Marilyn Boror Bor, Artista Maya-Kaqchikel: “Hay que aprovechar este momento porque históricamente se nos ha negado la palabra, los espacios, el arte, todo”

junio 09, 2026
-

Marilyn Boror Bor es una artista visual, curadora independiente, catedrática de arte y gestora cultural de origen Maya-Kaqchikel. Su producción artística explora de manera crítica temas como la identidad indígena, la memoria histórica, el colonialismo y la resistencia social. Ha participado en plataformas internacionales de gran relevancia, entre las que destacan la 35.ª Bienal de São Paulo y la BienalSur de Buenos Aires. Asimismo, su trabajo ha sido reconocido globalmente al ser seleccionado para el libro PRIME: Art’s Next Generation de la editorial Phaidon, el cual reúne a los más de 100 artistas contemporáneos más innovadores e influyentes del mundo.

Recientemente estuvo de visita en la Ciudad de México y participó en el seminario Archivos Rebeldes, coordinado por la Dra. Sofía Vindas Solano y la Mtra. Elva Peniche Montfort. dentro del programa Campus Expandido del  Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC de la UNAM. 

En el siguiente texto realizado por Erick Valenzuela Bello, la artista reflexiona en torno a su obra y las relaciones entre arte, archivo, comunidad y colonialismo.  

Edicto Cambio de Nombre 

El cruce entre arte y archivo es una de las rutas que ha planteado el Seminario Archivos Rebeldes, es por ello que Marilyn Boror Bor en su visita, conversó en torno a su obra llamada Edicto Cambio de Nombre, investigación y performance que pone en evidencia el racismo y el borrado cultural en Guatemala a través del cambio de apellidos indígenas. 

En Guatemala, cualquier persona puede cambiar legalmente sus apellidos mediante un trámite regulado por el Código Civil de Guatemala –Artículos 6 y 7– y la Ley Reguladora de la Tramitación Notarial de Asuntos de Jurisdicción Voluntaria. La ley guatemalteca permite cambiar nombres y apellidos por cualquier motivo, siempre que se publique el cambio y no haya objeciones. Este proceso puede repetirse varias veces, pero implica actualizar todos los documentos legales y personales. El cambio de apellido puede facilitar el acceso a empleo, educación y movilidad social, pero también es una estrategia de asimilación y blanqueamiento promovida por el Estado.

Este recurso legal se ha convertido en una práctica sistemática de negación de la identidad indígena, evidenciando un racismo estructural profundo de la sociedad guatemalteca, “En un año yo encontré que más de 400 personas indígenas se cambiaron los apellidos por cualquier otro que no fuera indígena. Eso significaba que en el país estaban borrando el porcentaje de cantidad de gente indígena, es decir, la memoria histórica de los pueblos originarios”, comenta Marilyn Boror Bor. 

Castillo Novella 

En un gesto que permite poner en evidencia esta situación, la artista Maya-Kaqchikel realizó el proceso legal de cambio de apellidos, y en vez de escoger apellidos convencionales como lo son López, Pérez o García –los apellidos más comunes en Guatemala–   ella escogió apellidos que representan a las familias más poderosas del país: La familia Castillo y la familia Novella. Es como si en el caso chileno alguien cambiara sus apellidos a Matte, Larraín, Errázuriz o en el contexto mexicano Garza Sada, Garza Lagüera, o la familia Barragán. 

Publicación en el Diario Oficial, proyecto: Edicto Cambio de Nombre / Fotografía Marilyn Boror Bor

En el caso de Guatemala, se trata de las familias más influyentes del país, por un lados los Castillo que son herederos directos del colonizador y cronista español Bernal Díaz del Castillo y que además son dueños de  la Cervecería Centro Americana, productores de la cerveza Gallo, y son considerada la familia con mayor capital económico y con mayor injerencia política en el país. Por otra parte la familia Novella, fundadora de la primera fábrica de cemento en el país a finales del siglo XIX. Como lo ha investigado la socióloga Marta Casaús, ambas familias están vinculadas en lazos parentales, como medio asegurar capitales, herencias y mantener el control político y económico del país.

La tierra de las flores 

La elección no fue al azar, la artista relata que tiene directa relación con el proceso de despojo territorial que ha vivido su comunidad, “Hace más o menos 18 años, una cementera invadió el territorio. Los dueños de esta cementera son los Novella. Como ustedes saben, los apellidos, pues, tienen mucho poder en nuestros territorios. O sea, los apellidos se han hecho de linajes, de oligarquía, de poder, saqueando pueblos originarios desde la invasión y la colonización”. Marilyn es originaria del municipio de San Juan Sacatepéquez es conocido tradicionalmente como la “Tierra de las flores”. 

El año 2005 llegó a su comunidad la cementera San Gabriel controlada por la familia Novella, lo que trajo consigo graves daños sociales y ambientales. Las 12 comunidades Maya-Kaqchikel y el entorno en el que viven, se vieron severamente afectados, tras la perforación de los cerros, lo que trajo consigo desabastecimiento y contaminación de las aguas, junto con la usurpación de territorios comunitarios. 

Por lo tanto se trata de un acto político, performático y de denuncia pública, “Yo realmente no quería ser Castillo Novella. Contraté a una abogada que me aceptó el proceso. Antes revisé los diarios, estudié los apellidos, y dije, si estos se metieron en mi terreno, en mis tierras, pues, yo me meto en sus tierras que nadie toca, que son sus apellidos. Porque ellos, las familias de poder en Guatemala se casan entre ellas para seguir teniendo el poder, sin mezclarse con el resto y seguir teniendo el monopolio”, agrega la artista. 

