Qué sé del collage / y qué sabe él de mí; una conversación con Gustavo Ramírez

enero 05, 2026
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¿Cómo empieza tu historia con el collage? ¿Cuál ha sido el camino?

Loco porque justo esta instancia de presentar los collages en una exposición ha hecho que tenga esta necesidad de narrar el origen, porque en la práctica sólo me sé el año; el 2018. 

Empieza con una junta creativa de la Raza Cómica. Nos juntamos a hacer un collage en un pliego de cartulina. Recuerdo haberme entretenido en la faena; todo arte empieza con ese enamoramiento con la técnica, hay que sentir cierto deslumbramiento con el acto creativo, y yo lo tuve ahí. No lo pensé en ese momento, pero hoy me parece una tremenda técnica para trabajar un imaginario propio. Bueno, “propio” es un decir, porque el collage es en esencia un arte de la sustracción; de la puesta en relación con otros trabajos. Su hechura es irreductiblemente colectiva. Se compone con otras piezas, muchas veces de otras épocas, a partir de elementos que el collage debe ordenar en un diálogo pictórico que idelamente insinue un tema, una escena, una sensación. 

En ese mismo periodo empecé a hacer algunos collage en PPT. Ese año ya había trabajado una imágenes en el programa, pero en ese momento lo hice con conciencia de querer hacer un collage. El primero que salió fue uno dedicado al poeta Rodrigo Lira. Le puse TopografíaDelirante… Era tan feo que era lindo. 

Cuando chico me gustaban mucho los dibujos y las imágenes en general -para mí arrendar una película incluía el placer de mirar las carátulas y los afiches-. Dibujaba un montón me acuerdo, pero no dibujaba bien… no como quería que saliera. Las imágenes siempre me fascinaron. La fascinación la entiendo aquí como una mezcla de emoción y estupor. Cuando empecé con el collage puedo decir que resolví, en parte, esa frustración con el dibujo. 

¿En qué momentos/ante qué estímulos/de qué manera elaboras un collage?

Por lo general en la noche o en la tarde -la hora malva que le dicen-. 

Las herramientas del PPT son básicas; recortar, enviar atrás, transparentar, duplicar, no es más que eso. Los primeros años recuerdo que me aluciné y pensé “quizás qué pueda hacer con un programa más actual” y compré una licencia de Photoshop.. pero se me fue en collera, era mucho pa mí- . De otro lado trabajo siempre con las imágenes que voy juntando en instagram. Cuando quiero hacer uno me meto a la carpeta de imágenes guardadas y extraigo un puñado. El collage entonces tiene que salir de esa selección. Esas son las reglas del juego pa mí. Pienso que esas dos caracteristicas; el uso aleatorio y contingente de imágenes y la de trabajar con un programa en desuso -o derechamente impensado para procesar imágenes- conservan un grado mínimo de sintonía con el collage análogo.

Ahora, vista en perspectiva, me parece que es una técnica algo hechiza que se defiende bien frente al auge de las imágenes generadas por la inteligencia artificial. Acá todavía hay manos moviéndose, ejecutando con los dedos la trama de la obra. 

Muy pocas veces he hecho un collage con plena intención, resolviendo cuestiones de qué idea determinada quiero expresar antes de empezar. Las excepciones son algunos collages de protesta -que de todas maneras salen de las imágenes contingentes guardadas en el banco de imágenes más reciente-. 

Respecto al mood y a los arcanos del estímulo… creo que muy rara vez le he sacado el  rollo al estado de ánimo de antemano o ante qué situaciones salen los collages, no conscientemente quiero decir. Pero después de terminados… eso ya es otra cuestión. Con algunos me pasa que al interpretarlos las significaciones y referencias se disparan. Con el tiempo los veo y me observo a través de ellos. A veces digo, uyy estaba pa la cagá ahí. Oh reconozco trazas de angustia, esperanza, miedo. Como la permanencia de la calavera en los collages hechos durante la pandemia. En ese sentido es más como: qué sé del collage / y qué sabe él de mí.

Esto pasa pienso, porque a diferencia de la rigidez de las formulaciones conceptuales y los enunciados discursivos, por lo general refractarios a la polisemia, la contradicción o la ambigüedad, la imagen simbólica logra un estadio de expresión más completo; no más claro, más profundo. No por nada el sueño se comunica a través de imágenes. Entonces, el lenguaje del inconsciente no es conceptual, es simbólico y se estructura mediante imagenes. No lo digo yo, lo dice el psicoanálisis. 

Jung por otro lado, el más misteriko se diría, escribió en el Libro Rojo: “No hay muchas verdades, sino sólo pocas. Su sentido es demasiado profundo como para ser captado de otra manera que no sea el símbolo”.

Eres doctor en Letras. Desde tu disciplina y tu contexto académico, ¿cómo entiendes el lenguaje del collage/las imágenes?

Desde mi formación disciplinar diría que el collage tiene una fuerte impronta moderna. Pienso en el “montaje” que implica la técnica del collage, y cómo éste está presente en el cine -por nombrar un arte plenamente moderno y masivo-. O en la música popular del XX. En la etapa experimental de los Beatles el collage musical es una de las claves de sus trabajos de estudio, incluso está presente en la portada del Sargent Peppers que es un collage enorme y excesivo.

Un autor cuya obra teórica tiene directa relación con el collage a mi parecer es Walter Benjamín. Se podría decir que su estilo de expresar su pensamiento -que es de por sí un mozaico heterodoxo de marxismo, estética, y misticismo judío- que consistía en armar con retazos de otros autores una exégesis de la sensibilidad moderna europea, poseía una urdimbre que es muy propia del collage. 

