{"id":9664,"date":"2019-07-08T05:49:04","date_gmt":"2019-07-08T05:49:04","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=9664"},"modified":"2019-07-08T06:05:33","modified_gmt":"2019-07-08T06:05:33","slug":"capital-apesta-sobre-diario-de-la-peste-de-manuel-illanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2019\/07\/08\/capital-apesta-sobre-diario-de-la-peste-de-manuel-illanes\/","title":{"rendered":"Capital apesta: sobre \u201cDiario de la peste\u201d de Manuel Illanes."},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">A casi seis a\u00f1os de radicar en M\u00e9xico, el poeta chileno Manuel Illanes publica su <em>Diario de la peste<\/em> (Ediciones Go, Santiago de Chile, 2019), un conjunto de poemas, fragmentos e imprecaciones que a su manera evocan un pa\u00eds actual y lejano, un pa\u00eds conmutado en Capital, como casi cualquier otro de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Digo Latinoam\u00e9rica porque el pa\u00eds que trae a la memoria este <em>Diario de la peste<\/em> podr\u00eda ser perfectamente M\u00e9xico, Argentina, Guatemala, etc. Pa\u00edses de Latinoamerica, ciudades sudacas, migraci\u00f3n y mezcla por todos lados. Territorios donde \u201cApresurados transe\u00fantes tratan de ganar\/ unos cuantos minutos\/ que m\u00e1s tarde perder\u00e1n\/ fumando en las terrazas de los condominios (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tiempo apresurado y el tiempo del ocio o de la cesant\u00eda. El lenguaje del <em>Diario de la peste<\/em> ha crecido en la observaci\u00f3n de su entorno a partir de una dicci\u00f3n que serpentea por esos t\u00f3picos urbanos, por esa memoria ya remontada (por lo dem\u00e1s ensayada en otros t\u00edtulos de Illanes) y superpuesta a otro h\u00e1bitat terrible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En \u201ccub\u00edculos de 2&#215;3\u201d se escribe este diario que huele como huele Valpo o Oaxaca, la Cd. de M\u00e9xico o Santiago de Chile a cualquier hora. Escrito en el DF, <em>Diario de la peste<\/em> contabiliza un tiempo y un espacio pret\u00e9ritos, que por extensi\u00f3n se aplica a otro tiempo, el presente, y a otro espacio, fantasmal y recursivo que habla de todas las ciudades, de toda y todo Capital.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La poes\u00eda en estos paisajes de novela gr\u00e1fica pos\u2212apocal\u00edptica, de muros grafiteados y v\u00f3mitos abundantes, tiene algo que decir. Nuestro pater familia, como una vez llam\u00f3 Bola\u00f1o a Baudelaire, secunda esta tradici\u00f3n moderna que se afirma negativamente en la funci\u00f3n subjetiva de la ciudad, y en las repercusiones de su afirmaci\u00f3n en los sujetos. Uno de esos sujetos, el poeta (la poes\u00eda, para ser m\u00e1s precisos), activa la atenci\u00f3n sobre s\u00ed misma como una luz que se mantiene l\u00facida y tartamudeante: \u201cPorque la poes\u00eda\/ no es sino el fraseo del v\u00e9rtigo\/ que se tartamudea en la soledad\/ de habitaciones baratas, vastos exilios,\/ titilaciones lejanas de una Itaca tropical\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En las evocaciones de este diario desfasado aparecen los deseos de Capital incubados en cualquiera de nosotros, entes despolitizados y vueltos a las armas de la palabra que tambi\u00e9n agoniza. Unos versos a la pasada, un apunte certero a la pasada (\u201c\u2026 a\u00f1oradas vacaciones en Varadero\/ (las playas de Cuba, no su revoluci\u00f3n),\/ la Chevrolet a pagar en 24 cuotas\u2026\u201d) dibuja en un trazo nuestro vulgar \u00e1nimo contempor\u00e1neo. Y en otro trazo, un vistazo al mar pac\u00edfico, \u201ccomo si se exhibiera\/ ante nuestros ojos un documental\/ del G\u00e9nesis y el Apocalipsis reunidos\u201d. Versos cortopunzantes, para usar una imagen manida y filosa, como estos que transparentan la vejez en las ciudades: \u201ccerdos de piel\/ albina, de h\u00e1lito humedecido por el desinfectante\/ bucal y los antibi\u00f3ticos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como no se trata de un diario inocente, el hablante ha soportado las veleidades del alcohol que tapiza, como un signo m\u00e1s de la ciudad, seguramente de los m\u00e1s visibles, sus calles y rincones. En todo diario hay un reconocimiento moral, una disquisici\u00f3n sobre nuestra conducta. No escribir\u00edamos si no