B’oror y B’or 

Así fue como el año 2018 apareció en el diario oficial “Diario de Centro América” el texto: “Marilyn Boror Bor solicita cambio de su nombre por el de Marilyn Castillo Novella”. Este archivo junto condocumentos legales y timbres fiscales del expediente, una fotografía de su cédula/DPI modificado de forma digital con el nombre “Marilyn Castillo Novella”, además de una lápida con la inscripción “Marilyn Boror Bor. 1984 – 2015”, fueron parte de la propuesta artística durante el desarrollo de la obra. 

Los apellidos B’oror y B’or de raíz lingüística kaqchikel, dan cuenta de la relación directa que hay entre las comunidades y su entorno, entre el sonido del río y las montañas floridas, entendiendo que la floricultura es una de las principales actividades en el municipio de San Juan Sacatepéquez. Para Marilyn, la creación de la lápida guarda relación con exponer las diferentes formas en que se va desarrollando la violencia colonial, donde lo que muere además, de un nombre, es la memoria de una comunidad y su entorno. La lápida recae sobre las comunidades kaqchikel y el territorio que habitan convertido en una cantera de la élite, “Tus apellidos en las comunidades indígenas, tienen una misión. O sea, tus apellidos significan qué es lo que vas a hacer en la vida, con qué vas a trabajar, cuál es tu deber en esta vida. Entonces, si los borras, ¿Qué pasa?”, interpela la artista. 

Lápida de defunción, proyecto: Edicto cambio de nombre / Fotografía Marilyn Boror Bor

Monumento Vivo   

La obra Edicto Cambio de Nombre,  tuvo una amplia repercusión en términos mediáticos y en redes sociales, expresando la violencia racial de manera evidente, en los comentarios y en la crítica de los medios masivos, este nivel de exposición trajo consigo el rechazo desde su cuerpo, “Cuando estaba cambiando los apellidos, me enfermé muchísimo físicamente, fue una pieza muy dura. Y mi guía espiritual en Guatemala, trabajo mucho con guías espirituales, me decía, es que tú te estás enfermando y te puedes morir, porque lo que está pasando es que tu cuerpo está rechazando estos apellidos, y una forma de hacerlo es enfermándote. Entonces, es como poner una un implante a tu cuerpo que cuerpo no quiere”.

La búsqueda creativa  y de denuncia de Marilyn Boror Bor, tiene un amplio repertorio,  y en ese trabajo su cuerpo es central. Otra de sus propuestas se llama Monumento Vivo en la pieza ella se viste con sus atuendos tradicionales Maya-Kaqchikel de San Juan Sacatepéquez y se posiciona en la Plaza Central de la Ciudad de Guatemala. Su cuerpo se vuelve un monumento de denuncia que se sostiene sobre una base de cemento, que justamente remite a denuncia la cementera que ha depredado los territorios donde habita su comunidad. 

En la placa del monumento dice: “En memoria de los defensores de la tierra, En memoria de los guías espirituales, En agradecimiento a los presos políticos, En agradecimiento a los líderes comunitarios. ¡Libertad para los ríos, los cerros, las montañas, las flores, los lagos!”. 

Para Marilyn el papel del arte es ante todo una herramienta de denuncia y reflexión social, más allá de ofrecer respuestas. Su alcance es fomentar el debate público, “Como artista, no estoy buscando una solución, sino tocar una llama y hacer que las personas se cuestionen y que vean este racismo interno internalizado que tenemos”, agrega. Así también explica que el arte y la recuperación documental  son actos políticos y socialesde reivindicación para comunidades marginalizadas, revelando la importancia de la memoria histórica no institucional, “Quería ser artista porque creo que un artista debe cuestionarse todo… en Guatemala no se habla del genocidio en los libros oficiales, y cuando encontré esas historias, fue como, ¿por qué no están en los libros?”, plantea.

Arte y Comunidad  

El trabajo de Marilyn Boror Bor ha trascendido los circuitos tradicionales del arte para convertirse en un potente archivo de visibilización y justicia social. La artista explica que su propuesta ha tenido una buena recepción, “el trabajo ha sido muy abrazado y entendido, sobre todo, por las comunidades indígenas”. Su obra Edicto es objeto de análisis incluso en instancias jurídicas. Como la misma artista señala, el archivo ha cobrado vida propia: “ya no es mío, sino que se convirtió en una cosa más grande”, transformándose en una herramienta colectiva que confronta de forma directa la invisibilización histórica de los pueblos originarios.

Este impacto coincide con un giro que tiene el panorama del arte contemporáneo, que ha incorporado dentro de sus propuestas las producciones de artistas indígenas. Para Marilyn esto representa una ventana de oportunidad para disputar los discursos hegemónicos, “Estamos en un momento en el que hay una mirada bien precisa sobre los pueblos originarios… hay que aprovecharlo y lo vamos a hacer, porque, históricamente, se nos ha negado la palabra, los espacios, el arte, todo”.


Finalmente, el eje que sostiene la práctica de la artista es la dimensiín ética de pertenencia comunitaria. En un mercado del arte que tiende a menudo a la mercantilización y a la exotización de las comunidades, Marilyn Boror Bor plantea una perspectiva en la que ante todo la principal validación es con la propia comunidad, “Reivindicar con tu cuerpo es ser consecuente con uno mismo al mismo tiempo que con tu comunidad… no estás respondiendo a un sistema y un circuito artístico al que te estás vendiendo, estás respondiendo a tu comunidad», concluye.

ARTÍCULOS RELACIONADOS