{"id":9539,"date":"2019-06-21T04:28:34","date_gmt":"2019-06-21T04:28:34","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=9539"},"modified":"2019-06-21T04:54:59","modified_gmt":"2019-06-21T04:54:59","slug":"carta-de-una-feminista-anosa-a-simone-de-beauvoir-desvelos-y-revueltas-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/06\/21\/carta-de-una-feminista-anosa-a-simone-de-beauvoir-desvelos-y-revueltas-de-hoy\/","title":{"rendered":"Carta de una feminista a\u00f1osa a Simone de Beauvoir.  Desvelos y revueltas de hoy."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Santiago de Chile, 31 de mayo, 2019 [note]Escrito presentado en el Coloquio \u00abA 70 a\u00f1os de <em>El Segundo Sexo<\/em> de Simone de Beauvoir: Vigencias y desvelos\u00bb, organizado por la Colectiva feminista Grupo de Estudios de Filosof\u00eda Feminista, de la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades, Universidad de Chile. El encuentro se llev\u00f3 a cabo el 31 de mayo del a\u00f1o 2019.[\/note]<\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Bella Simone, contarte que las cartas me persiguen, me asedian, me desvelan, me demandan su escritura como si esta anacron\u00eda fuera lo \u00fanico posible en estos tiempos. A destiempo, fuera del tiempo, un error. Pero errar es labor metaf\u00f3rica. Imagino cu\u00e1nto pensar\u00e1s cuando la recibas v\u00eda correo tradicional. No me contestar\u00e1s, lo s\u00e9. No importa. Mi prop\u00f3sito es brindarte un camino sinuoso de ida, una posible comprensi\u00f3n de los sentires y pensares que has provocado en esta indagadora feminista a\u00f1osa, tercermundista, resistente, m\u00e1s que nunca, a escribir seg\u00fan el mandato de la academia de hoy. Seg\u00fan las disciplinas que habitan la casa del amo, boas constrictoras de la palabra suelta, de la desbocada, de la disparatada. Pero las muchachas de la Colectiva Feminista quieren celebrarte a setenta a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de <em>El segundo sexo<\/em> y la escritura epistolar, para celebrarte, es mi encabritada respuesta a su invitaci\u00f3n. No, estas muchachas briosas no se hallan a des-tiempo, est\u00e1n montadas en Chronos, cabalgando a galope firme, sudadas, con pecho descubierto, con sus pezones oscuros en ristre, sus cuerpos pol\u00edticos turgentes, ce\u00f1idos, sin escudos. \u00a1Ay! Te pondr\u00e1s alegre de ello, lo s\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Bueno, querida m\u00eda, esta misiva es la segunda que te dirijo. La primera fue escrita el a\u00f1o 2012 y le\u00edda en San Juan, Argentina, para contarte sobre las compa\u00f1eras mendocinas y su libro compilado por la amada compa\u00f1era Alejandra Ciriza, en homenaje a tu aniversario: <em>En memoria de Simone de Beauvoir. Herencias, debates, lecturas inesperadas<\/em>. En ese entonces las cartas no me asediaban, como ahora, pero supe, empapada de ti, que te encantar\u00eda saber noticias de escrituras feministas a trav\u00e9s de una ep\u00edstola porque disfrutabas escribirlas y recibirlas. Me gusta esta intimidad de la ausencia, al decir de Patricia Violi. Crear un entorno \u00edntimo entre tu ausencia y yo. Tal vez, ello es una raz\u00f3n poderosa para esta escritura: arrojar el lazo \u00edntimo hacia la otra ausente y expresar los afectos rasposos y ben\u00e9volos que nos encubren en los v\u00ednculos. Narrar(nos) profundas y entrelazarnos en revuelta polif\u00f3nica. La pol\u00edtica feminista de los afectos. Un lugar para indagar, saber, torcer, desajustar el tono de la pol\u00edtica tradicional, patriarcal, tan racional, tan mentirosa, calculadora de r\u00e9ditos