Prólogo «Cartografías radicales. Activismo, exploraciones artísticas y geoficción»

septiembre 21, 2026
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Alma Negra Editorial suma el tercer título a su colección «Futuro Anterior» con Cartografías radicales. Activismo, exploraciones artísticas y geoficción, de la crítica de arte y curadora italiana Lorenza Pignatti. La traductora, Carla Ayala, comenta en su prólogo las coordenadas de la reflexión cartográfica de Pignatti, enfatizando la pertinencia de las prácticas que imaginan otras formas de representación del espacio y el territorio.

Cartografiar significa, en su sentido más elemental, trazar un mapa. El término proviene del francés cartographie y reúne dos raíces antiguas: charta, la hoja o el soporte sobre el que se inscribe el mundo, y graphía, la acción de escribir, dibujar o registrar. Etimológicamente, cartografiar no consiste únicamente en representar un territorio, sino en producir una inscripción de él: fijarlo sobre una superficie, hacerlo legible y traducir su complejidad en un sistema de signos[1].

Durante siglos esta definición pareció suficiente. La cartografía fue entendida como la disciplina encargada de medir la superficie terrestre y representar características geográficas con la mayor precisión posible. Sin embargo, esa aparente neutralidad ocultaba una operación mucho más profunda. Todo mapa selecciona, jerarquiza, omite y organiza; no reproduce el mundo, sino que construye una determinada inteligibilidad sobre él. Cartografiar ha sido siempre un acto de conocimiento, pero también una práctica de ordenamiento y control.

La modernidad y la expansión colonial convirtieron esa práctica en una de las principales tecnologías de gobierno. Mapear pasó a significar delimitar fronteras, administrar recursos, proyectar infraestructuras, organizar campañas militares, planificar ciudades y hacer del territorio un objeto susceptible de cálculo y administración. En la actualidad, ese proceso ha alcanzado una nueva escala. La cartografía ha dejado de ser, exclusivamente, una práctica de representación bidimensional. Las infraestructuras geoespaciales contemporáneas —satélites, sensores remotos, drones, algoritmos, bases de datos y modelos computacionales— generan un espacio continuamente monitorizado, traducido en información y actualizado en tiempo real. En este contexto, el territorio aparece como una realidad permanentemente producida mediante operaciones de captura, cálculo y procesamiento.

Paradójicamente, cuanto más presentes están los mapas en nuestra vida cotidiana, más invisibles se vuelven las condiciones técnicas, políticas e históricas que hacen posible su existencia. Rara vez nos preguntamos qué infraestructuras sostienen esas imágenes, qué formas de poder organizan su visualización o qué territorios permanecen fuera de sus umbrales de captura. La cuestión no consiste únicamente en preguntarse qué muestran los mapas, sino en comprender cómo determinadas realidades llegan a ser visibles, operables y gobernables, mientras otras permanecen fuera de sus lógicas de cálculo y visualización.

Cartografías radicales. Activismo, exploraciones artísticas y geoficción recorre un conjunto heterogéneo de prácticas artísticas, curatoriales y activistas que, desde diferentes momentos históricos protagonizados por diferentes tecnologías geoespaciales, han utilizado el mapa para cuestionar las formas dominantes de comprender el espacio. Frente a la aparente neutralidad del paradigma cartográfico moderno, Lorenza Pignatti reúne obras que entienden la cartografía como una práctica cultural atravesada por relaciones de poder, memorias, afectos, imaginarios y conflictos. En sus páginas conviven las derivas situacionistas, el New Media art, el arte conceptual, las geoficciones, las cartografías imaginarias, las micronaciones, las prácticas vinculadas a los medios locativos y numerosas investigaciones contemporáneas que expanden el ejercicio cartográfico hacia posibilidades donde la representación se entrelaza con la ficción, el archivo, el recorrido, la performance, la literatura y la acción política. El resultado es una constelación de exploraciones que tensionan continuamente aquello que un mapa puede llegar a ser.

En las últimas décadas, proyectos pioneros como An Atlas of Radical Cartography[2] o Experimental Geography: Radical Approaches to Landscape, Cartography, and Urbanism[3] abren un campo interdisciplinario en el que convergen la geografía crítica, el arte contemporáneo, la arquitectura, los estudios urbanos y el activismo. Estas publicaciones demostraron que cartografiar podía constituirse como una práctica de investigación, una herramienta política y una forma de producir conocimiento situada y colaborativa. Cartografías radicales dialoga profundamente con estas propuestas, pero incorpora un repertorio más diverso de prácticas espaciales y metodologías experimentales.

