Xitlalitl Rodríguez: “Cómo vamos a reflexionar desde la poesía si no nos relacionamos con nuestro mundo e inmediatez más evidente”
Trayendo un ícono del cine hollywoodense desde una experiencia de infancia, la poeta y editora mexicana publicó en Chile Jaws [tiburón], bajo el sello de Falso Azufre. Sobre los años del libro, de la poesía como pensamiento y el vínculo con la naturaleza va esta conversación. “La poesía finalmente lo que hace es sacarnos de todas esas súper carreteras del capital, la explotación y la circulación masiva, y llevarnos hacia otro lado, darle otro significado a las palabras”, señala.
Un malentendido de la infancia, la industria cultural y otras poetas mensajeras se cruzan en la génesis de Jaws [Tiburón], de la escritora mexicana Xitlalitl Rodríguez Mendoza. El poemario es la novedad editorial de Falso Azufre, que llega a Chile a más de diez años de publicarse en México, y que coincide a su vez con los 50 años del estreno de la película del director Steven Spielberg, el 2025.
El libro se encontró con las editoras de Falso Azufre por otra poeta mexicana. Isabel Zapata presentó en La Furia del Libro de Invierno 2024 Una ballena es un país, viaje en el que trajo el texto de Xitlalitl, junto a otro que se encuentra disponible para lectura en línea: Catnip, un homenaje a su gatita Sinalefa. En una línea similar de proximidad a la naturaleza, especialmente a los animales, Jaws [Tiburón] cautivó a las locales, y lo quisieron incluir en su colección de ecopoesía.
“Estoy muy emocionada. Me siento muy afortunada de formar parte del catálogo de Falso Azufre. Ellas me contactaron y fui la más feliz. Además fue muy curioso porque el año pasado se cumplieron 50 años de la película; diez años de la publicación de la primera edición en México; ahora sale en Chile” –su primera versión fuera– “y también se está traduciendo al inglés”, cuenta la autora desde Ciudad de México, donde vive intermitentemente entre la capital y Guadalajara. Habita ambas ciudades por un doctorado que está realizando –el Interinstitucional en Arte y Cultura– y por su trabajo de cuidado editorial de la Revista Literaria de la Universidad Guadalajara, Luvina.
Allí, actualmente estudia el campo de la sociología de la traducción, específicamente dos mujeres que desarrollaron esta labor a inicios del siglo XX: “Micaela Contreras Medellín, que firmaba con el pseudónimo de Pedro Sánchez; y Maclovia Valencia”, detalla. Es justamente este tema, el de la traducción, uno de los detonantes del libro: cuando pequeña Xitlalitl creyó que el título que le pusieron a la película para su circulación en español –“Jaws”– significaba tiburón. Luego vio que se trataba más bien de “mandíbulas”. Error pero ni tanto: todo apuntaba al cuerpo del animal y a ciertos rasgos administrados en esa narrativa hollywoodense, sobre lo que problematiza este libro que, además, espejea el imaginario que hay en torno a esta especie y su explotación con lo que ocurre con los humanos.
“En estas páginas encontramos una insistencia en el signo y en la materia: repetir para desmenuzar, transformar, desdentar, agotar y quizás dar a luz para ingerir, porque todo es agua y todo vuelve a la espesura negra y salina, sea muerte o nacimiento”, nos dice Daniela Catrileo en la contraportada del libro.
Esta circulación de un libro lejano, además, resulta un ejercicio de reflexión para su autora, de volver a quien escribió esos poemas. “La poesía es un género que circula con otros tiempos y con otras otras formas que la narrativa, particularmente la novela, que es el gran género; entonces el hecho de que llegue a Chile, que, pues, es el canon para la poesía latinoamericana, me pone muy contenta. Me interesa mucho también cómo se lee allá”.
Ese allá es acá, desde donde hicimos esta conversación remota sobre tiburones, traducción, industrias culturales, temporalidades y ecopoesía.

–Hay una afición y una cercanía al agua, al mar. ¿De dónde viene esa aproximación?
Sí, eso es raro. Tengo un amigo que es un poeta bien padre, se llama Óscar de Pablo, que dice “no sé por qué los poetas mexicanos están obsesionados con el agua”, y parece que sí, es un tópico muy, muy recurrente acá en México.