y reformas embusteras, una que se cuela sibilina en nuestras maneras de hacer pol\u00edtica por enceguecidas colonizadas. S\u00ed, bella Simone, la pol\u00edtica feminista de los afectos obliga a sondear las zonas m\u00e1s crujientes de nosotras las feministas, nos compele a mirar y revisitar nuestras acciones\/reacciones cubiertas por emociones tan silenciadas, nos llama a decir de manera que podamos escucharnos, sentirnos y entendernos ben\u00e9ficas desde nuestras diferencias porque, afortunadamente, no somos iguales. Y aqu\u00ed me l\u00edo a ti, querida Simone, enamorada de tu lema: \u00abpensar la vida\u00bb, que implica no s\u00f3lo pensar, ni s\u00f3lo vivir, sino \u201cpensar la vida\u201d (<em>Memorias<\/em>, 226). Descubro, entonces, que en \u00e9l hay una potencia pol\u00edtica tremenda hoy, porque implica hacerlo en una intensidad que no puede dejar fuera los afectos y las articulaciones desde nuestras afectaciones m\u00faltiples nacidas de las diferencias interminables que cubren nuestras pieles. Pero tambi\u00e9n pienso, a pesar de que tal vez no te agrade, intervenir este lema para agregar otro verbo poderoso: sentir. Entonces no s\u00f3lo pensar, ni s\u00f3lo vivir, ni s\u00f3lo sentir, sino \u00abpensar\/sentir la vida\u00bb. Me gusta, me enamora y siento profunda, un potencial revoltoso, rebelde en \u00e9l. Potencial que fractura los modos mercantiles de hoy, las conveniencias, los c\u00e1lculos, los protagonismos miserables, los rendimientos y su productividad capitalista odiosa, mezquina, racional, avara, fr\u00eda, cuantificadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Contarte, bella Simone, que esta misiva me dispuso a leer(me) a trav\u00e9s de ti. Ejercicio curioso, extra\u00f1o, porque favoreci\u00f3 la posibilidad de distanciarme de m\u00ed misma para volverme hacia ti\u2212conmigo, apreciar aquello que me obsesion\u00f3 de tu labor, de tu vida, entre los a\u00f1os 2010\u22122012 en medio del proyecto Fondecyt que dirigiera Olga Grau, compa\u00f1era feminista de largo aliento.\u00a0 Sentir profundo otra vez y recordar ese contexto. Uno ancho que cuaj\u00f3 en las ideaciones de Olga como una fruta madura olorosita y deliciosa para morder, paladear, saborear. Salivaciones interminables porque nuestras papilas gustativas, olfativas nos llevaron por sendas deseantes. Nunca me import\u00f3 tanto que fuera un proyecto ligado a una instituci\u00f3n, tampoco que fuera pagado con una miserable cifra de dinero, como siempre. Importaba porque eras t\u00fa, Simone bella, desde tus desvelos vitales y escriturales en estas manos ansiosas. Un goce delicioso, una aventura, un privilegio, s\u00ed, privilegiada como feminista que dedic\u00f3 tiempo a leerte, a sentir contigo en tus derivas m\u00faltiples de sentidos; compartir con otrxs estas obsesiones. El libro que naci\u00f3 de esta aventura, <em>Simone de Beauvoir en sus desvelos. Lecturas feministas<\/em> (2016), fue seleccionado para formar parte de las bibliotecas p\u00fablicas en esta hilacha\u2212pa\u00eds. Esta noticia te encantar\u00eda porque dec\u00edas que no hab\u00eda mejor regalo para darle a la humanidad que libros (<em>Memorias<\/em>, 146). Ya ves, se cumpli\u00f3 una vez m\u00e1s tu anhelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Mi querida Simone, tu lectura result\u00f3 un goce completo, una fuga del cotidiano vivir para vivir en tu escritura. Es curioso, cuando pienso que paralelamente, le\u00eda con fruici\u00f3n y deleite la poes\u00eda de las mujeres mapuche (otra aventura indagativa, vinculada al trabajo con la memoria e imaginaci\u00f3n po\u00e9tica en mujeres del