La organización Social y Cultural de mujeres Afrodescendientes LUANDA fue creada el 12 de agosto de 2010, por la necesidad de visibilizar y poner en la agenda local y nacional las temáticas y problemáticas propias de las mujeres Afrodescendientes en Chile. LUANDA es una organización democrática e inclusiva, compuesta por mujeres de diversas edades, oficios y/o profesiones y nacionalidades.
Desde hace un par de años, la colectiva se ha estado formando en el feminismo decolonial, a través de escuelas y talleres de formación, ha implementado lo aprendido en todas las actividades que realiza la colectiva como también ha incluido en las líneas de exigencias y discurso esta teoría.
El objetivo de este proyecto fue realizar dos conversatorios sobre descolonialidad desde el punto de vista afrodescendiente e indígena, de manera que la comunidad de Arica aprenda e internalice esta propuesta.
Por medio de los aportes teóricos entregados por la Dr. Ochy Curiel, respecto a la teoría Decolonial y la propuesta del Feminismo Decolonial, es que se genera un espacio de reflexión y conversación entre quienes asistieron a estas jornadas. La segunda instancia se realizó mediante el trabajo y aportes de la muralista y graffitera Annie Gonzaga, quien logra plasmar a través del arte y la acción colectiva la propuesta del Feminismo Decolonial, forjando de forma práctica los análisis y conocimientos adquiridos por todas y todos los asistentes de este proceso.
Profundizando en lo Decolonial
Con este ejemplo Ochy señala cómo opera la lógica de la decolonialidad presente en nuestra sociedad. De esta manera invita a la primera reflexión respecto a llegar a cuestionarse lo siguiente: ¿por qué las cosas son así? el hecho de ser afrodescendiente crea conciencia sobre la racialización y lo decolonial hace referencia fundamentalmente a esa conciencia que una persona tiene para saber de dónde viene, lo que significa desnaturalizar la historia que se nos ha enseñado en los medios de socialización, con el fin de problematizar la historia oficial. Entendiendo la historia oficial de la colonización, desde el punto de vista de quien escribe, es decir, el opresor y no el oprimido. En ese sentido este proceso se inicia en 1492 con la invasión tanto de españoles, ingleses y portugueses al territorio americano, imponiendo una cultura por sobre la otra de manera etnocéntrica. Aquellos rasgos se vieron reforzados durante las épocas republicanas ensalzando las ideologías clasistas y racistas, conformando así los nuevos Estados Nacionales en América decimonónica. Estos nuevos Estados crean una serie de estratificaciones sociales, donde los criollos pasan a incorporarse a la cúspide de la pirámide social, quedando relegados los grupos mestizos, indígenas y afrodescendientes.
Como respuesta a lo anterior, surgen nuevas teorías que hacen frente a aquellas construcciones arcaicas ya mencionadas, para dar paso a la reivindicación de aspectos culturales e ideológicos que la colonización intentó dejar en el olvido. Una de estas teorías es la “decolonialidad”, un concepto moderno desarrollado por diferentes autores y autoras latinoamericanos, que buscan reivindicar la cultura americana por sobre las ideas coloniales impuestas por Europa. El enfoque decolonial se basa principalmente en las resistencias de las poblaciones indígenas, mestizas y afrodescendientes, poniendo en valor aquellos rasgos culturales que la colonialidad pretendió dejar en el olvido. Un ejemplo claro son los mapuches en el sur de Chile y Argentina, siendo un ícono de resistencia, reivindicación y cuidado de su territorio; misma cosa sucede con las poblaciones afroamericanas que han resguardado sus rasgos culturales, mediante la creación de poblaciones cimarronas, quilombos o palenques.
En este sentido, “lo decolonial” se constituye como un concepto contemporáneo que ha sido desarrollado por distintos autores y académicos/as de Latinoamérica, pero que además se ha construido gracias a los trabajos y luchas dadas por los pueblos originarios y afrodescendientes. Producto de esto se genera teoría y el conocimiento necesario para hacer un ejercicio decolonial pensando en el legado que han dejado.
La teoría decolonial, no solamente emergió para explicar el proceso histórico del colonialismo y sus efectos en el presente, sino que, además, parte por reconocer que hubo hechos o procesos de descolonización en el pasado a partir del periodo colonial. Un ejemplo de estos acontecimientos es el simarronaje, que son las huidas de las poblaciones afrodescendientes hacia los montes, que permitieron que las poblaciones generaran pensamiento y resistencias, generando economías colectivas, creencias y prácticas distintas al sistema colonial, permitiéndoles rechazar la esclavitud.
