Objeto Ancla: “La editorial nos ha devuelto a maneras de hacer más domésticas. No es mejor o peor, pero es lo que por ahora podemos y queremos hacer”

Con autorías que van desde Karl Marx a Soledad Fariña, los libros producidos por Francisco Acosta, Constanza Barrios, Víctor Ibarra B. y Nicolás Labarca, poseen un especial diseño y compaginación con espirales. Primeras traducciones, ensayos y narrativa forman parte de este naciente catálogo. “La idea de editorial independiente es más bien una tarea”, señalan en esta conversación para #NoSéPorQuéLoHago.
“Somos un grupo de amigxs interesadxs por los libros y nos conocimos en ese contexto”, cuentan Francisco Acosta, Constanza Barrios, Víctor Ibarra B. y Nicolás Labarca, quienes llevan la recientemente creada editorial Objeto Ancla.
¿El nombre? “Hace referencia al carácter no imprimible «objeto anclado», que se utiliza para fijar una imagen en un documento. De ahí comenzamos a establecer relaciones metonímicas desde el ancla hacia un imaginario marítimo para titular nuestras colecciones”, dicen.
Unidos por los libros, los editores habían tomado talleres o habían tenido otros proyectos editoriales o habían traducido en conjunto. “Estas coincidencias hicieron que nos fuéramos acercando cada vez más y finalmente pensamos hacer algo de manera colectiva”, vínculo que a la fecha ha gestado cinco libros; breve trayectoria que pasan a revisar en relación a la escena local y a sus propios anhelos.
***
-Son una editorial independiente. ¿Cómo comprenden este concepto de independencia en el campo editorial?
El concepto de edición independiente nos hace recordar la formación de la Cooperativa de Editores de la Furia. Aunque el fenómeno del auge de la edición independiente ocurrió a la par en otros países de Latinoamérica, ese es el hito que marca el surgimiento de una escena, inédita hasta entonces, en la primera mitad de la década del 2010 en Chile. Parte de nuestro equipo participó de este primer momento de reconfiguración del ecosistema del libro, que abrió un espacio de prácticas editoriales que se entendían al margen de las imposiciones del mercado, de naturaleza más artesanal y pensadas de la mano de una política específica de la acción colaborativa.
Tenemos la impresión de que la idea de editorial independiente se siguió citando en proyectos posteriores, sin que ellos apuntaran necesariamente al tipo de acción colectiva que en principio animó la creación de una alternativa a los grandes conglomerados. Hoy la pluralidad de la oferta es bien difícil de reducir y obedece a motivaciones que habría que pesquisar, precisamente porque las condiciones del medio han cambiado, así como han cambiado su naturaleza también los actores que la componen.
Decir que «independiente» es únicamente independiente la lógica del capital es insuficiente, y también lo es apelar a criterios de calidad o gusto como sinónimo de independencia. Sobre todo pensando en que el mercado editorial en Chile nunca tuvo propiamente una configuración sólida. La idea de editorial independiente es más bien una tarea, sobre todo en un contexto donde los costos del papel y de los procesos de imprenta han subido estrepitosamente, así como el costo de la vida en general, sobre todo con el gobierno actual y su política cultural de censura y desarme. Es una tarea en el sentido de que es una escena que debe rearticularse y repensar sus prácticas para enfrentar las dificultades que hoy se le presentan.
-Desde esa definición, ¿cómo se inscribe su propuesta en el campo editorial local? ¿Cómo se relacionan con otros proyectos?
No sabemos si es propiamente una definición, pero podemos decir que la editorial nos ha devuelto a maneras de hacer más domésticas, a ir a comprar papel y anillar en casa, a pensar más los aspectos materiales y con un espíritu más ligado al «hágalo usted mismo» y a una producción más lenta. Es un modelo de pequeña escala, de una economía muy acotada y tirajes reducidos que vamos reimprimiendo. No es mejor o peor que otras maneras, pero es lo que por ahora podemos y queremos hacer y eso puede ir cambiando en el tiempo. Lo que sabemos es que no queremos acumular cajas de libros porque sí.
Como la editorial es nueva en el campo pero nosotros no, nos relacionamos con otros proyectos desde afinidades, afectos, intereses o posturas en común preexistentes. Eso mismo ha hecho que nos sintamos acogidos con interés y camaradería desde el principio. Eso no quiere decir que algo no se modifique, porque es volver a conversar desde un lugar nuevo, que abre otras maneras de estar y queremos que sea un lugar de apertura hacia otras relaciones y espacios de diálogo, no solo con otros proyectos editoriales, sino con autorxs, traductorxs, librerías, espacios de circulación, lectorxs, etcétera.
-¿Cómo eligen lo que publican?
Vamos poniendo sobre la mesa ideas, títulos, temas o autorxs que nos interesan y vamos comentando, discutiendo y tanteando posibilidades. Lo hacemos a partir de ciertos lineamientos que constituyen nuestra línea editorial, en principio: textos relativos a cultura material, géneros menores, literatura experimental y la relación entre visualidad y escritura. No solo discutimos si publicar un texto o no, sino también cómo podrían llegar a ser su materialidad, sus colores, sus tamaños.




-¿Cómo nutre esta selección editorial de ustedes al campo local?
Es difícil creer que uno nutre necesariamente el campo local proponiendo un catálogo o imaginando un nicho posible para sus publicaciones. Aunque es un trabajo de imaginación necesario y productivo para pensar un proyecto, más bien las editoriales y el campo editorial en general se nutren en su coexistencia y en las relaciones que van estableciendo. Por eso la idea de ecosistema del libro es tan prevalente.
-A la fecha, ¿cuál es el balance del nacimiento de su editorial, los principales aprendizajes para esta labor que realizan?
Creemos que nuestra forma de trabajo, que es en gran medida juntarnos a pensar, diseñar, editar y anillar, ha funcionado bien. Es lo bonito de mantener un proyecto colectivo a baja escala, y nos gustaría no perder eso. No siempre funciona al pie de la letra, pero hemos aprendido a adaptarnos sobre la marcha. Aunque se trata de una editorial muy nueva, sí creemos que ha tomado forma y fuerza más rápido de lo que pensamos en principio, lo que ha sido lindo y a la vez nos desafía a imaginar cómo proyectarlo a futuro sin perder cierto ethos, si se quiere, cierta forma de ser.
-¿Cuáles son los próximos libros que vienen para ustedes?
Hay varios proyectos en carpeta y conversaciones en curso, pero mientras no estén impresos, preferimos no adelantar tanto. Lo que sí podemos mencionar es que se vienen cartas, cosechas y alimentación, libros, monstruos, pornografía y educación sentimental.




