Seis razones para que des un nombre a esta obra

Desde Calbuco, Región de Los Lagos, Matías Díaz Huirimilla escribe un texto dramático llamado de una forma intrigante, que pone en entre dicho su propia enunciación: “Una obra imposible de nombrar”.
En agosto pasado, Editorial Escafandra presentó una dedicada edición de dicha obra en la biblioteca de Calbuco. Esa publicación propicia este texto escrito en clave lúdica y participativa con el que el propio autor propone un acercamiento a las claves argumentales y temáticas de su obra dramática:
Quizá no has oído de mí, de Editorial Escafandra o de Calbuco, pero seguro sí sabes de la niñez, la adolescencia, la violencia de género y de Chayanne, el cantante. Por lo mismo, escribo este artículo para invitarte a leer mi texto o, más bien, a darle un nombre a esta obra imposible de nombrar. Intentaré convencerte con seis razones:
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” por la relación de Él y Ella. Un adolescente de dieciséis años y una niña de ocho se encuentran en una situación… inusual: cerca de la media noche, en el living de su casa, están solos junto al ataúd de su madre muerta. La relación de los dos personajes se ve influida por las acciones que llevaron a la defunción de la mujer, ligadas a la violencia de género. Él y Ella han crecido en un hogar donde el papá le pega a la mamá y se debaten entre repetir los patrones vistos o romperlos definitivamente. Dicha contradicción es la base de su relación de hermanos: se aman, saben que sólo el amor entre ellos los salvará, pero también se culpan porque no pueden evitar reproducir la violencia con la que fueron criados.
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” porque cuenta uno de los viajes más arriesgados. Ella está muy preocupada porque sabe que si su mamá es enterrada, se la comerán los gusanos. Los hermanos deciden, entonces, evitar el entierro, tomando el ataúd de su madre, posándolo en una carretilla y llevándolo por las calles de Calbuco, durante toda una noche, con destino al mar. Ese objetivo no es azaroso: la mamá amaba el mar y los hermanos quieren regalarle el descanso eterno en su lugar favorito. Este viaje pone a prueba a los hermanos, haciéndolos superar obstáculos concretos (jaurías, asaltantes y perseguidores) y existenciales (entender y aceptar la orfandad).
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” porque aparece Chayán, el perro. El y Ella no emprenden su aventura en solitario, sino que junto a ellos va Chayán. Esta mascota ladra en el momento (in)adecuado, responde preguntas y da señales. Su presencia nos muestra la intensidad de los vínculos animales y su nombre es, por supuesto, un tributo al cantante favorito de la madre o al que, como la mujer diría alguna vez, le hubiese gustado fuera el padre de los protagonistas.
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” por el miedo que te producirá Lala. La mayor urgencia del viaje se produce por el miedo a ser atrapados por Lala. Esta abuela es, para algunos, una ancianita tierna y de chal; mientras que, para otros, un ser que se convierte en monstruo, tiene piel verde, ufa y posee colmillos. En la lectura deberás tomar posición: ¿Cómo la percibes tú?
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” porque tendrás que tomar una decisión dolorosa. Hacia el final del texto, se te propondrán dos finales. Tú, luego de leer, conocer a los hermanos, entender su vida y compararla con la tuya, deberás escoger el cierre más coherente, satisfactorio y liberador. Te advierto… la liberación no siempre viene de la mano de la belleza.
- Debes leer “Una obra imposible de nombrar” porque deberás asumir responsabilidad. Es posible que, después de la lectura, te des cuenta de que esta obra sí podría tener nombre; y de que Él y Ella, también. Entonces, ¿Por qué se titula “Una obra imposible de nombrar”? ¿Podría ser que el hablante dramático tema nombrar las cosas por su nombre ya que ese acto significa hacerse responsable de ellas?
“Una obra imposible de nombrar” es un proyecto desarrollado con la Beca de Creación Literaria, Categoría Infanto-Juvenil, del Fondo del Libro y La Lectura 2024, del Ministerio de Las Culturas, Las Artes y El Patrimonio.

Una obra imposible de nombrar
Matías Díaz Huirimilla
Ed. Escafandra (2026).





