en el caso del Wallmapu y sus habitantes, han atravesado las constelaciones hist\u00f3ricas de la invasi\u00f3n imperial espa\u00f1ola y la ocupaci\u00f3n estatal\u2212nacional chilena. Constelaciones de la \u00abHistoria\u00bb como avance de la evangelizaci\u00f3n sobre el paganismo (historia de la providencia), y luego como avance de la civilizaci\u00f3n sobre la barbarie (historia del progreso): espiritualizaci\u00f3n de la naturaleza, progreso del orden de la representaci\u00f3n de la humanidad sobre el supuesto desorden de la animalidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento el r\u00edo B\u00edo B\u00edo marc\u00f3 el l\u00edmite \u2015la orilla \u00abde ac\u00e1\u00bb\u2015 del avance imperial\u2212colonial occidental (imperialidad latina) sobre el Wallmapu, y luego el inicio \u2015la orilla \u00abde all\u00e1\u00bb\u2015 del avance de la territorializaci\u00f3n soberana del Estado de Chile como punta de lanza de ese mismo proceso civilizatorio traducido a su forma republicana criolla. Desde que el r\u00edo fuera avistado por los \u00abconquistadores\u00bb espa\u00f1oles en 1544, Pedro de Valdivia y sus sucesores fundaron varios fuertes y ciudades en la cuenca del B\u00edo B\u00edo, tales como Concepci\u00f3n y Los Confines, con el fin de avanzar desde all\u00ed hacia el sur. Tras el desastre de Curalaba en 1598, la conquista del sur se detuvo y el B\u00edo B\u00edo se mantuvo como el l\u00edmite de facto entre espa\u00f1oles y mapuches, siendo oficializado como tal en 1647 con el \u00abparlamento\u00bb de Quil\u00edn. Desde entonces la zona atravesada por el r\u00edo B\u00edo B\u00edo fue se\u00f1alada como la regi\u00f3n de La Frontera. El r\u00edo como frontera entre el Imperio Espa\u00f1ol y el Wallmapu, entre la persona occidental cristiana que hace parte de una empresa capitalista colonial y el indio como animal matable, productivizable y humanizable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antes del r\u00edo B\u00edo B\u00edo fue el r\u00edo Maule el que marc\u00f3 el inicio del territorio en que se desat\u00f3 la Guerra de Arauco, ocupaci\u00f3n armada desplegada desde 1535, de car\u00e1cter continuo durante la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII, y luego con per\u00edodos intermedios de paz policial durante la segunda mitad del siglo XVII, el XVIII y parte del XIX, debidos a los t\u00e9rminos de acuerdo sancionados en los parlamentos realizados entre 1641 y 1825, primero entre los mapuche y los espa\u00f1oles, y m\u00e1s tarde entre los mapuche y los chilenos \u2015con ello la frontera norte del territorio mapuche se desplaz\u00f3 desde el r\u00edo Maule hasta el r\u00edo B\u00edo B\u00edo. M\u00e1s tarde, en la d\u00e9cada de 1880, el Estado de Chile \u2015que se hab\u00eda establecido ya desde 1810\u2015 radicaliza el proceso conocido eufem\u00edsticamente como \u00abPacificaci\u00f3n de la Araucan\u00eda\u00bb que, iniciado en 1861 bajo la presidencia de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn P\u00e9rez, consisti\u00f3 en la ocupaci\u00f3n militar a gran escala de los territorios mapuche al sur del r\u00edo B\u00edo B\u00edo \u2015operaci\u00f3n militar chilena de invasi\u00f3n, limpieza \u00e9tnica, desplazamiento forzado y sometimiento que hac\u00eda parte de una arremetida mayor de imposici\u00f3n de soberan\u00eda estatal\u2212territorial a este lado de la cordillera. Algunos de sus hitos fueron la ocupaci\u00f3n militar de los territorios aymara del norte por parte del Estado de Chile \u2015en el contexto de las campa\u00f1as de las que hizo parte la denominada Guerra del Pac\u00edfico acaecida entre 1879 y 1883\u2015, y m\u00e1s tarde la anexi\u00f3n de la isla de Rapa Nui al territorio de Chile en 1887.