Cono Sur). Flu\u00eda, de ese modo, h\u00edbrido, entre tus disquisiciones como mujer central, blanca, europea burguesa, feminista tard\u00eda y las mujeres poetas mapuche devaluadas, marginalizadas y despreciadas por el canon literario hegem\u00f3nico patriarcal y por esta sociedad excluyente; su perversa matriz colonial. Me mov\u00eda en aguas tan distintas, a causa de ello pod\u00eda nadar a mis anchas con placer, con sorpresa y deleite ante los hallazgos que dona la lectura profunda, inquisitiva, sospechosa entre territorios tan distintos. Arrib\u00e9 as\u00ed a tu escritura autobiogr\u00e1fica y navegaba entre <em>El segundo sexo<\/em>, algunos escritos filos\u00f3ficos y el aparato cr\u00edtico de la teor\u00eda feminista. Llegu\u00e9 a pensar en la noci\u00f3n de literatura menor (Deleuze y Guattari, 1978) para designar tu ejercicio escritural autobiogr\u00e1fico a partir de los tres ejes articulados en torno a esa noci\u00f3n [note]Tu ejercicio de descentramiento de la lengua, la posible (im)posibilidad de escribir para las mujeres a partir de su propia y singular situaci\u00f3n; en tu escritura autobiogr\u00e1fica todo deviene pol\u00edtico, zona geneal\u00f3gica que incuba transformaciones \u00e9tico\u2212est\u00e9tico\u2212pol\u00edticas; todo adquiere valor colectivo, las pol\u00edticas de la localizaci\u00f3n y singularidades m\u00faltiples implicadas en la construcci\u00f3n de lo femenino en disputa inserto en lo social, lo cultural y lo econ\u00f3mico. [\/note]. Tu obra\u2212acto: \u201cyo misma\u201d en v\u00ednculo con el mundo. Ese lazo singular que implica llegar a ser en coexistencia. Esta actitud tuya impregna la escritura de <em>El segundo sexo<\/em>, implica un plan \u00e9tico. Involucramiento situado, singularizado, libertario, contenido en el juego vida(s) \u2212escritura(s). En <em>Memorias de una joven formal<\/em>, le\u00ed pleno tu ejercicio escritural obra\u2212acto ligada a la memoria\u2212imaginaci\u00f3n; proyecto \u00e9tico\u2212est\u00e9tico\u2212pol\u00edtico. En este sentido te diferenciabas de Sartre porque a \u00e9l le importaba la belleza a la que no separaba del arte, t\u00fa dabas a la vida un valor supremo: \u201cTengo ganas de escribir; tengo ganas de frases sobre el papel, de cosas de mi vida puestas en frases. Nunca ser\u00e9 escritora por encima de todo, como Sartre\u201d (1961, 30). Prometerte a ti misma escribir tu libro. Transformar tu emoci\u00f3n en acontecimiento. Te prometiste, asimismo, buscar la alegr\u00eda y obtenerla. Te hall\u00e9 una sujeto femenina en tr\u00e1nsito en <em>Memorias<\/em>. Encrucijada que escenificar\u00e1 la vida moldeada como escritura para la libertad. Las palabras atesoradas como personajes te posibilitan nombrar, asediar, acechar el montaje de esa escenificaci\u00f3n. Salirse del camino, descalabrar, ser\u00e1 el punto de cl\u00edmax para esa figura narradora que propones en <em>Memorias<\/em>. El crimen: el desajuste interior\/exterior: \u201centre lo que yo era para m\u00ed y lo que era para los dem\u00e1s, no hab\u00eda ninguna relaci\u00f3n\u201d, dices. La violencia que conlleva esta constataci\u00f3n. Llego as\u00ed a las variantes de sujetos femeninos conectados inextricablemente al tr\u00e1nsito experimentado por ti Simone, es la emergencia escritural del esc\u00e1ndalo y develar\u00e1 el crimen de constituirte en sujeto femenino an\u00f3malo, resistente, subversivo ante la opresi\u00f3n social y cultural sexo\u2212g\u00e9nero. Este develamiento de <em>Memorias<\/em> est\u00e1 en la base de <em>El segundo sexo<\/em>. Insisto: las escrituras autobiogr\u00e1ficas te posibilitaron la