En el mes del libro relevamos una figura clave del arte conceptual latinoamericano, cuando se cumple medio siglo del manifiesto El arte nuevo de hacer libros (1975), donde el autor mexicano explora caminos que invitan a leer con otra mirada: “En un libro viejo todas las páginas son iguales”. Carrión, quien cuestiona las formas de producción y circulación del libro, fundó la librería Other Books and So, en Ámsterdam, donde murió en 1989.
Hace 50 años, el escritor y artista mexicano Ulises Carrión hizo circular un texto para pensar nuevas formas de hacer y producir libros. En esa indagación, la creación literaria no solo es cuestionada, sino que dialoga y se enfrenta al mundo de la visualidad. El desafío: ir más allá de los soportes convencionales. Una provocación que irritó a varios lectores. Una invitación a leer con otra mirada, transformando el pensamiento. En ese manifiesto, llamado El arte nuevo de hacer libros (1975), Ulises Carrión, nacido en México, en 1941, anota:
“Un libro no es un estuche de palabras, un saco de palabras, un soporte de palabras”.
“En el arte viejo el escritor escribe textos. En el arte nuevo el escritor hace libros”.
“El plagio es el punto de partida de la actividad creadora en el arte nuevo”.

Ulises Carrión, tras alcanzar el reconocimiento literario en México, calificado de “brillante, único y sorprendente”, con los volúmenes de cuentos La muerte de Miss O (1966) y De Alemania (1970), abandonó la literatura tradicional asociada al modelo del mercado. Para él el libro era parte de un artefacto comercial. Ulises cruzó la vereda, tomó distancia del éxito y se convirtió en un disidente del canon.
En una conferencia, aseguró sobre el libro: “Como cualquier otro organismo vivo, los libros crecerán, se multiplicarán, cambiarán de color y, finalmente, morirán”.

Su obra fundamental, donde despliega su teoría y lo que vislumbró como “Arte nuevo”, es desarrollada en El arte nuevo de hacer libros, aparecido por primera vez en la revista Plural, en 1975; publicación dirigida por Octavio Paz, quien representaba la voz oficial de las letras de México, convirtiéndose en Premio Nobel de Literatura en 1990. El texto está dividido en los capítulos: ¿Qué es un libro?; Prosa y poesía; El espacio; El lenguaje; Estructuras y La lectura. Allí plantea, entre espacios en blanco, prosa poética, verso libre, y punzantes párrafos como aforismos afilados:
“Entre los lenguajes, el lenguaje literario (prosa y poesía) no es el más adecuado a la naturaleza de los libros”.
“Para leer el viejo arte, es suficiente conocer el alfabeto. Para leer el nuevo arte se ha de entender el libro como una estructura, identificando sus elementos y entendiendo su función”.
“El nuevo arte hace posible leer más rápidamente de lo que lo hacen los métodos de lectura rápida”.
“Un libro de 500 páginas, o de 100 páginas, o incluso uno de 25, donde todas las páginas son similares, es un libro aburrido considerado como tal libro”.

Antilibros, pseudolibros, nolibros
Comparado con Rimbaud y Duchamp, tildado de artista de “culto” e “inclasificable”, Ulises Carrión estudió Filosofía y Letras en la UNAM, y tras obtener algunas becas se trasladó a Europa. Allí profundizó estudios en lengua inglesa y clásica, en Francia, Alemania y el Reino Unido, donde conoció las obras del grupo Fluxus. Apasionado de la ópera -especialmente de Wagner-, le gustaba coleccionar cómics y películas clásicas de Hollywood.
Su tesis en la Universidad de Leeds, Inglaterra, se llamó “El beso de Judas y Enrique VIII”, de Shakespeare, de 1972. Al inicio escribe: “Una obra teatral es una estructura”. Motivado por la poesía visual y concreta, ese mismo año publicó una versión mecanográfica de Poesías, donde agregó de forma manual los signos de puntuación.

Ese mismo año 72, Carrión se instaló en Ámsterdam. En 1975 fundó en un sótano de la capital, hoy de los Países Bajos, la librería Other Books and So, donde desarrolló un trabajo colectivo junto a artistas como Aart van Barneveld y Michael Gibbs. Por entonces, publica el manifiesto donde rompe con los cánones de cómo efectuar un libro y de cómo leer, El arte nuevo de hacer libros. Ejemplar que ha sido replicado en Latinoamérica por editoriales como Ediciones Hungría y Tumbona, de México, e Imprenta Rescate, de Argentina. Luego, el ejercicio es más radical, cuando publica Bookworks Revisited, en 1979.
“No me considero escritor, porque utilizo el lenguaje, como suelo decir, desde un punto de vista no lingüístico, pero me considero escritor en el sentido de que creo que mi obra es importante para el lenguaje”, señaló el artista, quien cuestiona en su trabajo las formas de producción y circulación del libro. Carrión cree que es el propio autor quien debe hacerse cargo de aquella cadena de elaboración y difusión. El artista debe estar en sintonía con su obra, incluyendo el aspecto físico del libro.
Para ello, creó en Ámsterdam el sello In-Out Productions y luego Daylight Press. Editoriales vinculadas a la librería Other Books and So. Una postal que anunciaba la apertura de la librería se definía como un espacio “para la exhibición y distribución de otros libros, nolibros, antilibros, pseudolibros, cuasilibros, libros concretos, libros conceptuales, libros estructurales, libros de proyectos, libros sencillos”.

Carrión disfrutaba el arte de la fotocopia. Y en esa dinámica fue pionero de la repetición gráfica, diagramación y conservación. Publicó 12 números de la revista de arte correo Ephemera. La práctica comunitaria fomentó un intercambio intercultural entre artistas experimentales que trabajaban en Latinoamérica y Europa. La publicación le permitía capturar las diversidades estéticas que llegaban a través de la revista. El mexicano no se definía como un coleccionista, pero creó un numeroso archivo, a partir del material que publicaba y de las obras objeto que recibía de otras latitudes.
“Considero el archivo como una obra de arte”, dijo Carrión, “pero una obra de arte que implica un espacio (…) Implica la obra de otras personas. Un archivo puede sobrevivir”, agregó.
En 1984, Ulises Carrión obtuvo la ciudadanía holandesa. Cinco años después, enfermo de sida, murió en Ámsterdam, con 48 años. Una gran muestra de su obra, expuesta en el Museo Reina Sofía, de España, en 2016, se tituló Querido lector. No lea, donde 350 piezas, mostraron el mundo que exploró: el videoarte, los libros objeto, el cine, la fotografía y la performance. Allí, en un video, dice, leyendo algo que podría ser un libro: “La alegría de poder expresar alguna cosa con cualquier cosa, con casi nada”.
Perfil del autor/a: