{"id":9413,"date":"2019-05-31T07:11:21","date_gmt":"2019-05-31T07:11:21","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=9413"},"modified":"2019-05-31T07:11:21","modified_gmt":"2019-05-31T07:11:21","slug":"la-bailarina-los-movimientos-de-una-lengua-quebrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/05\/31\/la-bailarina-los-movimientos-de-una-lengua-quebrada\/","title":{"rendered":"La bailarina: los movimientos de una lengua quebrada"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Dentro del circuito de las artes esc\u00e9nicas nacionales los remontajes de obras no son lo m\u00e1s com\u00fan. Ciertas piezas son revisitadas y versionadas seg\u00fan los intereses del momento, pero la construcci\u00f3n de un \u00abrepertorio\u00bb ha sido asunto esquivo, en especial para el \u00e1mbito de la danza. Aunque nominalmente declaradas como parte de las pol\u00edticas oficiales, las iniciativas relacionadas con el patrimonio danzario no han contado con demasiada suerte. De ah\u00ed que la acogida que ha tenido <em>La bailarina<\/em>, de la core\u00f3grafa Paulina Mellado, sea una buena se\u00f1al respecto del fortalecimiento de un campo art\u00edstico que ha sido adverso para los proyectos independientes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estrenada en 2015 y remontada recientemente (con varias temporadas en a\u00f1os previos), la obra de la C\u00eda. Pe Mellado pone en escena una pregunta que, parece, est\u00e1 por todos lados en las artes contempor\u00e1neas: \u00bfc\u00f3mo dar cuenta, con los procedimientos de un medio art\u00edstico, de los problemas planteados en otro tipo de soporte? Dicho de otro modo: \u00bfc\u00f3mo reflexionar desde la danza sobre los nudos que constituyen la obra de Gabriela Mistral? Aunque sea s\u00f3lo un poema el que da t\u00edtulo a la obra de Paulina Mellado, sugiero que los alcances y tr\u00e1nsitos hacia la escritura de Mistral exceden con mucho al poema de <em>Lagar<\/em>. La poes\u00eda mistraliana ejerce su fuerza gravitacional y orilla hacia s\u00ed a esta pieza que la toma como punto de partida y, acaso, de llegada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al comenzar la obra observamos a ocho int\u00e9rpretes \u2015con igual vestimenta: chaqueta abierta y una falda larga que cubre las piernas\u2015 sobre tarimas, en un espacio fragmentado. Pronto suena una grabaci\u00f3n: \u201crata\u201d, \u201crisa\u201d, \u201crima\u201d, \u201crezo\u201d, \u201cruego\u201d. De las palabras sueltas se pasa a frases marcadas por esta aliteraci\u00f3n, mientras la coreograf\u00eda instala, ya en el comienzo, uno de los gestos que marcan la obra: movimientos que comprometen al cuerpo desde el torso y ademanes que evocan a <em>mudras<\/em>. El lenguaje corporal de <em>La bailarina<\/em> dialoga aqu\u00ed con aquellas danzas cl\u00e1sicas de la India que han encontrado su lugar en la escena contempor\u00e1nea como el <em>bharatanatyam<\/em> o el <em>kathak<\/em>. Figuras internacionales, como Akram Khan, o locales, como Carmen Beuchat, han intentado este di\u00e1logo desde lugares plurales, sea la interpelaci\u00f3n de lo tradicional o la movilidad transculturadora de la experimentaci\u00f3n de los sesenta y setenta. O, visto desde otro lugar, son los gestos del breakdance o del <em>voguing<\/em>, la creaci\u00f3n de una sintaxis de movimientos recortados, hier\u00e1ticos, que comunican la estilizaci\u00f3n del cuerpo que posa para otro. En la relectura de lo cl\u00e1sico o en la exploraci\u00f3n de lo coet\u00e1neo se replica esta aliteraci\u00f3n, llevada ahora al momento som\u00e1tico antes que al ling\u00fc\u00edstico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante <em>La bailarina<\/em> observamos el desarrollo de interrogantes que resultan cruciales para comprender la obra de Mistral m\u00e1s all\u00e1 de la imagen canonizada por ciertos guardianes ins\u00edpidos e inocuos de su legado. De aquellas pseudoeminencias literatosas que han tendido a cerrar las interpretaciones m\u00e1s controversiales de la poeta, descartando todo lo que no