tuvi\u00e9ramos la culpa de algo en este escenario atroz. Muchas veces me he preguntado por la escritura de Manuel Illanes y por la desolaci\u00f3n que recorre sus poemas, y tambi\u00e9n me he preguntado por la belleza de la miseria y por todas esas po\u00e9ticas que se ubican en la incomodidad de un paisaje que otras escrituras trivializan o simplemente no cantan. Dice Illanes: \u201cTendr\u00e1s que volver a pagar los impuestos\/ al Demonio de la sobriedad, su tributo\/ cobrado en especias, oro y los raros\/ metales del esp\u00edritu, las riquezas dilapidadas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiero destacar especialmente el poema \u201cInstrucciones para reventarle la cabeza a Anubis\u201d. En \u00e9l se ense\u00f1a po\u00e9ticamente a fabricar una bomba\u2212molotov para lanzar en alguna protesta contra Capital. A pesar de los numerosos intentos y que la escena del joven combatiente se repite una y otra vez, el poema de Illanes cierra con una esperanza hostil y venidera que nos aplastar\u00e1 a todos: \u201ceste gesto se ha repetido\/ una y otra y otra vez,\/ y ha de perpetuarse hasta\/ que la noche se desplome\/ como una vieja iglesia\/ sobre nuestros huesos cansados\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Diario de la peste<\/em> rese\u00f1a la contemporaneidad de un pa\u00eds que no lo es, sino como \u201cuna extensi\u00f3n\/ de la noche y el p\u00e1nico\/ enterrado que ella libera\u201d. Me sigo preguntando por la belleza ag\u00f3nica de estos libros negativos, revelaciones del tiempo presente, largas caminatas por el espacio urbano y suburbano, para terminar respirando \u201cEl aire de Lumpen, seco, \u00e1spero como un gin de tormenta\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n<h4>Selecci\u00f3n de poemas de <em>diario de la peste <\/em>(realizada por Manuel Illanes)<\/h4>\n<p><\/p>\n<p><strong>Exilios I<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo su torso afilado<\/p>\n<p>emergiendo del marco de la ventana,<\/p>\n<p>como un \u00e1rbol que extendiera sus ramas<\/p>\n<p>hacia el fulgor del d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un cigarro -imaginario o no-<\/p>\n<p>colgando de sus labios apretados<\/p>\n<p>y la mano que borra de la p\u00e1gina del aire<\/p>\n<p>la escritura del humo y sus caprichosas volutas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>S\u00edlabas del Caribe liadas con carcajadas,<\/p>\n<p>la voz gruesa del acompa\u00f1ante se alza<\/p>\n<p>en la habitaci\u00f3n que no alcanzo a vislumbrar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pectorales de azabache acariciados<\/p>\n<p>por la brisa primaveral, sabidur\u00eda del hambre.<\/p>\n<p><em>Carajo, ya no queda plata para el arriendo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La blancura de los dientes, cascada en la noche del rostro.<\/p>\n<p>La mano tantea en la hondura del bolsillo.<\/p>\n<p><em>Puto jefe, todo por un revolc\u00f3n con esa hembra.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En los confines del mundo un Santiago espectral,<\/p>\n<p>meados y grafitis derriti\u00e9ndose<\/p>\n<p>como pu\u00f1ales de lluvia en los muros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo ese torso siempre listo para el baile,<\/p>\n<p>su caminar de Pedro Navaja por el cit\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los domingos un env\u00edo a la desconsolada,<\/p>\n<p>semillas para los pichones que apenas aletean<\/p>\n<p>bajo el t\u00f3rrido sol del Ecuador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Remembranzas de mujeres, licores intensos.<\/p>\n<p>Por ahora, dinero para cerveza y las putas de Plaza Almagro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerdo sus manos de cargador<\/p>\n<p>saliendo del marco de la ventana,<\/p>\n<p>un cigarro \u2015completamente imaginario\u2015<\/p>\n<p>colgando de sus labios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Porque la poes\u00eda<\/p>\n<p>no es sino el fraseo del v\u00e9rtigo<\/p>\n<p>que se tartamudea en la soledad<\/p>\n<p>de habitaciones baratas, vastos exilios,<\/p>\n<p>titilaciones lejanas de una Itaca tropical.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Instrucciones para reventarle la cabeza a Anubis<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Camina al fondo de la casa,<\/p>\n<p>el patio trasero del 3814 de la Desolation Row<\/p>\n<p>\u2015el Culo del Mundo, para los entendidos.