llegada al libro te\u00f3rico sobre las mujeres. Un libro imprescindible para las mujeres feministas de cualquier \u00e9poca y lugar que visto de este modo rompe con la enojosa dicotom\u00eda que padecemos, el permanente desencuentro entre activismo y elaboraci\u00f3n te\u00f3rica feminista. Las variantes femeninas: cubren las figuras dibujadas a mano alzada, siluetas seductoras, fascinantes, perturbadoras en sus contornos y cuerpos, en sus anomal\u00edas; las pr\u00f3ximas amadas, las que sostuvieron el paso de los afectos, las imprescindibles para continuar en la vida; las figuras femeninas de ficci\u00f3n, las que provocaron pensarte a ti misma desde la invenci\u00f3n; las fil\u00f3sofas, esas mujeres que no ser\u00edan las compa\u00f1eras de profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Otra hebra que me toma resulta de la conexi\u00f3n entre vida y muerte. Ese lugar doloroso del deterioro corporal y la vulnerabilidad de la experiencia vital. Deseabas escribirlo todo aun lo m\u00e1s ardoroso de nuestras experiencias. Me nombro int\u00e9rprete curiosa y escucho ese tono, huelo tu asedio a la carne y al hueso vivos que implican, asimismo, un asedio a la carne y el hueso muertos o en tr\u00e1nsito de tal condici\u00f3n. El cuerpo femenino que emerger\u00e1 en todos tus escritos para descentrar esa materialidad e interrogarla de manera cruda y profunda. En <em>El segundo sexo<\/em>, el ac\u00e1pite de \u201cLa experiencia vivida\u201d resulta central para pensar los feminismos de ayer y de hoy: \u201cla angustia de ser mujer, en gran parte es lo que roe el cuerpo femenino\u201d, nos dices. El cuerpo enfermo, ese signo, que sit\u00faa al cuerpo en la trama con lo social, lo biol\u00f3gico y lo tecnol\u00f3gico. Otra vez, no s\u00f3lo pensar, ni s\u00f3lo vivir, sino pensar la vida. Devenir entre zonas l\u00edmites, bordes sinuosos de la vida\u2212muerte. Zaza, tu amiga preciosa de infancia y adolescencia, enferma y muere a causa de su medio, su madre y la sociedad burguesa opresora, controladora, normativa. La muerte de Francoise, tu madre. Su vejez, las enfermedades, la ca\u00edda que la lleva a la muerte. La boca, esa cavidad carnosa, blanda y dura, ser\u00e1 la met\u00e1fora para decir que t\u00fa estabas en su lugar moribundo. Tu propio cuerpo enfermo. Primero, a causa de la incomodidad (\u00bfviolencia?) que te causaba el tr\u00edo amoroso formado por Olga Kosakievich, Sartre y t\u00fa.\u00a0 Contraes una infecci\u00f3n que pudo no detenerse, los antibi\u00f3ticos no exist\u00edan. Pudiste morir, pero por azar, te recuperaste. El segundo episodio fue provocado por la muerte de Sartre. Te asfixias, no logras respirar, tus pulmones colapsan y sufres de amnesia. Una congesti\u00f3n pulmonar te impide estar presente en el entierro de Sartre.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Un tercer desvar\u00edo de lectura se trama con el deseo permanente de indagar en aquellas zonas l\u00e1biles, fr\u00e1giles, inestables de la vida y sus sinuosidades. Aparece como obsesi\u00f3n al leerte, Simone, esa persecuci\u00f3n de lo vulnerable en tus escritos. Tal vez es mi propia labilidad como humana fracturada por feminista, por mi origen de clase proletaria, por mi resistencia ante cualquier autoridad o instituci\u00f3n, por mi sospecha radical, inclusive de m\u00ed misma. Pongo mis sentidos en esas frotaciones inc\u00f3modas que surgen desde un cap\u00edtulo de\u00a0 <em>El segundo sexo<\/em> y las escrituras autobiogr\u00e1ficas. Me quedo entonces en \u201cDe la madurez a la vejez\u201d como una zona seductora, provocadora para esta sujeto feminista a\u00f1osa que