Roberta Iannamico y su obra reunida: “Asómense si son curiosos. Hay varios poemas cortos”
La poeta y cantautora argentina publica en Chile “Caballo de Hule. Obra reunida (1997 -2008)”, bajo el sello Libros del Cardo. Con las ilustraciones de Camila Palaveccino, el volumen reúne siete libros que abordan su mirada de los animales, la cotidianidad y lo sensible. Iannamico estará en Chile compartiendo lecturas en Valparaíso.
La experiencia cotidiana en la poesía es parte de lo que la artista argentina Roberta Iannamico presenta en “Caballo de Hule. Obra reunida (1997-2008)”, publicado por Ediciones Libros del Cardo. Los animales y su presencia, paisajes y emociones se escriben en textos, quizás, inocentes, pero complejos, repletos de imágenes hermosas.
Con las ilustraciones de Camila Palaveccino, el volumen aúna los libros El zorro gris. El zorro blanco. El zorro colorado (1997), Mamushkas (1999/2016), Tendal (2000), El collar de fideos (2001), Dantesco (2006), Muchos poemas (2008) y Poemas de animales (2008).
Roberta Iannamico estará en Chile durante agosto, visitando Santiago y Valparaíso, donde presentará su trabajo en Editorial Monada. Precisamente, el día 15 de mayo a las 17:30 hrs., además, estará en una lectura de poesía junto a Priscilla Cajales, Natalia Figueroa, Sofía Vaisman y Macarena García Moggia en la Librería Qué Leo de Valparaíso (Cochrane 861).
Como señala la poeta y editora de Libros del Cardo, Gladys González, “Roberta Iannamico es una escritora que logra crear mundos sensibles y cargados de memoria, el minimalismo y frescura de sus poemas nos deja inmersos en praderas, riachuelos, campos, historias de abuelas, madres e hijas y animales cargados de ternura y paz”.
Caballo de Hule se encuentra a la venta desde el portal web de la editorial y en Buscalibre.cl

-Este libro forma parte de la colección de poesía para infancias y adolescencias. ¿Cuál es tu mirada sobre este campo de escritura?
Niñeces y adolescencias son lectores muy sensibles a la poesía, en cualquier tipo textual que la encuentren. Tienen un oído receptivo y un corazón que piensa. A mí me pone muy contenta si mi poesía les gusta a la gente de esas edades, me enorgullece, y agradezco que se la ofrezcan.
-En ese sentido y en base a tu experiencia. ¿Cuán importante crees que es la aproximación de las infancias a la poesía?
Es importante porque es cómodo y gozoso ese código para ellxs, es divertido y tiene reverberaciones que llevan a ideas o descubrimientos, o el disfrute musical, el disfrute de la voz, el misterio, las imágenes, el poema singular de cada lectura, la autolectura, las preguntas, la sorpresa, el juego, la libertad en el uso de la palabra.
-¿Cuán cercana eres a la poesía chilena?
Soy medianamente cercana o bastante cercana. Conozco pocxs pero me gustan mucho, especialmente las mujeres. También lxs poetas mapuche.
-También eres creadora musical. ¿Cómo dialoga tu trabajo con la palabra con esta labor?
El poema es zen, un ejercicio humilde que puede olvidarse. La canción es una reina que te pide vivir a cambio de cierta alegría que te da. Tengo muchas canciones y sigo haciendo cada tanto, es para mí un momento energético bastante elevado la canción. No siempre accedo. Las mías son muy tradicionales, yo creo que no se parecen a mis poemas, aunque algunos pocos poemas se han convertido en canciones.
-El libro reúne poemarios de varios años. ¿Cómo fue el proceso de revisión? De alguna forma es como mirar atrás.
Sí, es lindo, como mirar un álbum de fotos; como verte parecida en algunas o muy distinta en otras, ver los cambios y lo que perdura. Tenerte piedad y un poco de ternura.
-El libro plantea imágenes cotidianas, reflexiona sobre los animales. ¿Cómo describirías la potencia creativa de la palabra poética? ¿Cómo funciona para ti?
Funciona cuando tiene verdad, tira una amorosidad que se despliega en sentidos y sentimientos. La palabra que sea puede brillar por la fuerza de la experiencia de la poeta o por casualidad.
-¿Qué llamado harías a las y los lectores para conocer este libro?
Que se asomen si son curiosos. Que hay varios poemas cortos.

Poemas de Roberta Iannamico
***
Las mamushkas se comen
las flores de la madreselva
hacen la siesta
la espalda doblada
como una cuna
***
Las mamushkas se callan cuando deberían hablar
no pueden parar el murmullo que las habita
nadan en el rumor
de las hijas creciendo
***
Cuando una mamushka duerme
la mamushka de su vientre vela el sueño y canta
para que la mamushka de su vientre duerma
***
Una mamushka considera a la cebolla de su misma especie
no la corta ni la pica
la pela apenas
y esa desnudez
la hace llorar
***
Un cisne ruboriza a las mamushkas
un cisne rosado
hay múltiples cisnes debajo de las plumas
las mamushkas lo saben
no lo dirán jamás
***
Una mamushka nunca
llevará vestido espumoso
pero sabe leer los pliegues de la seda
como su madre
y la madre de su madre
***
Las mamushkas aman las cucharas soperas
las usan de espejo
para verse al revés
***
Nadie le dijo a la mamushka
que no nació de un repollo
***
Hay falsas mamushkas
tapan todo hueco
son un gran nido
***
Las mamushkas
duermen entre tules
como las princesas
y los huevos de pascua
***
El agua de los ríos sirve de espejo a las mamushkas
el agua adentro del río
y una mamushka fugaz
que la corriente arroja al mar
de esos ojos nacen los moluscos
para los buscadores de perlas
y otros tesoros
***
Una mamushka lee un libro tenue
de papel de arroz
no termina nunca de dar vuelta las páginas
***
Tantas sombras viven
en la sombra de una mamushka
que la noche es mínima
***
El amor es múltiple
alguien ama a una mamushka
***
Una mamushka puede
hacer equilibrio sobre el lomo de una cebra
pero se aburre
prefiere desenhebrar
separar lo blanco de lo negro
envolver a la cebra con papeles bellos