<\/p>\n<p>Encontrar\u00e1s ah\u00ed los envases<\/p>\n<p>de algunas cervezas dor\u00e1ndose al sol<\/p>\n<p>como inm\u00f3viles lagartijas<\/p>\n<p>que aguardan desde el principio<\/p>\n<p>la llegada del Apocalipsis.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Toma una de ellas, sop\u00e9sala<\/p>\n<p>en tus manos, acaricia el papel<\/p>\n<p>que la lepra del tiempo descascara<\/p>\n<p>hasta volver ceniza irredenta.<\/p>\n<p>Lava despu\u00e9s la botella, seca<\/p>\n<p>el interior, con un embudo peque\u00f1o<\/p>\n<p>deja caer en su buche de p\u00e1jaro<\/p>\n<p>hambriento 200 ml de parafina.<\/p>\n<p>Tu envase no contiene ya el soma<\/p>\n<p>de los dioses, pero s\u00ed fuego suficiente<\/p>\n<p>para quemar las pesta\u00f1as de Capital.<\/p>\n<p>Agrega a la mezcla 125 ml de aceite<\/p>\n<p>Castrol, que puedes comprar<\/p>\n<p>en alguno de los tantos talleres<\/p>\n<p>que hay en avenida 10 de Julio,<\/p>\n<p>entre prost\u00edbulos clandestinos<\/p>\n<p>y cit\u00e9s repletos de migrantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pon ahora en el pico del iracundo<\/p>\n<p>p\u00e1jaro un pa\u00f1uelo empapado<\/p>\n<p>de bencina, agita el envase,<\/p>\n<p>tensa tus m\u00fasculos y luego<\/p>\n<p>de encender su plumaje<\/p>\n<p>arroja tu rabia lejos, lejos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si tienes suerte la cabeza<\/p>\n<p>de Anubis reventar\u00e1 hecha pedazos;<\/p>\n<p>pero tarde o temprano ha de surgir<\/p>\n<p>del vac\u00edo sangrante, del vac\u00edo<\/p>\n<p>inmaculado que provoc\u00f3<\/p>\n<p>ese rel\u00e1mpago una nueva testa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Maldice entonces la omnipotencia<\/p>\n<p>del chacal, pero recuerda:<\/p>\n<p>este gesto se ha repetido<\/p>\n<p>una y otra y otra vez,<\/p>\n<p>y ha de perpetuarse hasta<\/p>\n<p>que la noche se desplome<\/p>\n<p>como una vieja iglesia<\/p>\n<p>sobre nuestros huesos cansados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Diario de la peste<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Allende ha muerto)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>21:15. <\/strong>Animales huyendo de la c\u00f3lera del Se\u00f1or del Fr\u00edo, blue jeans gastados,<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>el viento que cosquillea entre las nalgas tumefactas \u2015v\u00edspera del primer d\u00eda de invierno\u2015, la temperatura de la \u00e9poca bordea los cero grados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nerviosos pasajeros descienden de los autobuses y caminan asustados por las veredas apenas iluminadas,<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>nerviosos, con la rapidez del refugiado que corre hacia el b\u00fanker para guarecerse bajo tierra.<\/p>\n<p>Animales huyendo de la c\u00f3lera del Se\u00f1or del Desamparo, sucios blue jeans.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>22.36. <\/strong>Por las axilas de la ciudad se desparraman cientos de grafitis como un sudor \u00e1cido que baja por los miembros y ensucia la santidad de toda higiene.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El supermercado desgarra la neblina de los neones como un sorprendenteti\u00e9ndose entre las oscuras aguas de zonas abandonadas y eriazos rebosantes de ortigas, sus pasillos vac\u00edos, sus carros alineados por alguna extra\u00f1a fuerza levitando en los m\u00e1rgenes de la oscuridad,<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>espejismo inflamado y despu\u00e9s consumido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El aroma de la orina es el incienso que se eleva desde los altares de adobes derrumbados e improvisados estacionamientos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Calaminas oxidadas en las azoteas, musgo y calcetines perdidos, amarillos titulares desgarrados como islas de un archipi\u00e9lago de nuestra Terra Australis, las ropas a medio secar flotando en la ribera de la noche<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>nuestra hambre ya sin br\u00fajula.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>08:10. <\/strong>En los extramuros de la ciudad, la escarcha llena de canas la cabeza de viejos neum\u00e1ticos abandonados al borde del camino, Pudahuel Sur.