Benjamin ve el cuento maravilloso como un producto de ese juego del desarmado/armado de los signos-residuos de otros conjuntos significantes como uno de los tesoros “más poderoso que existe en la vida espiritual de la humanidad”, pues dice que es a partir de ese impulso de bricoler que el infante dispone de los temas de la tradición con “soberanía y candidez” para volver a contar el cuerpo. En ese sentido, para el autor el infante juega con la misma inventiva que usaría si esas imágenes fueran materiales de construcción o retazos de tela, de modo similar a como concebimos la dinámica intrínseca del collage. Volver a armar con pedazos el León de los cuentos de Alfonso Alcalde.

¿Qué temas te interesa comunicar con tu trabajo?

Con esto quiero ser breve, pero más que nada para jugar al misterio. Como no vengo del mundo de las artes plásticas, no me interesa tanto mostrar la obra bajo las lógicas de la autoría, sino promover el collage como una técnica de creación que posee una perspectiva de autoexploración de la psique propia y en relación con el mundo. Una forma de observar las imágenes que nos habitan. Algo así como un piquero a la piscina de la psique y sus imágenes. Muy en la línea de la exploración de los arquetipos Jungueanos. 

En los collages que he hecho creo vislumbrar eso a veces, pedazos de estados de conciencia que he habitado. 

¿Trabajar con imágenes ha cambiado tu forma de escribir? ¿Tu forma de escribir incide en cómo se entrelazan tus imágenes?

De momento es más un deseo que una realidad eso de incorporar la ligereza del collage al terreno, personalmente más árido y rocoso, de la escritura. Pero se ha pensado en esos exactos términos: cómo escribir como si estuviera haciendo un collage -aunque a veces sospecho que el misterio del arte no funciona así, desde esa conciencia pura y volitiva, sino desde un lado más lateral, entonces no sé si realmente se logra un trasvacije provechoso entre la literatura y este otro arte… pienso principalmente en la prosa, que es a la que le hago empeño todavía-. La poesía en cambio, al funcionar desde una prerrogativa de la imagen y desde una lógica de sustracción -en cortes de versos-  (la poesía es un sistema de “creación por medio de la pérdida” escribió Bataille), posee por derecho propio una afinidad meridiana con el collage. 

¿Cómo ves el panorama del collage en el país? ¿Quiénes están haciendo cosas interesantes? ¿Existe espacio para promover esta forma de arte? 

Sí, igual lo del collage digital limita un montón la interacción con otros colegas pienso. Pero en lo presencial sé del colectivo @sigilocollage que está integrado por un grupo de collagistas que se reunen los domingos en el GAM en actividades abiertas al público y que le echan ganas para promocionar este arte en Santiago. Son redes interesantes porque son periódicas y por lo mismo permiten que las convocatorias se abran temáticamente a la contingencia. A ese grupo pertenece Natalia Figueroa @figuenatalia, una talentosa collagista analóga, y a la que agradezco la idea de postular para exponer en el Palacio de Adobe ahora en la quincena. 

El panorama del college en general goza de buena salud. Tengo la impresión que creció significativamente con la cuarentena de la pandemia. En lo personal fue un período en que agarré vuelo. Tres o cuatro por semana. Probando cosas en el PPT. Metiéndole figuras Uno de los primeros eventos grandes fue el que organizó el Centro de Estudios de Collage @cecoll en el GAM el 2021 si mal no recuerdo. Ese encuentro que se llamaba “antología del collage” levantó una escena bien surtida de artistas que se dedicaban a esta técnica artística. 

Si me apuro me vienen a la mente algunas cuentas de collages que sigo además de las ya dichas como @cilantroperejil o @laverbovisual. 

¿Cómo crees que este nuevo ciclo político influya en su desarrollo?

Creo que la cultura está bajo amenaza en un gobierno de ultraderecha siempre -y a veces en uno de izquierda también-. Eso se sabe. Es muy probable que los recortes estatales vayan por ahí. Porque es un sector que no concibe la cultura como un derecho humano, ni siquiera como un derecho social.. y que la sociedad civil tampoco lo tenga claro, es un problema mayúsculo. 

De otra parte creo que por esto mismo la cultura es un bastión de resistencia importante, y en ese sentido sé que el mundo del collage, y otros aledaños como el bordado, la poesía, y las artes gráficas y callejeras en general van a saber estar a la altura de lo que requieran las circunstancias venideras. 

¿Por último, en qué consiste la exposición que preparas el viernes 16 y sábado 17 en el Palacio de Adobe (@palaciodeadobe)?

Lo que estamos preparando con Hernando Roa -amigo y productor de la muestra- para el Palacio de Adobe son, de un lado, la exposición de los collages ordenados a través de series (Calaca sideral y otras circunnavegaciones cósmicas, postales escatológicas, Pandereta numinosa) pero también una exploración de las imágenes con que están construidos los collages, de dónde provienen, qué significan. En eso estoy trabajando ahora, en rastrear algunas imágenes. Me he llevado algunas sorpresas… hoy me apreció una de un ocultista inglés del Siglo XVI. 

Además voy a incluir un taller el sábado 17 para compartir con los asistentes algunas de las técnicas y las claves teóricas de lo que entiendo por collage digital. Principalmente voy enseñar una técnica de composición mixta, que tiene como fondo una foto digital a un muro de la calle y sobre ella se monta el resto de las figuras. 

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