El método detrás de “Perra de Pavlov”: errores, repeticiones y espejos.

abril 20, 2026
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Entrevista a Sofía Devenir y Andrés Valenzuela

“Me gusta la Chavela Vargas
porque tiene una voz vivida, una voz
viva, una voz que evoluciona que se
transforma” (Michelle Clementi)

Pensar en el proceso creativo detrás de Perra de Pavlov (2025) exige observar la obra de Sofía Devenir no como una simple secuencia de canciones, sino como una disposición espacial y simbólica. Para desentrañar su arquitectura, es necesario leer su narrativa en dos dimensiones distintas: una línea horizontal, que traza el viaje temporal y biográfico desde la oscuridad del (auto) encierro hasta la liberación/sanación; y una línea vertical, que perfora cada pista para revelarnos los tópicos recurrentes de la autora, donde convergen el trauma, el punitivismo, la tecnología obsoleta y la reivindicación de lo imperfecto. 

Antes de adentrarnos en la profundidad sonora de esta obra, es fundamental mencionar que para comprender la magnitud de su universo estético conversé también con Andrés Valenzuela, cuyo enorme talento artístico dio vida a las visuales y al trabajo en el canal de YouTube (QR), expandiendo de manera brillante la experiencia musical hacia el territorio de la imagen. Ya que esta obra, además, se sostiene en una trama de colaboraciones que amplían su universo sensible. La mirada visual que acompaña el proyecto se nutre, además del trabajo fotográfico de Zaida González y Luan Collao en la portada, del disco. En el plano sonoro, la grabación, mezcla y masterización fueron realizadas en Estudio Errante por Paulo Rojas, dando forma técnica a una obra que, sin embargo, insiste en preservar su aspereza orgánica. 

Sobre su conexión con el proyecto, Andrés me compartió que cuando Sofía lo invitó a trabajar en las visuales de su primer disco solista, Perra de Pavlov, él se encontraba en Buenos Aires atravesando el complejo y solitario proceso de la migración. Lidiar con el encierro, la distancia y la pérdida de confianza lo hizo sentir vulnerable, lo que a su vez le permitió conectar profundamente con el momento que atravesaba la autora, quien venía de enfrentar la estridencia del juicio público y las «funas». Admiró cómo ella logró transformar toda esa etapa de luces, sombras y rabia en un trabajo tan íntimo, resonando plenamente con el mensaje de sus canciones.

Ambxs coincidimos en que compartir la existencia con seres de innegable genialidad es un inmenso privilegio que despierta una profunda y silenciosa devoción; y que, de este brillo, Sofia Devenir, la Sofi, es el testimonio perfecto, pues su talento es un caudal que desborda los límites de cualquier universo. Ella irradia luz en sus múltiples oficios, en el rigor con el que se toma la historia, en la sensibilidad inmensa que comparte con su poesía y en las melodías que ha sabido enseñarse a sí misma. Por encima de cualquier vocación, su verdadera obra cumbre es su propia existencia, convertida en maravilla a través de este disco.

Es por esto que, en este texto, no se trata solo de seguir la cronología lineal, sino de acercarse a una ética del hacer: rigurosa y desenfrenada a la vez, contradictoria y profundamente humana por ello. Una forma de trabajo donde el error deja de ser una falla que corregir y pasa a convertirse en un método. Desde allí se abre el verdadero territorio de esta conversación con Sofía Devenir, donde iremos juntas revisando el disco, siguiendo el orden del tracklist, perforando cada canción y video, para comentar con ello, el sentido profundo que hay detrás de estas notas musicales.

01. AR.ON

El disco no arranca con un estallido, sino con una calma que engaña. Las visuales nos proponen una transición, donde el piano comienza a desperezarse como un organismo vivo que piensa, se tensa y sufre. Hay un pudor inicial en enfrentarse al instrumento antes de que la obra te trague. ¿Cómo fue ese primer encuentro con las teclas, ese darse cuenta de que estabas componiendo la banda sonora de tu propia oscuridad?