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>10:32. <\/strong>La dentadura del tiempo deja su huella irregular sobre las fachadas de iglesias &amp; burdeles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuarzo de mand\u00edbulas apretadas, nicotina de frustrados deseos, larga espera de los juglares en cesant\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nudos de perros vagos se adhieren al sue\u00f1o como costras en las plazas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un hombre encorvado barre fragmentos de vidrio y hojas, disimula una nube de sangre como si fuese una mancha de aceite sobre una tersa camisa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>15:22. <\/strong>El disco solar bailotea tristemente sobre los adoquines, su vigor huye de los ojos eclipsados en los restoranes, oficinistas, alba\u00f1iles, estudiantes, ojos como tambores deslizando su tam tam seco por la ciudad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>16:45. <\/strong>Escozor en las ingles, coitos de p\u00faberes entre la maleza de los cerros y los sucios arbustos de la Lumpen sudaca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>17:30. <\/strong>Los descendientes de Lao Ts\u00e9 comercian frituras en las calles atestadas de animistas &amp; cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Asalariados sin \u00f3rbita acampan en un cr\u00e1ter c\u00e9ntrico, restauran los pilares del quebrantado Diego Portales bajo una cortina de chispas y escombros. As\u00ed, el concreto de nuestra pol\u00edtica futura contiene la cal y el huevo, el barro de los hijos de las u\u00f1as de arcilla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La herrumbre de las puertas dice m\u00e1s de cada coraz\u00f3n que nuestras propias palabras.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Carrocer\u00edas tapizan el horizonte a un lado y otro de la carretera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>19:13. <\/strong>Soledad de los cub\u00edculos y los cibernautas tras las conexiones ca\u00eddas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>20:32. <\/strong><em>Los vamos a cagar Guerra entre clases Los leprosos Fuera de servicio En Jes\u00fas todas las cosas son hechas nuevas 1\u00b0 de mayo Nada que celebrar Mudanzas La \u00fanica iglesia que ilumina es la que arde Claro est\u00e1 invirtiendo en ti Sat\u00e1n es el rey Expendio de bebidas alcoh\u00f3licas Seguridad y confianza Para su seguridad este veh\u00edculo solamente se pone en marcha con las puertas cerradas Farmacias Ahumada Internet donde yo quiera Cuarto de Libra con queso $990 401 Maip\u00fa Las Condes Escape<\/em> \u00a1ESCAPE! \u00a1ESCAPE!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>23:05. <\/strong>Demos gracias al Cristo de los narc\u00f3ticos por nuestras noches,<\/p>\n<p>m\u00e1s serenas que un erial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>01:40. <\/strong>Ladrones &amp; narcos se disputan los barrios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El aleteo de una luci\u00e9rnaga p\u00farpura raja la oscuridad de los callejones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El aire de Lumpen<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El aire de Lumpen, seco, \u00e1spero como un gin de tormenta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cierro los ojos, apoyo la cabeza sobre la roca m\u00e1s cercana, me acomodo pensando en el d\u00eda que vendr\u00e1: hijos de puta por doquier, noches entibiadas apenas por el chispazo de una imagen pornogr\u00e1fica, atrasos reiterados, el largu\u00edsimo camino que conduce a la fosa com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi cr\u00e1neo se agrieta durante la noche, hordas de diablillos escapan, libertinos en una bacanal de la que sobreviven algunas modestas im\u00e1genes arrastradas hacia el olvido por la resaca de la vida diurna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Delgadas paredes separan mi cub\u00edculo, casi se presiente, tras la frontera del tabique, el ronroneo de los estupros y el hipn\u00f3tico ruido de fondo de televisores mal sintonizados. \u201cLos niveles de vida mejoran diariamente\u201d, proclama Cristo Redentor, pero la noche sigue perteneciendo a los chacales: en las madrugadas m\u00e1s hirvientes del verano el tartamudeo sordo de las balas que cruzan