se recubra del velo maternal o del americanismo pintoresco de la maestra campesina. Por el contrario, la pieza se lanza de lleno al cuestionamiento del habla bajo condiciones de asedio; los derroteros de una palabra interferida, que se siente a la vez como demasiado propia y demasiado ajena (\u201cDenme ahora las palabras\/que no me dio la nodriza\u201d, dice Mistral en \u201cLa abandonada\u201d). Un habla que descoyunta a quien pronuncia ese verbo, poniendo en riesgo simult\u00e1neo al mundo y a la hablante: \u201cYo tengo una palabra en la garganta\/y no la suelto y no me libro de ella [\u2026] Si la soltase, quema el pasto vivo\u201d (\u201cUna palabra\u201d). Dos bailarinas se buscan en la escena, una intenta seguir los gestos de la otra, comunicarse a trav\u00e9s del espacio y compartir alguna de las tarimas; en paralelo, otros dos bailarines intervienen, uno facilit\u00e1ndoles el encuentro y otro desestabiliz\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al frustrar el movimiento se propone, creo, una doble lectura de esta interferencia: tanto de la lengua como del deseo. De forma problem\u00e1tica e impura constatamos que la palabra propia y el deseo aut\u00f3nomo aparecen mediados por un movimiento de otro, por los esfuerzos denodados por imponer o sabotear aquel decir y aquel gozar. Interiorizadas esas obstrucciones ellas se convierten en h\u00e1bito, gesto cotidiano y automatizado de una configuraci\u00f3n ps\u00edquica y social. Con la repetici\u00f3n compulsiva de movimientos, como el ajuste de las chaquetas, las int\u00e9rpretes tornan visible ese transitar encorsetado. Blazer y falda nos indican el mundo de tensiones y hostilidades que ci\u00f1en al cuerpo. Un cuerpo, no obstante, que circula, que ha ganado para s\u00ed un lugar en el mundo, pero a costa de esas mismas restricciones de las que intenta zafar, record\u00e1ndonos que algo nuevo ha acontecido, pero todav\u00eda en los moldes que provee la lengua patriarcalizada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, <em>La bailarina<\/em> multiplica los focos de movimiento sobre el escenario \u2015sea por las distintas elevaciones que permiten las tarimas, sea por su separaci\u00f3n horizontal, a modo de islas\u2015, con lo que se nos permite imaginar el correlato coreogr\u00e1fico de otro problema recurrente en la escritura mistraliana, cual es el desdoblamiento y la pluralidad de los registros de la voz. Bailarines que se desplazan con saltos de una plataforma a otra, a veces compartiendo un metro cuadrado y en ocasiones rotando entre las tarimas, como un discurso que sabe ejercitar los acomodos t\u00e1cticos o la multiplicaci\u00f3n de los frentes de lucha.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La vida y la obra de Mistral testimonian esta necesidad de adoptar muchas formas con tal de sobrevivir, y Mellado indaga en las consecuencias de dicha multiplicidad sin hacer una celebraci\u00f3n del fragmento que se replica; aunque separadas, las tarimas componen un tipo de unidad fisurada, en conflicto consigo misma. En uno de los momentos de la pieza se escenifica esta duplicidad al quedar las bailarinas bajo la escenograf\u00eda, iluminadas por neones tenues y gesticulando como si estuvieran a punto de dormir; simult\u00e1neamente, los bailarines transitan por sobre las tarimas. El dise\u00f1o sonoro evoca, entonces, el mar y sus vaivenes, como si cada int\u00e9rprete se acurrucase en el camarote de un barco dirigido fuera del pa\u00eds. Momento, quiz\u00e1s, del movimiento que acontece cuando el cuerpo se abandona al sue\u00f1o, indicando la posibilidad de habitar varios mundos a un tiempo. Entre sue\u00f1o y vigilia se puede filtrar ese substrato po\u00e9tico en el que la ambig\u00fcedad de la palabra arrastra y condensa el desgarro de la experiencia, tan caracter\u00edstico de la poes\u00eda de Mistral. Mientras las bailarinas viajan, los varones se desplazan sobre ellas. \u00bfQui\u00e9n sue\u00f1a a qui\u00e9n aqu\u00ed? \u00bfCu\u00e1l fantas\u00eda se compone en ese viaje mar\u00edtimo que es tanto exilio como huida, rechazo voluntario e involuntario?