te lee obsesionada. La vejez, esa zona cultural y biol\u00f3gica no nombrada, escamoteada, silenciada, reprimida, ocultada aparece en todo su esplendor como curva peligrosa. T\u00fa \u201cquebrando la conspiraci\u00f3n del silencio\u201d. T\u00fa, maravillosa en usar enunciados breves y descarnados para nombrar lo innombrado. Despellejar, descuerar, desollar. Y escandalizar. En amarte as\u00ed de ese modo. C\u00f3mo nos hace bien levantarnos desde all\u00ed para el activismo y la resistencia feminista hoy. Tu asedio a este \u00abpasaje\u00bb hacia la vejez en las mujeres escenifica un escenario perturbador. No te refieres a las singularidades de las mujeres para se\u00f1alar tus disquisiciones, de lo contrario un panorama m\u00e1s complejo habr\u00eda asomado en tu escritura. El envejecimiento de las mujeres pobres o negras o ind\u00edgenas o tercermundistas o lesbianas no aparece dibujado por tu mano escrutadora. Me conmueve darme cuenta, Simone, tan claramente, que esta entrada pulsaba en ese momento en m\u00ed como mujer madura entrando a la vejez. No s\u00e9 qu\u00e9 escribir\u00eda hoy que me siento habitante inquieta, ansiosa de este lugar arduo, en este devenir mujer vieja, separada a mis sesenta, pensionada con jubilaci\u00f3n de miseria, sostenida materialmente por mi Nicol\u00e1s y Valentina \u2015mis hijxs\u2015, sola, asustada, tierna. Me conmuevo, Simone, cuando al leer lo que escrib\u00ed me llega de un modo que escuece mi piel. Pienso en la transformaci\u00f3n otra vez. Esta noci\u00f3n cubre tu escritura completa. No s\u00f3lo porque trabajas territorios en los que las mujeres navegamos incansables, sino porque tu tono, tu estilo, quiere detonar en nosotras esos movimientos internos que necesitamos tanto mirar de manera profunda. No siempre lo logramos. Estamos acostumbradas a mirar y pensar desde el exterior, compelidas por el trabajo urgente del activismo o del pensamiento y la creaci\u00f3n para no quedarnos fuera de este ritmo vertiginoso y cruento de los tiempos tardocapitalistas, extractivistas, expoliadores de lo humano en su m\u00e1s ancha dimensi\u00f3n. T\u00fa me provocas ahora Simone, para pensar desde este espacio que abres, la vejez de las mujeres, en la pol\u00edtica feminista de los afectos. C\u00f3mo nos urge quitar los velos a nuestros afectos entre nosotras y dar lugar as\u00ed a los (des)encuentros entre las diferentes que somos. Pienso en la emergencia del movimiento feminista de mayo 2018 y las posibles coexistencias entre estas mujeres, las \u00abnuevecitas\u00bb como me gusta llamarlas, y las mujeres viejas, las de edad. Pareciera que no hay puentes posibles, las bisagras se han oxidado, crujen ruidosas. Hay un abismo que se abre entre nosotras que est\u00e1 te\u00f1ido, adem\u00e1s por los m\u00faltiples factores sociales, tecnol\u00f3gicos y culturales que nos constri\u00f1en hoy, un <em>sensorium<\/em>, para usar la palabra benjaminiana, que nos separa en lugar de reunirnos. Me he preguntado con inquietud este \u00faltimo tiempo: \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1n las mujeres feministas viejas?