las veredas animan a punks y raperos a danzar sobre el asfalto quebrado de las calles. Manchas de sangre en las encrucijadas, sombr\u00edos restos del ritual m\u00e1s antiguo de nuestra naturaleza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La cuidada intimidad de las habitaciones no existe en el Afuera, la realidad es un teatro oscurecido por vacilaciones, una pared llena de n olor a or\u00edn y sexo presuroso, pienso antes de caer en el abismo del sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Al fondo de cada casa so\u00f1ada, una cabeza sangrante<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los tiuques sobrevuelan el espacio cercado por las torres de alta tensi\u00f3n, girando en c\u00edrculos sobre el parque lleno de escombros. Convocados por el aroma de un perro muerto han acudido presurosos a su cita con la tierra. El caracol ciego del azar se ha anticipado a ellos, su estela de pomos rotos y bolsas desborda la avenida manchada por visibles brochazos de v\u00f3mito, su baba inmunda inscribe una circunferencia infinita en el asfalto quebrado de las calles. Colas de pasta base dispersas por el suelo, de noche fulgurantes ojos de lince que titilan entre una cascada de risas y deseos reprimidos bajo la m\u00e1scara de improperios, de miradas agresivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muy cerca de la mesa servida para el agasajo, las piscinas de los condominios permanecen vac\u00edas y sobre su irisada superficie, en la que flotan los carozos de la estaci\u00f3n, se suceden sin pausa los negativos de esa difusa pel\u00edcula que proyecta el sol oto\u00f1al en los panales modernos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ciudad Lumpen es una versi\u00f3n cada vez m\u00e1s refinada del infierno, la cabeza de Anubis destaca como un monolito impalpable en todas las escenas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por las ventanas semiabiertas, de solitarios departamentos, cruzan ancianos obesos escapados de alg\u00fan cuadro de Lucien Freud, cerdos de piel albina, de h\u00e1lito humedecido por el desinfectante bucal y los antibi\u00f3ticos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El horizonte es una mancha borrosa tras la que se esconden como huestes salvajes en un bosque raleado las carnicer\u00edas del futuro. Cactus y hortensias envejecen en la orilla de las terrazas, un padre ense\u00f1a a su hijo por vez primera a tascar el arn\u00e9s de la ceniza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Apenas queda ox\u00edgeno en el aire de Lumpen, el \u00f3xido ti\u00f1e el cielo de un esplendor radioactivo, el sabor del gin destilado en las copas de ne\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los tiuques graznan impacientes, han llegado a tiempo a su cita con la tierra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El ni\u00f1o tiene ahora el filo de la muerte.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No escribir\u00edamos si no tuvi\u00e9ramos la culpa de algo en este escenario atroz. Muchas veces me he preguntado por la escritura de Manuel Illanes y por la desolaci\u00f3n que recorre sus poemas, y tambi\u00e9n me he preguntado por la belleza de la miseria y por todas esas po\u00e9ticas que se ubican en la incomodidad de un paisaje que otras escrituras trivializan o simplemente no cantan.<\/p>\n","protected":false},"author":201,"featured_media":9666,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[1489,1488,1483,448,957,1481,1487,458,1167,426,1485,599,1479,1482,355,531,37,1480,1478,1484,1486],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-9664","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-baudelaire","tag-bolano","tag-capital","tag-cultura","tag-df","tag-diego-landaeta","tag-ediciones-go","tag-latinoamerica","tag-manuel-illanes","tag-mexico","tag-mezcla","tag-migracion","tag-oaxaca","tag-peste","tag-poesia","tag-politica","tag-raza-comica","tag-samaritana","tag-santiago-de-chile","tag-valpo","tag-vomito"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/201"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9664\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9664"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=9664"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=9664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}