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La territorializaci\u00f3n colonial del Imperio espa\u00f1ol y del Estado chileno se articula en virtud de una racionalidad civilizatoria que aun resuena en el discurso universitario chileno, como ocurre en el caso del historiador Sergio Villalobos. El discurso de Villalobos es una de las lenguas del r\u00edo, la lengua de la frontera y del punto de partida de la expansi\u00f3n que dispone de la vida allende el r\u00edo. Aqu\u00ed la traza del r\u00edo destella como escena o figuraci\u00f3n de una fractura biopol\u00edtica que articula el avance de la historia en sentido humanista. Para Villalobos el r\u00edo era la Frontera, pero tambi\u00e9n la posibilidad de trascenderla civilizatoriamente \u2015el ej\u00e9rcito y la agencia civilizadora como un \u00abpuente\u00bb al lado salvaje, y de los salvajes al dominio de lo humano. En efecto, para el historiador en cuesti\u00f3n la lengua del salvaje queda proscrita all\u00ed donde la <em>lingua franca<\/em> latino\u2212castellana es la lengua civilizada y monumentalmente escrita de la teolog\u00eda y el derecho, as\u00ed como tambi\u00e9n de los negocios: los mapuche son \u00abaraucanos\u00bb, nombre impuesto por los dominadores y \u00abconsagrado por el uso\u00bb \u2015en el h\u00e1bito que sucede al castigo. La <em>lingua franca<\/em> cae como un castigo a la otra orilla del r\u00edo fronterizo, pues se deja caer en \u00abel lado salvaje\u00bb como hierro sobre la carne, en la carne. Imposici\u00f3n soberana e introyecci\u00f3n de su norma, all\u00ed donde tambi\u00e9n hay resistencia y violencia defensiva. Si durante la Guerra de Arauco la frontera se desplaz\u00f3 desde el r\u00edo Maule al r\u00edo B\u00edo B\u00edo, con la Pacificaci\u00f3n de la Araucan\u00eda el r\u00edo B\u00edo B\u00edo fue el escenario fronterizo desde donde se tendi\u00f3 nuevamente el puente civilizatorio hacia la <em>finis terrae<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la trama dieg\u00e9tica de su discurso historiogr\u00e1fico, Villalobos ofrece un argumento econ\u00f3mico para fundamentar la necesidad del avance pol\u00edtico\u2212militar del Estado de Chile sobre el Wallmapu, para luego sostener \u2015sobre la base de los hechos consumados\u2015 que, tras la violencia soberano\u2212militar que puso en obra la dominaci\u00f3n pol\u00edtica del Estado chileno sobre territorios y poblaciones m\u00e1s all\u00e1 del B\u00edo B\u00edo, vino el gobierno chileno sobre la vida \u00abaraucana\u00bb. \u00c9ste consisti\u00f3 en civilizarla y sumarla paulatinamente al tren del progreso de la cultura occidental de ra\u00edz greco\u2212latina, cristiana y tecno\u2212capitalista. De acuerdo al catecismo historiogr\u00e1fico de Villalobos, el Estado de Chile fue la punta de lanza de la civilizaci\u00f3n occidental en la regi\u00f3n del Wallmapu<em>.<\/em> Y aqu\u00ed es donde precisamos hacer una consideraci\u00f3n esencial: \u00abOccidente\u00bb como \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb no existe, o dicho con m\u00e1s rigor, necesita de la violencia soberana y gubernamental porque no existe como algo substancial, sino que s\u00f3lo se agencia como la autoafirmaci\u00f3n de una racionalidad monol\u00f3gica y monocr\u00f3nica mediante la performance de violencias f\u00edsicas y simb\u00f3licas, violencias en virtud de las cuales tal racionalidad se territorializa y afianza securitariamente en las poblaciones que son convertidas en objeto de sus \u00abprocesos civilizatorios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El viejo argumento repetido recientemente por Villalobos es que, en primera instancia, la ocupaci\u00f3n militar chilena del Wallmapu obedeci\u00f3 a \u201c(\u2026) la necesidad de la naci\u00f3n chilena de avanzar sobre la Araucan\u00eda (\u2026) para alimentar a la poblaci\u00f3n\u201d. El Estado de Chile habr\u00eda avanzado al sur en primer t\u00e9rmino por una necesidad econ\u00f3mica, para expandir territorialmente la agricultura: ah\u00ed no hab\u00eda nada, dice Villalobos, y \u201cno