María Gabriela Reascos: “Ser una editorial independiente es la actitud de atreverse y creer en las y los autores que queremos sean leídos”

julio 22, 2026
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Junto a Javiera Romero, conforman el comité editorial de Los Libros de la Mujer Rota, que se encuentra en una nueva etapa. Fundada por la escritora Claudia Apablaza el 2015 y retomada en una posta por Romero y Reascos, para esta casa editorial “lo que se abre ahora es una apuesta por formar una comunidad lectora crítica y diversa, para una vez más dar espacio a nuevas escritoras”, como señala la actual coordinadora y editora en esta conversación para #NoSéPorQuéLoHago.

Todo tiene un pasado que, en parte, se intersecta con el presente. El caso de la editorial Los Libros de la Mujer Rota esta premisa se expresa con firmeza. Nacida el 2015 bajo la dirección de Claudia Apablaza, hoy se encuentra en una nueva etapa. Radicada en España, a cargo de una librería -Estrella distante- junto a Jorge Núñez, la autora dejó la editorial en manos de Javiera Romero y María Gabriela Reascos.

Los Libros de la Mujer Rota nace en 2015 por iniciativa de Claudia Apablaza, escritora y editora chilena, a partir de una pregunta urgente: dónde se encontraba la escritura de mujeres y disidencias en Chile y cómo abrir espacios para discursos que no encontraban visibilidad en el panorama editorial”, narra María Gabriela.

Desde ahí, sigue, “construyó un catálogo de narrativa—cuentos, novelas—, ensayo y pensamiento crítico que buscaba conectar autoras y autores con lectoras y lectores de distintos territorios, entendiendo el libro como una herramienta para la visualización y reflexión del labor literario latinoamericano en voces fuera de lo hegemónico”.

Con esa base, con una década de trayectoria y publicaciones -entre las que se encuentran el clásico contemporáneo Quiltras de Arelis Uribe- se encuentran en una nueva etapa, la cual, cuenta María Gabriela, “nace de una decisión de Claudia, la cual encuentro totalmente honesta con ella misma y la labor que lleva años realizando, que es volcarse de lleno a su escritura. Antes de hacerlo, confió en mí para continuar el proyecto como nueva coordinadora y editora, y esa confianza creo que no fue casual, porque mi formación está muy de la mano con lo que ella construyó, en torno a los feminismos y la escritura de mujeres”. 

“Aunque Claudia tomó esta decisión, sigue apoyándonos y acompañándonos con su experiencia. Ha sido una gran mentora para mí. Su legado lo seguiremos proyectando en la editorial, y lo que se abre ahora es una apuesta por formar una comunidad lectora crítica y diversa, para una vez más dar espacio a nuevas escritoras”, aclara.

Como parte de esto, la primera publicación de Los Libros de la Mujer Rota es una nueva edición de la novela Por qué volvías cada verano, obra autobiográfica de la autora argentina Belén López Peiró, publicada bajo su nueva colección titulada Artefactos.

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-Son una editorial independiente. ¿Cómo comprenden este concepto de independencia en el campo editorial?

Para nosotras, ser una editorial independiente significa tener la libertad de construir un catálogo propio. No respondemos a lógicas comerciales externas ni a tendencias impuestas por el mercado, aunque a veces sí tenemos que pensarlas, pero  respondemos, más bien, a una visión, a ciertos gustos literarios y a una apuesta genuina por los libros que creemos que la (nuestra) comunidad lectora necesita.

Esta independencia es también una práctica cotidiana que implica asumir riesgos. Cada título que publicamos viene acompañado de una pregunta que nos hacemos constantemente: ¿cómo logramos que este libro cobre vida y llegue a más lectoras y lectores? Esa pregunta nos obliga a ser creativas, a buscar caminos alternativos de circulación, a no conformarnos con los canales tradicionales. Ser una editorial independiente es la actitud de atreverse y creer en las y los autores que queremos sean leídos.

-Desde esa definición, ¿cómo se inscribe su propuesta, en esta etapa, en el campo editorial local? 

Nuestra primera colección se llama Artefactos, y esa palabra ya dice mucho de nuestra propuesta. La usamos en múltiples sentidos: como evidencias que sobreviven al tiempo, como prueba material de lo que decidimos no ver, como dispositivos para interrumpir la indiferencia, como estructuras capaces o incapaces  de sostener el peso de la realidad. Publicamos ese tipo de libros. En ese marco, nuestra posición en el campo editorial tiene que ver con la recuperación y difusión de voces que creemos necesarias: textos que merecen ser reeditados para que puedan seguir hablando, para que no queden fuera de circulación. Pero publicar no nos basta, porque pensamos que el libro está hecho para leerse en comunidad, y esa lectura compartida es también parte de nuestra propuesta en esta nueva etapa. Es ahí lo que nos interesa y motiva. 

