AQUÍ ESTÁ MI CARA. Retratos de Pedro Lemebel

enero 20, 2026
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El próximo viernes 23 de enero, a 11 años de la muerte del artista y cronista chileno, se inaugura una nueva galería en el corazón del barrio Brasil -Arrayán Espacio- con la muestra AQUÍ ESTÁ MI CARA, primera exposición colectiva dedicada exclusivamente a sus retratos. La muestra reúne más de 15 imágenes realizadas por 11 fotógrafos y fotógrafas –de Luis Poirot y Álvaro Hoppe, a Helen Hughes y Germán Bobe–, en un recorrido visual que cruza más de cuatro décadas de su vida, desde los primeros registros de Pedro Mardones hasta fotografías tomadas poco antes de su muerte en 2015. La curatoría es del periodista Pedro Bahamondes Chaud, cuyo texto te compartimos a continuación junto a una foto inédita del inolvidable escritor, realizada por Pablo Sanhueza.

Pedro Lemebel por Pablo Sanhueza.
Pedro Lemebel por Pablo Sanhueza.

Su primera cámara fue un regalo de su hermano: una camarita pequeña, de rollo, que lo obligaba a cruzar la ciudad para revelar los negativos. Era fines de los años sesenta. Pedro Mardones era entonces un adolescente que vivía en un block contiguo al Zanjón de la Aguada, en San Miguel. Mucho antes de la performance, del travestismo y de adoptar el apellido materno en su devenir de escritor marica, comenzó a hacerse fotos en la puerta de su casa: autorretratos, variaciones de sí mismo frente al lente. No era vanidad: había ya una intuición más honda.

Esas imágenes quedaron guardadas durante décadas. Y fueron, por mucho tiempo, el único registro de ese niño y de esa ansiedad temprana de decirse frente a una cámara, probar identidades posibles. Años más tarde, Lemebel volvió a ese mismo rincón y proyectó esas fotos sobre la grieta que une ambos muros. “Se produce una desconexión”, decía. “La ciudad cambió, la luz cambió. No me reconozco en los registros de la infancia. Soy otro. Es otro sujeto el que está ahí”.

A pesar del extrañamiento, Lemebel decidió mostrarse: no como consigna ni mercancía política, sino desde una poética propia de la imagen, haciendo de su rostro —junto a su cuerpo y su voz— un gesto público, aun cuando el pasado no le devolviera un reflejo habitable.

De ahí surge el título de esta muestra, tomado de su Manifiesto de 1986: “Aquí está mi cara / Hablo por mi diferencia”. Lemebel no solo fue el cronista de los márgenes: fue también un poeta de la autorrepresentación. Construyó una relación consciente con su propia imagen, primero junto a Francisco Casas en el colectivo Yeguas del Apocalipsis y luego en solitario, ya convertido en una de las figuras más controversiales de la cultura chilena. Tomado del brazo de Gladys Marín en una marcha o posando para El Mercurio, cada aparición fue una performance. Pero algunos también lograron capturarlo sin personaje: en su silencio repentino, atravesado por la nostalgia.

Esta exposición cruza casi cuatro décadas de su vida a través del lente de once fotógrafos y fotógrafas. Ojos que lo siguieron en marchas, talleres literarios, ferias del libro, viajes, acciones artísticas y celebraciones íntimas. Cada fotógrafo vio a un Lemebel distinto, y cada imagen es también un autorretrato de quien dispara.

Están, por nombrar solo algunos, los registros de Álvaro Hoppe en la Estación Mapocho a comienzos de los noventa, cuando Lemebel todavía era un cuerpo incómodo para la institucionalidad cultural; la cámara paciente de Luis Poirot, que en 2014 lo retrata con una serenidad crepuscular; las imágenes de Pedro Marinello que lo acompañan durante décadas, desde la furia de las Yeguas del Apocalipsis hasta la fragilidad de los últimos años. Están también las escenas captadas por Gabriela Jara, Joanna Reposi, Patricio Alarcón, Jorge Sánchez, Mabel Maldonado, Helen Hughes, Germán Bobe y Pablo Sanhueza: cada uno suma destellos a esta constelación, piezas que completan el rompecabezas inestable que es una vida.

La selección fue realizada en diálogo directo con cada fotógrafo y fotógrafa. No se trató de pedir “las mejores fotos”, sino de volver a mirar juntos los archivos, revisar contactos, copias descartadas, negativos olvidados, imágenes que Lemebel nunca aprobó o que no llegaron a circular. De ese intercambio surgió una curatoría coral: un montaje donde conviven imágenes icónicas con material inédito, registros públicos con escenas privadas, fotografías pensadas como obra y otras nacidas casi por accidente.

Miradas hoy, estas fotografías no son solo documentos de época. Son disparos que siguen hablando. Nos dicen algo sobre el Chile que Lemebel enfrentó y el que ayudó a transformar; sobre la visibilidad como campo de batalla, sobre el cuerpo como territorio político, sobre la fragilidad como forma de coraje. Cada imagen pregunta, a su manera: ¿qué significa mostrarse?, ¿qué se arriesga cuando se da la cara? ¿Se reconocería Lemebel en estas fotos?

Más que un retrato definitivo, AQUÍ ESTÁ MI CARA propone un campo de resonancias: un archivo vivo donde identidad y memoria no se fijan, sino que se desplazan. Como su obra, como su voz, como su rostro: siempre en tránsito.

Pedro Bahamondes Chaud
Periodista y curador de la muestra

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