Clement Valla, Postcards from Google Earth, 2010-in corso (detalle). Cortesía del artista

Las investigaciones artísticas expuestas tensionan los regímenes contemporáneos de visualidad y la creciente digitalización de la experiencia, no solo cuestionando sus modos de operar, sino también apropiándose de las mismas tecnologías que históricamente han servido para medir, vigilar, administrar y representar el espacio. Imágenes satelitales, drones, sistemas de información geográfica, modelados digitales o algoritmos dejan de funcionar exclusivamente como instrumentos de control para convertirse en medios de investigación, especulación y producción de contranarrativas capaces de disputar las formas hegemónicas de conocer y representar los lugares. Desde esta perspectiva, la cartografía se configura como una metodología de experimentación e imaginación crítica capaz de revelar relaciones invisibilizadas, ensayar otras formas de conocimiento espacial y abrir espacios de resistencia. Lo que es puesto en juego es la posibilidad de imaginar otras formas de establecer relaciones entre lugares, cuerpos, memorias y conflictos. Cada recorrido modifica una escala de observación, cada archivo recompone una memoria fragmentada, cada intervención redistribuye lo visible y lo invisible. Estas cartografías disputan las formas desde las cuales el mundo adquiere legibilidad. En ello reside su potencia crítica: ensayan otras maneras de producir, habitar e imaginar.

Tal vez esa sea, finalmente, la potencia política más profunda del acto de cartografiar. No la capacidad de representar con mayor precisión un territorio ya conocido, sino la posibilidad de abrir relaciones que todavía no existen, ensayar una política del porvenir. Cartografiar consiste también en hacer visible aquello que aún no encuentra un lugar en los mapas dominantes: memorias relegadas, conflictos invisibilizados, vínculos entre especies, infraestructuras ocultas, imaginarios colectivos o futuros todavía incalculables. En ese sentido, cada cartografía constituye una hipótesis sobre el mundo y una invitación a recorrerlo de otra manera.

Más que una historia lineal de la cartografía radical, el libro se despliega como un cuaderno de viaje construido a lo largo de años de recorrer exposiciones, visitar bienales, conversar con artistas y seguir investigaciones curatoriales. Cada capítulo conserva algo de esa experiencia del encuentro. Las obras aparecen porque fueron descubiertas en un recorrido; los proyectos se articulan mediante afinidades inesperadas; los conceptos emergen del diálogo entre imágenes, lecturas, desplazamientos y conversaciones.  No se trata únicamente de una decisión narrativa. Esa forma de escribir revela también una determinada concepción de la investigación. Lorenza Pignatti escribe desde la práctica curatorial, y esa condición atraviesa todo el libro. En lugar de clasificar las obras desde una distancia disciplinaria, las pone en relación y hace visibles resonancias que difícilmente emergerían mediante una organización cronológica o tipológica. La curaduría se convierte en un procedimiento de conocimiento capaz de construir conexiones entre materiales, tiempos y geografías heterogéneas.

Harun Farocki, Serious Games IV: A Sun with No Shadow, 2010. Cortesía de Harun Farocki GbR.

Traducir también es cartografiar

Toda traducción es un desplazamiento. No solo traslada palabras entre lenguas diferentes, también modifica las relaciones que un texto puede establecer con otros contextos culturales, reorganiza genealogías intelectuales y hace posible que determinadas preguntas encuentren nuevos interlocutores. Traducir supone alterar el mapa de una conversación. En ese sentido, la publicación en español de Cartografías radicales constituye también un gesto cartográfico: incorpora este libro a un espacio de debates que posee sus propias historias, conflictos y formas de imaginar el territorio.

Aunque muchas de las experiencias reunidas por Lorenza Pignatti se desarrollan y circulan en contextos europeos y angloparlantes, las preguntas que atraviesan el libro encuentran una resonancia particular en América Latina. Las disputas por los bienes comunes, la expansión de las fronteras extractivas, la vigilancia ambiental mediante tecnologías satelitales, la financiarización del suelo, los conflictos por el agua, las luchas territoriales de pueblos indígenas y comunidades locales, así como el desarrollo de múltiples prácticas de cartografía social y activismo visual, han convertido al territorio en uno de los principales escenarios de disputa política y cultural de la región.

