Gracias a un profundo trabajo documental, Plataforma Escena Crítica y Memoria bajo la dirección de Artes, trae la obra “Esta democracia es una desgracia”, propuesta escénica que ahonda en los feminismos autónomos de la década de los 90, en plena transición democrática y fines del siglo XX.
¿Qué quedó de los feminismos autónomos de los 90? ¿Cómo enfrentaron la tensión entre la autonomía y la institucionalidad?¿De qué manera sus memorias siguen interpelando el presente?, son parte de las preguntas que trata de responder la obra que se estrena este jueves 3 de abril en la Sala de Teatro de la U Mayor.

Esta Democracia es una Desgracia es una obra escénica de memorias de los feminismos de los años 90, a partir de los archivos y cachureos de cuatro mujeres feministas autónomas que enfrentaron las contradicciones de la transición democrática.
¿Cuántas son las posibilidades del archivo? ¿Cuáles son sus materialidades? ¿Cómo circulan estos materiales más allá de los archiveros, estantes, veladores, closet, cajas personales? ¿Cómo acercarnos a las memorias de las feministas de la transición a la posdictadura a través de sus recuerdos, archivos? Estas son parte de las preguntas abordadas por la obra de Plataforma Escena Crítica y Memoria, que bajo la dirección de Patricia Artés, se estrena este jueves 3 de abril en la Sala de Teatro de la U. Mayor.
Cargada de estos archivos expuestos, la obra se conforma visualmente desde el mapping, y deviene del trabajo doctoral en Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad de Patricia Artés, en la Universidad de Valparaíso, constituyéndose como su tesis-obra, titulada “Acciones Críticas que recuerdan, la escena como transmisión de las memorias recientes de los feminismos en Chile”.
Esta democracia es una desgracia se estrena el jueves 3 de abril a las 19:30 hrs. Le siguen funciones el viernes 04, sábado 05; jueves 10, viernes 11 y sábado 12 de abril, a la misma hora; en la Sala de Teatro de la Universidad Mayor (Santo Domingo 711 – esquina Mac Iver – Santiago Centro). Las entradas se encuentran a la venta en la boletería del teatro y a través del sistema ticketplus.
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-¿Por qué quisieron adentrarse en el feminismo de esta época? Se sitúa en la denominada transición, en la previa al cambio de milenio….
Esta obra surge a partir de mi investigación de tesis doctoral, donde me propuse explorar las memorias del feminismo autónomo, desde la práctica artística, desde el teatro, desde lo sensible. Me interesaba buscar otras maneras de activar, desde lo afectivo y lo escénico, memorias que han sido silenciadas o desplazadas de los relatos hegemónicos. Luego, con un equipo interdisciplinar: actrices, una historiadora y una artista transmedial, desarrollamos un proceso escénico visual que dialoga con documentos, archivos, cachureos, y relatos que emergieron en el camino.
Nos pareció fundamental sumergirnos en esta época porque marcó un punto de inflexión en la historia del feminismo en Chile. Durante la transición a la democracia, surgieron colectivos feministas que, tras haber sido parte de la lucha contra la dictadura, comenzaron a repensarse fuera de las estructuras partidarias y a cuestionar críticamente el rumbo del país.
La consigna «esta democracia es una desgracia», acuñada por el movimiento autónomo en 1994, no solo evidenciaba el desencanto con el orden político emergente, sino que también abría una pregunta que sigue resonando: ¿qué espacios quedaban para un feminismo que no negociaba con las lógicas del poder?…
En los años 90, el feminismo comienza a potenciarse, pero también a marcar diferencias entre los distintos proyectos políticos, y eso es muy interesante de observar. Me parece que mirar los 90 supone también mirar un escenario político que, por alguna razón, nos resulta parecido al de hoy. Apareció algo así como una intuición política: al revisar ese momento, estábamos mirando también algo del presente.
A pesar de la relevancia de esta época, su memoria ha quedado en los márgenes de los estudios históricos y de los discursos oficiales. Investigar esta historia no es solo traerla al presente, sino permitir que nos atraviese, que resuene en nuestros cuerpos y en escena. Al llevar este material al teatro, buscamos habilitar un espacio para el encuentro entre distintas generaciones, donde las voces del pasado y del presente puedan dialogar y tensionarse, reconociendo tanto las continuidades como las fracturas en las luchas feministas de hoy.
-¿Qué recuerdas tú del feminismo de los 90, más allá de lo que constataste en la investigación?
Mi experiencia personal con el feminismo se inició en los años 2000, pero como alguien que creció en los años 90, tengo recuerdos vívidos de la atmósfera política y social de esa época. Después de la dictadura cívico-militar, la transición a la democracia en Chile estuvo marcada por un desarme del movimiento social y una sensación de malestar generalizado, disfrazada de la falsa alegría concertacionista.
