7 cuentos breves de autorías del taller literario de Arelis Uribe

Por cuatro meses, 12 promesas de las letras porteñas se reunieron en el Parque Cultural de Valparaíso con la autora Arelis Uribe, quien guió la corrección de cuentos inéditos y la creación de nuevos microcuentos. Parte de ese proceso, posible gracias al Fondo del Libro 2026, es presentado en esta fina selección.
Supermercado
Xon Espinoza Taibo
Recuerdo cuando vivíamos en lo alto del cerro y en tu cumpleaños nos amanecimos mirando la ciudad desaparecer bajo la vaguada. Tiramos cien globos por el ventanal y después vomitaste la torta que hice. Quisiera hablarte de todo eso, pero solo te digo “no” cuando me preguntas si acumulo puntos.
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Success
Diego Middleton
¡Ohhhhh! Emma Watson, mijita rica, ¡me encanta! Lo primero, ir a la feria y comprar cinco libros de Harry Potter. Segundo, copiarle la firma de Wikipedia. 50 luquitas cada libro. Los cinco vendidos en internet. Success. Ahora, todo de nuevo, pero con el Daniel Radcliffe. ¡Ohhhhh! Daniel Radcliffe, mijito rico, ¡me encanta!
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La finalissima
Pablo Jara
Salimos a la cancha en fila india. Gritos e insultos nos caían como granizos. A mi lado Carlitos se tocaba la cabeza y buscaba ojos conocidos. Cuando sonó el pitazo inicial corrimos detrás de la pelota y nuestros papás seguían sin estar ahí.
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Cita de domingo
John Galindo
Camila tirita y suda envuelta en la frazada que trajimos de la casa. No siente la cara, está llorando. Con rabia aprieto la bolsa de su vómito. En la ventanilla se reflejan enfermos que me empujan a hacer algo. Todos estamos en la misma, esperando que vuelva el sistema.
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A la hora
Isa Leddihn
8:20 am. Corremos al paradero y ya no queda nadie, perdemos la locomoción. La resignación se vuelve furia cuando un auto se estaciona frente a nosotros. Las chuchás mentales al vehículo se vuelven bendiciones cuando baja el vidrio y reconozco a un ex-vecino que nos lleva. 8:35 am. Niños en el jardín.
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La 418
Majo Jauriguiberry
Espero micro. Un hombre me pregunta: Y tú… ¿a qué te dedicái? Escolar, le digo, y voh… ¿qué hací? ¡Esto! Muestra un cuchillo y mis ojos de huevo frito desvían la mirada. Subimos a la micro, él detrás. Camino hacia el fondo, escucho su voz: “¡Lleve dos por cinco luquitas! Cuchillería especial pa’ rebanar su alimento favorito”.
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Nadie
Tomás Armijo
Golpeaban la puerta por tercera vez. La ansiedad crecía. ¿Quién lo buscaba? Él nunca esperaba visitas. ¿Cobradores? ¿Los pacos? ¿Una vecina reclamona? La ansiedad ganó. Abrió la puerta. Resultó ser una amable señora. Le hablaba del Creador. Él era ateo, pero no importaba, hacía tanto que no escuchaba otra voz que la propia.