Sofía Devenir: “Este tema yo lo hice el 2013, estaba en pasta, pero le saco este brillo. Hay cosas que yo no debería hacer. ¿Para qué grabar canciones? No sé, como que a mi me gusta hacer la música directo, era el soundtrack de mi mierda. Tú misma te hiciste el soundtrack de tu mierda. Pero igual es una sublimación.

Le dije a mi profesora de piano, como en la tercera clase —porque recuerda que yo no tuve muchas clases de piano, ¿te acuerdas de eso?—. Está esta hueá, este ejercicio que le enseñan a los niños, que es poner los dos dedos aquí en el Do, armando como un espejo. Es difícil hacerlo, pero es así. A esa hueá yo le llamo, con mi comprensión de la música, le llamo el espejo.”

Andrés Valenzuela, por su parte nos comenta acerca de esta primera canción, “Acá supuestamente no había visuales, es simplemente una transición de la oscuridad a la luz, pero quizás no como un negativo a positivo, sino como un despertar en la mañana, un amanecer de lo que está por venir.” Lo que se consigue transmitir notablemente con las imágenes al ritmo de esta cascada de emociones.

02. DESCOMPOSICIÓN

Aquí comienza el verdadero descenso. Visualmente, nos enfrentamos a material Enreciclado que nos recuerda que la descomposición no es el fin, sino el alimento para otras formas de vida. La letra es un desgarro irónico: «tres décadas de existencia y ni siquiera sé llorar como se debe». Frente a la exigencia de la pureza moral de las «funas», ¿la decisión es abrazar la basura y convertirla en un ciclo vital eterno?

En esa época me ponía La máquina de hacer pájaros en los audífonos para bajar. Ese disco me hacía sentir en otro mundo. Yo soy de las primeras hueonas que me fui a encerrar. Puedo decir que de ese grupo, todas las veces, de repente, quería seguir procesando, quería seguir jugando… Me fui a encerrar. Me terminé encerrando. Entonces, llegaba el momento donde tenía que tratar de estar sola conmigo misma. No quería huevear a nadie más, la verdad… Pero también a costa de audífonos. A costa de sentirme en otro mundo… por eso en esta canción le estoy hablando a todo el mundo. A los fantasmas imaginarios, reales. Cosas reales e imaginarios del mundo.

Para Andrés, por su parte, es una de sus canciones favoritas y nos cuenta, que “esta canción es muy triste pero a la vez también es pop, se siente con aires de hit. Desde aquí partimos, soñábamos con hacerle un videoclip pero por la distancia era imposible, y por no poder concretar esa idea de videoclip fue que decidimos hacer visuales para todo el disco. Trabajamos la idea de las cucarachas, hormigas, las ratas, lo repulsivo para muchos, la basura, la descomposición misma, la muerte, pero observada desde lo orgánico, morir para dar paso a otra vida; otras formas. Hongos, lombrices, chanchitos de tierra, seres capaces de transformar la materia. La vida como un ciclo eterno. Al final aparece en reversa la descomposición de una zorra que termina feliz caminando por un prado bajo la luz del sol y todo vuelve a empezar. Se utilizó puro material reciclado de YouTube.

Sobre lo anterior, es inevitable indagar sobre esa ética de trabajo en Perra de Pavlov que desafía la pulcritud aséptica contemporánea. En tiempos donde la tecnología nos empuja hacia imitaciones perfectas pero vacías, tú tomas una decisión política y estética de abrazar la falla. ¿En qué momento el «error» dejó de ser algo que debías corregir para convertirse en el lenguaje metodológico de la obra?

Sipo. Yo sé que el disco yo lo fui arreglando. Pero fue a partir de un valorar mis errores. Y me fui valorando en mis errores y entendí cómo improvisar, en estos tiempos de la IA… ahora se va a valorar el error. El error humano… Y tú decís, ¡oh, ya pasó! El disco tiene muchos errores. El que lo sepa escuchar, se dará cuenta que hay hueás que de verdad, les voy a decir que son disonantes. Porque escuchas a la IA imitando a Charly y suena demasiado perfecto. Y Charly nunca habría cantado perfecto. Un día se me salió el cejillo y dije: ‘ya, pichula, tengo que tocarlo así’. Y desde ahí creo que toco mejor la guitarra, porque hago el cejillo con la mano. Cuando el cejillo cagó, yo lo empecé a hacer así por defecto. Imagínate que todo lo que hacía el aparato lo tengo que hacer con este dedo, y armar todo el resto del acorde con los otros. Es un reto para los guitarristas, pero esa es la gracia.