pod\u00eda seguir ese desperdicio\u201d. El Estado de Chile avanz\u00f3 su ocupaci\u00f3n sobre el Wallmapu y se impuso brutalmente por el poder de las armas (trabajo de muerte en funci\u00f3n de la sumisi\u00f3n total). Les reserv\u00f3 tierras fragmentadas a los mapuche sobrevivientes, en calidad de \u00abconcesiones graciosas\u00bb, y confiri\u00f3 a algunos caciques cierta autoridad en nombre del Estado. En todo ello se juega la l\u00f3gica de subordinaci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de un pueblo (concepto pol\u00edtico, vida com\u00fan en potencia) al diagrama estatal como parte de su poblaci\u00f3n (concepto econ\u00f3mico, vida capturada, objetivada y administrada por la potestad soberana). El discurso de Villalobos, claro est\u00e1, eclipsa la fractura biopol\u00edtica que traza la frontera entre el dispositivo de la persona y la barbarie de las fieras, y lo hace en virtud del mito de la unidad nacional: el proceso civilizatorio har\u00e1 de los araucanos otros chilenos m\u00e1s, mientras los chilenos de las clases oprimidas no son sino partes integrantes de un cuerpo social cuya desigualdad est\u00e1 unitariamente organizada por la jerarqu\u00eda como principio de representaci\u00f3n\u2212conducci\u00f3n y obediencia. En efecto \u2015sostiene Villalobos\u2015, la civilizada y vanguardista naci\u00f3n chilena es una entidad \u00abunitaria\u00bb cuya \u00abvoluntad general\u00bb es \u00abrepresentada\u00bb por el Estado soberano y su Constituci\u00f3n, algo muy distinto a lo que ocurrir\u00eda con \u00ablos araucanos\u00bb, una dispersi\u00f3n de tribus culturalmente pobres e improductivas, de indios sin ley en atrasado estado de naturaleza. De ah\u00ed que el avance colonizador chileno estuviera motivado por el \u201cinter\u00e9s y voluntad no s\u00f3lo de la clase dominante\u201d: si a la clase dominante, vanguardista y creadora, le interesaba la instalaci\u00f3n expansiva de la empresa capitalista terrateniente de producci\u00f3n agr\u00edcola, ello coincid\u00eda con \u201cel inter\u00e9s y voluntad de la clase media y el bajo pueblo\u201d en orden a suplir sus necesidades de alimentaci\u00f3n. Tal argumento econ\u00f3mico ensamblado con el mito de la unidad nacional justifica, para el historiador, la violencia de la ocupaci\u00f3n militar del Wallmapu.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero Villalobos va m\u00e1s all\u00e1: la violencia soberana reorden\u00f3 el modo de producci\u00f3n de la vida en sentido occidental (subjetividades, relaciones sociales, riqueza y distribuci\u00f3n) y en el curso de tal reordenaci\u00f3n \u00abpacific\u00f3\u00bb la regi\u00f3n al sur del B\u00edo B\u00edo, permitiendo el despliegue y consolidaci\u00f3n de procesos de \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb. Los \u00abaraucanos\u00bb en estado de naturaleza no habr\u00edan generado m\u00e1s que una pobre cultura recolectora, cazadora y guerrera \u2015ni agricultora ni ganadera, \u00abno trabajaban\u00bb la tierra ni produc\u00edan excedente m\u00e1s all\u00e1 de la huerta de sobrevivencia cultivada por las mujeres alrededor de la ruca. En cambio, la \u00abasimilaci\u00f3n a la cultura dominante chilena\u00bb \u2015salvo en el caso de los indios \u00abviolentos\u00bb que se resistieron\u2015 les habr\u00eda permitido acceder a la rica cultura religiosa y cient\u00edfica en lengua europea, al desarrollo t\u00e9cnico y econ\u00f3mico, a la agricultura y la educaci\u00f3n. En suma, la asimilaci\u00f3n ser\u00eda el puente a la civilizaci\u00f3n cristiana y tecno\u2212capitalista. En esta direcci\u00f3n van las palabras de Villalobos en la entrevista antes citada:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u2015 Daniel Matamala: \u00bfUsted considera tan valiosa a la cultura mapuche como a la cultura occidental?<\/p>\n<p>\u2015 Sergio Villalobos: No, hay culturas y culturas. No va a comparar la cultura romana con la de los sirios en el siglo V a.C.