\u201d Cuando he manifestado esta interrogante a las feministas que est\u00e1n en sus treinta y cuarenta, me han respondido de modo variado: en sus casas cuidando nietxs, tejiendo calcetines para sus nietxs, dedicadas al jard\u00edn o dedicadas a las instituciones, trabajando sin ganas de jubilarse a\u00fan, temerosas de perder su lugar precario. En medio de todo esto, pienso que no es f\u00e1cil imaginar nuestros posibles (des)encuentros y coexistencias porque est\u00e1n cruzadas por los sentimientos de amenaza, pavor, miedo a perder protagonismo y vigencia por parte de las mayores; y las j\u00f3venes est\u00e1n tan demandadas por el presente de hoy y sus urgencias pol\u00edticas feministas que no tienen ganas ni energ\u00edas de dedicarse a esta labor de inventar e imaginar coexistencias en las diferencias etarias. Pienso en la compa\u00f1era Beatriz Batszew, de la colectiva \u201cMujeres sobrevivientes siempre resistentes\u201d, quien, en un encuentro en la ex Cl\u00ednica Santa Luc\u00eda, sitio de desaparici\u00f3n y tortura durante la dictadura, se\u00f1al\u00f3 que su colectiva est\u00e1 formada en su mayor\u00eda por mujeres j\u00f3venes. Habr\u00eda que indagar en esa coexistencia entre estas mujeres de edad que portan la memoria como experiencia directa de la dictadura y las j\u00f3venes quienes se abren a la labor memoriosa desde sus lecturas, desde su senti\u2212pensar la historia de Chile y sus opresiones genocidas hacia las mujeres. S\u00e9 que ese territorio est\u00e1 lleno de fricciones entre viejas y j\u00f3venes. De alg\u00fan modo, Simone, t\u00fa que no te mides ni escatimas en tus abordajes de zonas dif\u00edciles y nos regalas tu arrojo, nos iluminas en estos \u00abpasajes\u00bb de crisis epocales, porque este movimiento feminista de mayo 2018 es una \u00e9poca de incertidumbres varias, en medio de un tardo\u2212capitalismo despiadado que parece muy triunfal y ante el cual resistimos desde dis\u00edmiles frentes inquietos. Desollar, descuerar, despellejar. Ese atrevimiento descarnado para nombrar lo que nos acontece, lo que nos aflige, nos ofrece una revuelta y nos desvela feministamente hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Una cuarta hebra me toma. Y entonces, la infancia, Simone, \u2015esa zona dibujada por tu mano a partir de tus experiencias de ni\u00f1a burguesa, amada, cuidada y protegida, afortunadamente, por mujeres adultas\u2015 me cautiva nuevamente como un sitio posible de indagar porque resulta quemante para nosotras. Para todas. Sobre todo, en este continente nuestro que parece ser tan despiadado por abundar en abandonos, abusos, malos tratos, explotaci\u00f3n y castigos de diversa \u00edndole sobre las infancias de ni\u00f1xs. S\u00ed, t\u00fa nos iluminas esta zona desde ese lugar moderno, europeo y burgu\u00e9s. Desde all\u00ed se\u00f1alas la radical importancia que tiene esta etapa en las vidas de adultas. Fuiste afortunada, sin duda, en imaginar a la ni\u00f1a Simone libertaria en sus pataletas resistentes a la vigilancia y opresi\u00f3n de adultxs; descubridora de las sensaciones y percepciones m\u00e1s gozosas desde la boca y la mirada; ni\u00f1a con sensaci\u00f3n de poder\u00edo que se sab\u00eda m\u00e1s inteligente y capaz que los ni\u00f1os que la rodeaban; capaz de oler y amar a mujeres\u2212ni\u00f1as para ensanchar el mundo posible; capaz de lecturas y escrituras precoces que nutrir\u00edan para siempre el deseo de regalar libros a la humanidad. Este dibujo que armas es un mapa sobre el cual podr\u00edamos intentar dibujar otras tantas infancias desde el continente nuestro\u2212americano y el mosaico, entonces, sangrar\u00eda y gemir\u00eda de dis\u00edmiles maneras. No obstante, en un aspecto estoy de acuerdo contigo: \u201cnunca nada anula nuestra infancia\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Un \u00faltimo cauce. Era necesario, Simone querida, terminar este asedio a tu creaci\u00f3n, con un d\u00fao escritural de mujeres tan diferentes. T\u00fa y Violette Leduc se convirtieron en un acicate precioso para escribir sobre la lectura y la escritura autobiogr\u00e1fica. C\u00f3mo no hacerlo si la trama entre