Recuerdo haber asistido después del colegio a marchas del 8 de marzo en esa época, que me parecieron grandes y significativas. Lo que si podría decir de los 90, es que recuerdo, por lo menos a mi generación, carecer de un horizonte político claro, y que la inquietud y el malestar se manifestaban de manera más individual, sin una conexión clara con cuestiones políticas más amplias… Se respiraba una sensación de desarme político… estaba la búsqueda de nuevas formas de expresión y activismo. La sensación de malestar y frustración que se vivía en los años 90 es algo que también veo reflejado en el presente. Hay una especie de espejeo político y de las subjetividades de época.. no lo digo con certeza, pero algo de eso pareciera haber.
Ahora, en retrospectiva, creo que muchos colectivos y organizaciones feministas de los años 90 tuvieron una lucidez importante para caracterizar su contexto político y social. No creyeron en la promesa de la democracia pactada y, en lugar de adaptarse a sus límites, se arriesgaron a hacer política desde la autonomía.
-¿Qué particularidades plantea y aborda la puesta en escena considerando que se nutre de archivos de estas cuatro mujeres?
La obra se construye a partir de entrevistas y archivos proporcionados por cuatro mujeres feministas, y todo lo que se pone en escena surge de ese material. No hay una ficción añadida ni una reconstrucción arbitraria; es a partir de esos documentos, relatos y memorias que se teje la obra. La puesta en escena se organiza en episodios que atraviesan distintos momentos y tensiones del feminismo de los años noventa, abordando temas como la transición democrática, la autonomía y los encuentros feministas latinoamericanos, espacios fundamentales para la articulación política de los feminismos autónomos.
Uno de los aspectos centrales es el rescate de estos encuentros como espacios de construcción colectiva, donde las diferencias políticas y afectivas se debatían y tensionaban. También aparecen cuestiones como la reivindicación del aborto y la importancia de publicaciones como La Correa, una revista feminista que circuló en América Latina y que fue clave en la producción de pensamiento feminista desde una mirada autónoma.
En cuanto a la puesta en escena, trabajamos desde un dispositivo poético y sensible que permite activar el archivo en escena. Más que representar o ilustrar los documentos, buscamos hacerlos vibrar en el presente, ponerlos en juego desde el cuerpo y la palabra. Así, la obra no solo rescata memorias, sino que las reinterpreta y las confronta con el presente, generando un espacio de diálogo entre tiempos, experiencias y luchas que siguen vigentes.
-¿De qué crees que nos sirve hoy revisitar esa época? ¿Qué queda de ella y sus diversos principios movilizadores?
Revisitar los años 90 es fundamental porque nos permite abrir preguntas sobre la memoria feminista, sobre lo que quedó fuera de los relatos oficiales y lo que sigue resonando hoy. Como decía Julieta Kirkwood, es necesario seguir levantando nuestras propias historias, porque cuando no lo hacemos, la historia del poder, nos deja al margen. En el caso del feminismo de los noventa, su historia ha sido particularmente esquiva, dispersa en documentos, archivos personales y relatos fragmentados que, si no se activan, corren el riesgo de perderse.
A pesar del desencanto que muchas feministas sintieron con la democracia pactada y el orden político que se estaba configurando, hubo en ese momento un impulso vital por imaginar y construir desde otros lugares. Los colectivos y proyectos feministas de la época no solo denunciaron lo que estaba pasando, sino que inventaron formas de hacer política que escapaban a las lógicas tradicionales. Aparecen en ese entonces la potencia de la autonomía, la urgencia de encontrarse en los Encuentros Feministas Latinoamericanos, el deseo de construir una política desde el cuerpo, desde lo afectivo, desde la vida cotidiana. Me interesa mirar esa historia no desde la nostalgia, sino desde lo que puede interpelarnos hoy.
No se trata de buscar respuestas cerradas ni recetas del pasado, sino de entender esas experiencias como pensamiento en movimiento, como posturas que pueden ser tensadas, discutidas y reinterpretadas en el presente. Hay que dejar afuera lo que ya no dialoga con nuestro tiempo y tomar aquello que puede iluminar la experiencia de hoy, entendiendo que estos movimientos surgieron en un contexto específico y que, por tanto, no se trata de replicarlos, sino de leerlos desde nuestras propias preguntas y urgencias. Revisitar esta historia nos permite pensar en las continuidades y fracturas, en lo que seguimos necesitando y en lo que hay que inventar. No es historia detenida, es una memoria que sigue latiendo, en disputa, esperando ser activada de nuevas formas.
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Ficha artística
Esta democracia es una desgracia
Compañía de Teatro Escena Crítica y Memoria.
Dirección, Investigación y Dramaturgismo: Patricia Artés Ibáñez.
Asesoría histórica: María Graciela Acuña
Elenco: Javiera Vilches, Romina Escobar, Nicole Quezada
Diseño Operadora Video Mapping: Keka Taucán
Diseño de Iluminación: Andrés Pérez/Stella Maris
Técnica Iluminación: Stella Maris
Universo sonoro: Romina Escobar/Escena Crítica y Memoria
Técnico Sonido: Joaquín B. Waite
Producción: Patricia Artés.
Diseño Gráfico: Keka Taucán
Prensa: Francisca Palma

Perfil del autor/a: