Franco Perucca: “Resistir diez años en una carrera musical acá en Chile no es fácil”

El vocalista de El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco repasa en esta conversación con Matías Saa Leal, reportero estrella de esta revista, esta década de música alternativa y uno de sus últimos hitos: la celebración musical en sus orígenes.
En 2015, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco comenzó a tocar en los patios de La Florida. Once años después, la banda volvió a Rojas Magallanes, el lugar donde empezó para celebrar una trayectoria que también ha estado marcada por el crecimiento de una escena.
Franco Perucca, guitarrista, bajista y voz de la banda, repasa estos años junto a la banda que celebró los diez años de su primer disco Run Run en Rojas Magallanes este 5 de septiembre. Franco habla sobre la resistencia necesaria para mantener una banda durante tanto tiempo, las giras por Latinoamérica, el vínculo con La Florida y la emoción de ver a nuevas generaciones apropiarse de sus canciones. También recuerda los patios donde comenzó todo y reflexiona sobre una escena que creció junto a ellos. Franco habla sobre la resistencia necesaria para mantener una banda durante tanto tiempo, las giras por Latinoamérica, el vínculo con La Florida y la emoción de ver a nuevas generaciones apropiarse de sus canciones. También recuerda los patios donde comenzó todo y reflexiona sobre una escena que creció junto a ellos.
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-¿Cómo han sido estos diez años del Run Run?
Bonitos. La verdad es que el disco nos ha entregado harto, harta alegría. Nos ha hecho viajar mucho por Chile y por Latinoamérica. Ha sido una bonita carrera.
Creo que ayer, por ejemplo, después de la sesión en la radio, nos fuimos a tomar una cerveza con los chiquillos para celebrar y hacer un recuento de todo este tiempo. Hablamos de todo lo que hemos vivido y también nos felicitamos a nosotros mismos por haber resistido, porque tampoco ha sido fácil. Hay cosas difíciles en esto de ser músico.
Así que eso: harta resistencia, harta resiliencia. Estamos felices y satisfechos, la verdad.
En el concierto habían dicho algo parecido: una banda emo no dura tanto tiempo.
-¿Cómo ha sido para ustedes mantenerse durante tantos años haciendo música emo? Como dijiste en la tocata, no es tan común que las bandas de este género duren tanto tiempo juntas. ¿Qué creen que les ha permitido seguir tocando hasta ahora?
Claro, sí. Es típico, sobre todo en el Midwest, que las bandas duren dos o tres años y después se separen. Hay un montón de bandas emo que son proyectos de un solo disco, cosas así.
Ha sido bonito, pero también ha sido difícil. Con los chiquillos que mantenemos de la formación original: Vladimir (Mono Azul) y Matías Manríquez, el batero. Somos los tres originales que nos hemos mantenido. Tenemos una relación muy cercana, somos una familia ya a esta altura. Son mis hermanos.
Y nada, una relación que, como se dice, es como tener una banda: es como tener una relación de pareja, como un matrimonio. Hay que saber comunicarse, saber tolerarse y respetar los tiempos de los otros. A veces uno está con ansiedad y quiere hacer las cosas más rápido; algunos tienen más tiempo y otros no. Entonces hay que saber tolerarse y adaptarse.
Ha sido súper bonito. Los principales compositores somos Vado y yo, así que es como una banda de dos compositores. También ha sido bonito dialogar en ese sentido: hay temas de él y temas míos, nos escuchamos y nos hacemos arreglos entre nosotros. Ha sido bien bonito.
–¿Qué sentiste cuando la gente cantó «Tiempos bajo el sol» a coro? Es un tema bastante antiguo, y que se hizo popular incluso antes de que saliera el disco.
Claro. Fue muy emocionante, en verdad. Toda la tocata, desde la primera canción, fue muy emocionante para nosotros. Nunca habíamos hecho un show así, en solitario, con tanta gente.
Y encima tocar ahí, en Rojas Magallanes, que es donde empezamos a tocar. Nosotros somos floridanos, entonces era súper emotivo por muchas razones: estar de vuelta en La Florida, en Rojas Magallanes, y además romper nuestro récord de público, con todos cantando así, al máximo. Fue muy emocionante. Creo que ha sido la mejor tocata que hemos tenido en nuestra historia. Fue espectacular.
-Ustedes han tenido una gira internacional. Han andado por Colombia, Argentina, México…
Sí, hemos tenido la suerte de viajar harto. En realidad, el último viaje que tuvimos fue a Perú, en mayo. El año pasado, en diciembre, estuvimos en Argentina y, a principios de año, hicimos una gira por Colombia y México. A Perú también hemos ido antes, en otras ocasiones. Hemos repetido el plato un par de veces.