imaginaci\u00f3n y vida vivida nos asalta a las mujeres feministas, las que indagamos, adem\u00e1s, en nuestra constituci\u00f3n de sujetos, ese periplo interminable para todas. S\u00ed, Simone, resultas exasperante en la descripci\u00f3n que haces de Violette, en hacer resaltar la diferencia que porta como mujer totalmente sola, lesbiana fea, alcoh\u00f3lica, que sufre desvar\u00edos constantes, a quien le tienes l\u00e1stima. Y t\u00fa, Simone, te levantas frente a Violette como aquella que escribe desde una especie de torre de marfil (aunque fuera s\u00f3lo el Caf\u00e9 del Flore), no eras \u00abtotalmente\u00bb sola (aunque nunca compartieras habitaci\u00f3n con nadie), no te asum\u00edas como lesbiana (a pesar de tener amores con mujeres, a pesar de haber terminado la vida junto a la Sylvie Le Bon), t\u00fa no sufr\u00edas de desvar\u00edos evidentes (a pesar de haber llegado a la escritura porque la diferencia entre lo que experimentabas sobre ti misma era absolutamente diferente a lo que los dem\u00e1s ve\u00edan y esperaban de ti, una esquizofrenia). Adem\u00e1s, parece que, de modo petulante, tuvieras privilegios en esto de llevar la vida y sus sinuosidades. S\u00ed, en este ejercicio comparativo de dos voces escriturales, Violette era marginal, rara, deslenguada y t\u00fa parec\u00edas central, normal, mesurada. Tal vez por esa misma raz\u00f3n la escritura de Violette tiene ese estilo maravilloso, quemante, hiriente, po\u00e9tico, arrojado. El tuyo, por central, por burgu\u00e9s, es un estilo m\u00e1s limpio, pulcro, coherente, cuidadoso de desbordes barrocos. Tal vez s\u00f3lo me queda la amarga sensaci\u00f3n en la boca de sentir que las diferencias diferentes resultan quemantes entre nosotras porque levantan jerarqu\u00edas patriarcales odiosas y entonces no basta s\u00f3lo acogernos compasivamente para llevar a cabo nuestros proyectos de creaci\u00f3n, tambi\u00e9n resulta urgente y necesario imaginar formas pr\u00f3ximas a las pol\u00edticas feministas de los afectos. Descalabrar los modos de relaci\u00f3n que delimiten tan pulcramente las diferencias, eso es. Me gusta imaginar que este modo puede ofrecernos terrenos f\u00e9rtiles para construir vidas y praxis que nos salven de caer una y otra vez, entre nosotras, en v\u00ednculos colonizados por las l\u00f3gicas patriarcales, mercantiles, productivistas, cercenadoras de lo posiblemente humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Hasta una pr\u00f3xima carta, bella Simone.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Te abrazo profunda y querendona,<\/p>\n<p>G<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me conmuevo, Simone, cuando al leer lo que escrib\u00ed me llega de un modo que escuece mi piel. Pienso en la transformaci\u00f3n otra vez. Esta noci\u00f3n cubre tu escritura completa.<\/p>\n","protected":false},"author":132,"featured_media":9544,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[448,1455,51,1102,458,1456,531,37,1454,1453],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-9539","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-cultura","tag-el-segundo-sexo","tag-feminismo","tag-gilda-luongo","tag-latinoamerica","tag-memorias-de-una-joven-formal","tag-politica","tag-raza-comica","tag-sartre","tag-simone-de-beauvoir"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/132"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9539\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9539"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=9539"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=9539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}