La Jauría o como hacer del feminismo un producto de exportación

Lo que en principio parecía ser una buena apuesta, con un buen reparto de actores, trama y fotografía, a poco andar se va mostrando en su verdadera esencia de “producto chileno de exportación” digno de góndola de supermercado.

La cocina, las ollas comunes y el amor.

si bien las mujeres han sido históricamente quienes han servido a otros, (…) no creo que este acto esté exento de amor o permita espacios de rebeldías.

La parodia y el “outing”, dos estrategias políticas de los activismos de disidencia sexual

Utilizar la ironía en nuestros activismos nos advierte, al mismo tiempo, de cómo las vidas de mujeres y disidentes sexuales han estado siempre narradas bajo las retóricas de la vergüenza, el ocultamiento y el estigma, a la vez que permite hacer de este dolor una herramienta de lucha no-victimizante.

De zorras, lobas, aguafiestas feministas y ministra “regalona del patriarcado”

Porque “lo personal es político”, lema levantado por las feministas de los setenta del siglo XX. Hoy es, más que nunca, nuestra bandera de lucha.

Soñar un cambio socioecológico en tiempos de pandemia

Tenemos la posibilidad de soñar una transformación social basada en economías más ecológicas y feministas.

¿Economía feminista o economía antipatriarcal?

Esta es una oportunidad para pensar cómo sería una economía que pone la vida y no el lucro en el centro de la actividad humana.

1° de mayo feminista: Nos organizamos para ir hacia la vida

De la experiencia de 30 años de injusticia nació una consigna-horizonte que abrazamos: luchamos hasta que valga la pena vivir.

Durante la pandemia: “La esperanza es lo terrible”

“(…)escucho a Sara Ahmed que me dice que la fragilidad es una militancia, que la supervivencia es una acción radical, que sobrevivir en un sistema (patriarcal-capitalista-heterosexista-racista-colonial), es sobrevivir a un sistema, que la aguafiestas necesita cuidarse en tiempos de enfermedad, no por complacencia, sino para precaverse, como recomienda Audre Lorde.”

Vejez, revuelta, pandemia: un chasquido feminista

Un chasquido feminista. Y las mujeres viejas, las pobres, las pensionadas de miseria, las abuelas sin acceso a la salud decente, a la dignidad de un trato humano, las que hemos cuidado toda la vida porque nos enseñaron que ese era el lugar que nos correspondía por naturaleza, ahora quedamos a expensas de las erráticas e injustas decisiones de un estado terrorista que ayer no más abusaba, reprimía, violentaba, detenía, golpeaba, sometía al movimiento social.

Pequeñas reflexiones sobre el despertar, la desaparición y la justicia

Pero el pacto tendría esa marca, ese dolor horroroso, marca de nuestros muertos y desaparecidos, algunos incluso sin nombre. Nuestra vuelta al pacto portaría esa herida y, por tanto, siendo imposible su realización.