Es súper bonito tener la oportunidad de viajar y conocer lugares que quizás, si no fuera por la música, nunca habría conocido. También es impresionante el cariño de la gente allá. Es súper emocionante estar lejos de casa y que la gente igual cante los temas a todo pulmón, igual que acá.
–Y después de esa gira internacional, ¿cómo fue volver a la casa?
Igual lo conversamos con los chiquillos: nos vamos de gira y es como ser rock por un rato. Después volvemos a nuestras vidas normales. Bueno, tenemos trabajos normales en realidad, pero es como una vida paralela, una vida secreta o algo así. Es irse de gira, conocer, viajar, firmar autógrafos, sacarse fotos y después volver a nuestras vidas. Es un poco chistoso igual.
–¿Me puedes contar un poquito de los inicios, cuando por ejemplo tocaban en el patio de Simón Campusano?
Sí. Somos todos floridanos, y en ese momento, estamos hablando del año 2015, hace once años, éramos súper chicos también. Teníamos veintitantos, veintidós años por ahí. La verdad es que no conocíamos mucho el circuito de bares de Bellavista ni los locales donde se podía tocar que estaban más en el centro de Santiago. Ni siquiera habíamos ido mucho al centro. Entonces salió súper natural empezar a tocar en los patios de las casas.
La primera tocata del Cómodo, de hecho, fue en el patio de mi casa, en la casa de mi papá. Así fue también la primera de Patio Solar. Después tocamos en el patio de la casa del Vado e hicimos muchas tocatas, como tú dices, en el patio de la casa de Simón.
En verdad, era lo que había, nomás. Era lo que teníamos. No se pensó mucho. Simplemente se hizo: teníamos amplificadores chiquititos y queríamos tocar, así que tocábamos en los patios. Y claro, eso llamó harto la atención. De alguna manera fue reivindicar el uso de esos espacios, porque era algo que no se hacía. No estaba dentro de nuestra mentalidad pensar en eso como una escena o darle un significado particular. Simplemente hacíamos lo que podíamos con lo que teníamos. Creo que ese elemento terminó siendo importante para la escena floridana de esos primeros años.

-¿Y cómo ves la escena floridana ahora que ha crecido tanto? Pienso, por ejemplo, en Tortuganónima o en Niños del Cerro, que ahora van a tocar sus cuatro discos en Rojas Magallanes. ¿Cómo ves ese crecimiento, desde cuando ustedes tocaban en un patio hasta ahora, cuando tus propios colegas han sacado varios discos y están tocando en escenarios cada vez más grandes?
Bonito, súper bonito. Como te decía, resistir diez años en una carrera musical acá en Chile no es fácil, y tener éxito es todavía más difícil. Entonces, que nos haya pasado a nosotros y que también le haya pasado a Niños del Cerro es súper lindo.
Que les vaya súper bien, que sigan, que se mantengan, que sigan sacando música y que la escena siga activa es muy bonito. Y ahora, como tú decís, en otros escenarios, con otros públicos. Es lindo ver cómo algo que partió en los patios de La Florida pudo crecer y mantenerse durante tantos años.
-¿Cómo ves, por ejemplo, que estén haciendo covers de sus canciones? Por ejemplo, Estoy Bien. ¿Cómo se sienten al ver que otras bandas están tocando sus temas?
Es un honor, sobre todo viniendo de una banda como Estoy Bien, que a mí me gusta mucho. Yo quiero mucho al Benje, soy amigo de él. Además, colaboró en nuestro último disco. Y nada, cuando el Benje me dice que él escuchaba nuestras canciones en el colegio y que se sacaba los temas, claro, uno se siente súper viejo por un lado, pero por el otro también se siente súper orgulloso y honrado.
-También, a propósito de eso, hay una pregunta que he estado leyendo en otras entrevistas y no sé si se las han hecho, aunque me imagino que sí: ¿cómo nace el nombre El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco (ECSDLQHP)?
Sí, nos han hecho harto esa pregunta. Es como la clásica, porque igual entiendo que el nombre llama la atención. Es largo. La verdad es que a mí se me ocurrió el nombre. Y, bueno, obviamente toda esta estética de los nombres largos es algo muy propio del emo. No sé, The World Is a Beautiful Place & I Am No Longer Afraid to Die y Empire! Empire! (I Was a Lonely Estate) o, ya más del indie y más cerca de nosotros, Él Mató a un Policía Motorizado. Eran bandas que nos gustaban y que eran referentes para nosotros. Entonces esa estética del nombre largo ya estaba.