03. OJITOS CHINOS

En esta tercera canción, la atmósfera muta hacia lo cinematográfico. Aparece la figura del dinosaurio habitando la noche. En este exilio emocional, la música convoca imaginarios fantásticos ¿Cómo dialoga esta escena con la necesidad de escapar de la hostilidad del propio territorio?¿Te interesaba trabajar esa contradicción entre la ligereza de la imagen y la melancolía del relato?

Para mí, la volá de los cuatro acordes fue una hueá: me enamoré en cuatro acordes y me desenamoré en cuatro acordes. Todo esto se une con ese disco de Charly, La hija de la lágrima, que a mí siempre me ha parecido muy travesti. No te olvides que esa frase nace porque él ve a dos gitanas peleando en la calle y simplemente se la roba. Es esa teatralidad, esa energía de la calle, de estar travesti y gritar ‘¡yo soy la hija de la no sé cuál!’. A mí eso, al tiro, me hizo un click.

Ahí es donde todo se une con El mono perdido [libro inédito de la autora] con esa idea de querer ser la ‘perfo’. Yo tengo un rollo con escribir y dejar el registro tal cual. Si lo escribí así, lo escribí mal; y si a los quince años escribí una hueá que sonaba rara, como que me equivoqué hasta en mi propio género, queda ahí, como archivo. Es asumir esa identidad.

Sobre el video, Andrés repasa y nos introduce en el clima de la canción: “Inicia con una imagen de descomposición de una calavera animal, porque los videos están de alguna manera unidos y pensados como un todo, como un ciclo. También al comienzo hay un pequeño audio de Godzilla que tiene que ver con otro de los videos. Vemos la calle y de a poco se devela este ser dinosaurio que habita feliz la noche y danza por la luminosa calle Corrientes en Buenos Aires, en oposición a lo que dice la canción, según yo, alguien que abandonó la noche, pero que al habitar el día se pierde a sí misma. ¿Te imaginas a una dinosauria bailando? Lo más seguro es que sería torpe y de movimientos pesados, pero quisimos hacer una ensoñación en la que la dinosauria se ve ligera danzando, casi flotando. Fue grabada como una toma continua y en reversa, entonces la cámara avanza hacia adelante, pero el performer (Valen Camus, ser danzante de Chile) baila en reversa, de espaldas a la calle. Al final llega el día y este ser desaparece. La máscara de dinosauria la diseñó Rica, una artista travesti de Suiza que vive en Buenos Aires. Esto de la máscara, el juego de rol, el universo furro y los fetiches es una idea que se repite en las visuales.

04. BLUES EN MÍ MENOR

Aquí el álbum se recoge hacia un registro más introspectivo. Devenir parece reencontrarse con sus notas primordiales. La escucha se vuelve más atenta a los silencios, a las continuidades, a los cambios casi imperceptibles. La pieza respira entre disonancias, pausas y pequeños estallidos expresivos, como si cada sonido buscara abrir espacio para lo que aún no logra decirse. Musicalmente, hay un despojo. ¿Es en este registro menor, en el blues, donde lograste decantar el peso de todo lo que estaba ocurriendo afuera?

Llega un tema que yo paso ahí del Re, en la canción esa del Do al Re, y después paso al Sol, me tiro […] Entonces, en blues también tengo el menor y el Sol no es mucho. Y para mí, igual, el tema crítico es como el amor. Todas esas canciones que están en Sol, porque es hermoso. Yo siempre he tocado la llorona, pasó por varios tonos, pero el tono en el que quedó fue en Re menor.