En nuestro contexto, el mapa nunca ha sido un instrumento exclusivamente técnico. Es un espacio de negociación entre memorias, derechos, infraestructuras, formas de vida y proyectos de futuro. Numerosos artistas, colectivos e investigadores latinoamericanos han utilizado la cartografía para documentar procesos extractivos, reconstruir memorias silenciadas, visibilizar violencias ambientales o ensayar otras maneras de pensar la relación entre comunidades y territorio. Estas experiencias no constituyen una simple aplicación local de debates desarrollados en otros contextos; han producido tradiciones críticas propias que dialogan, desde sus especificidades, con las genealogías reconstruidas por Pignatti.

Precisamente por ello, esta traducción busca abrir un espacio de conversación entre experiencias que, aunque surgidas en contextos distintos, comparten preocupaciones fundamentales: la necesidad de cuestionar las formas hegemónicas de representar el territorio, de experimentar con otros modos de producir conocimiento espacial y de comprender la cartografía como una práctica cultural antes que como una tecnología neutral. Traducir este libro significa, en consecuencia, ampliar un archivo común de problemas y reconocer que las cartografías críticas contemporáneas constituyen un campo de investigación necesariamente transnacional, construido mediante intercambios, desplazamientos y traducciones continuas.

Pero existe además otra razón que vuelve especialmente pertinente esta publicación. En un momento en que la producción de imágenes territoriales depende cada vez más de infraestructuras computacionales distribuidas a escala planetaria, las preguntas formuladas por este libro adquieren una nueva urgencia. La expansión de la inteligencia artificial, los sistemas de observación satelital de alta resolución, las plataformas geoespaciales y las tecnologías predictivas ha modificado profundamente las condiciones desde las cuales imaginamos el territorio. Hoy los mapas no solo organizan recorridos o representan espacios; participan activamente en la administración de recursos, la modelización climática, la gestión logística y la anticipación de escenarios futuros. La Tierra se vuelve progresivamente una superficie programable.

Es precisamente frente a ese horizonte donde las prácticas reunidas por Lorenza Pignatti revelan toda su actualidad. Al recuperar la deriva, la ficción, la caminata, el archivo, la exposición, la intervención artística o la geoficción como formas de cartografiar, el libro recuerda que ningún régimen técnico consigue agotar la experiencia del espacio. Allí donde los sistemas contemporáneos buscan reducir la incertidumbre mediante modelos predictivos, estas investigaciones restituyen al territorio su condición abierta, conflictiva e imaginativa. No niegan la existencia de las nuevas infraestructuras cartográficas; muestran que siempre existen otras maneras de relacionarse con ellas, de desviarlas y de producir conocimiento desde sus márgenes.

Quizá esa sea la principal contribución de esta traducción. No únicamente acercar al público hispanohablante una obra de referencia para los estudios sobre cartografía, arte y territorio, sino incorporar a nuestras discusiones una forma de pensar el mapa que continúa siendo profundamente necesaria. En una época definida por la automatización de la visión, la proliferación de datos geoespaciales y la creciente capacidad de anticipar el futuro mediante modelos algorítmicos, Cartografías radicales nos recuerda que cartografiar sigue siendo, ante todo, una práctica crítica de imaginación.

Porque ningún mapa constituye una representación definitiva del mundo. Cada cartografía selecciona relaciones, organiza temporalidades, hace visibles ciertos recorridos y deja otros fuera de campo. Del mismo modo, toda traducción dibuja nuevas conexiones entre territorios intelectuales que antes permanecían separados. Traducir este libro ha significado participar de ese mismo gesto: abrir un nuevo mapa de lecturas posibles.

Lorenza Pignatti, Cartografías radicales. Activismo, exploraciones artísticas y geoficción. Traducción de Carla Ayala Valdés. Santiago: Alma Negra Editorial, 2026. 350 páginas

Lorenza Pignatti. Créditos: Ivan D’Alì

[1] Douglas Harper, Online Etymology Dictionary [Diccionario etimológico en línea]; J. B. Harley & David Woodward (Eds.), The History of Cartography. Vol. 1, Cartography in Prehistoric, Ancient, and Medieval Europe and the Mediterranean [Historia de la cartografía. Vol. 1. La cartografía en la Europa y el Mediterráneo prehistóricos, antiguos y medievales], Chicago, University of Chicago Press, 1987.

[2] Lize Mogel & Alexis Bhagat (Eds.), An Atlas of Radical Cartography [Un Atlas de cartografía radical], Los Angeles, Journal of Aesthetics & Protest Press, 2007

[3] Nato Thompson, ed. Experimental Geography: Radical Approaches to Landscape, Cartography, and Urbanism [Geografía experimental: aproximaciones radicales al paisaje, la cartografía y el urbanismo], Brooklyn NY, Melville House Publishing; New York: Independent Curators International, 2008.

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