Pero el nombre en sí surgió porque nuestra sala de ensayo estaba en la pieza del Mono Azul, en su casa. Después de tocar, nos fumábamos un pitito y nos tomábamos una chela. De verdad nos quedábamos sentados, cómodos, en silencio. Era como que, después de conectar a través de la música, parábamos y podíamos simplemente estar en silencio, tranquilos, cómodos. Y ahí se nos ocurrió el nombre. En verdad, era un poco la idea de reivindicar que el silencio puede ser cómodo.
Hay una escena de Pulp Fiction que siempre tuve un poco en la cabeza. Cuando Mia Wallace y Vincent están sentados en el restaurante, ella habla sobre cómo, si puedes estar cómodo en silencio con alguien, quiere decir que encontraste a alguien especial, o algo así. Entonces creo que el nombre también venía un poco de ahí.
-El Cómodo Silencio se ha convertido en una banda bastante generacional. Hoy tienen mucho público joven, incluso menores de edad, y se nota que hay una nueva generación que se apropia de la banda y de sus referencias. ¿Cómo ha sido para ustedes ver ese cruce generacional? Por ejemplo, en la tocata recibieron globos de One Piece, que conecta con esa influencia del manga y el anime. ¿Cómo se sienten al ver que esas referencias que fueron importantes para ustedes ahora también forman parte de la experiencia de quienes los escuchan?
Bueno, sí. Es súper bonito eso que comentabas de la tocata, porque hay un cruce generacional. Nos comentaban que adelante, saltando, los más locos eran los más chicos, y más atrás, como en la galería, estaban los más viejos, los de nuestra edad. Y es bonito, por un lado, que el público se vaya renovando. Es como sentirse vigente, que todavía te escuchen y les gustes a las nuevas generaciones.
Y sobre lo que me decís del manga y de la cultura japonesa, es algo que también hemos hablado con el Vado. Con el Vado, hace diez u once años, nos gustaba mucho el manga y el anime. Y nos siguen gustando mucho. Toda la cultura japonesa nos interesa. Pero hace once años ser otaku estaba súper mal visto. Ser otaku y ser emo no era algo cool, Entonces nosotros creemos que fuimos un poco visionarios, porque lo que nos gustaba en ese momento, que era ser otaku y ser emo, ahora está súper de moda. El manga y el anime se convirtieron en algo mundial y totalmente aceptado. Netflix está lleno de anime, todo el mundo, de todas las edades, lo ve. One Piece, que es una serie muy importante para nosotros, se hizo mundial. Hasta hicieron un live action.
Encuentro bacán que todo esto se haya popularizado. Me gusta mucho la cultura japonesa y me encanta la visión que tienen de la moral, sobre todo en el manga y el anime. Lo que me gusta es que los personajes no son malos porque sí y los buenos tampoco son buenos porque sí. Cuando un personaje es malo, generalmente te muestran la historia que hay detrás y cómo llegó a ser así. No es como en Disney, donde a veces los personajes son más planos: el malo es malo porque es malo y el bueno es bueno porque es bueno. En el manga y el anime siento que desarrollan a los personajes de una manera mucho más tridimensional. Y nada, eso me ha influenciado harto. No solo One Piece: también me gustan mucho Hunter x Hunter, Naruto, Dragon Ball, Slam Dunk y muchas, muchas más.
–¿Qué sentiste cuando, al final de la tocata, empezaron a cantar en contra de Kast y ustedes también se sumaron? ¿Cómo ves el mundo cultural con este nuevo gobierno?
Uff, está difícil. Está difícil. Se siente la reducción en los fondos de cultura. Hay mucho menos plata para los fondos y uno lo ve. Es triste, súper triste.
Ayer fue 11 de septiembre y, por primera vez, no hubo actos oficiales conmemorativos. Es fuerte eso.
Obviamente, nosotros, si bien nuestras letras no son directamente políticas, siempre nos hemos identificado con un pensamiento de izquierda, relacionado con la autogestión, la cultura y nuestra manera de hacer las cosas. Desde la resistencia, desde la creación de espacios.
El mismo Centro Cultural Rojas Magallanes es un ejemplo. Es un espacio que resistió y que ha sido un aporte tremendo para la cultura chilena. Nosotros vimos el crecimiento de ese lugar. Cuando tocábamos ahí hace once años, todo era súper precario, y hemos visto cómo ese espacio ha podido crecer, tener equipamiento y profesionalizarse. Eso es un aporte tremendo para el arte en general y para la música. Además, ahí se hacen muchas cosas aparte de música: talleres de todo tipo, actividades culturales. Entonces es triste sentir un retroceso en ese sentido. Una ideología capitalista que no valore la importancia de la cultura y que se enfoque en otras cosas sin ver la importancia que tienen estos espacios para la gente. Creo que son un aporte muy, muy importante.