-¿De dónde viene el nombre que tienen?, ¿cómo se aplica al criterio de selección y publicación que tienen, de las autoras que eligen?

El nombre viene del título del libro La Mujer Rota de Simone de Beauvoir, que es un libro de tres relatos que narran cómo las relaciones amorosas tradicionales destruyen a la mujer y perpetúan la desigualdad de género. Estoy segura que Claudia tiene más que decir al respecto, pero desde mi lugar como lectora y mujer feminista, el nombre siempre me llamó la atención, porque buscaba una editorial que se especializara en esos títulos y que le diera espacio a esas voces.

Por otra parte, me parece importante que el nombre contenga la palabra “libros. La frase “Los libros de la mujer rota” da la sensación de habitar el librero de una mujer emancipada, militante, aunque rota por el sistema. Y creo que el catálogo se condice con eso. Son libros que dialogan entre sí no solo por ser mujeres o personas femeninas quienes los escriben, sino también libros que siguen explorando las desigualdades respecto al género, la raza y la clase e imaginando otras formas de habitar esos espacios en su rotura. 

Entonces sí, el nombre Los Libros de la Mujer Rota remite a una tradición literaria y simbólica que nos interesa revisitar y resignificar. Para nosotras, La «mujer rota» no es una figura definida por la fragilidad o la derrota, sino por la capacidad de transformar la fractura en lenguaje, pensamiento y creación. Desde esa perspectiva, nuestro catálogo se construye a partir de escrituras que nacen de una urgencia vital. Autoras y voces que escriben porque la escritura constituye una forma de resistencia, de supervivencia o de comprensión del mundo.

-¿Cuáles son sus trayectorias profesionales? ¿Cómo confluyen sus saberes aquí? 

Mi camino hacia la edición viene de dos lugares: las letras y los feminismos. Soy licenciada en letras y me acerqué a la edición desde la corrección de estilo y en un intento de escritura (porque siempre son intentos) de ficción y poesía también. Pero fue desde mi militancia feminista, a partir del 2018, donde encontré el punto que convergía la literatura y la lucha por la desigualdad de género. 

Hoy estoy empezando mi tesis de doctorado sobre metodologías de análisis del espacio narrativo con perspectiva de género, en libros de autoras contemporáneas del Cono Sur. Eso me tiene muy atenta a cómo se están posicionando las autoras latinoamericanas en el circuito editorial. Gracias a esto estoy coordinando la editorial desde enero de este año, ya que comparto con Claudia tanto la pasión por lo literario como la formación en investigación académica con una salida en la agenda social, cultural y política. De hecho, nos conocimos en un seminario organizado por ella. Así que cuando me comprometí con seguir la editorial, lo primero que hice fue llamar a Javiera, quien fue mi compañera de universidad en la carrera de letras. 

La carrera te lleva por diversos caminos y Javiera encontró el suyo en la gestión y mediación cultural, en la cercanía con distintos públicos. Ella conoce el ecosistema del libro desde la práctica, desde el encuentro con la gente, y eso es justamente lo que la hace valiosa para este proyecto. Le gusta lo lúdico, hacerse preguntas, y tiene muy claro algo que para nosotras es central: el libro cobra vida cuando se comparte. Trajo a la editorial una pregunta que se volvió central para nosotras: cómo construir una comunidad lectora, cómo pensar la lectura como una experiencia que también debe ser compartida. Creo que nos complementamos bien: yo vengo más del texto y la investigación, ella de la comunidad y la circulación. 

-Su catálogo tiene autorías de mujeres, principalmente. ¿Cómo eligen lo que publican?

Cuando pensamos en qué publicar, nos preguntamos: ¿este libro a quiénes podría interpelar? ¿Dice algo que necesita ser dicho? Nos interesan obras que conecten lo político con lo sensible y lo cotidiano, que hablen de cuerpos, afectos y formas de existir que no siempre han tenido espacio. Voces que han quedado al margen, historias que incomodan, escrituras que abren algo en quien las lee.

Y sí, nuestro catálogo tiene principalmente autorías de mujeres, pero más que una política editorial es una consecuencia natural de lo que nos mueve: hay muchas voces que todavía no han llegado a las manos correctas, y eso es lo que queremos cambiar. Es por esto que nos interesan obras que dialogan críticamente con la realidad, que cuestionen las estructuras de poder y que exploren formas alternativas de habitar la experiencia en un mundo cada vez más hostil. 

Respecto a los géneros literarios que publicamos, en el ensayo lo que nos interesa son pensamientos vivos, capaces de establecer vínculos entre lo político, lo sensible y lo cotidiano; reflexiones que amplíen nuestra comprensión de los cuerpos, los afectos, las relaciones con otras especies y las diversas formas de estar en el mundo. En la ficción, creo que lo que más nos llama son aquellas escrituras que hacen del lenguaje una herramienta de exploración y transformación, ya sea visibilizando situaciones o experiencias que históricamente han sido relegadas o abriendo paso a nuevas formas de representación y, por ende, de emancipación y reparación colectiva. 