<\/p>\n<p>\u2015 DM: \u00bfY qu\u00e9 valor le da usted a la cultura mapuche?<\/p>\n<p>\u2015 SV: Muy poco. Creo que ha significado un aporte muy pobre, no hay las cosas esenciales, la din\u00e1mica creadora de nuestra cultura cristiana occidental, de la cultura dominante.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>\u2015 DM: \u00bfNo se ha aplastado a los mapuche por parte del Estado de Chile?<\/p>\n<p>\u2015 SV: Pero a la vez se les ha dado todas las garant\u00edas para un desarrollo, para un progreso.<\/p>\n<p>\u2015 DM: \u00bfPara asimilarse a la cultura dominante?<\/p>\n<p>\u2015 SV: Claro, como el se\u00f1or Huenchumilla que usa reloj, internet, avi\u00f3n, televisi\u00f3n. Se han incorporado. Hasta son profesores en universidades norteamericanas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo m\u00e1s ominoso del discurso de Villalobos sea el modo en que se declara con fuerza en \u00e9l la relaci\u00f3n entre la utop\u00eda civilizatoria y su distop\u00eda o, dicho de otro modo, la relaci\u00f3n entre el agenciamiento biopol\u00edtico y su n\u00facleo necropol\u00edtico \u2015tecnolog\u00eda de producci\u00f3n de mundo de la vida como obra de muerte. Cuando al historiador se le pregunta si acaso no ha habido violencia en el trato del Estado de Chile al pueblo mapuche, responde que \u201cha habido violencia, sin duda, pero tambi\u00e9n todo lo positivo y creador\u201d. Esa respuesta destila, sin duda, todo el horror del humanismo. Cuando el r\u00edo no va a fundirse a la mar, sino que traza la frontera desde la cual se tienden puentes para el asalto civilizador, el r\u00edo ya no habla una lengua bab\u00e9lica, sino la lengua franca que articula el texto soberano, esa racionalidad que decide sobre la verdadera vida y la sacrificial. El sacrificio del animal en nombre de \u00ablo humano\u00bb. Pero siempre podremos volver a preguntar: \u00bfQu\u00e9 se abre m\u00e1s all\u00e1 en el lenguaje de las aguas del B\u00edo B\u00edo?<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>* Este ensayo toma como punto de partida un texto escrito en coautor\u00eda con Leonor Abujatum, que apareci\u00f3 bajo el t\u00edtulo \u201cDe r\u00edos y puentes entre Santiago y La Chimba: para una memoria de la ciudad contempor\u00e1nea\u201d, en <em>Revista NN<\/em>, n\u00ba 3 (septiembre 2018), Concepci\u00f3n, Chile.<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La civilizaci\u00f3n es la forma moderna, \u00absecularizada\u00bb o \u00abilustrada\u00bb, de la evangelizaci\u00f3n. La espada y la cruz; la espada y la instrucci\u00f3n. Evangelizaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n son procesos coloniales de asimilaci\u00f3n forzada \u2015detr\u00e1s estuvo siempre el poder de las armas\u2015 y aculturaci\u00f3n que, en el caso del Wallmapu y sus habitantes, han atravesado las constelaciones hist\u00f3ricas de la invasi\u00f3n imperial espa\u00f1ola y la ocupaci\u00f3n estatal\u2212nacional chilena.<\/p>\n","protected":false},"author":113,"featured_media":9044,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[1327,431,950,448,619,458,1330,531,37,1328,1326,585,1329],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-9040","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","tag-agamben","tag-ciudad","tag-civilizacion-y-barbarie","tag-cultura","tag-jean-luc-nancy","tag-latinoamerica","tag-pacificacion-de-la-araucania","tag-politica","tag-raza-comica","tag-saskia-sassen","tag-sergio-villalobos","tag-wallmapu","tag-zygmunt-bauman"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/113"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9040\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9040"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=9040"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=9040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}