{"id":9078,"date":"2019-04-19T06:04:44","date_gmt":"2019-04-19T06:04:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=9078"},"modified":"2019-04-19T06:04:44","modified_gmt":"2019-04-19T06:04:44","slug":"esquirlas-entre-santiago-y-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/04\/19\/esquirlas-entre-santiago-y-caracas\/","title":{"rendered":"Esquirlas entre Santiago y Caracas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">1.<\/p>\n<p>Para nadie es novedad que la escalada de la crisis venezolana lleva un tiempo en su punto de m\u00e1xima ebullici\u00f3n. A estas alturas, sin embargo, abordarla desde un \u00e1ngulo di\u00e1fano parece una tarea m\u00e1s que imposible, imprecisa. Resulta a lo menos problem\u00e1tico que esto ocurra ya no por falta de informaci\u00f3n sino por exceso de ella. Tal vez lo \u00fanico que pueda sacarse en limpio es asomarse al torrente: el f\u00e1rrago de voces repartidas entre reportajes, noticieros parciales, enviados especiales y periodistas de matinal jugando al corresponsal de guerra. Y es que, traspuestas las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, los flujos de informaci\u00f3n llevan un tiempo configurando la pol\u00edtica del nuevo siglo a trav\u00e9s de conflagraciones medi\u00e1ticas que estallan cada tanto por todas las pantallas del mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, nos ponemos a la tarea de hacer cuenta que la historia nos interpela a desarrollar unas palabras sobre la presunta derrota de un proceso que se instal\u00f3, por v\u00eda democr\u00e1tica, con la misi\u00f3n de transformar una sociedad para llevarla hacia un modelo socialista, de car\u00e1cter bolivariano, cuyo masivo apoyo sembr\u00f3 la esperanza de un orden distinto, soberano y popular, que elevar\u00eda los est\u00e1ndares de justicia social en esa parte del continente. Con todo, y como cualquier otro lugar en el mundo, dicho proceso llegaba a nuestra ventana como una evidencia testimonial, casi anecd\u00f3tica, observada con inter\u00e9s, pero siempre a lo lejos, desde nuestra esquina neoliberal al sur de todo el resto. Para cuando todo empeor\u00f3 se dej\u00f3 caer una atm\u00f3sfera de desconcierto e incomodidad, y por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n se volvi\u00f3 imperativo referirse a la situaci\u00f3n de Venezuela. Tal vez desde que Santiago empez\u00f3 a tomar un tono caribe\u00f1o. Porque aunque sea innegable el estado cr\u00edtico del proceso, \u00bfd\u00f3nde queda el\u00a0 derecho universal e inalienable de toda sociedad por determinar soberanamente el rumbo que quiere seguir? M\u00e1s que un derecho parece una alternativa, frente a la acci\u00f3n organizada de l\u00edderes nacionales \u2015m\u00e1s bien centinelas del empresariado, defensores de la libertad de explotar y acumular. Como sea, la actual crisis del proceso bolivariano se devela como el reflejo exacto del inmenso poder que tiene hoy el capital sobre el trabajo, neg\u00e1ndose a aceptar el devenir hist\u00f3rico de un pueblo soberano, coordin\u00e1ndose internacionalmente para hacerlo colapsar. Mientras, la izquierda, hist\u00f3rica defensora del trabajo, atrapada en su auto\u2212indulgencia, se revela incapaz de articular una cr\u00edtica que permita superar la silueta decadente del tren sobre el que avanza el capital. As\u00ed las cosas, parece natural que el proceso bolivariano se parapete sobre sus barriles de petr\u00f3leo y, aleonado por viejos aliados, se decida a resistir los embates, ensimismado en proteger lo poco que le va quedando; su soberana dignidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Cumbres y festivales se replican en la respuesta que se le ha dado en la regi\u00f3n a la reciente crisis en Venezuela. Sea en C\u00facuta o en Vi\u00f1a del Mar, una tropa numerosa de artistas se ha mostrado sol\u00edcita en su enarbolamiento de consignas de \u00abLibertad Venezuela\u00bb. El descubrimiento de la vocaci\u00f3n democr\u00e1tica es tan poco cre\u00edble como la conciencia americanista de \u00faltima hora que campe\u00f3 entre figuras como Miguel Bos\u00e9, Juanes o Mart\u00edn C\u00e1rcamo y Mar\u00eda Luisa Godoy. Lo grosero de este dise\u00f1o medi\u00e1tico no disminuye el hecho fundamental que expresa: el alineamiento de fuerzas en distintas latitudes del continente para presentar la situaci\u00f3n con una simplicidad que no tiene y con una parafernalia cuyo objetivo parece claro: justificar la intervenci\u00f3n extranjera bajo el manto de la democracia. \u00bfNo era que aqu\u00ed en Chile conoc\u00edamos ya de memoria ese gui\u00f3n de libertad blandido como bandera decorativa de los tanques respaldados por Estados Unidos? La seriedad de la situaci\u00f3n queda desautorizada por el postureo de compromiso pol\u00edtico y por el brazicorto