Al pensar en las voces que nos gustaría leer, ponemos nuestra mirada en relatos y subjetividades que buscan hacer frente a los discursos hegemónicos en búsqueda de una transformación social. Hoy más que nunca creemos que el arte es un canal para resistir ante la represión y la inmediatez del sistema neoliberal. 

En definitiva, nosotras pensamos los libros como espacios de encuentro y circulación de ideas, reflexiones, pensamientos, que sean capaces de dialogar con el entorno y, al mismo tiempo, con la capacidad creativa de cada persona… algo así como una biblioteca colectiva donde la lectura se convierta en una práctica crítica, comunitaria y profundamente humana. 

¿Cómo trabajan el componente gráfico, la visualidad de sus libros?

Pensamos en las múltiples formas de trabajar la portada de esta colección. Tenemos varios bocetos trabajados y descartados. Fue un proceso más lento de lo que esperábamos, pero no por eso menos divertido y lleno de aprendizaje. 

Junto a las directrices de la diseñadora chilena Belén Sánchez, buscamos algo simple que tuviera colores que nos den un indicio de lo que anticipa el relato: colores sólidos y difuminados que conviven en tensión. La portada de Por qué volvías cada verano lo muestra bien. Buscamos un diseño geométrico que rompa visualmente la superficie del libro, así como el nombre de la editorial que sugiere algo roto. Además, mezclamos el diseño con nuestra propuesta editorial al presentar las definiciones de Artefactos en una de las solapas del libro. Fue una forma de decir: «espero que estas definiciones puedan anticipar su lectura». Así que pensamos la portada como algo estético y como pistas del relato. 

En nuestros próximos títulos de la colección, se mantendrá la misma idea estética de ruptura pero cambiarán los colores y ciertos símbolos, porque creemos que el diseño también construye sentido y pertenencia para una editorial. De hecho, nuestro mayor desafío está aquí, pensar gráficamente y encontrarnos con personas que quieran crear y habitar estos libros con nosotras.

-¿Cuáles son los novedades editoriales que tienen y los próximos títulos que van a publicar?

Nuestro primer libro de la colección es Por qué volvías cada verano de la escritora argentina Belén López Peiró. Es un libro que habla del trauma desde adentro, pero con una particularidad formal muy potente, porque se entreteje con archivos judiciales para mostrar cómo habla el entorno cercano cuando eres víctima y cómo el lenguaje institucional convive con la experiencia de quien sobrevive. Este título desde mayo ya lo encuentran en librerías del país, y también lo tuvimos en el stand durante la Furia del Libro, con un especial regalo a quienes se lo llevaban, pues creamos nuestro primer Club de Lectura Mujeres Rota. Así, con la compra del libro quedaban automáticamente inscritas para el Club online. Lo celebramos a principios de mes, y en adelante queremos generar este tipo de instancias directamente con nuestras lectoras para ir generando la comunidad. Se viene nuevamente una sesión ahora presencial.

El próximo título aún no lo podemos anunciar (¡sorpresa!), pero sí podemos decir que dialoga con el primer libro de la colección: la violencia, el duelo y la infancia son los territorios que atraviesa. Dos libros que, juntos, ya empiezan a dibujar lo que entendemos por un artefacto.

Nos escriben muy a menudo para preguntarnos si estamos recibiendo textos, Y se abrió una convocatoria de invierno para la recepción de manuscritos hace un mes. Como ya saben, buscamos textos más bien híbridos que dialoguen con las temáticas ya mencionadas, así que ese fue su momento. Nos llegaron más de lo esperado, con la Javi estamos organizando las lecturas porque estamos tan ansiosas como ustedes por saber quién será la nueva autora del catálogo. 

Otra novedad importante es que llevamos un tiempo trabajando en nuestras redes y página web. Una de las consignas de este nuevo año es que queremos que sea un trabajo colectivo, por lo que hemos buscado personas con perfiles adecuados para el proyecto que estén motivadas para colaborar. Así hemos trabajado con personas que nos están llevando lo que es prensa y quienes nos apoyan codo a codo con el tema de redes sociales.

Hoy en día es de suma importancia que esto no quede atrás, pero de todas maneras nos estamos tomando con calma y con tiempo todos estos cambios, porque queremos entregar lo mejor para nuestra comunidad. 

AUTOR/A/ES
POR 
Francisca Palma
Nortina y hospiciana. Periodista, funcionaria pública y bordadora. Autora de Iquique Glorioso (Editorial Radio U. de Chile, 2016) e Iconoclastas (Navaja, 2024).
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