No nací ni crecí en una ciudad con playa ni nada, pero mis sueños recurrentes de angustia tienen que ver con el agua y con el mar y esas cosas. Por otro lado, me parece que es un tópico que a todos nos es muy cercano; o sea, todos de alguna forma tenemos una relación con el agua o nos causa asombro o curiosidad o algo así. Por ejemplo, el libro del filósofo Gaston Bachelard, El agua y los sueños, donde plantea que es un elemento que está muy presente de muchas formas, desde su manifestación simbólica hasta la imponencia de un cuerpo de agua, o la falta de agua que también define ciertas condiciones de vida y de muerte. Es entonces uno de los elementos fundamentales que nos hacen tener que estar en relación con la vida y con el planeta.
–Escribir siempre es, por sobre todo, proponer una versión sobre cualquier tema. En este caso, este ejercicio es aún más explícito al construir una versión desde múltiples dimensiones, trayendo varios recursos sobre los tiburones. ¿Qué quisiste problematizar con esta versión que traes en Jaws?
La idea del libro parte originalmente de la película Tiburón. Mi contacto con ella fue a través de la televisión abierta. En mi casa nunca tuvimos televisión por cable. Me eduqué con la televisión abierta, con los doblajes. En todo Latinoamérica a esta película le pusieron Jaws, entonces crecí creyendo que en inglés significaba “tiburón”. Hasta ya muy grande supe que no, que era “mandíbulas”. Esto me llevó a reflexionar sobre cómo el lenguaje está mediado por muchas condiciones no particulares.
Quería partir con la con la figura del tiburón específicamente, que, pues, en esta película se presenta como un monstruo, como algo absolutamente terrorífico, que además tiene una intencionalidad contra los humanos. Por ahí empezó esta reflexión: quise hacer una desmitificación del peligro, de los tiburones como especie; algo que también sirviera como vehículo, como una metáfora para hablar de nuestra propia condición de clase, hacer este vínculo entre la explotación de recursos y la explotación laboral, y esto me llevó también a reflexionar sobre temas que me interesan mucho, como la traducción, y cómo la lengua refleja ciertos aparatos totalizadores.
El hecho de que el doblaje se hiciera en México, o en Argentina o en España, y eso valiera para para todo Latinoamérica, ese tipo de prácticas, es algo que me parece importante. Por ejemplo, ¿por qué Guatemala o Paraguay no pueden tener su propio doblaje de las películas? Bueno, empezamos por la circulación del capital, los intereses económicos, obviamente. En eso, la poesía finalmente es lo que hace sacarnos de todas esas súper carreteras del capital, la explotación y la circulación masiva, y llevarnos hacia otro lado, darle otro significado a las palabras.
–Convocaste la ficción del tiburón incluida en esta película, pero también en otros productos culturales que andan por ahí, algunos muy ridículos. ¿Quisiste también reírte como un arma crítica?
Sí, completamente. Finalmente. Ahora sabemos –pero no siempre lo hemos sabido– que Hollywood es un molino de carne y de utilería. Ellos se dedican a hacer entretenimiento con la destrucción, pero ahora sabemos también que la realidad siempre supera la ficción y que esta destrucción va mucho más allá de cualquier historia, cualquier película, cualquier tiburón, todo lo mecánico que pueda llevarnos a creer. Y es lo que podemos ver ahora, por ejemplo, con los incendios en Argentina, en la Patagonia, y el idiota de Milei diciendo que le chupa un huevo. O sea, finalmente toda la destrucción y genocidio va de la mano con el ecocidio, y eso tristemente va mucho más allá de cualquier ficción y de cualquier efecto especial o utilería, de cualquier artificio que podamos ver en el cine.

–¿Podríamos decir que estos poemas le dan voz a esta naturaleza? Y si es así, ¿desde qué posicionamiento se produce esta posibilidad que da la poesía de ponerle voz a esta especie?