Sobre este video, Andrés destaca esta faceta de Sofi experimentando con materiales, dibujando. Él solo hizo la edición, lo grabó Sofía con la ayuda de sus amigues Antonia Goycolea y Lua en Santiago. Los dibujos son del Puto Josecarlo. “Me gusta que aparece Sofía experimentando con los materiales, por un lado porque ella no aparece en los otros videos, pero también porque Sofía es una artista más compleja, no es solo cantante, es historiadora y performer y claramente también una gran poeta. A propósito de esto último, decidimos que todas las visuales tendrían los textos de las canciones como subtítulo, para hacerlas más accesibles, pero sobre todo para destacar la poesía.”

05. ALMA PERRA

Esta canción marca un punto de inflexión emocional. La melodía se vuelve más abierta, más luminosa, aunque sin abandonar la aspereza que atraviesa todo el disco. Es una canción que rasga y acaricia al mismo tiempo (“me arañan, mi alma perra”). En términos musicales, aquí se percibe también un desplazamiento tectónico hacia el Sol mayor, una modulación que funciona como apertura después de la densidad tonal que dominaba los primeros movimientos de la obra. Visualmente nos muestra la comodidad del encierro doméstico que pronto se revela como domesticación y jaula. Se tensiona la exploración sexual y el deseo irreprimible de callejear, de quitarse la máscara. ¿Cómo funciona esta canción como un puente entre la comodidad del cautiverio y la necesidad visceral de morder la calle?

Yo quería que saliera de una, todos los temas salían de una. Es muy importante porque donde yo misma me los produje todos los temas salían de una. Y vamos al tema cinco. Y el cinco, que es la gema, lo que es el Do al Re. El Do al Re, paso al Sol, Do, Mi, Sol. Es la que es notable. Para mí el disco era… El disco llegaba igual hasta aquí. Hasta el tema cinco. Pero el tema seis iba a hacer la “Perra bomba” que yo no lo tenía terminado hasta que lo grabé”. Ahí entendí por qué a Charlie le gusta tanto el Peter Gabriel, porque el Peter Gabriel literalmente hace lo que dice Charlie con el tema My body is a cage que yo no sé qué mierda dicen la weá en inglés, pero cuando la veo, me hago cagar. Porque mi mente es una jaula, porque no me permiten bailar con las personas que me gustan. A veces bailo con las chicas, pero no con la gente tradicional

Sobre el video, que ha sido seleccionado por Festival Queer y feminista Rdeče zore, en Liubliana, Andrés ahonda en el sentido que quiso transmitir Sofi en sus visuales, ya que la canción “es la historia sobre la domesticación y las máscaras de perro y gato”. El video habla de un ser en búsqueda de identidad, en la comodidad de su casa, ordenando, lavando, desayunando, fumando, leyendo, pero que en un momento esa comodidad se empieza a sentir como domesticación y encierro. 

Está esto de la exploración de la identidad y la sexualidad, pero también de tener un gran deseo que quiere salir, escapar. También la idea de la jaula que uno mismo se construye o de amarrarse los estribos y entregarlos al amo. Pero al final, como toda gata, necesita independencia y callejeo. Se toma algunas fotos sexys y se calza el mismo vestido cortito y fucsia con mariposas que tenía la dinosauria del video “ojitos chinos”, después en un árbol un cartel que dice: se busca la Kitty, perra con complejo de gata. Creo que otra intención que se repite en los videos en que grabé con algún performer, es la de tratar de reflejar también la identidad del intérprete, lo que veo en cada unx de ellxs y cómo se complementa con las canciones de Sofía. Les enviaba las canciones antes y les daba espacio para proponer, además, con todos grabamos así como una performance, casi sin repetir, de una sola pasada y abiertos a la improvisación.”

06. TRANSFORMACIÓn (Cover Charly García)

Toda obra de encierro se enfrenta a sus fantasmas. Aquí tomas a Charly García no para rendirle pleitesía, sino para someterlo a una apropiación radical. Desmontar la canción original parece el único camino para tu propio renacimiento. ¿Por qué era vital desarmar el método de Charly y exponer las costuras en lugar de hacer un cover complaciente?