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Junto con trabajar varias escenas cuya premisa es la imitaci\u00f3n \u2015tomada aqu\u00ed como modelo de ense\u00f1anza, evocaci\u00f3n de la pedagog\u00eda normalista\u2015, la obra toma extractos del poema que le da t\u00edtulo y los mezcla en lecturas a dos voces (una, pensamos, femenina, y otra, pensamos, masculina):<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Son\u00e1mbula, mudada en lo que odia,<\/p>\n<p>sigue danzando sin saberse ajena<\/p>\n<p>sus muecas aventando y recogiendo<\/p>\n<p>jadeadora de nuestro jadeo,<\/p>\n<p>cortando el aire que no la refresca,<\/p>\n<p>\u00fanica y torbellino, vil y pura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De tal suerte, se entabla una conversaci\u00f3n entre la sonoridad de voces que escogen palabras sueltas, versos en desorden, declamados como susurros y sin levantar el volumen. Los movimientos, a su turno, hacen eco de esa intensidad y crean su propia esfera \u00edntima, con roces e intercambios entre int\u00e9rpretes cuya cercan\u00eda no se resuelve en desborde pasional o excitaci\u00f3n sexualizada. Las econom\u00edas del deseo, llenas ya de vericuetos en la po\u00e9tica mistraliana, encuentran en los cuerpos la contenci\u00f3n libidinal que se desobedece y luego se restituye, todo en un mismo gesto. Algo de la maestra adusta se transforma en seducci\u00f3n. \u00bfSon las sombras proyectadas en la pared o los pulsos repetitivos de la musicalizaci\u00f3n los indicios que confirman ese momento a la vez tenso y delirante del poema que da t\u00edtulo a la pieza?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al investigar las consecuencias de esta multiplicidad de divisiones (desdoblamientos, interferencias, roces y desgarros), <em>La bailarina<\/em> hila y trama \u2015gracias a la palabra que Mistral nos ofrece\u2015 una unidad nueva, que permite pensar en las suturas de lo escindido. C\u00eda. Pe Mellado nos ofrece la capacidad de redoblar los esfuerzos para leer una obra compleja y llena de recovecos como la de Mistral. Tras las conmemoraciones del premio Nobel, en 2015, han existido varios esfuerzos esc\u00e9nicos por revisitar la figura de la poeta. Aqu\u00ed, antes que la biograf\u00eda importa m\u00e1s la complicidad est\u00e9tica, la actualidad irresuelta de una escritura que ya no logramos mirar con los filtros de la madre sufriente, del amor despechado o del cristianismo popular. <em>La bailarina<\/em> es un punto m\u00e1s dentro de una larga trayectoria \u2015iniciada por la propia escritura de mujeres en los a\u00f1os ochenta\u2015 de relectura de Mistral que se ha construido como una alternativa a la ortodoxia, como una especie de <em>contracanon<\/em>. A diferencia de los panteones de pr\u00f3ceres, esta tradici\u00f3n se desea viva, mutante, impura, tal y como la musicalizaci\u00f3n de la obra. Las palabras se acumulan, se interrumpen, y por fin los arca\u00edsmos flotan a la superficie para combinar lo \u00e1spero y lo tierno de un habla cargada de futuro.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>*Imagen obtenida desde gam.cl<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante La bailarina observamos el desarrollo de interrogantes que resultan cruciales para comprender la obra de Mistral m\u00e1s all\u00e1 de la imagen canonizada por ciertos guardianes ins\u00edpidos e inocuos de su legado.<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":9414,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[1415,214,1413,169,1414],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-9413","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-danza","tag-gabriela-mistral","tag-la-bailarina","tag-matias-marambio","tag-paulina-mellado"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9413\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9413"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=9413"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=9413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}