Me gustaría pensar que sí pude darle voz a una especie que ha sido vilipendiada en muchísimas formas: de peligrosa, asesina. Luego está otra forma que me parece todavía más indigna y horrorosa, que es el mundo corporativo de la sociedad donde se usa el concepto de tiburón para referirse a un empresario. Y luego están estos programas como Shark Tank, donde van a proponer negocios y les dan dinero. ¿Por qué hacen eso? Ya los están exterminando, van a acabar con ellos, por lo menos no hablen de ellos.
Más que dar voz, quería reflexionar sobre por qué en algún momento se decide culturalmente que un animal, por ser ese animal específicamente, es malo, es nocivo. En ese sentido, me parece que sin la poesía no habría pensamiento crítico; que es una forma que nos lleva a reflexionar sobre estos consensos o lugares comunes que terminan siendo muchísimo más peligrosos que cualquier otra cosa. O sea, si pensamos que un animal es malo por sí mismo, solo por existir, ese pensamiento me parece que finalmente es el pensamiento totalitario. Eso sí me parece bastante nocivo y peligroso.
Finalmente, empecé a hacer los poemas a partir de la película, pero luego ya iban cuatro y dije “no pues, tampoco voy a escribir solo de esto”; no tendría mucho sentido, entonces por eso hice esto de ver el tiburón en diferentes contextos, donde además, curiosamente, aparecen muchas anécdotas con militares o en contextos de guerra.
–Hay varios gestos políticos en el libro. Me gustó mucho esto de querer “parir tiburones/ porque no necesitamos más humanos”. “Quiero ser un acuario, no una incubadora”. ¿Cómo surge ese gesto? Me parece que es radical en el planteamiento.
Hay que decir que este es un libro que escribí hace 12 años. En ese momento pues me estaba preguntando –no sé si de una forma seria o no– si quería tener hijos o no –al final no me animé–; pero ahora que lo veo en retrospectiva, pues es un tema muy presente en este libro.
No sé si tal vez tengo una mirada muy pesimista de lo que está pasando, de lo que puede pasar con las especies en este planeta, pero lo que sí me queda claro es que está horrible: los seres humanos, los hombres que están a cargo de todo y hacen las guerras, también las mujeres liberales, las liberals gringas. Creo que iba en ese sentido. Cuando nos ponemos a ver cuántas especies desaparecen al día, porque ya no podemos parar la destrucción aparentemente en ninguno de los países. Nadie está respetando las leyes, los tratados internacionales, las emisiones de dióxido de carbono…. nos vamos a ahogar. Tendría que haber más de lo que están haciendo las orcas. Las mismas expresiones de los animales de decir ¡basta!
–Dani Catrileo destaca en el texto de contratapa el gesto de la insistencia, que hay reiteraciones y desde ahí también se juegan algunas cosas en el poemario. ¿Qué dirías sobre este recurso que utilizaste?
Crecí en una familia católica, entonces sí siento que viene mucho esta cuestión repetitiva como de plegaria. Es un rasgo no sé si de toda mi poesía, pero sí que uso bastante. También tiene que ver con que ayuda a dar un entorno bastante inmersivo, que es finalmente el del océano, este movimiento de olas. Supongo que eso buscaba responder, pero la verdad es que ahora no lo sé muy bien.
–Eso es fantástico, porque además cuando uno publica algo, eso se escribió mucho tiempo atrás, entonces hay un tiempo distinto. Luego, que alguien como Dani Catrileo encuentre este rasgo que una ya olvidó ni recuerda por qué lo hizo…
Esto que mencionas de los tiempos me parece muy bonito, porque justamente los tiempos de la poesía están más emparentados con el tiempo geológico que con los tiempos de la narrativa, de otros géneros que híjole, que ahí sí tiene que ser cada… sobre todo para quienes publican con este Hollywood de lo editorial, estas súper mega editoriales que sacan libros a destajo.
Como parte de una tesina de un máster sobre estudios de traducción, entrevistaba a un agente literario alemán aquí en México, y le preguntaba por qué no publican poesía. Me dijo que no, porque nadie traduce poesía, porque es doble costo, porque hay que pagarle al autor y a quien traduce, y luego porque la gente sabe que la poesía no se traduce bien. Y no, nadie compra poesía, no es negocio, y sin embargo sigue existiendo y se siguen traduciendo poemas y se siguen publicando libros de poesía. Entonces sí, pues son tiempos que van a un ritmo mucho más lento. Es lo que pasa en el poema, que tiende a una circularidad del tiempo y tiende a una pausa en este mundo de aceleracionismo y destrucción.