El tema es de Charlie. Grabé la intro y grabé como tres tomas y elegí una intro, una parte del medio y una parte de fondo. Esa es precisamente la gracia: está ese hueveo de que el tema tiene que parecer que no es de Charly, pero al mismo tiempo estás enseñando su método. Es raro. Para mí, esta es una canción para funas; en la prensa, en medio de todo el rollo, seguro te van a sacar un lindo titular. Tiene que ver con lo que sacas de ese río de opiniones. Es como cuando dice ‘cuando miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar’, yo soy parte de eso. Al final, todo tiene que ver con la transformación. Si te fijas, los dos temas que pongo para el disco hablan de eso. Lo dice la misma letra: ‘No tengo nada que perder, quiero que me ayudes / La gente que te viene a ver solo te destruye / Y todo el mundo alrededor piensa que estás muerto / Yo veo la transformación y la estoy sintiendo’. Por eso esta versión viene antes, porque expone esa transformación de frente. Desarmar a Charly no es gratuito; el objetivo de hacer un juego como este es, justamente, que deje de ser él para que aparezca otra cosa, como que la versión de la canción es como tomarlo y descomponerlo tanto que ya es una versión».

En los videos vemos a Godzilla, a la otredad perseguida, cruzada con imágenes de las cárceles de Bukele y los bufones del fascismo contemporáneo. Sobre estas ideas, Andrés nos comparte su experiencia al respecto 

“En este video usamos imágenes de la primera Godzilla, de 1954. La figura del monstruo, la otredad, este ser que debe ser perseguido, sometido, enjaulado. Hay imágenes de archivo del zoológico de Nueva York, de las cárceles de Bukele y algunos encierros infantiles en cárceles del mundo. También hay varios archivos reales de la época del nazismo, Hitler y el pueblo aclamando su propia condena. Todo mezclado con imágenes del universo de Tinto Brass y Pasolini que hablan de perversión y poder fascista… y los actuales bufones y sus ridículas danzas de celebración: Trump, Musk, Piñera, Milei… Me habría encantado agregar a José Antonio, pero lamentablemente esto lo hicimos mucho antes, jajaja. Y bueno como es un cover de Charly García, aparece al final lanzándose a la piscina.”

07. PERRA BOMBA

En la intersección de todas estas líneas narrativas emerge el misterio del número siete. «Perra Bomba» es un exorcismo, un estallido punk frente a la sobreexposición mediática. Las visuales colisionan con archivos del estallido social, la performance de la bandera y las reacciones de los medios. Es un vómito sin sutilezas. ¿Qué nivel de exigencia física y emocional requirió condensar doce minutos de hostigamiento y rabia en una sola toma frente al piano?

Yo sabía que el tema se iba a llamar así mucho antes de sentarme a leer a fondo sobre la figura de los ‘perros bomba’. Conozco esa historia, conozco esa calle. Al perrito lo mandan y arremete; está preparado y enseñado para ir al choque. Es una reacción muy pavloviana, ¿cachai? Pasa en esa dinámica del dealer y el cliente: esa ansiedad de la espera que te pega directo en la guata. Ahí está Pavlov todo el rato. Me acuerdo de estar mirando a través de la puertita, escondiéndome para que no me vieran las vecinas evangélicas del frente, saliendo de una a recoger la weá… Toda esa tensión acumulada está ahí. Por eso, el gran reto de este tema era lograr algo punk, pero en el piano. Hacerlo y que saliera como salió; sé que nunca más va a sonar igual. Y aunque fue un vómito continuo, en estricto rigor se tuvo que grabar en tres partes porque yo ‘bombeé’ cada sección. Lo hice de corrido, sin repetir ninguna toma, porque la weá era un texto de seis páginas que yo estaba leyendo e inter-recitando durante esos doce minutos”.