presidente de nuestra F\u00e9rtil Provincia haci\u00e9ndose campo a codazos para alardear de la ayuda humanitaria de dobles o triples intenciones. Acaso la derecha tiene un talento para lo grotesco en medio de las crisis pol\u00edticas y ah\u00ed se prefigura el tipo de democracia que le quieren exportar a Venezuela, mucho m\u00e1s cercana a ese simulacro pol\u00edtico de la rep\u00fablica que con tanto gustan de criticar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>En uno de los ensayos incluidos en <em>El fuego y el relato, <\/em>el fil\u00f3sofo italiano Georgio Agamben propone la idea de que la pantalla, a diferencia de la p\u00e1gina en papel, oblitera su propia materialidad, es decir, mirarla siempre es observar una proyecci\u00f3n que borronea su propia superficie. Este espectro, que perdi\u00f3 su cuerpo, pero conserva su forma intacta, nos transmite, peri\u00f3dicamente desde distintos dispositivos, una proyecci\u00f3n discursiva m\u00e1s o menos articulada en torno a una narrativa hegem\u00f3nica \u2015una que a juzgar por el campo de tensiones pol\u00edticas que operan actualmente en Venezuela, se encuentra atravesando por un periodo de reconfiguraci\u00f3n. Frente a esta ret\u00f3rica continua e irrefrenable de im\u00e1genes y alocuciones, siempre la mejor estrategia ser\u00e1 armar un nuevo cuadro contrainformativo con los retazos. De lo contrario arriesgamos no columbrar la ant\u00edtesis con la que nuestra tesis antagoniza y a trav\u00e9s de la cual busca dotar de dinamismo y direcci\u00f3n su s\u00edntesis pol\u00edtica \u2015que, en el mejor de los casos, decanta en una est\u00e9tica de la contradicci\u00f3n siempre presta a colectivizarse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el capitalismo tard\u00edo, digital e inmediato, la pantalla provee de material a nuestras posiciones, en una praxis que debe responder a las piezas que ponen en juego, primero, y de forma invariable el, o los bloques, dominantes. Por eso la trama de una dial\u00e9ctica jam\u00e1s es est\u00e1tica y su composici\u00f3n debiese recordar la hechura elusiva y m\u00f3vil que adquieren los significantes en una po\u00e9tica.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 hacer con los retazos? La cobertura medi\u00e1tica es poco menos que delirante: Bos\u00e9 en su encarnizada cruzada contra Bachelet graba af\u00f3nicos mensajes en los que reclama su presencia en Venezuela, los matinales montan paneles en los que se dedican agudos an\u00e1lisis en torno al gobierno de Maduro \u2015y a veces invitan como contrapeso a Eduardo Art\u00e9s, que desarrolla dementes digresiones en las que celebra las dinast\u00edas que dominan Corea del Norte\u2015 pero no se atreven a decir que los cortes de luz son los golpes de gracia que intenta dar Estados Unidos y sus aliados \u2015con el gobierno de Chile entre los m\u00e1s incondicionales de la regi\u00f3n\u2015 con tal de desencadenar una guerra civil. Esta facilidad para dar coherencia a un discurso maniqueo y artificial es, por cierto, amparada por una crisis humanitaria may\u00fascula en la que el chavismo tiene una porci\u00f3n de responsabilidad significativa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, la excesiva atenci\u00f3n medi\u00e1tica que Chile prodiga a Venezuela desata una nueva secuencia de im\u00e1genes de cat\u00e1strofe que descarrilan los vagones de la informaci\u00f3n centr\u00edfuga y regresan a enroscarse alrededor del territorio nacional. En ellas se puede ver a empresarios que torturan a sus trabajadores, sindicalistas que se autoflagelan para protestar por el despido masivo de compa\u00f1eros, o la muerte de un comerciante ambulante perseguido por carabineros. Muertos an\u00f3nimos que se arrogan a diario al metro, o por la baranda del \u00faltimo piso de un centro comercial; abuelos que deciden morir porque la pensi\u00f3n no les alcanza para nada. Si a todo esto sumamos la violaci\u00f3n permanente de derechos humanos en el sur, el cuadro se torna nefasto. Tal vez no sea mala idea practicar el ejercicio constante de compaginar pantallas, sobrescribirlas en el curso de su propia emulsi\u00f3n, y subvertir as\u00ed su supuesta coherencia discursiva.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>Es evidente que el frente ideol\u00f3gico donde se disputan nuestras vidas y anhelos sigue estando dominado por fuerzas globales; da igual si fijamos el escenario all\u00e1 o ac\u00e1, en Santiago o en Caracas. La local\u00eda de las disputas se queda peque\u00f1a cuando las fuerzas del capital se re\u00fanen para hacer peso a un proceso nacional.