–¿Tienes un concepto de ecopoesía? ¿Te sientes tú parte de ese concepto?
Sobre ecopoesía, pues acá hay un movimiento muy fuerte en México. Lo relaciono justamente con la poesía, que es también un dispositivo de pensamiento, de reflexión y de crítica hacia el ecocidio en general, y bueno, hacia nuestra la relación que tenemos en este momento en el antropoceno con nuestro entorno, pero a través de un lenguaje…claro, porque el lenguaje que nos envuelve en todo; que puede ser totalizante pero que también a través de él podemos romper las cadenas de poder, podemos romper las opresiones, o si no romperlas, al menos hacerlas visibles, que creo que este es el primer gran paso. Creo que eso es la ecopoesía.
Acaba de salir una antología que se llama Sensacional de literatura mexicana, donde están las grandes autoras de ecopoesía que son Mónica Nepote, Maricela Guerrero, Nadia Escalante; también, Francisco Cerrato, que es ensayista y hace cosas increíbles sobre el territorio; Mónica sobre la montaña, los ríos. Entonces sí. Hay un movimiento muy fuerte. Yo no me consideraría parte de esto porque me parece que no tengo la formación teórica, no tengo las referencias que me hagan parte de esto, si bien toco temas de la naturaleza; porque pues sí, es que es imposible no hacerlo. O sea, cómo vamos a reflexionar desde la poesía si no nos relacionamos con nuestro mundo e inmediatez más evidente que son las plantas, los animales, los honguitos, es un poco el exterior.
En una clase de lingüística muy bonita que tuve en la maestría con la profesora Nicte Palacios, nos decía que por eso muchas de las medidas en inglés son pies o una cuarta, que son la medida de las manos. Nuestra relación con el entorno la empezamos a medir y a proporcionar a partir de nuestra relación con el mundo; todo a partir del cuerpo y nuestro contacto con lo que nos rodea.
–¿Cuáles son tus preocupaciones poéticas actuales?
La poesía es la expresión más clara o tangible que tenemos en la memoria. En ese sentido es que escribo, en el que exploro, en el que leo también. Soy pésima lectora. Todo lo que leo, aunque me encante, se me olvida, entonces tengo que volver recurrentemente a las cosas que me gustan mucho, lo cual es muy bonito también porque luego encuentras cosas que no habías visto a lo mejor antes.
La poesía es un archivo vivo y me gusta mucho esa naturaleza que le impide definirse, o decir “esto es poesía y esto no”. Me gusta que a veces tenemos que ayudarnos incluso de datos sociológicos para decir qué es un poema y qué no. Por ejemplo, hay una antología del Fondo de Cultura Económica que se llama El poema en prosa en México y que me gusta mucho porque descubrí cosas muy bonitas como una poeta que se llama Josefina Zendejas, que apareció en una antología que hizo en México Gabriela Mistral, que se llamaba Lecturas para mujeres. Esta poeta de un pueblo perdido de Guanajuato hacía unos poemas en prosa y cuentitos bellísimos y nadie sabe en qué fecha murió. O sea, de nuevo este descuido que tenemos hacia nuestras autoras. En esta antología viene un fragmento de Pedro Páramo de Juan Rulfo, que es la novela mexicana.
Se me hacen muy bonitos estos hallazgos y cómo la poesía se nos va haciendo presente en muchísimas cosas. Soy muy privilegiada porque tengo trabajos que tienen que ver con la literatura, y eso es raro al menos en Latinoamérica. Es como imposible hacer poesía y para publicar poesía debemos hacer un montón de trabajos más. Reflexiono sobre eso, es un tema que también me parece que está presente en Jaws.
Finalmente, me gustaría destacar el gran trabajo editorial que hicieron Constanza y Dana, porque me hicieron ver cosas que yo no había visto en el libro, errores incluso. Esta segunda lectura fue muy bonita y muy generosa de su parte.