Para Andrés esta canción es “sin duda es la catarsis, una respuesta de Sofía a todo el hostigamiento, y no de manera sutil, con ladridos!”. Vuelve a aparecer la perra, pero esta vez viéndose a sí misma en los medios, en sobre exposición. Nos cuenta que en la elaboración del video, se utilizaron archivos de noticias que hablan de la misma Sofía, con diversas personalidades mediáticas y políticas reaccionando a la performance de la bandera en el culo, en contraste con noticias sobre perros callejeros, Julia Chuñil e imágenes y delirios sobre la sexualización de los medios, los memes y el Big Ben. 

“Para estas visuales también se utilizaron archivos de la performance de sofía con la bandera y otra que realizaron junto a las trabajadoras sexuales durante el Estallido afuera de la Universidad Católica, mezclado con imágenes que encuentras sobre ella en cualquier búsqueda de Google y con una performance de nuestra amiga Antonia D´Marco en la que lame un líquido viscoso de las letras LGBTIQ, vestida de zorra.” 

08. EL FINAL DE ESTA MALDICIÓN

El cierre. El ocho que se recuesta para volverse el símbolo del infinito. En el video, vemos el deshacer el amarre con la sociedad o con una misma, para poder devolver la mirada sin rencor. Todo proceso de sanación tiene su propia cronología, a veces extensa y desgastadora, al llegar al último aliento del disco, ¿cómo lograste que la crudeza de la herida original dialogara con la perspectiva que te ha dado el tiempo para ponerle el punto final a la historia?

Originalmente, yo no pensaba hacer ocho temas. Esto pasó porque, revisando discos antiguos, abrí por casualidad una carpeta. Me escucho en esa grabación trece veces tratando de sacar este tema en inglés. Después me enojo y lo grabo de una, como en la hoguera. Terminé haciendo esta canción final con la guitarra, con una vibra medio Silvio Rodríguez. Por eso le puse ‘El final de esta maldición’: es un tema que está realmente dedicado a esa persona. Si calculas las fechas, fue un proceso largo. Yo mido en ciclos de nueve años; aparecen problemas nuevos, pero también te das cuenta de los que por fin logras superar. El tiempo es muy duro y te magnifica todo. Podría haber dejado la toma tal cual, pero quería darle ese contraste: una parte sin piano y otra con piano, y así quedó.

Y sobre lo técnico… todas las cosas del render y del programa las pegamos al final, cuando ya estábamos chatos. Mezclamos todo con un computador antiguo del año 2000. Se demora una vida en sacar las cosas. Es ‘La Bestia’, una máquina que está literalmente abierta, desarmada. Cuando vi eso, cuando vi que la máquina lograba procesarlo, me di cuenta de que habíamos terminado».

Andrés, respecto al último video, recuerda, “lo grabé junto al performer paraguayo Brune Comas, que también fue muy perseguido en su país por realizar una acción en la vía pública, entonces me hacía mucho sentido realizar un video con él para este proyecto. Trabajamos la idea de quitarse las amarras, salir de la quietud, pero también el deshacer un amarre de amor, o de una relación con alguien, o quizás con la sociedad o con unx mismx. El placer en contraste con el dolor como un wax play, la luz y la oscuridad y el abrazar la oscuridad para al final poder devolver la mirada, sincera y sin rencor. La última canción, el ocho, símbolo de ciclo eterno, pero también de renovación.”

A modo de síntesis, el disco Perra de Pavlov no busca la complacencia estética. Es un ensayo sonoro sobre cómo las heridas, al ser expuestas sin filtros ni correcciones, pueden convertirse en nuestro acto de resistencia más profundo. Sofía Devenir nos demuestra que la perfección es un artificio, mientras que el arte verdadero —el que sangra, transforma y trasciende— pertenece enteramente al territorio del error.

Hoy, a casi un año de su lanzamiento y en medio de un clima social donde la avanzada conservadora intenta domesticar, higienizar y silenciar todo lo que incomoda, la vigencia de esta obra resulta apabullante. Admiro profundamente el arrojo de Sofi que en tiempos de moralina asfixiante y discursos prefabricados, ella elige la intemperie. Su voz, indomable y descarnada, se erige no sólo como un refugio para quienes habitamos los márgenes, sino como un recordatorio vital de que negarse a pedir permiso para existir es, al final de cuentas, nuestra forma más honesta de libertad.

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