El sonido de la lluvia sobre las hojas del loto es como el de mis manos sobre el Taal: música, poesía y experiencia humana

diciembre 31, 2025
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En Taal, Jessica Sequeira nos invita a escoger las palabras como si fueran semillas y los silencios como si fuesen la tierra para hacerlas crecer, porque como lo señala en la última línea del libro “el sonido puede imitar la vida, pero el sonido también puede crear vida”, y mediante las búsquedas como percusionista del Taal (sistema cíclico de ritmos en la música clásica de la India, que define la estructura métrica de una pieza musical); las experiencias de los viajes entre occidente y oriente; entre lecturas en inglés, castellano e hindi y traducciones de poetas, músicos y pensadores/as de Chile y la India, como: Gabriela Mistral, Violeta Parra, Stella Díaz Varín, Rabindranath Tagore, Annie Besant, Zakir Hussain. Esto, encaminándose hacia el conocimiento de sus raíces, de la riqueza en los diálogos transculturales y el hambre de conocimiento que la llevan a buscar y mostrarnos a lectores/as los siete matras del Rupak Taal a partir de los cuales estructura en siete partes este libro que es un viaje y a la vez muchos, en los cruces transoceánicos, transgeneracionales, y también entre los lenguajes de la poesía, la música, el cuerpo-mano-tambor-notas-vibración-silencio y el cuerpo-escritura-palabra-grafemas-fonemoas-vibraciones-silencio.

Para un percusionista del Taal o tambor bayan (izquierdo) y dayan (derecho), la armonía no es vertical, sino horizontal. Es la cohesión y el equilibrio entre diferentes ritmos y patrones que se tocan simultáneamente o en secuencia, como las gotas de lluvia sobre las hojas de loto que Jessica nos describe en el último matra, o como el sonido y los silencios mientras toca una melodía con Lux Violeta o lee un poema; porque sabe en los aprendizajes, ensayos escriturales y prácticas musicales que las pausas poéticas son tan significativas como las pausas en un ritmo, ya que crean tensión y liberan energía. Porque como nos dice en un poema onírico, que Jessica refiere nace de un sueño, ubicado en el segundo matra, titulado Sobre cómo la música hace que las cosas sucedan:

“el río parece una continuación del cielo (…)

Yo había descubierto mi música,

Y él había descubierto su veneno.

Ese fue el comienzo”.

Nos enamora un lugar, un sonido, las palabras, el oleaje del mar, un sendero, las montañas en los poemas mistralianos, o sus luchas constantes entre la vitalidad y la muerte; las Maldiciones del alto cielo de Violeta Parra o sus Gracias a la Vida; la relación con el Tiempo, medida imaginaria y los ritmos en Los Dones Previsibles de Stella Díaz Varín; el ritmo del universo en la poética de Rabindranath Tagore y la relación que establece entre naturaleza, música y experiencia humana. Sensibilidad mística y panteísta, todo esto habita y palpita en las páginas de este libro, que nos invita a sintonizar con el pulso del mundo natural.

“El sonido de la lluvia sobre las hojas del loto es como el de mis manos sobre el Taal”, golpetea la lluvia las membranas de la hoja y sus memorias creciendo desde el barro en dirección al cielo, golpeteo al ritmo de la melodía, lo que indican las armonías y silencios entre las notas. Ello, se torna una invitación para adentrarnos como lectoras/es a la relación entre interpretación y revelación.

En la India antigua, la Palabra es concebida sobre todo como un evento oral, esto es, para ser escuchado. De ahí el famoso nombre dado a los Vedas, śruti, literalmente “audición”. Jessica lo sabe y por ello pasa de la palabra/ensayo a la música y los sonidos del Taal, en una búsqueda hermenéutica, explorando las múltiples capas de sentido, compartiendo sus intenciones como creadora desde la escritura y la música, además de sus experiencias como oyente de diferentes culturas, tradiciones y tensiones, por ello recurre a las herramientas del ensayo, la poesía, la carta, anotaciones de lectura y secuencias de percusión musical.

La pensadora feminista Hélène Cixous, en su libro La risa de la Medusa, nos invita a escribirnos. Dice: “El cuerpo es el texto, el texto es el cuerpo», “Escribir la locura, de las fuerzas y de los deseos (…)”, estableciendo una relación directa entre cuerpo físico y cuerpo simbólico, entre cuerpo-lengua-escritura, afirmando que la escritura de las mujeres debe emanar de su experiencia corporal, que ha sido históricamente reprimida y silenciada. Este libro también nos moviliza a encontrarnos en la letra y las representaciones de Sequeira, así como en los imaginarios y mordazas que enfrentaron Mistral, Parra, Díaz Varín y Besant.

El conocimiento como comprensión, liberación y potencia de experiencias humanas, guiados por el amor. En las páginas de Taal observamos y escuchamos: al amor de pareja, el amor a la música, a los aprendizajes, a la literatura y especialmente la poesía, el amor a la naturaleza, al silencio y lo que puede revelar(nos). Porque en este tambor-Tabla-Tala podemos encontrar(nos) con:

“(…) el aroma de la belleza

El sonido de la inocencia.

En el fondo, la felicidad existe

Soy el pulso,

Soy el bayan y el dayan

Soy el metal y la madera

Soy la fibra de las plantas (…)

(…) siento un eco en mi interior

una expansión

una ola de sonido

me lleno

soy tu corazón

soy el amor”

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