Se define el colonialismo como una constitución histórica de la modernidad europea occidental, que se subdivide en: por un lado, configuración política y económica moderna, y en segundo por una configuración intelectual. En este sentido, la modernidad occidental fue un proyecto creado por Europa a través de la expansión hacia otros territorios, el resto del mundo. Posterior al periodo colonial hay una secuela que permanece en las sociedades actuales donde hay una jerarquización del conocimiento, de la forma de generar economía, las normas sociales, las relaciones de poder, entre otras. Esta continuidad, es denominada colonialidad. Para algunos este concepto es la transición de lo que fue el colonialismo moderno a lo que es hoy la colonialidad global; puede verse perfectamente en lo que hoy se consume, como, por ejemplo: la empresa Coca cola, las semillas de Monsanto para cultivos. Siguiendo con lo mismo, podemos mencionar los mega proyectos que se han instalado en gran parte de la región latinoamericana y el caribe, en su mayoría de capital extranjero, fundamentalmente europeo y norteamericanos, y algunos capitales locales, donde los Estados otorgan permisos sin mayor cuestionamiento. De acuerdo con trabajos teóricos de autores referentes a lo decolonial, se definen 4 tipos de colonialidades: colonialidad del poder, colonialidad del ser, colonialidad de saber, y colonialidad del género.
Lo que ocurrió desde 1492, donde se esclavizaron a las personas, explotaron la tierra e impusieron otras formas de relación social, se mantiene hasta el día de hoy, pero con otras formas prácticas. Un ejemplo de esto es la explotación de recursos mineros y las condiciones laborales no favorables (hacinamiento en faenas), o los mega proyectos transnacionales que, al ejecutarse, expropian y trasladan forzadamente a la población comúnmente indígenas, afrodescendientes o campesinos que habitan estos territorios. Actos similares a los ocurridos en la colonia. En virtud de lo anterior, existe una continuidad de las lógicas y metodologías aplicadas en la colonia hasta nuestros días Además se puede evidenciar que durante el proceso colonial se instaló la lógica del racismo al considerar a indígenas y afrodescendientes como seres inferiores, comparándolos con animales o seres carentes de raciocinio por parte de la población hispana que se asentó en América.
De esta forma la teoría decolonial indica que, gracias a los aportes decoloniales, se fue gestando el movimiento por la negritud, el cual se sostiene en base a una posición de resistencia. Esta se vio respaldada o guiada en primera instancia por las propuestas surgidas desde las inquietudes y la organización de pensadores latinoamericanos y caribeños, que trabajaron inicialmente bajo la descripción de modernidad/ colonialidad tomando al racismo como uno de los ejes a desarrollar y que es consecuencia del colonialismo. Una propuesta proveniente de Silvia Rivera Cusicanqui sobre el qué hacer desde lo decolonial, que refiere “hay que descentrarse de la escritura” ya que la escritura es una forma que el colonialismo impuso como parte del Saber válido, argumentando que existen otras sociedades donde el conocimiento se va traspasando por medio de la oralidad, y en occidente no valora esta forma.
La expositora propone, que es por medio de la recuperación de conocimientos y prácticas políticas de las resistencias y luchas de los pueblos (desde periodos coloniales hasta la actualidad), que se puede y debe trabajar la decolonialidad, lo que permitirá que una persona, grupo o comunidad pueda generar conciencia, para saber de dónde viene, lo que significa deconstruir la historia que se nos ha contado o al menos problematizar las sociedades. Por ejemplo, el hecho de ser afrodescendiente permite crear conciencia sobre la racialización y posición social que implica serlo.
El ser entonces conscientes de la racialización permite identificar que son las propias experiencias e historias las generadoras de un conocimiento, experiencias que además no son personales, sino que son experiencias colectivas. Y a través de la siguiente cita se observa:
«Ese es el primer punto de lo decolonial y ¡obviamente es una opción política! O sea ¡aquí no basta con estudiar lo decolonial, lo decolonial es una opción si tú la asumes ¡entonces vas a tener una serie de tareas contigo, con tus pares y con el mundo!, por eso yo siempre digo; cuando hablamos de lo decolonial lo que tenemos que preguntarnos es ¿cuál es el mundo que quiero yo construir?» (Ochy Curiel, 2018).
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