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ll\u00e1mese IIRSA, ll\u00e1mese Grupo de Lima, ll\u00e1mese Prosur, lo fundamental es que estas alianzas propiciadas por la derecha neoliberal y neofascista irrumpen para crear un proyecto de extensi\u00f3n voraz del consumo. Y, a la vez, para aislar a cualquier proyecto de sociedad que no cuadre con \u00absu\u00bb patr\u00f3n de expansi\u00f3n econ\u00f3mica, que no se suba al barco del aumento de la tasa de ganancia a consecuencia de desastres ambientales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Venezuela se volvi\u00f3 una piedra en el zapato para estos intereses. No se pod\u00eda aceptar la idea de que las mayores reservas de petr\u00f3leo le pertenezcan a un pa\u00eds que se hace llamar \u201cpopular\u201d y \u201cbolivariano\u201d; Venezuela es la valla a aplastar por el Imperialismo y sus correligionarios del territorio.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace unos 11 a\u00f1os desde un estrado repleto de oyentes se escuchaba: \u201cV\u00e1yanse al carajo Yankees de mierda\u201d. Hace 11 a\u00f1os se marc\u00f3 la historia se\u00f1alando que \u201cac\u00e1 hay un pueblo digno\u201d, y eso para el imperialismo es imperdonable. La osad\u00eda contra el poder se paga. Al menos desde esa moralidad opera el poder, y el pueblo de Venezuela viene dando batalla, contra los problemas propios, pero sobre todo contra el grado de injerencia e intervencionismo del capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>A\u00fan no se sabe cu\u00e1ndo acabar\u00e1 la noche calamitosa de la crisis venezolana, y la izquierda latinoamericana, interpelada en su fracaso del ciclo progresista, no sabe hacer otra cosa que guardar silencio. Antes que los bloqueos econ\u00f3micos, los \u00abgolpes blandos\u00bb y los <em>impeachments<\/em> la abofetearan y la dejaran a un rinc\u00f3n \u2015observando, pusil\u00e1nime, a la derecha servirse el banquete\u2015, los esc\u00e1ndalos por corrupci\u00f3n y los coqueteos con el neoliberalismo ya anunciaban la cr\u00f3nica de su propia muerte. Durante mucho tiempo, el chavismo pareci\u00f3 blindado por una riqueza que el resto de la regi\u00f3n no conoc\u00eda, que parec\u00eda dotarlo de un \u00edmpetu pocas veces visto por estas latitudes, desde insultar al presidente de Estados Unidos en la ONU (gracias por tanto), hasta financiar proyectos en distintos rincones del continente. Alguna que otra inconsistencia hubo en el camino que sigui\u00f3 Maduro, que se concedi\u00f3 el abandono de pol\u00edticas que debieron haber seguido un proceso socialista bolivariano, para condenar al pa\u00eds a ser un gran productor de petr\u00f3leo \u2015inconsistencias no s\u00f3lo de orden pol\u00edtico, vale decir; pues la bonanza petrolera no se condice con la infraestructura actual del pa\u00eds\u2015, lo que nos lleva nuevamente a la inc\u00f3moda pregunta acerca del progresismo latinoamericano y sus vicios con la corrupci\u00f3n. Nadie se acord\u00f3 de las advertencias de los te\u00f3ricos de los sesenta, tan pasados de moda, cuando todo era coser y cantar con la plata del oro negro que alcanzaba para todos, incluso como para financiar una universidad en el sur del mundo. Pero la fiesta termin\u00f3 y la cosecha fue exigua: la izquierda regional, tr\u00e9mula, se ve as\u00ed misma incapaz de reaccionar ante uno de los peores desastres de la historia pol\u00edtica reciente sudamericana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al parecer, el reclamo por el derecho soberano a la autodeterminaci\u00f3n es lo \u00fanico que queda por pelear. A pesar de los llamados desesperados de la poblaci\u00f3n venezolana \u2015tanto la que permanece all\u00e1 como la que se vio forzada a subirse al tren de la di\u00e1spora\u2015 a ponerle fin lo antes posible a la crisis humanitaria, el fracaso total se ver\u00e1 materializado si se concibe la intervenci\u00f3n extranjera como la \u00fanica salida del trance. Pero tambi\u00e9n la izquierda latinoamericana debe saber ver (o\u00edr y palpar) que la perduraci\u00f3n de Maduro en el poder ya no es una alternativa posible. El negacionismo, menos. Lamentablemente, la inexistencia de propuestas ante la ferocidad del bloqueo s\u00f3lo deja preguntas sin respuesta. Y, evidentemente, es muy tarde, y ya in\u00fatil, hacerse preguntas a estas alturas del partido. Pero una vez que todo termine \u2015y que sea m\u00e1s temprano que tarde\u2015, a la izquierda latinoamericana le va a tocar aprender la gran lecci\u00f3n: hasta ac\u00e1 nos llev\u00f3 confundirnos con discursos progresistas y populistas. Y, tambi\u00e9n, que de las lecciones no aprendidas la derecha hace un fest\u00edn.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>*Fotograf\u00eda:\u00a0Carlos Jasso\/Reuters<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para nadie es novedad que la escalada de la crisis venezolana lleva un tiempo en su punto de m\u00e1xima ebullici\u00f3n. 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