Bío Bío Despertó: relatos y vivencias del estallido social en 100 palabras

Tras la rebelión popular del 18 de octubre, inmediatamente comenzamos a registrarla en los muros, en las propuestas estéticas, en las calles ardiendo llenas de rabia, en las conversaciones con nuestrxs compas, con nuestrxs núcleos afectivos y de convivencia. Nuestra forma de ser cambió y así también nuestros intereses.
 
Parte de esas transformaciones, son reflejadas en el el Libro: “Bío Bío, despertó relatos y vivencias del estallido social en 100 palabras”. Una propuesta de trabajo colaborativa, realizadas por una diversidad de voces: mayores, encapuchadas, sabias, enrabiadas/ enamoradas,  que convergieron en las calles de Concepción y sus alrededores, y que fueron compiladas por la Cooperativa de Editoriales Fío Fío. Voces que en tiempos de pandemia trazan un horizonte absolutamente necesario y nos vienen a remarcar que nunca más podemos volver al neoliberalismo y asumirlo como “normalidad”.
 
A continuación les compartimos algunos textos para que se motiven con la lectura:
Viejito Pascuero No te acuerdes de mí   

 

Se encontraba en primera línea vestido de viejito
pascuero, mientras todos sufríamos por los 28º de calor.
En su pecho colgaba un letrero que decía: «Viejito
pascuero acuérdate de mí, queremos a Piñera fuera
del país», mientras que en su espalda anunciaba un mensaje
desesperanzador que decía: «con este sueldo miserable
no alcanza ni pa’ regalos jojojo».
Semanas después se integró su reno comunicándonos
que las AFP y las Isapres lo habían estafado, y que le habían
robado la luz , el agua y la nieve. Ese era el viejito pascuero real.
Los otros que circulaban por Concepción
eran sus ayudantes.
 
Casandra León, 30 años. Concepción
Presente Eterno 

 

La cara pálida
La sonrisa y los globos colgados
Te vimos
Y el grito en la oscuridad
te convirtió en rostro de dolor
y la dignidad humana
Pisoteada por la invisibilidad y la indiferencia
 
Libre corriste con el lomito azabache
Memoria rebelde del presente eterno
 
Las calles se arreglan los muertos no vuelven
Daniela Carrasco
César Mallea
Germán Aburto
Romario Veloz
José Uribe
Alex Nuñez
Kevin Gómez
Manuel Rebolledo
Hasta trascender como un rayo iluminado atravesando el universo.
 
Frankie Teardrop
Fuego
 
Y ahí estaba yo en la barricada llena de hollín,
hipnotizada por el fuego, viendo como se consumían ahí
mis frustraciones, mis penas y nacía mi libertad.
 
Natalia Inostroza Vidal, 28 Años. Lota
El muchacho de los ojos dulces 

 

Fue en uno de esos días que marchaba poca gente
cuando lo vi. Yo andaba en bici y me uní a la marcha
contra el TPP. En algún momento cruzamos miradas
 terminamos caminando uno al lado del otro.
Intercambiamos palabras y gritamos juntos, ahí me
percaté de la mirada dulce de su rostro serio.
El viernes pasado, para la gran marcha lo volví a
encontrar, fue él quien me saludó en medio de ese mar
de gente.
Hoy nuevamente saldré en bici, si lo veo le preguntaré
su nombre.
 
Névok Vera, 30 Años. Concepción.
La marcha final 

 

En las marchas ocurre que, llegado un minuto, una
fracción de segundo
nada volverá a ser como antes, reventaron todas las
estrellas de mi cráneo,
mi cabeza desapareció en el cosmos…luego un manto de
sueño espeso…
sobrevino el dolor aquel que atraviesa todo lo que uno
es…o fue…
insoportable, inaguantable, hasta sentir el aliento de la
muerte que machaca los oídos punzantes y lejanos
se aflojan mis esfínteres,
vinieron a agarrarme sin pronunciar mi nombre,
dejé de ser persona…no se cansarían de golpearme,
aunque yo sea su padre, su madre, su hijo, su hermana,
su tía, su abuela, ¡soy tú mismo! ¡qué quieres de mí!
que me aleje de la marcha tras mi muerte ¡Cómo lo
haré!
Aún no olvido mi nombre
aún sé
que me llamo
C
                    h
                                        i
                              l
               e
 
NorteSur, 66 años. San Pedro de La Paz.
 
 
Erre de Revuelta 

 

Rabiosa R enmudecida, gutural en mi lengua, te
pronuncia un pueblo que a gritos ensordecen
inclusive mi franco acento infantil.
 
Rabia, rebelión, resistencia. Ruidosa rebeldía
revolucionaria de una angosta franja de tierra
aletargada, perdón, alargada que al nombrarte
despierta.
Hay algo en tu sonora potencia, brutalmente enfurecida
que ahorca la cobardía temblorosa de mi fonética.
Libertad, igualdad y fraternidad, consonante gutural,
aunque no he podido pronunciar tu nombre he vibrado
tu presencia.
 
Génesis Salazar Muñoz, 23 años. Hualpén.
Cooperativa de Editoriales Fio Fio
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