Los horrores del Corsé de Jessy Chamorro Salas
¿Puede la ficción superar a la realidad? Esta pregunta se proyectará continuamente en tu subconsciente mientras lees Corsé, publicado por Editorial Queltehue. Al más puro estilo de Horacio Quiroga, te encontrarás con historias terroríficas, de las cuales tú mismo podrías ser la víctima, pero con un toque sobrenatural en los momentos más inesperados.
Esta antología fue escrita por Jessy Chamorro Salas y rescatada por la editorial. La autora utiliza un lenguaje directo para narrar sucesos trágicos, otros incluso aberrantes. En esta serie de cuentos podemos ver un cuestionamiento constante del ser; criaturas incómodas, cansadas de estar en este mundo, y ver cómo la vida les trae finales sorpresivos que dejarán al lector perplejo, con más preguntas que respuestas, con el pasar de las páginas.
Los cuentos de Chamorro se componen por una fuerte crítica al patriarcado y al capitalismo salvaje, entre otros organismos que son capaces de destruir a distintas identidades pertenecientes a cualquier lugar. Desde mujeres hasta hombres, el sufrimiento y el cuestionamiento del ser es retratado con un tinte visceral tan profundo que el dolor y la ansiedad llegan a ser palpables.
Descripciones de partos aterradoras de leer, representaciones de tráfico sexual, incluso críticas a los estereotipos de belleza desde una concepción al nivel de la escritura de Han Kang, así es como cada uno de estos relatos te hace sentir ahogado. Las personas se vuelven objetos de consumo a las cuales se las retiene con la fuerza de un corsé. La asfixia es constante en esta escritura que se enfoca en hacerte sentir parte de la historia, como si tú mismo estuvieras viviéndolo en carne propia.
La escritura de Chamorro nos recuerda que el sufrimiento es universal, que el cuento es importante como instrumento para la crítica y cómo el realismo mágico seguirá siempre vivo en Latinoamérica, porque solo viviendo en este continente es que las personas son parasitadas hasta la muerte o se vuelven milicos que desaparecen. Solo en estos lugares pueden explorarse las vivencias hasta ser retorcidas y fragmentadas, sin perder su verosimilitud. De este modo, la idea de que esto también podría sucedernos se vuelve completamente tangible e indiscutible, volviendo cada relato una verdadera historia de terror.



